lunes, 4 de mayo de 2026
Blossoms Shanghai
sábado, 25 de abril de 2026
Y es que Alexandre crea una película apelando a lo más poderoso no sólo del cine, sino del arte en general: la interpretación a través de intuiciones y evocaciones. Alexandre de alguna manera manifiesta y dice que se vayan a la mierda a toda y todo aquel que piensa que el "cine" sólo es aquel que dura 90 minutos, que debe hacerse con las cámaras y equipos de sonido más nítidos, FHD, Hi-Fi y de última generación, y tener a tu disposición muchísimas personas y dinero. Acá, Alexandre sólo necesitó un viejo celular Sony Ericsson, a su padre, su hermano, poquísimas personas de su confianza con quienes ya ha trabajado, una computadora, y mucha sensibilidad, recuerdos y amor por la tierra que conoce, las historias que ha escuchado y aquellas cosas que le provocan ternura y la capacidad de poderla transmitir aun a tientas, parte realidad, parte representacion y parte imaginación, o sea; interpretar, intuir, evocar.
La carga visual tiene su propósito: nublar para obligarte a mirar, a ver y observar con detenimiento los detalles minúsculos y acontecimientos trascendentales que hacen realmente a la vida. Y la propuesta sonora hace lo contrario: aclara, te facilita escuchar sin vacíos visuales perfeccionistas asépticos y aesthetic's, y brinda ciertas certezas de lo que busca contarte esta historia, aunque muchas veces ambas manifestaciones de lenguaje tornen a terrenos distintos e incluso opuestos, lo importante es lo que se provoca en cada espectador. Una película que respeta a toda aquella persona que elige verla, dándole parte activa y fundamental de su visión y de su querer existir: tú espectador, eres el tramo de vía que le falta a este camino de vida.
Apostar a tan pocos elementos hoy día en el que muchos directores y productores audiovisuales de industria apuestan y quieren más grandilocuencia y espectacularidad, me parece sumamente revolucionario por parte de un director que más que ser sólo eso, es un artista nato, que apela a jugar con el arte a través de dispositivos pocas veces visibles y vigentes, para hacer el truco, ocultando cosas y mostrando otras, y que esta experimentación sea tan bien acogida por festivales, especialistas y audiencias.
sábado, 18 de abril de 2026
Pensamientos sobre "La peluca" de Emiliano Rocha Minter.
miércoles, 25 de marzo de 2026
"Sobre las nubes" de María Aparicio.
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Por un lado, pareciera que estamos viendo la versión mega extendida (más nunca grandilocuente, ni mucho menos pesada), o mejor dicho la continuación (al fin y al cabo estamos viendo 4 historias casi simultaneamente) totalmente desarrollada de Un hombre bajo la lluvia.
Más por el otro lado, la obra tiene algo de documental y algo de ficción en sus 4 personajes principales (empleados, sin empleo, estudiantes que requieren empleo, empleados vulnerables), y aún con lo estructuradas que se ven las formas técnicas (la película está expuesta con una sencillez alcanzable pero una perfección narrativa irreal, como se muestra en las escenas de calle tan formidablemente filmadas) en el cine de María, los fondos discursivos se sienten tan humanos, tan cercanos y tan universales. Manifiesta que la realidad, las circunstancias y las cotidianidades de las personas, vivamos donde vivamos, no son tan distintas al menos para los que somos clase obrera, con personas que dependen de nosotros, y nos gusta conmovernos con expresiones artísticas que reflejen lo superlativo de nuestra vida: pasar de lo ordinario a lo extraordinario, y viceversa; en un instante, en los pequeños detalles de nuestro transitar.
El cine de María muta, se desprende, por momentos flota como una pluma que siglos atrás pudo haber sido un poema. El cine de María se parte y cambia de manera orgánica y constante, pero pregonando siempre las verdades que sólo su voz es capaz de contar con tanta importancia, sensibilidad y presencia.
Palpable la subtrama entre la historia de sus cuatro personajes principales, que critica de manera sutil y punzante al gobierno argentino por la situación social y la vulnerabilidad económica que se vive en su país (al grado de dudar si puedes comprarte una coquita para platicar con alguien, sin que esto afecte tu estabilidad financiera), y es de destacar que tanto María, como otras y otros artistas argentinos que admiro, no aparten la mirada de ello, y uno agradece cuando el artista no se enajena, y no colabora a la enajenación colectiva haciéndoles mirar hacia ese trozo lado al que el gobierno le conviene que veamos.
martes, 24 de marzo de 2026
Breve comentario sobre "Flores para Antonio".
El documental empieza con una sentencia muy fuerte, y es con Alba diciendo que ella se molestó muy fuerte con su padre después de su muerte, no por el acto de su muerte en sí, sino porque sintió (eso lo explica al filo del final del docu) que él la había alejado de ella. Luego ya pasada esa especie de introducción vemos que el documental se hace en el contexto en que Ana, la madre de Alba, planea hacer un concierto-homenaje para Antonio, y Alba siente que debe formar parte de ello, pero para hacerlo tiene que hacer este viaje introspectivo con las personas que estuvieron alrededor de su padre y entenderlo y conocerlo, pero también entender por qué se enojó ella con él, y en el acto conocerse a sí misma, el por qué ella dejó de cantar, y caer en cuenta que ese enojo no era más que el amor que se plasma justamente e impregna a todo el documental.
Por momentos la narrativa dicta más a ser una calca de una entrevista de Jordi Evole (afortunadamente no un Yordi Rosado) con el didactismo de un documental para televisión de Clio (perdón pero así lo percibí, sobre todo en la primera parte, en la segunda ya es menos y en el cierre afortunadamente eso se deja detrás [sobre todo cuando empezando este se toca el tema de las drogas y las animaciones a las que recurren son simplemente extraordinarias. A partir de ese punto el documental rebosa una profundidad rítmica, discursiva y muy fuerte]), pero por otros momentos más afortunados, se percibe y se presiente una libertad a todo esquema o escaleta rígida de documental clásico, tanto en lo visual, en el montaje y en lo literario. Como presenciando un collage de los que tanto le encantaban a Antonio.
El documental es dirigido por Elena Molina e Isaki Lacuesta (🙌🏼) y está dedicado a Antonio a partir del retrato que se hace a todo ese rico ecosistema que integran la familia Flores y los más cercanos al gitano rockero, pero aunque siento que esta demás decirlo, igual menciono que el motor, el hilo conductor y el alma del documental es Alba, conmoviendo y sobrecogiendo el relato un mogollón por la sobreexposición a la que se somete.
Hay muchas intervenciones que son grandísimas, pero la de Sabina me ha gustado mucho, por lo buena y significativa que es, con su respectiva dosis de jocosidad por supuesto.
viernes, 6 de marzo de 2026
Breves comentarios sobre "Un poeta" de Simón Mesa Soto.
Oscar, un prometedor poeta en su juventud, hoy día venido a menos con un problema de alcohol que lo ha marginado de todo el mundo, trata de recomponer su habilidad y talento, pero también su vida para que su madre no lo vea como un fracasado loco, y lo más importante: recuperar el respeto, el cariño y la relación con su hija. Y en ese intento, luego de aceptar empleo como profesor de Instituto (que no quería) su camino se cruza con Yurlady, una jovencita de 15 años que escribe poemas y dibuja sobre cosas que le importan dentro de su cotidianidad, y que le gusta el maquillaje y la bisutería; y con ella llegan bríos nuevos que le traen muchas satisfacciones que alimentan el alma, pero también muchos problemas a causa de la gente que todo lo ve de forma superficial, pero porque muchas veces la vida no nos permite ver otros matices, matices de los que sólo el poeta se puede percatar.
Una película totalmente caótica, pero hermosa. Con garra y hambre, pero también con identidad. Una obra que muchas veces se ríe de sí misma, y justo ahí es donde radica una de sus más grandes virtudes. En la hechura, su lado técnico y forma narrativa, es rebelde y espectacularmente brillante. Cine Latinoamericano contemporáneo de verdad, como pocas veces llega a manifestarse.
-¿Usted es un poeta?
El personaje de Oscar es todo un hallazgo, una revelación, completo y redondo en todo sentido. Pareciera uno de estos artistas como Vincent, o García Lorca, o incluso Wilde y Bukowski, que han nacido 100 años antes, o 100 años después de su tiempo. Verdaderos poetas (en diferentes corrientes y demostraciones artísticas, claro esta) que les toca sufrir penurias, un poco vivir y morir en miseria u olvido, para después ser reconocidos mundialmente por lo que los otros no pudieron ver y hacer, y posteriormente servir de influencia para otros verdaderos poetas en décadas y siglos futuros. Un ente profundamente sensible que es capaz de ver la poesía no sólo en su obra o en su demagogia de borrachera, sino también en otras personas (el halago-insulto que le hace a Efraín hacia la parte final de la película, es finísimo, así como finísimo Mesa Soto al introducir subtramas de manera muy inteligente como la sutil crítica al espectáculo y rentabilidad del arte, y lo puntual de señalar la diferencia de los que comen de su arte, y quienes viven del arte, y quienes alimentan el alma de arte), en la vida misma, en los rayos del sol. Don Ubeimar Ríos, vestido de Oscar, es un poeta triste que trata de regalarnos un poema feliz, y Mesa Soto lo consigue a través de él en esta película.
PD. Qué grato ha sido ver al maestro Gaviria en ese pequeño cameo.
PD2. La película tiene algo de "Tengo sueños electricos" y "La maestra de párvulo".
miércoles, 4 de marzo de 2026
"Los domingos" de Alauda Ruiz de Azúa
Sin revelar ningún spoiler en el acto, antes de abordar la película como tal si debo decir algo que me parece importante y que muchas personas que admiro y con las que comparto cierta opinión sobre la misma, han dicho de una forma u otra: siento que es la película más premiada del cine español del año pasado porque es de alguna manera la de estructura y narrativa más clásica (lo cual no es malo en lo absoluto), o dicho en otras palabras: es más accesible para el entendimiento de todos los públicos, aún con lo ríspido de la trama, la cual en términos generales puedo plantear como dos caras de una moneda que podrían simbolizar a una familia, y a dos integrantes de ella en particular que se aman mucho (la tía Maite y su sobrina Ainara), se ven conflictuadas por la espiritualidad: una por el llamado a esta, y la otra por la falta de. En esa disputa se pone a prueba el amor, el respeto y la tolerancia, y justamente pone al espectador en una zona en la que hay que poner criterio propio y elegir bando, y por eso es que la película viene siendo tan comentada y tan polarizada.
Comentario aparte antes de cerrar esto, debo hacerlo dedicado exclusivamente a la imponente y extraordinaria Patricia López Arnaiz. A ella le conocí en el 2020 gracias a aquella maravillosa serie llamada "La otra mirada" (la serie es del 2018, pero en México se televisó 2 años después, y la verdad no recuerdo quién lo hizo, compartiendo además créditos con mi adorada Maca) y desde hace dos años viene figurando en mis listados de mejores actuaciones del año: "20000 especies de abejas", "Los destellos" (mi película española favorita del año pasado) y por supuesto esta, con una escena sublime en la que se desgarra ante su sobrina sacando toda su postura ante su decisión (la debutante Blanca es un descubrimiento por demás brillante, en el sentido de que toda escena que comparte con Patricia, le sigue el juego y el tiempo a la par). La escena final es una cosa importante: comienza justo con un punto de inflexión y quiebre por parte de Maite, justo como el que experimenta Ainara en su discernimiento vocacional, y que luego se manifiesta en una escena de picado-contrapicado metafórico que las encuentra y confronta simbólicamente para acabar la película en una toma que la verdad no se si comprendí del todo, pero que interpreto como la liberación de la tía Maite, con un acompañamiento musical sin comparación. El resto del reparto acompaña de manera correcta. El argentino Juan Minujín también tiene una escena que le valió varias nominaciones en España.
"Los domingos" es una película completa, redonda y brillante; que a mí me ha gustado muchísimo y que me parece no hay que poner en duda su valía, y la gran directora que es Alauda. Ahora, dicho lo anterior, debo decir que no es mi favorita en lo absoluto del año pasado, pues considero a otras películas más brillantes, aventuradas y arriesgadas tanto en fondos como formas (como la ya mencionada y protagonizada por Patricia, pero también "Romería", "Tres adioses", "Sorda", incluso "Sirat" que aunque no es tan buena, creativamente es muy propositiva) en un año por demás prodigioso del cine español.
domingo, 1 de marzo de 2026
"Resurrection" de Bi Gan.
¿Se puede resumir una película como ésta, y la experiencia de verla, en unas pocas palabras? Me parece imposible.
¿Se puede intentar? Me parece que si.
Bi Gan es un maestro, un genio; y la riqueza cinematográfica de esta película es extraordinaria en todo su esplendor y que técnicamente es prodigiosa. Para Bi Gan, y para todos los que amamos cine y el cine por definición artistica, es un truco de magia, el mayor de todos. Pero también es el limbo, es el cielo, el infierno y la vida misma. Se apropia del cine, de su historia, y los hace suyos. Bi Gan se sirve de esta película para hacer un despliegue de todo el siglo pasado a través de un prólogo y cuatro segmentos mediante una fábula (para mí) que explora un mundo en el que no se puede soñar, o mejor dicho, esta prohibido soñar, y quienes se resisten a tal imposición o aun tienen la capacidad nagural de hacerlo, son perseguidos y castigados. Y esta revisión nos lleva a desmenuzar la historia del cine, sus corrientes y sus más grandes autores. Para mí Bi Gan recoge y se alimenta de maestros como Mellies, Murnau, Ford, Cocteau, Renoir, Melville, Tarr, Tarkovski, de Sica, Kitano, Kar Wai, Lynch, Yimou, Jodorowski, Leone y Spielberg.
Son tantos los discursos y temas que manifiesta en estos segmentos (que van desde la magia y la capacidad que tiene el humano de soñar y como esta de alguna manera cada día se va perdiendo más, muchas veces por factores como el capitalismo y los regímenes autoritarios y fascistas. Cómo el truco y el juego pasan de ser algo espiritual a sólo un espectáculo, incluso cuestionar el porque la necesidad del humano por buscar la enajenación a través de sustancia si tenemos el cine), que es probable más de uno se pueda perder, y en la detección que hago de eso, hace que la película no sea perfecta, pero para mí lo que hace Bi Gan roza en una obra maestra.
"Todo lo que tiene forma no es más que una ilusión."
La película tiene la capacidad de los sueños, pues mientras dura, uno experimenta la capacidad de sentirse libre, de ser feliz y de pasar por todos los estados de ánimo posible. Tiene la maravillosa capacidad de hacernos sentir y sorprendernos, de no saber que va a pasar, y muy pocas películas hoy día tienen la capacidad de hacernos sentir eso. Una película cuya vigencia durará décadas.
El cine está hecho de sueños, rezó alguna vez Jodorowski. Entonces, si los sueños nos alargan la vida, el cine también lo hará; como si fuéramos eternos vampiros, capaces de resucitar una y otra vez que nos adentramos a películas como esta, como si viéramos en la pantalla nuestros propios sueños dirigidos por otra persona, y en el acto hacernos sentir menos solos y sentirnos más humanos y conectados con todo. Porque nuestra alma, y nosotros, estamos hechos de luz, de fuego; y precisamente eso es lo que nos consumirá. Seguramente hoy soñaré con la película.
"A quién no le gusta ver el amanecer."
Finalizo diciendo que, el cuarto segmento, al más puro estilo de Bi Gan, es un espléndido plano secuencia de más de 30 minutos, que en realidad dura horas, pero revelar este, u otros trucos que se emplean a lo largo del metraje en su hechura; sería hacer spoilers innecesarios.
viernes, 13 de febrero de 2026
"¡Caigan las rosas blancas!" de Albertina Carri: en el descubrimiento de una película, o del tumor cósmico del humanismo.
"La desaparición de Josef Mengele", de Kirill Serebrennikov.
De entrada debo decir que probablemente ha sido la película más difícil de ver de lo que conozco de la filmografía de Kirill, más allá del hecho de que cada una de sus películas que he visto ha sido una experiencia totalmente distinta y formidable (es de los pocos directores contemporáneos que cada encuentro con alguna de sus películas, me hace sentir que estoy ante una completa obra cinematográfica), y del hecho de la dureza y rudeza de su personaje protagónico, que sin duda se podría decir que es el más ríspido de todos (por no decir otra palabra); hay congruencia con el hecho de que a Kirill siempre le ha gustado hacer retratos en su cine de personajes de fuerte presencia, controversiales, y para nada tibios.
En la persona de Josef Mengele, que es extraordinariamente interpretado por August Diehl (que nuevamente vuelve a interpretar a un nazi sádico, aunque también ha estado en el otro lado de la moneda) explora la maldad natura del ser humano condicionado por sus circunstancias y su educación familiar (claros reflejos en la convivencia padre-hijo). Muestra tal maldad sin filtros ni recato, aunque sin ser desmedidamente gráfica u obscena. Muestra la maldad que existe sin hacer apología ni ser partícipe de su creencia, desde un punto objetivo que no prejuicia, sin avalar ni condenar, aunque sí muestra las consecuencias y destino que todo mal recibe, y examina estructuralmente qué tanto hay de maldad en el individuo, en la sociedad, y en el régimen que obliga a esa maldad, o aún más incisiva está la posibilidad discursiva que plantea casi al final del largo metraje: la maldad en tiempos violentos de guerra se erigen en base a una creencia del poder de una raza, desde el resentimiento que no se puede revelar, o por sobrevivir para luego convertirse en la figura del perseguido y ser la historia (recordemos que la historia "oficial" está construida y contada por los pueblos triunfantes y dominantes) olvidada de quien se esconde tanto en la comodidad de la impunidad, en la precariedad del olvido, hasta morir en una tumba, con la máscara de un personaje (o varios); lejos de lo que se defendía.
Técnicamente la película es impresionte, la libertad creativa y narrativa que tanto caracteriza a Kirill acá viene acompañada primero en lo visual, que por una parte se permite imaginar un mundo donde la vida es miserable, en blanco y negro; mientras que el dispositivo cinematográfico da color al horror; además de que cada plano, encuadre y desplazamiento de cámara producen una tensión y un suspenso absoluto que se asocia y suma aún más peso al delirio de persecución que experimenta el personaje de Josef (además de que vislumbré ciertos homenajes a tres dioses de la cinematografía, pero mencionarlos sería hacer spoilers innecesario). La riqueza de la propuesta narrativa en el montaje nos obliga a adentrarnos a la historia diseccionándola en un juego de muchas piezas, sin orden lineal. La dirección es magistral, y la musicalizacion y sonoridad es primordial, como suele serlo en el cine de Kirill.
Una historia sobre el estado de paranoia e histeria que vive quien actúa con maldad, esperando que la historia y la vida venga con su divino derecho de la revancha y la venganza; y como lastimosamente el ofendido puede convertirse en el reflejo de su verdugo, como lo muestra nuestra contemporaneidad.
martes, 10 de febrero de 2026
Hasta que me quede sin voz: Leiva es Miguel.
domingo, 1 de febrero de 2026
El lenguaje nos engaña. Pero si escuchas tus emociones, no.
Love, Kjærlighet, o llamada en español, Amor en Oslo, cierra, o dicho de otra manera, revela muchas cosas para mí respecto a este tríptico (o trilogía) del director y escritor Dar Johan Haugerud, que ya estaban expuestas de alguna manera entre líneas en las dos primeras películas, pero que hasta esta tercera he visto con claridad. Pero antes de hacerles mención y exponer demás valores técnicos, narrativos y discursivos, terminó este párrafo diciendo primeramente sobre la trilogía en general; que es uno de los grandes hallazgos de este año.
En esta ocasión son cuatro los personajes a los que seguimos, primeramente a una doctora y un enfermero que son compañeros de trabajo, y que justo después de cruzarse casualmente tres veces en un día en sus trayectos y una de las islas cercanas noruegas; hablan sobre su vida sexual. Ahí entran en la ecuación las que serán sus conquistas: mientras la doctora lleva años sin tener una relación por voluntad propia, se enrolla gracias a su amiga, con un hombre divorciado de quien se siente atraída sexual y emocionalmente pero que se la piensa por su situación con su expareja y sus hijas, y el enfermero coincide con un hombre en el ferry donde le declara su idea sobre el sexo y no estar enganchado a alguien, para pronto desarrollar una necesidad de proteger y permanecer.
Primeramente debo decir que de las tres películas, esta es la que me ha parecido la más rica, completa y compleja de las tres películas narrativamente hablando. No hay una narrativa decantada (en Drømmer se decantaba más por una voz en off y en Sex era más directa, objetiva y en plano secuencia), recurre a varios recursos narrativos para desarrollar las historias, los diálogos y pláticas de estos cuatro personajes en particular, aunque también suelen integrarse otras líneas y soliloquios de personajes secundarios pero cuyas palabras designadas en el guión son importantes para el desarrollo de la película.
Dentro de las cosas que me pude percatar en esta película en cuanto a las intenciones de D.J. con está trilogía, la primera en apuntar quizá sería el hecho de los planos y los espacios que se emplean y eligen. Hablando de los planos, creo que en esta observamos más a los personajes porque los planos son más cercanos y más cerrados, y se puede entender por ejemplo con respecto a Drømmer, que una cámara no tan fija, etérea y vigilando el Oslo cosmopolita se puede relacionar más a los deseos de la voz cantante de Johanne, que a una realidad o estabilidad como la que en el papel tienen los personajes de Love, así como dista de los dos personajes de Sex que aún con su edad se movían entre las dudas y la cámara más en planos generales, apoyaba y narraba desde la quietud y las charlas largas. Todos ellos con sus temas y complicaciones de vida, pero en Love ya no son vistos desde la ilusión de los 16, o las dudas de los 30's; sino desde la severidad de los 40's. Respecto a los espacios, no sólo hay más énfasis en los interiores, sino que también algo muy valioso de lo que me he percatado, es que la trilogía explora en cada una de las películas un aspecto característico de la ciudad de Oslo, es un estudio en sí de cada sector de la ciudad, sus habitantes y las formas en que se relacionan. Mientras que Sex muestra la Oslo cambiante de los suburbios, Drømmer se muestra desde el epicentro por así decirlo, y en Love vemos no sólo la periferia, sino la parte que corresponde al mar, a la costa y a los muelles, una historia distinta al resto de la ciudad, pero que está conectada a toda ella.
El descubrimiento más importante quizá respecto a estas películas, es que si bien en las tres se tocan los tres temas que titulan a la trilogía, el que desarrollan discursivamente con más relevancia cada una de ellas, no es el que corresponde al título que llevan. Por ejemplo, en Sex se prioriza el tema de los sueños sobre los otros dos, en Drømmer se habla más del amor, y en esta que es Love, hay atención más detallada a la cuestión del sexo, lo cual me ha parecido simplemente genial, y por supuesto también juega con la percepción de los espectadores, con lo cual quiero decir que cualquier otra knterpretacion venida de alguien más es totalmente válida y correcta.
Y por último, también me ha parecido que, si bien la trilogía se presenta como Sex-Dreams-Love, pero el estreno de estas se presentó como Sex-Love-Dreams (que era el orden que yo había designado como el vorrecto) si debo decir que hay mucha coherencia y atino en que esta película sea la que cierra la trilogía, por todo lo que antes he expuesto: la parte que se retrata de la ciudad, la condición de edad de los personajes, y el final de la película que siento da solida redondez total.
miércoles, 28 de enero de 2026
Miradas que nos liberan.
La primera parte de la Trilogía de Oslo de Dag Johan Haugerud es una película muy bien lograda, narrada desde una propuesta efectiva y distinta en el trato como relato respecto a Drømmer.
La historia a rasgos generales va sobre un par de hombres que luego de una plática casual que tienen respecto a sueños y decisiones que tuvieron por separado entorno al sexo y su sexualidad en las ultimas 24 horas, empiezan a darse cuenta que al exteriorizar esos acontecimientos cambian sus dinámicas personales, familiares y sociales en cuanto a sentimientos, emociones; y sobre todo en cuestiones morales y de clichés establecidos.
D. J. ahora deja de recurrir visualmente hablando a una ensoñación cálida sirviéndose de la oscuridad y el empañamiento, para ahora en esta entrega enfrentarnos de lleno y a plena luz de día, a la resonancia de las acciones, pero sobre todo los pensamientos de estos dos personajes protagonistas masculinos. Largas secuencias, una fotografía cuidada en lo estético y que saca el mejor provecho a la luz y las horas en que decidieron rodar, todo esto acompañado de un guion con unos diálogos muy rohmerianos y una música de 10.
Una película cuyo fondo principal lo podría definir desde una lectura muy personal, como las búsquedas de la liberación de los estereotipos masculinos respecto al rol que se debe cumplir acorde a lo social, lo familiar, incluso lo religioso dependiendo el entorno donde vivimos, y como D. J. interviene está búsqueda de la mirada que nos libere, pero también nos permita cambiar con el tiempo, justo como la constante transformación de la que somos testigos en el propio Oslo. Se muestra de una manera muy tangible la vulnerabilidad de los hombres como muy pocas veces, mostrando que las distuntivas de identidad pueden llevarnos a planos donde la desestabilizacion llega a manifestarse no sólo en lo emocional, sino tambien en lo físico. Comentario aparte es lo bien lograda cómicamente hablando la escena con la doctora, y que buena anécdota la de la pareja de arquitectos.
Por cierto, finalizo diciendo dos cosas: la primera es que soñar con Bowie siendo Dios y mirándonos como si fuéramos mujer, es el puto sueño; y la segunda es que no siento que sea una película que le puedas recomendar a onvres sin sensibilidad. O quizá si.
martes, 27 de enero de 2026
lunes, 26 de enero de 2026
Pensamientos sobre "Romería" de Carla Simón.
*Pensamientos formulados mientras veía por segunda vez la película.
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Mar, secretos y ausencias en las venas: no tener, buscar, y amar lo encontrado.
Identidad, historia y memoria: podrían parecer sinónimos, pero no lo son.
Una puesta de cámara elegante y estudiada, pero jamás tiesa o muerta; sino vivaz y libre.
Detalles de continuidad respecto a distancias físicas medidas en los emplazamientos de cámara. Pero ocurre sólo dos o tres veces en el vasto y largo metraje de la película.
Marina en la piel de Llúcia Garcia es el alma y vida del relato, fungiendo perfectamente como el alterego de Carla, que se denota sobre todo por su naturaleza observadora, casi como de presencia espiritual, como no encontrando su lugar, como buscándolo. Mitch como Nuno también hace un personaje lleno de encantado.
La memoria que perdimos y queremos recuperar, (y con ello también los recuerdos que nos velaron y nos negaron, mintiéndonos sobre nuestra propia historia en aras de protegernos, o protegerse ellos como familia del señalamiento social de la época [y que sobre todo se representa en la figura de los abuelos paternos en Marina]) muchas veces se traduce en la memoria que otros quieren también recuperar, pero otros también se empeñan en negar y querer enterrar en una aparente, falsa y vacía felicidad. Todo eso se transmite a través de las miradas de muchos de los personajes secundarios (sobre todo en la de los actores y actrices que hacen de los tíos y las tías de Marina), y eso no es fácil de conseguir salvo que una autora como Carla sepa lo que realmente significa eso: dar la vital importancia a los personajes secundarios.
La película se conduce en muchos sentidos a través de la palabra más que de las imagenes, aunque estas últimas también son esenciales, tanto las que sugieren la lectura objetiva de la primera persona, como las subjetivas que vienen desde la narrativa de la película: conocer la historia a modo de preguntas y respuestas, a través de las lecturas de un diario.
Enfilado hacia la última parte de la película, se crea un relato descarnado sobre los padres de Marina (aka, los padres de Carla, que son interpretados por la propia Llúcia y Mitch), el cual hace que en el acto uno entienda por qué se cierra de esta manera la Trilogía de la Memoria de la directora española.
jueves, 8 de enero de 2026
Hal & Harper
La historia arranca mostrándonos a dos hermanos con problemas de insomnio y de personalidad ante la imposibilidad o lo extremadamente difícil que les resulta relacionarse o conectar de maneras progundas con otras personas, y que además sufren de una especie de bifurcación cuando su padre, que lo "crió" sólo; les anuncia que tendrá un bebé con su pareja y que venderá la casa donde vivieron. Luego de que ellos deciden visitarles, recuerdos se remueven (sobre todo los no tan agradables cuando la figura materna de la familia decide "abandonarlos") y el papá, al igual que Hal y Harper; caen en una especie de depresión que se mezcla con un aletargado estado de enajenación ante los temores, dolores y dudas que vienen del pasado y se nos han muchas veces heredado. Así es como vemos entrelazarse capítulo a capítulo, cada uno de ellos protagonizado por uno ellos, mientras que los otros dos componentes de este complicado y complejo trío familiar, se convierten en personajes secundarios igual de importantes, pero como vistos desde los espacios más alejados del centro de la mirilla emocional.
Fresca y directa como los dramas familiares, lo cual es raro porque mucho del argumento de la historia va sobre los recuerdos que nos detonan este tipo de lazos, y que no siempre son directos, o mejor dicho; no siempre podemos definir e identificar que tanto hay de realidad en ellos, y que tanto hay de ficción, lo cual hace que esto sea en muchos sentidos y por muchas razones, lo más estimulante de la serie en esta rara, dependiente y entrañable dinámica familiar sobre la fuerte unión que se da entre herman@s cuando falta una figura parental, y las culpas de quien se queda con ellos, pero se da cuenta que no estuvo del todo.
Tiene cierta complejidad y momentos brillantes narrativamente hablando, pero luego cae en formalismos que, si bien no está nada mal que sean empleados; si quitan propuesta creativa.
Temas como la depresión, la enajenación, superar un pasado que nos hirió y no nos correspondía vivir o pelear, perdonar[se]; son algunos de los temas e ideas que Cooper expone, y que hacen que sea su fan desde hace buen rato.
Ruffalo caracteriza perfectamente (no como los dictadores caricatura que últimamente le da por hacer) a ese padre reprimido y lleno de arrepentimientos. Lily irradia luz cada vez que esta en escena con su Harper que es un alma protectora aún y con todas sus movidas. Y Cooper se quita protagonismo, más no así vulnerabilidad que los otros intentan proteger y que en el acto los hace que se olviden de la propia.















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