La nota inicialmente tenía que haber empezado con el
comentario de lo que había significado llegar al lugar en primer lugar, hacer
una introducción que no se extendiera más allá de media cuadrilla, pero la
verdad es que una vez en el sitio se sentía un poco antinatural hacerlo de esta
manera, ahora con lo experimentado, el principio tenía que ser forzosamente el
final.
Recorrer el centro de esta ciudad era como andar sobre una
telaraña, pero no siendo la mosca que estaba destinada a ser tragada como uno
podría sentirse en otros lugares, sino como la mente creadora de esta
maravilla, aunque para ello tuviéramos que tener más de un centenar de
años.
Calles entrelazadas en zigzag unidas por una larga y
extensa calle peatonal que conectaba varios de los edificios más
significativos, con una riqueza cultural y arquitectónica que enriquecía y daba
testimonio tanto de estilos como de épocas que resplandecieron en el México que
fue y muy poco seguimos buscando, escuchando, pero sobre todo mirando.
Casa Chihuahua quizás sea la edificación más hermosa para
mí, comparada con la belleza de los museos y edificios culturales del centro y
el bajío del país, quizá no sólo el más bello de la ciudad, sino del norte.
Edificación que con el paso de los años fue sirviendo para distintos
propósitos, y cuyo origen es anecdótico y de vital importancia para la historia
de México, que nos remonta a los mismísimos tiempos de la independencia: fue el
calabozo y la última morada del cura Hidalgo. La edificación fue construida entre 1900 y 1910
Su gente, como la mayoría de las personas del norte del país
provinciano y sus capitales, suele ser muy reservada, pero hay calidez y
amabilidad en su seriedad.
No cabe duda que el calor en cada ciudad es particular,
diferente, peculiar; en esta no es la excepción, pero eso para nada es una
molestia para su servidor. El frío es otra cosa, en ciudades es muy tolerable,
por muy intenso que sea, en otras es odioso e insoportable, por muy gentil que este
sea en términos meteorológicos y según lo que dicta el termómetro, y en esta
ocasión les aseguro que tiene nada que ver con la memoria.
Para muchos este dato será una nimiedad, para aquellos que,
a diferencia mía, han viajado al extranjero o han tenido que hacer más de una
conexión para poder llegar a su destino, pero me ha resultado muy cansado parar
en dos ciudades, estar dos horas en un avión, cerca de cuatro horas si contamos
el tiempo que tuve que pasar en el aeropuerto, pero luego de pasar aquella
interminable noche en el barco de carga mecido por las aguas del pacífico en la
temporada de huracanes del 2008, o aquellas ocho horas sobre un camión como el
que nos llevó a mí y a mi hermano la primera vez que viajamos de Mazatlán a
Durango por el espinazo del diablo, creo que aquellas gorditas del paradero
fueron las que hicieron llevadero el viaje.
Tiene explanadas enormes, algunos parques y jardines, no tan
extensos pero puestos en puntos estratégicos para que la ciudad y los edificios
no sofoquen. Me parece que es una ciudad de la que se debería de hablar más, es
una ciudad muy bella, más que otras a las que la gente rinde
alabanza.
Sus calles en la zona centro y en sus avenidas principales
es de las más cuidadosas que me ha tocado apreciar, y la cultura vial y peatonal de sus ciudadanos es impecable.
¿Qué probabilidad hay de que usted crea en el destino? Un 1%, un 99%, ya veremos cuál es su respuesta después de escuchar esta historia, que seguro no es real, pero créame cuando le digo que algún día esto sucederá.
Y es que qué probabilidad hay de que... ¿Sabe qué? No le daré la introducción simplona de siempre, esta ocasión será diferente, porque esto no es un texto cualquiera, esto es algo que pasará, una premonición.
___________________________________________
Estamos en un pueblo del bajío mexicano, aún no sé exactamente dónde, pero es un pueblo del bajío mexicano. Ella, en uno de esos tantos viajes que tenía con sus amigas al año, habían querido conocer un pueblo mágico y ese seguro que era de los más hermosos, con calles pequeñas y empedradas, casas lindas, pintorescas, antiguas. Entonces llegan a un lindo restaurante a descansar y comer luego de un día lleno de magia, excursión y caminata. Luego de que ellas se acomodan y empiezan a platicar sobre lo que las chicas platican, entra al restaurante un grupo de chicos, la misma cantidad que ellas, cinco; se les ve cansados, acalorados, pero felices, seguro caminaron también por horas, unos llevan sus chamarras, lo que nos indica que estamos en una época del año en que hace algo de frío, no sabemos si mucho o poco, pero hace frío. Uno de ellos, lleva un par de cámaras, otro lo que parece ser una grabadora y unos audífonos muy grandes, otro lleva una cara como si no hubiera dormido en toda la noche, otro lo disimula bien, o al menos sus gafas oscuras hacen el trabajo, y el último en entrar, está hablando por teléfono muy sonriente, lo cual es muy raro porque rara vez Él sonríe tanto, ahí es donde empieza la historia, y el por qué en un principio he mencionado a Ella en particular.
Las chicas empiezan a murmurar sobre esos chicos, lo guapos que están, sólo una chica del grupo tiene novio, el resto no tienen, se preguntan de dónde serán, si serán turistas como ellas, de otros estados, o serán de cerca del lugar, a qué se dedicarán. Ella, sabe algo de información, al menos de uno.
Es evidente que a Ella se le ilumina el rostro cuando lo ve, había pasado mucho tiempo desde que se habían visto por última vez, haría cuatro años desde que habían dejado de salir, después de eso habían estado dos veces en un mismo lugar, una ocasión se vieron, y se habían saludado cordialmente, pero sin gran afecto. Las cosas, aunque habían terminado bien entre ellos, no podían volver a ser lo que eran antes, ellos jamás podrían volver a verse con los mismos ojos, de la misma forma, es lo que pasa con dos personas que fueron tanto, y pasan a ser nada. La segunda ocasión no se habían visto, pero se pensaban mucho en ese momento, Ella, estaba con su nuevo novio; Él, se había reunido con una amiga para hablar de un proyecto que querían emprender juntos, algo sobre un nuevo cineclub, una serie documental, o un cortometraje que implicaba un viaje a Ensenada, la verdad es que aún no lo decido bien. En todo caso ambos estaban en ese lugar, un restaurante vegetariano bellísimo en el que habían pasado momentos muy importantes en su historia, por eso volvían siempre.
Una de las amigas de Ella se da cuenta de la forma en que está mirando a uno de los chicos, al que habla por teléfono, y la cuestiona, le dice que si le ha gustado, Ella, no contesta nada, pero no deja de mirarlo con aquella sonrisa, se preguntaba si acercarse o no, Él no la había visto aún, parecía que lo que hablaba por teléfono era muy importante, se le veía muy feliz, finalmente haciendo lo que más amaba en la vida, lo que fuera que eso significara. Cuando Él dejó el teléfono, Ella no dudó en acercarse, se levantó de su asiento y caminó hacia la mesa de los chicos, no sin antes decirle a sus amigas que en un momento volvía, todas se volvían locas de lo que estaba haciendo Ella, pues no era algo que Ella haría generalmente, ellas no sabían que había una historia detrás de ese arrojo.
El grupo de chicos hablan sobre las tomas que se tienen que hacer el siguiente día, no estarán más de dos noches en el lugar y aún hay mucho por hacer, pero lo que restaba de ese día se lo tomarían libre, ya todo estaba planeado y debía seguirse al pie de la letra, Él les dice que el equipo en la ciudad esperaba sólo un permiso para la entrevista de alguien importante, pero que era seguro, uno de los chicos les dice que una chica viene a la mesa, y todos voltean, cual es la sorpresa de Él al mirarla en ese lugar, casi se le sale el corazón, se los juro, se para al instante y en su rostro se dibuja una sonrisa como muy pocas veces se le podía ver. Obviamente va a su encuentro, no iba a dejar que llegara hasta la mesa para que aquel grupo de gañanes la abordara o empezaran a tratar de coquetearle, así que da un segundo paso, el primero lo había dado Ella, y no encuentra otra cosa que una sonrisa y un abrazo que sinceramente no esperaba, pero cómo agradecía.
Luego de haberse presentado y juntado los dos grupos, haber comido y bebido algunas cervezas, y por supuesto de dar detalles generales sobre cómo se habían conocido Ella y Él, detalles generales, y nada que fuera sólo de ellos, y que así seguro conservarían hasta la tumba, todos habían salido a caminar por el pueblo, era una fortuna que todos bebieran, y buscaran divertirse sin buscarse ni problemas ni aventuras, y también era una fortuna que uno de los chicos tuviera novia. Todos caminaban juntos, pero de a poco, Ella y Él se iban apartando, fingían ver cosas a detalle en las ventanas de las casas del lugar, en realidad no fingían, a ambos les gustaba observar este tipo de cosas, formarse una realidad en torno a lo visto.
-¿Así que ahora diriges documentales y no ficciones? //Ella le pregunta. Aún no se puede creer que estén volviendo a compartir una caminata. Luego de que supo por amigos mutuos que Él se había marchado de la ciudad, pensó que jamás lo volvería a ver en la vida//
-Si.
-¿Cuántos has dirigido hasta ahora?
-Este es el tercero.
-¿Y por qué elegiste este lugar? //Él no contesta al instante, pero le sonríe de esa manera en la que Élla sabe que Él quiere decirle algo, pero Ella antes debe preguntar: "¿Qué?"
-¿Qué?
-Nada. Es que antes yo era el que solía hacer muchas preguntas.
-Ya vez. Que algo se me quedó de ti.
-Espero que no haya sido lo único.
-Claro que no. Son muchas cosas las que me dejaste. El gusto por las largas caminatas, antes me gustaba caminar, pero si podía usar el carro a la menor provocación, lo hacía. Ahora no, camino mucho, muy seguido, largas distancias. La lectura también es algo que me dejaste.
-Y algunos de mis libros.
-Si. Están muy bien guardados por cierto. Espero algún día poder devolvértelos.
-No te preocupes, no hace falta. //Ella quería decirle algo, pero no se animaba, trató de cambiar el tema de la conversación, pero no pudo alejarse mucho del "plato".
-¿Y por qué elegiste este lugar para grabar?
-No me lo vas creer, porque nunca has creído en mis sueños y siempre has creído que es una excusa para encubrir mis planes elaborados. Pero lo cierto es que, algo me decía que debía venir a este lugar, en estas fechas precisamente, era algo que no me podía explicar, y que me asustaba tanto que, de último momento estuve a punto de sabotear la producción y no venir.
-¿Por?
-Porque sabía que algo muy importante me podía pasar por acá, algo que hiciera que mi vida cambiara para siempre.
-¿Y?
-Pues no sé aún. Tú estás acá, una vez más, mirándome de esa manera, creo que el destino me puede estar diciendo algo. Y no quiero seguir diciendo cosas porque sé que no te gusta que me ponga así. //Él se para, se mete las manos a los bolsillos, ella, también deja de caminar, lo mira, con algo de melancolía, no sabe si hacerlo o no, pero piensa en las palabras que Él ha dicho, sobre el destino y estar juntos en un lugar que era muy poco probable que estuvieran, entonces ella se sonríe y dice:
-Juan, sobre tus libros.
-Ya te dije que no me los tienes que regresar.
-Pero es que quiero hacerlo. O mejor dicho, quiero visitarte a tu casa y llevártelos. No sé, quizá podrías llevarme a todos esos lugares que me contabas en donde habías vivido todas esas aventuras con tus amigos de la infancia. Que dices, será como si el tiempo entre nosotros dos no hubiera pasado. Sé que es loco que te lo proponga así, o pensarás que voy algo borracha, pero si no lo hago ahora, ¿cuándo? Ahora creo que es la única oportunidad que tengo.
//Él no dice nada, luego//
-Se están yendo los chicos, más vale que nos demos prisa. //Ella está al borde de algo, no puedo saber de qué, pero sonríe de verlo//
-Sabes, no creo que sea la única oportunidad que tengas de verme, ahora que te encontré otra vez te será muy difícil deshacerte de mi, pretendo por lo menos que me des tu nuevo número para empezar, y ya nos las arreglaremos para vernos por ahí. Tú y yo en Durango. //Voltea a verla y su sonrisa estalla. No la besa en el acto porque siente que es muy pronto para eso// Eso suena fantástico. ¿Cuándo podrás venir?
Si he
decidido escribir sobre esta película no es por compromiso alguno, vamos; no me
siento obligado, ni por el aprecio que tengo a sus realizadores, ni por el
cariño que tengo por la Cinéfagos Editorial que es donde empecé a escribir
formalmente sobre cine, ni es por ser de las pocas personas que ha visto hasta
el día de hoy este documental: si escribo sobre él es porque primordialmente es
un trabajo que me ha gustado. Pero haciendo alegoría a una referencia
cinematográfica, como diría Jack El Destripador: “vámonos por partes”.
Y es
que cuando leí el texto del buen amigo Andrei sobre su proyección en la
Cineteca de Durango sobre cómo muchas personas empezaron a salirse de la sala,
me dio mucha curiosidad ver dicho documental. En realidad la curiosidad ya la
tenía desde que se anunció lo que estaban editando Andrei y Eric (con quien
co-dirige, y que en esencia es de quien se trata la película) pero una vez que
leí el texto en la revista, ya tenían mi atención.
"Caballeros,
tenían mi curiosidad. Ahora tienen mi atención"Calvin Candie (Leonardo
DiCaprio) - Django Sin Cadenas - Quentin Tarantino - 2012
Y es
que hay que comentar diciendo que el documental, desde su prólogo, ya nos dicta
el viaje del mismo, su trama y cómo será esta empleada, y es muy claro, y es
valioso narrativamente hablando (he visto otros trabajos de Andrei y Eric y
debo decir, con todo respeto, que no en todos es tan claro su argumento y su
narrativa, pero en este documental es nítida y limpia a pesar de detalles
técnicos, su montaje es muy bueno).
Este
se nos presenta como un viaje, pequeños lapsos del trayecto, ya sea
magnificados o vistos de manera natural: vemos curvas, rectas, vemos tramos
lentos y también vemos tramos rápidos, de repente pareciera que vamos directo a
estamparnos a un muro, y en último momento damos vuelta. En pocas palabras,
desde el principio se nos dicta el viaje como la vida misma, y en la vida misma
pasan muchas cosas, de todo tipo, a veces felices y perdurables, que
quisiéramos congelar en el tiempo, otras más dolorosas y prefiriéramos borrar,
aunque no se pueda.
Después
de la presentación y el prólogo el documental de una hora de duración se nos
narra en cuatro partes, en todas se nos presentan diversos viajes de Eric, las
dos primeras partes son con una compañera de viaje a la que él llama Sam, la
protagonista del mismo como el propio Eric la presenta en la mayor parte de
estas dos primeras partes, (por demás carismática, por cierto, bajo el lente de
Eric), la tercera parte es con otro compañero de viaje y la última parte es en
solitario.
Y es a
través de estos viajes que uno puede ver eso que la rutina le quita a lo
cotidiano: la belleza; eso que, a los ojos, o el lente de alguien más, se
vuelve interesante, trascendente, poético. Vemos una serie de planos que son
dignos de enmarcarse, pero mentiría si no les dijera que también algunas tomas
pudieron recortarse y algo de edición en el sonido directo (sobre todo en el
final de muchas tomas) le hubiera venido bien, pero es en menos partes de las
que imaginan, quizá en vez de una película de una hora hubiéramos tenido una
película de 58 minutos más atinada, pero eso es a título personal, pues también
hay que darle valor a la autenticidad de ciertos trabajos sin edición
artificiosa.
Deben
saber que siento a este documental como un trabajo experimental, y debe ser
tratado como tal; y es que quien quiera ver detalles técnicos sofisticados en
un trabajo como este no sé qué estaba haciendo en la sala de la cineteca, pero
también debo decir que si no fueron capaces de ver nada de valor en este
trabajo, o si piensan que en esta película no pasa nada, deben de ser muy
superficiales, o de plano se están perdiendo un sin fin de historias que podrían
ver y sacar interpretaciones de las mismas: qué sería del cine si no se pudiera
diseccionar hasta la cosa más rara jamás exhibida.
Este
documental nos retrata una historia de amor, con muchos cortes de comedia; nos
habla sobre confesiones, sueños, caminatas sin rumbo, historia, música,
deportes, pérdidas amorosas, amigos, cómplices que nos acompañan, el camino en
solitario que se hace al final de la jornada, del camino, de la vida; esta
película no habla sobre nada, o quizá sí, pero quizá al no hablar sobre nada
habla sobre todo, como la vida misma.
Sin
duda alguna me puedo sentir identificado con el protagónico, con su viaje, y
supongo eso es en parte un objetivo del trabajo de este par de jóvenes, y
también debo decir a manera de confesión que, si alguna vez decido hacer un
cortometraje, como ahora lo estoy tratando de hacer, sería muy parecido a esto.
Y para finalizar solo puedo decir que concuerdo con la frase que ha bien ha
utilizado Andrei para iniciar su película, con palabras de Truffaut “el cine es
un acto de amor”. Deriva es esa clase de trabajos a los que tenemos que
echarles el ojo, desmenuzar y diseccionar a detalle, da mucho material para
platicar, para debatir.
París Can Wait, su título original, es una película del 2016 (estrenada el año pasado en México) de la realizadora Eleanor Coppola, quien es la esposa del director de cine Francis Ford Coppola y se le reconoce por sus trabajos documentales sobre la realización de películas como Apocalypse Now, The Virgin Suicides y Marie Antoinette.
A sus 81 años de edad la escritora, fotógrafa y ahora directora se aventura a realizar su primera película de ficción en la que hace una especie de autobiografía sobre un viaje que tuvo en el 2009 de Cannes a París, justo como le sucede a la protagonista de la película por la misma razón, pero con una historia romántica de por medio, que se fue inspirando durante el viaje y días después que Eleanor le contó a su amiga todo lo que vio y esta la animó a que escribiera el guión y plasmara todas sus vivencias e inquietudes a la pantalla grande algunos años después.
Y es que la verdad he de decir que la película es muy encantadora, si bien no es una gran obra, si es una película que todo amante de la fotografía, de los viajes, o de la comida, la pueden disfrutar como ninguna otra película. Vemos como Anne, el alterego de Eleanor interpretada encantadoramente por una ya madura pero muy bella Diane Lane, después de acompañar a su esposo, el director de cine Michael Lockwood, quien después de asistir al Festival de Cannes tiene que viajar a Marruecos donde se filma una película de la que es productor, entonces, por un dolor de cabeza que tiene Anne decide no acompañar a Michael por recomendación del piloto del jet en el que viajarían, entonces uno de sus socios con el que habían convivido en Cannes, Jacques; se ofrece a llevarla a París, a donde llegarían en un día, para verse días más tarde con Michael, así que ella no tan convencida accede, así que se embarcan en un viaje en el que este encantador, maduro y amante de la comida francés hace a Anne disfrutar el camino sin pensar tanto en el destino al cual no llegan en un día, ya que este francés se para a la menor provocación para hacer de este viaje algo digno de enmarcar y contar, haciéndola comer en todo lugar encantador que este conoce, mientras ella toma fotografías y paga habitaciones de hotel.
Esta película tiene como objetivo algo no tan banal, pero tampoco tan profundo, y es el de disfrutar, nos hace conocer lugares, escuchar historias, nos hace enamorarnos de la comida del sur de Francia, de sus paisajes, de sus lugares no tan conocidos, con largos y buenos diálogos y algunas frases ingeniosas, no es tan densa como películas como Copia Certificada, y aunque no nos presenta temas tan trascendentales como otros road movies es bastante disfrutable si uno sólo disfruta de lo que se ve en pantalla sin querer ser tan filosófico, intelectual o banal. Una película que habla también aunque un tanto superficial no por no darle importancia, sino porque no tratan mucho el tema, como las relaciones en pareja, la muerte de seres amados, los amores fugaces, las desconfianzas, los sueños dejados de lado por cuidar a los hijos, estos subtemas sólo hacen que uno quede enganchado de la buena comida, del encanto del reparto minimalista de la película, de las buenas cosas que nos da el arte y la historia, las cosas buenas que tiene la película.
Una opción diferente si no quieren ver algo tan diferente o propositivo, pero tampoco las mismas películas de acción o comedias románticas producidas por el Hollywood encasillado, de las comedias románticas mexicanas mejor no hablo, no quiero que se me ponga amarga la boca.
Acá abajo les dejo unas frases que logré recopilar y que me parecieron interesantes.
Una oferta de tiempo es como un sufflé, todo está en el tiempo.
Bien, finjamos que no sabemos a donde vamos, o siquiera quienes somos.
Las pinturas en el metropolitano lucen un poco tristes, como si no quisieran estar ahí.
Conducir es la única forma de ver un país.
-A tí todo te recuerda a la comida.
-Si.
No todo el mundo debe tener una esposa para ser feliz.
Ellas son bombones, tú eres creme brulée de chocolate
-¿Por qué las flores huelen mejor en Francia que en Estados Unidos?
-¿Por qué? Porque estamos en Francia. En Norteamérica se ven hermosas pero huelen a refrigerador.
-Es cierto.
-Si.
-Bueno, las rosas son mis favoritas.
-Pero su perfume no debe intervenir con el aroma del vino.
-Intentas embriagarme, eso está muy mal.
-Sólo bebe lo que te provoque.
-El amor no siempre es justo. ¿Por qué será?
-Para mi nunca tendrá sentido.
-Este queso está hecho con leche sin pasteurizar. Está vivo y muy sano. Su queso en norte américa es pasteurizado, está muerto, va a tu estómago como una bola de grasa.
-Es por eso que ustedes pueden comer toda la mantequilla y el queso que quieran y nunca engordan.
-¡Si! Y bebemos más vino tinto, desde luego somos mas románticos.
Sólo come lo que te provoque.
A diferencia de fumar, hay estudios que dicen que el chocolate es saludable.
Ustedes los estadounidenses siempre deben tener una razón para todo. Disfrutamos lo que comemos.
Los franceses tenemos una actitud diferente frente al matrimonio, a la de ustedes. [...] Somos prácticos, somos leales a la familia y al matrimonio. Pero somos humanos, y seguimos nuestras pasiones humanas naturales.
La culpa es mala para la digestión.
Una mujer como tú merece tener opciones, nos vemos pronto. J.
-Como te sientes hoy.
-Bien gracias, ya casi no me duelen, gracias a esas mágicas gotas.
-Y la cualidad medicinal del buen vino francés.
Sé lo que es caminar en los zapatos de otro hombre, pero en sus calcetines.
-Basta, se terminó el juego.
-Aun no.
-Alguna vez llegaremos a París.
-Finjamos que tenemos un año para llegar.
-Jack, tenemos que llegar a París y tenemos un problema.
-El problema no irá a ninguna parte.
-Que hay con el auto.
-Esperará a que comamos. Pruébalo todo.
-No creo que sea el radiador.
-No sabría decirlo.
-Claro que no sabrías, no hay nada que comer aquí.
Bueno, este auto fue diseñado para hacerte perder el apetito.
Anne, no tengas tanta prisa en llegar a París, jamás olvidarás tus viajes con Jack.
El cambio de la luna me recuerda que la vida y los negocios tienen ciclos. A veces llenos, otras no.
Llevo eso para recordarme lo frágil que es la vida, y cuán doloroso y exquisito es estar vivo.
Anne escucha, la comida es buena para el alma.
Sólo hay que saber lo que te gusta. Mis recuerdos más felices son en la mesa.
La mejor comida proviene del jardín.
-Nací en Cleveland.
-Nadie es perfecto.
Jack, no puedo expresar lo que este viaje ha significado para mi.
Espera a ver el ascensor, es curioso, ya lo verás, es francés, es diminuto.
-No nos perdamos este momento.
-No lo hemos perdido.
Esa mañana del 1ero de noviembre todo era indecisión, mientras unos querían estar en la playa, otros querían ir en "panga" a la Isla Coronado, otros no sabían lo que querían y fue el momento en que mi propuesta salió a la luz: "¿Y si vamos a San Javier?".
A muchos no les pareció tan buena la idea, ya fuera porque otra vez agarrar carretera, o el hecho de que que pueblo en la sierra podía competir con Loreto, o el hecho de querer ver lobos marinos, delfines, y bucear un rato fuera mas fuerte que mi deseo por conocer el lugar que solo sabia de el por las fotos de su majestuoso templo jesuita, el cual desde hacia un par de años quería conocer haciendo la ruta de todos los templos jesuitas del norte de las baja californias, el del pueblo de San Javier, era el segundo erigido sólo después del de Loreto. Pero como siempre la complicidad de mi querida prima haciéndome segunda con su espíritu inquieto y aventurero hizo que los números se pusieran de mi lado y el viaje se definió, iríamos a conocer la mística Misión de San Javier.
Salimos de Loreto después de almorzar para reanimar fuerzas, y que la panza llena no mermara en la actitud de algunos acompañantes, cuando salíamos del pueblo me preguntaron: "¿Que tan lejos está?" Yo recordaba haber leído en algún articulo del lugar que eran algo así como 19 km adentro de la sierra, pero no fueron sino 34 largos kilómetros de una carretera frenética. Por momentos las curvas eran muchas, y muy cerradas, mucha parte del trayecto fue de subida, como si fuéramos al mismísimo cielo, subidas empinadísimas escalando las montañas de la sierra, en verdad a las peligrosas y famosas curvas de ligüi yo ya estaba acostumbrado y la verdad nunca les tuve tanto miedo, pero las de la ida a San Javier si me hicieron sentir algo. Cruzado el KM 19 mi familia, los acompañantes de la ruta empezaron a voltear a verme de reojo, sin juicio o prejuicio, sólo me miraban sorprendidos de que no hubiera acertado en la distancia, sinceramente yo para este momento, y sin decirle nada a nadie ya me había arrepentido de la travesía, si bien la camioneta estaba en perfectas condiciones, las largas subidas y las cerradas y continuas curvas ya me habían hecho pensar que tal vez la aventura no había sido la mejor idea, pasaron pocos kilómetros después y vimos una pequeña especie de parroquia de mucha similitud a la Misión de San Javier por el material con que estaba construida, me preguntaron que si esa era, yo les dije que no, mis acompañantes no la conocían ni en fotos, de modo que seguimos, después de este punto la verdad es que ya todo fue mas tranquilo, parecía que ya regresábamos a la tierra, íbamos hacia abajo, el agua color verde emanaba como otros caminos que atravesaban la carretera cada vez que se le pegaba la gana, todo era mas verde, pero se expresaba de todas formas, caprichosas, las que la montaña quería, la presencia de los cactus y su desierto no era tan notable, había pasto, las palmas no dejaban de estar porque nunca dejamos Baja California Sur, aunque así lo pensara yo mientras subíamos, nos adentrábamos al oasis. Cerca del KM 24 estaban un par de hombres sobre una maquina en un tramo que estaba muy deteriorado, les preguntamos que qué tanto tiempo nos faltaba para llegar al pueblo de San Javier, uno nos contestó que cerca de 10 kilómetros, entonces ya sabiendo una distancia promedio, ya íbamos un poco mas alegrados, para este momento yo iba mas al pendiente de las peculiaridades del alrededor, mi cámara no la atendía tanto, la mayor parte de todo el viaje iba en medio, no me interesó el ir mucho tiempo en alguna ventanilla, ustedes saben, por eso del trance y posesión que tiene la cámara sobre mi. Entonces así fue que cerca de los diez kilómetros que nos dijo el señor, luego de pasar una última curva, esta si ya no tan corta, sino con mas extensión, y más prolongada, alcanzamos a ver el empedrado de la misión, a lo lejos, entre palmas, también "divisamos" un pequeño lago, al cual el menos convencido del grupo de ir, le puso mucha atención, y unas cuantas decenas de metros después por fin llegamos a la entrada de nuestro destino.
San Javier, es un pequeño pueblito muy pequeño, una corta extensión de apenas un par de cuadras al ancho por tal vez lo que sería la extensión de 5 manzanas de largo. En cuanto entramos a nuestra mano derecha, siguiendo una explanada totalmente empedrada nos topamos de frente con la enorme construcción, la cual era imponente incluso cuando aun estábamos en la maquina que no existía cuando esta fue erigida. Nos bajamos, y luego de estirar las piernas, compartir palabras, chistes, algunos gestos y miradas no pudimos quedar indiferentes a la magnitud y majestuosidad de la obra, mas imponente, y de belleza aún mas rústica que la misión de Loreto. Tomamos algunas fotos del exterior, nos fotografiamos entre nosotros (o mejor dicho yo tomé fotos de mi familia, las cuales por supuesto se quedan en mi galería personal obviamente, la verdad no me gusta a últimas fechas aparecer mucho en fotos, más en preciso, en mis fotos; salvo que el momento realmente valga la pena enmarcarlo) y luego de unos minutos entramos a la misión, nos registramos en el libro de visitas junto con otra pareja de visitantes, luego de ver que otros salían, y empezamos a contemplar ese altar de oro enorme, lleno de detalles, de imágenes, al contrario de la misión de Loreto que en sus paredes resguardaba pinturas al oleo de siglos pasados y posteriores supongo a su fundación y con los misioneros y gente española ya asentada en los poblados, la misión de San Francisco Javier Viggé Biaundó (llevando el nombre de San Francisco Javier escogido por su fundador, el padre Francisco María Piccolo, y Viggé Biaundó por como llamaban los nativos al lugar, que significa tierra elevada que domina el valle) lucía sus paredes totalmente en blanco, toda la atención, y tu atención se centraba en su altar, al igual que en la misión de Loreto, tenía una habitación contigua, esta sólo con la Virgen de Guadalupe y una tina con agua bendita en donde nos contaba el cuidador del templo que en su momento ahí hacían los bautizos. Mientras la familia observaba el altar yo me quedé platicando y escuchando al cuidador y a la otra pareja que entró cuando entramos nosotros, el cuidador nos contaba que la edad de la misión era de poco más de 300 años, casi la misma edad que el mismo poblado, el otro visitante nos comentaba que él conocía un templo con muchas similitudes en Sonora (nos dijo que parte pero la verdad no lo recuerdo muy bien, pues yo para este entonces escuchaba mas generalmente y atendía la cámara mas particularmente) el cuidador nos invitó a que saliéramos a dar un paseo a espaldas del templo donde había un olivo que tenía más de 400 años de vida, la oferta no la pudimos rechazar, aunque no sin antes yo acercarme por completo hasta el altar para ver los detalles de este, sacar algunas fotos, y ser regañado pues en las últimas fotos opté por utilizar el flash (casi nunca lo hago, me gustan las sombras que se hacen con la luz orgánica natural, pero quise ver como resaltaba el dorado del oro al chocar con el flash) pero sin mayor problema pedir una disculpa y salir.
Salí cuando ya todos se habían ido, no supe por donde entrar y me metí por onde no debía, al ver ami familia a lo lejos a través de un cerco de piedras, les pregunté por donde habían entrado, ya que me dijeron, atravesé una cerca de alambre de púas que estaba caído, lo cual me benefició y fui a ver el olivo de los 400 años, me volví a topar con la pareja que antes había coincidido conmigo en el templo, escuchábamos a un señor que nos daba datos generales de como investigadores norteamericanos habían determinado la edad del árbol, los problemas que este había tenido por el tiempo y la edad, como una de sus partes ya se había venido abajo, y que se despedía porque estaba a punto de salir a dar un recorrido a un grupo de extranjeros. El otro señor le preguntó que como podíamos dar una ayuda para la reconstrucción de una sobra que tenían pero que se había caído, el nos dijo que podíamos dejarla con el señor que hacía las reparaciones, o en el templo. Seguimos caminando por un sendero desde el cual podíamos ver correr un pequeño arroyito de agua que bajaba de la montaña, agua dulce (de la cual mi señora madre se refrescó) se veía un poco de la vida silvestre y de rancho, animales de granja, estos suelos llenos de yerba y pasto, a mi mente vinieron inmediatamente infinidad de memorias de mi infancia con mis tíos cuando nos cargaban entre cerros y montes ya fuera buscando piñones, bayusas, o simplemente por ese amor a la convivencia, a la familia, o a la ruta, probablemente mucho de ese bicho que tengo se los deba a ellos en gran parte. seguimos caminando unos metros después mientras la pareja me preguntaban si me gustaba la baja 1000, de donde era originario, y si sabía a que distancia quedaba puerto San Carlos de Loreto (al parecer al lugar donde en realidad querían llegar por las fiestas que días después se celebrarían) otro lugar en la Baja Sur que cautiva con su belleza, y del cual también guardo un cariño, amor, y recuerdo muy grande; luego de que me preguntaran cosas más generales de San Carlos, si había hoteles, que tan rico se comía en el lugar, fue entonces que nos topamos con una pequeña puerta que decía propiedad privada, fue entonces que la señora dijo que el señor que les hablaba del olmo les dijo que cruzáramos de aquel lado pues el dueño de las tierras esas se enojaba mucho. entonces regresamos cada cual por su lado, mi hermano llegó a encontrarme para decirme que le "apurara" para ir al arroyo, salimos metros después de la pareja, dejé algo de dinero al señor que estaba reparando la sombra y mi madre y mi prima nos esperaban en la parte trasera de la misión, al llegar nos dirigimos a la parte izquierda de la misión para ver unas pocas tumbas que había al costado de esta, todas muy viejas del siglo pasado, databan de la década de los 20 y los 30, algunas tenían más de 100 años, luego de verlas y contemplarlas por un rato, mi madre y mi prima se fueron a comprar algunos souvenires a las tiendas de la explanada, yo, mi hermano y el esposo de mi mamá nos fuimos a echar un vistazo fugaz al arroyo a la distancia, si bajamos por donde corre pero la verdad es que no llevaba tanta agua, el esposo de mi mamá me decía que el cuidador de la iglesia, con el cual se quedó platicando bastante rato mientras yo caminaba por el sendero, le dijo que metros más adelante había un lago más grande de agua que bajaba de una cascada. No caminamos mucho más porque para entonces ya había pasado bastante tiempo, teníamos que regresar por las mujeres de la ruta para regresar a Loreto y encontrar alguna playa bonita donde remojar las pieles, aunque el calor no estaba presente, y ver si montábamos la casa para acampar, pero en eso la cámara me hizo tomar algunas fotos de modo que ellos se me adelantaron, minutos después al caer en cuenta que estaba solo, regresé a la misión ahí ya me esperaba la familia, quise hacer un par de fotos familiares, mi hermano ya estaba cansado y quería playa y no quería salir en la foto, saqué mi tripié de la camioneta, lo monté, y cuando quise sacar la foto con cronómetro, la cámara se descargó, me dejaría hacer una última foto, lo sabía pero tenía que accionarla manualmente, entonces la tarea recayó en mi hermano menor, en vista de que no quería salir en la foto, entonces éste la hizo y dejamos el pueblo, tan tranquilo como cuando llegamos, y con su misión igual de imponente y colosal como desde que los jesuitas hicieron el enorme esfuerzo y tuvieron el grande valor de fundar un pueblo en este lugar, en el corazón de la montaña, que si aun hoy día llegar a él en bestias de metal es difícil, no quiero ni imaginar lo que habrá sido en aquellos años. De regreso en la carretera pudimos apreciar el mural que hizo Ulises Martinez (Uli Mtz) para su proyecto que tiene junto con el fotógrafo Leonardo Luna llamado El Color de la Memoria, (acá abajo les dejo el documental para que le echen un ojo) pero ya no nos paramos a tomar la foto porque mi cámara ya se había cansado mas que nosotros.
Para finalizar el relato, ya estando en el hotel de noche, todos cansados por la larga jornada y la caminata que hicimos en la montaña, todos concordamos que una sensación extraña brindaba aquel lugar, algo cada uno de nosotros sintió, muy distinta para cada uno, pero al final todos concordamos en que el viaje había valido la pena, no sólo por habernos atrevido a abrir el horizonte, a ver en nuestros ojos algo más que millones de personas ni siquiera puedan creer que existe, o que tengan conocimiento de su existencia, o algo que personas con otros ojos, otra ideología, otras costumbres veían hace mas de 300 años, como nosotros, inhóspitos, hipnotizados, San Javier nos regresaba al mundo, de cierta forma, diferente a como antes de haber llegado a sitio como un oasis rodeado de verde entre las montañas.