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miércoles, 21 de octubre de 2020

Deux moi


Deux moi, cuya traducción literal sería "Dos yo", pero titulada en latinoamérica como "Alguien, en algún lugar"; es una película francesa del año pasado, dirigida por el prolífico director francés Cédric Klapisch, director que nos ha traído películas como Ce qui nous lie (El viñedo que nos une) y la trilogía de Xavier y Martine (Una casa de locos (2002), Las muñecas rusas (2005) y Mi vida es un rompecabezas (2013)).

Esta película que, desde el trailer se nos presentaba como una comedia romántica decantada sin más, además, y dicho sea de paso, mostrándonos algunos chistes que, ni resultaron ser chistes en la película, ni eran tan buenos presentados en el trailer, y comento esto al respecto porque la película resulta ser, si bien no puedo decir que no es una comedia romántica al final, con el típico cliché y toda la cosa, hay que comentar que la película antes de eso es algo más, y toca un tema por demás importante para una generación como la de este milenio, ahora me explico.


Mélanie y Rémy son dos jóvenes solitarios a los que les es difícil socializar y tener amigos o pareja, además de ese hecho, ambos tienen problemas para dormir, pero lo manifiestan de diferentes maneras, mientras Mélanie duerme de más (ella, una investigadora farmacéutica), Rémy, duerme prácticamente nada (él, trabajador de una fábrica al cual luego promueven mientras desocupan al resto de sus compañeros); mientras ambos buscan formas de combatir este problema con medicamentos, y otros asuntos que se van suscitando en su día a día, como ataques de ansiedad, a ambos les sugieren que quizá deberían de asistir a terapia para dar con el problema de fondo. Ambos acuden a terapia con psicoanalistas, y estos les dicen que tienen todos los elementos de ser personas con un cuadro depresivo, pero que no por eso sean personas que están en depresión, y es a partir de estas pláticas con sus psicoanalistas, mientras nosotros, el espectador, vemos como sus caminos están más próximos de lo que ellos jamás se imaginarían que lo están, y lo parecidos que son, es que esta película entabla una relación con un tema demás importante: lo importante que es la terapia y el hablar sobre los problemas del pasado para llevar una vida plena.


Como lo mencioné al principio, quizá lo mejor de la película es el hecho de que no es una comedia romántica más, y claramente a mi parecer no es el intento de algo más, es claramente algo más que entabla un discurso en relación con el tema de la necesidad de la terapia cuando se tiene un problema como el que se le plantea a ambos personajes principales, los cuales hay que decir, son muy bien interpretados tanto por Ana Girardot y Francois Civil (ambos actores ya habían participado junto al director en la su película, actuando como hermanos), por el lado de ella, su problema viene de no superar su relación pasada, y terminar dándose cuenta que siempre entregaba más de lo que los demás le daban, en el caso de Rémy, empieza con la culpa de los compañeros que despiden de su emplea, hasta terminar dándonos cuenta de que este sentimiento de culpa le viene de su hermana menor fallecida cuando eran niños, y cómo esa herida jamás sanó porque su familia jamás habló se eso, simplemente enterraron el tema con su hermana por no sentir dolor. En el sentido de si la película es una comedia romántica o no, por supuesto que lo es, por la naturaleza misma de la película, que si bien el tratamiento y el tema central no son ellos, como pareja, su desarrollo si juega muy bien sus cartas ante el espectador, pues mientras se desarrolla la historia y el tema central, siempre muestra al espectador las cosas que conectan a estos dos personajes, y cómo por momentos pareciera que los va por fin a encontrar, pero jamás lo hace, aunque al final sepamos que se van a encontrar, pero las pistas que deja en la trama, y parecen definitorias, jamás nos dan nada por adelantado, todo amalgamará al final, y no sólo eso, sino que es precisamente al final, que uno no puede dejar de pensar en las charlas que estos dos tendrán al darse cuenta lo cerca que estuvieron todo eso tiempo sin coincidir.

En cuanto a la realización, hay una propuesta en cuanto a la estética en muchas tomas fijas y la puesta de cámara sobre todo en escenas de la ciudad en plano general (sobre todo en las que toma a los edificios donde ellos viven y las vías del metro) que fuera de eso, es muy pragmática en otras secuencias, pero no por eso incorrecta. Resaltar quizá el gran diseño de arte y los colores que hacen que uno represente a cada personaje, y también a los psicoanalistas. La música tiene un gran distintivo que me parece, siendo muy audaz y original, logra acompañar con gran propuesta a toda la película, sin sentirse alguna clase de ausencia, no deja de estar presente en ningún momento, y esto lo digo tanto como un halago, como un reproche.

Sin duda alguna me parece es una película que es muy interesante por el tema que aborda, cómo logra zafarse de esta etiqueta de ser una simple comedia romántica, como tiene cierto grado de originalidad desde propuestas muy sencillas y propias, aunque no siempre le jueguen a su favor, y me parece que si ustedes han visto al menos las dos últimas películas de este director, y les han gustado; esta los dejará a mi parecer con un grato sabor de boca, pues la considero muy superior a esas dos películas en preciso.






jueves, 1 de octubre de 2020

Declaración de sueño.

 

Para saber que no duermo

o he muerto,

debes besarme cada mañana y decirme que besos como los que me das no los podría yo imaginar ni recrear en el mejor de mis sueños.

y yo te contestaré:

¿Y qué me dices del paraíso?



jueves, 25 de junio de 2020

Mujer, por el amor de dios; no me deje así.


quedé
enredado en la pendiente de
un juego emocional

tal vez,
[tú]
puedas tener[me]
un poco de piedad
...
¿Por qué tanto placer en verme así?





Agridulce canapé
gesto involuntario
un pequeño decimal
fue lo que hizo el cambio
en el instante preciso
la diminuta grandeza
de una molécula preciosa
fue lo que hizo la diferencia para los dos . . . .


miércoles, 13 de mayo de 2020

"Tote (abuelo)" de María Sojob, y las formas del documental mexicano.




Una constante que yo he comentado y expuesto mucho, tanto aquí, como en otros sitios en los que escribo, en las oportunidades que he tenido de escribir sobre óperas primas, es que se da mucho el hecho de que las directoras y directores nóveles decidan retratar una historia que raye en lo personal, algo que represente un tema muy importante en sus vidas, sobretodo en el documental. En el cine de ficción, también se da, pero no con tanta frecuencia como en el documental donde quizá además, es la manera en que mejor se plasma, y llega al espectador lo que el o la realizadora querían expresar. Tote (abuelo) de María Sojob es un buen ejemplo de esto.


Documental dirigido y narrado por María Sojob, que en momentos de reflexión en los que la cámara documenta pasajes y sitios comunes ya sea en su vida presente, o su pasado, ya sea recordado o sin recordar, incluso en un pasado antes de ella pero que pertenece a la historia en su familia, expone las preocupaciones por la perdida de su identidad luego de haber abandonado su comunidad y las formas en que se diferencian las formas de demostrar el amor y el cariño entre la gente tzotzil y la gente de la ciudad.

Para recuperar la idea de su identidad, de su historia, y quizá camino a comprender las maneras de su familia por comunicar el afecto entre sus integrantes, literalmente entramos al documental como la directora entra a ese camino de terracería para encontrarse con su abuelo, un hombre mayor que se dedica a su tierra, a su ganado, y a tejer sombreros. Mientras vemos a este hombre tejer, María muestra sus pláticas con él de manera presente, no sólo como si fuera un interrogatorio, o mientras las personas delante hablan y la cámara registra (como lo hace con gran destreza Everardo González en la reciente Yermo, con un discurso que entrelaza historias de personas en distintos desiertos en el mundo, en donde vemos sus testimonios y costumbren con poderosas imágenes poéticas de estos sitios y una música más que excepcional), sino más en forma de una plática de una nieta con su abuelo queriendo saber sobre la vida de este. En esta parte vemos planos y encuadres convencionales bien ejecutados, muy parecidos a los que recurre Olivia Luengas en Lejos del sentido (documental por demás bellísimo, valioso y necesario sobre la enfermedad de su hermana y las cosas que atraviesan en familia por ello, haciendo de éste un relato de amor, que no se centra en una crítica directa al sistema de salud pública en México, aunque claramente la hay sutilmente, y muy bien empleada), pero hay más cosas en el trabajo de María.

La plática/testimonio del abuelo, revela la aún más dura discriminación que vivían las comunidades indígenas del sur de nuestro país hace cincuenta años, con un relato que involucra piedras y la historia de San Cristóbal de las Casas. entrelaza  los lapsos de plática con su abuelo con momentos propios de reflexión y pláticas con su madre (que nunca se muestra en pantalla) y cómo los testimonios del abuelo y de la madre, nos dan versiones de una misma realidad desde la perspectiva de dos personas: primeramente, la del abuelo que fue obligado a trabajar y no estudiar, y que con todo y que fue un hombre duro con sus hijos, les dio estudio y todo para que no les faltara nada, y la manera en que él se enfoca en ello, en cambio la madre de María, aunque reconoce el hecho de que la hayan dejado seguir estudiando y salir de la comunidad, siendo ella aún una niña, recuerda la parte dura de su infancia, a esa le da más peso, y así María dice no recordar que su mamá o su papá le hablaran en la lengua de su comunidad (de hecho esto se manifiesta de igual manera en la forma en que María se comunica con su abuelo y con su madre: con él habla tzotzil, con ella español), ni palabras de amor por parte de ella, sólo las pláticas de lo que las mujeres en su tiempo, y tiempos antes de ella, como su abuela fallecida (hay un par de apariciones de la esposa de su abuelo, que le dan el toque puntualísimo de humor al documental), tenían que sufrir, pero también reconoce que su mamá aún con esta manera de querer, no con palabras, pero si con hechos, con estar presente, la hicieron la mujer que es, y que a pesar de vivir en la ciudad, y aprender las maneras de querer de la ciudad, quiere enseñar a sus dos hijas, a quienes dedican este trabajo, ambas maneras de querer, y no olvidar sus raíces, hablándoles todo el tiempo en tzotzil, como sus pláticas con su abuelo, en el que ella encuentra su historia, y él encuentra, a pesar de no creerlo en un principio, a una aprendiz.


La innegable similitud, tanto por el tema como por el ejercicio que raya entre el ensayo y lo inmersamente personal, que une a Tote (abuelo) a documentales como Tio Yim de Luna Marán y La danza del hipocampo de Gabriel Domínguez, y en la que radica no sólo una especie de cine para comunidades, sino que es un cine que representando a comunidades en específico dentro de la riqueza cultural en nuestro país, es dirigido y encaminado con un mensaje por demás universal: el amor por la familia y la historia detrás de nuestra propia existencia.

Traigo a colación estos trabajos, además de los motivos ya mencionados, porque gracias a ellos, y no por otras grandes películas de otras cinematografías, o películas de ficción, es que encuentro la forma en que yo concibo o veo la manera más loable de hacer cine y narrar historias a través de este arte: haciendo que el discurso expresado en la narración sostenga a la película, al tiempo que la pantalla nos muestra otro discurso, y esto se expresa en Tote (abuelo) en los lapsos en que María reflexiona sobre sus memorias, sobre sus propias inquietudes de identidad, al igual que lo hace Luna Marán, y en el caso de La danza del hipocampo el ejercicio es aún más rico, porque toda la película se sostiene de esta manera. Olivia Luengas hace lo propio en Lejos del sentido, cuando al principio nos muestra con una pantalla en negro distorsionada los sonidos que su hermana escucha en sus ataques, para que casi al final Olivia, de una brillante manera cinematográficamente hablando, los represente. Incluso, mientras escribo esto, recuerdo el extraordinario cortometraje documental Espasmos de la memoria dirigido por la paisana Jackelyn González, cuya manera de realización es precisamente esta: el discurso que se da a través de la narración y el discurso que se da a través de la imagen, y como estos por lapsos pueden estar unidos, o no, y enriquecer dos lenguajes, una experiencia, y también de alguna manera saber, que si bien la imagen en el audiovisual es imprescindible, si la idea y la experimentación lo quieren, pueden prescindir de ella, o al menos en una idea convencional o perfecta.

Decía Hitchcock que si una película es buena, se puede ir el audio y aún así entender perfectamente lo que está ocurriendo en pantalla, yo opino que lo mismo pararía si la cosa fuera al revés: que la imagen se fuera de la pantalla y nos quedáramos sólo con el discurso expuesto en el audio, eso podría sostener el discurso de un buen documental.

lunes, 20 de abril de 2020

El amor en los tiempos del coronavirus, episodio 4


-¿Dónde estabas?
Le gritaba Sofía a su hermano. Había olvidado su celular en la casa y cuando lo mandó al suermercado y este se había tardado más de la media hora que le llevaba hacer las compras semanales se había preocupado pensando que le había podido haber pasado algo en el camino. Le había estado marcando pero se percató que jamás le iba a contestar.
-En el supermercado. -Le respondía él con una serenidad inusual.
-¿Y por qué tardaste tanto?
Él no contestó. Ella notaba algo en su hermano, estaba como perdido, como zombie, pero se le veía una cara de imbécil, y una sonrisa llena de felicidad.
-¿Qué te pasa? -Por fin le preguntó Sofia.
-Es que me pasó algo. Algo muy raro.
-¿Qué te pasó?
-Me enamoré.
Ella se quedó viéndolo con una cara de "serás tan estúpido", pero luego, al ver la reacción de su hermano posterior a la confesión, se dio cuenta de que no estaba jugando. Además era su hermano, un tipo que jamás había mostrado emoción alguna hacia ya no digamos a una chica, a esas alturas de la vida si un día llegaba a la casa presentándoles algún novio, todos festejarían por lo alto sabiendo que por fin ese hijo concebido no era una especie de engendro sin corazón, o un robot, pero no; incluso muchos de los que lo conocían creían que era una de las verdaderas pocas personas en el planeta en ser asexual.
-¿Y cómo fue eso?
-Fue bastante extraño en realidad. Estaba buscando esos purés que me encargas para Mateo, justo al final del supermercado donde los estantes ya no son muy altos. Estaba yo ahí, y de repente de la nada, sentí como una presencia, algo me decía que tenía que voltear a ver a la persona que estaba en el otro pasillo, y que se había parado justo en frente de mi, yo levanté la cabeza como si nada, al fin de cuentas eso es algo que no se nos prohíbe aún, voltear a ver a las personas en el supermercado, siempre y cuando las voltees a ver a los ojos, y no a su trasero. El caso es que volteo a ver, y ahí estaba, la chica más linda que yo jamás haya visto. Tenía mi estatura, quizá un par de centímetros menos, era morena, muy morena, ojos grandes, café marrón si tuviera que apostar por el color de estos, pero no estoy completamente seguro. Ella no se percató en un principio que la miraba, era muy linda, y muy lindo verla, se veía muy concentrada como leyendo algo en un paquete, seguro eran galletas. Te estoy describiendo lo linda que era, pero no te he dicho lo que en verdad me llamó la atención, lo que me hizo que me enamorara.
-¿Qué fue? -Le preguntó la hermana que para este punto había olvidado el enojo, el susto, y que tenía que darle de comer al bebé.
-Su cubrebocas. En él tenía los colmillos de un vampiro. Sé que eran de vampiro porque tenía unas gotas de sangre también pintadas en él. Entonces, luego de unos segundos de verla, se me escapó, no sé si fue una risa o un suspiro, en todo caso ella volteó a verme y se percató que la estaba observando, entonces yo desvié la mirada, y empecé a leer lo que decía el puré que tenía en la mano, no lo hice durante mucho tiempo, porque mi curiosidad hizo que volviera mi mirada de donde venía, y ella seguía mirándome. No lo puedo afirmar, porque no podía ver su boca, pero por la expresión que hicieron sus ojos, podría casi jurar que me sonrió. Yo dejé de mirarla y empecé a caminar lentamente hacia el final del pasillo, la miraba de reojo, y me percataba que me seguía, al mismo compás de mis pasos, la miraba de vez en vez, ella no despegaba sus ojos de mi. No te voy a mentir, hubo un punto en el que llegué a sentirme muy nervioso, no con miedo, sino con esa especie de nervio en el que sabes que es inminente que pase eso que te estás imaginando, por muy disparatado que esto pueda ser, y pasó, justo al final del pasillo, cuando yo iba a girar hacia el pasillo de ella, y ella al mio, se sacó el cubrebocas y tomó el mio para sacármelo y me besó. Todo me pareció como si hubiera pasado en cámara lenta, ella tomando mi barba con suma no derecha, justo la que me había quitado el cubrebocas, su mano izquierda, la que había quitado su cubrebocas, se había dirigido a mi nuca. Mi mano derecha en su cintura, por debajo de su playera blanca, su piel era tersa, tibia, sólo sentía por debajo de mi dedo meñique el frío de su cinturón. Mi mano derecha empujaba su espalda contra mi cuerpo. Luego de los no sé cuantos minutos que estuvimos allí, ella se puso su cubrebocas y ya no la vi, no la seguí, supuse que ella no quería que la siguiera.
-Pero puedes buscarla, puedes volver el mismo día la siguiente semana, quizá la vuelvas a ver, no es motivo para hablar de ella en tiempo pasado, como si no existiera más.
-Quizá, pero prefiero que sea así, me enamoré, y no la quiero volver a ver.








martes, 7 de abril de 2020

El amor en tiempos del coronavirus, segundo episodio.


Ramiro, no Rogelio; y Carmela, no Carmen, ni "Carmelita"; son una pareja que habitualmente se transporta en su vehículo, pero en últimos días con el aislamiento, las pocas veces que salían de casa para suministrarse de víveres, lo hacían caminando, además el hecho de que este acontecimiento los había hecho más responsables ecológicamente hablando, por los intereses que este episodio que nos tocaba vivir a los habitantes de este planeta podían tener por la presión del uso de productos derivados del petroleo como los plásticos, aceites minerales y demás, los había hecho practicar más la caminata.

Además de eso, les gustaba ver como la ciudad iba siendo reclamada por las criaturas que habían sido relegadas a las orillas de la misma, criaturas que en horas muertas, eran las verdaderas dueñas de las calles, pájaros, gallos, patos, vagabundos, ellos ahora eran quienes transitaban la ciudad, ellos y Ramiro y Carmela, y un que otro ser igual de loco o necesitado.

Caminaban por las calles de la ciudad, tomados de la mano, pero guardaban su distancia de los demás, no por temor a la pandemia, sino por respeto a los demás, si ellos eran un poco anárquicos y escépticos, respetaban las creencias y reglas por los que se regían los demás, llevaban lentes oscuros, cubrebocas, pero el sólo hecho de ir tomados de la mano, y de vez en vez besarse, por el placer de compartir lo que comparten solos en su casa, que no es otra cosa que su amor, hacía que se ganaran miradas acusadoras por parte de quien los miraba por la calle, ya fuera desde la comodidad de su bestia metálica, o la otra acera caminando a toda velocidad, para no pescar algo en el viento.

Llegaban a su supermercado de siempre, luego de la represión que habían sufrido la última vez por parte de clientes y vigilantes por la cercanía con la que hacían todo, y la muestra de cariño antes citada, aún con los argumentos que ambos dieron amablemente a la multitud acusadora y alarmista, de que no tenían contacto con nadie en el lugar, que cuidaban no acercarse mucho a las demás personas ni en el supermercado, ni en la calle, mucho menos en su casa donde vivían solos, les habían prohibido el paso a los dos, por eso en esta ocasión sólo Carmela hacía las compras, él no la perdía de vista desde las grandes ventanas del supermercado, no la dejaba de mirar, sonreía, ella de vez en vez sonreía antes de verlo, sonreía porque sabía que él no dejaba de mirarla, tenían esta conversación con la mirada en la distancia.

-¡Ya!
-¿Qué pasa?
-¡Deja de mirarme así!
-¿Por qué?
-Los demás en el supermercado se van a dar cuenta y les va a dar miedo. Si sigues así nos van a prohibir venir a este lugar. Después nos encerrarán en nuestra casa argumentando que podríamos crear un nuevo virus que hace que todos amen perdidamente a su pareja de verdad, y no como todos dicen que lo hacen, o como la sociedad permite las muestras de amor.
-Encerrados, a la fuerza, tú y yo, sin necesidad de salir al mundo exterior. No lo sé, me agrada la idea, provoquemos eso y hagámoslo entonces.

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lunes, 9 de diciembre de 2019

Largo viaje hacia la noche.


Al principio me negaba a escribir sobre esta película tan pronto, sin verla por lo menos una vez más para escribir de manera más centrada y no con el sentimiento tan vivo o a flor de piel, pues he de decir que antes que todo soy una persona muy pasional, y en el cine me dejo llevar más por lo que una película me transmite o me hace sentir, que por cuestiones técnicas o congruentes, aunque no deja de estar ese ser crítico en mi persona. De modo que la idea original era escribir de ella junto con el texto que escribiré sobre todas las películas que veré en diciembre, (o al menos las que me resulten más interesantes) pero sinceramente para mi es una necesidad escribir ya, advirtiendo además, que por muy perfecto que escribiera este texto, no haría justicia para nada a tan extraordinaria película




Largo viaje hacia la noche (Diqiu zuihou de yewan en chino, Long Day's Journey into Night en inglés) es una película del año pasado del muy joven director chino Bi Gan. Con sólo dos películas en su haber, esta siendo la segunda, ha logrado un respeto internacional, y proclamarse de un futuro por demás brillante y prometedor. Esta película en particular se presentó en el Festival de Cannes del año pasado en la selección oficial de Un Certain Regard, donde gran parte de la crítica especializada la nombró como la mejor película no sólo de esta sección, sino del festival.

Hablar sobre la historia de la película, y su trama, es en verdad complejo (además de que hay una historia bastante curiosa en torno a su estreno comercial en Londres) pero aún así intentaré explicarla:


La historia trata sobre Luo Hongwu, un hombre que regresa a su natal Kaili después de mucho tiempo para asistir al funeral de su padre. Gran parte de la película estamos escuchando los pensamientos de Luo, de tal manera que así como lo escuchamos, sirve de narrador. En su regreso a Kaili, lugar al que no quería volver, nos va contando el por qué no quería hacerlo, la historia del por qué se fue que se nos empieza a narrar a la par de su presente, presente en el que empieza una búsqueda con muchos tientes detectivesco y de mucho misterio. Siendo joven, es asesinado su mejor amigo a quien llama wildcat, buscando venganza, logra dar con la amante del asesino de su amigo, pero al conocer a esta mujer, despierta en él un recuerdo de su madre, luego de eso empiezan una relación que resulta ser muy similar a una historia sobre un conjuro que aparece en un libro de tapas verdes al igual que el vestido que todo el tiempo trae esta chica llamada Wan Qiwen. Un amor que va entre apasionados besos y amor por el cine. La búsqueda por Wan Qiwen en el presente lleva a Luo a un cine al que entra y le vendan los ojos, a partir de este momento, la película se rompe en dos, o empieza, y en este romper, nuevo empezar o segunda parte, vemos como en un viaje onírico y surreal, Luo conecta y encuentra muchos de sus conflictos personales del pasado y el presente que van tomando formas y conexiones que uno no imaginaría, o no al menos de esta forma en un principio, todo esto envuelto en una sensación y una atmósfera que a uno lo hace sentir que está suspendido, y que en cualquier momento la habitación se empezará a sacudir.


Bi Gan crea con esta película una verdadera obra de arte. Todo lo que acontece en ella, como lo proyecta y lo refleja a través de la historia magníficamente escrita y como esta es narrada y fotografiada en la pantalla, es extraordinario. La mezcla de poesía con misterio, como crea este perpetuo estado hipnótico y lleno de enigmas es en verdad magistral. La forma en que logra crear un circuito cerrado en el que con pocos elementos, pocas cosas y claves, todo se va llenando de metáforas y círculos que resultan muy importantes para el personaje principal, sin que este los tome como tal, sino más bien como si todos estos detalles fueran un secreto entre director y espectador para conectar y ver quizá sólo al final lo que el personaje verá, pero a la vez de tal manera mostrado, para que nosotros no lo sintamos predecible, es verdaderamente de admirar estos manejos y recursos mostrados por parte del director, y como resuelve todo al final de una manera muy brillante. La forma en que la película se rompe y se nos es presentada de la mitad en adelante totalmente en plano secuencia, es verdaderamente magistral. La manera en que te rompe la forma de la película y como se venía presentando toda la historia, pasar de un relato de búsqueda y misterio empapado de una sensualidad y encanto descomunal, a este lapso onírico en el que toda la vida del personaje cobra sentido, y como se nos revelan detalles de su vida, y también la forma en que juega con el espectador, como el saber que él sabe que está dormido y que al amanecer todo terminará, estas cosas tan simples pero contundentes y bien aplicadas en verdad son magistrales y dignas de admirarse. La música es un acompañamiento muy sencillo pero exquisito, jamás se siente como un agente manipulador para hacernos sentir que la misma atmósfera, las tomas efectuadas, que pareciera no tienen conexión en determinados momentos, puedan funcionar.

Este elemento del quiebre o división dentro de la película me recuerda a un par de películas que también vi este año, la española Stockholm del 2013, y la coreana En la playa sola de noche del 2017 del extraordinario director Hong Sang-soo, sobre todo con esta última porque precisamente el corte, o la irrupción en la película se da en el cine, en el caso de Largo viaje hacia la noche se da antes del corte, y en En la playa sola de noche se da justo después. Ambas hablan de un amor del pasado, en el caso de la película de Sang-soo se toma más en torno a la psicología de esta actriz por su postura ante el abandono de su amor, que es también la figura de su director, en el caso de la película de Bi Gan, gira más en torno al misterio de la separación de los dos amantes a raíz de ser descubiertos por el padrote de Wan Qiwen, y la relación de Lou con su madre que también desaparece y que al final resuelve en sus sueños y todas estas pistas de las que ya comentaba que el director se refugia en el espectador para tener un cómplice, y eso es algo que es muy valioso para uno como espectador en el cine. Bi Gan también da mucho valor, al igual que Sang-soo, cada uno a su modo, al amor por el cine, es algo que tiene gran importancia en ambas películas.

Como ya lo había mencionado al principio, si este texto le parece confuso, raro, o simplemente malo, créanme que la película es mucho más para bien de lo que a usted le pueda generar este comentario mio. Este quizá sea de estos textos que luego suelo escribir para mi, más por una necesidad de sacar cosas, y esto muy pocas veces se da al momento de escribir sobre una película. Realmente espero ver inmediatamente la ópera prima de este director: Kaili blues, (como se darán cuenta, tiene el mismo nombre que la ciudad en la que se desarrolla la historia de Largo viaje hacia la noche, y esto se debe a que es la ciudad natal de Bi Gan, lo que reafirma el amor que imprime a la película, la tendencia de que muchos grandes directores enfocan su arte a lo que aman, a su gente a sus raíces) y escribir inmediatamente sobre ella, pues he de decir, que si alguien me preguntara hoy día, "Si pudieras ser un director de cine, ¿cuál serías?" Creo que, por las muchas similitudes que tengo con él, no sólo por el amor al cine intimista, poético, estético y meticuloso, (y que por muchos momentos recuerda a un estilo muy ligado e influenciado por el cine de mi otro gran adorado, Wong Kar-Wai) sino por el signo zodiacal que nos rige, el año en que nacimos, y los ochos días que es mayor que yo; diría que quisiera ser Bi Gan.









lunes, 11 de marzo de 2019

Cold War.


Zimna Wojna es una película del año pasado dirigida por el director polaco Pawel Pawlikowski, el director que nos trajo en el 2013 la impresionante Ida. El año pasado no hubo quien se le resistiera a los encantos que desencadena su más reciente película, que en muchas cosas es muy similar en Ida, pero vayamos por partes, que tiene Cold War que muchos la consideraron la mejor película en Cannes el año pasado tanto críticos, prensa, asistentes y miembros del gremio en general (además de que se llevara los reconocimientos a Mejor Actriz y Mejor Director en dicho festival), y que muchos consideraron que si una película podría quitarle el protagonismo a Roma en los premios Oscar sería esta. (Y no la falacia que nos hizo al final la AMPAS)


La película nos narra desde el principio como tres personas van por los pueblos de Polonia buscando talentos para una academia de artes que están por abrir al servicio del gobierno de Stalin, entre los aspirantes a la escuela hay una chica que al cantar a dueto con otra es cuestionada por el director de música quien le pide cantar a ella sola, desde entonces la química se ha desatado en ambos, y es que la chica tiene un ángel, una belleza y una voluptuosidad que desata la atención al igual de la maestra de baile como del director de la escuela, quien parece estar también enganchado de Zula y que defiende los ideales del gobierno (figura que al final de la película tendrá cierto protagonismo). Durante un recital en el que viajan fuera del país, Wiktor le propone a Zula huir a París, y ella acepta, pero a la hora de emprender la huida, ella lo deja plantado, y cual Rick Blaine no bajo la lluvia, sino bajo la nieve, se va sin ella. Años después ella lo va a buscar, consigue tener un matrimonio falso para huir de Polonia y el reencuentro amoroso y pasional se dan. (La escena dónde hacen el amor es preciosa). Él musicaliza películas en París, además de tocar en un club de jazz, ella bajo su cobijo se hace una gran cantante, pero no tardan en venir los problemas, los celos; y ella lo hiere de una manera tan dura al hacerlo creer que se acuesta seis veces en una noche con su productor que a la mañana siguiente lo abandona una vez más. Wiktor no duda en hacer lo que sea con tal de verla de nuevo, así tenga que perder incluso la segunda cosa que más ama como lo es la música, pues no puede vivir sin el amor de aquella chica berrinchuda que bien se puede lanzar al río para demostrarle cuánto lo ama, como Adele en La Fille Sur du Pont. Ella ahora tendrá que sacrificarse de muchas maneras y muchas cosas como su carrera, su juventud y su belleza para volver a ver y salvar a su amado, al final, luego de ver un extracto de la historia de este país fue parte de la URSS durante la Guerra Fría en los años 50's y 60's, como vio a su sistema cultural servir a la orden del sistema político, vio las influencias musicales del resto de Europa, y los ritmos tropicales americanos, nos damos cuenta que estamos frente a un instantáneo nuevo clásico del cine romántico, mejor aún: una obra maestra.


Y es que hay un sin fin de cosas que convierten a mi parecer a esta película en una obra maestra, para empezar haríamos a bien hablar de la fotografía: y es que el blanco y negro de esta película tiene una peculiaridad (al igual que con Ida) que lo hace único, una exposición más hacia el blanco que al negro mismo, que hace parecer que hay más luz, más foco que resalta incluso en los rincones más oscuros algo de luz que desprende el amor de nuestros dos protagonistas. El encargado de este departamento quien también se encargó del mismo trabajo en Ida, Lukasz Zal, hace un trabajo al servicio de lo que quería el director, y es formidable.

Hablando como tal del director, es impresionante que un director del calibre de Pawel, con una joya en su haber como lo es Ida, haya acertado de tal manera con otra película en blanco y negro que por lo que he leído le resulta un trabajo más personal al retratar de alguna manera la historia de sus padres, y lograr lo que causa con esta película en menos de 90 minutos es digno de enmarcarse y admirarse. La música en la película, los números artísticos y los bailables son dignos de distinguirse, y esto es mucho del gran trabajo del director. Las actuaciones son excelsas, y el final deja una sensación de vacío, pero de confort, al final el amor triunfa, aunque sea al final de los finales.


















sábado, 2 de marzo de 2019

Hermosa Taquicardia: diseccionando canciones (II)


En esta ocasión he decidido diseccionar una de mis canciones favoritas del disco Polvora de Leiva, no es uno de los sencillos, no es de las más conocidas (como la "ranchera" de La Francesita, o el vals de "Del hueso una flor") pero es una canción que no niega sus influencias "beatle" (sobre todo de la linea de las canciones de Harrison) que a mi me llega mucho porque habla de una noche, quizá de la noche perfecta, luego de escribir sobre la noche perfecta que no es tan perfecta como la retrata la película Stockholm, esta es la que yo llamaría una gran noche.

Y quizá la razón porque he querido escribir sobre ella se deba al hecho de que platicando con un amigo con el que comparto el amor por la música del compositor español, me decía que encontraba muchas referencias hacia la pesca, lo cual nos identifica un poco a nosotros por el lugar donde nos tocó vivir, y esta linea no se podría del todo descartar, muchas veces Leiva ha hecho referencia a la importancia de sus historias con San Sebastián, una zona con mar en la que también hay pesca. (Aunque también podría hacer referencia o guiños a esta actividad que definió a los Pereza no por malas prácticas, sino por la libertad en que se manejaban: piratas.)

Pero ahora expongo lo que yo creo que dice Leiva en esta canción:


A mi parecer prácticamente está hablando de una cita, no creo que sea una primera cita, aunque puede serlo, pero por como se dan las cosas tan deprisa en la canción yo pensaría que no. Aunque hagamos la suposición que si habla de una primera cita: si fuese el caso estaría hablando entonces de la taquicardia que se da en el trayecto al lugar que vas a ver a esa persona, y todo lo relatado en esta es lo que él imagina que será la noche, y que probablemente así será. Pero hablemos de lo que yo entiendo conforme lo que dice la canción.

Yo lo veo desde el momento en que ya regresan los dos de la cita, las cosas han ido de maravilla, es su segunda o tercera cita y la química entre los dos es real, no fue impresión de las pláticas de las citas pasadas, luego de una caminata donde no paran de platicar, y con la noche ya avanzada, toman un taxi y yendo en el asiento de atrás abrazados empieza la canción: "Fue un momento, aquella vez estábamos tan bien, que nos hicimos los muertos", luego viene un beso, de ahí que viene la siguiente frase "cuerpo a cuerpo, aprietas con saliva y sin querer se bloquea todo dentro". Entonces viene la confirmación: "Échame la culpa otra vez [en esta ocasión la frase es por el beso, más delante en la canción la misma frase me parece da otro significado] y una hermosa taquicardia, me sorprende en el camino, y ahora que nos lamentamos, saca lo que quieras de mi", que en esta última parte él se siente sorprendido, feliz, y perdido, en palabras del mismo Leiva cuando habla de la canción, sabe que ya está "dentro" del juego. Luego hablan de la emoción de ese momento, de que quizá hablando con sinceridad ambos las cosas pudieron ser mucho mejor, más por parte de ella que de él cuando dice: "tú dudabas todo el tiempo"; luego hay una frase en la canción que a mi desde siempre me ha desconcertado mucho, y quizá la más poderosa razón por la que me gusta esta canción, por las múltiples lecturas que se le puede dar: "no era cierto que lo necesitabas más que yo, y eso me hizo andar despierto", ya que puede referirse a una chaqueta, a un sillón, a un cigarro, al último gramo de coca. Y luego él reitera que quizá sólo es lo que él siente, que quizá no sea tan mutuo el feeling tan palpante al principio del estribillo: "échame la culpa otra vez". Y viene el remate con el coro:

"Será la extraña confusión, la que me arruga el corazón,
seremos carne de cañón por la mañana.
y es esa estúpida traición
la que me trajo esta canción,
¿por qué me clavas el arpón con la mirada?"

Se sabe vulnerable de lo que pasa en su corazón, se siente sorprendido de que una taquicardia venga de algo bueno, no sólo de la experimentación con sustancias, del pánico, entonces no sabe si eso es real o no. Y cuando menciona la traición quizá se refiera al hecho de que él no quería sentir las cosas tan deprisa, pero; ¿quién tiene razón y mando sobre el corazón? Pero a raíz de esa noche nace esta canción, y en particular, de las miradas de ella que detonan todo el sentir en él, quizá ella siente lo mismo, y esa es la confirmación, quizá por eso le clava el "arpón" con la mirada.





sábado, 23 de febrero de 2019

Stockholm: La noche perfecta, ¿es la noche perfecta?




¿Cómo concebimos nuestra idea del amor? Corrijo lo anterior: ¿cómo llegamos a concebir nuestra idea de enamorarnos? En primera estancia podríamos decir que viene desde nuestros padres. Estudios determinan que si crecimos en un hogar feliz, con padres felizmente casados las probabilidades son altas de que tengamos un matrimonio feliz siendo adultos, que queramos ser como ellos. En cambio los mismos estudios determinan que si crecimos en un ambiente con padres divorciados/separados, la tendencia se repetirá. Pero luego crecemos y la relación entre nuestros padres ya no es la única influencia que tenemos sobre el amor, empiezan a venir nuestras experiencias propias. Y así como las primeras relaciones marcan en mucho como será nuestra vida amorosa siendo adultos, llega otro factor muy importante, esencial para todos: la cultura popular. Películas, canciones, libros; todo esto también va formando un poco nuestra forma en que concebimos, creemos, y buscamos el amor, o vas encontrando obras que reafirman tu forma en que lo concibes ya desde siempre. En mi caso son muy obvias si son frecuentes lectores de mi blog: amores de cortos lapsos de tiempo, incompletos, momentos dictados más por un dedo que señala llamado destino o azar (dependiendo de la persona que narre la historia) me han regido, como mi amor por Rayuela, La Tregua, (Benedetti y todos sus poemas de amor son mi mantra) y películas como When Harry Met Sally, Hable con Ella, la trilogía Before, La Vida de los Peces, Amelie y Her son algunas de las que son responsables de mi desagradable sentimental, diría Borges o el ser molestamente cursi, diría Cortázar.

Pero llegado al punto que quería llegar les pregunto: ¿Qué tan sano es tratar de buscar un amor como en las películas? ¿Estamos buscando el amor apropiadamente, de esto va esta película de la que luego de una larga introducción les comento



Una plática se desarrolla entre dos amigos en la que parece ser una fiesta en un viejo edificio, (bastante "simple" cabe decirlo) uno habla sobre la que parece ser su chica, le dice a su amigo que esta se irá a Estocolmo con un amigo que conoce allá, este dice que seguro follarán, entonces le pregunta a su amigo si él se la follaría, este se sale una y otra vez por la tangente, evidentemente le molesta el tema, hace oídos sordos cada vez que este le pregunta. El tipo que no deja de hablar le dice al otro que su chica le dijo que en una fiesta ella y le contó que estuvo a punto de hacerlo con él, pero que no había problema, que él sabía que era incapaz, pero que seguro si no fuera su novia se la tiraba, al final con el otro "tio" ya molesto, la plática no termina en nada. Corte siguiente vemos al tipo que no dejaba de hablar diciéndole al otro que la seguirá a la chica a Estocolmo tres meses después para ver si se acuesta con su amigo. el amigo se va y el otro chico ve entrar a la fiesta a una chica, en el momento queda prendado de ella, este va y la busca al interior de la fiesta, la encuentra y le dice que le ha pasado algo realmente raro, pues se había enamorado realmente de ella. Terminada la fiestas cosas "convencionales" harán que compartan el camino a casa por la noche, y hasta ahí parecerá que es una película romántica cualquiera, pero no lo es. Aunque ya dado el giro de tuerca el final esté escrito incluso antes de que la película termine.



Leyendo un poco sobre la película antes de verla y escribir esto me enteré de dos datos: el primero es que la película fue financiada por crowdfunding, ya desde ahí podemos deducir dos cosas: la primera, que para el 2013 esta película era dirigida por un director joven. La segunda, que la trama era meramente de nuestro tiempo.

A primera vista, transcurridos los primeros minutos podemos deducir que veremos una película romántica como cualquier otra (como ya lo dije), la historia de un chico que tratará de convencer en una noche a una chica que ha conocido apenas que en realidad se ha enamorado a primera vista de ella, ella duda, y tiene un aire de estar triste, que no se sabe bien el porque. Hasta este punto no se revela nada nuevo, es la historia de todo chico galán que por el principio de la película pareciera no es un patán como el resto de los chicos que van por ahí ligando chicas sólo por una noche para después botarlas y no volver a verlas, pero durante la caminata y ya estando en casa de él su comportamiento va cambiando de a poco, pero aún no se predice nada fuera de lo normal, en cambio para ella de a poco la experiencia se va convirtiendo en la noche que toda chica consumidora de esta idea popular del gran amor que llega y te golpea de pronto y te cambia la vida, cree que esa noche es el comienzo de algo especial.

El amanecer es duro, y la película se transforma totalmente en otra cosa, pareciera se vuelven dos películas en una, dos cosas diferentes, la primera, era miel, la segunda, lo contrario, hiel; o quizá lo mejor sería decir: la primera parte es ilusión, fantasía; la segunda, realidad. Pues el encanto de la noche y la poca luz que dan las luces, del romanticismo barato y mal interpretado por todos se desvanece (dicho sea de paso el efecto del alcohol). Los arranques explosivos que una noche anterior nos parecían sexys en la otra persona a la mañana siguiente son detestables, y lo más preocupante, nunca, por mucho que puedas profundizar en una plática especial, nunca se puede saber a ciencia cierta en una noche a quien has metido a tu casa, a tu cama, que problemas tendrá esa persona, que problemas te traerá.

Rodrigo Sorogoyen recurre a algunas tomas muy bonitas adornadas con música, sobre todo en la parte de la caminata, que representan la falsa ilusión que tenemos por representar las noches especiales, fungen para eso. La mancuerna entre los dos actores es por demás destacable, quizá lo mejor de la película.

El director tenía claro que quería con esta historia, lo que quería contar y como lo quería contar, además de tener un lenguaje muy propio para hacerlo. Aun con sus detalles técnicos o narrativos, la película funciona, es muy buena por el simple hecho que cumple con su cometido, logra lo que quería. ¿Y qué es eso que quería? Hacernos pensar la forma en que nos relacionamos y cómo es que buscamos el amor los jóvenes hoy día en cada fiesta a la que asistimos, como los que juran estar enamorados de nosotros en realidad no lo están, la gente miente para conseguir lo que quiere, y cambian de ser el más dulce al más agresivo y ofensivo cuando no lo consiguen, para luego volver a ser dulces, por la manía de no saber siquiera lo que ellos quieren, o lo que son, porque, si sabes quien eres, no sales a buscar algo que te llene por un rato, o te complemente para toda la vida. Los que estamos llenos sabemos que esa persona llegará, no hay que salir a buscarla.

“Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al vesre. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.”


jueves, 14 de febrero de 2019

As Tears Go By.






Un joven ve interrumpido su sueño por una llamada, es su tía, esta le dice que le volverá a llamar una vez que esté despierto, no pasan ni cinco minutos cuando el teléfono vuelve a sonar, es nuevamente ella, él le dice que qué es lo que quiere, le dice que su prima se quedará unos días con él porque va a hacerse unos estudios médicos a la ciudad, él sin más reniego acepta, cuando llega la prima, él le dice que si alguien lo llama le diga que él devolverá la llamada, y vuelve a dormir, parece que no hay nada en común entre ellos. Luego nos enteramos de dos cosas en la vida de Wah en los siguientes 20 minutos: que es un matón a sueldo, y que no le gusta hablar de sus rupturas amorosas. Los dos días que pasa con su prima Ngor lo hacen darse cuenta que puede tener otra vida diferente lejos de Hong Kong. Ella se va de regreso al lugar donde vive y trabaja, le deja una nota a Wah diciéndole que el día que quiera encontrar algo que ella a escondido simplemente la llame. Pasa el tiempo, Wah avanza en su carrera de criminal a pesar de tener que cargar con su temperamental mejor amigo Fly que no deja de meterse en problemas, Wah va a Lantau a buscar a su prima, el encuentro es seco, y la despedida se da rápido, pero como en el verdadero amor, las despedidas rápidas son una mentira, y ella regresa a donde llega el transbordador porque está segura que él regresará al escuchar el mensaje que le deja en su biper, el encuentro se da y Wah quiere formar una nueva vida al lado de Ngor. Pero la realidad lo alcanza cuando Fly, luego de que Wah hace todo lo posible para que lleve una vida honesta, se vuelve a meter en problemas. Wah regresa dos veces a la ciudad, la primera vez como una advertencia, la segunda como una sentencia final, quién iba a pensar que justo antes de su muerte el recuerdo que vendría a su cabeza, alguien que disfrutó de las mieles del falso éxito que te da una vida de crimen, fuera el primer beso que le dio a su prima.


¿Se puede con la primera película de un director predecir el gran futuro que le espera en el cine? planteo mejor la pregunta: ¿Se puede con la primera película de un director predecir el tipo de cine que hará en adelante? En el caso personal de Wong Kar-Wai yo diría que no, con As Tears Go By ni se podía predecir en el genio del cine que ahora es, ni se podría definir el cine como él lo concibe, pero hablando en retrospectiva, quizá todo ya estaba escrito desde este primer trabajo.

Luego de su trabajo como guionista para películas honkonesas más de la corriente llamada Cine B, en las que si bien escribía todo tipo de guiones, lo que más vendía en la etapa en que al trabajaba como guionista para In-Gear Film Production Company del productor y actor Alan Tang, era el cine de acción, películas de policías contra criminales, no fue sorpresa para nadie que la primera película del joven guionista fuera de este género y que In-Gear fuera la productora. Pero, ¿cómo a partir de una historia de un criminal ya se podía ver todo lo que Kar-Wai ondaría en el resto de su filmografía, al menos en sus largometrajes hasta hoy día? Ahora lo expongo.

Cabe decir que aun con el capital invertido por In-Gear en la película, (y que le resultó como perdida total) está lejos de tener los grandes presupuestos que Kar-Wai tendría en el resto de sus películas, tan así es que se nota una precariedad en el trato en ciertas escenas de acción. Pero aun así ya se nota un sello imprescindible en muchas de sus primeras películas como Chungking Express (obra maestra que también hace unos pocos días he podido ver y que además de ser una genialidad de estética y narrativa, es una clase magistral de como hacer buen cine con tan poco siempre y cuando se cuente con una gran historia) y Fallen Angels: las persecuciones caricaturizadas. Cual si viéramos alguna película de animé con planos secuencia segmentados, la recreación de esta técnica en actores fue algo que Kar-Wai fue perfeccionando cada vez más en cada uno de sus filmes y es un sello distintivo en la estética de muchas de sus primeras películas (como las ya mencionadas).

Otro sello distintivo que replicaría en otra de sus películas es la música, si bien aún en esta película no cuenta con las grandes composiciones de Umebayashi, su música tiene cierta atmósfera que cae justo en los tiempos que la trama dicta cambios de tono, además de que tiene esta esencia bohemia que a Kar-Wai lo ha perseguido desde toda la vida. Y con respecto a la música también tiene algo que en otra de sus películas más emblemáticas utilizaría, pues en Happy Together si bien la música de Chung y Piazzolla es una delicia, una canción es la que dicta como tal la trama y la que al final le da sentido a la película, la canción homónima de la banda The Turtles, pues un poco eso pasa en As Tears Go By con la canción "Take Me Breath Away" interpretada en hongkonés.

Si bien la estética aún no estaba tan depurada, ni la fotografía estaba cargo del extraordinario Doyle, la esencia narrativa, y el lado amoroso del director ya estaban, a pesar de ser una película del género que era, la historia que retrata sobre amores imposible e inconclusos (y que dicho sea de paso, lo convirtió en uno de mis directores de cine favoritos) que se verían en todos sus filmes posteriores, (llámese Deseando Amar, 2046, incluso The Grandmaster, aun sin ser la trama central, es de gran importancia el amor/desamor) ya estaba escrito desde un principio, si a algo quería rendirle tributo Kar-Wai con su cine, era al amor. Además vemos en esta película a una actriz (por demás formidable cabe aclarar en esta cinta) por demás importante en las primeras películas del hongkonés: Maggie Cheung.

Un joven hongkonés que siendo niño soñaba en su idioma en un país donde no lo entendían, se daba a conocer en el mundo del cine en el mismo Festival de Cannes (no en la selección oficial claro está) con una película a la cual muchos críticos de cine alabaron y vieron en ella (al igual que yo) a una especie de Mean Streets asiática (obra maestra de Martin Scorsese). Sin duda no es una película perfecta, pero nos pone en perspectiva de lo que el honkones sabía que quería hacer, y a donde quería llegar, que si lo logró, juzguen su filmografía y la influencia que a tenido en grandes directores de este siglo.

sábado, 15 de diciembre de 2018

"Me receto abstinencia . . . ."


Dejar de pensar en ti.

Dejar de tomar café por la noches, para no recordar tus labios.

Dejar de salir a buscarte de noche a la calle.

Dejar de vestir esa chamarra que tanto te gusta.

Dejar de mirar tus orejas.

Dejar de levantarme temprano.

Dejar de pronunciar tu nombre.

Dejar de soñarte.


Me receto abstinencia . . . .
Esperando poder curarme de ti . . . .






martes, 11 de septiembre de 2018

Sueño En Otro Idioma.


Si me pongo a pensar, no miento ni exagero al decir que si una película mexicana esperaba ver desde hace cosa de dos años, la que más esperaba, porque otra que espero ver más o menos desde el mismo tiempo también es La Gran Promesa desde que supe que su director estaba filmando en Durango por las páginas de Cinéfagos, la cual ha tenido su estreno precisamente en el Festival Internacional de Cine de Durango, ese mismo que también proyectó la película de la ahora les hablaré: Sueño en otro idioma, la más reciente cinta del director Ernesto Contreras.

La película trata sobre cómo un joven estudiante de lenguas llamado Martín (Fernando Álvarez Rebeil) que llega a un pueblo para aprender el zikril, una lengua en vías de extinción y que según él sólo quedan vivas dos personas que la hablan, una señora llamada Jacinta (Mónica Miguel) y un señor llamado Isauro (José Manuel Poncelis), ambos muy mayores.

Estando con ellos se encuentra con la noticia que hay un tercer habitante que aún habla esa lengua, Evaristo (Eligio Meléndez) un señor malhumorado el cual fue el mejor amigo de Isauro, pero con quien lleva cincuenta años sin hablarse. Antes de poder grabar alguna plática entre Jacinta e Isauro estos le revelan un secreto sobre su lengua a Martín, y un día después Jacinta muere, y este hecho no hace más que hacer más maravillosa la fábula sobre los zikriles.

Cuando Flaviana (Norma Angélica), la hija de doña Jacinta, le revela que según sus tradiciones, los zikriles nunca mueren del todo, van a un lugar al que llaman El Encanto. Es así que Martín, con ayuda de Lluvia (Fátima Molina), la nieta de don Evaristo, de quien se enamora, hace que los dos viejos amigos, de los que se dice por todo el pueblo su enemistad nació por una mujer de la cual se enamoraron, y que ella correspondió a Evaristo, haciendo que casi se maten en su juventud.

Luego de varios tropiezos e intentos (uno de ellos muy conmovedor) los reúne y hace que limen asperezas por un tiempo, pero el pasado vuelve, y este hace que secretos y la verdadera razón por la cual dejaron de hablarse se revele. Isauro, quien más sufrió el pasar de los años, termina por irse con su pueblo antes que Evaristo, que no termina por perdonarse por sus errores y decisiones del pasado. Isauro le dice unas últimas palabras a Martín, un mensaje que solo Evaristo puede traducir, dejándonos sin saber a ciencia cierta si dicho mensaje era para su antiguo mejor amigo, o para su nuevo mejor amigo, quien llora conmovido y devastado por su muerte abrazado a el último de los zikriles vivo (otra escena que también involucra un abrazo es cuando Lluvia le dice a su abuelo que se vaya con su amigo)

Son un sin fin las razones por las cuales considero desde ya a Sueño en otro idioma una de mis películas favoritas del año, y sin duda de las mejores del cine mexicano. En primer lugar, por la visión de Ernesto Contreras de hacer una película en la que, creando un propio lenguaje, hace un hincapié y un llamado a no dejar morir y rescatar tantas lenguas propias y ancestrales que tenemos en nuestro país. Este homenaje a tantas comunidades indígenas que luchan y protegen sus secretos tan vitales para ellos, tan olvidados por nosotros los "civilizados".

La película tiene un mensaje muy efectivo sobre la confianza que muestran en el personaje de Martín; en más de una ocasión se muestra así, demostrándonos en el argumento que estas poblaciones nos abrazan a nosotros, y nos brindan su amor y sus conocimientos a aquellos que nos acercamos a ellos con corazón puro y noble, una muestra de ello es cuando Martín, al inicio de la película, se presenta con doña Jacinta y ella le pregunta por qué quiere aprender el zikril y ésta, al escucharlo, le dice que ellos no quieren que muera la lengua, pero que tampoco quieren que caiga en malas manos. Entonces ella de inmediato lo lleva a conocer a Isauro y de inmediato se ve la conexión entre ellos, y este le dice que le enseñará el zikril.

Otra ocasión es cuando Evaristo descubre la relación entre Martín y Lluvia, y este le pregunta a ella si cree en él, ella le dice que sí, y con esa respuesta tiene para que él no lo mate. Otro gran acierto de la película es que todo pasa en nuestro tiempo, es solo con recuerdos de las mentes atormentadas de ambos viejos, que nos llega de a poco la información de su pasado, del cómo siendo tan amigos, prácticamente de la noche a la mañana, se olvidan el uno del otro, sin jamás olvidarse, es solo cuando ya tenemos todos los elementos que esto se nos muestra.

Técnicamente la película es impecable, todo lo referente a la producción (que se la rifó en las locaciones que encontraron en Veracruz y cómo filmaron para que se sintiera la genuinidad del "tiempo y espacio"). El diseño de producción, la atinadísima, pulida y elegante fotografía de Tonatiuh Martínez, la música original de Andrés Sánchez que es una belleza, el sonido directo, hacen de esta película simplemente un agasajo fácil de disfrutar al verla. Un par de detalles o errores técnicos pude percibir, pero en serio solo lo menciono por hacerlo, sin malicia alguna, pues creo que ni siquiera son perceptibles, incluso yo pude haberlos visto mal (estos involucran un traje de baño y sangre).

Ernesto Contreras es de los pocos directores mexicanos que en todos sus trabajos suele poner historias muy genuinas. Se nota su toque autoral, y eso es muy difícil de lograr aun cuando sus películas siempre son bien aceptadas por todos los públicos, incluso sin ser sus guiones (y aunque él no escribe, sus dos últimos trabajos, este y Las Oscuras Primaveras, son escritos por su hermano) y todas sus películas cuentas historias muy humanas, todas siempre con una carga emocional y siempre con cierto grado de obsesión, con algo oscuro, con algo secreto en sus historias, y esto, ya sea voluntaria o involuntariamente, se refleja en todas ellas en lugares cerrados, pláticas casi siempre sólo entre dos, en escenas muy oscuras.

Incluso en esta, aun teniendo la inmensa majestuosidad y el tamaño monstruoso de la selva, no es en otro lugar que en El Encanto, un lugar muy cerrado, en el que la historia encuentra su desenlace, y donde además es la única parte donde se nos traduce un dialogo en lengua zikril, pero lo considero sólo necesario en esta escena, pues en toda la película, cuando vemos dialogar a Isauro y Evaristo, ya siendo jóvenes o viejos, uno puede interpretar en sus miradas y gestos, todo lo que se dijeron, y por sus sufrimientos y sus almas cansadas por no poder seguir hablando por lo que las normas, la religión, la sociedad pudiera decir en aquel entonces, no se pudieron decir en cincuenta años.

Sólo comentar, como dato final, que si les hubieran dado el Ariel a ambos protagonistas por el rol protagónico (además quiero reconocer el gran trabajo de todo el cast, entre ellos Hoze Meléndez y Juan Pablo de Santiago como Isauro y Evaristo jóvenes, respectivamente; Nicolasa Ortiz Monasterio como la joven de quien se enamoraron, y la participación especial de Héctor Jiménez, pero sobre todo el que tuvo Fátima Molina en la película) me hubiera parecido fenomenal.

Termino este texto escribiendo: Así sea…