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lunes, 27 de julio de 2026

"La Odisea": sobre nolanismos y no-nolanismos.





Antes de entrar de lleno al análisis que en esta ocasión me permito hacer sobre la película más reciente del director británico Christopher Nolan, llamado con justicia, así me parece; como uno de los directores más pesados en la actualidad no sólo del big enterteinment, sino también del cine hollywoodense, tan así que muchos incluso lo ponen a la altura de ser un Kubrick moderno, lo cual muchos pueden avalar o cuestionar. Con todo esto, me parece que el estudio sobre su adaptación particular de La Odisea, debe considerarse tanto con estas afirmaciones que se mencionan, y no; no sin antes por mi parte dando un par de notas introductorias que nos hagan comprender un poco temas que han estado muy en boga alrededor de la película incluso antes de ser estrenada.

Los puntos a considerar giran a mi parecer sobre el mismo tema: el asunto de la fidelidad de la adaptación de la obra, y que muchísimos críticos, tiktoketos y demás ya han mencionado, unos como defensa a la película de Nolan, y otros como ataque a la película de Nolan. A mí consideración me parece que la cosa es tan compleja y ambivalente que en su misma concepción tiene tanto su punto positivo en lo particular, pero negativo en lo general; ahora lo explico con más exactitud.

Podríamos decir que el hecho de la adaptación le podría funcionar de manera perfecta a Nolan para justificar muchas incongruencias y libertades creativas que se adjudica en la película, pero no me parece un tema menor el recordarnos que la misma obra de Homero que hoy en día conocemos, bien podría considerar una adaptación por todo lo que otros ya han dicho hasta el grado de ya poder considerarlo información popular de dominio público. Si bien se le cuestionó mucho a Nolan el tema del cast de su película, debo decir de entrada que si bien uno podría suponer, incluso casi afirmar que por el periodo histórico que comprende el canto que es narrado en la obra, los personajes pueden estar más cercanos a una concepción de belleza europea, no podemos decir con toda autoridad que TODOS los personajes de La Odisea eran blancos y rubios, y el tema de la belleza no siquiera lo tomaré como tela de juicio porque, nuestra concepción de belleza es tan subjetiva, que lo que es bello para unos, para otros no lo puede ser, y para mí todas las actrices involucradas en el reparto de La Odisea son sumamente hermosas, más allá del tema y la importancia que se les dió en la historia, que ya tocaré más delante.



Ya entrados en materia de la película en sí, debo decir que para mí la película, en todos los sentidos, más allá de uno que otro chispazo que se sostiene de cosas que Nolan tiene muy bien dominadas de su método muy particular; la película va de más a menos, es decir, en un notable y notorio decrescendo.

Esto sobre todo se nota en la narrativa, pues la primera parte incluso uno podría pensar que estamos ante una película que no es de Christopher Nolan, o si no eso, al menos no del Nolan del que estamos muy familiarizados desde Inception, se podía presentir un Nolan con una intención de contar una historia diferente, con una especie de madurez, a pesar de su recurso tan bien conocido como lo es el de la narrativa no-lineal, o sostenida por flashbacks, pero entrados en la segunda hora pierde mucho de la serenidad de la primera parte, y volvemos a un Nolan que si bien se maneja de manera cómoda en sus aguas, que para muchos (como yo) ya suele ser más que cansino, cansado.

Es justo a partir de este punto empiezan a aparecer muchos Nolanismos, recursos muy bien conocidos en el cine del británico, y que algunos funcionan tremendamente bien en pos de la historia y su narración, y otros que simple y llanamente están sólo por estar, o por una línea que sólo pueda servir para el big industry, el estableshment, la mercadotecnia comercial, o el status quo. Tenemos desde los Nolanismos muy cansados como el salto de fe (que bien podría darnos una línea de estudio sobre la posibilidad de que Nolan es un católico decantado, con todo y el tema de los santos alrededor del mundo), hasta los que comprenden revisiones muy particulares al relacionarse directamente (en el plano narrativo, of course) con algunas de sus películas, por ejemplo, el caso de Agamenón con su porte muy característico a lo Batman, y más en particular con “The dark knight rises” en las dos escenas fuertes de enfrentamientos multitudinarios que tienen las películas (y que muchos también han asociado con Darth Vader), aunque tanto el desenlace y la noción de corromper los límites son muy distintas las de uno con respecto al otro, y que ya hablando muy en particular del Agamenón de Nolan, ese portento de armadura se cae cuando Bennie abre la boca en el Hades. Otra parte en la que hay un Nolanismo evidente es en la casa de Circe, dónde se involucra al elemento de la transformación y las máscaras, y ese es un elemento donde hay mucho de lo que se proponía el Dr. Crane en “Batman Begins”, pero también en "The dark knight" con los compinches del guason en el atraco inicial. También hay que decir que la parte de la casa de Circe recuerda mucho al cine de Hayao, pero no sé si culpar a Nolan una vez más de una atribución no reconocida, o si incluso el maestro Hayao se vio inspirado en la obra de Homero, pues El viaje de Chihiro tiene muchas conexiones y líneas tanto con Homero, como con esta adaptación de Nolan.

Respecto a los actores que conforman este portento de producción, hay que decir que es más el mito alrededor de ellos, que lo que realmente proponen. Matt Damon liderando el reparto como Ulises, me parece, sin ser muy exigido salvó en la parte física, brinda una notable actuación, quizás a mi parecer la mejor de su carrera, una carrera que jamás le ha exigido en demasía, y que debo decir con honestidad a pesar de que él me cae bien y me parece una buena persona, jamás me ha parecido muy significativo su trabajo como actor. Anne Hathaway de igual manera cumple, y logra que algunos de los planos y secuencias más significativas en cuestión de imagen y fotografía, se logren gracias a su presencia y la entrada de luz que Hoytema permite a través de la cámara sobre la película. Tom lanza uno que otro chispazo, pero en general mal. Mia y Pattinson entre lo mediocre y lo lamentable, así como la mayoría de los pretendientes que tienen líneas en la película, Leguizamo muy notable, sobre Bennie ya dije lo que pienso, Jon me parece más un adorno que otra cosa, y ahora voy con las mujeres de la polémica.

Me parece que los detractores porque sí de Nolan en general hicieron más ruido del necesario, pues si bien hay una presencia sumamente importante y vital de las mujeres en “La Odisea” no se hace ni en el tema del tiempo que era lo que muchos peleaban, pero tampoco se hace desde la fidelidad de la obra. En el caso de Elliot Page y su Sinon, que si bien es figura clave en el Hades (pero que si se lo ahorran, tampoco es que hubiera pasado nada), la presencia más relevante es la del Sinon chico. Ahora, antes de entrar en materia con las otras mujeres, hay que decir que muchas decisiones de Nolan con respecto a ellas y la forma en que las utiliza, también se debe a los alcances que Nolan quería con la película, por una parte si el tema de la inclusión, de hacerla más atractiva para todos los públicos, pero también para que el tema de la clasificación no le coartara sus alcances de taquilla. En ese sentido por ejemplo puedo mencionar a Charlize y su Calypso, pues de haberse apegado con algo más de fidelidad a la obra de Homero y la hubiera puesto a cabalgar dos o tres veces encima de Matt y su Odiseo, eso habría convertido a la película en C; y a Samantha y su Circe (que aplaudo su regreso más allá de la buena actuación que brinda acá), que si bien hay algo de exposición en el elemento de la transformación, pudo ser aún más grotesco (por así decirlo, aunque no sé si sea la palabra correcta) pero eso también habría costado alcances de públicos. Se hizo mucho escándalo con el tema de Lupita y su Helena a mi parecer de gratis en el sentido que le valió mucha mala publicidad a la película (que como sabemos, en la industry business no existe ni mala publicidad ni buena publicidad, sólo publicidad), pero si hubieran elegido hablar más de la hermana de Helena, no sólo habría sido más propositivo, sino que también se habría hecho publicidad de la buena. El caso de Zendaya y Atenas es mucho muy particular y debo decir que a mí es de lo que más me ha gustado de la película, aunque según los expertos en Homero, para nada este apegada a la idea original. Pues no solo hace y propone in facto "La Ley de Zeus", que es más que el eje central de la historia con respecto al acontecimiento que origina el derrumbe de la civilización antigua europea antes de la piratería, la colonización más rapaz y la Era Romana, sino que a través de una aparición, Odiseo encarna sus vilezas y fracasos en una diosa hecha de una humana; lo divino como castigo cuando se ofende y se atenta contra los dioses a través del sacrificio y la vida de los hermanos de otros lados, de otras formas.

Mencionaba que la película iba de más a menos pues la última parte, la que comprende la pelea de Odiseo con los pretendientes, honestamente no tiene mucho de nada para ofrecer en aportaciones a la historia de la narrativa y el cine, y para ello debo hacer la comparativa con la adaptación cinematográfica más próxima a esta, y que no le lleva más que un año. The return de Uberto Pasolini no explora más que como dice su título, el regreso de Odiseo a Íthaca, y lo que logra Uberto con menos tiempo, menos producción y mucho menos dinero en la escena de Odiseo y los pretendientes, es más avasallador y más brutal que lo que logra Nolan y la música tan horrible que tiene la película, y que es la primera vez que la música en el cine de Nolan no me gusta para nada.

El aparato de producción, toda su forma en sí no se puede cuestionar porque hay muchos millones de recursos para que eso sea correcto (y que se sostiene en demasía en el trabajo de Hoytema), porque una perfección y precisión tampoco la hay, pero el fondo no aporta ni explora ni explota mucho más de lo que Nolan ya ha hecho con muchas de sus películas anteriores, y lo menciono en un tema tan superficial como las peleas (pues de eso se hace el cine comercial) en las que ni hay tanto de fondo (aunque la narrativa si le da importancia, pues Nolan es experto en eso, aún con las deficiencias que pudiera presentar el montaje y la congruencia de su guion) y ni son tan espectaculares.

Y sí, el guion está tan raro, que por ejemplo la única escena que realmente me llegó a conmover es la de la muerte de Argos, pero enseguida le viene la secuencia quizá más cursi en el mal sentido dentro del cine de Nolan, con una exposición de Holland sobre cómo no hay que actuar una escena de reencuentro, además con el arreglo musical más horroroso y terrible del mundo.



Cierro esto volviendo al tema inicial de la fidelidad, pero sobre todo con el asunto de las adaptaciones, para plantear una postura muy personal al respecto: 

Este año se hicieron nuevas adaptaciones de dos de las obras literarias más importantes en la historia de la humanidad, incluso para muchas personas las obras más importantes en la historia de la humanidad: La Odisea y Cumbres Borrascosas, y ambas nos han mostrado adaptaciones que más que querer enalzar a los autores originales, o querer acercar estás historias a las nuevas generaciones, su principal objetivo han sido mostrar el ego de sus adaptadores respecto de querer mostrar lo que según ellos creían que debía ser o debía tener o debía significar la historia, esto también a través del dispositivo y la impronta del cómo. A lo cual la pregunta que dejo en el aire es: Si quieres mostrar tu ego de autor respecto a por qué y para qué deben ser y existir las historias desde su concepción histórica y narrativa, pero también desde su propuesta del cómo debe ser contada, ¿Por qué tenemos tanta presencia de "autores" que adaptan, y una inmensa ausencia de historias originales en la big industry?

viernes, 3 de julio de 2026

Un hogar tras las rejas





Raras formas en las que se encuentran las soledades.

Corea del Sur es un país cuya cultura y sociedad se rige mucho por la solemnidad, pero también por la disciplina, lo que en el acto puede hacerlos parecer en la distancia como personas frías. Pero precisamente en su identidad y en sus formas, uno puede ver, si es que se cruza la barrera de lo que se puede apreciar a primera vista, que en realidad son personas muy emocionales.

Este cruce de personalidad (por así decirlo) la directora logra materializarlo a la perfección sí en la película, pero sobre todo con sus dos protagonistas (que están perfectas), cuyo encuentro se da de una manera muy poco convencional (una, guardia de un reclusorio, va [convencida por una de las custodias jóvenes a su cargo] al funeral de la madre de una reclusa que no recibe un permiso para salir. Y en el lugar conoce la otra, quien es la hija adolescente de la reclusa) en un momento de soledad absoluta, y a partir de ese encuentro, la una hace todo lo que está en sus manos, aún con su naturaleza seria pero llena de luz, que la otra no esté nunca más sola, antes de que se convierta y viva lo que ella ya conoce.

Dentro de la historia y su construcción desde el guion, hay valores muy notables, pero también líneas planas. Vamos de una historia circunstancial cuyas líneas sobre el destino se atisban como someros destellos y que no logran a honduras de clamor y humanismo que llegaron a tocar grandes maestros cinematográficos como Bresson (¿hay necesidad de mencionar a otro?), y frases que si bien son bellísimas y refuerzan en muchos sentidos la línea discursiva que expone, no dejan de ser, aisladas por supuesto, líneas de un libro de Rumi o Cohelo. Dentro de esa línea discursiva del destino, el valor y el romper esa soledad, vemos como afectan las memorias y los lazos familiares precisamente a que un alma herida y solitaria sea lo que es, pero también como un alma herida tiene la capacidad no sólo de detectar otras almas heridas y solitarias como lo son está hija y madre (y que podríamos integrar a la abuela fallecida en la ecuación), sino también de curarlas.

Su hechura técnica es correcta, una fotografía nada grandilocuente pero muy bien cuidada dando motas de esa respetuosidad en el trato de los personajes, con una distancia que también en muchos sentidos define y figura esa forma de ser de los surcoreanos, y con un sentido de estética y composición realmente notables. La música, aparece en tres momentos, pero qué momentos, que contrario a estar en situaciones altamente emocionales o dramáticas, aparece en momentos reveladores, pero manifestados en retratos de cotidianidad perfectos y envidiables. A diferencia de muchas personas que se han quejado respecto a su ritmo lento, yo debo decir que a mí particularmente me ha encantado, pues si bien sí es un reflejo de una identidad muy oriental, también este tipo narrativa apremia precisamente a la sensibilidad del ver y dignificar los planos cotidianos que particularmente el cine puede dotar de una esencia poética.

jueves, 18 de junio de 2026

Historias del buen valle.





Si bien mi admiración por el maestro Guerin no tiene más de un par de años de existir, debo decir que está es, además de genuina, dada de manera muy orgánica, cuando me encontré con La academia de las musas, y de ahí fue empezar a buscar, localizar y mirar todo lo que encontrara del maestro. De ello vinieron los descubrimientos de valiosas obras como Innisfree, Tren de sombras, En la ciudad de Sylvia, En construcción (que se podría considerar una extensión anterior de “Historias…” desde una perspectiva más urbana e histórica y menos ambientalista), además de descubrir su camaradería con J. Mekas en Correspondencia, y su cercanía y la admiración que J. Trueba le profiere al maestro, lo cual por supuesto me llevó a Historias del buen valle, y ahora que he podido verla, puedo asegurar con toda validez y vivacidad, que el maestro Guerin forma parte del olimpo de mis dioses cinematográficos.


Esta película muy particular que no se puede considerar como un simple documental y nada más, hace un retrato muy humanista sobre cómo personas de distintas clases sociales, creencias, religiones, orígenes y edades, manifiestan el amor que le profieren a un lugar que fue durante diferentes lapsos de tiempo, fue y/o ha sido su hogar, y cómo este se enfrenta a la pérdida de su identidad, para bien y para mal, por culpa de la urbanización.





La forma en que Guerin inicia la película, involucrando a través de entrevistas a la gente de Vallbona, con la promesa de una película (entiéndase con esto como la idea que tiene la gente en general de una película) de este barrio tan suyo y de un origen tan peculiar en la periferia de la vorágine cosmopolita que es Barcelona. En esas entrevistas estas personas dan sus ideas sobre qué debería ser tener esa película, sobre qué se podría tratar y que tipo de historias se podrían contar, y no falta quien dice "se podría hacer un western". Pero además de ello, de una película que trata un tema tan complejo como la gentrificación, pero también la inmigración, pero también la identidad tanto de herencia como de adherencia; la película muestra matices bastante interesantes respecto a vivir en una comunidad tan diversa y libre en muchos sentidos.


Guerin no busca hacer una película derrotera in extremis y jamás caer en dramatismos innecesarios. Presta oídos para escuchar los contextos y motivos de cada persona y/o familia (ya sea en el ejercicio de la entrevista formal, en la recolección de testimonios de manera más informal, o en el ejercicio de la plática más en una especie de juego ficcional) por los cuales están en ese lugar; y en el acto, a una distancia prudente, Guerin presta ojos para mirar, y en consecuencia nosotros escuchamos y observamos, las convivencias y vivencias entre ellos.


Visualmente, la película en su sencillez colma de una hermosura despampanante todo lo que vemos. Y si todo lo que vemos, lo vemos de la forma en que lo vemos, es porque Guerin le profiere un amor real. Es una película con un montaje si bien no perfecto, sí con mucha identidad; y un guion sin ser de lo más estructurado linealmente hablando (sobre todo en la primera parte), está muy bien pensado. La presencia de Guerin no es tan notoria, pero si que se siente de alguna manera su mano que si bien no es tan invasiva y es muy mínima, es una mano más que privilegiada y con un conocimiento basado totalmente en la experiencia de vida. Un hombre que se considera más un amante del cine que un cineasta en sí, al igual que su amigo Mekas. Hay unos cuadros preciosos en la película que son nacidos de la luz natural de este valle natural y muy hermoso.





En ningún momento Guerin, pese a lo que uno pudiera pensar de un documental observacional ante lo que antropológicamente conocemos como comunidad, jamás hay una sobre explotación de los individuos y sus individualidades, no es un documental que los sigue a sus intimidades o sus espacios íntimos, sino que desde sus lugares comunes, que son los espacios en Vallbona, Guerin hace una especie de alquimia donde estas personas traen y evocan su historia antes de Vallbona, su historia en Vallbona, y los posibles presagios y destinos que sufrirán ellos y Vallbona con este alcance de un sistema geopolítico y eurocentrista de acaparar todo lo que les "enamora" en pos de movilidades y productividad siglo XXI; Guerin en todo este quehacer jamás recurre a un retrato facilón de pornomiseria (de ahí asumo la dedicatoria a Ospina), y aún con esto de no buscar jamás la lástima o el lado romántico de esta problemática, pero sí evidenciar la belleza en la vida y de la vida de estás personas; Guerin jamás evita ni huye al conflicto y la confrontación que por supuesto nace de vivir en una sociedad, no busca un retrato utópico falso dónde todos se aman y conviven en paz, no coarta jamás y en lo absoluto la opinión de los que piensan diferente: los que no ven con tan buenos ojos el tema de los refugiados y esa gente venida de Medio Oriente y Centroamérica. Permite a todas estas personas exponer sus posturas, aunque pronto se cae en cuenta que precisamente en la elaboración de su discurso, hay una contradicción notoria de estas personas, contradicción en la que incluso algunos de ellos caen en parte.


La película es sumamente política, pero no como suelen ser las películas políticas (y sobre todo las películas documentales). Vemos en esencia como en la lucha por querer preservar la historia y lo natural de un barrio que siempre fue relegado y a partir de cierto punto los políticos le ven sustancialidad económica, un grupo de personas que sin pensar exactamente igual, defienden lo que debe ser defendido a capa y espada, y por supuesto en el acto saber que algo se tendrá que perder, pero algo se tendrá que ganar en esa batalla (que jamás se muestra tal cual), se encuentra que vale la pena luchar porque vale la pena vivir por y en un sitio al cual podamos llamar hogar, donde podamos hablarle a las plantas y recordar a nuestros muertos, y vislumbrar destellos de belleza y de la vida con sus luces y sombras.


Finalizo mencionando que me resulta sumamente poderoso el hecho de que el maestro Guerin presente esta película como un Work in process, y digo que lo considero sumamente poderoso porque de alguna manera, él se identifica, se suma y se sustenta también en esta lucha. Es como si él dijera de una manera un tanto simbólica “esto aún no acaba. Seguimos en la lucha para que Vallbona y toda comunidad que defienda su sitio y su autonomía y su buena forma de vivir hacia nuestra naturaleza, pueda subsistir, existir y coexistir con sus habitantes y cuidadores”. En un mundo donde hay que defender lo que jamás debería dañarse, un mundo cada día más caótico dónde los árboles son perseguidos por los gobiernos y los planes de movilidad; y donde hay que defender lo propio, pero también lo multicultural; vale la pena también defender las pláticas, las historias, y la tierra que nos alimenta como toda buena madre siempre lo hará.

lunes, 15 de junio de 2026

Mother Mary





Un fantasma, nacido de la sangre, transformado en vestido, para curar desde la catarsis y el perdón: sobre lo antinatural de las almas gemelas y la creación compartida escarbando en los interiores para sacar la materia prima que es la tela.

Para mi, Lowery no baja la nota, es más, la eleva. Pero eso lo diría de manera muy superficial cualquier fan promedio de Lowery, cómo lo es su servidor, por ello expongo un poco más.

La película por supuesto recuerda a obras que exploran discursos desde la psique de duelos creativos, creaciones a dos voces, hacer a la otra persona a nuestra imagen y semejanza con pedazos del ser propio al grado de desgarrar la membrana o destruirse. Sólo por mencionar algunas obras con las que comparte ciertas similitudes podrían ser: Vox lux, Perfect blue, Suspiria, Persona, Fight club, Amadeus y The Idol.

Sorprendente la película es muy oscura, y este tono sobre todo funciona cuando lo logra ser sin querer definirse en un género. Cuando logra encajar en algún apartado o esquema, pierde fuerza y lucidez, pero afortunadamente pasa muy pocas veces. Tiene maneras y un ritmo que se encaminan muy a la teatralidad, y que le viene bien a la ecuanimidad y mesura que Lowery busca sostener discursivamente con sus dos personajes principales. El montaje juega con osadía, conociendo perfectamente el juego, y la dirección se mueve bajo los mismos términos. El vestuario, fascinante; la fotografía de igual manera apoyándose del magnífico trabajo de iluminación; arte muy preponderante y la música es alucinante.

Hathaway en modo diosa en esta representación de Pop Star, siendo y sacando lo mejor de Swift y del Rey. Michaela tan bella como hipnótica y enigmática; y qué encanto ver por acá a Hunter, Sian y Kaia.

Para todos aquellos que dicen que la película va más pegada hablando del cine de Lowery, a una A ghost story, me parece que está más encaminada a The green knight. Por lo tanto más que ser una película de fantasmas o incluso fantasía, me parece su lenguaje se mueve más dentro del surrealismo, con toda la carga simbólica que tiene, utiliza, maneja y crea. Lo cual refrenda una vez más que Lowery no es un director al que le gusta encasillarse: en cada uno de sus proyectos se está reinventando.

lunes, 4 de mayo de 2026

Blossoms Shanghai



Un amante se queda, otro se va: sobre dinero, amores no correspondidos, maestros, y las mujeres que hicieron al Sr. Bao.


No sé si lo que estoy a punto de escribir sea tal cual de dominio público, pero seguramente para los amantes muy empedernidos del cine del maestro Wong Kar-Wai, si es de saber: en muchas ocasiones, tanto el maestro como colaboradores y gente muy cercana a él han apuntado que la única forma en que Wong pueda terminar una película, o soltarla para así poder compartirla con todo su público, han sido los compromisos que ha hecho en su momentos con los festivales de cine, pues es tan perfeccionista y meticuloso que para él, mientras allá financiamiento y película en su cámara, podría seguir filmando, y posteriormente seguirla editando hasta que esté enteramente satisfecho, lo cual hasta hace tres años muchos podrían decir que quizá eso sería imposible e incluso jamás se podría, pero parece ser que en "Blossoms Shanghai" ha logrado cumplir su sueño de hacer la película que siempre quiso hacer con sus formas y tiempos perfectos, tan larga (22 horas de duración, 10 años en realizarla, justo desde su última película) sin tener que sacrificar absolutamente nada.

Aunque bien tiene todos los elementos para considerarla una obra cinematográfica, no deja de ser una serie, y el lenguaje de una serie y el formato de televisión es otra cosa muy distinta a un largometraje, Kar Wai lo entiende y juega con esas reglas a cabalidad, habilidad y respeto. Esto le permite ir y volver, recalcar y regodear su discurso y su lenguaje en pasajes de la historia y repasos de sus personajes que a su sentir merecen repetir y repetir una y otra vez sus motivaciones, sus orígenes, sus vínculos, lo que son, aunque por supuesto en el acto también por momentos abandona algunas cosas, de las cuales algunas se nota que son olvidos intencionales, por una u otra cosa que van más en el sentido de la conexión con dichos personajes, y lo que Wong quiere despertar y hacer sentir al espectador. Sin duda de lo que más sorprende en la serie es que Wong muestra la capacidad de manejar varios personajes muy importantes y relevantes en la misma historia, y lo hace tan bien que es difícil para uno definir entre todos los personajes centrales cuál es el verdadero protagonista más allá de la lectura evidente. Hace que por momentos la poesía visual tarde en aparecer, pero aparece. Benditamente aparece plaga da de esa elegancia, el recato, siempre mostrando lo justo, con sugerencia y sugestión en medidas perfectas. Esa cadencia narrativa que sólo un maestro en su arte lo podría hacer. Es claro que no llega a la altura, a la finura y al estilismo de obras como In the mood... y 2046, pero no llega porque Wong no quería hacer eso, eso esta más que claro, pero tiene despliegues visuales y fotogramas tan espléndidos que por supuesto que evocan a lo mejor de su cine, dotando de referencias que más de uno de sus adeptos le agradecemos, y una música que no sólo recuerda lo mejor del maestro Umebayashi, sino que además está presente con la pieza que hermana a la serie con In the mood... y 2046, que aunque muchos siguen diciendo que es la conclusión de la tetralogía del estilismo de Wong, a mí me parece que esta historia no se liga con ella de manera tan literal como para hacerla parte del universo de esa trilogía, más allá de la pieza musical mencionada, el ascensor, y la importancia de los números en las habitaciones. Y aunque como ya lo mencione, si bien en lo visual uno podría rememorar justo a lo mejor de su obra, cuya estética se le debe mucho al maestro Doyle (la serie es fotografiada por el laureado Peter Pau Tak-Hai), debo decir que para mi la historia, y con esto me muevo al apartado de los fondos más fondos, a mí me recuerda más justo a su última película: The grandmaster.


Antes de abordar el tema de The grandmaster, siento que debo empezar con el principio, que forzosamente no es en sí el principio de la historia como inicia en la serie, sino con la historia en que se basa la serie.

Blossoms Shanghai es una adaptación que hace Wen Qin de la novela de Jin Yucheng que lleva el mismo nombre. Ahora sin conocer en absoluto la novela, y obviamente sin conocer sus referencias e influencias artísticas más allá de quizá las motivaciones históricas, en la adaptación que hace Wong, veo mucho de la historia de El gran Gatsby: la historia de un hombre que se obsesiona con formar tal riqueza para conquistar el corazón de una mujer a la que anhela volver a encontrar. En Blossoms... es el caso de Ah Bao, que posteriormente la fortuna le sonríe gracias a las enseñanzas del tío Ye, y se convierte en el Sr. Bao, un hombre que en el camino se forma una familia de amigos y socios estratégicos que empezaron siendo desconocidos y que contribuyeron a la reputación y la fama del Sr. Bao (una familia muy en el sentido de las estructuras del poder bursátil y los patriarcas como en El padrino e incluso Succession con la que algunas personas la han comparado), pero que luego él les recompensa con creces, pero detrás de esa fachada de magnate y afortunado hombre de negocios de exportación e inversiones en la banca, hay un hombre romántico, nostálgico y melancólico que espera encontrarse con JiangXi. Y es en ese transcurrir del tiempo a la fecha convenida para ese reencuentro, y mientras sufre la transformación de hombre común a la "Gran ballena", se topa en su camino con tres mujeres que se vuelven piezas medulares para convertirse en el hombre que llega a ser: Ling Zi, la señorita Wang y Li Li. Y con esta última además pasando por momentos en los que la enemistad pasa a la amistad, de ahí a la asociación por conveniencia de negocios, a la traición, y a algo que jamás se permiten sentir, porque asuntos del pasado que los hacen ser más la misma persona (algo muy similar que le pasa con todos sus rivales y némesis) que alguien con quien quedarse, y es justo con ella pero también con las otras dos mujeres que lo hacen, que hay ese paralelismo con The grandmaster, incluso por momentos uno podría pensar que el Sr. Bao y todas las referencias que Wong vuelca en esta historia respecto a los negocios, el poder y las finanzas; son un pretexto para contar las historias de estas tres mujeres.

El Sr. Bao llega a un momento en el que ya no le importa si llega a perderlo todo, con tal de ayudar a sus amigos, alejarlos de él para que puedan salir ilesos de lo que pueda acarrear querer volar tan cerca del sol (o sea, la gloria, la fortuna) sin importar que los pierda para siempre sabiendo que están bien y podrán salir adelante, así como el sin ningún problema podría volver a ser Ah Bao, porque al final de cuentas, nunca tuvo nada, y jamás anheló más cosa que el amor de una sola mujer, y todos los ciclos, tarde o temprano; se tienen que cerrar.


No puedo sentir nostalgia si no tengo nada.


En esta historia Wong muestra otro latido, un latido que detrás nos dice que ahora estamos ante un Wong distinto, uno que nos muestra que él también se vio influenciado por el tiempo, e incluso podría ser que por la historia misma que cuenta, que sin ser de su autoría totalmente, es una historia que también conoce, sobre tiempos que le tocaron vivir en ese Shanghai. Su alma ahora explora nuevas cosas, se expande hacia otros horizontes, ya es otra persona siendo el mismo, y sin duda hay que celebrar ese germen temerario y aventurero que se viene con un Wong más mayor, maduro, experimentado; y un maestro en un arte que sólo él maneja. Un Wong con sus temas de siempre queriendo exponerlos y entrelazarlos con otras historias, con otros lenguajes, contando medularmente las historias que siempre nos cuenta, pero de maneras distintas, y con una libertad que siempre anheló.