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viernes, 1 de diciembre de 2017

Playlist de La Casa.


Pocas veces hago esto, si; esto de compartir la música que me acompañó a escribir una historia que me llevó tanto tiempo como la casa, porque vamos, con lo melómano que soy en ese periodo fueron un sin fin las canciones que pasaron por mi smarthphone. La cuestión es que de todas esas canciones que escuchaba en los cafés que me sentaba a escribir esta historia, fueron muy pocas las canciones que se lograron colar, meter, o que resaltara o yo recuerde en especial mientras escribía algo.

No los entretengo mas y se las dejo. Cual mago enmascarado que revela sus trucos.

P.D. Odio a los magos que revelan sus trucos.
















jueves, 30 de noviembre de 2017

La Casa - Final.




Honey I love you, that's all she wrote



Me desperté y no la miré en la cama, algo había de diferente en la habitación aquella mañana pero no percaté de momento que era, y no quise profundizar mucho, no era el hecho de que no siendo mi habitación ahora lo era, no era eso, eso eso es seguro.

Me levanté de la cama y me puse mi ropa, lo mas seguro es que ella estuviera en la cocina haciendo el almuerzo o sus maletas, aunque también se corría el riesgo de que ella no estuviera en casa, de que hubiera salido a trabajar, o tal vez estaría haciendo otros pendientes antes de su viaje, tal vez había salido a comprar café o estaría haciendo cosas que las mujeres hacen en secreto al salir sin un hombre a su lado, como enamorar a otros hombres con su sola existencia y dejarlos en el abismo por el resto de sus vidas, solo con una mirada sin nombre. Pero mi idea fue descartada de inmediato al momento que escuché un ruido que parecía venir de la cocina, me levanté de la cama donde ya cambiado estaba sentado, y salí de la habitación.

Caminaba por el pasillo rumbo a la cocina, aun de día y con el sol brillando como si fuera verano afuera, el pasillo estaba muy oscuro, era una "notte eterna". Venia a mi cabeza la idea de que en cualquier omento tropezaría con algo, como por ejemplo que algún gato podría salir de algún lado y se atravesaría entre mis pies, yo lo acariciaría y lo cargaría hasta llegar a la cocina donde ella estaría con algún viejo delantal y al oír al gato voltearía a vernos, me vería a los ojos y sonreiría, me diría en donde esta el alimento para el gato mientras servia un par de cafés mas a la mesa junto con las tapas de huevo revuelto con tocino que ya estaban ahí.

El gato nunca llegó, y nunca me tropecé con nada, mi trayecto a la cocina fue mas corto de lo que esperaba, ella estaba ahí, cocinaba algo pero no podía percatar el olor a la distancia, estaba pero parecía como si no estaba, como si no percatara o esperara mi presencia, acaso seria yo el fantasma?

Al acercarme sin tratar de hacer ruido pude percatarme que cocinaba lo que había venido a mi mente en el pasillo, quizá entonces si había olido algo, o fue intuición, abusé de la confianza que nunca he tenido y la abracé por la espalda y la besé en la mejilla.

-¿Qué te pasa? ahora amaneciste de buenas. -Me dijo ella y se sacó de mi para ir a una de las vitrinas de la cocina y sacar un par de platos.

No entendía por qué me había dicho eso, ella parecía ser otra, digo; era ella, sin duda, pero no era como había sido la noche anterior, no se veían esos ojos alegres, en su lugar se veía una mirada cansada, la misma piel blanca, los mismos labios carnosos, el mismo pelo negro, y una cana blanca que no había notado la noche anterior, pero se veía diferente. la falta de presencia de la noche anterior al recibirme ahora era reemplazada por esta pesadez y falta de interés.

-Espero que ya tengas tus cosas empacadas.
-Para venirme.
-Como que para venirte, para irte.
-Pero si ni siquiera me he instalado.
-Que gracioso, estoy hablando en serio. -Yo no sabia a que se refería ella, en pocas palabras no sabia lo que estaba hablando.
-Yo también.
-¿Que es lo que quieres? ¿Quieres que volvamos a pelear? ¿Quieres tener de nuevo esta conversación? Pensé que ya habíamos llegado por fin a un acuerdo anoche.
-Anoche. Pero de qué estás hablando.
-¿De qué estoy hablando? ¿De qué demonios estás hablando ti? De esto, de nosotros, de la casa, de que ya no funciona mas.
-Que hay con la casa, con nosotros, cómo que ya no funciona si apenas anoche... Bueno, anoche hablamos de eso, de la casa y de nosotros pero creo que, o al menos yo pensé que era por otro lado, anoche hicimos...
-Mira, yo sé que quieres mucho esta casa, pero no puedes quedarte con ella, mi padre jamás me lo perdonaría, y a quién engañamos, tú y yo, fue algo lindo, muy lindo he de reconocerlo, la mayor casualidad que he tenido en mi vida, y fue muy bello mientras duro, un bello sueño, pero no mas que eso, y lo mejor es que dejemos de vernos y que estos bellos años que hemos estado juntos sean eso, un bello sueño.

Cuando estaba punto de contestar algo de repente me percaté de lo que había dicho: "y que estos bellos años que hemos estado juntos sean eso, un bello sueño." 

Se escuchó el timbre, no recuerdo que sonara de esa manera, el timbre, ella salió a abrir la puerta y regresó, tras de ella venían un par de hombres.

-Son los de mi mudanza. ¿A qué hora vendrán por tus cosas?
-¿Mis cosas? No. Nadie va a venir por mis cosas, si ni siquiera las he traído.
-¿Cómo que no las has traído?
-Pues no, si apenas anoche me dijiste que me viniera a vivir a esta casa mientras tu salias de viaje y...
-Escúchame, seguro que has vuelto a tener ese loco sueño que tanto repites en el que yo soy un fantasma viviendo en esta casa y que nos volvemos amantes y que no salimos de la casa en semanas mientras tenemos sexo día y noche y descansamos solo para leer. Escúchame, nada de eso pasó, y si alguna vez pasó, fue hace mucho tiempo, como un sueño. Ahora lo mejor es distanciarnos un tiempo, dejar de vernos, vender la casa y...
-No, no puedo dejar que la vendas, y lo nuestro, tú y yo, mira, ahora lo que menos me importa es si fue un sueño por leer tantas veces Aura, pero tú me prometiste algo. Me dijiste que si aceptaba el trato tú no tendrías que irte, no es así, mira, no sé lo que he hecho, o hice, o hemos hecho para llegar a esto, no sé si lo volveré a repetir porque al final la historia se borra y los sentimientos prevalecen aunque sean un peso. Pero sé que si lo intentamos podemos solucionarnos.
-Lo hemos intentado muchas veces y siempre llegamos a este punto, tu recordando ese día.
-Lo ves, ahí está, al final que perdemos, ya sabemos en qué acabaría, tú y yo hablando de un sueño con un par de extraños mirándonos como si estuviésemos locos. Finjamos que es ese primer día, tú fantasma, yo escritor. Vamos, que dices. Vayamos a la cama, deshazte de estos dos tipos.
-Y quien les pagará.

Tomé mi cartera y pagué a los hombres y les pedí disculpas, ellos voltearon a verla a ella y los despidió con la mirada, acto seguido me miró y sacó esa sonrisa socarrona como si hubiera conseguido algo, otra vez, como si estuviera ganando un juego que ella estaba segura que iba a ganar.

-Debiste haberte desecho de mi mientras pudiste hombre mio.
-No puedo.
-¿Por qué?
-Por qué cuando tu me hiciste una promesa yo te hice otra.
-¿Que promesa fue esa?
-Hacer lo que sea para que tù no te vuelvas a ir de viaje y nos dejes solos a esta casa y a mi. Y los fantasmas no olvidamos lo que prometemos.


                                                                          * * *

lunes, 30 de octubre de 2017

La Casa 3era Parte.


-La verdad es que no estoy rentando la casa. -Yo no respondí nada, quería hacerlo, pero tantos años conviviendo con mi padre me dejaron muchas lecciones y consejos, y uno que no olvido por sobre todos y el que más recuerdo con cariño es aquel en el que me dijo que a veces uno recibe más de las personas que hablan entrecortado, que lo que podemos recibir si sólo hablamos y hablamos. En aquella charla también mencionó que a veces hay que dejar que las personas se tomen su tiempo para decirnos lo que nos quieren decir esperando en silencio.- No he recibido ninguna llamada, en realidad yo ya sabía que no iba a recibir ninguna llamada, mas que la tuya. Te he visto muchas veces, pasar por en frente de la casa y caminar lento durante segundos y te miro contemplar la casa y sonreír. Como si, no sé, pensaras que aquí adentro hay un tesoro, o como si estuviera encantada y la viera un niño pequeño al cual le gustan las historias de fantasmas.

Dejó de hablar, y yo me quise hacer el sorprendido, o yo digo que me hice el sorprendido, porque la verdad es que una parte de mí esperaba y creía que algo así pasaría, y no como una clase de deseo o sueño, mas bien como una especie de premonición, una certeza muy extraña había en mí la cual me decía que yo ya sabía que esto pasaría, como si ya lo hubiera vivido antes, como una especie de Deja vù. La verdad era muy malo para mentir, pero lo intente y solo dije.

-¿En serio no recibiste ninguna llamada?
-Te sorprende.
-Pues claro. Digo, a nadie le dio al menos curiosidad para llamar y saber siquiera en cuanto la rentabas, o si estaba aun disponible, aunque no haya hecho cita para visitarla.
-¿Y por qué iban a hacerlo? La casa es espantosa.
-Eso no es verdad, la casa es preciosa.
-No es como las demás casas.
-Lo sé, y eso es precisamente lo que le da ese encanto especial, la rareza en ella. Es de esas bellezas implícitas, que hay que observar detenidamente para encontrar todos esos detalles que la hacen.
-Al parecer nadie tiene el tiempo que tú y yo tenemos. -Dijo ella sonriendo.
-Quizá sea eso. -Dije yo y reí.
-Es verdad que esta un poco desarreglada por fuera, pero no sé, esta casa tiene algo que no se puede explicar, una belleza difícil de apreciar.
-Ahora entiendes porqué no la renté y porqué nadie llamó.

En ese momento caí en cuenta de lo que me trataba de decirme, de lo que ella tramaba, y por muy extraño que parezca lo que escribiré, sabía exactamente lo que ella estaba a punto de decirme, pero que no se atrevía.

-Tiene algo que decirme, no es así.
-Es obvio.
-Tómate tu tiempo.
Esta bien. -Estaba muy nerviosa, sus ojos y sus labios la delataban, tallaba las palmas de sus manos en sus piernas. -La verdad es, que yo te estaba esperando a ti, puse ese anuncio en el periódico con la esperanza de que solo tú lo miraras, y marcaras, fuiste el único que llamó, y aunque dude al principio cuando llamaste, algo en esa voz tras el teléfono me dijo que eras tú. Y no quiero que te asustes por lo que te diré, te prometo que si decides irte y olvidarte de todo esto lo comprenderé, y no te acosaré ni nada de eso. Si después de escucharme te vas y crees que soy una loca de atar, lo aceptaré, incluso te comprenderé; y no volverás a saber nada de mí. De hecho estoy a punto de irme de aquí, es sólo que, bueno, sin tantos rodeos, la propuesta que te quiero hacer es la siguiente, no estoy rentando la casa, pero si tú así lo quieres, y aceptas, la casa es tuya, yo tengo que irme durante un año de aquí, no me preguntes a dónde ni porqué, créeme que no tiene nada de interesante saberlo, pero me tengo que ir, y la casa se quedará sola y no quisiera que se deteriore más de lo que ya esta en mi ausencia, y no tengo a nadie de confianza que la cuide por mí, al menos no en esta ciudad, así que si decides quedarte la casa es tuya, y no sólo por el año que yo no esté, sino para siempre. Cuando yo regrese, si todo sale bien, estaré saliendo mucho de viaje, vendré de vez en cuando por algunos libros, porque si decides quedarte con ella, los libros van en el paquete, fue la última voluntad de mi padre que estos libros no abandonen este techo. Y no te preocupes que para cuando yo venga no me quedaré aquí, así que puedes traer a quien quieras a vivir contigo, te dejaré mi maquina de escribir porque si te interesa. Y también si no tienes quien esté contigo, para cuando yo venga podría quedarme una o dos noches contigo, sólo si tú quieres, por si necesitaras compañía para no sé, ya sabes, inspiración a la hora de escribir.
-¿No sé por qué presiento que tú sabes a la perfección que yo escribo?
-Te gustó la casa, tenías que tener algo de escritor. No lo sé, la verdad es que, y quizá esto es lo más descabellado que diré en esta conversación, pero es que siento como si yo ya te conociera de antes, de otra vida.
-¿O sea que también eres escritora? -Pregunté y corte de tajo lo que me había dicho antes de mi pregunta, la verdad para este punto ya me había empezado a asustar, pero no por ella, sino por mí, no creía en tanta suerte.
-No te diré nada de mi vida a menos que aceptes mi propuesta.

Nos quedamos un rato en silencio, yo pensando que responder, ella esperando mi respuesta, afuera ya estaba oscuro, la lluvia había cesado, no había frío, o al menos no había rastros de frío en el interior de su habitación. Algunas luciérnagas de alcanzaban a ver entre las cortinas, la hora, para ese momento era lo que menos importaba. Jamás en mi vida me había regido por un reloj. Al momento de vivir algo especial y espontáneo en tu vida, lo menos en lo que piensas en en mirar tu reloj. El tiempo se vuelve insignificante, el momento, los momentos son los que nos dan la vida, y la improvisación con ellos, no el tiempo. La habitación estaba vacía, y hasta ese momento me había percatado de ello, yo hacía como que miraba los libros mientras ella hacía como que no me miraba, como que no estaba esperando algo de mí, como si yo no estuviera, pero si que esperaba algo de mí. Creo que no necesito decirles que en algún momento le contesté.

-Por qué tengo la sensación de que esto ya lo había vivido, o no; no sé como explicarlo, no es que sienta que yo haya vivido esto, es más bien como, como si yo ya supiera que esto iba a pasar, pero no deseaba que pasara.
-No lo sé, Quizá todo lo que dices tenga algo de razón, pero que alguien extraño te regale una casa sólo porque eres el único al que le gusta aparte de ella.
-Es porque escribes, al menos una vez en la vida de un escritor esto tiene que pasar. Piensas que a ti no te puede pasar, por eso mismo, porque sólo pasa en los libros, y por eso sientes como si ya te hubiera pasado, pero ahora que te pasa no crees que sea real, que te este pasando a ti, o que lo merezcas. Le tienes miedo al hecho de que una de tus historias se ha tornado a tu realidad.

Me acerqué a ella, la tomé del brazo firmemente, pero no con fuerza, la acerqué hacia mí y mirándola a los ojos le dije:

-¿Por qué presiento que te conozco de otra vida?
-Porque sí me conoces, sólo que no me recuerdas de dónde, de cual de todas las vidas que hemos compartido.

Estuve a punto de corresponder el beso que ella quería darme, pero antes respondí con una pregunta:

-¿Te puedo decir algo?
-Dime.
-Es sólo que ahora yo soy el que te quiere hacer una propuesta. ¿Puedo?
-¿Cuál es? -Dijo ella sonriendo, creo que si esta historia fuera como las demás, sería el momento perfecto para describir como era ella, pero como ya alguna vez lo había escrito por ahí, sólo diré: "Esto lo guardaré sólo para mi."
-Acepto tu proposición con la condición de que cuando regreses te quedes conmigo aquí todas las noches.
-Si tú me lo pides, ni siquiera me iré. y tú no tendrías que irte esta noche.


No recuerdo a que hora desperté, pero para cuando desperté mi boca sabía a café, y el día y la historia ya eran otros.


sábado, 30 de septiembre de 2017

La Casa 2da Parte



-¿Por qué no viniste aquella vez?

-Te lo dije, trabajo los fines de semana hasta tarde. Se hunde el barco si no esta el capitán.
-Entonces como es que estas hoy aquí, ya no trabajas mas en ese funesto lugar.
-No, quiero decir, si; aun trabajo ahí. Pero ya no soy mas capitán, ahora soy el Sheriff.



Dudé por un segundo en volver a tocar el timbre o no, así como presiento que la persona detrás de la ventana dudó en salir a abrir o no. Cuando estaba por decidir si mejor retirarme la puerta de la casa se abrió, salió alguien cubierto con una toalla, por su complexión parecía una mujer, me abrió el candado que tenía la cadena que agarraba la puerta de la puerta externa, no dijo palabra alguna, sólo abrió el candado y volvió a la casa, su forma de salir corriendo me dio a entender que esa era una bienvenida.


Ya estando adentro me pareció estar dentro de un sueño, o dentro de una realidad que ya había vivido, algo que yo ya había conocido. La casa era  justo como la imaginaba, olía a polvo, como si no la limpiara en años, como si estuviera abandonada, olía más que nada a libros viejos, la alfombra roja daba la impresión que era del año en que el muro de Berlin había sido derribado, justo la misma edad que yo tenia. Unas pequeñas lamparas colgadas en las paredes y no del techo como todos estamos acostumbrados a tener la luz en nuestras casas, la sala que era donde estaba parado tenia en el techo un papel tapiz oscuro con miles de pequeños puntos blancos no sé si hechos por el paso del tiempo o el hombre, las tres cuartas partes superiores de la pared tenia un papel tapiz igual de rojo y desgastado que la alfombra, y la cuarta parte inferior restante de la pared atiborrada de libros, de todos tipos, de todas clases, de todos idiomas, muchos los pude reconocer, muchos mas me sacaron una sonrisa.

Toda esta larga observación la pude hacer en un par de minutos o menos, la teoría de la relatividad del tiempo no esta mejor aplicada como cuando realmente estas disfrutando las cosas, un par de minutos escuchando una cancion mientras llueve a cantaros afuera en la calle mientras tu estas bajo un tejaban esperando que llegue el coche y te lleve a casa y ves a un niño jugar con un barquito de papel queriéndolo hacer volar, hay canciones que quisieras que jamas terminaran. Para cuando volví en mi la mujer que había abierto la puerta para que yo entrara a la casa no estaba en la sala, y de repente de la nada apareció, venia con un par de toallas, me ofreció una sin dirigirme mirada o palabra, yo agradecí con mirada y palabra pero era como si no hubiera escuchado nada, su rostro no reflejaba nada, ni una emoción, ni siquiera un tono de piel, la teoría del fantasma no parecía tan ridícula, aun no la quería descartar del todo.

-¿Qué te parece?
Dijo una voz de repente sacándome de no se que lugar en el que estaba metido mientras seguía contemplando la peculiaridad del techo de la sala. No conteste hasta pasados varios segundos.
-La casa es maravillosa.
-Si, me ha costado tanto mantenerla así.
-Hace mucho que vives en ella.
-Desde que nací.
-Es tan vieja la casa. Perdón no quise....
-No, esta bien. La casa es de principios del siglo XX.



Me mostró toda la casa, desde la pequeña cocina sin puerta mas que  la tela vieja y apolillada que alguna vez había tenido un color muy parecido al amarillo de los olmos en otoño, pasando por el baño donde pude ver a lo lejos un libro de Mario Benedetti, el pasillo mas oscuro y sin luz que haya visto en mi vida, hasta el ático que no guardaba otra cosa que no fueran libros y cajas vacías que no tenían mas que mi incertidumbre por saber que habían albergado antes, los libros que ahora estaban junto a ellas, ropa, fotografías y sus portaretratos que se habían convertido en cenizas.

Al final pasamos a la habitación donde ella dormía, yo quería romper el silencio, no era sano que dos personas que no se conocen compartieran por tanto tiempo el silencio, pero el silencio era tan armonioso, que romperlo seria como quitarle la magia a la vida. Cuando por fin estaba dispuesto a romper el silencio, mi boca sin yo pensarlo mucho dijo una estupidez:

-Me tengo que ir.
-¿No quieres saber en cuanto la rento?
-Perdón, lo siento. Si. Cuanto estas pidiendo.
-La verdad es que...
La chica para este momento se veía muy nerviosa, su cara ya tenia color, su piel ya delataba su tono, tenia presencia corporal, sus ojos, ya mostraban emociones, no sabia que emociones, pero se veía algo dentro de ella, como si se transparentara por instantes. hablaba entre cortado, se quitó la toalla de encima de sus ropas, ninguno de los dos para ese momento se había desecho de la toalla, pero aun no estábamos secos del todo, pareciera que a los dos nos gustara el recuerdo del frío que produce el agua fría de la lluvia en nuestro cuerpo, no podía hablar por ella, pero al menos a mi me encantaba, lo de la toalla lo había hecho sin un gramo de conciencia.

miércoles, 30 de agosto de 2017

La Casa 1era Parte




Para Martha
La muchacha que siempre aparece, y minutos después se va.



No sé como empezar a escribir esto, bueno; quizá si sepa como hacerlo, pero hace muchos años alguien ya empezó una historia así, así que sólo empezaré a escribirla tal y como pasó, y es que como puede ser posible que justo hoy, que tomo un periódico después de no sé cuanto tiempo que no tomaba uno esta justo en el periódico el anuncio de que la casa, esa casa que por años he admirado está rentándose, todos los días que voy a mi trabajo paso frente a ella, me paro unos segundos y la veo, me pregunto, ¿quién vivirá ahí? Seguro deben de ser las personas más felices del mundo, o la más feliz, quizá viva alguien como yo, un solitario amante de los libros, me imagino las paredes de la casa con un papel tapiz gastado, húmedo y viejo tapado por pilas de libros, muebles inexistentes como en mi pequeño apartamento, de hecho la casa era muy pequeña, muy parecida en dimensiones a mi departamento, pero esta estaba en la tierra, no en el cielo, siempre padecí de vértigo, siempre he creído que las casas deben de estar en la tierra, nunca encuentro las palabras para describir el porque. La casa era de madera, con un tejaban en triangulo, en caída como los de las granjas norteamericanas del norte del este, donde los inviernos son inviernos, por la nieve blanca. La base de la casa eran unos muy deteriorados y perfectamente sincronizados ladrillos rojos, un pequeño pasillo de los mismos pasillos que conducían hasta la puerta de madera color caoba de la casa, que era adornada únicamente por una pequeña farola que semejaba una vieja vela, un extenso jardín como el de Rita con un gran árbol de "bugambilias", un ático (o al menos eso es lo que yo pensaría que era, aunque quien quiere un ático en una casa tan pequeña, quizá la idea de los libros no estaba tan errada) y un par de ventanas cuadradas.

Así que no tuve que pensarlo mucho, sin duda alguna iría a ver esa casa, al salir del trabajo tendría que ir a ese lugar, y aunque no sabía cuanto era lo que pedirían, y sin mucho capital de respaldo, aunque al final no la pudiera rentar, tenía que por lo menos sacarme la curiosidad de como era esa casa por dentro, y quien vivía en ella.

El día de hoy era particularmente perfecto, la llamada de una ex-novia, en la radio estación había sonado minutos atrás "Ojala" de Silvio Rodriguez y lo mejor, llovía y estaba tan nublado y tan oscuro que parecían ser las siete de la tarde en vez de las cuatro. Siempre me ha encantado caminar bajo la lluvia, sentir el agua fría que cae del cielo que se crea de la batalla entre soldados positivos de traje rojo y soldados negativos de traje azul dentro de las nubes, o al menos así nos dijo la maestra que nos daba en primer grado de primaria que se creaba. Increíble como a veces no nos podemos acordar del rostro de alguien, o del nombre de alguien, pero si nos acordamos de ellos por algún momento en especifico de nuestras vidas, por muy insignificante que este sea, una frase, te regresa los recuerdos mas escondidos, algo que nos regresa en el tiempo, y arma el rompecabezas dentro de tu cabeza.

La persona que contestó el teléfono al llamar me dijo que su agenda de visitas estaba totalmente llena y que no podría mostrármela, eso me puso muy triste, pero al cabo de un par de minutos la persona me regresó la llamada diciéndome que quizá me podría hacer un espacio y me mostraría la casa rápido entre 5:30 y 6:00, yo por supuesto no me opuse a esa visita tan corta, al fin de cuentas sabía que la casa no sería para mi, si había tantos interesados por la casa, seguro que tendrían más dinero que ofrecer, en ese terreno yo no podría competir, la habilidad de encontrar lo bello en lo cotidiano no pagaba las cuentas.

A estas alturas mi único objetivo era conocer el interior de la casa y saber quien vivía en ella, por eso apresuraba el paso mientras sonaba en mi reproductor "Lucha de Gigantes" de Nacha Pop. Era extraña mi fascinación por los fantasmas, jamás he conocido alguno, ¿habría alguno en esa casa? ¿Qué habría pasado en esa casa? ¿Por qué me atraía tanto? La casa ni siquiera era tan bonita como otras que veía a diario, o como otras a las que ya había entrado, ¿por qué este misterio? ¿Por qué esta intriga? ¿Quién vivía en ella?

Para cuando llegué estaba totalmente empapado, lo único seco en mi persona era mi reproductor, siempre salía con una pequeña bolsa de plástico para protegerlo. Toqué el timbre pero nadie salió, me asomé para ver más detenidamente, parecía que alguien estaba en la ventana, cubierta de la cabeza, en realidad sólo se veía una sombra, ¿seria un fantasma?