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viernes, 21 de octubre de 2022

Micro-críticas.



Kirschblüten-Hanami - Doris Dörrie
Para mí no es una casualidad el hecho de que esta directora haya elegido Japón para que sea el centro de su película en muchos sentidos, y es que si la historia tiene esta esencia es fundamentalmente no por el amor a este país en si, sino por el amor y el homenaje que la directora quiere hacer a uno de los directores de cine más influyentes de la historia: Yasujiro Ozu y su obra maestra: Cuentos de Tokio; y este amor se refleja sobretodo en la primera mitad de la película, en la forma en que está hecha, en cada plano, en cada situación, en la forma en que retrata y cuenta esta historia a través de detalles que parece no cuentan mucho, y que no están conectadas de manera clara con la historia, como en las calles, en los pasillos, en esas cotidianidades que cuentan con tan poco, mucho; así como en los personajes que son un claro espejo de los personajes de Cuentos de Tokio, sobre todo en los dos personajes protagónicos, y con el papel de la hermosa Nadja Uhl, que es la representación perfecta de Setsuko Hara al interpretar a Noriko, un personaje que la hizo inmortal.
Pero aún con todo esto y que para mí la película es un homenaje, hay un discurso y una mirada muy propia de la directora que es inevitable hacer notar el gran trabajo que hace a través de su estilo y el lenguaje que forma con tan hermosa historia, hay un dominio impresionante de las situaciones que por momentos literalmente vemos como captura momentos que pareciera no fueron del todo capturados a través del guion, pues se siente por momentos que hay más intuición e improvisación por las cosas que ocurren y como las captura, como cuando el personaje principal se pierde en Tokio y recorre la ciudad, o cuando está en el hotel con su última compañera de viaje en el monte Fuji.
La película hace un par de representaciones de la muerte, que son en verdad hermosas.




Die fremde - Feo Aladag
Es inevitable al ver esta película recordar a la más contemporánea Nur eine Frau de la directora Sherry Hormann, y que va más allá del reparto (que cosa extraña, aparecen varios actores en ambas), y es inevitable porque básicamente ambas historias tratan la misma historia que es verídica. Si bien la película de Hormann se proclama como una película que retrata esta historia verídica, como si fuera un biopic (incluso toma varios elementos de la noticia y material de archivo de la mujer que retrata) la película de Feo, toma parte de esta historia y la adapta para hacer su propia historia, y esto se nota sobretodo en el final de esta.
Una de las diferencias entre la película de Sherry y de Feo es que en la de la segunda, hay un peso más que interesante en la forma en que la familia de la mujer que trata de ejercer su libertad, ve trastocada en su psique personal esta decisión que les cambia la vida, hay un claro sufrimiento en todos los integrantes, al grado que les pesa no poder hablar con la persona que los puso en vergüenza en su comunidad, y como realmente les cuesta afrontar la única forma en que pueden ver su situación solucionada, algo que no se ve de esa manera tan profunda y catártica en la película de Sherry.
El trabajo actoral de todo el reparto es estupendo, pero sin lugar a dudas el personaje que a mí me maravilló fue el del pequeño Nizam Schiller, que es el personaje que al final termina pagando todo el viaje doloroso que emprende su madre con tal de que ambos pudieran ser libres y felices sin la represión que sufren las mujeres musulmanas por parte de su propio pueblo.

miércoles, 27 de abril de 2022

Compartimento No. 6





La película del realizador finlandés Juho Kuosmanen, tiene una cosa que a mi consideración ha hecho que muchas personas no la tomen en serio o no quieran siquiera tomarse el tiempo para verla: la mala estrategia de marketing.

Esto lo vemos en primera instancia en el cartel, si bien el cartel es muy hermoso, en este aparece un fragmento de la crítica escrita (la cual por cierto es una gran crítica) por Louis Guichard para télérama, en la que se trascribe: "Entre Lost in translation e In the mood for love", esta simple comparación hace que, los que la ven, esperen encontrar algo de la maestría de estas dos obras, lo cual jamás aparece, ni en el fondo ni en la forma desde mi lectura, y en automático la mayoría del espectador promedio puede hacer que pierda interés en el discurso y y el trascurso de la obra. Los que logramos sortear esta lectura, podemos encontrar en esta película una obra maestra que bien podría tener más similitudes con Before sunrise.


La película narra el viaje en tren que hace Laura (Seidi Haarla) de Moscú a Murmansk para ver unos petroglifos, el plan era que iba a viajar con Irina (Dinara Drukarova), su pareja; pero esta de último momento le cancela, así empieza el viaje sola y para su infortunio le toca como compañero de viaje no tan sociable, Lyoha (Yuri Borísov); pues además de ser un borracho, es una persona ofensiva y bastante despreciable, o al menos eso se percibe en una primera instancia, pues una vez que el viaje toma su ritmo, y su cámara empieza a descifrar a su compañero, la mutación de ambos, tanto la de ella como la de él, va encontrando un canal de comunicación que los hace ver, que las apariencias engañan, que en quien confiamos nos puede traicionar y viceversa, y que a veces tomamos posturas por querer o no querer estar solos.


La película básicamente es el estudio de dos personajes en una especie de exploración hacia quienes son realmente, lo que son como personas a raíz de un viaje, y lo que tienen que dejar de ser fuera de su zona de confort. Por un lado tenemos a Irina, una chica que tenía una relación con una mujer y que parece está todo el tiempo en fiestas de amigos de su novia para no estar sola, en una posición más que cómoda en Moscú y lejos de su natal Finlandia, y Lyoha que todo el tiempo está tomando y que parece vive al filo de lo legal y lo ilegal, a pesar que tiene un trabajo en una mina. No es hasta su encuentro, el cual empieza de manera tropezada, y al cual ambos por el afán de no estar solos, lo hacen compartido, pero en este plan por no estar solos, encuentran su verdadero yo, ese al cual, además del factor del tren que los mantiene de alguna manera aislados del mundo (en este compendio quizá tendría una similitud con Lost in translation) los hace conocerse en las peores circunstancias y que da por dictado un par de resoluciones: la primera es que del odio al amor sólo hay un paso, y la segunda que un viaje en tren en el que aparentemente no pasa nada, pasa todo.

Quizá para muchos el término obra maestra sea demasiado aventurado para una obra tan sencilla, pero para mi toda obra que se desprende de la superficialidad, y que en una puesta e historia sencilla, que no busca otra cosa mas que conectar al público con su historia, de manera tan simple, sencilla y orgánica; me parece es ir a contracorriente con lo que el status quo dicta en la industria masiva de películas y blockbusters con millones de dólares y magnificentes producciones de trabajo, pero con muy poca alma, así que desde mi perspectiva todas estas películas pequeñas con historias simples y llenas de amores atípicos y auténticos, de cambios, de esperanza y de estudio humano, siempre serán obras maestras de nuestro tiempo, y esta película para mí ya es una de mis obras favoritas del 2022.

viernes, 17 de septiembre de 2021

El vestido azul


-Un día así no se olvida. Los alemanes vestían de gris, tú vestías de azul.
-Si, he guardado ese vestido. Cuando los alemanes se marchen volveré a ponérmelo.


Tú, la mirada en el retrovisor,
tú, con el vestido azul,
tú, llorando en el andén.


Aún recuerdo ese vestido azul,
justo en la esquina esperando el autobús;
tú ibas al norte,
yo iba al sur.


Con su vestido del azul del mar,
azul del mar.










miércoles, 9 de septiembre de 2020

La flor, Mariano Llinás. 2018


La flor es una película argentina del año 2018, cuya principal premisa, importancia, o cosa que la hace notar, es el hecho de que es una película que tiene una duración de 14 horas. Si, tal y como lo leen acá, es una película que dura 14 horas, y que la verdad desconozco, si alguna ocasión, en algún lugar, a logrado ser proyectada completamente.

La escribo y comento muy brevemente por varios motivos, el primero, porque tengo muchos amigos blogueros y lectores argentinos de los cuales me gustaría saber si tenían entendimiento o idea de esta película. Varios de esos amigos son muy cinéfilos, algunos no tanto, pero quizá supieron sobre la misma, el punto es que es una película que a mí me parece en primer lugar muy valiente y loable, y en segundo lugar muy loable.

La película se divide prácticamente en seis partes, seis historias que en apariencia no tienen nada en común, salvo el hecho de ser protagonizadas por las mismas cuatro actrices (todas muy encantadoras, por cierto), y comento el hecho de que "en apariencia" no tienen nada que ver, porque en realidad todas las partes, salvo la quinta, que luego del cuarto episodio, uno se da cuenta del porque esa quinta parte que rompe un poco el molde, si están conectadas, y tratan sobre la misma cosa: una sociedad secreta integrada por estas cuatros musas.

Las cuatro primeras partes comienzan pero no tienen final, o terminan en una encrucijada, si así prefieren pensarlo, la quinta como ya lo mencioné, es una historia aparte; y la sexta parte no tiene comienzo, pero es el final perfecto para todos los capítulos, pues es una especie de liberación.

El primer episodio, en palabras del director, es una especie de película clase b de las que los norteamericanos sabían hacer con los ojos cerrados y hoy día ya no pueden hacer mas (salvo contadas excepciones, como la extraordinaria Under the silver lake), sobre una momia extraída en una excavación y que llega a hacer destrozos en un laboratorio. La segunda, un musical sobre una relación fallida entre dos estrellas de la música, un hombre en declive y una joven en ascenso, todo esto mientras se orquesta un ataque por parte de un grupo secreto de italianos. El tercero, que es el más extenso, y diverso, y grandioso, y que prácticamente contiene de todo, es una especie de thriller sobre asesinas y asesinos, hablado casi en su totalidad en francés, la cuarta parte, y para mí la más significativa, que al principio de la película, y en palabras del director, no sabe muy bien de qué va, es en realidad un poco la experiencia y la historia de como surge la idea en si de la película (en este cuarto episodio se hace referencia a la misma película con el nombre de "La araña"). El quinto capítulo, que al igual que el sexto, es muy corto, es un trabajo en blanco en negro influenciado por una película francesa sobre un día de campo, y yo me atrevería a decir que también bastante influenciado en Howard Hughes. Y el sexto es un trabajo un tanto influenciado en el cine mudo y una fotografía que yo encajaría incluso en el término de "estenopeica" por el tratamiento que se le da a la textura de la imagen por los filtros con los que se trabaja, la cual está inspirada en una pintura sobre unas mujeres cautivas por un grupo de salvajes en Argentina, o algo por el estilo.

Cuando yo terminé de ver la película, luego de un par de meses (vi las primeras dos partes y una parte del episodio tres, y luego dejé de verla varias semanas, por cuestiones de mudanza, y cuando la retomé ya no la dejé, pero en total se podría decir que las 14 horas las distribuí en 8 sesiones), decidí, y me dí cuenta que escribir sobre ella, o tratar de hacer un análisis para desglosar, analizar, y recomendar esta película, era imposible. Y no porque no lo merezca, o no valga la pena, sino todo lo contrario. Pero considero que para hablar sobre una obra tan importante, o mayor (esto me pasa últimamente mucho con los grandiosos documentales que he visto, y que me lleva mucho tiempo escribir sobre ellos, o tratar de escribir sobre ellos, y que muchas veces no consigo hacerlo) el texto o el análisis debe estar a la altura de la obra.

De modo que con esta base, sólo hago, con este texto, una invitación a que ustedes traten de buscarla, y verla en la medida de lo posible, es una obra completísima, que tiene de todo. Por mi parte yo acá les comparto, desde mi canal de Youtube, mis partes favoritas de la película, que no son las únicas, pero estas cuatro son las más. Hay partes en la película que son realmente magistrales, también las hay, como en toda obra, y más en obras de tanta duración, partes que decaen, que no son tan extraordinarias, o sublimes, incluso partes burdas, malas e incluso risorias (aunque algunas acá en la película cumplen la función que las escenas desfasadas en Museo), pero la película en lo general me parece una obra de arte, si no lo fuera, no habría sido la gran ganadora de BACIFI en su momento.

De modo que sin más, los invito en primera instancia, en ver estos fragmentos, y enseguida, a tratar de buscar la película, que seguro andará por la web. Que de igual manera, sino lograran conseguirla, cuestión de que me lo comentes y podemos resolver eso.











jueves, 3 de septiembre de 2020

La Frontera

 


La Frontera, primer largometraje del director colombiano David David, es el claro ejemplo de algo que yo ya había mencionado cuando escribí sobre los cortometrajes exhibidos en el Vancouver Latin American Film Festival: si una cinematografía ha estado creciendo tanto en su narrativa, como en el aspecto de industria, y que no deja de atender sus problemas y raíces, es el cine colombiano.


La película comienza con un plano secuencia estando dentro de una camioneta que parece va por un camino en una zona desértica, para este punto ya se nos pone un poco en contexto con un discurso en fondo negro de la tensa situación en la frontera entre Colombia y Venezuela. Luego, mientras la camioneta sigue su curso, salen tres personas a su paso y les exigen que les den todas sus provisiones con arma en mano, los pasajeros no hacen otra cosa más que obedecer, ya que van de retirada, les disparan y salen corriendo, una vez lejos del peligro, se nos presentan los personajes: Diana, una joven embarazada, Chevrolet, su esposo, y Jorge, su hermano. Ellos sobreviven de la forma que pueden en su aislamiento, tanto el impuesto, como el autoimpuesto al no querer irse a la ciudad; y con la presencia del niño por venir, Chevrolet y Jorge tienen que seguir con el "trabajo", pero luego de que Diana tiene un sueño, y cuando se da cuenta que ellos no regresan, va en su búsqueda, pero las cosas cambian al dar con su paradero. Diana tiene que huir a su guarida para no poner en riesgo ni su vida ni la de su bebé, entonces empieza una lucha de supervivencia, hasta que llegan accidentadamente dos compañeros de paso que la ayudarán a saber y sentir que no se puede vivir toda la vida con anclas, hay que buscar siempre un mejor lugar, esa decisión viene con la apertura de la frontera.


Si bien me parece la película tiene un espacio en el tiempo bien definido, y contexto social e histórico para entenderla y saber lo que en esta se expone, a mi me parece que eso es quedarse en el lado cómodo de lo que esta película nos puede mostrar y expresar. Explico mi comentario.

La película bien podría estarnos narrando la historia de algún grupo originario de latinoamérica que es desplazado y relegado a pequeños espacios en el campo, sin muchos recursos y siendo discriminados por la gente de la ciudad, lo que hace que tener que conseguir tanto alimento como agua sea una odisea, un ejemplo de ello es cuando Diana (Daylin Vega Moreno, la actriz que interpreta al personaje, es sumamente encantadora) trata de obtener algo de agua de un río y un guardia se lo impide, por no ser de ese lugar. En pocas palabras lo que trato de decir es que la película se podría ubicar en cualquier época con un contexto casi idéntico. Incluso este tema, el de los desplazados, se toca también en la película Tarde para morir joven de la directora chilena Dominga Sotomayor, sólo que en esta película es más el retrato de familias de clase media desplazadas de la costosa vida en la ciudad. La película también tiene un subtexto que se puede identificar y gira entorno al problema de inmigración y la discriminación racial.

La película cuenta con valores técnicos y de producción sutiles, lo que supongo viene de un presupuesto modesto, pero muy bien tratados y cuidados. La cámara por momentos es muy dinámica y por momento es calma, se adecua a lo que la película y su historia van retratando, así su lenguaje se modifica en función y en total disposición de la trama, y siempre con tomas muy limpias y cuidadas.

Algo muy valioso de la película es que se hable en Wayuunaiki, la lengua nativa de los tres personajes con los que entramos a la trama, las escenas y pláticas nocturnas entre Diana y Chevrolet son muy bellas, muestran una interacción y un amor entre los personajes que a la que uno no puede ni debe ser indiferente. El tercer personaje en la primera parte, que es Jorge, es un personaje que aporta tensión y conflicto en la vida pasible de Diana y Chevrolet, pero con el que pueden lidiar. El elemento onírico además de estar muy presente, es muy importante en la película, estas secuencias cuentan con un surrealismo que es muy digno de mencionar, y como ya lo comente, muy relevante con todo lo que pasa en la película, y en estos lapsos por supuesto que comulga con la película Pájaros de Verano de Ciro Guerra y Cristina Gallego, y me parece muy valioso que comulguen, y para nada me parece una especie de referencia, o plagio la una de la otra, porque son un reflejo de la cultura misma de esta región del mundo, algo muy propio a la que todos, en ese sitio, deberían de poder mostrar, y nosotros poder disfrutar al ver.

Ya en la segunda parte que aparecen Miguel y Chalis, él, un hombre al que Diana le da auxilio luego de que lo dejan malherido frente a su casa, un lugar en el que por su ubicación se ve azotado por la violencia, y que luego se nos dará información sobre quién podría ser Miguel y lo que hizo antes de llegar a este refugio; y ella, una mujer que trata de cruzar la frontera para antes de navidad para reunirse con su hijo, y que luego de que el taxista trata de abusar de ella, llega a la casa de Diana se queda y la ayuda en su parto. Así como Diana les da refugio, ello le dan una especie de confort, ya no siente más el peso de la soledad, y ya que se dan los últimos suceso de la película, como lo son el parto, la partida de Miguel, sin jamás saber si logra escapar o lo alcanza su destino, Diana logra salir de aquel lugar que jamás quiso salir desde que era niña, por no perder su sentido de pertenencia, por no dejar atrás lo que su padre les había dejado, por no olvidar sus raíces, aún cuando todos sus hermanos se habían ido y la habían abandonado; luego de conocer a esos dos seres guardianes, Diana entiende que luego de perder todo, toca moverse para no morir.

Finalizo comentando que, de toda la selección en esta competencia, habiendo visto cinco películas, y sólo teniendo una pendiente por visionar, encuentro una conexión y un hilo conductor entre todas, expuesta en menor o mayor grado, ya sea muy relevante para la historia, o no tanto; pero encuentro en todas un sentimiento de seguir un ideal y en caso de ser necesario, dejar el lugar en el que están y soltar cosas del pasado para poder comenzar de nuevo, y esto es símbolo y signo de una curaduría bien pensada.

lunes, 4 de mayo de 2020

Ema: el baile de la libertad.




Una de las películas que yo más esperaba ver desde finales del año pasado luego de su paso por la Bienal de Venecia, era la más reciente película del director chileno Pablo Larraín. Para aquellos a los que esto no les diga nada sobre la película que analizaré a continuación, estoy hablando de la llamada, Ema.

No recuerdo que director o crítico de cine dijo alguna vez que no hay mejor manera de empezar una película, que con una imagen potente, impactante; que no puedas olvidar hasta que al final se te revele porque era tan importante o el por qué te inquietó tanto desde un principio, esta podría ser para empezar la principal razón, y mi primer elogio para la película de Larraín.

Hacer una sinopsis de esta película me parece, que además de inservible, me haría caer en un espacio en el que tendría que revelar mucho de su trama, algo que no creo que muchos de los que lleguen a este texto vayan a dar el visto bueno, pero si algo tuviera que comentarse sobre ella, quizá sería de manera muy simple y breve esto:


Ema y Gastón, una pareja cuya vida comparte, además de su relación amorosa, el ser bailarina y coreógrafo de una academia de danza respectivamente, pasan por una crisis luego de que un hecho impactante en sus vidas hace que tengan que tomar decisiones fuertes sobre el supuesto ejecutor de ese hecho, pero luego de ver las consecuencias y lo desgastante que se estaba volviendo tanto su interacción con Gastón, como cargar la vida misma, Ema decide, (y no se sabe bien en qué punto, pero yo podría asumir que es en el diálogo que sostiene con Gastón en torno al gato congelado) de una manera muy poco ortodoxa, acomodar las cosas y tratar de recuperar esa vida que en un principio no valoró, la forma en que ejecuta su plan tan maquiavélico como amoroso, y que no se revela hasta el final, como si se logró perpetuar o no, y que es todo menos previsto, es algo que hace que esta película ya valga en si la pena.


Es mezquina y patética, como ya lo había mencionado antes, cualquier sinopsis que yo hubiera hecho sin mencionar parte medular de la trama, pero como he tratado de hacerlo de esta manera, empiezo el análisis diciendo de antemano que Larraín logra sin lugar a dudas, sin hacer una película perfecta en el más estricto sentido de la palabra, una de las más importante no sólo de su filmografía, que está demás decir que tiene más de un título que hay que preservar entre lo mejor del cine latinoaméricano en lo que va del siglo, sino que Ema se convierte fácilmente en una de las películas más importantes del los últimos años en la cinematografía mundial, y muy necesaria para su tiempo en más de un sentido.

Hay que partir hablando del elemento más importante de la película: el baile. En un principio, cuando se plantea el conflicto recién empezado en la relación entre Ema y Gastón, a la par que se desarrolla esta primera coreografía con en elemento fuego que estará muy presente en toda la película como forma tanto de protesta como de unión, e incluso de duda; ya se visualiza un poco al baile como la forma liberadora del personaje femenino para alejarse de la realidad que la atormenta. En este punto tiene un elemento que la pudiera unir a la también película chilena "Una mujer fantástica" de Sebastián Lelio. Se podría entender que el baile funge a su vez como metáfora, válvula de escape (que más delante se mostrará que en realidad la válvula de escape se encuentra no en sí en el baile, sino en el cuerpo), la idealización estética y la ensoñación e ilusión de la realidad. Películas como estas muestran con total maestría lo que una puesta coreográfica y un manejo perfecto del ensamble musical, aún hablando de un género como lo es el reggaeton, en toda su extensión puede lograr una película y un tono importante, y lograr de alguna manera despertarnos, y no sólo adormecernos e ilusionarnos, como lo hacen los musicales hollywoodenses.

La película tiene elementos a todas luces muy "Gasparianos", que van más allá de atmósferas, planos y "libertades",  pero sin este mote grandilocuente y excesivo que a veces, en el arte magnífico que maneja Gaspar Noé, se le puede ir de la mano, sobre todo en sus últimos proyectos. Las partes donde la película se podría decir que flaquea, que es en estos diálogos entre Ema y Gastón donde se reprochan los sueños frustrados, rotos y desplazados por estar juntos, en familia, que se muestran grotescas porque no hay otra manera de mostrar a una pareja en declive, es en realidad una forma que se emplea perfectamente para hablar de la tibieza que ellos tienen para expresar sus sentimientos en palabras, su puente de comunicación es corporal, y eso queda más que explicado y explícito en la "escena azul" de la película.

La película critica conductas que se dan por problemas no resueltos, no es en ningún momento una crítica al libertinaje, porque acá no lo hay, hay un personaje, eso sí, femenino, que da rienda suelta a su libertad, a sus rarezas, a su deseo, a un plan (que si bien, es mucho más radical, hay una asociación inmediata a "El plan de Maggie" protagonizada por la interesante y encantadora Greta Gerwig, y dirigida por la también muy interesante Rebecca Miller [para quien no sepa quien es esta directora, es la esposa de Daniel Day Lewis]) que de ser visto bajo la lupa hollywoodense con un personaje masculino, no molestaría la pupila de muchos espectadores, pero es obvio que ahí radica otro problema, y otro tema de discusión. La película es un cobijo a la voz feminista, la revela y la empodera, hay en Ema un estandarte de liberación, de búsqueda, de legitimidad, y esto es doblemente valioso, porque la concepción de la historia y su excelente desarrollo, viene de tres hombres (director, y guionista con otros dos), y por supuesto, la gran actuación de Mariana di Girolamo.

En más de una escena se muestran discursos muy interesantes y bien desarrollados, sobre todo hay uno en el que Gastón (bien interpretado por Gael García Bernal) reprocha a Ema que prefiera bailar en la calle que resolver los problemas con él, y le viene una contestación de Ema y sus dos amigas sobre lo que para ellas es el baile, que es lo más importante, y que para ellas el baile es como tener sexo con muchas personas, y esto a su vez se vuelve una explicación de la premisa misma de la película: la fuerza del relato radica en el baile, sin que los demás elementos se sientan débiles.

Ema tras la búsqueda de su deseo, sacrifica y engaña a muchos en su camino, incluso con más de una advertencia en el camino, pero al final todos los elementos los integra a su final feliz, y eso hace aún más poderoso al relato, no lo hace sonso, es como verla bailar y hacer su performance, su representación cuando a ella se le ocurre, con ese aire transgresor, más no así anárquico, cuando mira a la cámara, derribando no sólo tabús sociales que encapsulan discursos, sino mostrando las conductas opresoras que bien vistas desde un punto de vista de género diferente, pueden ser aceptadas sin mayor profundidad, que cuando se habla con total honestidad, y un discurso al final loable, pero que pocos podrán entender.




martes, 7 de enero de 2020

A rainy day in New York.


Para los frecuentes de este blog sabrán que siempre que escribo sobre alguna película de Woody Allen, (o sobre Woody Allen en general) ya sea al principio, en el desarrollo del texto, o al final, menciono lo poco objetivo que me vuelvo cuando escribo precisamente sobre él. El por qué, por muchas razones que a lo largo de este análisis iré mencionando pertinentemente, pero por ahora empiezo diciendo la principal: es mi director de cine favorito.

No hay un cine en el que yo vea mi vena de soñador empedernido tan reflejada como en el cine de Woody Allen, hay una linea en las historias de este hombre que son muy afines a mis gustos de siempre: la literatura, el arte, los amores complicados, el jazz, el fatalismo, y justo en su última película no es la excepción.

Cuando apareció el trailer de A rainy day in New York yo honestamente me sentí un poco asustado, si bien todas sus películas, incluso las muy malas (que las tiene, por ejemplo To Rome With Love, la cual a pesar de la muy cómica aparición de Woody Allen actuando, la película es insufrible) tienen un encanto en particular, esta en preciso se sentía muy decantada al refrito; pero a pesar de que si está plagada de muchísimas referencias a películas de su filmografía, el desarrollo y trama de esta tiene mucho valor, lo comento luego de una breve sinopsis:


Gatsby (Timothée Chalamet) es un joven que no encuentra lugar en el mundo, bohemio de mejores tiempos que no conoció, amante de la música de piano de bares, apostador muy afortunado, y enamorado de una joven del sur ex-reina de belleza juvenil. Un buen día en el que su novia Ashleigh (Elle Fanning) le da la noticia de que recibe la oportunidad de entrevistar a un director de prestigio para una tarea de su carrera, al cual ambos aman, y del que fue la primera película que vieron juntos, es que Gatsby se ilusiona con un día completo al lado de su amada en la ciudad que él tanto ama, en la que él creció, pero los problemas empiezan a salir una vez que ellos están en la ciudad y estos los mantienen siempre lejos el uno del otro, entre la familia de Gatsby de la cual huye porque de saber que está en la ciudad lo harían acudir a una de las fiestas de su madre que tanto odia, (a la cual termina yendo con otra mujer, [no les quiero revelar mucho de la trama] lo que detona en una confesión de su madre que lo hace descubrir que es más parecido a su madre de lo que él creía) los enredos en que se mete Ashley por conseguir la dicho entrevista y las tentaciones que aparecen en ese camino, (y es curioso como Allen da "forma" a estas tentaciones en los pilares fundamentales para la realización de una película: director, guionista, actor) añadamos ese elemento que hace el cine del neoyorquino tan exquisito: el oscuro objeto del deseo.



Y menciono la cuestión del "oscuro objeto del deseo" al final porque acá quizá se da de una manera muy particular, una que luego Woody Allen muestra muy pocas veces, pero lo hace, y esta es la del rechazo ante lo que nos asusta/atrae de esta persona.

En esta ocasión se muestra a través del encantador personaje de Chan (interpretado por Selena Gomez, que si bien no es la gran interpretación, es encantador, muy contrario al personaje de Ashleigh, que de igual manera no hay una gran interpretación o encanto de Elle Fanning, pero porque así tenía que ser ese personaje) cuyo primer encuentro con Gatsby es en la filmación de una película independiente de un amigo suyo de la preparatoria, le pide interpretar a un personaje que besa al personaje de Chan, entonces él le cuenta que fue novio de su hermana, a lo que ella contesta que lo recuerda muy bien, y que su hermana le contó siendo ella una adolescente todo lo que vivió con él. Dicho eso, el primer encuentro no es muy afortunado y tal parece que la química no es muy buena, así que los besos no salen como el director esperaría, pero es justo, cuando empieza a llover en la ciudad, y la luz crea una atmósfera muy característica en la cual cualquiera caería rendido de amor por quien se tiene enfrente, y es entonces que el beso sale. Ambos toman su distancia y se van por caminos separados, Gatsby está sumido en la depresión porque sus planes de pasar y mostrar a su amada la ciudad que él tanto ama y lo hizo ser como es, se truncan, y eso hace que a los lugares que vaya termine encontrándose con Chan, algo que sin darse cuenta, ya estaba predestinado, escrito, y si el espectador es muy perspicaz, hasta leído; (desde compartir una canción, una habitación, un secreto, el montaje de un escenario, de una situación) y dicho esto, vayamos al trabajo de Allen detrás de la cámara.

La película no es para nada perfecta, hay cierto errores que si bien no son muy graves, para algunas pupilas si pueden ser muy perceptibles, como problemas en la edición y la continuidad en ciertas escenas y situaciones. Las actuaciones son muy medianas, porque en realidad no son personajes muy demandados, (los personajes del director interpretado por Liev Schreiber, y el del guionista interpretado por Jude Law me parecen muy buenos, por la cuestión de la "manipulación" en el medio) si tienen en algún punto de la película protagonismo o no, tiene que ver con un factor en particular que es muy importante a destacar, porque quizá sea lo mejor de la película: la iluminación.

El trabajo que viene haciendo Vittorio Storaro desde su primera colaboración con Allen, (A rainy day in New York es su tercera colaboración. La primera, la maravillosa Café Society; la segunda, Wonder Wheel) le ha dado a sus películas una distinción bien especial; la calidad irrefutable de quien hiciera la fotografía de películas como Apocalipsys Now, El último tango en París, o El último emperador, no es por si sola lo mejor, el sello distintivo de su trabajo acá es que le da a las historias de Allen, esta conexión entre director-fotógrafo que sabe entender e identificar Storaro, resalta las historias de Allen en las que juntando su amor por el cine romántico de la edad dorada de Hollywood, y sus historias siempre ambientadas en el pasado, la presencia de la luz fría para representar la soledad o los planos generales, a la propia New York en su esencia, y la luz cálida para destacar el calor y el amor, sobretodo en los personajes femeninos, como se hiciera tan famoso y mítico el esplendor de actrices como Ingrid Bergman o Marlene Dietrich. La calidez, el brillo y los destellos sutiles de luz que utiliza para enfatizar y resaltar el sentimiento y la belleza sin que se sienta jamás un "encantamiento", aunque por supuesto lo hay, pero es tan bella esta sugestión que no nos interesa, caemos rendidos ante la belleza no sólo de este oscuro objeto del deseo, sino de todo lo que se construye alrededor de la trama en esta historia del viejo Woody, que esperemos, ya con sus 84 años, nos siga dando muchas películas más.

Una vez tocado el punto del cine romántico de la época dorada de Hollywood, cabe destacar como Allen profesa su amor una y otra vez por Casablanca, y en esta película no es la excepción, (ya lo había hecho en Sueños de un seductor, divertidísima película (escrita y protagonizada por él, no dirigida) sobre un crítico de cine (les digo, no puedo no verme reflejado) que luego de ser abandonado por su esposa, empieza a seguir los consejos de su única amiga y de un imaginario Rick Blaine para conquistar mujeres, y al final termina enamorándose de su amiga; y en una segunda oportunidad, actuando en la película de John Turturro: Fading Gigolo, evocando a ese maravilloso final de Casablanca) sin hacer algún spoiler que les pueda arruinar la experiencia, sólo diré que ese final, que en muchas formas hace muy similar a esta película con Magia a la luz de la luna, con otras películas también hay ciertos guiños y referencias, como La otra mujer, Midnight in Paris, Celebrity, Manhattan, Annie Hall; (que en este caso yo no sabría decir que tan bien sale librada Diane Keaton, porque creo, al menos dada mi lectura, en la escena en la que Gatsby y Ashley por fin pueden estar juntos, y este la deja, [La película es quizá un ejercicio que ejemplifica en cierta forma aquella frase de Mark Twain que tratando de parafrasear dice algo así como: "La única forma de saber si amas u odias a alguien es viajando con él". Si bien en la película no termina odiando a su pareja, si se da cuenta que no es lo que busca por las diferencias que se hacen más visibles a raíz de ese día que viven tan fuera de su rutina y cotidianidad] se podría decir es un insulto a ella) pero sobretodo con Magia a la luz de la luna, y que en el final hace una reinterpretación de lo que a Woody le hubiera gustado que le pasara a Rick Blaine, aunque esto no nos hubiera dado a Casablanca.

Y sobre el asunto de Woody Allen a raíz de la discusión sobre el tema del #metoo y Amazon (que a mi parecer fue un gran error que Chalamet se cerrara por si sólo tan de tajo una puerta que podría ser de gran beneficio para él, pues quizá sea la mejor actuación que le he visto [además obviamente de Call Me By Your Name]) es algo sobre lo que yo no hablaré, porque me parece, lo hace de manera más que excelsa Fernanda Solórzano, en uno de los mejores textos que yo leí el año pasado, (ya se que chale con mi amor por Fernanda Solórzano, pero no es de gratis, para mi es la mejor crítica de cine que tenemos en México) de modo que lo que yo pueda comentar está de más. El texto se los comparto para finalizar.


https://www.letraslibres.com/espana-mexico/revista/woody-allen-tras-la-tormenta




lunes, 30 de septiembre de 2019

La historia negra del cine mexicano.




¿Cómo entrelazas la historia que originó el hecho de que el espectador mexicano no vea el cine que se produce en el país, con tu historia personal, y el personaje que une estas dos historias y que siendo parte de tu familia lo descubres muchos años después? Esta es la premisa que presenta y desarrolla Andrés García Franco con La historia negra del cine mexicano.


Documental del 2016 que narra la historia de Miguel Contreras Torres, uno de los directores pioneros de nuestro cine, quien es el tío abuelo de Andrés García Franco, al que descubre siendo muy niño por un libro que encuentra en su casa, ese libro era El libro negro del cine mexicano. En el documental revisa su filmografía que abarcó desde el cine mudo, hasta el cine sonoro realizando 56 películas en su carrera. Pero es luego de que en 1950 denuncia públicamente al empresario William O. Jenkins por el monopolio que ejerce al ser dueño de todas las salas de cine del país donde primero se enriquecía exhibiéndo las grandes películas mexicanas llevándose la mayor parte de las ganancias, y después de la Segunda Guerra Mundial, programando sólo las películas norteamericanas (como nueva manera que utilizan los norteamericanos por colonizar el mundo) haciendo que esto en un principio hiciera que el cine de oro mexicano fuera al declive, y en consecuencia Contreras Torres fuera enterrado en el olvido, difamado y tachado de loco, al grado de que ni siquiera su familia quería hablar de él.


Lo valioso del documental más allá de conocer esta historia que con mayor o menor detalle muchos amantes del cine mexicano conocemos, es el modo en que Andrés la cuenta, y como a la par entrelaza su historia propia en algún momento, y porque este trabajo se siente un relato personal (sobretodo en ese gran prólogo, [y que de alguna manera me recordó al documental de Luna Marán, Tío Yim] y en el epílogo, pero de ese hablamos a mayor detalle más adelante). Para empezar, podríamos empezar diciendo que a pesar de ser un documental que basó su realización en un método científico en la investigación para abarcar completamente todo lo que Andrés quería representar en el mismo, utiliza el material de archivo de tal manera en la que haciéndole tributo a lo utilizado, le rompe cierto protocolo, formalismo y respeto al mismo, utilizándolo tan libremente como si fuera de él (y como no sentirlo de él después de todo el tiempo que le llevó buscarlo, encontrarlo y mirarlo, así como todo cinéfilo siente tan suyas las películas que lo han marcado en la vida y que le han llevado años invertidos de su vida buscando, viendo, y reviendo), se da tal libertad que a mi parecer el documental no se puede encasillar o catalogar, y eso además de ser valioso y valorado, se agradece. Lo modifica digitalmente (como un artesano) para darle animación, hacer hablar a los fotogramas que se muestran, y colorear algunas escenas de los fragmentos de películas que nos muestra. Hablando de las películas que nos muestra, Andrés narra básicamente la película en los fragmentos que no son testimonios o recreaciones actuadas, con las películas del mismo Contreras Torres, trece de ellas para ser exactos, y ver como hace que estas compaginen con el discurso que se va narrando, es verdaderamente un privilegio de observar. Además del como se nos cuenta la historia con la narrativa empleada por Andrés, el aprender detalladamente la lucha que libró Contreras Torres ante el poder en aquellos años, el gran director que éste fue, su vida personal y familiar, el como se formó en Los Ángeles, codeándose con los más grandes exponentes del cine mudo en los primeros años de la cinematografía mundial como D.W. Griffith y Josef von Sternberg, y todas las figuras que trabajaron con él, como los hermanos Soler, es extraordinario (además de conocer que la primera película de Mario Moreno antes de ser Cantinflas, fue dirigida por él, donde además ya se descubría un pequeño germen que años después le daría la gran fama mundial).

Además de ver el documental, fue muy gratificante escuchar una charla con el director sobre el proceso de elaboración del documental y todo lo que este le demandó, además de otros temas que se tocaron referente directa o indirectamente con el documental en poco menos de dos horas, esto antes de ver el documental, la charla que sostuvo con los asistentes que estuvimos en el Cineclub Tropical después de ver el documental, y una corta plática que sostuve con él, en la que yo sin saberlo, hasta después de ver el documental, hablamos sobre eso que él retrata en el epílogo, con los cines de barrio de nuestra infancia (al menos los que tenemos más de 30 años) cerrados o convertidos desde un estacionamiento, hasta una iglesia cristiana; y la importancia que vuelven a tener los espacios públicos, al aire libre y los cafés para el refugio de los espectadores de cine que buscan encontrar otras expresiones fuera de lo que establece el sistema o la norma. En otras palabras, ver como la exhibición vuelve a los lugares donde se originó.

Quizá lo único que a mi me resulta un enigma es el saber como hubiera sido ver este documental de manera menos apresurada y ver ciertos pasajes descritos o narrados con más detalle, y haber visto como el mismo Andrés lo comentó, una película con media hora más de duración, diciendo exactamente lo mismo, y estando en el departamento de edición todo el tiempo, y no cumpliendo funciones de productor. Y no podría cerrar este texto sin reconocer al gran reparto de especialistas con el que cuenta este documental.

(En la parte en la Jorge Ayala Blanco que dice que cuando las personas le cuestionan porque invierte tanto tiempo en escribir sobre películas que nadie va a ver, él les responde que precisamente por eso lo hace, me vi plenamente identificado con él)

Al final (además del episodio personal que vemos de Andrés, que si bien no fortalece o aporta en nada al argumento del documental rigurosamente a la vista de algunos espectadores, si nos hace verlo desde un punto de vista honesto del propio realizador, y estas cuestiones valientes, yo; más desde un enfoque cinéfilo que desde un enfoque crítico, siempre agradezco, como ese final tan abrupto que tanto me encanta mencionar de Lady Bird), el documental nos platea que hoy día nosotros vivimos una batalla muy similar a la que Contreras Torres en su tiempo, al igual que unos pocos (entre ellos, José Revueltas) que denunciaron y lucharon contra ella, en menor o mayor escala, y la vivimos en la era en la que pareciera teniendo mayor acceso a películas gracias al Internet, se pretende desde regular el tráfico de información en la red, cierre de sitios "ilegales" y dañinos para el consumismo, y servicios streaming que nos imponen una forma de vivir y consumir acorde a las normas que quieren implementar los gobiernos poderosos del mundo (aunque claro, no se pueden satanizar del todo estos sitios, pues contenido de calidad tienen, aunque sea un mínimo porcentaje de todo su catálogo, al final de cuentas los consumidores eligen lo que quieren consumir), nos es momento de levantar la voz y exigir a instancias culturales y gubernamentales que se apoye a proyectos que buscan contar historias diferentes, a cineastas que buscan hacer del documental una herramienta socialmente útil para la sociedad y formadora de audiencias más abiertas a encontrar verdadera retroalimentación en el cine, y a cineastas que buscan contar por primera vez una historia a través del cine; eso se debe exigir desde mi punto de vista, películas con temas ligeros y actores reconocidos, esos se pueden financiar por otros medios y simplemente darles otros estímulos menos significativos, es a los otros proyectos, que la gente no ve en el cine simplemente porque el hoy duopolio que maneja las salas de cine en México, malinchista, y quizá más voráz que el del personaje tan macabro y polémico que fue el señor Jenkins el siglo pasado, no quiere que veamos, como el documental de Andrés, a esos se les debe apoyar con una ley que ampare su financiamiento, una mayor distribución y exhibición en salas de cine además de la que se les pueda dar en festivales (aunque también debemos cuestionar el hecho de que los grandes festivales del país inviten a producciones extranjeras y a las nacionales las someta a un proceso de inscripción o registro), de ahí que siempre que tenga la oportunidad de comentar, mencionar, celebrar, aplaudir y agradecer el trabajo tanto de Cedecine y los distintos cineclubes que conozco (no sólo de la ciudad donde vivo ahora mismo, sino de todos los que he conocido y conozco en diferentes lugares de la república) por crear estos encuentros con realizadores, poder disfrutar estos documentales que nos hacen crear conversación y reconocer que organizados como sociedad sin apoyo del gobierno se pueden hacer cosas para movilizar esta rueda participativa que nos permita crear y tener un mejor lugar para vivir, y en consecuencia, un mundo mejor para vivir, y alimentar a mi alma cinéfila cada vez con más fuerza; siempre que pueda hacerlo, lo haré.