Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

viernes, 6 de marzo de 2026

Breves comentarios sobre "Un poeta" de Simón Mesa Soto.





No hacer cosas buenas que parezcan malas, o sobre tratar de hacer lo necesario para demostrar ser un buen papá y un buen hijo: la trágica y cómica vida de los verdaderos poetas.


Oscar, un prometedor poeta en su juventud, hoy día venido a menos con un problema de alcohol que lo ha marginado de todo el mundo, trata de recomponer su habilidad y talento, pero también su vida para que su madre no lo vea como un fracasado loco, y lo más importante: recuperar el respeto, el cariño y la relación con su hija. Y en ese intento, luego de aceptar empleo como profesor de Instituto (que no quería) su camino se cruza con Yurlady, una jovencita de 15 años que escribe poemas y dibuja sobre cosas que le importan dentro de su cotidianidad, y que le gusta el maquillaje y la bisutería; y con ella llegan bríos nuevos que le traen muchas satisfacciones que alimentan el alma, pero también muchos problemas a causa de la gente que todo lo ve de forma superficial, pero porque muchas veces la buda no nos permite ver otros matices, matices de los que sólo el poeta se puede percatar.


¡Qué linda que está la luna!
redonda como una fruta
y si se llega a caer
que golpe tan hijueputa.


Una película totalmente caótica, pero hermosa. Con garra y hambre, pero también con identidad. Una obra que muchas veces se ríe de sí misma, y justo ahí es donde radica una de sus más grandes virtudes. En la hechura, su lado técnico y forma narrativa, es rebelde y espectacularmente brillante. Cine Latinoamericano contemporáneo de verdad, como pocas veces llega a manifestarse.


-¿Usted es un poeta?
-Lo intento.


El personaje de Oscar es todo un hallazgo, una revelación, completo y redondo en todo sentido. Pareciera uno de estos artistas como Vincent, o García Lorca, o incluso Wilde y Bukowski, que han nacido 100 años antes, o 100 años después de su tiempo. Verdaderos poetas (en diferentes corrientes y demostraciones artísticas, claro esta) que les toca sufrir penurias, un poco vivir y morir en miseria u olvido, para después ser reconocidos mundialmente por lo que los otros no pudieron ver y hacer, y posteriormente servir de influencia para otros verdaderos poetas en décadas y siglos futuros. Un ente profundamente sensible que es capaz de ver la poesía no sólo en su obra o en su demagogia de borrachera, sino también en otras personas (el halago-insulto que le hace a Efraín hacia la parte final de la película, es finísimo, así como finísimo Mesa Soto al introducir subtramas de manera muy inteligente como la sutil crítica al espectáculo y rentabilidad del arte, y lo puntual de señalar la diferencia de los que comen de su arte, y quienes viven del arte, y quienes alimentan el alma de arte), en la vida misma, en los rayos del sol. Don Ubeimar Ríos, vestido de Oscar, es un poeta triste que trata de regalarnos un poema feliz, y Mesa Soto lo consigue a través de él en esta película.


PD. Qué grato ha sido ver al maestro Gaviria en ese pequeño cameo.
PD2. La película tiene algo de "Tengo sueños electricos" y "La maestra de párvulo".

miércoles, 4 de marzo de 2026

"Los domingos" de Alauda Ruiz de Azúa





Soy muy fan de Alauda, ya desde "Cinco lobitos" me pareció que su cine, y los temas que convergen en este, son muy necesarios, y debo decir que entre aquella y "Los domingos", aunque en la trama no lo parezca, el eje discursivo es bastante similar.

Sin revelar ningún spoiler en el acto, antes de abordar la película como tal si debo decir algo que me parece importante y que muchas personas que admiro y con las que comparto cierta opinión sobre la misma, han dicho de una forma u otra: siento que es la película más premiada del cine español del año pasado porque es de alguna manera la de estructura y narrativa más clásica (lo cual no es malo en lo absoluto), o dicho en otras palabras: es más accesible para el entendimiento de todos los públicos, aún con lo ríspido de la trama, la cual en términos generales puedo plantear como dos caras de una moneda que podrían simbolizar a una familia, y a dos integrantes de ella en particular que se aman mucho (la tía Maite y su sobrina Ainara), se ven conflictuadas por la espiritualidad: una por el llamado a esta, y la otra por la falta de. En esa disputa se pone a prueba el amor, el respeto y la tolerancia, y justamente pone al espectador en una zona en la que hay que poner criterio propio y elegir bando, y por eso es que la película viene siendo tan comentada y tan polarizada.

Comentario aparte antes de cerrar esto, debo hacerlo dedicado exclusivamente a la imponente y extraordinaria Patricia López Arnaiz. A ella le conocí en el 2020 gracias a aquella maravillosa serie llamada "La otra mirada" (la serie es del 2018, pero en México se televisó 2 años después, y la verdad no recuerdo quién lo hizo, compartiendo además créditos con mi adorada Maca) y desde hace dos años viene figurando en mis listados de mejores actuaciones del año: "20000 especies de abejas", "Los destellos" (mi película española favorita del año pasado) y por supuesto esta, con una escena sublime en la que se desgarra ante su sobrina sacando toda su postura ante su decisión (la debutante Blanca es un descubrimiento por demás brillante, en el sentido de que toda escena que comparte con Patricia, le sigue el juego y el tiempo a la par). La escena final es una cosa importante: comienza justo con un punto de inflexión y quiebre por parte de Maite, justo como el que experimenta Ainara en su discernimiento vocacional, y que luego se manifiesta en una escena de picado-contrapicado metafórico que las encuentra y confronta simbólicamente para acabar la película en una toma que la verdad no se si comprendí del todo, pero que interpreto como la liberación de la tía Maite, con un acompañamiento musical sin comparación. El resto del reparto acompaña de manera correcta. El argentino Juan Minujín también tiene una escena que le valió varias nominaciones en España.

"Los domingos" es una película completa, redonda y brillante; que a mí me ha gustado muchísimo y que me parece no hay que poner en duda su valía, y la gran directora que es Alauda. Ahora, dicho lo anterior, debo decir que no es mi favorita en lo absoluto del año pasado, pues considero a otras películas más brillantes, aventuradas y arriesgadas tanto en fondos como formas (como la ya mencionada y protagonizada por Patricia, pero también "Romería", "Tres adioses", "Sorda", incluso "Sirat" que aunque no es tan buena, creativamente es muy propositiva) en un año por demás prodigioso del cine español.

domingo, 1 de marzo de 2026

"Resurrection" de Bi Gan.




El sueño de un delirante: el cine nos hace sentir más vivos.


¿Se puede resumir una película como ésta, y la experiencia de verla, en unas pocas palabras? Me parece imposible.
¿Se puede intentar? Me parece que si.


Bi Gan es un maestro, un genio; y la riqueza cinematográfica de esta película es extraordinaria en todo su esplendor y que técnicamente es prodigiosa. Para Bi Gan, y para todos los que amamos cine y el cine por definición artistica, es un truco de magia, el mayor de todos. Pero también es el limbo, es el cielo, el infierno y la vida misma. Se apropia del cine, de su historia, y los hace suyos. Bi Gan se sirve de esta película para hacer un despliegue de todo el siglo pasado a través de un prólogo y cuatro segmentos mediante una fábula (para mí) que explora un mundo en el que no se puede soñar, o mejor dicho, esta prohibido soñar, y quienes se resisten a tal imposición o aun tienen la capacidad nagural de hacerlo, son perseguidos y castigados. Y esta revisión nos lleva a desmenuzar la historia del cine, sus corrientes y sus más grandes autores. Para mí Bi Gan recoge y se alimenta de maestros como Mellies, Murnau, Ford, Cocteau, Renoir, Melville, Tarr, Tarkovski, de Sica, Kitano, Kar Wai, Lynch, Yimou, Jodorowski, Leone y Spielberg.

Son tantos los discursos y temas que manifiesta en estos segmentos (que van desde la magia y la capacidad que tiene el humano de soñar y como esta de alguna manera cada día se va perdiendo más, muchas veces por factores como el capitalismo y los regímenes autoritarios y fascistas. Cómo el truco y el juego pasan de ser algo espiritual a sólo un espectáculo, incluso cuestionar el porque la necesidad del humano por buscar la enajenación a través de sustancia si tenemos el cine), que es probable más de uno se pueda perder, y en la detección que hago de eso, hace que la película no sea perfecta, pero para mí lo que hace Bi Gan roza en una obra maestra.


"Todo lo que tiene forma no es más que una ilusión."


La película tiene la capacidad de los sueños, pues mientras dura, uno experimenta la capacidad de sentirse libre, de ser feliz y de pasar por todos los estados de ánimo posible. Tiene la maravillosa capacidad de hacernos sentir y sorprendernos, de no saber que va a pasar, y muy pocas películas hoy día tienen la capacidad de hacernos sentir eso. Una película cuya vigencia durará décadas.


"-¿Es tan importante la respuesta a un enigma?
-Para mí es lo más importante del mundo."


El cine está hecho de sueños, rezó alguna vez Jodorowski. Entonces, si los sueños nos alargan la vida, el cine también lo hará; como si fuéramos eternos vampiros, capaces de resucitar una y otra vez que nos adentramos a películas como esta, como si viéramos en la pantalla nuestros propios sueños dirigidos por otra persona, y en el acto hacernos sentir menos solos y sentirnos más humanos y conectados con todo. Porque nuestra alma, y nosotros, estamos hechos de luz, de fuego; y precisamente eso es lo que nos consumirá. Seguramente hoy soñaré con la película.


"A quién no le gusta ver el amanecer."


Finalizo diciendo que, el cuarto segmento, al más puro estilo de Bi Gan, es un espléndido plano secuencia de más de 30 minutos, que en realidad dura horas, pero revelar este, u otros trucos que se emplean a lo largo del metraje en su hechura; sería hacer spoilers innecesarios.

viernes, 13 de febrero de 2026

"¡Caigan las rosas blancas!" de Albertina Carri: en el descubrimiento de una película, o del tumor cósmico del humanismo.





Advertencia:
Un poco la intención de este texto es el que no tenga ni pies ni cabeza, porque la película como tal tampoco tiene ni pies ni cabeza, en el mejor de los sentidos posibles que pueda tener esta frase. También advertir que no es una película apta para señoros (tómese esta palabra en el peor sentido posible de la palabra) y/o cabezas cuadrada de mentalidad cerrada.

_____________________________________


Esta pieza inventiva y experimental con cierta aura metacinesca, dirigida por Albertina Carri, es sin duda una de las cosas más raras, libres, libertinas, inclasificables y maravillosas que he visto en lo que va del año. Atraviesa toda frontera existente (y de manera fantástica) y danza en plena libertad entre lo lúcido, lo lúdico, lo irreal, lo inconsciente e incluso lo surreal; pero con una carga muy real desde la literalidad respecto al placer del presente y el dolor del pasado. Una sencillez narrativa y la profundidad discursiva que se sirve de muy poco para ser significativa y propositiva: por momentos parece vemos una soft-p0*n-movie lésbica, por momentos pareciera una peli serie B producida y bendecida por el mismísimo John Waters, por momentos pareciera más un thriller de misterio paranormal, incluso pareciera tiene algo del cine de Citarella-Llinás (espero no estar ofendiendo a nadie con esta declaración) más allá de las presencia de dos de las chicas de Lava.

Ahora paso a un facto duro pero cierto: la acogida de la película en su natal Argentina no ha sido tan buena como la recepción que le brinda su servidor hasta este momento, y un tanto la opinión a esta se ha manifestado sobre todo en el sentido de que mucha queja recae en el hecho de lo complicada que ha sido la situación en cuanto al financiamiento del cine argentino en los últimos años, y no se cree que proyectos como este se lleven dicha guita. Ahora, respecto a esa postura, que por supuesto se entiende y yo sería el menos indicado en juzgar, creo que más que castigar a las obras que ganan dichos fondos (que también hay que juzgarlas y criticarlas, pero no en base a eso, o al menos no con tanta severidad respecto a eso) es castigar a dicho sistema que da fondos a las llamadas vacas sagradas (por lo poco que investigué de Carri [es la primera película que veo de ella] es una veterana] por este tipo de películas que son más libertarias y sin aparente carga social (que hablando de ésta por supuesto que la tiene, pero se tiene que ser paciente), aunque también esa postura significativamente coarta la valentía y la libertad creativa de los artistas (y de eso está película tiene un montón) sean nóveles o de largo tramo. Y yendo aún más hondo me atrevo a hacer este comentario: sería estar un paso más cerca de una postura fascista y un sistema opresor.

Yo considero que la película es ambigua en el sentido que te invita como espectador a confrontar y contrastar miradas, y tomar partido: la puedes ver como una película que hace una crítica constructiva sobre temas varios e importantes, o que se sirve de un sensacionalismo pueril (y del erario público) para hacer hincapié en su demostración a base de apologías. Es una película que te incita y te invita a argumentar tu postura, y yo mil veces prefiero eso a una película soft-trash-food que te vende un producto made in usa sobre el fascinante y al alcance de todos american dream de hacer un cine industrial de superheroes y magnánimas e interminables explociones. La pieza de Carri emana ideas que flotan, fluctúan y chocan, y que jamás aterrizan en una narrativa coherente y arquetípica de esas que los eruditos de las academias defienden a capa y espada como los dragones medievales que son y que buscan a toda costa sostener hegemonías. Esta película es libre en todo ámbito y aspecto, punto. Es difícil, complicada y compleja, pero también única.

La última media hora de la película discursivamente hablando, es una locura, pero también es una joya, y un poco acá se justifica todas las ideas sueltas y libertades que se conceden en el resto de la película, lo cual podría verse como un premio al final del camino, que también comprueba una teoría que últimamente he estado desarrollando: los vampiros se están volviendo a poner de moda.

"La desaparición de Josef Mengele", de Kirill Serebrennikov.





De entrada debo decir que probablemente ha sido la película más difícil de ver de lo que conozco de la filmografía de Kirill, más allá del hecho de que cada una de sus películas que he visto ha sido una experiencia totalmente distinta y formidable (es de los pocos directores contemporáneos que cada encuentro con alguna de sus películas, me hace sentir que estoy ante una completa obra cinematográfica), y del hecho de la dureza y rudeza de su personaje protagónico, que sin duda se podría decir que es el más ríspido de todos (por no decir otra palabra); hay congruencia con el hecho de que a Kirill siempre le ha gustado hacer retratos en su cine de personajes de fuerte presencia, controversiales, y para nada tibios.

En la persona de Josef Mengele, que es extraordinariamente interpretado por August Diehl (que nuevamente vuelve a interpretar a un nazi sádico, aunque también ha estado en el otro lado de la moneda) explora la maldad natura del ser humano condicionado por sus circunstancias y su educación familiar (claros reflejos en la convivencia padre-hijo). Muestra tal maldad sin filtros ni recato, aunque sin ser desmedidamente gráfica u obscena. Muestra la maldad que existe sin hacer apología ni ser partícipe de su creencia, desde un punto objetivo que no prejuicia, sin avalar ni condenar, aunque sí muestra las consecuencias y destino que todo mal recibe, y examina estructuralmente qué tanto hay de maldad en el individuo, en la sociedad, y en el régimen que obliga a esa maldad, o aún más incisiva está la posibilidad discursiva que plantea casi al final del largo metraje: la maldad en tiempos violentos de guerra se erigen en base a una creencia del poder de una raza, desde el resentimiento que no se puede revelar, o por sobrevivir para luego convertirse en la figura del perseguido y ser la historia (recordemos que la historia "oficial" está construida y contada por los pueblos triunfantes y dominantes) olvidada de quien se esconde tanto en la comodidad de la impunidad, en la precariedad del olvido, hasta morir en una tumba, con la máscara de un personaje (o varios); lejos de lo que se defendía.

Técnicamente la película es impresionte, la libertad creativa y narrativa que tanto caracteriza a Kirill acá viene acompañada primero en lo visual, que por una parte se permite imaginar un mundo donde la vida es miserable, en blanco y negro; mientras que el dispositivo cinematográfico da color al horror; además de que cada plano, encuadre y desplazamiento de cámara producen una tensión y un suspenso absoluto que se asocia y suma aún más peso al delirio de persecución que experimenta el personaje de Josef (además de que vislumbré ciertos homenajes a tres dioses de la cinematografía, pero mencionarlos sería hacer spoilers innecesario). La riqueza de la propuesta narrativa en el montaje nos obliga a adentrarnos a la historia diseccionándola en un juego de muchas piezas, sin orden lineal. La dirección es magistral, y la musicalizacion y sonoridad es primordial, como suele serlo en el cine de Kirill.

Una historia sobre el estado de paranoia e histeria que vive quien actúa con maldad, esperando que la historia y la vida venga con su divino derecho de la revancha y la venganza; y como lastimosamente el ofendido puede convertirse en el reflejo de su verdugo, como lo muestra nuestra contemporaneidad.