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jueves, 28 de noviembre de 2024

Breve comentario sobre “Lachatao” de Natalia Bruschtein.

 


Se nota que las intenciones de la Bruschtein con este documental en el sentido de no querer tener incidencia en la narrativa salvo en el montaje, y el registro cuasi naturalista de las acciones y las personas que las desarrollan; se deben precisamente a no querer que se sintiera un trabajo maniatado o manipulado, pero desafortunadamente en el registro que hace, a lo que lo hace y cómo lo hace, hace que uno sienta que la directora no está familiarizada o de alguna manera cercana a las personas y al tema que trata de exponer, cosas como el actuar de las hermanitas frente a la cámara hace que llegue a esta conclusión, y esa leyenda al final del documental en donde Natalia agradece la “paciencia” a los niños que aparecen en el documental. Se siente como un registro extranjero, sí tratando con todas sus fuerzas de exponer una situación social complicada e importante, como lo es la lucha de los pueblos en regiones poco accesibles, contra depredadores de los recursos naturales, además de la migración, el desinterés generacional y como en la comunidad de Lachatao se busca combatir esto a través de la educación comunal en los años de secundaria; pero el registro de Natalia lastimosamente a mi parecer queda corto al no lograr penetrar la capa externa del total conocimiento de causa y la confidencialidad. 


Otro tema es el hecho de que, sin hacer spoiler, la sinopsis del documental sí que es un tanto engañosa. 


Técnicamente hablando es un trabajo que tiene mucha luz, una fotografía pulcra, y sin duda alguna lo mejor es la música de Alejandro Castaños, haciendo que algunas secuencias contemplativas, tornen a estas en trazos poéticos de luz, naturaleza y sonido. 


Si bien la película se siente en lo general de correcta duración, si hay algunas secuencias que se alargan un poco, y algunas otras que me parece están de relleno, por lo cual el largometraje debió durar fácilmente tres minutos menos, o bien tener un cortometraje apropiado y concentrado en todos los sentidos posibles solo con la escena en la que se exponen todos los problemas de la comunidad por parte de la pareja de señores en el bosque. 


Cerrando, con todo lo expuesto percibo un trabajo de buenas intenciones, al cual quizá le faltó un poco más de involucración. 

martes, 13 de febrero de 2024

El eco: las ondas sonoras de la lejanía.





El eco es el más reciente documental de la laureada y experimentada directora méxico-salvadoreña Tatiana Huezo (y que asumo realizó mientras también llevaba la producción de Noche de fuego), y que es co-producido por la distintiva The match factory, me parece tiene lo mejor de su cine documental, pero también algunos vicios de la aproximación que ha tenido al cine de ficción que se crea de la realidad. 


Sin duda alguna lo que hay que destacar por sobre todas las cosas de este documental, y que justo de esto también se desprende lo más cuestionable de este, es la narrativa. Tatiana deja que el discurso se cree y exponga a través de los personajes variopintos que tiene frente a la cámara, deja que ellos mismos sean los que se cuestionen y se pregunten cosas los unos a los otros, no confronta ni es tan directo en su fondo y forma como quizá si lo es La tempestad. Vemos cómo de manera natural, Tatiana va descubriendo sus personajes centrales, algo que recuerda al documental Cosas que no hacemos de Bruno Santamaría Razo, aunque el fondo y las intenciones son completamente diferentes. 


En el tratamiento de la formalidad, es una obra que raya en lo perfecto, lo visual en el aspecto fotográfico llega a la finura de La tempestad, en la que si bien se veía un armazón más serio cinematográficamente hablando, acá Ernesto Pardo (DP) hace que esa finura se mezcle de manera homogénea con la naturalidad que se desprende por ejemplo en El lugar más pequeño, el que para mí sigue siendo la mejor película de Tatiana a la fecha. 


Sin duda alguna hay que hacer una mención más que especial a todo (y todos) lo que tiene que ver con el sonido. La película auditivamente te entra de manera espléndida. Desde el sonido directo que captura los sonidos de la noche, los grillos, los animales, la lluvia, la sequía e incluso de ese silencio sórdido y mudo; la impresionante música compuesta por Leonardo Leiblum y Jacobo Lieberman, que crea una atmósferas que acompañan de manera formidable todo lo que vemos a cuadro y se pinta con luz y sombras; y la mezcla de sonido que hace que todo se escuche en armonía en su conjunto, pero de manera preponderante e identitaria en lo individual; y que por supuesto todo rige para dar más peso a lo que las personas de El eco tienen que decir, sin que se sienta al menos en estos elementos una manipulación, algo de manipulación viene después pero no a través del oído. 


Tatiana logra crear con todo lo antes mencionado, un discurso de identidad y denuncia más acertado que en sus pasados trabajos (exceptuando la que ya he mencionado me parece su mejor obra), pues vemos cómo a pesar de las carencias y dificultades de vivir en lugares apartados como puede ser la montaña, el campo, la lejanía general, la gente es feliz con su familia, con su gente, y no es casualidad que los protagonistas del documental sean las infancias, y que veamos en su proceso de crecimiento en la adolescencia y juventud, que se decante quien se quiere ir por falta de apoyo de sus padres para seguir sus sueños dentro del núcleo original (como el caso dentro del documental de la niña que se le ve el amor por la educación), y quien se quiere quedar por amor a la tierra y el apoyo de su gente. 


También hay una maestría por parte de Tatiana de mostrar los problemas y peligros a los que se enfrentan estas comunidades que no sólo protegen su tierra y su familia, sino también a los recursos naturales que nos dan vida y alimento a los de la ciudad; y la genialidad es que los muestra no de manera directa, lo hace de manera sí de confrontación, pero de manera concentrada y a través de lo sonoro, como lo es el saqueo de madera, la sequía, y el maltrato y menosprecio hacia la mujer en el estudio y su trabajo en el campo. Antes mencioné que las infancias son los protagonistas del documental, si lo son; pero también los son las mujeres, y celebró que a este documental se le pueda mencionar como un documental feminista. 


No es un tema del todo serio, y creo esto ya corresponde a la ética que cada uno tiene como realizador, y consciente de que todo documental debe llevar el sello y dirección de quien lo realiza ya sea de manera directa (claro ejemplo es La tempestad que es lo que lo hace tan formidable) o indirecta (esto sobretodo en el montaje como lo es el caso de Hasta los dientes de Alberto Arnaut), hay episodios en los que yo sentí que Tatiana se tomaba libertades innecesarias y riesgosas en su narrativa, como el comentario del plato de la mesa, la caída de la abuela, y la pelea de los padres de la niña que quiere ser veterinaria. En estos lapsos yo siento que más que aportar a la narrativa o discurso, están más para crear un arco dramático, porque en muchos sentido son cosas que sabíamos iban a pasar, pero se sobre exponen, o hay una intención de Tatiana a través de la forma, como el abrazo final de la niña mencionada a su madre, en la que evidentemente hay una clara indicación por parte de la producción de lo que debe de hacer. 


Aún así, siento y celebro que Tatiana haya vuelto a las formas correctas que muestran a personas reales que se convierten en personajes reales; porque los temas siempre han estado, y son temas que a Tatiana le importan porque los conoce. 


jueves, 13 de abril de 2023

Sr.

Siguiendo con la atención a los documentales que tenía pendiente de visionar y con muchas ganas de verlos, llego al llamado "Sr." de Chris Smith, y me parece que es sin duda uno de los más interesantes del año pasado por muchas razones que trataré de puntualizar de la manera más correcta.

El documental filmado entre el 2019 y 2022, retrata la vida y obra de Robert Downey Sr., el celebrado director de cine underground de los años 60's y 70's que cimentó muchas de las bases de la comedia contracultural en la que se verían identificadas tantas causas sociales, e inspiración para cineastas de la talla de Paul Thomas Anderson (hay un comentario bastante gracioso que hace Jr. entorno a la relación entre P.T. y Sr.); y por supuesto, el padre de Robert Downey Jr., quien funge de guía/narrador/hilo para llevar la narrativa de la historia de su padre que padece de Parkinson.

Quizá lo primero que habría que celebrarle al documental es esa libertad, tono hilarante y clave cómica con la que se desenvuelve desde el principio hasta que bien cambia en el tercer acto cuando la naturaleza de la propia película lo demanda. La película es por partida doble como si estuviéramos viendo una película de Sr., pues toda la vibra vira hacia lo que hacía característico su cine, lo hilarante de las situaciones y los personajes, la música, los cuadros contrastantes y cotidianos de una Nueva York vibrante; pero también por el hecho de que él hace su propia versión de su película biográfica, haciendo Chris un ensamble en el montaje final de lo que Sr. mostraba de su cine para ocultar cosas dolorosas del pasado, mientras Jr. trataba de descubrir esas cosas tocando los temas difíciles en la vida de su padre tanto con él como antes de él, y que éste evadía con una gracia encantadora.

Si bien el documental es un trabajo biográfico como el de "Sintiéndolo mucho", y que también hay una figura cercana del protagonista siendo el productor del trabajo, su mano no se siente que influya de buena, mala o manipuladoramente en el mismo, quizá sólo en el tercer acto se siente, pero definitivamente le viene bastante bien a la tesis del documental. Otra de las notables diferencias entre los dos trabajos (sin afán de compararlos, pues como ya lo comenté al escribir sobre este, el documental de Fernando León también me gustó mucho) es que la intención de este, o una de las intenciones, es mostrar y hacer una radiografía completa del hombre al que está generación sólo conoce por ser el papá del famoso actor qué interpreta a Iron Man, y no por sus increíbles y necesarias películas para conocer a un movimiento que surgió en Nueva York en los años 60's.

El documental expone de maravilla la relación padre-hijo que a pesar de lo que vivieron y tuvieron que superar, no se muestra mutis de distanciamiento o resentimiento, quizá resquicios de intentar entender y de querer perdonarse, pero todo envuelto en una intimidad llena de amor y el reflejo de dos personas que podrían ser la misma en tiempos diferentes.

Al final del documental, cuando Sr. ya no aparece y Jr. cuestiona si el documental lo que busca es homenajear la carrera de su padre con todo lo que ello conlleva: inicio/derrumbe/sanación, la relación padre-hijo entre ellos dos y en el acto volverse una carta para el propio hijo de Jr., o un manifiesto entre estar y no estar; yo diría que en distintos puntos del metraje del documental busca cada una de esas cosas, pues como diría el elocuente Sr., nunca se sabe a donde te lleva la película, mientras se filma y mientras se edita; y me parece que todas esas cosas el documental las encuentra y plasma de manera perfecta y natural, sin motes de ambivalencia. Y si bien muchas personas pueden pensar que el final es una cosa maniatada, yo descarto totalmente esa teoría, pues en mi vida he visto llorar a Jr. en ninguna de sus películas como acá lo hace, ni en sus mejores actuaciones; lo cual es un claro ejemplo que él, al igual que su padre, se desprendieron de todo menos de ser ellos mismos y mostrar sus emociones y su llanto de forma real.




miércoles, 12 de abril de 2023

Sintiéndolo mucho

Anoche muy noche miré (se me había olvidado que ya lo había estrenado Star+ por el ajetreo de la fiesta en días pasados) "Sintiéndolo mucho", el documental que retrata los últimos trece años en la vida, carrera y escenarios de Joaquín Sabina, el flaco de oro, o flaco de Úbeda. Y pensándolo mucho en esta mañana, siento que la mayor virtud que yo le encuentro al trabajo de Fernando León, puede ser la principal razón por la cual la crítica puede menospreciar el trabajo, lo cual en el acto para mí lo hace un trabajo ambivalente, por mucho que aprecié el trabajo de Fernando y ame escuchar las canciones de Sabina.

El documental es tal cual, como se ha comercializado, un retrato en primer plano en el cual se plasma al Sabina bohemio, inseguro, terco, honesto; esta cercanía que no es más que el reflejo de la amistad sincera y mutua entre el hombre sin bombin y quien hace las preguntas que quedaran inmortalizadas para la posteridad ante la cámara; muchos podrán deducir que ha Fernando le ha afectado para no ser más punzantes en temas que bien podría ser interesante escuchar la respuesta de Sabina, como sus problemas con el fisco, su adicción a las drogas en el pasado, la historia de su primera esposa y de "Y nos dieron las diez", o su experiencia en Londres, la Mandrágora, las canciones regaladas y los talentos descubiertos, que en realidad algunos de estos temas si los toca, pero sin profundizar mucho en ellos; pero yo siento que no se indaga más por el simple hecho que ni el uno ni el otro querían que estos temas estuvieran tan presentes en el documental porque habría cambiado la naturaleza del mismo, la intención de Joaquín y Fernando claramente es otra de lo que el documental quiere ser y a partir de este quieren mostrar.

El tema de mayor belleza en el documental me parece reside en Sabina mirando al pasado, recordando su infancia gris, a sus padres amorosos y que jamás le privaron su camino aunque no estuvieran tan de acuerdo con este. La fragilidad de Sabina no se expone en ningún momento aun con los 70 años que le acompañan y esa voz ronca, pero si hay un asomo de la sensibilidad cotidiana al hablar de su padre, de la Úbeda vieja y la Úbeda nueva, y ver como se quiebra y sus ojos se llenan de lagrimas por el dolor que siente de que sus padres no hayan visto el fruto de sus sacrificios, a su hijo alcanzando la fama y el éxito por todo lo alto, y que no lo hayan disfrutado de la forma en que él sabe lo habrían disfrutado y como él los hubiera apapachado.

A diferencia de su último disco en el cual si desprendía una fragilidad enorme, acá no hay manifestación de ella a mi visión, hay una entera confesión de los 13 años que Fernando lo filma desde el nerviosismo hasta la borrachera, al son de "Cristales de bohemia" hasta "Cuando era más joven", eso que muchos criticarían sobre no hacer el retrato completo desde sus inicios y sólo mostrar el último trayecto de su vida, les hará falta comprar algunos libros sobre la vida del cantante.

Me parece hábil por parte de Fernando entrelazar tanto el principio con el final, y alegorizar la vida del cantautor con la del torero, que quizá muchos podrán tachar este episodio de extenso y sobrado, a mí me parece que no esta bien sentado, pero no esta sobrado y bien funciona.

El final, cuando se graba el tema del documental, se muestra tal cual a ese Sabina de su tiempo y sus años, que sabe que le cuesta mucho trabajo aceptar ser quien es, saber que ya no es quien fue, que hay que dejar ciertos vicios por otros, un Joaquín mortal con una obra inmortal llena de canciones cada vez más cercanas a las rancheras y a los tangos en vez de al rock de sus inicios, que han salido de hondar en los extremos del delirio y el desamor; ese legado que se han dejado él y el hombre del bombin en esa disputa entre ser y no ser.


 

domingo, 15 de enero de 2023

Breve comentario sobre "El secreto del doctor Grinberg".




La película es un documental de investigación en toda la extensión de la palabra, y bien hecho además. Tiene un ritmo vertiginoso que hace fluido, interesante y atrapa al espectador al instante (aunque claro, nunca se deja de ver a uno que otro espectador bostezar o acomodarse en su butaca al no estar acostumbrado a ver documentales donde no salen explosiones tipo Marvel), además tiene toda esta atmósfera de misterio y suspenso muy acorde al personaje que retrata. Lo que hacen con los lapsos episódicos para que veamos y entendamos el Cosmos y el tema de investigación de Jacobo Grinberg es impresionante, foto, efectos visuales/especiales y edición, hacen un estupendo trabajo, y la música, acompaña de manera perfecta sin influenciar al espectador de ninguna manera, simplemente sonoriza la atmósfera como se debe sonorizar la historia que Ida Cuéllar nos cuenta.

El trabajo de Cuéllar es bien interesante porque hace la proeza que muy pocas veces se logra con el documental, y es el hecho de crear algo a través de un enigma. Cuéllar no trata de resolverlo, ni de darle conclusión, mucho menos juzgar o señalar posibles responsables de la desaparición del doctor Jacobo, Cuéllar hace un documental magistral sobre cómo mostrar un suceso poco conocido y que pareciera más un falso documental que un caso verídico, y que además por la manufactura magistral en cuanto a su realización, da mucho gusto que sea mexicano, y que además es bien peculiar el hecho de que haya tenido cuatro guionistas y que se sienta tan en sincronía, porque generalmente los guiones que tienen más de dos manos se pueden perder al no encontrar compatibilidad entre lo que expone cada pluma muchas veces, aunque lleven un supervisor o un asesor de guion.

martes, 8 de noviembre de 2022

"Ir y volver" de José Permar: fondos que llegan al corazón, formas hechas con el corazón.





El cortometraje documental más reciente del realizador sudcaliforniano José Permar, es un ejercicio que me parece uno de los trabajos más brillantes y valientes del año, ya que en él, además de plasmar una historia muy personal, hay una serie de elementos en el plano creativo que son por demás propositivos, pero vamos por partes para hablar de su hechura y su importancia tanto en el discurso como en su narrativa.


Según Filminlatino, esta sería su sinopsis:
Mientras una madre está en terapia intensiva con pocas esperanzas de sobrevivir, su hijo se encuentra en otro continente sin posibilidades de verla.


Este cortometraje que a mi parecer entra dentro de la corriente del cine-ensayo, experimenta de manera muy natural en su narrativa, tanto en lo auditivo, como en lo visual, pues por una parte podemos escuchar de manera entrelazada, tanto las reflexiones de José por la situación que estaba viviendo su mamá en México al caer en terapia intensiva y en un coma inducido, mientras él viajaba por Europa para estudiar un Máster en cine documental; así como los vagos pasajes que su madre recordaba de esos días en que ella estaba entre la vida y la muerte, todo mientras el espectador escucha a su madre hablando con él por teléfono, y a él como si estuviera escribiendo una carta en la que no sabe si ir con su madre y de esta manera dar por sentada la posibilidad de que ella realmente podía morir, o seguir el camino natural de las razones por las que él hizo ese viaje, con la esperanza de que su madre estará bien y podrá volver a verla y escucharla a su regreso.

El discurso que José crea en el plano auditivo es realmente emocional, sin caer jamás en el melodramatismo burdo y barato, no teme en mostrarse vulnerable ante una situación en la que cualquiera de nosotros caería en el estado de mayor vulnerabilidad que el ser humano puede caer, como lo puede ser la posible muerte de un ser tan amado como lo es una madre. Esto sobre todo se demuestra cuando José trata de grabar un audio que los médicos que se encargan de su madre, le recomiendan que haga para que ella probablemente lo pueda escuchar.

En el plano visual, José crea un montaje realmente hermoso que hilvana y empata perfectamente con el discurso de sus reflexiones, a través de las imágenes que él registra de sus viajes y los lugares en que está mientras está viviendo todo esta situación en su interior y en la distancia (no sé si José filmó con película o si ese detalle para darle el aspecto de película se trabajó en la post-producción), encontramos imágenes realmente bellas, que a uno lo hacen remontar a los grandes maestros del cine-ensayo y cine-diario, por lo cual no es nada difícil de entender el por qué José trabajó su discurso a través del montaje que hizo. Hay elementos muy sencillo, pero que en su sencillez se vuelven poderosísimos para entrar precisamente en la psique del discurso que José expone en su trabajo, como ese bucle que hace en unas escaleras, con casi todo en oscuridad salvo por una lámpara que nos da una luz que bien podría representar la esperanza de poder volver, como José expone su deseo de poder hacerlo como su madre lo hizo, sin sentir esa sensación de que cada vez le es más difícil volver a su lugar de origen, de no sentirse más un nómada, un extranjero que va de acá para allá al cual cada vez se siente más lejano, como él lo expone en esta carta visual.

Un trabajo muy sencillo en el que lo que vemos de manera muy natural y cotidiano, enmarca el hecho de que en el trabajo de José, el mensaje es lo más importante y poderoso, en el que el contexto social  e histórico de los últimos dos años, podría reflejar la historia de muchas personas que al igual que él, estuvimos en esa disyuntiva entre irse o quedarse, en el que muchos regresaron, y otros ya no pudieron hacerlo.

martes, 11 de octubre de 2022

Oaxacalifornia, el regreso: registro del viaje de los que heredan la identidad.





Me parece que el logro más grande de Trisha Ziff, directora del documental, es crear de cierta manera la misma esencia del trabajo que hizo posible la realización de este documental, por supuesto me refiero a "Oaxacalifornia" de Sylvia Stevens, del que Trisha fue productora y guionista, y que en muchos sentidos se podría sentir como la primera parte de este trabajo.

Trisha vuelve 25 años después (la primera parte fue realizada en 1995, este en el año 2020) con la misma familia, ahora con el padre del personaje principal fallecido, y con nietas y nietos ya siendo adolescentes, y me parece que la primera escena del documental es muy importante, pues es de los patriarcas, abuela y abuelo, viendo "Oaxacalifornia" con sus nietas y nietos, y en esta vemos como un preámbulo de lo que el documental irá desarrollando a lo largo de este, pues vemos las reacciones de sus nietos, como sé emocionan, y vemos cuáles de ellos son los que más se interesan por sus raíces, quiénes son los más curiosos, los que más preguntan, los que más se involucran, y eso se confirma a lo largo del documental, con sus testimonios de cómo en algún punto de sus vidas esta doble identidad les genera cierto conflicto con su entorno en Fresno California, pero aún así están orgullosos que se sienten de esta parte tan importante de su vida, tan así que aún se cuestionan el no conocer tanto de su historia familiar, o incluso el idioma, y esto lo vemos sobre todo en los las hijas y el hijo del hijo del protagonista, que quizá se deba al hecho de que este se casó con una mexicana, mientras que los hijos de la hija mayor del protagonista, son hijos de una mexicana y un norteamericano.

Hay algo bien interesante que el documental registra, y es el hecho de cómo la educación en las cosas más importantes y elementales se repiten de generación en generación, pues vemos como lo que el bisnieto hacía, también lo hace el bisnieto, en un contexto histórico y social claramente diferente, pero no así en el espectro familiar, en el que pareciera no cambia nada, tanto en su forma de ganarse la vida, como su trato de puertas para dentro en la casa.

Hay también un retrato y una reflexión que se hace un el documental de cómo desde la película de 1995 el deseo del personaje protagónico es el de querer volver y vivir sus últimos días de vida en su pueblo en Oaxaca, pero ahora 25 años después se cuestiona esta decisión, tanto él como su esposa pues ahora ya con nietos, ven lo mucho que se perderán de su desarrollo como personas, además de que saben que en Oaxaca no tienen a nadie cercano que los pudiera cuidar en su vejez.

En el ámbito cinematográfico, dentro de la propuesta orquestada por Trisha me parece hay un par de cosas que realmente me parecieron extraordinarias, la primera es lo que logra crear en el viaje que hacen a Oaxaca en el 2020, pues durante el trayecto Trisha yuxtapone fragmentos del viaje que realizaron sólo padres e hijos al mismo lugar, y el montaje logra crear que el espectador sienta que, a pesar de los distintos equipos con los que fueron registrados y el cambio que hay en la carretera y el pueblo, que está viendo el mismo viaje, de alguna manera se logra difuminar la barrera del tiempo, en la que incluso vemos en muchos sentidos como los nietos toman el lugar de sus padres, incluso en cosas que recrean, como quien va con aires de curiosidad mirando por la ventanilla, o quien se queda dormido. Y la segunda cosa va muy pegada a la ya expuesta, y es que si bien el cine, no sólo hablando del documental, registra o crea de alguna manera algo que es irrepetible, hay muy pocos trabajos que logran hacer al espectador tener plena conciencia de que lo que está viendo es algo que jamás va a poder de igual manera, esa cosa efímera de la vida que se registra sólo una vez y jamás se vuelve a apreciar, y eso es algo que el trabajo de Trisha logra, y sin lugar a dudas es el hilo conductor de todo el documental, y que además lo logra de manera muy breve y muy concisa.

Termino sólo comentando que para nada es casualidad que estemos ante uno de los mejores documentales del año y uno de los más sensible además, pues trae entre sus productores a personajes más que importantes de la industria cinematográfica en México como a Alejandro Springall (que si bien como director yo cuestiono mucho su trabajo, como productor es uno de los más puntuales en México), Hugo Villa Smythe (quien en su momento fuera el director de la Filmoteca de la UNAM), y Daniela Alatorre (directora de la afamada productora mexicana No Ficción), además de una música por demás hermosa, característica de esta clase de trabajo, y que además acrecenta esta sensación de estar ante un momento irrepetible, a cargo de Andrés Sánchez Maher y Jacobo Lieberman.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Las colonias.





"Las colonias" es un documental y ópera prima del cinefotógrafo duranguense Luis Lazalde, en el que retrata la vida, las vivencias y la historia de la comunidad menonita que hay en el estado de Durango, y es para mí uno de los documentales más auténticos del año.

El tono y ritmo que propone Luis en el documental me parece de lo más correcto, partiendo por el hecho de que, aunque se ve un retrato muy intimo hacia la identidad como tal de la comunidad y su historia, hay algo que se propone a través de la cámara, sobre todo con estas tomas en plano general de sus vidas y sus rutinas tanto en casa como en el trabajo, que sugieren cierta distancia y lejanía por parte de Luis (y esto supongo se debe al respeto y cariño que tiene Luis por integrantes de la comunidad), pero esto a su vez da una especie de proximidad muy potente al retrato que hace de estas comunidades, y que le va muy bien al documental. Hay todo un espectro que se revela a través del documental de Luis sobre una comunidad que aparentemente conocemos, pero que realmente conocemos muy poco la gran mayoría, o sólo conocemos por lo que hablan las personas externas que viven y que de alguna manera conviven con ellos, porque en realidad no conviven del todo con ellos salvo por los negocios, por la naturaleza social de ellos; se desmitifican muchas cosas que se creen sobre ellos, pero también se nos confirman otras.

Luis no impone de ninguna forma un juicio sobre ellos, no hay ni se siente en ningún momento que él quiera de alguna manera decir al espectador que pensar sobre ellos, lo que quizá sí ocurre, es que la catarsis y la crítica que se forma en el documental, porque la hay, es hecha por ellos hacia ellos mismos, mientras cuentan el éxodo migratorio que vivieron sus antepasados para llegar a donde ahora están, y durante el documental vemos como se van cuestionando ciertas costumbres que tienen, y cómo de alguna manera ya no encajan en el mundo moderno, y como éste de alguna los va rebasando, sobre todo por los jóvenes que ya no quieren seguir las tradiciones que ellos tienen muy arraigadas, como el de la agricultura sobre todo, que hay todo un contexto histórico del por qué ellos la tienen inculcada desde muy pequeños, por una creencia más catastrófica que otra cosa. Vemos como ellos mismos se cuestionan y empiezan a tener ciertas concesiones con la vida moderna, sobre todo en la parte religiosa y de vestimenta, pero cómo también hay otras cosas que simplemente no van a aceptar cambiar por sus costumbres y contexto cultural bastante arraigado, lo cual de alguna manera hace que muchos de ellos se sientan unos exiliados, que no son ni de aquí, ni de allá; pero hay otros que sí se saben, a pesar de sus raíces, mexicanos.

Lo que a mí me parece brillante del documental de Luis es que es un trabajo por demás congruente con lo que quiere retratar y exponer para el espectador, es un trabajo por demás sencillo y directo, que en ningún momento quiere buscar alguna especie de escándalo, es un trabajo sin pretensiones ocultas o una grandilocuencia innecesaria, es claro que lo que Luis quiere poner en la mesa, es que por muy distintos que seamos en ciertas cosas, en otras no somos tan diferentes, como el amor y la importancia que siempre damos a nuestras familias, y el modo en que él expone ese discurso, haciendo un retrato muy general de sus costumbres, de su convivencia, de su trabajo, donde no hay muchos testimonios, y muchos menos ante la cámara, es por la congruencia que hablo que viene desde el propio realizador, es coherente con éste porque Luis sabe que en muchas ocasiones una imagen habla más que mil palabras, la cual además hay que decir, está por demás cuidada y tiene una propuesta estética a través de la composición que uno disfruta demasiado, y en la que además se expone una de mis grandes máximas en el cine: menos es más, sobre todo con las tomas fijas externas, y las que hace desde el vehículo en la carretera, un recurso que a mí me fascina y que cada día utilizan menos los documentalistas por la "poca limpieza" que muchos realizadores dicen que tiene y que puede dañar lo que pretenden exponer, Luis se ve que eso no le importa y no le tiene miedo a utilizar esa especie de recursos que son realistas, porque tiene bastante claro lo que el documental busca y quiere.

La primera lectura que uno le podría dar al documental básicamente sería la de conocer la historia de esta comunidad y cómo llegó a Durango, y sobre la tarea que desarrollan productiva y económicamente, pero rápidamente descubrimos que hay mucho más en el relato, que es la de todo un grupo de gente que acarrea una historia rica y con particulares antecedentes, que los rebasan a ellos mismos, que se ven reflejados en sus largas jornadas de trabajo, las funciones que desempeñan en la casa cada integrante de cada familia, las jerarquías que existen entre ellos, y todo esto se expone paulatinamente tanto en testimonios propios de ellos mismos, como de personas externas. La parte que quizá muchos sentirán en extremo larga será la de los niños y su educación, pero a mí me parece atinada y acertada la manera en que Luis la retrata, pues al final de cuentas es como vemos que se les enseña desde pequeños las tareas y obligaciones que desde ya desempeñan, pero que serán más pesadas las que llevarán cuando sean grandes, como las desempeñan sus padres. Entonces los vemos como estudiar, jugar, trabajar, formarse, y así es como muchos de ellos seguirán mientras sean parte de esa comunidad y de su identidad.

jueves, 30 de junio de 2022

Palabras verdaderas: los temas importantes de contar en el documental mexicano.





Contar la anécdota que hacen que el trabajo de Denisse Quintero y Sueño en otro idioma de Ernesto Contreras estén conectadas, creo que no tiene interés ni fondo en lo que es al final de cuentas este documental del 2020, pero llega a ser una de esas curiosidades que hacen tan ricas las proyecciones en los festivales de cine. Esto sólo lo digo como introducción para hablar de este valioso documental cuyo protagonista y tema central viene a ser una comunidad entera.


El documental narra como en el pueblo de Ayapa, en el estado de Tabasco, se hace un esfuerzo por parte de varios habitantes por rescatar la lengua nativa del lugar, el Ayapa Zoque que está en vías de extinción. Pero conforme vemos y escuchamos los testimonios recabados por Denisse sobre los hablantes ancianos del lugar, vemos todos los problemas que han venido arrastrando los habitantes del pueblo desde décadas atrás como la discriminación, la violencia, el saqueo del lugar, poniendo como prueba fehaciente que, siempre el "hombre civilizado" es el menos civilizado, y el que siempre se empeña en desaparecer el patrimonio que hace rico a su lugar de origen y a sus raíces. Pero el documental también es testigo y evidencia de que hay personas que siempre quieren ayudar y que están en la lucha para que las lenguas nativas que existen en nuestro país no desaparezcan del todo, aunque sea una lucha contra el tiempo y lo imposible, pero siempre la luz de la juventud brilla por muy mínima que sea la probabilidad y la intensidad de la llama.


Cuando uno tiene la posibilidad de ver un documental como el de Denisse, es imposible que le vengan a la mente otros documentales sobre las lenguas originarias que se han producido en los últimos años en nuestro país, sin la mínima intención de compararlos por supuesto. Kuxlejal es uno de los que a mi me vinieron a la mente inmediatamente, por este grupo de jóvenes chiapanecos que defienden su lengua nativa, el tsotsil, formando un grupo de hip-hop para que los jóvenes se incorporen y así luchar de alguna manera y desde su trinchera contra los altos índices de suicidio que ocurren entre su comunidad. También recordé a Laberinto Yo'eme de Sergi Pedro Ros, en el que se ve como el pueblo Yaqui en el estado de Sonora sufre el desplazamiento de sus tierras a través de la violencia ejercida por el crimen organizado, pero también a base de discriminación por su identidad y las adicciones a las que los hacen caer a la fuerza. Pero sobre todo me recordó al hermoso documental Tote Abuelo de María Sojob, y que es con el que yo encuentro una conexión muy afín con el trabajo de Denisse, aunque en la forma son particulares y distintos.

Si bien en el trabajo de María, el deseo de que la lengua y las enseñanzas que tiene su abuelo no se pierdan, y que ella las pueda transmitir a su hija, y que claramente hay una línea más personal, además de ser un trabajo más contemplativo y cercano al cine-ensayo (como lo llega a ser La danza del hipocampo); en el trabajo de Denisse es más general el espectro que ella toma, pues logra retratar fielmente los deseos y las necesidades de la comunidad a través de todos los personajes/personas que retrata su lente, y eso, además de ser más complicado, vuelve el mensaje del documental más poderoso y cercano al espectador que no alcanzaría a comprender todos estos problemas si los viviera de primera mano. El tema de la discriminación ambos documentales lo retratan a la perfección, y me parece que si bien en el trabajo de María tiene más peso dramático, en Palabras verdaderas es sólo una de las tantas piezas bien expuestas en el documental.

Quizá lo que a mí más me conmovió del documental (porque hay muchas cosas que en verdad me llegaron a conmover), es cuando los ancianos del pueblo y los niños conviven en el mismo lugar aprendiendo unos de otros, y vemos como una niña habla fluido el zoque, y vemos como habla sobre la lengua con amor y orgullo, algo que recuerda a la niña en La recua, y aquí es donde el documental pone a pensar a su espectador, y lo pone a pensar con un dejo de esperanza: de cuantos niños que convivieron en vida con estos ancianos, alguno será una semilla donde el zoque seguirá viviendo, junto con los que lo llevan en el recuerdo y que algún día quisieron aprenderlo pero que sus padres no quisieron que sufrieran lo que ellos tuvieron que vivir por la ignorancia de la "gente de ciudad".

Un documental sencillo y con una propuesta muy única, en el que se percibe que si bien la mirada de Denisse no se siente tan íntima como la de otros documentalistas que retratan historias sobre nuestros pueblos originarios, si se siente una mirada que mira todo con cariño y la distancia apropiada, y sobre todo se siente que la mirada de Denisse tiene más amplitud en el sentido que puede enfocar la narrativa en muchas personas y muchos temas, sin perder el mensaje que quiere transmitir, y que tanto es importante como cineasta que es, como por la misma importancia en sí del tema.

viernes, 10 de junio de 2022

La recua: los sueños son para cumplirse.




Hay una máxima, o mejor dicho; hay un dicho que dice: "cuéntame como es tu pueblo y te diré que tan universal eres", y al ver un documental como el dirigido por Trudi Angell y Dario Higuera uno puede fácilmente reivindicar y dar toda la valía posible a este dicho, pero decir que el galardonado documental es sólo una memoria histórica del acontecimiento que es leído desde su título, sería quedarnos en la más corta de las lecturas.

El documental que surge de la idea y de la ilusión del señor Dario, figura más que emblemática de la cultura ranchera del norte del estado de Baja California Sur, y que se ha ganado el respeto de todo el estado, no sólo cuenta los largos trayectos que los viejos rancheros hacían en mulas y burros a mediados del siglo pasado en las que trasladaban sus productos hechos en la inhospita zona serrana del estado, hasta llegar a las costas en el sur del estado, para a su vez proveerse de insumos indisensables para ellos; sino que también recrea la travesía en pleno siglo XXI con un Dario que, venido a menos por los achaques de la edad, el trabajo y la enfermedad, va sorteando con tal de cumplir su sueño acompañado de su familia y amigos cercanos, es así que el viaje no sólo es un testimonio de lucha y perseverancia, sino también es un viaje inspirador que irradia una calidez humana que une un valor más que rescatable sobre el amor por la tierra, las tradiciones, y sobre todo, la familia.

Además de ser un road-movie en el que hay un valor histórico, también hay un aire de reivindicación hacia una zona muy olvidada por la memoria colectiva nacional, pues es bien sabido que el estado de Baja California Sur se destaca por sus litorales y la zona sur de su geografía, donde tenemos las ciudades en las que el turismo es su más grande aliado, pero en el documental también podemos ver como la hermosura no se limita a mostrar lo que ya conocemos, también nos muestra esa zona que muy pocos conocen, y que se llega a ver tan hermosa en sus sierras del norte, en un sitio que afortunadamente y gracias al desierto y a lo inhospito del lugar, sigue siendo un paraíso poco conocido y aún resguardado por sus habitantes, sus ecosistemas, y la gente que ama la tierra y el arraigo por sobre todas las cosas.

El documental sin lugar a dudas se sirve del trabajo más que valiente de su crew, tanto sonidistas como fotógrafos, acompañan todo el trayecto de los arrieros, y aquí radica el valor y la belleza por donde contagian el entusiasmo y el amor por lo que Dario soñó, la cuestión técnica no es la más importante, pero sirve de su perfección para que el espectador descubra qué es lo más importante del documental: el viaje emprendido por la recua.

Me parece que también es más que valioso y apremiante el trabajo del guionista del documental, pues logra compactar en el guion la idea de lo que se tenía que mostrar en el documental, y sobre eso también podemos destacar el trabajo  de edición, ya que logran mostrar en 90 minutos, el trayecto de 20 días y 350 kilómetros que Dario y compañía hacen en el trayecto, sin que se sienta en ningún momento que algo nos falta.

Es en los pensamientos del señor Dario que vemos que tenemos ante nosotros a un personaje con una sabiduría apabullante, con un propósito que va más allá de su ego. Vemos que quiere revivir y hacer un lazo entre el pasado y el futuro, no quiere que las historias de sus antepasados se mueran con él, que al menos sus hijos y nietos sepan en carne propia lo que sus antepasados vivieron, lo que es parte de su identidad y por qué ellos son parte del rancho; también vemos el dilema moral en Dario sobre la vida que él vivió, dura pero que recuerda y añora con mucha nostalgia y cariño, y que él no quisiera que sus nietos la sufran, aunque siempre las semillas del trabajo hecho con amor por un hombre con tanta identidad y humildad como Dario, pueden dejar frutos, aunque no queden en su familia.

La recua es en definitiva no sólo en el cine documental como tal, sino dentro de las producciones realizadas en el 2021, una de las mejores propuestas que nos dejan ver que, fuera del centro del país, hay cosas que se pueden hacer con una calidad envidiable de cualquier cinematografía, pero por sobre todas las cosas, una gran película en toda la extensión de la palabra, y que uno agradece que las haya. Pues al fin de cuentas, uno ama el cine por historias como esta.

miércoles, 18 de mayo de 2022

"Cow" de Andrea Arnold: madres y crías.





Andrea Arnold es una directora británica que, con sus ya 61 años de edad, sigue siendo por dentro una joven adolescente que busca la libertad de la manera más poderosa y natural, y que no teme hablar y luchar contra cosas, temas y formas que le incomodan, y que defiende ese derecho a capa y espada; es algo que se ve en sus personajes y sus películas desde un principio. Es una directora lasciva, punzante y contundente en sus ficciones, de modo que su primer documental para nada iba a ser distinto.


El documental sigue la vida de Luma, una vaca que da a luz a una pequeña becerra y de la cual es separada al muy poco tiempo, a partir de ahí vemos la vida de las dos en paralelo y por separado, vemos un real y emotivo conflicto de estos dos animales por la ausencia del otro, es algo que se comprende al instante, hasta que el ciclo vuelve a repetirse y tienen que seguir la vida, como todo en la vida.


El trabajo de Arnold bien puede que para muchos parecer simil a Gunda de Kossakovsky, pero me parece que si bien en lo general hablan de lo mismo, lo hacen de formas muy diferentes, y con fondos también que se distinguen el uno del otro perfectamente.

Habría que empezar por hablar de los distintivos de Arnold en su obra y que la hacen diferente a Gunda, pues mientras Gunda hace registro de sus personajes desde una distancia prudente (sin quitarle por supuesto el realismo a la obra), Andrea al igual que en sus pasadas películas, siempre tiene a sus personajes principales en un primerísimo plano, jamás se despega de ellos, con cámara al hombro haciendo aún más énfasis en la mirada viva y libre de Arnold. Vemos cada mutis de emoción que tienen, acá por supuesto es igual o más potente que los personajes que ella pudiera escribir, y digo "igual o más potente" porque como ya lo he dicho al principio, los personajes de Arnold en la ficción llevan su vena y su juventud y deseo de libertad. También hay una diferencia en la no presencia y en la presencia humana, pues mientras que en el trabajo de Kossakovsky no hay ninguna interacción con los humanos de parte de los animales, en Cow si que la hay, pero siempre en segundo plano, todo lo que dicen y hacen jamás implica directamente en la vida de madres y crías. Así también podemos ver que, mientras en Gunda no se sentía una humanización de los animales, sino más bien una forma que planteaba que nosotros espectadores los viéramos a ellos como ellos mismos, en Cow de alguna manera si hay una humanización por parte de Arnold de estas dos vacas.

Otro elemento en Cow es que jamás se siente en la atmósfera del documental una sensación cruda o de dolor, a pesar de que las vacas están obligadas a cumplir ciertas funciones en la granja que están, algo que de alguna manera, aún con toda la belleza que desplega Gunda, si se sentía algo tenebroso, como si supieramos de ante mano lo que le pasa a todos los animales de granja que veíamos a cuadro, en Cow Andrea por momentos hace que olvidemos ese desenlace final, ver a Luma y a su hija de alguna manera es ver la relación entre una madre y una hija que se separan, y si bien no se separan de la forma en que quizá si se separan en las ficciones de Arnold, no deja de ser una separación, y lo que vemos al final de cuentas en el desarrollo del documental es el paso por la vida de estas dos sin sensacionalismo o influencia de la directora más que la que puede haber en el montaje final (edición), aunque al final la crudeza y la realidad alcance a Luma, como nos alcanzará a todos. No sobre explota dramatismo, pero si que sabe el mensaje que quiere darnos, y llega perfectamente. Se vuelve un ejercicio llamativo y valioso en mucho niveles, nada más hay que ver la escena en la que las vacas están en el campo de noche, realmente es, además de destacada técnicamente, es hermosa en lo narrativo.

Es redundante en comentario final para este análisis, pero no por eso innecesario, Andrea Arnold es una directora que todas sus películas llevan una tónica muy similar, en su fondo y en su forma, pero es una directora que jamás ha sido complaciente con el público, la crítica, o las reglas cinematográficas formales, lo cual la hace una maestra del arte cinematográfico única, incluso yo diría que aún con la fuerza y los temas fuertes en su obra, roza el lenguaje poético en cada uno de sus trabajos. Andrea Arnold es una directora con una voz directa, franca, que no le gusta irse por las ramas, y artistas como ella no los hay en exceso.

viernes, 2 de julio de 2021

Películas destacadas de junio

 



Selva trágica

Yulene Olaizola, reconocida documentalista mexicana da el salto al cine de ficción con este largometraje estrenado mundialmente el año pasado en el Festival de Venecia, el cual de entrada podría mencionar que, si bien no es una película del todo fallida, si es una película que se siente incompleta.

La película empieza por ser a través de su discurso narrativo, el cual está acompañado de una clara influencia del cine documental realizado por la directora, una especie de fábula mágica del poder sobrenatural que la selva ejercía sobre los hombres que se atrevían a explorarla y saquearla, y el desarrollo se va dando de manera armoniosa, pero en cierto punto se empieza a mezclar esta corriente con el darwinismo y la mística a través del personaje de la mujer que encuentran los exploradores, incluso un cejo de discurso feminista se puede dejar ver, pero sin ser forzoso, injustificado o molesto.

Ambos discursos no conflictuaban, y me parece que de haberse dado más desarrollo hubieran amalgamado perfectamente al gran trabajo actoral del cast, es por eso que creo que esta película tuvo que haber durado al menos veinte minutos más, no hay un final apresurado, pero no hay un desarrollo de ambas líneas narrativas en el punto en que se encuentran, aquí es donde podemos cuestionar si la película fue un proyecto con entero desarrollo por parte de la directora, o un proyecto de encargo.



Cosas Imposibles.

La gran diferencia de un director de oficio que lleva una línea narrativa aun cuando no es disruptivo, y un director novel que busca ser la “alternativa” con historias inconexas o ideas incompletas o que no germinan; es que el primero siempre, por muy normal o sencilla que sea la historia, terminará realizando una buena película.

Es el caso de este trabajo, el más reciente de Ernesto Contreras que, si bien nos ha dejado extraordinarias películas e historias como Sueño en otro idioma y Las oscuras primaveras, y otras más sencillas como Párpados azules o incluso el documental Seguir siendo, todas son el desarrollo de un mismo tema que el director siempre ha tocado en su filmografía, además de los temas que atañe cada película, este hilo rojo es el encuentro de soledades que se cobijan en sus entornos.

La película, a pesar de su historia simple, pero entrañable, nos regala momentos mágicos y de ensoñación, como la escena inicial al mostrarnos la vida mágica de los complejos habitacionales, (algo muy a lo The florida Project) y acto seguido nos introduce a la vida de nuestro personaje principal Matilde, una mujer viuda y solitaria que vive con su gato y que sigue siendo atormentada por la visión de su marido agresor (cual Pepe grillo amante del béisbol) que, tras dejar de recibir la pensión de su marido, tiene que buscar de donde sacar dinero. Entre los escasos tránsitos que da por la explanada compartida de la unidad habitacional, su presencia es atendida por Miguel, un joven sin padres que vive con su hermana la cual no se preocupa por él, y que se gana la vida vendiendo todo lo que está a su alcance. Es luego de un encuentro tan simple como compartir unos tacos, que la vida de ambos se ve trastocada, al grado de hacer cosas que ninguno de los dos creería que podría hacer, enfrentar sus miedos, atreverse a volar.

Las personalidades solitarias en el cine de Contreras siempre tienen un trasfondo que toca el pasado de sus personajes, este pasado no siempre se revela por completo, lo cual narrativamente es propositivo en el aspecto de que no se nos vende melodrama innecesario o se nos da una obra manipuladora de emociones, se nos dan las suficientes claves para entender a estos personajes, su naturaleza, como son, desde donde viene este origen de la soledad, pero de ahí en más el espectador tiene que poner completa atención en el desarrollo del lapso de sus historias que se nos muestran, y de ser necesario, rellenar los huecos de su pasado, o incluso de su futuro.

Las actuaciones de todo el reparto es muy destacada, sobre todo la de Nora Velázquez y Salvador Garcini; con el único que tuve un ligero problema al principio fue con Benny Emmanuel ya que no podía dejar de imaginar al mismo personaje que hizo en Chicuarotes, pero al final me parece termina entregando una buena actuación.

La película en muchos sentidos recuerda a las obras de Jeunet en el buen sentido de la palabra, y tiene un final muy a la Shawshank redemption.



La asistente

Primera película de ficción de la realizadora australiana Kitty Green, la cual gira entorno a un día en la vida de Jane, una joven que trabaja como asistente de un poderoso ejecutivo de una casa productora, la cual ante su ambición de poder llegar a ser alguien importante en la industria cinematográfica, tiene que aguantar la presión del trabajo, además de tener que aguantar las llamadas de la esposa de su jefe combatir su corazonada de lo que pasa con las jóvenes que llegan a entrevistarse con él, corazonadas que no tienen nada que ver con celos y competencia laboral como muchos de los hombres en la productora pueden creer.

Me parece que el ritmo y el tono de la película es por demás apropiado para el lapso de tiempo que la película retrata, para formar ese lazo y vínculo con la tensión a la que es sometida Jane, la lucha interna a la que es sometida por sí misma al sacrificar parte de su vida personal por conseguir lo que quiere en la vida. Julia Garner, quien es la interprete de Jane, hace un papel excelso, pasa, y nos hace pasar con su trabajo actoral, a través de todos los estados de ánimo por los que tiene que pasar Jane, el enojo, la impotencia, el dolor, la rabia, la tristeza; por algo es que la joven actriz fue nominada a Mejor Actriz en los Globos de Oro, aunque como sabrán, las nominaciones muchas veces salen sobrando o faltando cuando se trata de obras e interpretaciones importantes.

Sin duda alguna figurará entre mis películas favoritas del año.



Un Buñuel mexicano

Documental del año 1997 dirigido por Emilio Maillé, el primero que empezó a realizar, pero su segundo terminado, en el que expone en primera instancia, los tres primeros trabajos de Luis Buñuel catapultándolo de inmediato como el director que, además de surrealista, sería muy controvertido e importante a lo largo de su carrera, y por supuesto, el legado que dejaría y lo haría perdurar como uno de los grandes cineastas en la historia del séptimo arte.

Expone estos tres primeros trabajos y como se le van cerrando las puertas primero en Francia, y después en su país al desatarse la guerra civil, de la cual tiene que huir pidiendo asilo en Estados Unidos y como estando allá trabaja para el MoMA y después se desplaza a California para hacer traducción y doblaje de películas.

No es hasta 14 años después de haber dirigido su última película, que en México se le da la oportunidad de volver a dirigir, la primera película de encargo que hace es Gran Casino, en la cual si bien el corte es musical y no hay mucho del arte del director español, se empieza a ver una nueva etapa en su cine, una en la que el humor es factor fundamental y pieza clave, y es a partir de esta que el director se atreve a experimentar en aras de hacer un cine que guste, pero que también tenga un sello que sea ineludible a su persona, para después hacer las películas más prolíferas de su carrera, sobre las que se centra en particular el documental, por la búsqueda que hace Maillé y los testimonios que recaba sobre el realizador y sus más cercanos colaboradores, las manías de este y dónde le gustaba trabajar, todo esto fotografiado de manera muy natural y un tono azulado para entrar aún más en el espectro Buñuel: Los Olvidados y Simón del Desierto.

Me pareció un documental bastante interesante y bajo una mirada con escrutinio por seguir los pasos no seguidos antes del realizador español, no se fue por la fácil Maillé al tocar temas y rutas ya transitadas, al ser un director de la importancia y jerarquía de Buñuel. Anécdotas que enmarcan y dan aún más una personalidad y aura Buñuel, además me parece interesante la razón que hizo que este documental existiera: el que Emilio Maillé extrañara a su país natal mientras estudiaba en Francia. También repasa de manera más breve el paso más que importante y la gran etapa de Buñuel en Francia, donde filmó sus últimas películas.



Tolvanera

Documental dirigido por Ángel R. Melgoza, el cual muestra la lucha del Ejido El Bajío por recuperar sus tierras las cuales están a manos de la minera Penmont, y muestra cómo el documental viene a realizarse años después de que el realizador y parte de su equipo fue encañonado en la zona mientras investigaban para una serie de reportajes, por el hecho de que un periódico de alcance nacional vincula a los ejidatarios con grupos criminales, lo cual no hace más que manchar la lucha desigual a la que se enfrenta esta comunidad con el poder económico y la corrupción cobijada por la mayoría del orden político de nuestro país.

Quizá de las cosas que yo tendría que comentar sobre el documental es que me parece un documental además de sencillo y bien realizado, muy honesto. Dentro de las posibilidades de producción que las casas productoras tenían, echan mano de todo a su alcance para que el discurso, que está basado evidentemente en la denuncia, no sea maquillado ni se sienta gramo de maquilación para edulcorarlo, o hacerlo menos agresivo, y esto es algo que se aplaude, la valentía y la voz de identificación, no como muchos otros documentales mexicanos, que llegado el punto de alzar la voz y decir nombres, se quedan cortos, o a través de artificios en la sala de edición, echan mano a elementos para que no se sienta tan duro y tome más el tono de una ficción, como que en México estas cosas malas no pasan, o pasan muy por lejos de nuestro entorno.

El documental realizado por Ángel, no sólo denuncia y da voz a las víctimas, sino que también no le tiembla la mano para apuntar con nombre y apellido a los responsables, y no se detiene en eso, sino que además les da la oportunidad de dar réplica, pero ninguno de los responsables da la cara.

Como ya lo mencioné, un trabajo sencillo, honesto, pero que me parece no descuida en lo más mínimo el lenguaje cinematográfico en momento alguno, un documental que, por supuesto tiene que tener más visibilidad y pantallas en nuestro país, antes de que pase a las plataformas digitales. Esperemos que en ese recorrido, sea corto o largo, despierte las conciencias de muchos ciudadanos y los haga movilizarse, unirse y compartir estas luchas loables para que no se queden en el olvido y paguen los responsables, y que los que dan voz a su lucha dejen de ser perseguidos por los criminales de cuello blanco, los criminales judiciales, y el propio gobierno.


miércoles, 31 de marzo de 2021

Los otros californios.





Escribir sobre el documental dirigido por Cesar Talamantes es escribir, me parece sin lugar a dudas, sobre uno de esos trabajos estandarte que va dando identidad a la forma de hacer cine en ciertas regiones del país, que si bien no es una regla que se tenga que aplicar con rigor, tanto por formas y temas, si llegan a ser punta de lanza para empezar a entender no sólo la identidad de una región y su gente, sino también de las personas que empiezan a observar la cultura de distinta forma, tanto como espectador como realizador.


Este pionero documental muestra la vida que lleva el ranchero sudcaliforniano desde siempre, como tiene que lidiar con sequias, con ciclones, con carencias, o más que carencias, con dificultades de vivir por ejemplo, sin un buen camino, o con la falta de agua para el ganado o las plantas; pero que a pesar de ello, son felices, y que resguardan sus memorias de un tiempo pasado aún más duro, pero que en el acto de contarlas ante la cámara, se convierten en memoria compartida y en un acto empático, porque por muy distintas que sean las geografías en el norte del país, de alguna manera las memorias y nuestro pasado, son vistas de una comprensión muy similar cuando se es un infante, como las memorias de quien ha tenido que desplazarse para sobrevivir, o las memorias de un hombre en una isla desierta.


Me parece un gran acierto como Cesar elige como escena de apertura (el conjunto de cuerdas y acordeón que abren y cierran el documental es grandioso) esta toma volando sobre el mar, elemento más que significativo del estado, pero pronto se interna en la región de la montaña de Baja California Sur. El registro de memoria que hace de lugares que ya no existen, como el rancho San Vicente, lugares pequeños y de difícil acceso como El Jarillal, lugares que uno creería no sobrevivirán al paso de los años, y de lugares ya más desarrollados como lo es Las Pocitas, nos van dando una idea del estudio social de la vida del ranchero, lo que lo motiva, lo que lo hace quedarse.

Tanto en la entrevista como en el registro a la distancia, el documental se siente cercano, pero también se siente una especie de respeto, tanto de quien observa como de quien es observado, una especie de respeto que, pareciera para el hombre de ciudad es desconocido. Es muy ceremonioso, y quizá se siente esa sensación por la forma en la que el realizador se involucró de manera tan profunda con las historias de las personas a las que sigue en este viaje (como don Venancio el cuentacuentos, o el hombre que monta palmas y caballos salvajes), y en este apartado también es muy importante la fotografía, que también a pesar de ser un documental que centra el peso de su realización a los testimonios, se toma el tiempo de exponer interesantes técnicas como unas hermosas vistas de paisajes a contra luz, un par de planos secuencia que se perciben con un gran grado de genuinidad, y algunos time lapses y slow motions.

Me parece que la parte final del documental es la más redonda de todas, pues en cierta forma muestra lo que es la tesis del documental, la esencia del ser ranchero de estas regiones, y de las regiones del norte de nuestro país, pues para aguantar tantas pericias, hay que amar lo que se hace, y este discurso lo empieza a marcar desde las distintas formas y expresiones de amor, el amor por la madre, el amor por los hijos (aunque en algunos casos, como se expone en el documental, estos se tengan que ir a estudiar a la ciudad con la esperanza de que vuelvan), el amor por los animales, el amor por la pareja, el deseo de encontrar una pareja que ame el rancho, esto pronto nos conduce a esas pláticas en la fogata con amigos, o las fiestas patronales y los bailes en estos ranchos, las que quizá para mí, sin afán de ser sensacionalista ni mucho menos, son las mejores fiestas y bailes a las que uno puede asistir.

En gran medida, aunque no lo ocupe, hay una dignificación del hombre ranchero, de la importancia del lugar que ocupan y el oficio que desempeñan. Hay una redefinición del hombre pobre, de la vida simple y tranquila que se vive en estos lugares. También muestra el concepto que tienen muchas de estas personas, sobre todo los más jóvenes de lo que es la vida en la ciudad, que en muchas formas es muy distinta, pero también en muchas formas hay puntos de encuentro. Muestra lo pesado del trabajo y de la vida en este lugar, pero yo me pregunto: ¿Qué no es pesado y trabajoso en esta vida? Quizá la respuesta la encontramos en estas personas, quizá la respuesta sería: Aquello que se hace con amor.

miércoles, 24 de febrero de 2021

Kuxlejal: un canto para salvar la vida de los demás.

 

Kuxlejal (Vida) es un mediometraje del año 2019 dirigido por la realizadora Elke Franke, alemana radicada desde hace muchos años en México, dato que me parece, es relevante para entender aun con más claridad el trabajo en este documental.


El documental narra la vida de un grupo de jóvenes en la comunidad de San Andrés Larráinzar, Chiapas, donde luego de la alta en los casos de suicidio que se han suscitado en la comunidad, un grupo de jóvenes, liderados por Erick, crean un grupo para combatir este mal. Es así como S-Hip-Hop Jlumaltik, además de ser un grupo artístico donde jóvenes mostraban y desarrollaban su gusto por el baile y el canto, también se volvía un grupo de apoyo para no sentirse solos y hablar sobre sus penas, además de buscar hacer que otros jóvenes se unieran a estas actividades artísticas en vez de caer en los vicios del alcohol y las drogas.


En los testimonios que la realizadora va recabando, podemos escuchar desgarradoras historias sobre suicidios entre los amigos y familiares de estos jóvenes, los problemas de violencia familiar que orillan a algunos de ellos a conocer el mundo de los vicios, y como salen de estos a través del apoyo del estudio y las organizaciones civiles (como la que da vida al documental), pero así como vemos que estos jóvenes combaten este problema, el final del mediometraje es desolador: por mucha ayuda que a veces una persona reciba, o por más indicios que muestre de que está bien y que no pasa nada de problemas por su mente, es demasiado tarde cuando se enteran de otro suicidio.

Hay una aproximación muy atinada e íntima por parte de la realizadora hacia estos jóvenes y su historia, me parece que el hecho de su nacionalidad la hace no acercarnos a ellos desde una tentativa melodramática o de mera inclusión sólo por su origen indígena; nos los muestra de una manera muy real, en su entorno y como ellos se desarrollan. Una gran apuesta que a mí me agrada mucho de este trabajo a nivel producción es que no se nos trata de vender un trabajo perfecto, no hay ninguna pretensión de que lo cinematográfico opaque a su historia, acá no hay la gran iluminación, la gran puesta, o el gran discurso; pero si hay un discurso real y una mirada próxima que es mil veces más valioso que lo anterior, puesto que el fondo siempre va a ser más importante que la forma.

Otro gran aporte que dan estos jóvenes con su historia y su testimonio, es el hecho de que piensan de acuerdo a su comunidad, todo lo que escriben y hacen es para enaltecer sus raíces y su cultura, escriben y cantan en tsotsil (una lengua que a mí me parece bellísima y de la cual me enamoré desde que vi el documental TOTE_Abuelo), y se sienten orgullosos de aportar su granito de arena para no dejar morir su lengua.

Sin lugar a dudas un trabajo más que valioso e interesante, sobre la riqueza que hay más allá de lo que las instituciones gubernamentales y los trabajos centralizados nos tratan de mostrar sobre los pueblos originarios, son estas historias las que nos muestran, que ni somos muy diferentes los unos a los otros, y que todos, buscamos al final del día lo mismo que el otro: bienestar para la comunidad a través del arte.





lunes, 16 de noviembre de 2020

Las dos caras de "Las tres muertes de Marisela Escobedo".

 



"Las tres muertes de Marisela Escobedo" es un documental mexicano estrenado este año, producido por Netflix, y dirigido por el joven cineasta Carlos Perez Osorio. Me parece que el hablar sobre lo que trata el documental está de más, pero aun así les dejaré la descripción que hace Netflix del mismo:

"Después de que el feminicidio de su hija quedara impune, una madre inicia una cruzada incansable para encarcelar al asesino y exponer al sistema de justicia mexicano".

Este documental ya que se convirtió en una de la producciones más comentadas y celebradas a últimos años por parte de la compañía de streaming, pero luego de verlo, sentí una necesidad de escribir sobre este, tanto por las cosas que me parece a bien puntualizar y celebrar, pero también por ciertos detalles que a mí me parecen fallidos. Me explico a continuación en dos breves partes marcadas y divididas.


Cara 1: el amor de una madre exponiendo la deficiencia de un estado fallido.
No cabe duda que este año es el año en que viene a destapar una cloaca que tarde o temprano tenía que destaparse: la ineptitud en la política, y su fallida estrategia en la "guerra contra el narco" del "Calderonismo". Hemos visto este año en más de un trabajo, tanto en el documental como en la ficción, que se retrata este hecho, sobretodo en las regiones del norte del país, trabajos como "La paloma y el lobo" de Carlos Lenin, "Laberinto Yo'eme" de Sergi Pedro Ros, y quizá el más destacado: "El guardián de la memoria" de Marcela Arteaga. Todos grandes trabajos que vienen a sumar a la denuncia de otros trabajos de años anteriores (como "Hasta los dientes" de Alberto Arnaut), con lenguajes muy propios e historias muy valiosas y particulares narran desde las consecuencias de la militarización, las numerosas desapariciones forzadas, el feminicidio, y el desplazamiento forzado tanto de personas que huyen de un estado a otro, hasta comunidades enteras que tienen que pedir refugio en otros países (otro caso podría ser el del documental "Disparos", aunque el caso de ese reportero ocurre en la administración de Peña Nieto) que dan evidencia de cómo tanto el gobierno y como ejercito les facilitaban las cosas a los grupos criminales en estas zonas del país, ya fuera por decisión u omisión, que para el caso, me parece es lo mismo. En este orden entonces, es que Carlos Pérez Osorio logra narrar me parece de manera por lapsos muy brillante, este caso de los que muchos recordamos las notas que hacían las televisoras de nuestro país en ese entonces, pero que no daban muchos detalles al respecto. Diego logra darnos todos los pormenores de este hecho que duele, desgarra e indigna a cualquier persona que lo vea, porque la historia es punzante, y ahí está, y es de gran merito que Diego la haya mostrado me parece sin ninguna clase de tapujo o censura, nombra y señala a responsables y perpetradores, y les da derecho a réplica (una de las últimas entrevistas a un hombre en la cárcel en Estados Unidos, cuya identidad no revelaré para no arruinar nada de la trama para quien decida verlo y no lo haya visto, es quizá de las más impactantes), y es uno de los muchos momentos que Diego toma control del relato, incluso la forma en que recrea las situaciones con imágenes y tomas de los lugares donde ocurrieron los hechos y de las que no se cuenta con material de archivo (como las partes de Fresnillo, en donde me parece hay una propuesta visual interesante del director por la sensación onírica) cuyo recurso en más que plausible y que juega a favor de la fluida narración. Todos los testimonios son por demás puntuales y dan la sensación de dolor e impotencia que sintieron en su momento y no dejan de sentir, aunque haya de cierta manera una sanación, que por supuesto no dio jamás el Estado, tanto para el caso de la hija como el de la madre.


Cara 2: cuando la marca influye.
Quizá el hecho que a mí en lo particular no me gustó del documental sea una nimiedad, pero que aun a sí me gustaría expresar. El principio del mismo se nos dicta algo que no debería de hacerse a mi parecer en este tipo de trabajos, y esto es que se nos dice, más allá de que aparezca el nombre de la productora, toda la secuencia de créditos iniciales pareciera son más de una película gringa que de un documental mexicano que trata un tema por demás importante. Como lo digo, a mí me parece que es una nimiedad cuando uno termina de ver el documental como una obra completa, pero es algo que tenía que mencionar, así como estoy consciente que en trabajos producidos por el brazo cada día más fuerte de Netflix, algo debe de haber por parte de ellos en la producción, porque al final de cuentas, es un "producto" que debe velar también por el negocio general. La primera tercera parte del documental, justo antes de la "segunda muerte", el documental también tiene cierta sensación de thriller muy a la fórmula gringa, si, por supuesto mostrándonos la historia tan valiosa de esta mujer, su lucha, su coraje, su valentía sin importarle a quién ofendía al decir una verdad que indigna al país entero por no haber quizá sumado más a su causa, una mujer que no descansó por luchar para que se hiciera justicia a su hija, que vivió desde su desaparición y hasta su muerte como una heroína de verdad. Todo eso está desde el principio, pero en la primera tercera parte la cuestión del montaje a mi me da esa sensación de ver eso: un thriller gringo. No es hasta después del aberrante veredicto que dan esos tres incompetentes jueces que el documental empieza a tomar una forma muy centrada, ya se nota que es una historia pensada por un mexicano, e incluso es cuando el director empieza a explorar este recrear de las situaciones con toma y montaje que se trabajó con material original, entrelazándolo con material de archivo y testimonios, a partir de ese punto el documental se ve, se siente y se percibe más personal. Y me parece que de ese punto en delante no hay más que reprocharle, quizá lo único que yo siempre cuestiono en las producciones de Netflix (o al menos en la gran mayoría), son sus BSO, y en este caso no es la excepción. Aunque si bien a mí, la música no me resultó tan "nociva", si hay una clara intención de manipular al espectador por medio de esta, y me pareció un caso muy similar al del cortometraje documental de Everardo Gonzalez "A 3 minutes hug", también producido por Netflix, y me generó la misma duda: ¿Qué habría pasado si nos muestran este trabajo sin música? A mí me parece que habría sido más directo, si edulcorar, porque me parece es otra decisión de Netflix con el asunto de la música en el caso del documental de Diego en particular, quiere hacer menos fuertes las emociones por medio de la música y hacerlas más relajadas, pretende que el espectador se sienta triste, en vez de indignado, y en ese propósito el desarrollo del documental no está a la altura de la potencia que la historia si tiene. Y me parece que este tipo de trabajos lo que deben hacer es cuestionar, por una parte, y luego hacer que el espectador tome realmente partido de lo que está viendo, la música si acaso lo hace creer que ve una película y que está de alguna manera protegida o protegido, cuando en realidad no es así, esta película es un trozo de una realidad más latente y más vigente hoy día que nos muestra (para todos esos detractores de las marchas cada día más fuertes por parte de movimientos feministas) que hubo una mujer que agotó todos los recursos, que marchó, que pidió ayuda, que recorrió casi todo el país y que quiso hablar tanto con el presidente de la república como con el gobernador de su Estado, y que jamás se le atendió; que hizo una protesta pacífica para pedir justicia, y que al final predijo su propia muerte.


Ahora yo me pregunto, y les pregunto: ¿Con qué autoridad moral les decimos a todas estas mujeres que han perdido a hijas, y que se exponen a los peligros de este país aún machista y feminicida, que no son las formas de manifestarse?