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lunes, 1 de julio de 2024

"El Editor -Versión Final-", o la atinada congruencia de morir en tu lenguaje.





Edzna M.H.

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La verdad es que, debo confesar antes que todo, que este es el análisis que más me ha costado escribir, no sólo por el acto mismo de escribir sobre un proyecto del que pertenezco en muchos sentidos, sino por la acción que ha resultado para mí desprenderme de todos los modos posibles para poder escribir para todo aquel que vaya a leer este texto, de manera objetiva y crítica, y no bajo una influencia subjetiva que bien podría desprender en cualquier instante mi lado más sensible y personal, de modo que apreciable lector, tenga usted total certeza que las palabras que desemboquen aquí, por muy imposible que a usted le parezca, no llevan ninguna influencia personal de por medio.
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Cada ser humano tiene una concepción propia de cómo percibimos la vida y la realidad, la mayoría de las veces, esta es un reflejo de nuestras experiencias, de nuestro diario vivir, de lo que vemos, leemos, escuchamos, son reflejo del lugar donde vivimos, las personas con las que interactuamos y a lo que nos dedicamos, así creamos nuestro propio lenguaje, con sus códigos de lo que comunicamos o queremos comunicar, incluso cuando la comunicación se hace con los silencios. ¿Por qué la muerte de una persona puede ser más vistosa que otra? ¿Qué influye para que esto sea así? ¿Puede en un último acto el destino darnos una tregua y hacer nuestra muerte un poco menos dolorosa e insignificante? Esta es de alguna manera, la lectura que hago en primera instancia de "El Editor -Versión Final-".


Marcos, un editor de videos y películas independientes, trabaja diariamente editando hasta largas horas de la noche, hasta que en una ocasión sufre una convulsión que lo hace perder la consciencia. Al despertar descubre que su forma de percibir la vida ha cambiado de tal manera que ahora todo lo vive y lo ve de la misma manera que un montaje cinematográfico.
Entre cortes y efectos especiales, Marcos establece una confrontación contra su propio subconsciente para poder controlar su percepción del tiempo y sus emociones más profundas.


El cine de bajo presupuesto, o cine de guerrilla como es conocido por muchos (que nunca serán lo mismo que el cine independiente, para todos esos confundidos), es un cine en el que evidentemente hay que otorgar concesiones que los "puristas" del cine no permiten, sobre todo en los departamentos técnicos. Pero si hay algo debe de caracterizar a este tipo de cine para que resalte como una gran obra, incluso por encima del cine industrial; es el tener una historia bien pensada, con un guion que permita al pequeño crew la lectura fácil para no chocar con el autor de la misma, para que la historia conecte armónicamente y se sienta genuina. Y en este punto me parece que Alejandro Savant, director de la película, lo hizo correctamente, incluso con un guion moldeable que nos deja por sentado una de las grandes máximas dentro del cine para mí: el guion es sólo una guía, la verdadera película se crea en el montaje, y esta película por supuesto que es eso, tanto por el nombre de la misma, como por la naturaleza de la historia, que permitía que muchas cosas que no estaban controladas al cien por ciento en cuanto a la producción, equipo técnico y a la continuidad se refiere, se integraran a la historia de manera natural, teniendo una obra totalmente congruente con lo que quería transmitir, y aunque hay lapsos en los que claramente se sienten elementos en el montaje que, más que ser parte de la narrativa, están para solucionar problemas; me parece que la forma en que estos se emplean, es completamente efectiva. 

Me parece que Alejandro se toma la osadía que muy pocos realizadores se han permitido, algunos de esos pocos han sido de esos que han marcado un antes y un después en la historia del cine; y esta osadía radica en involucrar al espectador al máximo en el sentido de la historia. Él obliga y hace al espectador involucrarse en la narrativa, en más de un sentido a adentrarse a la historia, aún cuando quizá no comprende muchos de los elementos y conceptos que hay en esta, pero que los hace sentir antes que comprender, los obliga a emocionarse antes que entender, y eso lo logra perfectamente.

También hay mucho de valentía y valor en crear una obra en la que todo es conciso y directo con lo que él quiere exponer, y no andar con rodeos o por las nubes, esto está más que demostrado en como transcurre la relación entre los dos personajes principales, Marcos y Michelle, nos muestra las fases más importantes en su historia, sin hacer algún detenimiento innecesario, incluso en la misma naturaleza de lo que le pasa a Marcos. A esto muchos le podrán dar lectura como falta de construcción de personajes, yo diría que es mostrar lo que el realizador quiere mostrar, hacerlo de manera correcta, nada más.

Algo que me pareció brillante es como la evolución afectiva entre Michelle y Marcos está marcada a lo largo del metraje bajo un concepto de espacio bastante interesante. Casi es imperceptible, no se nota; y es tanto sutil como hermosa (acaso planeada por el evidente hemisferio más desarrollado del director que es el creativo, acaso creada por sí misma de forma fortuita). Cuando se conocen, en palabras que el crítico colombiano Juan Carlos González utilizó para describir a “In the mood for Love”: <<apenas y se tocan>> al final de su primera cita, pero conforme vamos viendo su interacción y su continua convivencia, esta distancia se va acortando, siendo la secuencia de los juegos mecánicos el más claro ejemplo; hasta verlos en la mágica escena del atardecer buscándose constantemente para no separar siquiera una extremidad de su cuerpo y mantener el tacto, hasta el momento que Marcos con su condición agravada, decide salvarla del sufrimiento e impone la distancia abismal, en ese momento se corta la larga secuencia de su evolución de estar juntos. 

Todos los miembros del cast lo hacen de manera correcta, son creíbles porque todo en la historia permite que las acciones de los personajes sean congruentes, y esto me parece que lo logra de manera magistral sobre todo con el que para mí es el personaje más importante de la película: Michelle.

Si bien Alejandro es quien escribe el personaje, me parece que no se le puede dar todo el crédito de la creación de este, pues me parece la creación como tal termina cayendo sobre los hombros de la actriz que lo interpreta, que toma como base las características e indicaciones de Alejandro, y demás elementos en el set para crear a este personaje tan lleno de vida. Evidentemente hay un trabajo más que limpio en Abril Ortiz a nivel interpretativo, y a mi parecer su actuación es de lo mejor que he visto en los últimos dos años. Logra transmitir toda esa naturalidad y ese amor que va germinando de a poco en la mirada de ella hacia Marcos, y me parece que lo que si es un logro completamente del director, es en cómo el foco se centra en ella cuando aparece en la vida de Marcos, haciendo de este no sólo el hombre que vive y muere dentro de su lenguaje, sino también el espectador por naturaleza de la magia que Michelle le viene a inyectar a su vida.

El personaje de Marcos, como ya lo comenté antes, es un personaje que se construye y se le da sentido en el montaje, en donde Alejandro saca el mayor provecho a las partes en que desde mi punto de vista más crítico y objetivo, el interprete no llega a los puntos dramáticos e interpretativos que debía llegar, pero también hay que decir que hay muchas escenas en las que muestra dotes histriónicos que me parece dan a Marcos una identidad muy particular, y lo hacen un personaje tan rico como complejo, y eso si hay que agradecérselo no sólo al actor y al director, sino también a Itzú Martínez, la asistente de dirección, que también en más de una ocasión fungió como coach actoral; y a la propia Abril Ortiz que por su Michelle, Marcos se convirtió en una especie de personaje réplica de lo que el otro desarrollaba, facilitando mucho el trabajo interpretativo del actor que le dio vida. 

Para mí lo más maravilloso del cine de Alejandro Savant siempre van a ser estos símbolos que hay en sus trabajos, hay una especie de vorágine vertiginosa que crea conceptos a través de imágenes que parece que no se ven, o que con mirada objetiva no se logran apreciar, pero que quedan en el subconsciente como mirar con el rabillo del ojo; como si los hubiéramos imaginado o soñado, pero que definitivamente están ahí plantados deliberadamente por él y que sabe que crearán un impacto en el espectador, que se quedarán inconscientemente y sin darse cuenta, como lo puede ser una chica mordiendo una manzana, la mirada nerviosa de un hombre mirando a una mujer, una melodía que no te deja de acompañar aún pasados días de la proyección.

Más allá de la valentía de Alejandro al hacer una película totalmente independiente y con un mínimo crew, y que me parece crea quizá su mejor obra al momento; debo decir que seguramente él está consciente de todo lo que se puede mejorar, y que no tengo la mejor duda lo hará en su siguiente trabajo. Más allá del amor que le tengo a este proyecto, y para este punto dejaré la objetividad que me había empeñado a seguir al principio del texto, debo decir que esta película de amor y sacrificio, es un proyecto que se logró realizar enteramente por amor a la historia que nació de su director, y que salió adelante gracias al amor por un proyecto, y por un grupo de amigos que no querían hacer otra cosa más que hacer cine por amor a este; y si me permiten el comentario más personal que me voy a permitir hacer, esas son las historias y ese es el cine que para mí vale la pena de ver, y que logra traspasar el tiempo.

domingo, 14 de mayo de 2023

Peter Pan y Wendy




Siento que la principal función de un crítico de cine, como ya lo he comentado en pasadas ocasiones, no está en decirle a un posible público para una película si esta es mala o buena, o si la deben de ir a ver o no, la función del crítico principalmente radica en formular a través del conocimiento adquirido, un canal a través del lenguaje en cualquiera de sus manifestaciones, entre ese público y la obra en cuestión con todo lo que la abarca, que bien puede ser su contexto histórico, obra del creador, así como el lenguaje cinematográfico, que aunque es bien sabido, el lenguaje cinematográfico está respaldado por el "prueba y error" que los grandes maestros del cine han venido desarrollando a través de más de un siglo, el lenguaje y sus reglas pueden romperse por decisión, pero jamás por omisión.

Dicho lo anterior, empiezo diciendo que en una bastedad que azota a nuestros días de cine de nostalgia, remakes, spin-offs y cine de merchant o de infantilización que crean las majors para atraer nuevo público, recuperar al público deseoso de escapar de su realidad, y llenar sus arcas de dólares. Entre esta baraja interminable de ese cine que inunda el streaming, hay una película que a mí me ha parecido una propuesta por demás interesante, pues no sólo es una película que se suma y viene a abonar aún más a la linea autoral de su director, sino que además les da a las majors lo que ellos quieren (como lo fue en el caso de Pete´s Dragon), pero sin ser un producto vacío, que si bien es verdad no gusta a todos los públicos por ceder en cosas que ahora mismo trataré de argumentar, me parece que la propuesta narrativa de Lowery a mi parecer no está en duda desde ninguna perspectiva.

La película retoma la premisa de la película original, incluso hasta cierto punto uno podría pensar que Lowery lo que hace es dar vida al clásico de Disney, pero esto se rompe cuando Wendy y sus hermanos se trasladan a Nunca Jamás, y desde aquí Lowery empieza a hilvanar sus formas de hacer cine.

Hay una cosa muy cercana visualmente hablando entre esta película y "El caballero verde", hay una magnificencia que apabulla visualmente hablando, y si bien es claro que esta se crea a través de herramientas tecnológicas, Lowery no olvida como sacar el mejor provecho a estos planos generales de llanos y praderas, acompañados del silencio y una música incidental maravillosa como en sus primeras películas.

La película me parece valiosa porque atiende una linea narrativa que jamás se había explorado en este clásico, esa otra perspectiva que aborda en la historia, usando lo clásico con un amor palpable, hacen que todo lo que añade Lowery de su punto de vista, es de las cosas que más valor le dan a esta entrega, y por su puesto habrá a quien le guste y a quien no le guste, y eso está bien; pero desde mi perspectiva la visión de Lowery, me parece tiene toda la congruencia del mundo, además de que esta sirve para reivindicar las decisiones que ciertos personajes tienen que tomar sobre los caminos a escoger para seguir viviendo, para ser una parte de sus seres amados, aunque toque por un lapso de tiempo en el que haya que ser antagónicos. Explora y trata de explicar y dar contexto del por qué Hook es como es, y Peter es como es. Muestra en muchos sentidos que muchas veces no existe un bien contra el mal de forma tajante, o un blanco y negro totalitario, muchas veces la vida y las relaciones humanas son una zona de diferentes matices de grises, en los que hay que naufragar hasta encontrar el canal (o tono) en el que podamos entendernos, y jugar a través del inevitable crecimiento.

Una de las cosas que Lowery atiende para las majors y que a mí honestamente jamás me ha desagradado, es el hecho de la verosimilitud y legitimidad de los personajes conforme a su apariencia física, y creo que hay un debate detrás de todo esto que ni siquiera tendría que existir a mi parecer, pero aún así trataré de dar mi opinión en algunos ejemplos que se han dado en la industria.

En el año 2018 la comunidad transexual de Estados Unidos inició un ataque a través de Twitter contra Scarlett Johansson por aceptar el papel para una película donde interpretaría a un hombre transexual, al poco tiempo, Scarlett tuvo que recharzarlo de la manera más correcta diciendo que quizá el papel tendría que interpretarlo alguien que fuera transexual. Del lado opuesto de la moneda tenemos al siempre genial Neil Patrick Harris con su emblemático papel de Barney Stinson para la serie HIMYM, en la que interpreta a un hombre mujeriego y maduro el cual incluso tiene un libro para conseguir acostarse con mujeres lo más rápido posible, y cosa muy contraria a lo que interpreta en su personaje, Neil es homosexual y está felizmente casado desde hace años. En resumen, si bien las minorías tienen un punto más concreto al cual defender su posición no sólo en el mundo del cine, sino en el de las artes en general, siempre son los que menos se quejan, y si lo hacen es con justa razón porque tienen que luchar contra mayorías y muchas veces caprichos de las productoras o directores, en cambio en el caso contrario, creo que hay muchos más espacios para actores caucásicos en los que pueden probar para obtener un papel en condiciones favorables para ellos, cuando en realidad nadie tendría que tener preferencias, los castings tendrían que ser justos y juzgar sólo el talento histriónico, aunque por supuesto eso es una quimera que sólo se daría en una utopía. Pero dentro de todo este tema que a muchos los pone por demás sensibles, cabe resaltar que el impacto que muchas veces es sólo por temas de recaudación o económicos para las majors, tiene una resonancia muchas veces mayor y que es por la cual yo no desacredito del todo estas decisiones de casting: el impacto que tiene por ejemplo, para un niño con Síndrome de Down el ver a un personaje en su condición en una película como "Peter Pan y Wendy", es algo que le cambia la vida, haciéndolo creer que él puede llegar algún día a estar en una pantalla de cine, o una niña de padres afroamericanos pensando que también existen hadas con su misma tez, es algo que las generaciones de minorías del siglo pasado no vivieron, y que seguramente habría abonado para que los indices de discriminación en pleno siglo XXI no sólo en América, sino en la propia Europa, no fueran tan altos y con medidas tan radicales que incluso llegan a reformas políticas. Esto es algo que no se ha mencionado mucho pero, incluso Spielberg y Wright en sus adaptaciones es algo que ya habían explorado, pero nadie había hecho tanto revuelo porque de alguna manera las adaptaciones de estos eran más digeribles que la profundidad narrativa propuesta por Lowery.

El hecho de que Lowery de igual o más importancia a Hook que a Peter y Wendy, me parece un gran acierto, como ya lo había mencionado, y sus interpretes me parece están perfectos. Un Jude Law, osado, desmedido y que se nota a leguas disfrutó muchísimo dar la complejidad (que en apariencia, no la tiene, pero que vaya que la tiene) a su Hook. Alexander Molony es un notable descubrimiento para mí, y la joven Ever Anderson brilla con luz propia, no se nos haga extraño ver muy seguido a la joven hija de Milla Jovovich.

Si vemos la historia de Peter Pan sin lo fantástico y sin la carga infantil alrededor de ella, es la historia de un chico-joven-adolescente que huye de su casa por ciertas circunstancias (que pueden ser miles de razones) arrastrando o arrastrado por alguien importante en su vida, y que al final uno de los dos tenga que dar el paso difícil de alejarse y en el acto ganar la enemistad el uno del otro; o dicho en pocas palabras, es la historia de un forajido que trata de huir a su espantosa realidad para ser libre eternamente. Y para quien no conozca el cine de David Lowery, esa es la linea narrativa que ha venido explorando a lo largo de su obra, de modo que era cuestión de tiempo para que Peter y David se terminaran encontrando, y como fan de cine de Lowery, por ello para mí la película ya es valiosa.

lunes, 16 de enero de 2023

Las peores películas y decepciones del 2022


En este recién terminado 2022, año en el que más películas registré en mi cuenta de IMDb (vuelvo a recordarles la cifra de películas que vi según mi conteo: 372, más unas cuantas películas que no tienen registro en esta página) así como vi grandiosas películas que me superaron tanto técnica, como narrativa, como creativamente, están esas películas de las que, ya sea por los directores que estaban tras el proyecto, o por los actores, o por el tema, o por los festivales en que se presentaron y la opinión de la crítica, yo esperaba mucho de ellas pero no terminaron de ser lo que prometían o lo que yo esperaba. Cabe destacar que, algunas películas en el listado vistas ante otros ojos con perspectiva diferente a la de su servidor, seguro tendrán algo más de validez. Incluso algunas tienen cosas demás interesantes que yo recalco en el análisis que escribí sobre algunas de ellas, pero que simplemente, aunque no puedo decir que son del todo un fiasco, o malas en el estricto sentido del lenguaje cinematográfico industrialmente hablando, a mí no me llenaron la pupila. Acá el listado entonces, sin orden alguno.


Hasta que nos volvamos a encontrar
Karem, la posesión
Don´t worry darling


lunes, 9 de enero de 2023

"Bardo" de Alejandro González Iñárriti: crónica de un delirio de incertidumbres.





Creo que no miento al decir que la más reciente película del laureado mexicano Alejandro González Iñárritu, alias "el negro"; es quizá la más comentada de los últimos años, hablando de una película mexicana, creo yo, incluso sobre la admiradísima (y también algo polémica) Roma de Alfonso Cuarón. Y sobre toda la polémica y comentarios que ha desatado desde su estreno al público tanto en salas de cine como en la plataforma Netflix, decidí tomarme un tiempo después de verla por primera vez, para volver a verla en una segunda ocasión y así escribir sobre ella sin caer en el comentario fácil o en las palabras huecas y obvias que la mayor parte de la gente utiliza para referirse sobre ella o su autor: pretenciosa, egocéntrico, whitexican, vende humo, etc. Mi intención es, al menos en un principio, hacer un ejercicio amplio y bien detallado de todas las virtudes y las vicisitudes y excesos, no quiero utilizar la palabra "errores" para referirme a la película de Alejandro porque claramente todo está como está por alguna razón, a la mirada de Alejandro todo está en su lugar, pero desde la mirada de un tercero, puede haber engolosinamiento en algunos recursos tanto técnicos como narrativos, de modo que empiezo ahora mismo con la que es mi lectura de la película.


Quizá la mejor forma de partir con el análisis es dando por hecho que Alejandro es el director más provocador de los tres amigos, y esta es la razón por la cual es del que más respeto su trabajo (hablando en el estricto sentido de los tres amigos, pues hay muchas  y muchos más cineastas mexicanos a los que yo admiro y respeto). Los trabajos de Alejandro siempre retratan historias de personajes excluidos, con una condición social a la que hay que decir abiertamente, él de lejos ha sido parte, pero que por su condición de migrante, exiliado y mexicano, nadie le podría reprochar que no conoce, desde una mirada privilegiada por supuesto, pero los conoce.

Bardo es la película más libre de Alejandro en todos los sentidos: narrativa y técnicamente hablando, pareciera que no se sujeta a ninguna regla antes establecida, y esto hace que su naturaleza sea completamente onírica, y que por supuesto empalma perfectamente con la trama. Partiendo del hecho que la película es como tal un viaje del inconsciente de un hombre en coma, en este sentido todo es ilógico, nada es real, pero se fundamenta con veracidad; en el que todo lo vivido en semanas lo recrea en dos espacios de tiempo diferentes, unos minutos cuando sus seres queridos lo acompañan en la cama en que está postrado en la Ciudad de México, y el tiempo que dura la película. Esto podríamos suponer, justifica todo lo que pasa en la película, y en cierto sentido esto es verdad, y que se pueden dar por sentado si analizáramos la película episodio por episodio, pero hay elementos y excesos que en su conjunto se notan, sobresaltan y a veces molestan en la narrativa general de la película.


"La memoria carece de verdad, sólo es emocional"


Podríamos empezar comentando el hecho de que, aunque Silverio está plagado de todas las inquietudes y está hecho de Alejandro a su imagen y semejanza, el uno no es el otro. Si bien a Silverio le aquejan las mismas incertidumbres que a Alejandro, y siente el amor por su familia como Alejandro ama y detiene si mirada en ciertas figuras de esta como la escena con la hija en la alberca armonizada por la espléndida canción de José José, pero vamos más adelante a ello), hay una barrera que crea la ficción donde uno fácil puede tomarse como personal todo lo que es Silverio, pero que obviamente no es completamente la obra un reflejo idéntico de su creador.




Muchas de las influencias cinematográficas para la creación de Bardo son obvias, pero hay otras que es un juego y un deleite poder descubrirlas, incluso hay varias que se revelan con más facilidad si se da lectura a la película episódicamente, estas corresponden sobre todo con la propia obra previa de Alejandro. Un ejemplo es el principio de la película, con el vuelo sobre el desierto, uno puede referir directamente a una de las escenas más emblemáticas de 8 1/2 de FeFe (la escena del globo sobre la playa), pero también, por la esencia sensorial que propone esta, uno puede encontrar una línea directa con Carne y arena, pero también me parece un guiño a la forma en que fotografía el maestro y su grande amigo Emmanuel "el chivo" Lubezki. En la primera escena de los peces es donde me parece empieza a jugarle desde mi perspectiva una mala jugada la grandilocuencia técnica en su discurso, pues si bien de alguna forma intuitiva los que conocemos su obra sabemos que esto es una especie de sueño, el hondar esto con la forma en que retrata el plano con un gran angular y divide el espacio-tiempo en dos partes opuestas, no hace más que hacer redundante lo que algunos ya sabemos, y eso de alguna manera cansa es cansado.

Una parte en la que la grandilocuencia funciona y además con este tono irónico e hilarante que representa el humor dramático en el cine de Iñárritu, es en la parte de Los niños héroes, pues hay un juego bastante interesante de metacine, y que se logra de manera magistral en otros tantos momentos de la película (la escena de Cortés, que ya la comentaré más delante, es una de ellas), en el que incluso llega a romperse la cuarta pared con una naturalidad brillante.


                                                              "Si no lo veo, no lo creo"


La naturaleza de Silverio es realmente rica si la contextualizamos con la propia figura de Alejandro, y hay muchos elementos que me parece resaltan aún más la naturaleza controvertida de Alejandro. Es un hecho que él sabe lo que mucha gente opina de él, de su obra, y no teme a mofarse de ello, incluso a él autocriticarse en el acto, tanto en la misma figura de Silverio, como en la de los cercanos a este, como su esposa, su hijo, (la escena del desayuno con este, por un lado es extraordinaria porque hay un doble juego de crítica en el que se revela el amor-odio de Silverio por México, criticando gobierno y religión, pero resaltando la riqueza cultural sobre la de Estados Unidos que le quiere implantar a su hijo, pero también demerita todo ese discurso por grandilocuencias técnicas que me parece están demás, o pareciera trataran de desviar la mirada del discurso que se está creando entre los dos personajes) pero sobre todo con el personaje de Luis Valdivia, este personaje que se siente abandonado, robado y menospreciado por su antiguo colega, figura cuya inspiración bien podría haber sido inspirada en Guillermo Arriaga (yo así lo percibo, honestamente) el cual no deja de decirle esas "verdades" que sabe Alejandro para algunos es el santo y seña. El hecho de que Alejandro haya dado como profesión a Silverio la de periodista y documentalista (la escena dónde Silverio está haciendo el documental de los migrantes que desaparecen remonta a una escena clave de La dolce vita donde dos niños dicen que vieron a la virgen y sólo se están riendo de la gente, que en Bardo se contextualiza con el rapto de este grupo de personas por parte del crimen organizado) es precisamente para recalcar aún más la crítica al sistema, pues en un país donde el documental durante muchos años (afortunadamente, ya no tanto) fue castigado y muy menospreciado, y el periodismo se ha convertido en una profesión de riesgo, pues México es uno de los países donde más periodistas se matan; el hecho de que una persona de este gremio sea reconocido en el extranjero, es algo que contrasta absurda y tristemente con la realidad que vivimos, al menos en este país. La autocrítica en su punto más álgido.


"Un país muerto en el que no morimos"


Una persona conocida e hizo un comentario sobre algo que a mí en el primer visionado no me brincó pero que en la segunda lo pude notar, y esto es en la secuencia de la habitación con su mujer (para mí una clara referencia a Tarkovski, y si me lo preguntan, toda esta parte bien pudo haberse borrado en el corte final), cuando ambos están desnudos y acostados en la cama de perfil, claramente se le ve a Silverio blanquísimo, aún cuando en la propia película, en este episodio donde Silverio imagina que fue al programa de Luis Valdivia, este dice que sufría bullying por parte de su propia madre que le decía negro, pero partiendo del hecho que Silverio no es Alejandro, y de que El negro verdadero es un provocador por excelencia, siento que esto lo hizo deliberadamente, y es genial, porque acá trasgrede y refuerza el discurso de la obra, pero sin grandilocuencia absurda y sobrada.




Quizá la parte que yo más disfrute en todos los sentidos fue la parte de "el baile", pues en esta no sólo se ve el espíritu mexica de Alejandro en todos los sentidos, sino que además se dan varias partes medulares de la película, o las hilvanan. Una de ellas es la discusión de entre Silverio y Luis, donde hay unas reflexiones por parte de Silverio existencialistas muy profundas, así como el juego del metacine más que presente, y la autocrítica a todo lo que da (donde además hay referencias clavadísimas a su obra, sobre todo a Babel, Biutiful y Birdman) y en el mismo baile, donde se da un momento mágico armonizado por Let's dance de David Bowie, y de ahí nos conduce a un par de episodios realmente emotivos con su padre y su madre, del hecho del "Silverio niño", sólo comentaré que, como ya lo dije antes, "es ilógico, nada es real", porque esa es la naturaleza de toda la película, además, como en un sueño, cuando tienes un encuentro con tu padre, o un ser querido fallecido, aún lo sueñes de la misma forma en como era cuando tú eras niño, en el sueño tú no puedes aparecer como un niño, apareces como eres en tu realidad, con las vivencias y contexto que tienes en el momento en que lo sueñas, aunque puedas ver a la persona desde la perspectiva de un infante (no sé si clara referencia, pero esto también lo aplica Michel Gondry en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y siento en este ejemplo lo que hace Alejandro se justifica).


                                               "Qué hermosa esta ciudad tan fea"


El siguiente episodio quizá sea el más potente que viene desde que Alejandro sale a una Ciudad de México desierta (hay un plano, casi al principio de la secuencia donde a Silverio lo vemos de espaldas y podemos ver prácticamente a Alejandro en ella de espaldas) que de a poco se empieza a llenar de su bullicio característico, y en este punto la crítica es verdaderamente punzante, partiendo del tema de las desaparecidas y la violencia, y como lleva al inicio de esta, donde se le culpa de esta a Hernán Cortés, (previo al encuentro de estos dos, hay una toma a Giménez Cacho [que acá hay que mencionarlo, que estupenda actuación por el que para mí es el mejor actor mexicano hoy por hoy] que recuerda mucho a su papel en Cabeza de vaca) y donde además la alegoría entre los dos, si bien comentadísima y polémica, es clara y justificada, donde además el juego del metacine y el creador es clarísima, sin mencionar esa montaña de cuerpos que nos remite a Revenant.


"Venimos del norte, del infierno"


Fellini sigue presente en la película tanto al principio de la escena en la playa con la familia, como en el episodio del documental con los migrantes desaparecidos, con clara referencia a La dolce vita. Es en la escena de Silverio y su hija (en este comentario abro un paréntesis para hablar de las grandes actuaciones de todas las actrices en la película, sobre todo Ximena Lamadrid [hija], Griselda Siciliani [esposa] y todas las hermanas de Silverio) donde, si bien ya se habían plateado las ideas y cuestiones de la identidad y el orgullo mexicano en Silverio, este es cuestionado por su hija Camila, por haber querido ser parte de todo lo que se perdió por no poder vivir en México, el hecho implícito de no ser ni de aquí ni de allá, esa identidad que le hubiera gustado tener y vivir de primera mano, no por lo que su padre les dice a ella y su hermano (con el que Silverio también tiene un momento de reflexión en la siguiente escena sobre la ausencia de este por estar todo el tiempo fuera haciendo sus películas) sobre el orgullo de ser mexicano. Luego se viene la hermosa escena de cómo liberan a ese hijo que no quiso venir al mundo (en la primera escena hay además un elemento muy la fórmula secreta bien ensamblado en la trama que se desenvuelve en esa parte) y del cual no se puede desprender tanto El negro como toda la familia.




La parte final de la película, con la escena del tren, ahora en el plano de la realidad, y la sucesión de esta, es donde de alguna manera Alejandro revela la tesis de la película, el querer desprenderse de la realidad, de la dolorosa realidad, de la tortuosa y asfixiante realidad, en la que se deja ir en el inconsciente y ese limbo (otro momento Fellini, incluso Bergman, con esa caminata por el desierto con todas las personas de su vida) en el que puede emprender su viaje, donde hay que aprender no sólo a levitar, sino a volar, verlo todo desde esa perspectiva en las alturas, y desde la cual es más fácil (no sé si sencillo) plantearse todas las incertidumbres de un hombre para el que el peor de sus fracasos es haber alcanzado el éxito, creando así una película biográfica como ningún otro director la haya hecho jamás, con esa libertad creativa narrativamente hablando en todo su esplendor.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

El norte sobre el vacío.





Hace unos años, haciéndole una entrevista al realizador sudcaliforniano José Permar (además muy buen amigo), este me comentó un hecho que yo de alguna manera ya intuía, pero escucharlo de otra persona me hizo confirmarlo, y este hecho es que en México, cuando un documental toca una causa social justa, o es de denuncia por actos de violencia, se da por hecho de que es un buen documental, cuando no siempre es así. Y esta regla considero yo que también muchas veces se puede aplicar en la ficción, que si bien podría ser más difícil de burlar para quienes hacemos análisis cinematográfico, para el público general podría pasar de noche y creer que es, sino una obra maestra, porque los grandes públicos no suelen hablar en términos de "obras maestras", si podrían ser fácilmente engañados y creer que están ante una buena película. Esto lo utilizo como introducción para hablar sobre la más reciente película de la muy interesante Alejandra Márquez Abella.


El norte sobre el vacío habla en términos muy generales de como un hombre de familia de rancho, un patriarca en toda la extensión de la palabra, que claramente está venido abajo, ya en declive, tanto por la edad como por la que podría ser una enfermedad tipo Alzheimer; ve amenazado su rancho por el crimen organizado. Es en su ímpetu de macho que hará defender a toda costa su legado familiar, manda a su familia al lugar de donde realmente son, la ciudad, y se queda él solo en el rancho con sus trabajadores para hacerles frente a los pillos y defender ese pedazo de tierra que es parte de su historia, aunque ese legado y esa historia esté más en el pasado que en el futuro, pues sus hijos cada día están menos interesados en sus historias que cambian y no le dan de alguna manera el lugar a la mujer, y la figura en la que él confiaba que podía suplantar la ausencia de un heredero del rancho, es quien lo traiciona por querer tener lo que ella creía que merecía por lo que ella le dio, aunque al final se arrepiente e intenta redimirse lo cual sin lugar a dudas es lo peor no sólo para él y para ella, sino para toda la película..


No creo que haya crítico, por muy caprichoso u objetivo que vea, que ponga en tela de juicio el valor del fondo (o fondos, que a ojos de ciertos espectadores esta lectura puede ser totalmente válida) en la historia de la directora; en donde recae el criterio de lo que podemos criticar de su obra es definitivamente en la forma, ahí si que tenemos elementos para hablar de la cosas que a criterio de cada uno, son buenas o malas elecciones.

Al hablar de la forma, no necesariamente hablamos de esta en los términos técnicos, pues hay sin duda alguna todos los elementos para ver que la producción es perfecta en todos los departamentos que conforman una película, es decir: se ve bien y se escucha bien (en ese sentido creo está justificado el premio otorgado a Mejor Película en el pasado Festival de Morelia), pero cuando me refiero a la forma, es en el sentido narrativo que no empata desde mi perspectiva, de manera correcta para que el fondo logre ser poderoso y tener el peso que supongo Alejandra buscaba.

En lo que respecta a las cosas que están bien en la película, sin duda alguna habría que empezar con las actuaciones. Hablando sobre todo de los actores principales, creo que hay un trabajo por demás importante, sobre todo destacaría el trabajo de Paloma Petra, con un personaje que en lo general es muy taciturno, pero cuya presencia es apabullante, no sólo en lo que la trama en lo general representa y que al final se ve revelada, sino por esta forma en que puede pesar tanto su presencia aún cuando casi no tiene líneas, y que se confirma cuando estas pocas aparecen, pues tiene un poder en su palabra que hace que todos la obedezcan, aquí si creo que se encarna todo lo que se dice sobre ella, y los elogios conquistados: es un personaje que enaltece y redignifica al personaje cumbre del western, una antihéroe que por si sola, tiene más valor que una película en si. En el caso de Gerardo Trejoluna, también sin lugar a dudas hay un trabajo muy meticuloso para encarnar el constante y paulatino derrumbe de este patriarca que va perdiendo de a poco sus facultades de poder controlar todo, como lo hizo el años atrás, como lo hizo su padre, en tiempos en que la mujer se dejaba someter, un vaquero en su crepúsculo, que además, a mi parecer lo mejor del personaje que él interpreta, es que amalgama de manera perfecta y natural con todos los personajes siempre que tienen interacción con él, es una especie de mariscal de campo, pero hay detalles que decrecen todo lo bueno de este personaje encarnado por este actor que más delante plantearé. Mayra Hermosillo está más que perfecta también con un papel muy pequeño pero poderoso, Dolores Heredia discreta pero perfecta, Raúl Briones está irreconocible para bien. Fernando Bonilla está perfecto en un personaje que lastimosamente le queda chico, pues es el personaje más estereotipado que yo recuerde en mucho tiempo en el cine nacional, algo que lastima viniendo de una película que en el papel es "seria e importante", y esto demuestra que no todo es miel sobre hojuelas en este departamento, pues así como hay más personajes que sólo se usan como relleno aún cuando son secundarios, hay ciertos actores que me parece no dan la construcción que deberían a estos personajes, pues en el caso de Juan Daniel García, veo literalmente al Ulises de Ya no estoy aquí pero vestido de jornalero, y bien de eso podríamos incluso culpar al guion y a la directora de eso (que ya iremos a esos temas más adelante) pero en lo particular no creo sea el caso en él, pues también aparece como peón el actor Yahir Alday (el Sudadera en la película antes citada), que desde mi perspectiva, hace un mejor trabajo que Juan Daniel en la construcción de su personaje.




A mi parecer el gran problema de El norte sobre el vacío radica en su guion, y eso es, algo al menos para mí muy grave, pues si el guion falla, la historia y el discurso no se sostienen, por muy bonito que se vea todo en pantalla y por muy bien que se escuche el sonido, de ahí que me molestara un poco que se le distinguiera con el premio a Mejor Guion en Morelia. Parto desde el hecho que como lo comenté al principio, hay muchas cosas que la trama quiere tocar, exponer y diseccionar, pero desde mi punto de vista sólo las presenta, ya no digamos que las empieza a desarrollar y se quedan incompletas, ni siquiera empieza a desarrollarlas, dejando todas esas cosas interesantes que menciona (y vaya que si son interesantes), sólo como un dato curioso. Muchos podrán defender este hecho con el argumento que Alejandra quería sembrar en el espectador el germen para que en la cabeza de uno se empezara a armar estas inquietudes a través de cada uno de nosotros por la tensión que propone, pero el problema, una vez más que radica en el guion, pues siempre, lo siguiente que vemos y empieza a mostrar la pantalla, trata de dictar otra situación completamente diferente, otro fondo que en el papel resulta igual de interesante, y que esperamos sea el real conductor de toda la trama, lo que vemos y escuchamos, pero volvemos a quedar donde mismo, y esto hace que uno como espectador se canse.

Otro de los elementos que hace que uno como espectador no conecte, es el hecho de que los diálogos de los personajes ponen en muchas ocasiones tropiezos al desarrollo de estos y lo mucho que los actores iban construyendo. En más de una ocasión las pláticas entre estos se sienten acartonadas, son predecibles, y caen en la torpeza y en lo redundante, además acompañados casi siempre con chistes malos, aunque este detalle, como lo comenté antes, puede ser por el hecho de que así sea realmente el ranchero en Nuevo León, pero creo que esto también juega en contra del discurso que quiere proponer Alejandra, pues podría caer en el hecho de utilizar estereotipos que no siempre son buenos en el cine de denuncia o violencia, y no es el único de los elementos que resultan ser un arma de doble filo, sin contar los muchos errores de continuidad que tiene la película, y decisiones en el montaje que a mi parecer son erróneas, que si bien no son del todo graves o visibles, o que si bien no se notarían al ojo del público general, el hecho de que lo que se trata de exponer a través de los diálogos y el discurso de cada situación, jamás llega a ser sólido, uno cae en todas las faltas que rodean a todo lo que aparece en cuadro, sus incongruencias y sus inverosimilitudes.

La película por momentos parece que quiere ser una película seria (o más que "seria", tensa) sobre denuncia para visibilizar lo que sufren las comunidades del norte del país al ser despojados de sus tierras por el crimen organizado, trata de exponer estas situaciones y que no son denunciadas, y que si lo llegan a ser, no hay en sí una real atención de un estado corrupto hasta la médula, pero esta crítica social raya en muchos sentidos con lo que malamente hizo Michel Franco con su detestable Nuevo orden, pues vemos claros estereotipos de el bueno y el malo, del que quiere sacar ventaja y las víctimas, del rico y el pobre, y cómo estos se visten y hablan, no hay en muchos sentidos desarrollo de las razones del por qué son como son, y si lo hay, sólo es para confirmar en muchos sentidos el clasismo y los estereotipos que malamente engendran los discursos de querer hacer un trabajo audiovisual que impacte y gane reconocimiento a raíz de situaciones complejas y reales, pero que no se sale del molde y no construye nada, sólo intenta hacerlo, y eso si es algo que logran hacer otras películas mexicanas de este año como Zapatos rojos de Carlos Eichelmann (aun cuando la trama no gira entorno a eso y que logra resumir en una simple escena) o Manto de gemas de Natalia López.

Y a esto último, quizá mi reflexión personal sería, al igual que me pasó luego de ver Selva trágica, la última película realizada por Yulene Olaizola, es el hecho de que qué tan perjudicial es el hecho de tener más presupuesto para hacer grandes películas, te da o te quita libertad creativa, y con libertad creativa no me refiero a utilizar un lente bien cabrón que te de un reflejo que se ve bien padre para hacer como que entras en la psique de tu personaje confundido, o utilizar en el montaje el recurso de repetir una y otra vez para enfatizar la tensión que viven los dos personajes principales en un momento de gran importancia, no; a libertad creativa me refiero a que el realizador realmente saque, y exponga, y cuente historias que realmente quiera contar, no sólo por contexto social (que también lo puede tener, y ser en su discurso una obra honesta y personal), por elogios o por generar conversación, se necesitan historias que muestren personajes congruentes y que se desarrollen con sus consecuencias sin caricaturizarlos o quererlos romantizar de más con diálogos ficticios (que si bien, la ficción es ficción, esta se gesta de la realidad y no del ilusionismo); porque no sé si Narcos llegó a cambiar el discurso y las convicciones de la creadora de Semana santa, porque no sé quien quiera hacer una película de unos ricos regiomontanos, más bien fifís, que vivían en la ciudad y que cada año iban a visitar el rancho de sus abuelos y se vestían de botas y sombrero, pero que no les importaba un carajo la tierra, salvo por ese patriarca que quería seguir creyendo que su abuelo había fundado lo que tanto orgullo de hombre le generaba, y no su abuela, y que murió con esa creencia hasta el final.

viernes, 21 de octubre de 2022

Micro-críticas.



Kirschblüten-Hanami - Doris Dörrie
Para mí no es una casualidad el hecho de que esta directora haya elegido Japón para que sea el centro de su película en muchos sentidos, y es que si la historia tiene esta esencia es fundamentalmente no por el amor a este país en si, sino por el amor y el homenaje que la directora quiere hacer a uno de los directores de cine más influyentes de la historia: Yasujiro Ozu y su obra maestra: Cuentos de Tokio; y este amor se refleja sobretodo en la primera mitad de la película, en la forma en que está hecha, en cada plano, en cada situación, en la forma en que retrata y cuenta esta historia a través de detalles que parece no cuentan mucho, y que no están conectadas de manera clara con la historia, como en las calles, en los pasillos, en esas cotidianidades que cuentan con tan poco, mucho; así como en los personajes que son un claro espejo de los personajes de Cuentos de Tokio, sobre todo en los dos personajes protagónicos, y con el papel de la hermosa Nadja Uhl, que es la representación perfecta de Setsuko Hara al interpretar a Noriko, un personaje que la hizo inmortal.
Pero aún con todo esto y que para mí la película es un homenaje, hay un discurso y una mirada muy propia de la directora que es inevitable hacer notar el gran trabajo que hace a través de su estilo y el lenguaje que forma con tan hermosa historia, hay un dominio impresionante de las situaciones que por momentos literalmente vemos como captura momentos que pareciera no fueron del todo capturados a través del guion, pues se siente por momentos que hay más intuición e improvisación por las cosas que ocurren y como las captura, como cuando el personaje principal se pierde en Tokio y recorre la ciudad, o cuando está en el hotel con su última compañera de viaje en el monte Fuji.
La película hace un par de representaciones de la muerte, que son en verdad hermosas.




Die fremde - Feo Aladag
Es inevitable al ver esta película recordar a la más contemporánea Nur eine Frau de la directora Sherry Hormann, y que va más allá del reparto (que cosa extraña, aparecen varios actores en ambas), y es inevitable porque básicamente ambas historias tratan la misma historia que es verídica. Si bien la película de Hormann se proclama como una película que retrata esta historia verídica, como si fuera un biopic (incluso toma varios elementos de la noticia y material de archivo de la mujer que retrata) la película de Feo, toma parte de esta historia y la adapta para hacer su propia historia, y esto se nota sobretodo en el final de esta.
Una de las diferencias entre la película de Sherry y de Feo es que en la de la segunda, hay un peso más que interesante en la forma en que la familia de la mujer que trata de ejercer su libertad, ve trastocada en su psique personal esta decisión que les cambia la vida, hay un claro sufrimiento en todos los integrantes, al grado que les pesa no poder hablar con la persona que los puso en vergüenza en su comunidad, y como realmente les cuesta afrontar la única forma en que pueden ver su situación solucionada, algo que no se ve de esa manera tan profunda y catártica en la película de Sherry.
El trabajo actoral de todo el reparto es estupendo, pero sin lugar a dudas el personaje que a mí me maravilló fue el del pequeño Nizam Schiller, que es el personaje que al final termina pagando todo el viaje doloroso que emprende su madre con tal de que ambos pudieran ser libres y felices sin la represión que sufren las mujeres musulmanas por parte de su propio pueblo.

lunes, 23 de mayo de 2022

Breve comentario sobre "La civil" de Teodora Mihai





Es fácil identificar cuando una película que está enfocada en el género de la delincuencia organizada y el narcotráfico es filmada por un realizador o realizadora extranjero o ajeno a la problemática que viven países latinoamericanos, en especial en México, y este comentario es tanto para bien como para mal.

En "La civil" hay sobre todo un valor que resalan a la vista y que hacen notar aún más esta mirada ajena a este problema, desde un ojo más educado cinematográficamente, y esta es la forma en que la película encuadra a los personajes, hay cierta distancia, cierta lejanía que permite ver y explorar la psique de estos, sobre todo del personaje principal, interpretado de manera soberbia y magistral por Arcelia Ramírez, hay símbolos y elementos que en los que uno de inmediato se percata que es un personaje bien desarrollado y escrito por la y el guionista, y bien estudiado por Arcelia. La escena dónde su personaje se corta el pelo, es es de alguna manera la misma escena que se ve en muchas películas como forma de liberación, lo vemos en G.I. Jane, Los amantes del siglo, Los adioses, In the fade, y un largo etc; y no lo menciono como algo negativo, sino todo lo contrario, demuestra en este simple elemento que es un personaje bien estudiado y con motivos.

El modo en que la película comienza, aunque sea decantado (por no decir predecible) en el género, es correcto, y me parece que toda la película se sostiene tanto por el ritmo que propone la directora, así como por su manejo de la situación, pero en su parte final, la película pierde por completo el rumbo; sobre todo por la tibieza con la que se maneja una de las escenas clave, en la que si bien se agradece no caiga en un cliché moralista o melodramático, creo no llega a la intensidad que necesitaba la situación para ganchar y darle un verdadero impacto al espectador, así como la presencia de actores de reparto que no dan el ancho y quedan mochos y sosos ante las actuaciones de los estelares, y ese final que para mi gusto, además de ambiguo sin razón, no deja absolutamente nada.

Este tipo de películas ya no sorprende para nada que sean la sensación en festivales europeos como Cannes, pues es la mirada a problemas realmente graves, que ellos jamás pasarán desde sus privilegiadas e incomodas realidades. Para mí tiene aún más valor Noche de fuego de Tatiana Huezo (que también se estrenó el año pasado en la sección Una cierta mirada) aunque pienso que hay obras aún más destacadas que estas dos que retratan esta situación de manera más real, cruda, crítica y propositiva, y de ahí mi comentario que una mirada ajena a esto que se vive en México todos losdías, tampoco podría sacar algo que nos llegue a impactar en todos los sentidos. Tan poco propositiva me llega a parecer en algunas de sus acciones esta película, que la película en México se distribuye con dos poster que a mí me parecen de muy mal gusto, uno sensacionalista al más puro estilo Hollywood (por no decir Marvel) y otro dando algo de "vida y arte" a un chaleco antibalas que la protagonista jamás usa (el poster que muestro es el que me parece más correcto).

Que se ve diferente, es verdad, y eso es de reconocerse, que la actuación de Arcelia Ramírez es lo mejor de la película, por supuesto, y se merece todos los premios, aplausos y reconocimientos que ha ido recogiendo del año pasado para acá, pero me parece una película que en el punto medular donde tenía que señalar y apretar el gatillo como su protagonista, jamás lo hace.

miércoles, 19 de enero de 2022

Pequeños comentarios sobre algunas de las últimas películas vistas.





La mancha de sangre
Película mexicana del año 1937 que, castigada por la censura que nunca se supo estipular impuesta por qué organismo o factor, no pudo ver la luz hasta el año 1943, y que por muchos años estuvo perdida hasta que la Filmoteca de la UNAM la pudo encontrar incompleta. Esta película es una de las primeras películas mexicanas, sino es que la primera, en mostrar un desnudo femenino.
La película gira entorno a un joven humilde que llega al bar que lleva por nombre el título de la película, en este lugar, al no llevar nada de dinero, una de las jóvenes meseras (una despampanante Stella Inda en el papel protagónico) lo invita a comer y a bailar, y de ahí empieza su relación, a pesar de que ha la mujer se lo prohíbe su padrote, y de que el joven se mete a trabajar con hombres que se dedican a robar.
La película, más allá del elemento de la censura (censura que, para los tiempos que corremos, pareciera una completa exageración, más por el sentido de que el desnudo que se muestra es, además de hermoso, completamente artístico) y de que si tiene muchos elementos de sensualidad explícita; hay valores técnicos que ya los quisieran emplear y tener la gran mayoría de las películas que hoy día se hacen en México. El montaje en muchas de las escenas es realmente destacado, hay un manejo entre cámara y visión que dan envidia. Esta visión se atribuye a que el director, artista plástico de profesión (y que sólo realizó esta película en su carrera) tenía una visión muy particular de la vida bohéme. Hablando estrictamente del contexto de la obra y el mundo que muestra y presenta, uno se da cuenta que muchos elementos de esta vida no han mutado mucho casi 90 años después.

Santuario
El peculiar primer documental de Christian Sida es uno de esos trabajos que a uno le dejan más preguntas que respuestas, pero esto lo digo más que como una crítica, como un halago.
Si bien es evidente que es un trabajo que tiene algunas deficiencias en muchos sentidos, aún así me parece sirve perfectamente para lo que Christian quería mostrar, pues si bien grandes maestros del cine han llegado a decir que el cine se hace para los amigos y con los amigos, porque no llevarlo literalmente al acto, al estricto sentido de la palabra.
Mostrar la vida de una duranguense, pareciera puede servir para mostrar la vida de cualquier duranguense, pues más allá de querer saber como surgió la concepción para que Christian quisiera hacer este documental, y que el contexto del viaje para la primera exposición en el extranjero de la talentosa artista plástica Paty Aguirre, para el espectador estos elementos pueden quedar algunas veces en un segundo plano. Así entonces, el documental pareciera sirve más como un pretexto para mostrar la vida de un coterráneo, en este caso de una paisana en particular, una muy talentosa además, cuyas vivencias quizá no sea muy diferente a las de nosotras y nosotros, por los lugares en donde ha estado en esta ciudad, como vivir en la Maderera, visitar el Santuario el 12 de diciembre, ir de fiesta a la casa de los amigos, ir por unos tacos por el multifamiliar Zarco.
Muchas de las preguntas que surgen al ver el documental es saber que tan importante fue el trabajo del guion como base del proyecto, y si hubo un guion, pues por momentos se siente un trabajo en el que se dio mucha libertad tanto para la protagonista como para la fotógrafa (la talentosa Paola Chavira) pues por momentos pareciera se les da una libertad para que ellas lleven las riendas y la narrativa del proyecto, y esto se nota más que nada por ciertas secuencias en las que Paola encuentra resquicios iluminados de creatividad y captura momentos y situaciones muy interesantes, quizá la más, en la que Paty está en el "viaje" en una fiesta con sus amigos al son de Miedo de María Daniela y su rayo laser.
Cabe destacar que la edición realizada por la extraordinaria Sofía Gómez Córdova da una estructura y una claridad para que uno sienta los múltiples viajes que expone el documental, el de Christian tratando de encontrar a Paty, el de Paty hacia Vancouver, y el del espectador encontrando la identidad durangueña a través de la figura de una artista.

Don´t look up
Adam McKay no es un director muy destacado, pero por allá del 2015 dirigió una película más que interesante llamada The big short, en la cual gracias a un reparto más que excepcional (entre ellos Brad Pitt, que también fungió como productor de la cinta) hacía una crítica del acontecimiento que aprovechó la crisis financiera del 2007 en Estados Unidos, para mostrarnos como los apostadores de mercado hacían sus respectivas movidas, ya fuera que les funcionaran a favor o en contra.
La apuesta que McKay buscaba con su más reciente película era similar, pero me parece que en esta no llega a siquiera mofarse o criticar o satirizar como tal, tanto el modo de vida de los norteamericanos, así como su política y su amor por las riquezas, me parece trata de hacer gracia de realidades nocivas en muchos sentidos, y las vanagloria, como el querer hacer la Tierra para los americanos así todo se vaya al traste o al carajo, mientras el resto del mundo los ve hacer lo que quieren. Y me parece que lo deja demostrado con el nefasto eslogan de la película.
Nos muestra como la gran mayoría de sus ciudadanos, y de la nación en general prefieren idolatrar, seguir y apoyar tanto a políticos como famosos basura, en vez de ocupar su tiempo en tratar de hacer un país más responsable y una sociedad mejor realizada.
La película se queda en una cosa entre el drama y la comedia, una cosa burda e inconexa que por momentos le quiere jugar al Terrence Malick en el peor sentido de la palabra (si, una fotografía muy chingona a cargo de Linus Sandgren, pero hueca, vacía), y me parece que todo lo extraordinario que logran la gran mayoría de los actores con sus papeles, no abonan en nada en este proyecto tan irritante y espantoso, que de ser sincero, yo lo pondría incluso por debajo de la cinta Presagio, y no tiene que ver con cosa de que a los cuadrados y a los snobs no nos guste, es que simplemente el "público" debería de dejar de ver las películas sólo por cuestiones técnicas o de reparto, o porque el mercado del streaming les dicta (BASH bien podría ser el alter ego de las empresas de los hombres más ricos del mundo), pues que hay películas más importantes y con discursos mucho más poderosos sobre los temas que esta mala, innecesaria y ridícula película toca con una comedia exagerada, estúpida y sin gracia.

jueves, 22 de julio de 2021

Matthias & Maxime


1.-¿Es verdad que el trailer es mejor que la película? Si, para mí si lo es.

2.-¿Eso quiere decir que la película no tiene nada de interesante? Para nada, de hecho, la película tiene líneas y matices bastante interesantes. Y lo más importante, nos muestra la película a mi parecer, más seria y mejor lograda de Dolan desde "Mommy".


"Matthias & Maxime" muestra el trabajo de un Dolan más maduro, ya no es el chico que encantó con aquella extraordinaria "Yo maté a mi madre" (si me lo preguntan, una gran ópera prima), y que luego vendría a hacer gala de su estilo extravagante, repetitivo y lleno de influencias estéticas de otros directores y excesos por su gusto melómano (la verdad no soy muy fan de los tres proyectos que le vinieron a su ópera prima), pero que en "Mommy" deja plasmado (con la ayuda de una gran banda sonora) que las emociones son lo que conducen e importan en su cine. Luego en su siguiente etapa, donde el "chico rebelde" quiso ponerse serio, sus dos primeros intentos fueron para la mayoría de la crítica un desastre, yo no los consideraría como tal, pero si son películas bastante flojitas. "Sólo es el fin del mundo" es un largometraje sin rumbo que sólo brilla por la presencia actoral de sus tres actrices protagónicas, y de "La muerte y vida de John F. Donovan", mejor ni hablamos. En "Matthias & Maxime" hay una construcción importante de personajes principales, sobre todo en el de Matthias, un personaje en el que recae el peso de aquel que quiere olvidar la etapa del libertinaje aunque se tenga que alejar de sus amigos de toda la vida (por la inmadurez y los recuerdos que estos representan) para empezar a preocuparse por la vida que vendrá, en la que tiene que asentarse, tener un buen trabajo, hacer una familia, entrar a los cuarentas; pero eso se ve puesto en riesgo cuando ayuda a la hermana de un amigo a hacer un cortometraje en el que tiene que actuar con su mejor amigo de toda la vida: Maxime, un joven que es todo lo contrario a Matthias (y aquí, en este personaje, hay un lazo me parece más que estrecho con "Yo maté a mi madre") que es todo corazón, que vive el momento, que no tiene ambición alguna en la vida más que vivir, y que no reprime nada.

Hay una buena intención de cómo la cámara debe hablar en la película, y en las partes serias, es muy eficaz, la parte floja viene en los momentos en que todo el grupo de amigos está conviviendo, principalmente porque el grupo de amigos en sí no aporta nada a la trama, y me parece que ahí hay un gran desperdicio de recurso, ahí se pudo haber sacado más provecho al guion con algo que en el trailer parece ser un tema más que primordial de la película: la crisis existencial de dejar de ser joven y ser un adulto en ciernes, que como ya lo dije, si bien en el personaje de Matthias si se expone perfectamente, en los amigos se pudo haber seguido esa misma línea, y quizá estaríamos hablando de una obra mayor, tan mayor como si Dolan no hubiera echado mano de recursos de sus pasadas películas como las escenas hiperactivas o escenas muy rápidas y en primerísimos planos (muy a lo nouvelle vague) cuando el grupo de amigos esta reunido. No es algo que moleste del todo, pero es un recurso del cual yo no habría echado mano.




jueves, 20 de mayo de 2021

Retratando temáticas difíciles a través de la estética.




Por allá en el 2015 se suscitó un hecho interesante con la película "Las elegidas", segundo largometraje del director mexicano David Pablos. Mientras su película era bien acogida por la crítica en Cannes, donde fue exhibida en la sección "Un certain regard", en México cierto sector de la crítica la atacó duramente por su tratamiento al exponer un tema tan complicado en México (sobre todo en la parte norte del país, donde se ubica la trama de la misma) de una manera tan distante y fría, esto no afectó en la percepción que muchos de los que la vimos un par de años después ya en su exhibición tanto comercial como alternativa, no nos afectó para entender las formas en que Pablos mostraba de una manera tan atinada y propositiva un tema duro que lo alejaba de los convencionalismos y los vicios sensacionalistas en los que un director "de oficio" hubiera caído, mucho menos afectó para que en su momento fuera acreedora al Ariel por Mejor Película.

El año pasado el propio Pablos estrenó en el marco inaugural del Festival Internacional de Cine de Morelia su tercer largometraje: "El baile de los 41", cuyo tema central ronda en el hecho verídico suscitado en el año de 1901 cuando en una redada policial a una fiesta se descubre que en esta sólo hay hombres, 21 vestidos de mujeres y 21 vestidos de hombres, la película muestra el por qué sólo se condenan a 41 de ellos, en una época en la que por supuesto era discriminada y condenada cualquier manifestación amorosa que no fuera entre un hombre y una mujer.


Hay desde mi punto de vista un reconocimiento en el trabajo del director no sólo por la historia que retrata, sino por su valentía de hacerlo de una manera en la que la estética se apremia, pero dicho lo anterior, es quizá una película que comparada con lo logrado en "Las elegidas", muestra un decrecimiento en la narrativa confeccionada por el director.

Dentro de los tecnicismos del cine industrial, es innegable que hay un trabajo más meticuloso y más perfeccionista, esto se deja ver tanto en el diseño de producción como en los efectos visuales que se utilizan para recrear la época, y no sólo hablando en el sentido o punto de vista grandilocuente, incluso de maneras muy simples en el buen sentido de la palabra, o austeras, se puede apreciar por ejemplo en la escena en la que Evaristo va por primera vez a la reunión de este grupo clandestino.

La atmósfera creada por Pablos, a través de la estética por los elementos ya comentado, es utilizada como un canal en el que se transmite de manera correcta y perfecta la situación del misterio que se oculta en la vida del integrante 42 del baile, y la época (esto se nota incluso en la jerga utilizada por los personajes); aun cuando algunos personajes parecieran más actores de teatro que personajes reales, pero teniendo el contexto de la época y del sector de la sociedad que retrata, algunos podrían pasar por alto este detalle.

Quizá los puntos débiles de la película vienen del hecho proveniente de la misma historia como de la importancia de los personajes principales. En primer lugar, al ser un hecho verídico, y saber el desenlace de la historia, hace que el desarrollo de la película sea lo meramente importante, y si bien hay lapsos en que la película tiene un desarrollo y algunas escenas y secuencias desbordan el talento conocido de Pablos a través del lenguaje que crea con la cámara a través de la estética, tiene muchos altibajos, por momentos más que un conflicto, nos muestra un melodrama digno de una mediocre novela de época de la plataforma de streaming más famosa del mundo, incluso escenas donde es molesto el trabajo del fotógrafo, en preciso: la escena donde Ignacio le quita la llave a Amada, o incluso en el punto espacial que la cámara propone en algunas escenas, sólo porque estéticamente aparentemente ofrecía mucho, o se veía bonito.


A mi parecer un personaje por demás rico es el de Amada, interpretada de manera formidable por Mabel Cadena, pero por largos lapsos se le olvida y uno simplemente se queda con las ganas de ver explorado aún más su lugar en la historia, que seguramente lo tuvo, pero claramente la historia, tanto la de la película como la de la realidad, giró en torno a Ignacio de la Torre y Mier.

Sigue habiendo algo en el trabajo de Pablos que es interesante de manera visual, eso es innegable, pero ya sea por la narrativa, por el desarrollo de los personajes, o porque simplemente la anécdota no dio para más; se siente una película incompleta, aún con sus grandes virtudes, o quizá algunos directores en el momento en el que se les resuelven muchas dificultades a través del presupuesto, hace que su creatividad no se desenvuelva al cien por ciento, ya sea porque responden a terceros, o porque simplemente es una película de encargo.






domingo, 28 de marzo de 2021

499






Con "499", me parece que Rodrigo Reyes firma su mejor película al momento.

Rodrigo, quien es un reconocido director que ha incursionado tanto en el documental (Purgatorio: viaje al corazón de la frontera) como en la ficción (Lupe bajo el sol) crea con su más reciente película una especie de hibrido, en el que un personaje ficticio, como lo es un conquistador español que regresa 499 años después a costas veracruzanas, juega como un hilo conductor en un viaje que nos relata los testimonios verídicos de los problemas que vive nuestro país desde hace años. En este viaje lleno de rostros reales y cercanos, el conquistador revive y repasa los actos barbáricos que los españoles perpetraron contra el pueblo azteca, pero en ese contexto, el trabajo de Rodrigo no se vuelve indulgente, ya que también da testimonio a través del personaje del conquistador, como los aztecas también ejercían el yugo de su poder ante otro pueblos indígenas menores que ellos. La narración de estos actos del pasado por supuesto no ejecutan la función de justificar los actos que vive nuestro país hoy día, pero de alguna manera expone y muestra la impunidad con el que el crimen opera a grandes escalas y niveles, y la corrupción y muda tibieza de los gobiernos por combatirlos, sin dar una protección y justicia a quien a vivido los actos como el que vivió Fátima, víctima de uno de los últimos testimonios narrados, el cual hace que a uno le de rabia, coraje y tristeza.

Esta película es una prueba fehaciente más del gran momento que vive el documental mexicano, al ser con toda certeza de las corrientes más ricas, interesantes y propositivas del mundo.

jueves, 29 de octubre de 2020

"Nuevo Orden" de Michel Franco, y la función de la crítica.

 



No sólo he escuchado decir a importantes críticos de cine, sino también a colegas y compañeros cercanos del oficio de escribir sobre cine, porque créanlo o no, no me considero en toda la extensión de la palabra un "crítico de cine". Y esto que les he escuchado decir, que es una opinión que yo comparto, es que la función más importante de un crítico, no sólo de cine, sino un crítico del arte en general, más allá de lo que la opinión pública o del mundo del arte puedan tener sobre ellos (o sobre nosotros, vaya uno a saber) es la de empezar y encaminar la conversación en torno a una obra, y ser un enlace entre autor y espectador, darle una mirada y un punto de vista que vaya más allá de la mirada y explicación del autor, que muchas veces puede verse influenciada por un sin fin de razones de su obra misma, ya sea que estas estén justificadas o no. El crítico de cine desde una perspectiva y objetividad propia que le ha inferido no sólo el ver tanto cine, sino tener un conocimiento del arte en general, puede formular su análisis, sin ser una sentencia final. El peor crítico es el que te dice que ver y que no ver, el que te dice si un película es mala o es buena, el verdadero crítico te acercará a la obra en base a lo que su autor propone, para que el espectador se quien formule su propia opinión al final, de si hay algo valioso o no en la obra.

Habiendo dicho lo anterior, le pregunto a usted que, espero llegue al final de este análisis, y un poco la pregunta es para mí también: ¿hay películas que no merecen ser criticadas? Corrijo la pregunta: ¿cuándo vale la pena, y cuándo no vale la pena hacer la crítica de una película? Desde mi punto de vista, todas las películas merecen ser vistas bajo una mirada crítica y analítica, la cuestión está, en lo que comentaba precisamente al principio en torno a la función de la crítica: hacer un análisis de la obra y darle la justa importancia bajo estándares críticos que vayan más allá de lo meramente técnico o ideológico, y esto va tanto de ida como de vuelta, es decir, tanto de la ideología del director como de la figura que ejerce la crítica, y no dejar que esa conversación vaya más allá y se meta en terrenos inhóspitos de temas controversiales o en tendencia, darle la importancia, si la tiene, o cortar su "discurso", en caso de no tenerlo. Dicho todo esto, sólo para poner en perspectiva este análisis que quizá no gustará ni a las "derechas" ni a las "izquierdas" de la crítica, debo decir que Michel Franco y su Nuevo Orden, está teniendo una atención mediática que me parece nos dice cosas que ya sabíamos, que ya habíamos visto en otros lugares, bajo una fórmula más que repetida.


La película parte con lapsos que podríamos interpretar como flashbacks, sueños y pesadillas, que pueden ser por parte de personajes mismos de la película, como del propio director. Luego de este comienzo, vemos en primer lugar, a Rolando cuidando de su mujer en lo que parece ser un hospital, cuando de pronto son irrumpidos por un grupo de personas que sacan a los pacientes de sus camas y llegan con muchos heridos llenos de sangre y pintura verde. En segundo lugar, y muy en contra parte de la anterior, vemos una fiesta en una casa de personas muy "acomodadas" en la que todo es felicidad, muy pronto se nos pone en perspectiva de lo que se celebra y quienes son las personas que están en el lugar, acto seguido, el hombre de la primera parte hace presencia en la fiesta, y se nos revela el lazo con estas personas, él acude a ellos con la esperanza de que lo puedan ayudar, a él y a su esposa; pero lejos de eso, recibe limosna. La única que está dispuesto a ayudarlo de verdad, y quizá la única persona "buena" que se nos presenta en la película de ese grupo de personas en la fiesta, es Mariann, así que sale de la dichosa fiesta antes de que la "marea verde" los alcanzara, a partir de entonces vemos cómo ambas caras de la moneda, esos dos Méxicos se ven sometidos y envueltos a las implacables reglas del nuevo orden que se nos propone, aunque de nuevo tenga la destreza de su director para hacer una buena película.


La película de Michel Franco se sustenta básicamente de lo que se sustenta toda la obra de este director: la polémica y el privilegio. Sólo hace falta dar un repaso a su filmografía para darse cuenta: En "Daniel y Ana" vemos las consecuencias y la cloaca que viene a destapar la relación entre dos hermanos de clase alta luego de ser secuestrados (a mi parecer, la única película de Franco con algo de propuesta, más allá de la polémica y la mirada que más adelante trataré de explicar que tiene el director, película que además, quizá sea la menos acogida por la crítica), luego tenemos a "Después de Lucia", una joven de buena familia que sufre de acoso escolar por un video polémico, y que se traga toda la presión por no querer preocupar a su padre deprimido por la ausencia de su madre (una película que, más allá del tema, las escenas fuertes y ese final contundente, es por demás plana, y quizá en este aspecto sería la más similar a Nuevo Orden), y en "Las hijas de Abril" vemos a una mujer que luego de abandonar a sus hijas, y volver aparentemente, ésta se va con la pareja de una de ellas a vivir la vida acomodada que sus hijas no tienen. De "Chronic" no comento nada porque es la única que no he visto, y es que el trailer me resultó tan fastidioso, que opté por no tomarme la molestia, aunque luego los trailers suelen ser muy engañosos, como es el caso del trailer de Nuevo Orden, pero ese punto lo tocaré más adelantado el análisis.

Entrando ahora sí en materia en torno a Nuevo Orden, la película tiene muy contados buenos y destacados momentos vistos desde el punto de vista técnico/narrativo, uno de ellos es la secuencia del principio que nos pone en perspectiva por una parte, de la película en sí, y por otra, del destino y naturaleza de algunos personajes. En la parte de la fiesta algunos desplazamientos de la cámara son interesantes, pero jamás pasa de eso. Y me parece que, hablando de la parte del hospital como de la fiesta, viene el problema con la película de Franco, y lo que me parece, es el fallo de la mala lectura que muchos están dando a la película. Porque sí, a la película muchos la están juzgando mal por algo que, además de que me parece erróneo, no tiene valor. El error de Franco está en la parte en que presenta, y la importancia que da a estas dos realidades. Y es que, es un hecho que para Michel Franco pesa e importa más que sus películas generen conversación por una mala vía, que preocuparse por hacer películas bien hechas, pues esta situación, en manos de un director con más oficio, no hubiera ocupado más de cinco minutos, hubiera resuelto de manera fácil, sin "herir" tantas conciencias. En esta primera parte lo único que hace Franco es alimentar a la confrontación, una confrontación que me parece es, además de innecesaria, inexistente, pues considero que no hay rastro de clasismo, o no más allá de la que otras películas también muestran y presentan en la forma en que una clase con ciertos privilegios se sirve de las que menos tienen, ya sea para la protección, para quehaceres de la casa, o para suministrarlos de drogas; y sé que muchos criticarán y juzgarán este punto de vista de mi parte, y quizá juzguen mi cuestión ideológica en este caso, pero les puedo asegurar que ninguna cuestión ideológica me rige al escribir esto, ya que para nada puedo decir que tenga una situación privilegiada, más bien todo lo contrario, pero continúo.

Fernanda Solorzano sugiere en la videocrítica que hizo de esta película, que pensar que hay una identificación o una susceptibilidad del realizador por la clase más acomodada de la película, es erróneo, que de ser así, la puesta de cámara habría sido desde el punto de vista siempre de estos personajes, teniendo frente a la cámara a los "malos", y a mí me parece que eso no es del todo cierto, pues si hay muchos elementos que nos dan a entender que Franco es, en muchos sentidos, uno de los personajes de la casa en Las Nubes. Uno de los elementos que nos puede hacer dar esta lectura, es cómo generaliza y condena las marchas y manifestaciones, encasillándolas a todas en un mismo mal. Muchos atacaron al director por manchar de cierta manera el movimiento feminista y pro-aborto por la cuestión de la pintura verde, y me parecía hasta cierto punto exagerado, porque volvemos a un punto tocado anteriormente, cometemos el error muchas veces por dejarnos llevar en base a la lectura inmediata de los adelantos y las supuestas claves en los trailers, pero basta ver la escena de los soldados en el campamento en la plaza, para detectar que evidentemente se mete en terrenos por demás sensibles, y si bien se sabe que en las manifestaciones de esta índole, siempre hay personajes del gobierno que tratan de mancharlas desde adentro de las mismas, acá Franco no expresa eso, y al no hacerlo, no sugiere, sino que pone en evidencia totalmente, que cree que este tipo de manifestaciones son un peligro para "nuestra" sociedad, y de manera burda e injustificada, porque no abonan a nada en la trama, en el buen desarrollo narrativo, sólo para hacer más evidente el "discurso" polémico y un <<guion deliberadamente estúpido>>. Tocado este punto, cabe destacar que la película tiene un gran diseño de producción, pero es un diseño de producción que se siente muy artificioso, incluso falso, nada más hay que ver las manifestaciones recientes en Estados Unidos por la brutalidad policiaca para ver cómo realmente se ven las manifestaciones de pueblos que están hartos del sometimiento efectuado por gobiernos incompetentes y tiranos, no como lo que se nos muestra en la escena del Ángel de la Independencia. Dentro de las cosas que afectan a la película, o que la afectaron entorno a los comentarios "en tendencia" de la misma, es el hecho de que Rolando sale en una escena en la que parece lidera a un grupo de manifestantes, pero al ver la película esto se deslinda, de hecho, aunque parece es la figura por la que los "acomodados" podrían tener redención antes de la catástrofe, no está para nada ligado a los destinos de cada casa, de cada México, de hecho el desenlace para él es muy tirano, y quizá muchos piensen que así es México, y quizá así sea, pero esta clase de comentarios, así como el decir que "sólo vivía de pedir dinero a sus ex-patrones como esta clase de personas son, vividores", revela mucho de la clase de personas que somos, y es aquí que Franco pierde una gran oportunidad de desarrollar la película para otra cosa, en torno a la figura de Rolando y Mariann, los dos personajes más interesantes de la película.

La película pudo haber sido una cosa completamente diferente si al director no lo hubiera nublado esa visión de polémica y de privilegio que rige su cine, pues si bien la película toca el tema de los peligros de la militarización, y no sólo eso, sino algo aún más fuerte como lo es el régimen militar absorbido por la corrupción, que no tiene nada de malo, sino todo lo contrario; con el antecedente del principio de la película, y la confrontación que en esta se genera, exponer a los militares, con formas erróneas por parte del director, denotando desde su modo de hablar, hasta su tono de piel, ya sugiere algo, un hecho, el mensaje que además de clasista, es racista a todas luces: los morenos son los malos. Y muchos tacharán de extremista este comentario, pero es que está a mi parecer a todas luces esta lectura: no sólo en la primera parte, o en el desarrollo, en donde no se muestra de manera tajante, pero si hay un hilo conductor que cada vez es más presente y frecuente. Quizá habrá muchos que digan que también hay "caras morenas" tanto entre los ricos como en la gente de clase media que transita en las calles de manera pacífica durante las horas de tregua, pero en ellos no se detiene la historia y lo que expone Franco en su película, es que para él, estos seres son invisibles, porque jamás hay un enfoque en ellos; los que sí son visibles, y que son de estas condiciones, son el otro lado de la moneda que no se quiere topar. Y por el otro lado, muestra, o trata de mostrar al final, al sistema judicial, y al gobierno, como una salvación, como en una especie de redención, la película por momentos pareciera es más un discurso de viejos gobiernos que daban poder a sus fuerzas judiciales (¿calderonismo?) para "salvar" a su gente, pero el "giro de tuerca" viene al final, tratando de "sorprendernos", obviamente todo esto lo entrecomillo porque no es sino todo lo contrario, una vieja fórmula tanto de fondo y forma empleada por el director, con una trama que si uno la observa detenidamente, no es más que una copia que muchas de las películas que han narrado temas históricos como el de la Segunda Guerra Mundial: judios sometidos por nazis, y el sesgo de esperanza que se nos presenta en uno o dos personajes, pero que sólo se queda en la anécdota y en el final simplón y perezoso (un ejemplo contundente: "El niño con pijama de rayas", así de simple es la puesta de Franco), la conciencia de cada uno determinará quienes son quien.

Hace unos días leía el comentario que una persona realizó en la opinión de un amigo sobre la película, que decía que a los críticos y los festivales en Europa les podías mandar cualquier bodrio latinoamericano y no lo regresaban como una obra maestra, y yo estoy un poco de acuerdo con esto, pero a la vez difiero, por muy contradictorio que parezca este comentario mio. Por una parte, estoy de acuerdo que hay películas que vistas desde una perspectiva europea (por no decir, privilegiada y con muy poca memoria) pueden tener algo de valía (dicho esto, hay algunas escenas y secuencias que recuerdan un poco al cine social italiano y polaco, como la escena donde uno de los personajes busca un permiso de trabajo, y otra en la que el mismo personaje y su mamá [tocado este punto, la mayoría de las actuaciones cumplen, y el resto son de regulares a menos] llevan el dinero de un rescate), pues no tienen la perspectiva tanto cultural, como real, y con esto no trato de decir que toda película deba estar ligada a su realidad, si esto no rige del todo al documental (hablando en términos de "forma"), menos tendría que regir a la ficción; pero si hay una mirada sin un contexto, y que se deja llevar por el impacto. Y por el otro lado, el de si todo lo que nos representa en los grandes festivales de cine es malo, considero que no, se podrá cuestionar mucho la obra de cineastas como Reygadas y Escalante, hablando de México y los más representativos en últimos años al igual que Franco, pero al menos a estos dos, si bien también sus obras a los ojos de muchos se fundamentan en la controversia (otro claro ejemplo, y que tocan temas parecidos y arriesgados, pero con mayor propuesta son las muy mencionadas en este blog Los Muertos y Me Quedo Contigo), al menos en estos se rige una vena autoral, si nos gustan o no sus convicciones personales, esto ya es otro tema, pero hay una propuesta artística en ellos, una clara intención de decir cosas de manera diferente, en Franco, ni se dice nada nuevo, ni de manera diferente, aunque así se pretenda, si caemos o no en ese juego, es responsabilidad de cada uno, y más importante aún, si somos portadores de replicar un mensaje vacío en base a ideas además de caducas, mal empleadas. Y finalizo diciendo que, otra de las cosas que me hacía mucho ruido era la tipografía en la película, para mí, no sólo es lo único realmente destacado, sino que es la metáfora perfecta de lo que Franco quería decir y no pudo hacer un 88 minutos: el nuevo orden es una fórmula vieja, caduca y defectuosa, y hay películas con mucha mayor propuesta, que nos muestran los problemas de la militarización sin imponer ninguna índole ideológica, (El Guardián de la Memoria, a todas luces infinitamente superior en fondo y forma) como la que si denota de manera muy simple Franco, y con lo anterior, digo, que su película no es mala, pero tampoco es buena, y en este caso, no merece comentario mayor, ni relevancia sus premios, al menos para mi.