Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

jueves, 18 de junio de 2026

Historias del buen valle.





Si bien mi admiración por el maestro Guerin no tiene más de un par de años de existir, debo decir que está es, además de genuina, dada de manera muy orgánica, cuando me encontré con La academia de las musas, y de ahí fue empezar a buscar, localizar y mirar todo lo que encontrara del maestro. De ello vinieron los descubrimientos de valiosas obras como Innisfree, Tren de sombras, En la ciudad de Sylvia, En construcción (que se podría considerar una extensión anterior de “Historias…” desde una perspectiva más urbana e histórica y menos ambientalista), además de descubrir su camaradería con J. Mekas en Correspondencia, y su cercanía y la admiración que J. Trueba le profiere al maestro, lo cual por supuesto me llevó a Historias del buen valle, y ahora que he podido verla, puedo asegurar con toda validez y vivacidad, que el maestro Guerin forma parte del olimpo de mis dioses cinematográficos.


Esta película muy particular que no se puede considerar como un simple documental y nada más, hace un retrato muy humanista sobre cómo personas de distintas clases sociales, creencias, religiones, orígenes y edades, manifiestan el amor que le profieren a un lugar que fue durante diferentes lapsos de tiempo, fue y/o ha sido su hogar, y cómo este se enfrenta a la pérdida de su identidad, para bien y para mal, por culpa de la urbanización.





La forma en que Guerin inicia la película, involucrando a través de entrevistas a la gente de Vallbona, con la promesa de una película (entiéndase con esto como la idea que tiene la gente en general de una película) de este barrio tan suyo y de un origen tan peculiar en la periferia de la vorágine cosmopolita que es Barcelona. En esas entrevistas estas personas dan sus ideas sobre qué debería ser tener esa película, sobre qué se podría tratar y que tipo de historias se podrían contar, y no falta quien dice "se podría hacer un western". Pero además de ello, de una película que trata un tema tan complejo como la gentrificación, pero también la inmigración, pero también la identidad tanto de herencia como de adherencia; la película muestra matices bastante interesantes respecto a vivir en una comunidad tan diversa y libre en muchos sentidos.


Guerin no busca hacer una película derrotera in extremis y jamás caer en dramatismos innecesarios. Presta oídos para escuchar los contextos y motivos de cada persona y/o familia (ya sea en el ejercicio de la entrevista formal, en la recolección de testimonios de manera más informal, o en el ejercicio de la plática más en una especie de juego ficcional) por los cuales están en ese lugar; y en el acto, a una distancia prudente, Guerin presta ojos para mirar, y en consecuencia nosotros escuchamos y observamos, las convivencias y vivencias entre ellos.


Visualmente, la película en su sencillez colma de una hermosura despampanante todo lo que vemos. Y si todo lo que vemos, lo vemos de la forma en que lo vemos, es porque Guerin le profiere un amor real. Es una película con un montaje si bien no perfecto, sí con mucha identidad; y un guion sin ser de lo más estructurado linealmente hablando (sobre todo en la primera parte), está muy bien pensado. La presencia de Guerin no es tan notoria, pero si que se siente de alguna manera su mano que si bien no es tan invasiva y es muy mínima, es una mano más que privilegiada y con un conocimiento basado totalmente en la experiencia de vida. Un hombre que se considera más un amante del cine que un cineasta en sí, al igual que su amigo Mekas. Hay unos cuadros preciosos en la película que son nacidos de la luz natural de este valle natural y muy hermoso.





En ningún momento Guerin, pese a lo que uno pudiera pensar de un documental observacional ante lo que antropológicamente conocemos como comunidad, jamás hay una sobre explotación de los individuos y sus individualidades, no es un documental que los sigue a sus intimidades o sus espacios íntimos, sino que desde sus lugares comunes, que son los espacios en Vallbona, Guerin hace una especie de alquimia donde estas personas traen y evocan su historia antes de Vallbona, su historia en Vallbona, y los posibles presagios y destinos que sufrirán ellos y Vallbona con este alcance de un sistema geopolítico y eurocentrista de acaparar todo lo que les "enamora" en pos de movilidades y productividad siglo XXI; Guerin en todo este quehacer jamás recurre a un retrato facilón de pornomiseria (de ahí asumo la dedicatoria a Ospina), y aún con esto de no buscar jamás la lástima o el lado romántico de esta problemática, pero sí evidenciar la belleza en la vida y de la vida de estás personas; Guerin jamás evita ni huye al conflicto y la confrontación que por supuesto nace de vivir en una sociedad, no busca un retrato utópico falso dónde todos se aman y conviven en paz, no coarta jamás y en lo absoluto la opinión de los que piensan diferente: los que no ven con tan buenos ojos el tema de los refugiados y esa gente venida de Medio Oriente y Centroamérica. Permite a todas estas personas exponer sus posturas, aunque pronto se cae en cuenta que precisamente en la elaboración de su discurso, hay una contradicción notoria de estas personas, contradicción en la que incluso algunos de ellos caen en parte.


La película es sumamente política, pero no como suelen ser las películas políticas (y sobre todo las películas documentales). Vemos en esencia como en la lucha por querer preservar la historia y lo natural de un barrio que siempre fue relegado y a partir de cierto punto los políticos le ven sustancialidad económica, un grupo de personas que sin pensar exactamente igual, defienden lo que debe ser defendido a capa y espada, y por supuesto en el acto saber que algo se tendrá que perder, pero algo se tendrá que ganar en esa batalla (que jamás se muestra tal cual), se encuentra que vale la pena luchar porque vale la pena vivir por y en un sitio al cual podamos llamar hogar, donde podamos hablarle a las plantas y recordar a nuestros muertos, y vislumbrar destellos de belleza y de la vida con sus luces y sombras.


Finalizo mencionando que me resulta sumamente poderoso el hecho de que el maestro Guerin presente esta película como un Work in process, y digo que lo considero sumamente poderoso porque de alguna manera, él se identifica, se suma y se sustenta también en esta lucha. Es como si él dijera de una manera un tanto simbólica “esto aún no acaba. Seguimos en la lucha para que Vallbona y toda comunidad que defienda su sitio y su autonomía y su buena forma de vivir hacia nuestra naturaleza, pueda subsistir, existir y coexistir con sus habitantes y cuidadores”. En un mundo donde hay que defender lo que jamás debería dañarse, un mundo cada día más caótico dónde los árboles son perseguidos por los gobiernos y los planes de movilidad; y donde hay que defender lo propio, pero también lo multicultural; vale la pena también defender las pláticas, las historias, y la tierra que nos alimenta como toda buena madre siempre lo hará.

lunes, 15 de junio de 2026

Mother Mary





Un fantasma, nacido de la sangre, transformado en vestido, para curar desde la catarsis y el perdón: sobre lo antinatural de las almas gemelas y la creación compartida escarbando en los interiores para sacar la materia prima que es la tela.

Para mi, Lowery no baja la nota, es más, la eleva. Pero eso lo diría de manera muy superficial cualquier fan promedio de Lowery, cómo lo es su servidor, por ello expongo un poco más.

La película por supuesto recuerda a obras que exploran discursos desde la psique de duelos creativos, creaciones a dos voces, hacer a la otra persona a nuestra imagen y semejanza con pedazos del ser propio al grado de desgarrar la membrana o destruirse. Sólo por mencionar algunas obras con las que comparte ciertas similitudes podrían ser: Vox lux, Perfect blue, Suspiria, Persona, Fight club, Amadeus y The Idol.

Sorprendente la película es muy oscura, y este tono sobre todo funciona cuando lo logra ser sin querer definirse en un género. Cuando logra encajar en algún apartado o esquema, pierde fuerza y lucidez, pero afortunadamente pasa muy pocas veces. Tiene maneras y un ritmo que se encaminan muy a la teatralidad, y que le viene bien a la ecuanimidad y mesura que Lowery busca sostener discursivamente con sus dos personajes principales. El montaje juega con osadía, conociendo perfectamente el juego, y la dirección se mueve bajo los mismos términos. El vestuario, fascinante; la fotografía de igual manera apoyándose del magnífico trabajo de iluminación; arte muy preponderante y la música es alucinante.

Hathaway en modo diosa en esta representación de Pop Star, siendo y sacando lo mejor de Swift y del Rey. Michaela tan bella como hipnótica y enigmática; y qué encanto ver por acá a Hunter, Sian y Kaia.

Para todos aquellos que dicen que la película va más pegada hablando del cine de Lowery, a una A ghost story, me parece que está más encaminada a The green knight. Por lo tanto más que ser una película de fantasmas o incluso fantasía, me parece su lenguaje se mueve más dentro del surrealismo, con toda la carga simbólica que tiene, utiliza, maneja y crea. Lo cual refrenda una vez más que Lowery no es un director al que le gusta encasillarse: en cada uno de sus proyectos se está reinventando.

lunes, 4 de mayo de 2026

Blossoms Shanghai



Un amante se queda, otro se va: sobre dinero, amores no correspondidos, maestros, y las mujeres que hicieron al Sr. Bao.


No sé si lo que estoy a punto de escribir sea tal cual de dominio público, pero seguramente para los amantes muy empedernidos del cine del maestro Wong Kar-Wai, si es de saber: en muchas ocasiones, tanto el maestro como colaboradores y gente muy cercana a él han apuntado que la única forma en que Wong pueda terminar una película, o soltarla para así poder compartirla con todo su público, han sido los compromisos que ha hecho en su momentos con los festivales de cine, pues es tan perfeccionista y meticuloso que para él, mientras allá financiamiento y película en su cámara, podría seguir filmando, y posteriormente seguirla editando hasta que esté enteramente satisfecho, lo cual hasta hace tres años muchos podrían decir que quizá eso sería imposible e incluso jamás se podría, pero parece ser que en "Blossoms Shanghai" ha logrado cumplir su sueño de hacer la película que siempre quiso hacer con sus formas y tiempos perfectos, tan larga (22 horas de duración, 10 años en realizarla, justo desde su última película) sin tener que sacrificar absolutamente nada.

Aunque bien tiene todos los elementos para considerarla una obra cinematográfica, no deja de ser una serie, y el lenguaje de una serie y el formato de televisión es otra cosa muy distinta a un largometraje, Kar Wai lo entiende y juega con esas reglas a cabalidad, habilidad y respeto. Esto le permite ir y volver, recalcar y regodear su discurso y su lenguaje en pasajes de la historia y repasos de sus personajes que a su sentir merecen repetir y repetir una y otra vez sus motivaciones, sus orígenes, sus vínculos, lo que son, aunque por supuesto en el acto también por momentos abandona algunas cosas, de las cuales algunas se nota que son olvidos intencionales, por una u otra cosa que van más en el sentido de la conexión con dichos personajes, y lo que Wong quiere despertar y hacer sentir al espectador. Sin duda de lo que más sorprende en la serie es que Wong muestra la capacidad de manejar varios personajes muy importantes y relevantes en la misma historia, y lo hace tan bien que es difícil para uno definir entre todos los personajes centrales cuál es el verdadero protagonista más allá de la lectura evidente. Hace que por momentos la poesía visual tarde en aparecer, pero aparece. Benditamente aparece plaga da de esa elegancia, el recato, siempre mostrando lo justo, con sugerencia y sugestión en medidas perfectas. Esa cadencia narrativa que sólo un maestro en su arte lo podría hacer. Es claro que no llega a la altura, a la finura y al estilismo de obras como In the mood... y 2046, pero no llega porque Wong no quería hacer eso, eso esta más que claro, pero tiene despliegues visuales y fotogramas tan espléndidos que por supuesto que evocan a lo mejor de su cine, dotando de referencias que más de uno de sus adeptos le agradecemos, y una música que no sólo recuerda lo mejor del maestro Umebayashi, sino que además está presente con la pieza que hermana a la serie con In the mood... y 2046, que aunque muchos siguen diciendo que es la conclusión de la tetralogía del estilismo de Wong, a mí me parece que esta historia no se liga con ella de manera tan literal como para hacerla parte del universo de esa trilogía, más allá de la pieza musical mencionada, el ascensor, y la importancia de los números en las habitaciones. Y aunque como ya lo mencione, si bien en lo visual uno podría rememorar justo a lo mejor de su obra, cuya estética se le debe mucho al maestro Doyle (la serie es fotografiada por el laureado Peter Pau Tak-Hai), debo decir que para mi la historia, y con esto me muevo al apartado de los fondos más fondos, a mí me recuerda más justo a su última película: The grandmaster.


Antes de abordar el tema de The grandmaster, siento que debo empezar con el principio, que forzosamente no es en sí el principio de la historia como inicia en la serie, sino con la historia en que se basa la serie.

Blossoms Shanghai es una adaptación que hace Wen Qin de la novela de Jin Yucheng que lleva el mismo nombre. Ahora sin conocer en absoluto la novela, y obviamente sin conocer sus referencias e influencias artísticas más allá de quizá las motivaciones históricas, en la adaptación que hace Wong, veo mucho de la historia de El gran Gatsby: la historia de un hombre que se obsesiona con formar tal riqueza para conquistar el corazón de una mujer a la que anhela volver a encontrar. En Blossoms... es el caso de Ah Bao, que posteriormente la fortuna le sonríe gracias a las enseñanzas del tío Ye, y se convierte en el Sr. Bao, un hombre que en el camino se forma una familia de amigos y socios estratégicos que empezaron siendo desconocidos y que contribuyeron a la reputación y la fama del Sr. Bao (una familia muy en el sentido de las estructuras del poder bursátil y los patriarcas como en El padrino e incluso Succession con la que algunas personas la han comparado), pero que luego él les recompensa con creces, pero detrás de esa fachada de magnate y afortunado hombre de negocios de exportación e inversiones en la banca, hay un hombre romántico, nostálgico y melancólico que espera encontrarse con JiangXi. Y es en ese transcurrir del tiempo a la fecha convenida para ese reencuentro, y mientras sufre la transformación de hombre común a la "Gran ballena", se topa en su camino con tres mujeres que se vuelven piezas medulares para convertirse en el hombre que llega a ser: Ling Zi, la señorita Wang y Li Li. Y con esta última además pasando por momentos en los que la enemistad pasa a la amistad, de ahí a la asociación por conveniencia de negocios, a la traición, y a algo que jamás se permiten sentir, porque asuntos del pasado que los hacen ser más la misma persona (algo muy similar que le pasa con todos sus rivales y némesis) que alguien con quien quedarse, y es justo con ella pero también con las otras dos mujeres que lo hacen, que hay ese paralelismo con The grandmaster, incluso por momentos uno podría pensar que el Sr. Bao y todas las referencias que Wong vuelca en esta historia respecto a los negocios, el poder y las finanzas; son un pretexto para contar las historias de estas tres mujeres.

El Sr. Bao llega a un momento en el que ya no le importa si llega a perderlo todo, con tal de ayudar a sus amigos, alejarlos de él para que puedan salir ilesos de lo que pueda acarrear querer volar tan cerca del sol (o sea, la gloria, la fortuna) sin importar que los pierda para siempre sabiendo que están bien y podrán salir adelante, así como el sin ningún problema podría volver a ser Ah Bao, porque al final de cuentas, nunca tuvo nada, y jamás anheló más cosa que el amor de una sola mujer, y todos los ciclos, tarde o temprano; se tienen que cerrar.


No puedo sentir nostalgia si no tengo nada.


En esta historia Wong muestra otro latido, un latido que detrás nos dice que ahora estamos ante un Wong distinto, uno que nos muestra que él también se vio influenciado por el tiempo, e incluso podría ser que por la historia misma que cuenta, que sin ser de su autoría totalmente, es una historia que también conoce, sobre tiempos que le tocaron vivir en ese Shanghai. Su alma ahora explora nuevas cosas, se expande hacia otros horizontes, ya es otra persona siendo el mismo, y sin duda hay que celebrar ese germen temerario y aventurero que se viene con un Wong más mayor, maduro, experimentado; y un maestro en un arte que sólo él maneja. Un Wong con sus temas de siempre queriendo exponerlos y entrelazarlos con otras historias, con otros lenguajes, contando medularmente las historias que siempre nos cuenta, pero de maneras distintas, y con una libertad que siempre anheló. 

sábado, 25 de abril de 2026





 Es impresionante como de hacer una "Qué vemos cuando miramos al cielo", con esa perfección y pulcritud técnico-narrativa, ahora nos presenta "Dry leaf" que, sin que sea esa misma perfección y pulcritud que nos presentó la mencionada película anterior, nos regala una obra profundamente emocional, poética, experimental y discursivamente perfecta en otros niveles. Arriesga, desdobla y reinventa por completo su lenguaje y de alguna manera contrapone en muchos sentidos lo que ha hecho y crea otra obra maestra sin precedentes.

Y es que Alexandre crea una película apelando a lo más poderoso no sólo del cine, sino del arte en general: la interpretación a través de intuiciones y evocaciones. Alexandre de alguna manera manifiesta y dice que se vayan a la mierda a toda y todo aquel que piensa que el "cine" sólo es aquel que dura 90 minutos, que debe hacerse con las cámaras y equipos de sonido más nítidos, FHD, Hi-Fi y de última generación, y tener a tu disposición muchísimas personas y dinero. Acá, Alexandre sólo necesitó un viejo celular Sony Ericsson, a su padre, su hermano, poquísimas personas de su confianza con quienes ya ha trabajado, una computadora, y mucha sensibilidad, recuerdos y amor por la tierra que conoce, las historias que ha escuchado y aquellas cosas que le provocan ternura y la capacidad de poderla transmitir aun a tientas, parte realidad, parte representacion y parte imaginación, o sea; interpretar, intuir, evocar.

La carga visual tiene su propósito: nublar para obligarte a mirar, a ver y observar con detenimiento los detalles minúsculos y acontecimientos trascendentales que hacen realmente a la vida. Y la propuesta sonora hace lo contrario: aclara, te facilita escuchar sin vacíos visuales perfeccionistas asépticos y aesthetic's, y brinda ciertas certezas de lo que busca contarte esta historia, aunque muchas veces ambas manifestaciones de lenguaje tornen a terrenos distintos e incluso opuestos, lo importante es lo que se provoca en cada espectador. Una película que respeta a toda aquella persona que elige verla, dándole parte activa y fundamental de su visión y de su querer existir: tú espectador, eres el tramo de vía que le falta a este camino de vida.

Apostar a tan pocos elementos hoy día en el que muchos directores y productores audiovisuales de industria apuestan y quieren más grandilocuencia y espectacularidad, me parece sumamente revolucionario por parte de un director que más que ser sólo eso, es un artista nato, que apela a jugar con el arte a través de dispositivos pocas veces visibles y vigentes, para hacer el truco, ocultando cosas y mostrando otras, y que esta experimentación sea tan bien acogida por festivales, especialistas y audiencias.

sábado, 18 de abril de 2026

Pensamientos sobre "La peluca" de Emiliano Rocha Minter.





El cine es una posibilidad.


Haguemez una pelucula


Loquísima, tré pirata; pero me encantó

La composición fotográfica está perrísima y la colorización le da harta personalidad.


Pobres bestias. Todo el día esperando que les lancen un hueso. como los artistas.


La música, las locaciones, todo muy requete-chulo. Las actuaciones, muy cagadas en el buen sentido de la palabra.

Si me dieran una moneda por cada ocasión en que Lázaro hace lucir a Luis Gerardo Méndez como mejor actor de lo que es, tendría dos monedas, lo cual no es mucho, pero no deja de ser una rareza y algo muy poco habitual. Por cierto, Don Daniel Gimenez Cacho, todo un capo.


Los huevitos bien puestos,
el corazón a la izquierda,
y bien listo para los macanazos.


Discursivamente cimienta y explora bases y temas importantes muy por debajo del agua (idiosincrasia por el patriotismo, la función del arte entorno a esto, la prostitución del mismo y de dónde vergas viene ese dinero cuando no se chupa de los fondos gubernamentales), y narrativamente hablando aunque por momentos pareciera discorde y hasta algo experimental, su abordamiento al menos a mí me pareció algo interesante. Aunque eso si y no hay que dejar de mencionarlo: muchas veces sus formas tanto lingüísticas como técnicas y narrativas bordean con un trasfondo cómico que va de lo satírico a lo totalmente burdo y sinsentido, pero mucho más fino y propositivo a mi lectura que lo que han hecho y desarrollado Mohar y Narro cuyas últimas películas han dejado mucho que desear y se han quedado por abajo de la película de Emiliano Rocha. Pero aún con ello y aprovechando ahora que hago mención de estos dos, me parece que Emiliano se les integra perfectamente para formar el tridente absoluto mexicano del humor absurdo y la comedía satírica, haciendo de esta película un clásico automático y fascinante pieza de esta corriente.

Tiene algo jodorowskiano, algo de Lanthimos, incluso algo Felliniano más allá del italiano.


El cine es el arte de gastar dinero.