Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

lunes, 4 de mayo de 2026

Blossoms Shanghai



Un amante se queda, otro se va: sobre dinero, amores no correspondidos, maestros, y las mujeres que hicieron al Sr. Bao.


No sé si lo que estoy a punto de escribir sea tal cual de dominio público, pero seguramente para los amantes muy empedernidos del cine del maestro Wong Kar-Wai, si es de saber: en muchas ocasiones, tanto el maestro como colaboradores y gente muy cercana a él han apuntado que la única forma en que Wong pueda terminar una película, o soltarla para así poder compartirla con todo su público, han sido los compromisos que ha hecho en su momentos con los festivales de cine, pues es tan perfeccionista y meticuloso que para él, mientras allá financiamiento y película en su cámara, podría seguir filmando, y posteriormente seguirla editando hasta que esté enteramente satisfecho, lo cual hasta hace tres años muchos podrían decir que quizá eso sería imposible e incluso jamás se podría, pero parece ser que en "Blossoms Shanghai" ha logrado cumplir su sueño de hacer la película que siempre quiso hacer con sus formas y tiempos perfectos, tan larga (22 horas de duración, 10 años en realizarla, justo desde su última película) sin tener que sacrificar absolutamente nada.

Aunque bien tiene todos los elementos para considerarla una obra cinematográfica, no deja de ser una serie, y el lenguaje de una serie y el formato de televisión es otra cosa muy distinta a un largometraje, Kar Wai lo entiende y juega con esas reglas a cabalidad, habilidad y respeto. Esto le permite ir y volver, recalcar y regodear su discurso y su lenguaje en pasajes de la historia y repasos de sus personajes que a su sentir merecen repetir y repetir una y otra vez sus motivaciones, sus orígenes, sus vínculos, lo que son, aunque por supuesto en el acto también por momentos abandona algunas cosas, de las cuales algunas se nota que son olvidos intencionales, por una u otra cosa que van más en el sentido de la conexión con dichos personajes, y lo que Wong quiere despertar y hacer sentir al espectador. Sin duda de lo que más sorprende en la serie es que Wong muestra la capacidad de manejar varios personajes muy importantes y relevantes en la misma historia, y lo hace tan bien que es difícil para uno definir entre todos los personajes centrales cuál es el verdadero protagonista más allá de la lectura evidente. Hace que por momentos la poesía visual tarde en aparecer, pero aparece. Benditamente aparece plaga da de esa elegancia, el recato, siempre mostrando lo justo, con sugerencia y sugestión en medidas perfectas. Esa cadencia narrativa que sólo un maestro en su arte lo podría hacer. Es claro que no llega a la altura, a la finura y al estilismo de obras como In the mood... y 2046, pero no llega porque Wong no quería hacer eso, eso esta más que claro, pero tiene despliegues visuales y fotogramas tan espléndidos que por supuesto que evocan a lo mejor de su cine, dotando de referencias que más de uno de sus adeptos le agradecemos, y una música que no sólo recuerda lo mejor del maestro Umebayashi, sino que además está presente con la pieza que hermana a la serie con In the mood... y 2046, que aunque muchos siguen diciendo que es la conclusión de la tetralogía del estilismo de Wong, a mí me parece que esta historia no se liga con ella de manera tan literal como para hacerla parte del universo de esa trilogía, más allá de la pieza musical mencionada, el ascensor, y la importancia de los números en las habitaciones. Y aunque como ya lo mencione, si bien en lo visual uno podría rememorar justo a lo mejor de su obra, cuya estética se le debe mucho al maestro Doyle (la serie es fotografiada por el laureado Peter Pau Tak-Hai), debo decir que para mi la historia, y con esto me muevo al apartado de los fondos más fondos, a mí me recuerda más justo a su última película: The grandmaster.


Antes de abordar el tema de The grandmaster, siento que debo empezar con el principio, que forzosamente no es en sí el principio de la historia como inicia en la serie, sino con la historia en que se basa la serie.

Blossoms Shanghai es una adaptación que hace Wen Qin de la novela de Jin Yucheng que lleva el mismo nombre. Ahora sin conocer en absoluto la novela, y obviamente sin conocer sus referencias e influencias artísticas más allá de quizá las motivaciones históricas, en la adaptación que hace Wong, veo mucho de la historia de El gran Gatsby: la historia de un hombre que se obsesiona con formar tal riqueza para conquistar el corazón de una mujer a la que anhela volver a encontrar. En Blossoms... es el caso de Ah Bao, que posteriormente la fortuna le sonríe gracias a las enseñanzas del tío Ye, y se convierte en el Sr. Bao, un hombre que en el camino se forma una familia de amigos y socios estratégicos que empezaron siendo desconocidos y que contribuyeron a la reputación y la fama del Sr. Bao (una familia muy en el sentido de las estructuras del poder bursátil y los patriarcas como en El padrino e incluso Succession con la que algunas personas la han comparado), pero que luego él les recompensa con creces, pero detrás de esa fachada de magnate y afortunado hombre de negocios de exportación e inversiones en la banca, hay un hombre romántico, nostálgico y melancólico que espera encontrarse con JiangXi. Y es en ese transcurrir del tiempo a la fecha convenida para ese reencuentro, y mientras sufre la transformación de hombre común a la "Gran ballena", se topa en su camino con tres mujeres que se vuelven piezas medulares para convertirse en el hombre que llega a ser: Ling Zi, la señorita Wang y Li Li. Y con esta última además pasando por momentos en los que la enemistad pasa a la amistad, de ahí a la asociación por conveniencia de negocios, a la traición, y a algo que jamás se permiten sentir, porque asuntos del pasado que los hacen ser más la misma persona (algo muy similar que le pasa con todos sus rivales y némesis) que alguien con quien quedarse, y es justo con ella pero también con las otras dos mujeres que lo hacen, que hay ese paralelismo con The grandmaster, incluso por momentos uno podría pensar que el Sr. Bao y todas las referencias que Wong vuelca en esta historia respecto a los negocios, el poder y las finanzas; son un pretexto para contar las historias de estas tres mujeres.

El Sr. Bao llega a un momento en el que ya no le importa si llega a perderlo todo, con tal de ayudar a sus amigos, alejarlos de él para que puedan salir ilesos de lo que pueda acarrear querer volar tan cerca del sol (o sea, la gloria, la fortuna) sin importar que los pierda para siempre sabiendo que están bien y podrán salir adelante, así como el sin ningún problema podría volver a ser Ah Bao, porque al final de cuentas, nunca tuvo nada, y jamás anheló más cosa que el amor de una sola mujer, y todos los ciclos, tarde o temprano; se tienen que cerrar.


No puedo sentir nostalgia si no tengo nada.


En esta historia Wong muestra otro latido, un latido que detrás nos dice que ahora estamos ante un Wong distinto, uno que nos muestra que él también se vio influenciado por el tiempo, e incluso podría ser que por la historia misma que cuenta, que sin ser de su autoría totalmente, es una historia que también conoce, sobre tiempos que le tocaron vivir en ese Shanghai. Su alma ahora explora nuevas cosas, se expande hacia otros horizontes, ya es otra persona siendo el mismo, y sin duda hay que celebrar ese germen temerario y aventurero que se viene con un Wong más mayor, maduro, experimentado; y un maestro en un arte que sólo él maneja. Un Wong con sus temas de siempre queriendo exponerlos y entrelazarlos con otras historias, con otros lenguajes, contando medularmente las historias que siempre nos cuenta, pero de maneras distintas, y con una libertad que siempre anheló. 

sábado, 25 de abril de 2026





 Es impresionante como de hacer una "Qué vemos cuando miramos al cielo", con esa perfección y pulcritud técnico-narrativa, ahora nos presenta "Dry leaf" que, sin que sea esa misma perfección y pulcritud que nos presentó la mencionada película anterior, nos regala una obra profundamente emocional, poética, experimental y discursivamente perfecta en otros niveles. Arriesga, desdobla y reinventa por completo su lenguaje y de alguna manera contrapone en muchos sentidos lo que ha hecho y crea otra obra maestra sin precedentes.

Y es que Alexandre crea una película apelando a lo más poderoso no sólo del cine, sino del arte en general: la interpretación a través de intuiciones y evocaciones. Alexandre de alguna manera manifiesta y dice que se vayan a la mierda a toda y todo aquel que piensa que el "cine" sólo es aquel que dura 90 minutos, que debe hacerse con las cámaras y equipos de sonido más nítidos, FHD, Hi-Fi y de última generación, y tener a tu disposición muchísimas personas y dinero. Acá, Alexandre sólo necesitó un viejo celular Sony Ericsson, a su padre, su hermano, poquísimas personas de su confianza con quienes ya ha trabajado, una computadora, y mucha sensibilidad, recuerdos y amor por la tierra que conoce, las historias que ha escuchado y aquellas cosas que le provocan ternura y la capacidad de poderla transmitir aun a tientas, parte realidad, parte representacion y parte imaginación, o sea; interpretar, intuir, evocar.

La carga visual tiene su propósito: nublar para obligarte a mirar, a ver y observar con detenimiento los detalles minúsculos y acontecimientos trascendentales que hacen realmente a la vida. Y la propuesta sonora hace lo contrario: aclara, te facilita escuchar sin vacíos visuales perfeccionistas asépticos y aesthetic's, y brinda ciertas certezas de lo que busca contarte esta historia, aunque muchas veces ambas manifestaciones de lenguaje tornen a terrenos distintos e incluso opuestos, lo importante es lo que se provoca en cada espectador. Una película que respeta a toda aquella persona que elige verla, dándole parte activa y fundamental de su visión y de su querer existir: tú espectador, eres el tramo de vía que le falta a este camino de vida.

Apostar a tan pocos elementos hoy día en el que muchos directores y productores audiovisuales de industria apuestan y quieren más grandilocuencia y espectacularidad, me parece sumamente revolucionario por parte de un director que más que ser sólo eso, es un artista nato, que apela a jugar con el arte a través de dispositivos pocas veces visibles y vigentes, para hacer el truco, ocultando cosas y mostrando otras, y que esta experimentación sea tan bien acogida por festivales, especialistas y audiencias.

sábado, 18 de abril de 2026

Pensamientos sobre "La peluca" de Emiliano Rocha Minter.





El cine es una posibilidad.


Haguemez una pelucula


Loquísima, tré pirata; pero me encantó

La composición fotográfica está perrísima y la colorización le da harta personalidad.


Pobres bestias. Todo el día esperando que les lancen un hueso. como los artistas.


La música, las locaciones, todo muy requete-chulo. Las actuaciones, muy cagadas en el buen sentido de la palabra.

Si me dieran una moneda por cada ocasión en que Lázaro hace lucir a Luis Gerardo Méndez como mejor actor de lo que es, tendría dos monedas, lo cual no es mucho, pero no deja de ser una rareza y algo muy poco habitual. Por cierto, Don Daniel Gimenez Cacho, todo un capo.


Los huevitos bien puestos,
el corazón a la izquierda,
y bien listo para los macanazos.


Discursivamente cimienta y explora bases y temas importantes muy por debajo del agua (idiosincrasia por el patriotismo, la función del arte entorno a esto, la prostitución del mismo y de dónde vergas viene ese dinero cuando no se chupa de los fondos gubernamentales), y narrativamente hablando aunque por momentos pareciera discorde y hasta algo experimental, su abordamiento al menos a mí me pareció algo interesante. Aunque eso si y no hay que dejar de mencionarlo: muchas veces sus formas tanto lingüísticas como técnicas y narrativas bordean con un trasfondo cómico que va de lo satírico a lo totalmente burdo y sinsentido, pero mucho más fino y propositivo a mi lectura que lo que han hecho y desarrollado Mohar y Narro cuyas últimas películas han dejado mucho que desear y se han quedado por abajo de la película de Emiliano Rocha. Pero aún con ello y aprovechando ahora que hago mención de estos dos, me parece que Emiliano se les integra perfectamente para formar el tridente absoluto mexicano del humor absurdo y la comedía satírica, haciendo de esta película un clásico automático y fascinante pieza de esta corriente.

Tiene algo jodorowskiano, algo de Lanthimos, incluso algo Felliniano más allá del italiano.


El cine es el arte de gastar dinero.



miércoles, 25 de marzo de 2026

"Sobre las nubes" de María Aparicio.





La mejor lucha que se puede hacer contra los malos tiempos y la incertidumbre, es dignificar y hacer con amor nuestro trabajo, o al menos tratar de conservar o tener alguno.

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Por un lado, pareciera que estamos viendo la versión mega extendida (más nunca grandilocuente, ni mucho menos pesada), o mejor dicho la continuación (al fin y al cabo estamos viendo 4 historias casi simultaneamente) totalmente desarrollada de Un hombre bajo la lluvia.

Más por el otro lado, la obra tiene algo de documental y algo de ficción en sus 4 personajes principales (empleados, sin empleo, estudiantes que requieren empleo, empleados vulnerables), y aún con lo estructuradas que se ven las formas técnicas (la película está expuesta con una sencillez alcanzable pero una perfección narrativa irreal, como se muestra en las escenas de calle tan formidablemente filmadas) en el cine de María, los fondos discursivos se sienten tan humanos, tan cercanos y tan universales. Manifiesta que la realidad, las circunstancias y las cotidianidades de las personas, vivamos donde vivamos, no son tan distintas al menos para los que somos clase obrera, con personas que dependen de nosotros, y nos gusta conmovernos con expresiones artísticas que reflejen lo superlativo de nuestra vida: pasar de lo ordinario a lo extraordinario, y viceversa; en un instante, en los pequeños detalles de nuestro transitar.

El cine de María muta, se desprende, por momentos flota como una pluma que siglos atrás pudo haber sido un poema. El cine de María se parte y cambia de manera orgánica y constante, pero pregonando siempre las verdades que sólo su voz es capaz de contar con tanta importancia, sensibilidad y presencia.

Palpable la subtrama entre la historia de sus cuatro personajes principales, que critica de manera sutil y punzante al gobierno argentino por la situación social y la vulnerabilidad económica que se vive en su país (al grado de dudar si puedes comprarte una coquita para platicar con alguien, sin que esto afecte tu estabilidad financiera), y es de destacar que tanto María, como otras y otros artistas argentinos que admiro, no aparten la mirada de ello, y uno agradece cuando el artista no se enajena, y no colabora a la enajenación colectiva haciéndoles mirar hacia ese trozo lado al que el gobierno le conviene que veamos.




martes, 24 de marzo de 2026

Breve comentario sobre "Flores para Antonio".





"-No se trata de cantar increíble, se trata de cantar con todo el amor que le tienes.".

El documental empieza con una sentencia muy fuerte, y es con Alba diciendo que ella se molestó muy fuerte con su padre después de su muerte, no por el acto de su muerte en sí, sino porque sintió (eso lo explica al filo del final del docu) que él la había alejado de ella. Luego ya pasada esa especie de introducción vemos que el documental se hace en el contexto en que Ana, la madre de Alba, planea hacer un concierto-homenaje para Antonio, y Alba siente que debe formar parte de ello, pero para hacerlo tiene que hacer este viaje introspectivo con las personas que estuvieron alrededor de su padre y entenderlo y conocerlo, pero también entender por qué se enojó ella con él, y en el acto conocerse a sí misma, el por qué ella dejó de cantar, y caer en cuenta que ese enojo no era más que el amor que se plasma justamente e impregna a todo el documental.

Por momentos la narrativa dicta más a ser una calca de una entrevista de Jordi Evole (afortunadamente no un Yordi Rosado) con el didactismo de un documental para televisión de Clio (perdón pero así lo percibí, sobre todo en la primera parte, en la segunda ya es menos y en el cierre afortunadamente eso se deja detrás [sobre todo cuando empezando este se toca el tema de las drogas y las animaciones a las que recurren son simplemente extraordinarias. A partir de ese punto el documental rebosa una profundidad rítmica, discursiva y muy fuerte]), pero por otros momentos más afortunados, se percibe y se presiente una libertad a todo esquema o escaleta rígida de documental clásico, tanto en lo visual, en el montaje y en lo literario. Como presenciando un collage de los que tanto le encantaban a Antonio.

El documental es dirigido por Elena Molina e Isaki Lacuesta (🙌🏼) y está dedicado a Antonio a partir del retrato que se hace a todo ese rico ecosistema que integran la familia Flores y los más cercanos al gitano rockero, pero aunque siento que esta demás decirlo, igual menciono que el motor, el hilo conductor y el alma del documental es Alba, conmoviendo y sobrecogiendo el relato un mogollón por la sobreexposición a la que se somete.

Hay muchas intervenciones que son grandísimas, pero la de Sabina me ha gustado mucho, por lo buena y significativa que es, con su respectiva dosis de jocosidad por supuesto.