Sobre la megalomanía ególatra del artista, o la desesperante necesidad en los poderosos de querer que todo lo suyo exista 200 años.
La película respecto a su fondo discursivo es por demás valiosa, la crítica que se hace de los gobiernos disfrazando su ansia de poder con trucos de magia como los milagros de un dios blanco, los poderosos creyéndose aún en el futuro dueños de una naturaleza cada día más combativa, los paralelismos entre lo que somos/vivimos y lo que representamos a través del arte, y otros tantos temas que expone y las herramientas que utiliza para exponerlos; son por demás interesantes.
En la puesta es despampanante en su supuesta grandilocuencia, pero sobre todo es arriesgada, y hay que decir que casi todo el tiempo es atinada, pero para mí hay momentos en que no sólo es innecesaria, sino incluso errática.
Si bien al principio antes del truco todo es orgánico respecto a su argumento, una vez revelado este, yo en lo personal habría querido que llegara a las profundidades narrativas a las que por ejemplo sí llega el gran Roy Andersson (hablando en términos de dramaturgia teatral, claro está), pero G. Iñárritu se queda en una narrativa cómoda para él pues es la que utilizó en la aún más brillante Birdman (la película con la que creo guarda más similitudes de toda su filmografía, y que sobre todo hace que uno se acuerde de ese enigmático y fantástico inicio de La virtud de la ignorancia). Satírica y fársica, por momentos todo funciona y pega a donde apunta, pero por momentos se siente un engolosinamiento y una necesidad de querer explicar cosas que ya están puestas en escena (lo que por momentos me hizo percibir a mí, una voz narrativa incrustada por lo bajo, con un halo condescendiente como si no supiera mis de lo que hablan o como si ellos estuvieran descubriendo el hilo negro sobre estos temas y a partir de ello todo ser humano vaya a tomar una postura revolucionaria), pero esto no hace que nos perdamos, si acaso hace un poco más cansado y aletargado el peaje, pero eso es mil veces mejor a haber tenido una película complaciente o tibia; por lo cual uno termina agradeciéndole al “negro”.
Respecto al cast, Tom liderando por momentos es certero, y por momentos es exacerbado (y supongo esto se debe al final de cuentas a las indicaciones de G. Iñárritu), pero en general hace a su personaje un aparato bastante disfrutable. Riz también está sobresaliente, así como Jesse (con un momento que bien pudo haber marcado un final perfecto para la película), mr. Goodman (el mejor del reparto a mi consideración), y Sandra y Emma a quienes sinceramente me habría gustado ver más.
En resumen, una película que se entiende el odio que se le ha tenido por parte de las esferas cómodas de las revistas prestigiosas estadounidenses, pero cuyo discurso dará mucho de qué hablar y discutir tanto para bien como para mal (la escena del parlamento me parece en su excentricidad, una futura referencia del cine de sátira política), y que a pesar de su forma atrevida y para nada perfecta que nos muestra que el G. Iñárritu de la “trilogía de la muerte” ya quedó atrás en formas pero no en discursos, y aún nos puede dar películas con algo de complejidad. Dudo que vaya a estar en mi top de lo mejor del año, pero en la lista seguro que estará.





