Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

lunes, 26 de enero de 2026

Pensamientos sobre "Romería" de Carla Simón.

 


*Pensamientos formulados mientras veía por segunda vez la película.

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Mar, secretos y ausencias en las venas: no tener, buscar, y amar lo encontrado.


Identidad, historia y memoria: podrían parecer sinónimos, pero no lo son.


Una puesta de cámara elegante y estudiada, pero jamás tiesa o muerta; sino vivaz y libre.

Detalles de continuidad respecto a distancias físicas medidas en los emplazamientos de cámara. Pero ocurre sólo dos o tres veces en el vasto y largo metraje de la película.



Marina en la piel de Llúcia Garcia es el alma y vida del relato, fungiendo perfectamente como el alterego de Carla, que se denota sobre todo por su naturaleza observadora, casi como de presencia espiritual, como no encontrando su lugar, como buscándolo. Mitch como Nuno también hace un personaje lleno de encantado.


La memoria que perdimos y queremos recuperar, (y con ello también los recuerdos que nos velaron y nos negaron, mintiéndonos sobre nuestra propia historia en aras de protegernos) muchas veces se traduce en la memoria que otros quieren también recuperar, pero otros también se empeñan en negar y querer enterrar en una aparente, falsa y vacía felicidad. Todo eso se transmite a través de las miradas de muchos de los personajes secundarios (sobre todo en la de los actores y actrices que hacen de los tíos y las tías de Marina), y eso no es fácil de conseguir salvo que una autora como Carla sepa lo que realmente significa eso: dar la vital importancia a los personajes secundarios.

La película se conduce en muchos sentidos a través de la palabra más que de las imagenes, aunque estas últimas también son esenciales, tanto las que sugieren la lectura objetiva de la primera persona, como las subjetivas que vienen desde la narrativa de la película: conocer la historia a modo de preguntas y respuestas, a través de las lecturas de un diario.


Enfilado hacia la última parte de la película, se crea un relato descarnado sobre los padres de Marina (aka, los padres de Carla, que son interpretados por la propia Llúcia y Mitch), el cual hace que en el acto uno entienda por qué se cierra de esta manera la Trilogía de la Memoria de la directora española.




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