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martes, 13 de febrero de 2024

El eco: las ondas sonoras de la lejanía.





El eco es el más reciente documental de la laureada y experimentada directora méxico-salvadoreña Tatiana Huezo (y que asumo realizó mientras también llevaba la producción de Noche de fuego), y que es co-producido por la distintiva The match factory, me parece tiene lo mejor de su cine documental, pero también algunos vicios de la aproximación que ha tenido al cine de ficción que se crea de la realidad. 


Sin duda alguna lo que hay que destacar por sobre todas las cosas de este documental, y que justo de esto también se desprende lo más cuestionable de este, es la narrativa. Tatiana deja que el discurso se cree y exponga a través de los personajes variopintos que tiene frente a la cámara, deja que ellos mismos sean los que se cuestionen y se pregunten cosas los unos a los otros, no confronta ni es tan directo en su fondo y forma como quizá si lo es La tempestad. Vemos cómo de manera natural, Tatiana va descubriendo sus personajes centrales, algo que recuerda al documental Cosas que no hacemos de Bruno Santamaría Razo, aunque el fondo y las intenciones son completamente diferentes. 


En el tratamiento de la formalidad, es una obra que raya en lo perfecto, lo visual en el aspecto fotográfico llega a la finura de La tempestad, en la que si bien se veía un armazón más serio cinematográficamente hablando, acá Ernesto Pardo (DP) hace que esa finura se mezcle de manera homogénea con la naturalidad que se desprende por ejemplo en El lugar más pequeño, el que para mí sigue siendo la mejor película de Tatiana a la fecha. 


Sin duda alguna hay que hacer una mención más que especial a todo (y todos) lo que tiene que ver con el sonido. La película auditivamente te entra de manera espléndida. Desde el sonido directo que captura los sonidos de la noche, los grillos, los animales, la lluvia, la sequía e incluso de ese silencio sórdido y mudo; la impresionante música compuesta por Leonardo Leiblum y Jacobo Lieberman, que crea una atmósferas que acompañan de manera formidable todo lo que vemos a cuadro y se pinta con luz y sombras; y la mezcla de sonido que hace que todo se escuche en armonía en su conjunto, pero de manera preponderante e identitaria en lo individual; y que por supuesto todo rige para dar más peso a lo que las personas de El eco tienen que decir, sin que se sienta al menos en estos elementos una manipulación, algo de manipulación viene después pero no a través del oído. 


Tatiana logra crear con todo lo antes mencionado, un discurso de identidad y denuncia más acertado que en sus pasados trabajos (exceptuando la que ya he mencionado me parece su mejor obra), pues vemos cómo a pesar de las carencias y dificultades de vivir en lugares apartados como puede ser la montaña, el campo, la lejanía general, la gente es feliz con su familia, con su gente, y no es casualidad que los protagonistas del documental sean las infancias, y que veamos en su proceso de crecimiento en la adolescencia y juventud, que se decante quien se quiere ir por falta de apoyo de sus padres para seguir sus sueños dentro del núcleo original (como el caso dentro del documental de la niña que se le ve el amor por la educación), y quien se quiere quedar por amor a la tierra y el apoyo de su gente. 


También hay una maestría por parte de Tatiana de mostrar los problemas y peligros a los que se enfrentan estas comunidades que no sólo protegen su tierra y su familia, sino también a los recursos naturales que nos dan vida y alimento a los de la ciudad; y la genialidad es que los muestra no de manera directa, lo hace de manera sí de confrontación, pero de manera concentrada y a través de lo sonoro, como lo es el saqueo de madera, la sequía, y el maltrato y menosprecio hacia la mujer en el estudio y su trabajo en el campo. Antes mencioné que las infancias son los protagonistas del documental, si lo son; pero también los son las mujeres, y celebró que a este documental se le pueda mencionar como un documental feminista. 


No es un tema del todo serio, y creo esto ya corresponde a la ética que cada uno tiene como realizador, y consciente de que todo documental debe llevar el sello y dirección de quien lo realiza ya sea de manera directa (claro ejemplo es La tempestad que es lo que lo hace tan formidable) o indirecta (esto sobretodo en el montaje como lo es el caso de Hasta los dientes de Alberto Arnaut), hay episodios en los que yo sentí que Tatiana se tomaba libertades innecesarias y riesgosas en su narrativa, como el comentario del plato de la mesa, la caída de la abuela, y la pelea de los padres de la niña que quiere ser veterinaria. En estos lapsos yo siento que más que aportar a la narrativa o discurso, están más para crear un arco dramático, porque en muchos sentido son cosas que sabíamos iban a pasar, pero se sobre exponen, o hay una intención de Tatiana a través de la forma, como el abrazo final de la niña mencionada a su madre, en la que evidentemente hay una clara indicación por parte de la producción de lo que debe de hacer. 


Aún así, siento y celebro que Tatiana haya vuelto a las formas correctas que muestran a personas reales que se convierten en personajes reales; porque los temas siempre han estado, y son temas que a Tatiana le importan porque los conoce. 


lunes, 16 de enero de 2023

Ruido: ¿A dónde vamos cuando nos colma la angustia?





El número de películas mexicanas que en los últimos años han tocado temas sociales en su trama es avasallador, desde temas de desaparecidos, de feminicidios, de crimen organizado y demás; y entre ese número de producciones por supuesto hay los que tienen valor tanto en el fondo como en la forma, y hay los que sólo se quieren colgar de estos temas para hacer películas que el espectador consuma y así financiar más películas sin valor cinematográfico. Pero me parece que si tratáramos de dar valor, o poner en alguna posición la más reciente película de la siempre interesante realizadora Natalia Beristáin, sin duda alguna ocuparía alguna de las posiciones más destacadas.

"Ruido" me parece por muchas razones que trataré de mencionar a detalle, una de las mejores películas mexicanas del 2022, y por supuesto del tema que se maneja, o mejor dicho temas, si hacemos más precisa la descripción. Desde su paso por festivales como San Sebastián y Morelia, la película recibió críticas y elogios en su mayoría positivas, y me parece con toda razón.




La premisa de la película es tan simple como poderosa:

Julia, es una mujer que, como miles de personas en México, busca a un ser querido que ha sido presa de la delincuencia organizada. En el caso de Julia es a su hija Ger a quien busca, que lleva desaparecida 9 meses, y en ese tiempo ha hecho hasta lo imposible por dar con su paradero, pero que por una ineptitud de la Fiscalía no la han tenido en el sistema de búsqueda como se debe. Es entonces que Julia inicia una búsqueda por su cuenta y se une a varios grupos que se dedican a la búsqueda de estas personas con la ayuda de Abril, una joven periodista que investiga sobre el tema, y llega hasta lugares en los que hace que su vida y la de quienes la ayudan estén en riesgo.




Me parece que para hablar de esta película uno tiene que partir del discurso en ella. El trabajo de Natalia me parece sumamente valioso por varias razones, empezaría partiendo por el hecho de que Natalia logra crear en su película un discurso en el que se abordan varias problemáticas que se viven en nuestro país, pues si bien está la cuestión de las desapariciones, también está el del feminicidio y el de la impunidad con la que opera la delincuencia organizada en parte crecida por la ineptitud en el sistema judicial mexicano, en este sentido a la película no le tiembla la mano en ser crítica y señalar tanto a gobierno, gobernantes, organizaciones policiacas y demás. El guion se siente no sólo inteligente narrativamente hablando, sino informado, y esto se debe a las tres plumas que están detrás de su trabajo: la propia Natalia, Alo Valenzuela y Diego Enrique Osorno, por si existe alguna duda de que hubo un proceso de investigación bastante complejo detrás de la escritura de este. La película logra abordar todos estos temas, y otros de manera atinada, y si bien algunos de manera más breve, lo hacen con la complejidad y seriedad requerida, como la de la violencia contra los periodistas que investigan esta clase de hechos. Con "Ruido", uno se da cuenta enseguida que estamos ante una película mayor; no cualquier película de esta ambición y complejidad de abordar tantos temas sale tan bien librada, Natalia lo hace, aborda todo de manera correcta, y ningún tema o momento queda desprotegido, se siente flojo o de relleno.

La película no sólo es una trama interesante, o un tema rico y potencial en el cual uno pueda sentir cierta identificación; la película también tiene una riqueza narrativa hablando dentro de términos de la forma, que desbordan la propuesta creativa tan rica que tiene Natalia para contar historias.

Me parece que es pertinente, para hablar de la forma en concreto, partir por este lugar al que Julia va cuando el dolor viene por la impotencia de no dar por fin con alguna pista sobre el paradero de su hija, desde el minuto uno Natalia ya nos dicta este elemento que se vuelve muy rico narrativamente hablando y que le da un acompañamiento de congruencia durante toda la película, se amalgama perfectamente con el discurso que es desolador y desgarrador, esta zona donde los sentidos parece pierden control, no hay tiempo lineal, sólo una especie de ruido blanco que mitiga la dolorosa realidad que Julia, como miles de personas más vienen sufriendo desde el 2009 que se declaró la guerra contra el narco. La película además cuenta con unos desplazamientos de cámara y unos encuadres que, sumados al gran trabajo que se hace en el montaje y la música incidental que es puntual e impecable, nos dan muestra de la gran mirada y propuesta creativa que tiene Natalia y que ha venido demostrando trabajo tras trabajo.

Dicen que una mala película puede ser salvada por una extraordinaria actuación, pero cuando vemos una buena película, y esta se sostiene con una grandiosa actuación, es como encontrar un tesoro. Julieta Egurrola (que cabe mencionar, es mamá de Natalia, y que también sale actuando el señor Arturo Beristáin, padre de Natalia, como padre de Ger) firma una de las actuaciones más poderosas, catárticas y dolorosas que yo recuerde de películas mexicanas de los últimos años. Hay una furia y una garra que desborda en los momentos más dolorosos de la historia, pero también tiene momentos de quietud y mesura que hacen más que genuina a la Julia que interpreta. Si esta señora no gana el Ariel a Mejor Actriz este año, este premio para mi no tendrá validez alguna.




Algo que también me agradó mucho de la película, es que esta reivindica de alguna manera a la figura masculina que también busca a sus personas desaparecidas, pues si bien está claro que la película no aborda sólo el problema del feminicidio (y que tampoco yo creo que tenga un tono feminista) la película narra como, tanto el papá como el hermano de Ger (Pedro de Tavira una vez más apareciendo en una película de Natalia, y además con una intervención en verdad conmovedora) narran como sienten exactamente lo mismo que Julia. También de alguna manera vemos como en el personaje de quien se hace cargo del caso de Ger, el nuevo fiscal Zamudio Rodríguez (grandiosamente interpretado por Adrián Vázquez), hay personas dentro del sistema que tratan de hacer el cambio, aunque estén condicionadamente atados de manos.

La película, que como dice el poster, está basada en hechos y testimonios verídicos, uno escucha ciertas historias que se narran en esta, que a uno de verdad le desgarran el alma, y hacen que uno como espectador realmente empatice y se solidarice aún más con estas causas. Nos hace llenarnos de coraje y volvernos a preguntar cómo es que estas cosas siguen pasando en México. La impotencia lo deja a uno con mucho que pensar, la realidad de nuestro país nos deja helados, y el dolor que mucha gente sufre al saber que esta es su realidad, como la de la mujer cuya hija mayor está desaparecida y su hija menor la va hacer abuela; o las mujeres a las que les arrebataron a sus maridos e hijos.

El final de la película, aunque para algunos es lo más flojo de esta por los clichés y los estereotipos con que cierra la historia, me parece es la forma en que tenía que ser tratado, y es donde realmente se expone la tesis que Natalia quería expresar a mi parecer, pues no sólo vemos expuesto de manera literal al estado opresor y fascista que no ha cambiado su manera de operar desde el siglo pasado (sin importar los colores del partido que gobierne) cuando se trata de resolver temas sociales en los que la ciudadanía ya no se queda callada, vemos que, por un lado si bien el apoyo de los grupos feministas hace lo humanamente posible para luchar y apoyarse unas con las otras, la película narra visualmente un fragmento en el que ejemplifica que para poder salvar al organismo y su discurso, algunas militantes se tendrán que sacrificar. Y definitivamente el final, que si bien es doloroso porque literalmente ejemplifica el yugo con el que el sistema golpea sin piedad a quienes claman por respuestas y justicias, tiene un elemento poético y onírico en el que, la única esperanza que nos queda es que después de todo dolor y tristeza, al final se nos recompensará con encontrarnos en ese lugar al que huíamos, a las personas que tanto queremos y amamos y hemos buscado, ese lugar en el que finalmente se encontrará la paz.

martes, 8 de noviembre de 2022

"El reino de dios" de Claudia Sainte-Luce: juegos de niños, dolores que nos hacen crecer.





La cuarta película de la realizadora veracruzana Claudia Sainte-Luce no sólo figurará para el fin de año como una de las mejores películas mexicanas que figuró en festivales importantes de cine en el 2022 (pues nada más tiene en su recorrido a la Berlinale, al FICG y al Festival del Nuevo Cine Mexicano de Durango), sino también como una de mis favoritas, y una película que representa fielmente la idea de que en el cine caben todas las historias posibles, sin que estas tengan que ser violentas, intensas, dramáticas o trasgresoras; es la fiel representación que el cine también puede reflejar esas historias simples llenas de cotidianidad, juegos y retratos que rayan en las realidades de muchas personas en lugares muy pequeños y lejanos, desde la trinchera del cine independiente mexicano tan lleno de corazón.


Neimar tiene ocho años, vive en un pequeño pueblo y está ilusionado por hacer su primera comunión, ya que su abuela le ha asegurado que ese día conocerá a Dios. Su vida transcurre tranquila entre cuidar caballos de carreras, de los que es fanático; trabajar en un tope pidiendo dinero y ayudar a su mamá a vender tamales los fines de semana junto a su mejor amiga, Demi. Toda esta serenidad en el entorno de Neimar cambia de pronto. Su vida se va llenando de decepciones que harán que reconsidere su entorno, dejando de lado su inocencia.


El discurso y la narrativa en la película de Claudia es tan sencilla como efectiva, pues vemos tal cual toda la trama y el desarrollo de la historia contada de una manera que se siente natural y orgánica, esto quizá se deba al hecho de que la película tiene como propósito mostrar una situación de crecimiento, más que un discurso complejo. Hay una universalidad en la historia de Neimar, que vemos capturada esa infancia con la que pocas veces los adultos podemos conectar si no es con películas como esta.

Hay una suerte de espontaneidad que hace que lo que veamos no se sienta como un montaje o algo que está planeado o escrito, se siente como si estuviéramos ante un pedazo de realidad, como si más que una ficción, lo que viéramos fuera un documental (por muchos momentos me hizo recordar a Cosas que no hacemos de Bruno Santamaría), y esto se debe en mucho al trabajo colaborativo entre directora y fotógrafo, pues vemos en cada plano, en cada secuencia y en cada encuadre (que por momentos logran unas composiciones realmente hermosas), una chispa de intuición sobre lo que Neimar está viviendo y está haciendo ante cámara, su interacción con su entorno, con los animales que tanto ama, con las personas, y eso es algo que tiene una belleza tan gozosa que no necesariamente se tiene que describir, Neimar es un niño con y por el que reímos, y con y por el que lloramos, además de que está plagada de personajes realmente humanos, auténticos y honestos, como la abuelita de Neimar o al hombre que pasa a saludar todos los días a su ventana.

El conocer más el contexto y las inquietudes que hicieron a Claudia querer hacer esta película, uno puede intuir porque el trabajo logra conectar de las formas que conecta y las emociones que nos hace pasar a los espectadores, que van desde lo personal (la película se rodó en Tlalixcoyan, lugar de donde es originaria Claudia, Diego Armando Lara Lagunes, el niño que interpreta a Neimar, es su sobrino en la vida real, y ella también sale actuando en la película) hasta la forma en que ella defiende el cine, pues esta película fue realizada sin ningún apoyo económico (es decir, sólo con recursos de ella, equipo conseguido por el productor, y apoyos en especie) y se rodó sólo con muy pocas personas involucradas en el crew técnico, con no-actores que vivían en el mismo Tlalixcoyan, todas estas cosas que abonaron a una forma más liberada y poco convencional de hacer cine según lo dicta la industria (incluso el hecho de no tener como tal un guion literario y diálogos previamente escritos al rodaje), les dio una libertad creativa que lograron asentar perfectamente, y que logra saltar de alguna manera de la pantalla y el espectador es testigo ocular y auditivo en todo momento de esta magia, esta película confirma la máxima de que en el cine siempre, menos es más, cuando sabes lo que con tu discurso quieres comunicar.

La forma en que Claudia concibe el cine, ha hecho que en ocasiones critique la forma en que opera el cine industrial y comercial, y todo lo que este conlleva como aspirar a fondos de realización, postproducción y distribución, cuestión que incluso muchas veces a llevado a hacer declaraciones públicas al respecto (acá un video al respecto), de ahí que ver esta película que en muchas maneras dignifica y además es congruente con el discurso de Claudia tanto en las formas como en los fondos de las historias que Claudia ha retratado hasta ahora en el cine, esta película es un baldazo de agua fresca este año en un cine mexicano tan necesario de historias simples, cercanas, bellas y empáticas; con todas las realidades que caben en nuestro país.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

El norte sobre el vacío.





Hace unos años, haciéndole una entrevista al realizador sudcaliforniano José Permar (además muy buen amigo), este me comentó un hecho que yo de alguna manera ya intuía, pero escucharlo de otra persona me hizo confirmarlo, y este hecho es que en México, cuando un documental toca una causa social justa, o es de denuncia por actos de violencia, se da por hecho de que es un buen documental, cuando no siempre es así. Y esta regla considero yo que también muchas veces se puede aplicar en la ficción, que si bien podría ser más difícil de burlar para quienes hacemos análisis cinematográfico, para el público general podría pasar de noche y creer que es, sino una obra maestra, porque los grandes públicos no suelen hablar en términos de "obras maestras", si podrían ser fácilmente engañados y creer que están ante una buena película. Esto lo utilizo como introducción para hablar sobre la más reciente película de la muy interesante Alejandra Márquez Abella.


El norte sobre el vacío habla en términos muy generales de como un hombre de familia de rancho, un patriarca en toda la extensión de la palabra, que claramente está venido abajo, ya en declive, tanto por la edad como por la que podría ser una enfermedad tipo Alzheimer; ve amenazado su rancho por el crimen organizado. Es en su ímpetu de macho que hará defender a toda costa su legado familiar, manda a su familia al lugar de donde realmente son, la ciudad, y se queda él solo en el rancho con sus trabajadores para hacerles frente a los pillos y defender ese pedazo de tierra que es parte de su historia, aunque ese legado y esa historia esté más en el pasado que en el futuro, pues sus hijos cada día están menos interesados en sus historias que cambian y no le dan de alguna manera el lugar a la mujer, y la figura en la que él confiaba que podía suplantar la ausencia de un heredero del rancho, es quien lo traiciona por querer tener lo que ella creía que merecía por lo que ella le dio, aunque al final se arrepiente e intenta redimirse lo cual sin lugar a dudas es lo peor no sólo para él y para ella, sino para toda la película..


No creo que haya crítico, por muy caprichoso u objetivo que vea, que ponga en tela de juicio el valor del fondo (o fondos, que a ojos de ciertos espectadores esta lectura puede ser totalmente válida) en la historia de la directora; en donde recae el criterio de lo que podemos criticar de su obra es definitivamente en la forma, ahí si que tenemos elementos para hablar de la cosas que a criterio de cada uno, son buenas o malas elecciones.

Al hablar de la forma, no necesariamente hablamos de esta en los términos técnicos, pues hay sin duda alguna todos los elementos para ver que la producción es perfecta en todos los departamentos que conforman una película, es decir: se ve bien y se escucha bien (en ese sentido creo está justificado el premio otorgado a Mejor Película en el pasado Festival de Morelia), pero cuando me refiero a la forma, es en el sentido narrativo que no empata desde mi perspectiva, de manera correcta para que el fondo logre ser poderoso y tener el peso que supongo Alejandra buscaba.

En lo que respecta a las cosas que están bien en la película, sin duda alguna habría que empezar con las actuaciones. Hablando sobre todo de los actores principales, creo que hay un trabajo por demás importante, sobre todo destacaría el trabajo de Paloma Petra, con un personaje que en lo general es muy taciturno, pero cuya presencia es apabullante, no sólo en lo que la trama en lo general representa y que al final se ve revelada, sino por esta forma en que puede pesar tanto su presencia aún cuando casi no tiene líneas, y que se confirma cuando estas pocas aparecen, pues tiene un poder en su palabra que hace que todos la obedezcan, aquí si creo que se encarna todo lo que se dice sobre ella, y los elogios conquistados: es un personaje que enaltece y redignifica al personaje cumbre del western, una antihéroe que por si sola, tiene más valor que una película en si. En el caso de Gerardo Trejoluna, también sin lugar a dudas hay un trabajo muy meticuloso para encarnar el constante y paulatino derrumbe de este patriarca que va perdiendo de a poco sus facultades de poder controlar todo, como lo hizo el años atrás, como lo hizo su padre, en tiempos en que la mujer se dejaba someter, un vaquero en su crepúsculo, que además, a mi parecer lo mejor del personaje que él interpreta, es que amalgama de manera perfecta y natural con todos los personajes siempre que tienen interacción con él, es una especie de mariscal de campo, pero hay detalles que decrecen todo lo bueno de este personaje encarnado por este actor que más delante plantearé. Mayra Hermosillo está más que perfecta también con un papel muy pequeño pero poderoso, Dolores Heredia discreta pero perfecta, Raúl Briones está irreconocible para bien. Fernando Bonilla está perfecto en un personaje que lastimosamente le queda chico, pues es el personaje más estereotipado que yo recuerde en mucho tiempo en el cine nacional, algo que lastima viniendo de una película que en el papel es "seria e importante", y esto demuestra que no todo es miel sobre hojuelas en este departamento, pues así como hay más personajes que sólo se usan como relleno aún cuando son secundarios, hay ciertos actores que me parece no dan la construcción que deberían a estos personajes, pues en el caso de Juan Daniel García, veo literalmente al Ulises de Ya no estoy aquí pero vestido de jornalero, y bien de eso podríamos incluso culpar al guion y a la directora de eso (que ya iremos a esos temas más adelante) pero en lo particular no creo sea el caso en él, pues también aparece como peón el actor Yahir Alday (el Sudadera en la película antes citada), que desde mi perspectiva, hace un mejor trabajo que Juan Daniel en la construcción de su personaje.




A mi parecer el gran problema de El norte sobre el vacío radica en su guion, y eso es, algo al menos para mí muy grave, pues si el guion falla, la historia y el discurso no se sostienen, por muy bonito que se vea todo en pantalla y por muy bien que se escuche el sonido, de ahí que me molestara un poco que se le distinguiera con el premio a Mejor Guion en Morelia. Parto desde el hecho que como lo comenté al principio, hay muchas cosas que la trama quiere tocar, exponer y diseccionar, pero desde mi punto de vista sólo las presenta, ya no digamos que las empieza a desarrollar y se quedan incompletas, ni siquiera empieza a desarrollarlas, dejando todas esas cosas interesantes que menciona (y vaya que si son interesantes), sólo como un dato curioso. Muchos podrán defender este hecho con el argumento que Alejandra quería sembrar en el espectador el germen para que en la cabeza de uno se empezara a armar estas inquietudes a través de cada uno de nosotros por la tensión que propone, pero el problema, una vez más que radica en el guion, pues siempre, lo siguiente que vemos y empieza a mostrar la pantalla, trata de dictar otra situación completamente diferente, otro fondo que en el papel resulta igual de interesante, y que esperamos sea el real conductor de toda la trama, lo que vemos y escuchamos, pero volvemos a quedar donde mismo, y esto hace que uno como espectador se canse.

Otro de los elementos que hace que uno como espectador no conecte, es el hecho de que los diálogos de los personajes ponen en muchas ocasiones tropiezos al desarrollo de estos y lo mucho que los actores iban construyendo. En más de una ocasión las pláticas entre estos se sienten acartonadas, son predecibles, y caen en la torpeza y en lo redundante, además acompañados casi siempre con chistes malos, aunque este detalle, como lo comenté antes, puede ser por el hecho de que así sea realmente el ranchero en Nuevo León, pero creo que esto también juega en contra del discurso que quiere proponer Alejandra, pues podría caer en el hecho de utilizar estereotipos que no siempre son buenos en el cine de denuncia o violencia, y no es el único de los elementos que resultan ser un arma de doble filo, sin contar los muchos errores de continuidad que tiene la película, y decisiones en el montaje que a mi parecer son erróneas, que si bien no son del todo graves o visibles, o que si bien no se notarían al ojo del público general, el hecho de que lo que se trata de exponer a través de los diálogos y el discurso de cada situación, jamás llega a ser sólido, uno cae en todas las faltas que rodean a todo lo que aparece en cuadro, sus incongruencias y sus inverosimilitudes.

La película por momentos parece que quiere ser una película seria (o más que "seria", tensa) sobre denuncia para visibilizar lo que sufren las comunidades del norte del país al ser despojados de sus tierras por el crimen organizado, trata de exponer estas situaciones y que no son denunciadas, y que si lo llegan a ser, no hay en sí una real atención de un estado corrupto hasta la médula, pero esta crítica social raya en muchos sentidos con lo que malamente hizo Michel Franco con su detestable Nuevo orden, pues vemos claros estereotipos de el bueno y el malo, del que quiere sacar ventaja y las víctimas, del rico y el pobre, y cómo estos se visten y hablan, no hay en muchos sentidos desarrollo de las razones del por qué son como son, y si lo hay, sólo es para confirmar en muchos sentidos el clasismo y los estereotipos que malamente engendran los discursos de querer hacer un trabajo audiovisual que impacte y gane reconocimiento a raíz de situaciones complejas y reales, pero que no se sale del molde y no construye nada, sólo intenta hacerlo, y eso si es algo que logran hacer otras películas mexicanas de este año como Zapatos rojos de Carlos Eichelmann (aun cuando la trama no gira entorno a eso y que logra resumir en una simple escena) o Manto de gemas de Natalia López.

Y a esto último, quizá mi reflexión personal sería, al igual que me pasó luego de ver Selva trágica, la última película realizada por Yulene Olaizola, es el hecho de que qué tan perjudicial es el hecho de tener más presupuesto para hacer grandes películas, te da o te quita libertad creativa, y con libertad creativa no me refiero a utilizar un lente bien cabrón que te de un reflejo que se ve bien padre para hacer como que entras en la psique de tu personaje confundido, o utilizar en el montaje el recurso de repetir una y otra vez para enfatizar la tensión que viven los dos personajes principales en un momento de gran importancia, no; a libertad creativa me refiero a que el realizador realmente saque, y exponga, y cuente historias que realmente quiera contar, no sólo por contexto social (que también lo puede tener, y ser en su discurso una obra honesta y personal), por elogios o por generar conversación, se necesitan historias que muestren personajes congruentes y que se desarrollen con sus consecuencias sin caricaturizarlos o quererlos romantizar de más con diálogos ficticios (que si bien, la ficción es ficción, esta se gesta de la realidad y no del ilusionismo); porque no sé si Narcos llegó a cambiar el discurso y las convicciones de la creadora de Semana santa, porque no sé quien quiera hacer una película de unos ricos regiomontanos, más bien fifís, que vivían en la ciudad y que cada año iban a visitar el rancho de sus abuelos y se vestían de botas y sombrero, pero que no les importaba un carajo la tierra, salvo por ese patriarca que quería seguir creyendo que su abuelo había fundado lo que tanto orgullo de hombre le generaba, y no su abuela, y que murió con esa creencia hasta el final.

viernes, 21 de octubre de 2022

Micro-críticas.



Kirschblüten-Hanami - Doris Dörrie
Para mí no es una casualidad el hecho de que esta directora haya elegido Japón para que sea el centro de su película en muchos sentidos, y es que si la historia tiene esta esencia es fundamentalmente no por el amor a este país en si, sino por el amor y el homenaje que la directora quiere hacer a uno de los directores de cine más influyentes de la historia: Yasujiro Ozu y su obra maestra: Cuentos de Tokio; y este amor se refleja sobretodo en la primera mitad de la película, en la forma en que está hecha, en cada plano, en cada situación, en la forma en que retrata y cuenta esta historia a través de detalles que parece no cuentan mucho, y que no están conectadas de manera clara con la historia, como en las calles, en los pasillos, en esas cotidianidades que cuentan con tan poco, mucho; así como en los personajes que son un claro espejo de los personajes de Cuentos de Tokio, sobre todo en los dos personajes protagónicos, y con el papel de la hermosa Nadja Uhl, que es la representación perfecta de Setsuko Hara al interpretar a Noriko, un personaje que la hizo inmortal.
Pero aún con todo esto y que para mí la película es un homenaje, hay un discurso y una mirada muy propia de la directora que es inevitable hacer notar el gran trabajo que hace a través de su estilo y el lenguaje que forma con tan hermosa historia, hay un dominio impresionante de las situaciones que por momentos literalmente vemos como captura momentos que pareciera no fueron del todo capturados a través del guion, pues se siente por momentos que hay más intuición e improvisación por las cosas que ocurren y como las captura, como cuando el personaje principal se pierde en Tokio y recorre la ciudad, o cuando está en el hotel con su última compañera de viaje en el monte Fuji.
La película hace un par de representaciones de la muerte, que son en verdad hermosas.




Die fremde - Feo Aladag
Es inevitable al ver esta película recordar a la más contemporánea Nur eine Frau de la directora Sherry Hormann, y que va más allá del reparto (que cosa extraña, aparecen varios actores en ambas), y es inevitable porque básicamente ambas historias tratan la misma historia que es verídica. Si bien la película de Hormann se proclama como una película que retrata esta historia verídica, como si fuera un biopic (incluso toma varios elementos de la noticia y material de archivo de la mujer que retrata) la película de Feo, toma parte de esta historia y la adapta para hacer su propia historia, y esto se nota sobretodo en el final de esta.
Una de las diferencias entre la película de Sherry y de Feo es que en la de la segunda, hay un peso más que interesante en la forma en que la familia de la mujer que trata de ejercer su libertad, ve trastocada en su psique personal esta decisión que les cambia la vida, hay un claro sufrimiento en todos los integrantes, al grado que les pesa no poder hablar con la persona que los puso en vergüenza en su comunidad, y como realmente les cuesta afrontar la única forma en que pueden ver su situación solucionada, algo que no se ve de esa manera tan profunda y catártica en la película de Sherry.
El trabajo actoral de todo el reparto es estupendo, pero sin lugar a dudas el personaje que a mí me maravilló fue el del pequeño Nizam Schiller, que es el personaje que al final termina pagando todo el viaje doloroso que emprende su madre con tal de que ambos pudieran ser libres y felices sin la represión que sufren las mujeres musulmanas por parte de su propio pueblo.

jueves, 8 de septiembre de 2022

L'événement: detenerlo o dejarlo seguir.

 



Una de las películas que había esperado mucho tiempo para poder ver es la pasada ganadora del Festival Internacional de Cine de Venecia (conocido por los cinéfilos adeptos a los festivales de cine europeo clase A, la Biennale), una película francesa que, contra todo pronóstico de que una vez más la ganadora fuera una película hollywoodense como había pasado años anteriores, venció y sin lugar a dudas me parece tiene todos los méritos no sólo para que lo haya hecho, sino para que haya sido una de las películas más sencillas, desgarradoras y por supuesto de las mejores del 2021.


La premisa de la película dirigida por la realizadora Audrey Diwan (Mais vous êtes fous, 2019) no es muy distintas a otras películas que, sobre todo en los últimos años han explorado el tema del aborto y el desarrollo de una mujer cuando este se ve comprometido por un embarazo no planificado, incluso la película tiene paralelismos realmente brillantes y hermosos con la también extraordinaria Never rarely sometimes always de Eliza Hittman (Beach Rats, 2017; It Felt Like Love, 2013), sobre todo en la mirada detallista de ambas directoras, aunque con su lenguaje cinematográfico bastante distintivo entre ambas, así como el contexto histórico/social de las mujeres principales en la historia.

En la Francia de 1963, Anne, una estudiante destacada de letras de 23 años, ve su vida truncada cuando se da cuenta que está embarazada de una relación pasajera que tuvo con un joven que conoció y con el que tuvo encuentros amorosos en un hotel. A partir de este momento Anne agota todas las opciones y alternativas que tiene por investigar quien puede detener su embarazo, algo que le resulta realmente difícil pues en ese tiempo el sólo hablar de este tema podía llevarte a la cárcel, pero aún así Anne sigue con su objetivo, pues no desea traer al mundo un bebé al que quizá pueda odiar. Y es a partir de ahí que vemos a Anne hacer todo lo que está en sus manos para poder abortar, incluso atentar contra su propio cuerpo, y más adelante contra su propia vida, pero es un continuo echarse el mundo encima, un mundo que no la delata, pero tampoco la apoya, porque en el fondo muchos de ellos entienden su dilema.

Si bien en Never rarely sometimes always todo es más sugestivo, en la película de Audrey es más directo, más cercana la impresión de todo lo que pasa Anne, que es maravillosamente interpretada por Anamaria Vartolomei, que logra transmitir todo el calvario de esas semanas de incertidumbre, la desesperación, la angustia y agonía. Y lo brillante en la narrativa impuesta por Audrey, que es meticulosa, mesurada y muy sencilla, es que el tema está desde los primeros cinco minutos de la película, pero ver el proceso de Anne, sus dificultades y como va sorteando todo, es lo que da el ritmo y la fuerza a la historia, no el desenlace en si, que también es reivindicador en muchos sentidos.

Como lo dije al principio, con una historia bien contada, contextualizada en su tiempo, y con un trabajo de arte muy correcto, esta película sencilla, con un tema por demás importante, logra una de las mejores películas del 2021, y una de mis favoritas vistas este año, con la mirada y la voz de una directora que, además siendo periodista, sin duda que se documentó para dar aún más veracidad a su ficción que muchas mujeres vivieron en esa época, y que no estuvieron para contarlo.


miércoles, 18 de mayo de 2022

"Cow" de Andrea Arnold: madres y crías.





Andrea Arnold es una directora británica que, con sus ya 61 años de edad, sigue siendo por dentro una joven adolescente que busca la libertad de la manera más poderosa y natural, y que no teme hablar y luchar contra cosas, temas y formas que le incomodan, y que defiende ese derecho a capa y espada; es algo que se ve en sus personajes y sus películas desde un principio. Es una directora lasciva, punzante y contundente en sus ficciones, de modo que su primer documental para nada iba a ser distinto.


El documental sigue la vida de Luma, una vaca que da a luz a una pequeña becerra y de la cual es separada al muy poco tiempo, a partir de ahí vemos la vida de las dos en paralelo y por separado, vemos un real y emotivo conflicto de estos dos animales por la ausencia del otro, es algo que se comprende al instante, hasta que el ciclo vuelve a repetirse y tienen que seguir la vida, como todo en la vida.


El trabajo de Arnold bien puede que para muchos parecer simil a Gunda de Kossakovsky, pero me parece que si bien en lo general hablan de lo mismo, lo hacen de formas muy diferentes, y con fondos también que se distinguen el uno del otro perfectamente.

Habría que empezar por hablar de los distintivos de Arnold en su obra y que la hacen diferente a Gunda, pues mientras Gunda hace registro de sus personajes desde una distancia prudente (sin quitarle por supuesto el realismo a la obra), Andrea al igual que en sus pasadas películas, siempre tiene a sus personajes principales en un primerísimo plano, jamás se despega de ellos, con cámara al hombro haciendo aún más énfasis en la mirada viva y libre de Arnold. Vemos cada mutis de emoción que tienen, acá por supuesto es igual o más potente que los personajes que ella pudiera escribir, y digo "igual o más potente" porque como ya lo he dicho al principio, los personajes de Arnold en la ficción llevan su vena y su juventud y deseo de libertad. También hay una diferencia en la no presencia y en la presencia humana, pues mientras que en el trabajo de Kossakovsky no hay ninguna interacción con los humanos de parte de los animales, en Cow si que la hay, pero siempre en segundo plano, todo lo que dicen y hacen jamás implica directamente en la vida de madres y crías. Así también podemos ver que, mientras en Gunda no se sentía una humanización de los animales, sino más bien una forma que planteaba que nosotros espectadores los viéramos a ellos como ellos mismos, en Cow de alguna manera si hay una humanización por parte de Arnold de estas dos vacas.

Otro elemento en Cow es que jamás se siente en la atmósfera del documental una sensación cruda o de dolor, a pesar de que las vacas están obligadas a cumplir ciertas funciones en la granja que están, algo que de alguna manera, aún con toda la belleza que desplega Gunda, si se sentía algo tenebroso, como si supieramos de ante mano lo que le pasa a todos los animales de granja que veíamos a cuadro, en Cow Andrea por momentos hace que olvidemos ese desenlace final, ver a Luma y a su hija de alguna manera es ver la relación entre una madre y una hija que se separan, y si bien no se separan de la forma en que quizá si se separan en las ficciones de Arnold, no deja de ser una separación, y lo que vemos al final de cuentas en el desarrollo del documental es el paso por la vida de estas dos sin sensacionalismo o influencia de la directora más que la que puede haber en el montaje final (edición), aunque al final la crudeza y la realidad alcance a Luma, como nos alcanzará a todos. No sobre explota dramatismo, pero si que sabe el mensaje que quiere darnos, y llega perfectamente. Se vuelve un ejercicio llamativo y valioso en mucho niveles, nada más hay que ver la escena en la que las vacas están en el campo de noche, realmente es, además de destacada técnicamente, es hermosa en lo narrativo.

Es redundante en comentario final para este análisis, pero no por eso innecesario, Andrea Arnold es una directora que todas sus películas llevan una tónica muy similar, en su fondo y en su forma, pero es una directora que jamás ha sido complaciente con el público, la crítica, o las reglas cinematográficas formales, lo cual la hace una maestra del arte cinematográfico única, incluso yo diría que aún con la fuerza y los temas fuertes en su obra, roza el lenguaje poético en cada uno de sus trabajos. Andrea Arnold es una directora con una voz directa, franca, que no le gusta irse por las ramas, y artistas como ella no los hay en exceso.

martes, 29 de marzo de 2022

Nudo Mixteco, o los tres regresos a San Mateo.





El cine de los pueblos originarios hasta hace algunos años no dejaba de ser un cine que era atractivo, más que nada, para los festivales europeos, más que por sus formas, por sus fondos tan ajenos a sus muchas veces cómodas realidades. La mayoría de la crítica y la audiencia en esos países veían a estas obras como curiosas y exóticas, y la razón por la que se les catalogaba de esta manera era, la mayoría de las ocasiones, (salvo contadas excepciones, tanto por la obra en sí, como por la lectura más profunda que algunos críticos lograban dar a las obras) era porque los retratos que se hacían de estas historias estaban contadas por directores que eran completamente ajenos a esos conceptos; no sólo porque no conocieran o comprendieran estas historias, o por querer acomplejar a través de una visión privilegiada que ellos tenían; sino porque muchos desconocían totalmente el contexto en el que vivían estas personas. Pero de unos años para acá esto ha ido cambiando, no sólo por el hecho de que cada día mas, el público ha educado su visión universal del cine, sino porque las personas que son parte de este grupo de personas, han empezado a contar sus historias, a base de ir picando piedra durante años, desde los diferentes departamentos del quehacer cinematográfico, pero también por su afán y el deseo de querer ver en la pantalla una digna muestra y representación de lo que son ellos, y no lo que los demás queremos ver que son ellos.

"Nudo mixteco" de la realizadora Ángeles Cruz es un claro ejemplo de lo que vendría a ser el cine de pueblos originarios que representa no sólo dignamente los valores y el valor de estas personas en nuestro sector cultural y social en nuestro país, sino que también es un digno ejemplo de cine de calidad y de la diversificación de su cine, me atrevo a decir que este es el mejor trabajo de la realizadora.


La película nos muestra la vida de tres personas originarias de San Mateo en su retorno al que algún día fue su hogar, pues si bien para los que conocemos el vivir fuera del lugar donde nacemos, y que jamás uno se desprende del todo de su hogar, este deja de ser nuestro hogar presencial. María (Sonia Couoh) que regresa al entierro de su madre, Esteban (con un más que soberbio Noé Hernández) que regresa con su familia después de tres años de ausencia por tenerse que ir a trabajar a los Estados Unidos, y Toña (Myriam Bravo) que regresa al saber que su hija no quiere comer. El regreso de los tres, aunque se da al mismo tiempo, y aunque sus historias no están ligadas en sí, si tienen puntos en común, uno por sobre todas las cosas: el retorno nos presenta el por qué de su decisión de partir, y las consecuencias de ello.


Además de lo ingenioso y versátil de la puesta, dando y pasando una y otra vez por las situaciones que se viven en estos pueblos, cada una desde la historia de los tres personajes principales, que si bien a ratos nos pudieran parecer jocosas a los que no conocemos los usos y costumbres de estos lugares, hay un gran valor a mi parecer de la directora por tocar temas que pudieran parecer escandalosos para algunos, pero que me parece nos dan una cosa por sentada: no somos tan diferentes los de aquí a los de allá. Hay un retrato sin real de las costumbres, sin prejuicio, o que se encasillen como buenas y malas; tanto de las folclóricas y que nos hacen que veamos tan llamativos no sólo a estos lugares, sino también a sus personas, pero también retrata esas viejas e insanas costumbres que se deberían erradicar. Hay escenas que rayan no sólo en la perfección, sino que también además resultan ser hermosas, como el encuentro entre María y Piedad en su casa de esta, como la de Esteban tocando su clarinete al lado de su madre mientras se quema su casa.

La circularidad que surge a raíz de la narración de las historias, que encierran un contexto por demás conocido por Ángeles, dan por resultado todo lo que esta película a recogido en su andar por festivales, en los que no sólo ha encontrado reconocimiento por la crítica, sino que además el público reconoce el valor por retratar temas como la enajenación del lugar de origen, la belleza del amor en toda su expresión y cortar raíces que nuestros ascendientes dejaban prosperar como el machismo o el abuso sexual; sino que también, la película se vuelve en automático en una obra universal que me parece, debería verse como el cine mexicano que se debe divulgar, compartir, dialogar. Estos trabajos no sólo son voz en sí de la obra de una directora, sino que se vuelven punta de lanza para directores que buscan contar sus historias, más que simplemente hacer cosas para un reconocimiento ajeno al de sus raíces o sus ideales personales.

miércoles, 26 de enero de 2022

Extraordinarias películas del 2021, vistas en el 2022





Como es costumbre cada año, las mejores producciones que apuestan a la temporada de premios norteamericanos, así como las películas más interesantes de los festivales más importantes del mundo, y que no logran acuerdos con distribuidoras en nuestro país, siempre suelen llegar a principios del siguiente año a salas comerciales, alternativas y sitios de difusión de obras no tan conocidas por el gran público.

Acá comparto pequeños comentarios sobre películas que, de haber alcanzado a ver a finales del 2021, definitivamente hubieran figurado en mi lista de mejores películas del año, pero sin lugar a dudas, aún con que es enero, seguro quedarán seleccionadas en la lista del 2022. Comienzo así entonces.


Verdens verste menneske

"La peor persona del mundo" en español, la más reciente película del celebrado director noruego Joaquim Trier, cierra la llamada "Trilogía de Oslo" en la que refleja el difícil y complejo escenario de los jóvenes en una sociedad y una cultura tan particular, con una estructura tan arraigada como lo es la de los países escandinavos, y cuyas historias se desarrollan en la capital del país noruego. Amor, identidad, crisis existencial, todo esto siempre acompaña a las historias que se desarrollan en estas particulares películas de Trier, y si hablamos de "La peor persona del mundo", me parece no sólo logra la mejor de las tres y la mejor de su filmografía (por encima de la extraordinaria y bien lograda "Thelma") sino una de las mejores y más interesantes películas del 2021.

Al igual que en Thelma, su película anterior, Trier pone como centro focal la historia de una mujer, en este caso es Julie (Renate Reinsve) una joven que en un principio, en el prólogo de la película, se nos presenta como una joven que no tiene muy bien definido cual es su futuro, así que prueba en diferentes cosas (y también diferentes relaciones), pues tiene el apoyo de su madre para hacerlo, una vez que encuentra la posible ruta a seguir en su vida, inicia una relación seria con Aksel (Anders Danielsen Lie) es ahí cuando Julie empieza a plantearse y dudar sobre el rumbo que toma su vida, pues con treinta años y nada definido, y la familia y las personas recordándote que ya no eres tan joven como antes, uno empieza a cuestionarse que puede pasar en el camino, qué o a quién te puedes encontrar, si te desvías o vas por donde se supone debes seguir.

Quizá lo más propositivo en la obra de Trier es la narrativa que emplea con una maestría por demás deslumbrante. Desde un principio se presenta como una película contada en doce capítulos, además de su respectivo prólogo y epílogo; y cada uno de ellos, aunque conectados, no tiene una forma única o metódica de ser desarrollados, cada capítulo tiene su forma y su alma, y eso hace que la película, a pesar de su larga duración, jamás canse o se sienta lenta.

Sin duda alguna el discurso y el fondo de la obra es el que para mí es más desarrollado de las tres películas noruegas de Trier, no sólo por su relevancia actual con el feminismo tan en boga, sino que realmente pone en el centro la importancia del discurso que la mujer tiene que aportar, tolerar y soportar en nuestro tiempo, a pesar de lo adelantada que está la agenda del tema, aún hay muchos moldes y paradigmas que parece, no estamos dispuestos a cambiar como pensamiento social, como la maternidad, la importancia de su desarrollo profesional, su papel en la relación de pareja.

No hay tela de juicio del porque Renate Reinsve ganó en el pasado Festival de Cannes el galardón a la Mejor Actriz, y el resto del cast está por demás extraordinario, sin dejar de mencionar por supuesto al gran Anders Danielsen Lie, que no sólo me parece el actor más relevante de Noruega hoy día, sino que para mí es uno de los actores más talentosos de su generación en todo el mundo.

Trier sigue confirmando y consolidando su muy particular forma de hacer cine, su manera de ver la vida de una juventud en plena búsqueda en su país, y una mirada más que relevante y con toda la valía, si a mí me lo preguntan, del mundo, el deseo y la mente femenina.


The french dispatch

Jamás habría creído que Wes Anderson podría superar lo que ya ha hecho a lo largo de su filmografía, y menciono "a lo largo de su filmografía" porque con todo y que adoro el universo Wes, para mí no hay una obra maestra decantada del realizador texano, incluso sigo creyendo que su obra más celebrada, "El gran hotel Budapest", aún con sus encantadores personajes y su sello simétrico y colorista, es su obra menos arriesgada y más cómoda. Pero realmente ha sido grato descubrir que con todo y su sello, "La crónica francesa" es a mi parecer, una completa obra maestra.

Narrada cual si fuera una revista como tal, la película relata las peculiares columnas de las mujeres y hombres que escriben en la relevante revista de Arthur Howitzer Jr., editor de la revista que no sólo incentiva a sus columnistas a escribir, sino que los incita a escribir lo que quieran (y si algo sale mal, haz que parezca que fue intencional) hasta el día de su muerte, donde habrán dee publicar el último número dela revista, y por supuesto, su obituario.

Las cinco historias que llenan "la crónica francesa de Liberty, Kansas Evening Sun", además de ser muy distintas en fondo y forma, cuentan con historias cómicas, entrañables y encantadoras, tienen su propio ritmo, y eso hace que pueda explotarse todo el genio de Wes, pues muestra todos los estilos que han influido en su filmografía (pasando por supuesto por la animación). Cada una de las historias, cuenta con un reparto de lujo, y todas las actuaciones, aún así las más esporádicas, son sublimes.

Es claro el amor que Wes profesa no sólo al cine que él ama y lo ha alimentado (es más que claro el amor y el homenaje que hace al cine francés de la Nouvelle Vague), sino que también impregna a la película de su amor por contar historias, y su amor por las publicaciones y la prensa escrita.
Es claro, al igual que cuando escribí sobre Una película de policías, y de Alonso Ruizpalacio en particular, que el genio y la creatividad de Wes no ha encontrado su tope, quizá lo único que se le debe seguir exigiendo a este extraordinario realizador, es en crear y llenar de argumento a sus historias, y no conformarse sólo con su narrativa y su estética en particular.


El comediante

Película mexicana protagonizada y dirigida por Gabriel Nuncio (con Rodrigo Guardiola como co-director) y que fue reconocida como la Mejor Película Mexicana en el pasado Festival Internacional de Cine de Guadalajara (al igual que obtuvo el galardón a Mejor Fotografía), me parece que, aún con ciertos detalles que saltan a la vista y que a uno lo pueden hacer cuestionar su valía como obra cinematográfica, no deja de ser una película que cuya trama, la hace no encajar en el molde del cine mexicano de industria para bien.

Como lo comenté, la trama, tiene su peculiaridad: Gabriel es un hombre de casi cuarenta años, que no tiene otra profesión más que la de ser comediante, entre tanto, escribe el guion de una película que quiere dirigir sobre una mujer que va a Marte y en la cual, cuestiona el propósito y significado de la vida. Mientras busca poder realizar su película, hay dos mujeres en su vida que lo desestabilizan en más de un sentido, por un lado está Leyre (una Cassandra Cianguerotti preciosa, pero con un acento español espantoso) una chica que llega de forma extraña a su vida, y que lo exhorta a realizar un viaje con ella al cual él no está muy convencido de ir, y por otro lado está Melissa (Adriana Paz) su mejor amiga que le propone sea donante de esperma para quedar embarazada luego de que termina con su novio. La situación con Melissa le hace poner un poco en duda su forma de vida y lo que le depara el futuro, lo que es importante conservar y por lo cual luchar, y que hay que soltar, pero la vida misma le va poniendo las cosas en su lugar, y sí, al igual que Gabriel defendía a capa y espada que su película no era una comedia, al paso que esta película se desarrollaba, uno se da cuenta que esta película no es una comedia.

Quizá esa sea en primer lugar una contrariedad de la obra de Nuncio, y por lo cual mucha gente no la ha comprendido, pues además de esperar que, por el protagónico de la película, y el título de la misma, esta fuera una película cómica, es en sí una película dramática. Si bien por la situación de Gabriel, puede llegar a haber algo de comedia involuntaria, es una película que tiene su complejidad en la trama principal, y eso es de reconocimiento.

Quizá muchos de los problemas que yo tuve con la película derivaron de las situaciones secundarias, un claro ejemplo quizá sería en todas las partes que la película quiere ser cómica deliberadamente, pues además de que no funciona con la situación de Gabriel y a la cual le restan importancia (afortunadamente está tan bien construida la situación de Gabriel, que jamás se logra desestabilizar con la comedia simplona), como todas las situaciones en las que personajes como Cecilia Suarez y Tenoch Huerta tratan de cambiar su historia, que acá bien podría ser una crítica de cómo es el mundo del cine y los productores, pero simplemente ni la comedia, ni estas apariciones célebres, llegan a funcionar, ya no digamos a aportar más allá de la lectura dada. Hay elementos que me hacen recordar a otras películas vistas muy recientemente, como el hecho de dejar que algo que quieres crear encuentre su camino propio, no el que uno desea darle, también el hecho de la identidad, o la falta de esta y su búsqueda en una sociedad que encasilla todo, hasta las formas en paquetes de edad, incluso hay muchos paralelismos con la muy comentada y reciente "tick, tick...BOOM!".

Si bien en muchos sentidos, yo podría decir que este es el trabajo menos perfecto de María Secco en cuanto a la luz se refiere, me parece que la propuesta en cuanto a la posición de la cámara es extraordinaria, al igual que la música compuesta por el siempre admirado Chetes.

Dignificar a las películas por lo que son, y no por lo que esperábamos que fueran, me parece es algo de vital importancia, y también apostarle a nuestras ideas con corazón, sin tratar de adornarlas o completarlas con cosas y ayudas externas aún cuando tengamos que prescindir de las nuevas majors, es algo necesario, y que Nuncio desde mi perspectiva, no superó del todo, pero que aún así como lo dije al principio, es muy interesante lo que crea, a como están las cosas en la industria y en el mercado de Netflix en cuanto a producciones mexicanas se refiere.


The lost daughter

"La hija oscura" en español, ópera prima como directora de la siempre interesante actriz Maggie Gyllenhaal, no sólo es una de las películas más importantes e interesantes del año, sino que es quizá también, la película que reúne a mi parecer, a las dos actuaciones femeninas más imponentes del 2021.

La película narra como en sus vacaciones en unas playas griegas, Leda (Olivia Colman) encuentra en la figura de Nina (Dakota Johnson) todas las cosas que tuvo que sortear de joven (Jessie Buckley) mientras estudiaba y era mamá de dos niñas. Revive lo que ella vivió y deseó, y con la figura de una muñeca perdida, Leda juega con Nina y su pequeña a ser lo que fue ella, y como hay mujeres que simplemente, son madres antinaturales por instinto, o simplemente reflejan a mujeres que fueron madres por descuido, y que no estuvieron dispuestas a sacrificar su futuro por entregar por completo su vida a sus hijas, y sin duda alguna es algo que queda muy claro en la película con ese enigmático final.

La trama en si es compleja por el tema abordado, y me parece que la propuesta narrativa que emplea Maggie es, además de precisa, oportuna. Es claro y evidente cual es cada tiempo, y cual es la situación que Leda va viviendo, tanto la Leda madura como la Leda joven, y son sin lugar a dudas el gancho para estar sujetos durante toda la trama. Olivia Colman y Jessie Buckley me parece firman sin lugar a dudas las más grandes actuaciones de este año, Olivia se consolida como la gran actriz que es, y Jessie reafirma que es una actriz por demás interesante que llegó para quedarse entre lo mejor del cine norteamericano.

El resto de las actuaciones es por demás formidables, Dakota Johnson, Ed Harris, Peter Sarsgaard, Paul Mescal, Dagmara Dominczyk, son sólo algunos de los actores que seguramente conforman uno de los mejores trabajos de casting del año.

Sombría por momentos, me parece es una película cuyo tema abordado es por demás interesante y poco reflejado en el cine, que me parece eso, además del virtuoso montaje orquestado por Maggie como directora, dignifican y hacen más que valiosa esta película.


Bergman island

La película de la interesante actriz y directora francesa Mia Hansen-Love, no sólo es para mí otra de las mejores películas del 2021, sino que a mi parecer, es la película visualmente y sonoramente más perfecta que yo haya visto en el último año.

Más allá del aspecto técnico que ya he mencionado y que desmenuzaré más adelante con todo gusto y detalle, habría que decir que la trama de la película, y el subtexto de la misma, también es por demás interesante.

La película muestra la vida de una pareja de directores que viajan a la isla en la que Bergman vivió la última parte de su vida. Él, Tony (Tim Roth) va para presentar su más reciente película, y ella, Chris (Vicky Krieps), va a acompañarlo y a conocer aún más las entrañas del director que más la ha influenciado. Ambos escriben el guion de su próxima película, él muy seguro de lo que quiere, y ella más insegura que nunca, Chris nutre del entorno y su experiencia en la isla y de su situación como esposa y madre, el relato que quiere realizar, esto al mismo tiempo que de alguna manera se desmorona su ídolo. Al poco tiempo de que ella descubre el argumento de la próxima película de su marido, en un paseo cuenta a Tony el argumento de su historia, y en ese momento se crea una especie de meta cine, cuyo epílogo me parece, además de ser poderosamente creativo, catártico y propositivo, ejemplifica el ente creador, y la génesis de donde vienen las ideas y los miedos, ese lugar, el cual me parece está por demás mencionarlo, resulta ser el mismo.

El eje central de la obra de Mía me parece es en muchos sentidos muy parecido al de películas como "La peor persona del mundo" y "La hija oscura", y este es el del papel de la mujer ante un escenario adverso en el que existe el choque entre la identidad de ser una mujer que quiere ejercer su profesión en la vida, y su responsabilidad como pareja y madre. Pero en el caso de la historia de Mía, y que es muy distinto en las tres películas, me parece es más rico desde el punto de vista de su servidor, porque es creado y cuestionado desde la creación artística, y además es cuestionado desde la figura de un realizador por demás sublime como lo es Ingmar Bergman, pues cuestiona su papel como humano y como realizador, como ambas de alguna manera se contradicen, y no; pero que no hace polémica o toma parte de manera políticamente correcta, sino que simplemente crean un conflicto en la persona de Chris, pero que como ella misma lo dice (y en consecuencia, lo dice la misma Mía a través de ella) no puede dejar de amarlo.

La película visualmente hablando es perfecta. Si bien por supuesto ayudan mucho los escenarios que sirven para dar vida a la película, hay realmente un trabajo más que significativo en el departamento de arte, y sin lugar a dudas hablamos de una película en la que tanto la directora, como el director de fotografía (el veterano Denis Lenoir) trabajaron como una sola mente. La música a cargo de Raphael Hamburger, es tan sutil y hermosa, que pareciera que no existe, y esto es signo del gran trabajo hecho.

La película logra ser extraordinaria por muchos motivos, la historia escrita y dirigida por Mia, los elementos de Bergman siempre existentes, y sin lugar a dudas los actores estelares: Tim Roth está hecho un primer actor, uno lo ve y es fácil ponerlo a la par de grandes actores consagrados como Michael Caine, Harvey Keitel, Robert De Niro o Robert Duvall. Vicky Krieps es desde hace mucho tiempo una de mis actrices favoritas de la actualidad, y siempre resulta un placer poder verla actuando. Mia Wasikowska por demás correcta, y vemos una vez más de manera muy correcta al gran Anders Danielsen Lie.


Le bal des folles

La quinta película de la siempre interesante Mélanie Laurent, la actriz que Tarantino le regaló al mundo y que se consolidó en el cine norteamericano (sin olvidar por supuesto sus raíces, pues siguió trabajando en Francia y en producciones de otros países), y que se convirtió en una directora de historias de quiebre, catárticas y potentes; nos hace verla convertida en su mejor versión tanto como actriz y directora, y cuya madurez transpira en la que ya es su obra mejor lograda.

"El baile de las locas" en español, narra la vida de Eugenie (Lou de Laage), una joven parisina que, además de contraponer las normas de la sociedad burguesa de la ciudad de la luz del siglo XIX, sufre, en un principio de un mal, el ver y escuchar a los muertos, pero no es luego de su encuentro con un joven en una escapada a Montmartre, y cuyo libro él le presta, la hace ver que más que un mal, es un regalo. Pero luego de que la abuela se entera de su condición, su padre y su hermano la llevan a conocida clínica psiquiátrica para que la puedan curar, es ahí que se encuentra con Genevieve (Mélanie Laurent), la asistente del doctor del lugar, una mujer escéptica que, cuando Eugenie le da muestra de su don, ella hace lo posible para ayudarla a escapar de ese lugar que daña aún más la salud mental de sus reclusas con las técnicas salvajes que se ejercían en esa época. Ambas se enfrascan en un tortuoso proceso de cuestionamiento, duda, represión y amistad en las que el amor, el perdón y el sacrificio serán precios que se habrán que pagar.

En más de un sentido la película es a mi parecer una de las propuestas feministas más potentes de los últimos años, es una película que jamás usa este estandarte ni se jacta de este eslogan, y de ahí que a mí me parezca aún más valiosa y brillante la película de Laurent, es una obra que atiende lo que debe de atender narrativamente, y que todo lo demás se muestra por sí mismo, es aquí el ejemplo claro de que una película bien hecha saca elementos que generan diálogo y discusión, no así cuando una película se piensa en términos de polémicas o temas en boga, y no así como obra artística, lo cual en consecuencia generalmente resultan películas fallidas, o "bonitas pero vacías".

Los elementos y todo el lenguaje cinematográfico del que Mélanie hecha mano es más que extraordinario, desde la fotografía, la música, la edición, el manejo de cámara, el montaje, la iluminación, los escenarios, el guion, las actuaciones, todo está perfectamente amalgamado. Si estuviéramos ante una orquesta, sería una ejecución perfecta de Mozart.

Si bien el trabajo como directora de Mélanie es estupendo, su papel como Genevieve es poderosísimo, la figura que representa ese personaje de lucha, dolor y sacrificio, lo hace uno de los personajes más entrañables de su filmografía, una filmografía que, si algo nos ha regalado, son personajes llenos de matices y conceptos.

El final, en forma de carta, es por demás bellísimo, de los más bellos que yo recuerde en últimos años.


viernes, 31 de diciembre de 2021

Películas favoritas del 2021 de "La Vieja Escuela"




Películas totales vistas en el 2021: 236

Josep
Sé natural
Evangelion 3.0 1.01
The father
Martin Eden
Druk
Minari
La virgen de agosto
Promissing young woman
Las motitos
Vif-argent

Menciones especiales:
Hadewijch
Cinema mon amour
Love song
Land des Schweigens und der Dunkelheit
Lazzaro Felice


Series vistas:
Foodie love
Modern love
Euphoria
The girlfriend experience
Sex education
Narcos
Fleabag
Somos.

Películas que no nos gustaron:
Canción de invierno
Eternals
Friendzone
Polvo de gallo

Libros leídos en total: 20

lunes, 29 de noviembre de 2021

Hecho en Durango.





Recién concluido el Festival del Nuevo Cine Mexicano de Durango, el último en llevarse a cabo de los festivales de cine que tiene esta ciudad, pero quizá el más esperado por su regreso luego de que se quedara en receso el proyecto independiente comandado por Christian Sida, ahora apoyado por el FOCINE.

Mi agenda me permitió llegar el último día del festival, pero fue una suerte el hecho de que justo este día se diera la proyección estrella del festival: Hecho en Durango. Diez cortometrajes hechos por jóvenes realizadoras y realizadores, en su mayoría de la capital del estado, nos mostraron en una de las funciones con mayor número de asistentes, diferentes propuestas en su fondo y en su forma.

Me permito hacer el recuento de los trabajos vistos, acompañados con un muy brevísimo comentario, el primero en mencionar es el que fue mi trabajo favorito, y así consecutivamente. Cabe señalar que todos los trabajos me parecieron muy dignos, algunos con mayores valores que otros, pero en sí todos los trabajos tenían eso que los curadores creyeron pertinente para la personalidad del festival, y eso siempre se celebra y se agradece, un festival con personalidad propia. Así comenzamos entonces.



1.-Inchamikua (Perla María Mapula)
El trabajo de este cortometraje me pareció impecable en todos los sentidos. Desde el trabajo hecho con las marionetas, la forma perfecta y orgánica en que se llevó a cabo cada una de las secuencias, la forma en que el equipo de producción atina en la manera que, además de que narra una historia fantástica, da los matices necesarios y pertinentes a través de la iluminación, y acá queda por sentado como la iluminación es pertinente y bien ejecutada cuando hablamos de las historias de este tipo, y que no se siente en ningún momento artificioso. Mensaje e imágenes enternecedoras hicieron que este trabajo que al final se vuelve un musical, y que es hablado en purépecha, fuera algo más que sólo un mensaje con conciencia social, es un trabajo pensado y atinado para hacer que el espectador entre en la dinámica de la realidad mostrada en el cortometraje, la empatía viene cargada de una historia pensada con amor.

2.-Las mujeres (Alina Colunga)
La verdad es que cuando uno ve un trabajo tan bien realizado como el que Alina logró con su cortometraje, las palabras escritas por personas como su servidor, salen sobrando. Es un trabajo que habla por sí sólo sobre su valía y el nivel tan desarrollado que tiene la realizadora para contar una historia con tan pocos elementos.
Hay una atención por demás notada en la forma en que Alina escribió su guion, cada palabra embozada por las dos actrices pareciera, más que estar escritas por una pluma, un lápiz, o un ordenador, parece que están cortadas con un bisturí.
Esta es la clase de trabajos en los que, más que escribir sobre él, uno quisiera conversar con la realizadora sobre el origen de la idea, pues el nivel que logra de atención con el sólo elemento contemplativo en, y a través de sus personajes, hace que uno quiera saber hasta qué punto cada silencio, y pausa en los diálogos entre las actrices, fue concebido en el guion, o por la realizadora, o por las actrices, o en los ensayos y las repeticiones. Así como las posibles reacciones que las mujeres que habitan esa realidad que comprende el cortometraje, podían haber tomado en algunas situaciones.
No es un trabajo que quiera crear conciencia alguna en el espectador, más bien es un trabajo que expone y muestra emociones y personalidades. En muchos sentidos, aunque en tonos muy distintos, recuerda a Le amiche de Micheangelo Antonioni.
Las múltiples lecturas que se pueden dar y debatir con las diferentes formas y temas expuestos, hacen que el trabajo no se desprenda tan fácilmente de uno.

3.-Conticinio (Alma Luna Reyes)
Además del gran trabajo actoral de las tres chicas de este cortometraje y del departamento de producción, hay un valor técnico y narrativo que se desprende a través de la propuesta fotográfica y sonora, creo que, junto con el siguiente cortometraje en comentar, son los más atinados en estos dos departamentos. Una historia con un tema bien desarrollado, y con un acercamiento muy realista y femenino, que uno celebra haya trabajos como este.

4.-Absurda procrastinación de una mente suicida (José Luis Cano)
De este cortometraje no les escribo mucho, porque ya lo había hecho, aquí les dejo el enlace:

5.-Santo (Gian Ruben)
Siempre he creído que todos los festivales deberían de tener un premio especial para el mejor perro a cuadro, si así fuera el caso, este cortometraje se llevaría este premio. Una historia breve y encantadora sobre la amistad que nace entre un hombre mayor viudo que se gana la vida cortando y llevando leña a las personas del pueblo donde vive, y un perro que llega al restaurante en el que todos los días come. El cortometraje habla sobre como en momentos de soledad y tristeza, una mascota como lo puede ser un perro o un gato, nos brinda un motivo más para volver a sonreír, aunque tarde o temprano se haya que separar de ellos, como de las personas que más amamos.

6.-Mar (Gerardo Lozano)
Esta es la segunda vez que escribo sobre sobre un certamen de cortometrajes en el que el trabajo ganador es una animación, y me parece que en las dos ocasiones, sin demeritar para nada ni el trabajo galardonado, ni a los jurados que otorgan el premio; a mi al menos no me han convencido.
Hay una verdad que es evidente y no se puede poner en tela de juicio: hacer animación es muy complicado, y cuando hablamos de animación de calidad como en este caso, es un trabajo por demás difícil, esta clase de trabajos hacen que uno note todos los valores técnicos que acompañan y que tiene que atender el realizador, pero muchas veces dejar que esos valores técnicos nos atrapen hacen que no pongamos atención a errores que presentan narrativamente a las ideas e historias expuestas en estos trabajos, como pueden ser desde continuidad hasta huecos narrativos, o pueden hacer que su "mensaje" nos haga creer que lo técnico esta por encima del buen desarrollo de la historia. También debo de decir que aún con el hecho de que no soy el más consumidor de animación, hay historias que, además de su excepcional técnica en animación, ya sea digital o artesanal, y de que su mensaje sea importante, apremian siempre a la forma correcta de contar una historia bien desarrollada, aunque en ese aspecto, creo que nadie puede juzgar la decisión de cómo un realizador elige contar su historia, pero aún así con el gran trabajo realizador por el joven creador de este cortometraje, sigue habiendo a mi parecer, un distanciamiento más que claro de lo que uno podría creer como ligado a los temas de los realizadores duranguenses, se siente un trabajo que no conecta con público tan exigente como quizá en esta ocasión su servidor molestamente resulto ser.

7.-Hasta que mi cuerpo se desgarre (Mario Abraham Soria)
Este cortometraje documental muestra las múltiples maneras en que un documental puede ser narrado, sin ninguna clase de "fórmula" y que se muestra muy libre en su hechura. Con notables carencias, pero que hacen que saque provecho de ellas en el montaje, vemos como una única melodía musical, las secuencias del día a día del testimonio expuesto, y la narración del mismo presentándose cuando el documental ya está avanzado, hacen de este trabajo una interesante propuesta en la que al menos a mi parecer, lo único que veo como un defecto, es el hecho de que hubiese durado un poco más.

8.-Tulipán (Carlos Golo)
Hay algo que es innegable e irrefutable de este cortometraje, y es el hecho de que a mi parecer a nivel producción es el más completo, y ni que decir a nivel actoral, de entrada tiene nada más y nada menos que a Cassandra Ciangherotti, a mi parecer una de las mejores actrices que tenemos en el país; pero mi problema con él es un poco similar al que tengo con Mar, y es el hecho de que primero, si bien toca un tema muy importante como lo es la contaminación, es un poco lo que apremia al cortometraje, más que la historia o el desarrollo de esta, es un trabajo excepcional, pero un poco vacío y sin alma, una anécdota que no se siente ni cercana al realizador, o al menos esa impresión a mi me da, como un trabajo de encargo. La segunda cosa que a mi me hizo mucho ruido de este cortometraje, es que de Durango sólo tiene tres cosas, la primera, a su realizador, y las otras son dos tomas que parece se hicieron en Durango, ya que de ahí en fuera, este es un trabajo que en su mayoría se realizó fuera de Durango.

9.-The freestyler (José Ángel Gándara Ibarra)
Si este cortometraje hubiera durado la mitad de lo que dura, o hubiera mantenido el ritmo propuesta en la primera parte, seguramente sería un serio contendiente a haber sido mi cortometraje favorito, pero no. Justo cuando estaba comenzando el cortometraje tenía algo que te enganchaba a él, no sólo las carencias que a nivel producción o técnico tenía, sino que se notaba cercano al realizador, y por ende cercano a nosotros. Tenía esa chispa que iba más allá de la música que tenía, hasta ese momento yo celebraba (y aún con todo lo sigo celebrando) que hubiera la valentía por parte del festival por seleccionar un trabajo de esta naturaleza, pero la parte final no sostiene ni el ritmo ni la tono de la primera mitad, y queda en un trabajo que decisiones de su realizador, ya sea por corazón o por falta de bagaje en el lenguaje cinematográfico, le perjudicaron más que beneficiarle, pero aún así me parece más que plausible su propuesta.