Hace unos días volví a ver esta película y escribiendo de manera muy breve sobre ella en Letterboxd, me acordé de un par de anécdotas personales que giran en torno a ella, que si bien no son nada espectaculares, si son peculiares y hasta cierto punto especiales. De modo que acá el #storietime en turno, para quienes tengan algo de curiosidad como el buen Víctor.
La cosa está en que hace ya varios años, solía incurrir en una actividad muy similar a la de Roberto Bolaños en la que si bien no robaba libros como él lo hacía, si caía en una especie de trampa para hacer que libros, discos y películas que me interesaba tener en mi colección personal, no estuvieran haciéndose viejos y empolvándose en estanterías de tiendas como Soriana, Ley o el CCC (Centro Comercial Californiano). El caso es que lo que solía hacer era cambiar las etiquetas de artículos más baratos, y las sobre ponía en artículos que eran más caros, y así fue que en la Ley 5 de Mayo, cuando una de las películas del Batman de Chris Nolan estaba como en $300 pesos (no recuerdo con exactitud cuál era, pero creo era la tercera), le puse la etiqueta de un dvd que estaba en $40 pesos; la película en cuestión era “The place beyond the pines”. Años después, justo cuando Blockbuster ya estaba a la baja y solían poner muy frecuentemente la promoción del 50% de descuento en todos sus productos, fuimos mi hermano y yo sólo para perder el tiempo, y al no ver nada atractivo para comprar, decidí rentar siquiera una película para no decir que entramos de oquis, y justo al ver la película de Cianfrance y recordar que nunca la había visto salvó por ese día en que le robé la etiqueta, decidí rentarla. No me arrepentí del todo de haberle robado la etiqueta, pero si me di cuenta de la gran película que era y que tarde o temprano también debía tenerla en mi acervo. Desde entonces no la había vuelto a ver, no me había dado por volver a buscarla para verla, y hace unos días que ya lo hice, me ha hecho emprender la búsqueda para poder tenerla en dvd o bluray. Sobra decir que a partir de aquella tarde en que sin saberlo, esta película se convertiría en la última renta que haría de una película en formato físico, me volví un adepto al cine de Derek, y que después otras películas vendrían a confirmar ese amor que profeso por su cine como “The light between oceans”.

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