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sábado, 2 de marzo de 2019

Hermosa Taquicardia: diseccionando canciones (II)


En esta ocasión he decidido diseccionar una de mis canciones favoritas del disco Polvora de Leiva, no es uno de los sencillos, no es de las más conocidas (como la "ranchera" de La Francesita, o el vals de "Del hueso una flor") pero es una canción que no niega sus influencias "beatle" (sobre todo de la linea de las canciones de Harrison) que a mi me llega mucho porque habla de una noche, quizá de la noche perfecta, luego de escribir sobre la noche perfecta que no es tan perfecta como la retrata la película Stockholm, esta es la que yo llamaría una gran noche.

Y quizá la razón porque he querido escribir sobre ella se deba al hecho de que platicando con un amigo con el que comparto el amor por la música del compositor español, me decía que encontraba muchas referencias hacia la pesca, lo cual nos identifica un poco a nosotros por el lugar donde nos tocó vivir, y esta linea no se podría del todo descartar, muchas veces Leiva ha hecho referencia a la importancia de sus historias con San Sebastián, una zona con mar en la que también hay pesca. (Aunque también podría hacer referencia o guiños a esta actividad que definió a los Pereza no por malas prácticas, sino por la libertad en que se manejaban: piratas.)

Pero ahora expongo lo que yo creo que dice Leiva en esta canción:


A mi parecer prácticamente está hablando de una cita, no creo que sea una primera cita, aunque puede serlo, pero por como se dan las cosas tan deprisa en la canción yo pensaría que no. Aunque hagamos la suposición que si habla de una primera cita: si fuese el caso estaría hablando entonces de la taquicardia que se da en el trayecto al lugar que vas a ver a esa persona, y todo lo relatado en esta es lo que él imagina que será la noche, y que probablemente así será. Pero hablemos de lo que yo entiendo conforme lo que dice la canción.

Yo lo veo desde el momento en que ya regresan los dos de la cita, las cosas han ido de maravilla, es su segunda o tercera cita y la química entre los dos es real, no fue impresión de las pláticas de las citas pasadas, luego de una caminata donde no paran de platicar, y con la noche ya avanzada, toman un taxi y yendo en el asiento de atrás abrazados empieza la canción: "Fue un momento, aquella vez estábamos tan bien, que nos hicimos los muertos", luego viene un beso, de ahí que viene la siguiente frase "cuerpo a cuerpo, aprietas con saliva y sin querer se bloquea todo dentro". Entonces viene la confirmación: "Échame la culpa otra vez [en esta ocasión la frase es por el beso, más delante en la canción la misma frase me parece da otro significado] y una hermosa taquicardia, me sorprende en el camino, y ahora que nos lamentamos, saca lo que quieras de mi", que en esta última parte él se siente sorprendido, feliz, y perdido, en palabras del mismo Leiva cuando habla de la canción, sabe que ya está "dentro" del juego. Luego hablan de la emoción de ese momento, de que quizá hablando con sinceridad ambos las cosas pudieron ser mucho mejor, más por parte de ella que de él cuando dice: "tú dudabas todo el tiempo"; luego hay una frase en la canción que a mi desde siempre me ha desconcertado mucho, y quizá la más poderosa razón por la que me gusta esta canción, por las múltiples lecturas que se le puede dar: "no era cierto que lo necesitabas más que yo, y eso me hizo andar despierto", ya que puede referirse a una chaqueta, a un sillón, a un cigarro, al último gramo de coca. Y luego él reitera que quizá sólo es lo que él siente, que quizá no sea tan mutuo el feeling tan palpante al principio del estribillo: "échame la culpa otra vez". Y viene el remate con el coro:

"Será la extraña confusión, la que me arruga el corazón,
seremos carne de cañón por la mañana.
y es esa estúpida traición
la que me trajo esta canción,
¿por qué me clavas el arpón con la mirada?"

Se sabe vulnerable de lo que pasa en su corazón, se siente sorprendido de que una taquicardia venga de algo bueno, no sólo de la experimentación con sustancias, del pánico, entonces no sabe si eso es real o no. Y cuando menciona la traición quizá se refiera al hecho de que él no quería sentir las cosas tan deprisa, pero; ¿quién tiene razón y mando sobre el corazón? Pero a raíz de esa noche nace esta canción, y en particular, de las miradas de ella que detonan todo el sentir en él, quizá ella siente lo mismo, y esa es la confirmación, quizá por eso le clava el "arpón" con la mirada.





martes, 22 de noviembre de 2016

Stubborn Love (o mi amor por la carretera y las canciones que me recuerdan a esta)



The Lumineers es uno de los grandes descubrimientos que hice este año en cuanto a música se refiere; y una banda que me recuerda montones la carretera, mas que los viajes que hice este año, me recuerda la carretera; porque fue la banda que puso su granito de arena en ambos trayectos que me llevarían a destinos desconocidos, a hacer un poco de lo que soy y cambiè en este año.

Este año hice un par de viajecitos, cosa que no hacía hace mucho tiempo, bueno, en realidad nunca había salido dos veces de vacaciones en un año, pero me recordó mucho cuando hace años por cuestiones de trabajo si salía muchas veces a carretera, esa carretera que en sus horas interminables de travesía nos da tanto. Y aunque fueron muy cortitos este par de viajes quizá si sean de los mas significativos que he hecho en la vida, el primero por las personas, y el segundo por la experiencia y el cine. Y es que el otro día participando en una dinámica de mi blogger favorita Sindrome Coleccionista, donde teníamos que compartir algunas de nuestras fotos favoritas, o de las que nos sintiéramos muy orgullosos yo escogí un par de viajes que he hecho, una era del primer viaje que hice este año en donde le explicaba como mientras la tomaba yo había dejado de prestar atención a la cámara para ver en la distancia a la gente a la que se la tomaba, y coincidimos en el hecho que las fotografías, la música, los aromas, los olores, todo lo que involucre los sentidos; son maquinas de tiempo y de felicidad infalibles, y en hora buena diría Julio Cortázar.

Y ahora si que con la esperanza de que el año que entra, pueda hacer un par de viajecitos mas (que mas quisiera yo que fueran cuatro mas, así fueran muy cortitos de dos días aunque fuera, pero mis vacaciones no me da para tantos días) espero The Lumineers me siga acompañando y me sigan haciendo soñar y crear mas y mejores recuerdos.




"Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo...."
Mario Benedetti


























lunes, 11 de abril de 2016

Waves....


El mar te quiebra, y vuelves a renacer. Pero como las olas, jamás vuelves a ser el mismo, jamás vuelves a ver la vida como lo era antes.

El agua también cae del cielo, pero esa ya no importa más. Ya no soy tan joven, lo sé; y ya no hay tiempo en mi vida para la nostalgia y la melancolía, lo he asumido. Ya no reconozco ni mi voz.


Ya no suenan las canciones de mamá, tampoco suena Tu y Yo o Tu Sonrisa, ya no estás tú, ni siquiera sé si estoy yo, quizá soy lo que quedó de mi, quizá soy lo que el mar me dice que soy, o lo que no soy. Sigo buscando, sigo buscándome, sigo buscándote.
































martes, 1 de septiembre de 2015

(Aviones) Nunca dejan de salir esas mariposas


Estoy a punto de subir a un avión para por fin tomarme unas vacaciones que este año ya me hacian falta, y aunque vuelvo a un lugar que es tan mio como yo de él, y del cual ya les he hablado montones de veces y siento hasta tonto el hecho de volver a nombrarlo, y aunque estoy seguro que volveré de él con algo más que montones de fotos, montones de nuevos y viejos recuerdos, con viejos y nuevos amigos y vieja y nueva familia; eso no es lo que más me sorprende al principio de este viaje, de hecho por unos momentos he olvidado incluso el viaje mismo. Y es que al momento de llegar al aeropuerto (desde donde les estoy escribiendo esto y espero que sea la última nota que les escribo en tres semanas) empecé a sentir algo que hace mucho tiempo no sentía, y eso que hace mucho tiempo que no sentía son esas peculiares mariposas en el estómago.

Esas mariposas que sentí la vez que volví a ver a Nanci, la primera vez que me dio un beso Jhovana, la primera vez que vi a Ale, la primera vez que metí un gol de tiro libre bajo la lluvia, cada vez que expuse en la preparatoria, cada vez que salíamos a concursar en el coro de la primaria, en las dos obras de teatro que participé en la secundaria, la primera vez que participé en una carrera y nos chocaron, la primera vez que hice el amor, la primera vez que tuve sexo, aquella escena que viví de la película "500 días con ella", el primer atardecer que vi en el mar, el primer (y único) amanecer que me tocó despertar en Loreto, la primera vez que me dijeron "te quiero", la primera vez que me atreví a decir "te quiero". Esas mismas mariposas que seguramente sentí el día que nací, la primera vez que vi a mi mamá, a mi abuelita, a mis tías, la vez que fui a Disneyland, la vez que entré al estadio de Los Dodgers, la primera vez que me subí a un avión, que me subí a la rueda de la fortuna, que hice un largo viaje de carretera, y seguramente las mismas mariposas que sentiré al ver la Torre Eiffel o minutos antes de morir al recordar todo esto.

Y es que a lo largo de la vida cada vez que aparecen esas mariposas tan "molestas" por lo general es cuando estamos viviendo algo que nos saca de nuestra zona de confort, de la cotidianidad, ya sea algo bueno o que esperemos o que disfrutemos, o porque no también algo que no conozcamos, algo que nos de miedo, algo inesperado. Esas mariposas nos hacen recordar de alguna manera que seguimos vivos y que aun seguimos siendo aquellos niños que se sorprendían viendo una guerra de golondrinas contra abejas. Y aunque la verdad en los últimos años se habían ausentado por mucho tiempo, o si llegaban a aparecer la verdad no las sentía como en mi juventud, hoy me han hecho recordar que cada vez que aparecen esas mariposas es para precisamente recordar que, el día que dejemos de sorprendernos de la vida y dejemos de sentir esas mariposas, ese día estaremos muertos. Hoy estoy vivo, y espero que durante las siguientes dos semanas sea el hombre más vivo y feliz del mundo, ya después la vida misma me dirá si seguimos con esta relación o no.