martes, 10 de agosto de 2021
Normal People de Sally Rooney. (Fragmentos)
martes, 27 de abril de 2021
Inventario de las cosas perdidas
sábado, 17 de abril de 2021
La bicicleta. Por Valeria Luiselli.
domingo, 7 de marzo de 2021
Normal People.
“Normal People” es una serie dramática de la plataforma Hulu
producida por la BBC (por si necesitaban uno de esos grandes sellos de calidad)
basada en la celebrada novela de la escritora Sally Rooney, quien también
trabaja en la adaptación de su obra a la pantalla. La historia sigue el
crecimiento que tienen Connell y Marianne desde que están en el colegio hasta
que terminan la universidad, en este camino vemos el intenso principio de su
relación, con Marianne siendo el “patito feo” en el que Connell, el chico
aparentemente popular, encuentra una especie de espejo de la persona que
realmente es y que se empeña en esconder; pasando por su encuentro en la
universidad con los papeles invertidos y la adaptación que Connell tiene que
pasar para aceptarse como es, y Marianne curar su forma de relacionarse con las
personas a través de su experiencia familiar y con el propio Connell.
La riqueza de esta serie no sólo parte de lo intenso de los
pasajes en la relación entre Connell y Marianne, y sus procesos de crecimiento
por separado, tiene también mucho que ver con la forma en que la historia es
narrada.
Antes de entrar de lleno a los temas que atañe con gran
atino y de la manera más correcta, debería empezar con un acto de confesión al
respecto del porqué, por una parte, empecé a verla, y segunda; me sentí tan
identificado y “ganchado” a ella. En primer lugar, regresando al tema de la
demanda de tiempo que requiere ver una serie, debo decir que “Normal People”
entra en la categoría de “serie corta”, las cuales no duran más que una
temporada, y que no suelen pasar los 12 capítulos, en este punto, debo decir
que “Normal People”, bien podría considerarse una película de poco más de cinco
horas de duración, lo cual hace que uno pueda verla de un tirón sin conflicto
alguno, justo lo que yo hice en mi caso particular.
Dentro del tema de duración, que también se convirtió en una
de las razones para querer verla, fue decisivo el hecho de que siempre he
considerado el hecho de ver series, o las series como “producto”, es que son
muy efectivas para distraer la mente, para no pensar en cosas cotidianas que te
generan estrés, algo que precisamente yo necesitaba en el momento en que vi la
serie. Y la verdad es que fue tan efectiva en ese punto, pero al grado de que
no me dejó este efecto sedante, sino que hizo que pensara en otras cosas aún
más intensas, aunque quizá la palabra “pensar” no sea la más adecuada, quizá la
palabra más adecuada sería: “recordar”.
Dentro de los temas que la serie aborda y explora de manera
perfecta, están en un principio la cuestión de los roles que las personas
debemos de asumir ante la sociedad o, mejor dicho, en la vida escolar, como hay
que de alguna manera proyectar o repeler lo que somos, y las consecuencias que
trae el hecho de ser auténtico. Habla en muchos sentidos la gran presión que
trae ser el ser diferente a lo establecido, al estereotipo, también la forma en
que los hombres deben de asumir su postura de macho por las compañías; pero por otro lado muestra cómo, a través de
las vivencias propias desde el núcleo familiar, uno asume, o falta por omisión,
a ciertas normas o etiquetas de las
interacciones humanas y personales, como a veces no asociamos el amor y el
sexo, o si, pero no a un plano social, y como eso puede hacerlo ver a uno como
un ser egocéntrico o cruel, por no pensar en las emociones y sentimientos de la
otra persona. Otro de los temas que la serie toca aún con mayor maestría, y
esto se debe mucho a la experiencia de la propia escritora con su vida propia,
la personal y la profesional, es el hecho de la adaptación a una nueva vida en
una nueva ciudad, en este punto toca como la vida de Connell y Marianne da un
vuelco de 360 grados cuando van a la universidad, y en este punto también hay
un punto de inflexión muy importante con respecto a Connell y Marianne, pues
mientras estaban en el colegio Marianne hace a Connell asistir a la universidad
para ser escritor, puesto que él pensaba estudiar derecho en la universidad
local, pero ella le hace ver que lo que el realmente ama son las letras, y a
raíz de esta elección, Connell ve que las cosas no serán tan fáciles en este
nuevo mundo, muy diferente al del colegio, está haciendo lo que ama, pero
resulta ser una vida muy solitaria, hasta que se reencuentra con Marianne, cuya
distinción y expresión social es muy diferente a la del colegio, el reencuentro
los hace ser amigos, para después volver a ser amantes, porque los reencuentros
entre almas gemelas siempre se van a volver a dar, es algo que nos ha enseñado
la vida a unos pocos defectuosos.
Quizá el tema medular, o el que a mí me hizo un poco ver al
pasado, es el de cómo al cambiar de lugar y de costumbres, y no sentir que
encajas del todo, aún cuando las cosas aparentemente te van bien y haces lo que
amas (en este punto tuve una conexión con la serie ya que un par de días atrás
me pasó algo que le pasa a Connell en la serie, y fue el hecho de que uno de
mis cuentos no entrara dentro de los planes de una revista literaria), o tienes
personas a tu alrededor y amigos, el simple hecho de que no sean esos amigos
con los que creciste, aún cuando no fueran en el estricto sentido de la palabra
afines a tus gustos o aspiraciones, el saber de la muerte de amigos y la
depresión que viene con ello, y la nostalgia del pasado y lo incierto del
futuro hace que sea un proceso muy difícil y muy doloroso, del que por supuesto
uno sale gracias a terapia y hablarlo con personas cercanas y queridas y que a
uno le importan.
Otro tema medular y que también es expuesto de manera muy
simple y sencilla, pero perfecta, es el cómo la historia de nuestras vidas se
ve afectada con el sólo decir o dejar de decir algo que dábamos por sentado, o
que creíamos que la otra persona debería de saber. La serie es una lección
sobre el no dejar de decir y expresar lo que sentimos, el no creer que la otra
persona sabe, o debe saber lo que sentimos, aún cuando la conexión entre ambos
sea tan profunda.
martes, 26 de enero de 2021
Libros del 2020
Procuré, o uno de los propósitos era poder leer todo el año, aunque fuera poco, de manera constante, leer un poco cada día, cada semana, cada mes; pero compromisos varios que se acrecentaron con la cuestión pandémica, hizo que atendiera tanto películas por ver, como festivales de cine en línea, lo que hizo que hubiera meses completos en los que no leí nada, pero meses en los que no hice otra cosa que leer.
°Imagine. John Lennon – Andrew Solt, Sam Egan
°Charlas de café – Varios artistas, Proyección Literaria
°Teatro y espacio en Baja California Sur – Rubén Sandoval
°Sam Peckimpah – Leonardo García Tsao – Universidad de Guadalajara
°Sam Peckimpah. Hermano perro – Rubén Lardín
°La novela de Esperanza – Rubén Sandoval
Este trabajo realizado por el dramaturgo y gestor cultural Rubén Sandoval, además de ser un trabajo diferente y trasgresor a la narrativa, algo que es muy valioso y plausible de percatar en un académico que se toma aún libertades de experimentar, vemos un libro en el que, además de dividirse en dos, mezcla ficción y realidad, y tiempos que sólo podrían tener lógica dentro de la historia misma. Un escritor que busca una historia qué escribir, corre el riesgo que la menos deseada lo encuentre en su afán de algo significativo. Una novela a la que le debo un análisis más profundo y que espero, cuando esté listo, pueda estar al 10% de altura de esta gran obra.
°La víspera y cinco piezas teatrales – Rubén Sandoval
°Pleasure of ruins – Rose Macaulay
°Subidos de tono – Varios artistas, Espejo de Urania
°Yo no vengo a decir un discurso – Gabriel García Márquez
Quizá uno de los libros más interesantes que leí en el 2020, y desde el momento en que lo terminé de leer, se convirtió en uno de mis libros favoritos del escritor colombiano, y aunque él no hizo la compilación de estos textos, si son palabras escritas y dichas por él.
Este libro reúne muchos discursos que llegó a decir el autor en vida, y en ellos se muestra mucho su personalidad, su humildad, su humor, su preocupación por Latinoamérica y la unión de los pueblos que la integran.
°Eric Rohmer – Carlos f. Heredero, Antonio Santamarina
Poder encontrar libros en los que se profundiza sobre el trabajo de los directores que uno ama, siempre será un gran placer, quizá una de las fuentes que a uno lo hace más feliz, cuando uno ama con tanta efusividad el cine; y sin duda alguna Eric Rohmer es uno de los directores a los que yo más amo en la vida.
Más que la gran compilación y análisis que se hace del crítico y director francés por parte de los dos autores del libro, lo que más me gustó de este libro fue poder leer los pensamientos y las ideas que regían y rigen el cine de Rohmer a nivel realizador, que este expuso tanto en artículos, entrevistas y libros propios. Sobra decir lo inspiradores que fueron para su servidor y cómo influenciaron en gran medida para realizar los cortometrajes que realicé el año pasado.
°Cine de poesía contra cine de prosa – Pier Paolo Pasolini, Eric Rohmer
°Desierto sonoro – Valeria Luiselli
Por mucho, mi libro favorito del 2020. Bastaría para mí sólo decir eso, pero sería injusto tanto con ustedes, como con el amor que profeso por el libro, y por la gran escritora Valeria Luiselli, que definitivamente se ha convertido en mi escritora mexicana favorita contemporánea.
La novela retrata el viaje que realiza una pareja de académicos desde Nueva York hasta Arizona, cada uno trabaja en su proyecto, él, es documentólogo y ella documentalista (y la narradora de la primera parte de la novela), él persigue el recuerdo de los primeros nativos de Norteamérica, y ella los lugares de detención y extradición de niños indocumentados que buscan asilo. El matrimonio vive una crisis de la que parece no podrán terminar juntos. Con ellos viajan sus hijos. El niño, que es el mayor, es hijo de él. La niña, la más pequeña, es hija de ella. Y a pesar de que la segunda parte es narrada por el niño, ambos son en gran parte quienes dictan el sendero que va trazando este viaje desde el principio, el cual, bajo un sello más que distintivo de la escritora, mezcla la visión en más de una ocasión de personajes, de memorias, de imaginación, de temporalidad, incluso, como la gran autora que es Valeria, hay pasajes de su vida personal.
Además de la manera tan vivaz en la que Valeria trasgrede y da un nuevo sentido y significado a la novela como forma literaria y a la narrativa en estas, algo que, como ya lo había comentado, es un distintivo y en sus pasados trabajos ya había mostrado; con Desierto sonoro lo lleva al máximo nivel, un nivel que muy pocos autores en la historia habían logrado. Es riquísimo leer a Luiselli más allá de sus formas, o la riqueza de su historia, o la manera en que hace que uno vea pasajes personales en sus personajes (eso, desde mi perspectiva, sólo se logra cuando uno es honesto y plasma parte de la historia propia en sus letras), sino también por todas las referencias generales que uno puede encontrar, y cómo se integran de manera orgánica en la historia, nada está sólo por estar o ganar algo de credibilidad a través de terceros, quien no recuerda ciertos viajes por carretera por las canciones que uno escuchaba en ese momento, yo sí.
Finalizo esto escribiéndoles que esta novela, más allá de que es mi libro favorito del 2020, este se ha vuelto uno de mis libros favoritos de la vida por una razón en particular: el final. ¡Qué final! Pocos finales en un libro han logrado conmoverme hasta las lágrimas.
°Otro agosto habita el aire – Yaroslabi Bañuelos
°Temporada de huracanes – Fernanda Melchor
La novela de Fernanda Melchor es una novela que así como maravilla por su osadía y valentía, y la manera tan depurada en que la escritora escribe, explica, retrata; es dura, y duele por la realidad tan aplastante que uno sabe, se vive en ciertas partes de nuestro país desde siempre, cosas que uno sabe que existen, pero que siempre encontramos la forma de evadir, o no voltear a ver, o edulcorar con novelas rosas de pseudo autores mexicanos, pero Fernanda crea una realidad en un pueblo de México alrededor de los habitantes de este lugar que nos da un golpe en el estómago, un golpe que, al terminarlo de leer sabemos nos merecemos.
Conocer a un autor desde sus propias palabras, relatando las mieles y sinsabores de su carrera, de una manera como lo hace Woody Allen, es un placer.
Woody hace un repaso por sus éxitos y sus fracasos, por sus mejores momentos y por los que lo han marcado para mal, y todo desde una honestidad, y desde un humor que uno no puede hacer más que doblarse de tanto reír.
Los recurrentes de este blog sabrán que Allen es mi director de cine favorito, pero dicho lo anterior, lo prefiero aún más, o considero es mucho mejor aún como escritor que como director de cine.
Trabajo previo de Luiselli a Desierto sonoro, y su segunda novela; en esta ya mostraba de manera muy particular eso que comentaba sobre cómo la autora puede tomar la ficción y las referencias, para mezclarlas de manera muy armónica a la narración, cotidianidad y realidad que se supone es la historia en un libro, aunque de real tenga lo que la escritora tiene que decir, y vaya que si este ejercicio hace que a uno como lector involucrarse aún más en el desarrollo y sentirse incluso dentro de la historia, sentir que uno es un personaje más. Uno jamás se vuelve un lector pasivo en los libros de Luiselli, ya sea en los de ficción o en los de ensayo.











