Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

Mostrando las entradas con la etiqueta Directores. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Directores. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de diciembre de 2024

“El mirador” de Diego Hernández: las múltiples posibilidades del cine.

 


Antes de acatar del todo mi análisis sobre esta película, debo hacer una aclaración que suele ser muy común en este espacio, de modo que las siguientes palabras no serán sorpresa para los adeptos, pero pueden ser importantes y reveladoras para los que no lo son: suele ser muy complicado para su servidor, más de lo normal, escribir sobre una película cuyo autor o autora; es alguien a quien admiro en demasía, conozco en persona, o puedo considerar un amigo. En el caso concreto de Diego, puedo decir que cae en los tres apartados, pero luego de dos largometrajes y un cortometraje que en muchos sentidos son una escuela para mí, siento que con El mirador, su tercer largometraje; había una deuda que saldar. 


Luego de esta introducción, quiero hacer un apartado, para empezar a enumerar las grandes cosas que tiene esta película en particular, y el apartado va un poco definiendo en lo que para su servidor es la objetividad del crítico, y la subjetividad del cinéfilo. Suele ocurrirme que, con muchos de los directores que más admiro, la película que más me gusta y la película que considero yo como su mejor obra, no suelen ser la misma. Algunos ejemplos podrían ser Fellini, que amo a La dolce vita, pero 8 1/2 es a mi parecer la mejor película en la historia del cine. O Bergman, de quien amo Fresas silvestres, pero El séptimo sello es indiscutiblemente su obra maestra. En el caso de Diego me pasó algo similar, pues aunque me parece que El mirador es en definitiva su mejor película al momento por muchas razones que (ahora si) iré exponiendo, no podría decir que es mi favorita por razones que también expongo. 




Annya y Guillermo son actores que dan pasos con dificultad en su vida adulta: Guillermo trabaja en un Call Center y Annya es conductora de Uber. Tras un malentendido, Annya acepta el viaje de un director que acaba de regresar a Tijuana para producir su nueva película.




Si bien la sinopsis de la película se podría decir que es lo que pasa en la película rigurosamente hablando, o mejor dicho, nos dice de manera clara el qué de la película, justamente entre esas líneas se esconde el cómo, y ahí es donde Diego no solamente hace su película más libre en cuanto a la narrativa se refiere, sino que también de entre ese cómo nos muestra su película mejor hecha técnicamente hablando. 


Quizá partiendo de obviedades de las que obviamente se tiene que partir, hay que hablar de la prodigiosa fotografía por parte de Sebastián Molina, pues no sólo es un trabajo dotado de una exquisitez que pulula verosimilitud, sino que es un trabajo donde la composición está todavía más elevada del cuidado que Diego siempre tuvo con sus anteriores películas, pero acá va más allá, con una total comprensión de cómo la fotografía está al servicio de la historia, y las formas en que se va contando la historia. O dicho en otras palabras, el trabajo fotográfico, todo lo referente a lo técnico, y el gran guion escrito entre Diego y Melissa Castañeda (también productora), va mutando conforme la película; y la narrativa en esta, va mutando de igual manera. Explico a continuación lo que desde mi perspectiva y lectura es, el recurso más propositivo de Diego con El mirador: acá hay más de una película. 





Es rico descubrir cómo Diego presenta estas tres películas (o posibilidades de hacer una película), que giran entorno a la misma historia y que yo las defino de la siguiente manera: la ficción, la ficción dentro de la ficción, y el documental. 



La ficción es tal cual la historia de Annya y Guillermo: sus rutinas, sus amigos, sus trabajos, cosas que nos pasan a todos sin tanta grandilocuencia, y el cómo conocen al director que los invita a ser los protagonistas de su película. Es justo mencionar que, si bien tanto en esta ficción como en la ficción dentro de la ficción, los protagonistas juegan un papel preponderante, es en la ficción que Annya y Guillermo, literalmente siendo Annya y Guillermo (palabras del propio Diego) dotan a sus personajes de una carga perfectamente equilibrada entre realismo y dramatismo, a lo que seguramente sirve el hecho que de alguna manera ambos están inmiscuidos en el arte. Son ellos, en un contexto que también es de ellos y que conocen a la perfección, pero que Diego interviene con una historia dentro de esa realidad, y en la que quiere exponer de maneras muy firmes y claras, como las violencias están, impregnan y permean nuestro día a día con decisiones tan simples, cotidianas y mínimas que uno cree que siempre ha sido así, pero que quizá hace 10 años la gente no reconocería. Creo que la química entre Annya y Guillermo en muchos sentidos hacen la película, mejor dicho: no concibo esta película sin ellos dos. 


La ficción dentro de la ficción corresponde al elemento más ficcionado de la película: el director y su película de la violencia en Tijuana. Y es a través de este personaje que Diego hace una de las críticas más finas al oficio no sólo de lo pretencioso que puede ser para algunos el oficio de la producción audiovisual, sino que muestra toda la figura del artista-turista que cree conocer una ciudad y su historia, sólo con haber vivido en ese lugar antes de tener el privilegio de poder salir, un posible clásico hijo de la oligarquía que cree que puede ser y hacer una diferencia significativa con una película en la que todos los mexicanos que no sean de tez blanca son delincuentes, y que intenta conmocionar a toda Europa llegando a Cannes. En este recurso de la ficción dentro de la ficción es que vemos lo complejos y reales que son Annya y Guillermo, pues si bien ellos quieren sumar y apoyar en un proyecto en el que creen, incluso al grado de hacer a un lado sus proyectos de vida, o al menos acomodarlos para que estos no se interpongan en la oportunidad de hacer su primera película, es que vemos un cambio en ellos conforme se van dando cuenta que la película no refleja en lo absoluto su realidad, porque quién mejor que ellos para conocer su ciudad. Hay una escena preciosa en la que estando en un departamento, el crew de la película festeja el final del rodaje, y vemos como Guillermo mira la vista de la ciudad de noche desde la ventana del departamento que está en lo alto, luego vemos como Annya se para junto a él, y ambos, sin decir nada, sólo con una sonrisa, que acaso podrá simbolizar la mueca de la resignación, chocan sus vasos y miran su ciudad, esa ciudad real de la que tantas veces se habían negado a contar su historia y sus múltiples realidades, hasta que Diego empezó a hacer cine. Incluso creo que es el momento para decir esto: si la película termina en ese momento, habría sido un final perfecto. Pero el final que tiene también me parece el final que requería la película.


El documental es el recurso donde vemos el real impacto de los alcances de la violencia en personas reales, y una vez más, la forma en que Diego logra llegar a este discurso, es magistral. A modo de investigación en el contexto de la película dentro de la película, Diego recaba testimonios de personas cuando la violencia a alcanzado topes extremos en el sexenio de la llamada Guerra contra el narco, donde las balaceras se daban en zonas conurbadas, escolares, o en colonias populares, aquí es que Diego vuelve a los discursos personales de manera muy inteligente, a los temas que le ocupan y son importantes para él, pero en lugar de caer en el efectivismo de una ficción desmesurada, hay toda una forma y un fondo que hacen que de manera muy implícita, nos diga exactamente todo lo que él quiere referir sobre el tema, y lo hace. Así de simple. 





Otro elemento que yo lo considero más ligado al documental que a la ficción, y que además es genial, divertido y muestra esa libertad con la que Diego se mueve en el cine como un artista que sabe que es lo que quiere decir más allá de pretensiones estéticas y filosóficas, es los ejercicios que hacen Annya y Guillermo de improvisación, tanto juntos, como con otras personas, como de manera individual. Cine que se hace de instantes, de momentos cotidianos, de amigos. 



Cierro este análisis tratando de exponer de la manera más correcta el porqué aún creyendo que estamos ante la mejor película de Diego, no es mi favorita, y para no alargar aún más las palabras, debo decir que se debe al hecho de que no me puedo sentir más identificado con el discurso que Diego desprende en “Agua caliente”, sobre lo que para él es el cine, para lo que sirve el cine, y lo importante que son las personas más cercanas en el proceso de ser los artistas que somos o pretendemos llegar a ser, y en consecuencia, los seres humanos reales que queremos llegar a ser. Ahora, con esto no quiero decir que “El mirador” sea totalmente impersonal, ahí están temas que a Diego le importan, como ya lo mencioné, y si bien hay un desprendimiento en el sentido de que él no es ahora uno de los personajes principales, si tiene una aparición bastante importante y peculiar, un personaje el cual aún siendo Diego, yo describiría en cierta medida como la conciencia del creador, pues en las apariciones que tiene su personaje con Annya y Guillermo, siempre está para decirles, platicarles y hacerles las preguntas precisas y pertinentes que los hacen pensar, incluso hacerlos que se cuestionen sobre las decisiones que van a tomar. 


domingo, 14 de mayo de 2023

Peter Pan y Wendy




Siento que la principal función de un crítico de cine, como ya lo he comentado en pasadas ocasiones, no está en decirle a un posible público para una película si esta es mala o buena, o si la deben de ir a ver o no, la función del crítico principalmente radica en formular a través del conocimiento adquirido, un canal a través del lenguaje en cualquiera de sus manifestaciones, entre ese público y la obra en cuestión con todo lo que la abarca, que bien puede ser su contexto histórico, obra del creador, así como el lenguaje cinematográfico, que aunque es bien sabido, el lenguaje cinematográfico está respaldado por el "prueba y error" que los grandes maestros del cine han venido desarrollando a través de más de un siglo, el lenguaje y sus reglas pueden romperse por decisión, pero jamás por omisión.

Dicho lo anterior, empiezo diciendo que en una bastedad que azota a nuestros días de cine de nostalgia, remakes, spin-offs y cine de merchant o de infantilización que crean las majors para atraer nuevo público, recuperar al público deseoso de escapar de su realidad, y llenar sus arcas de dólares. Entre esta baraja interminable de ese cine que inunda el streaming, hay una película que a mí me ha parecido una propuesta por demás interesante, pues no sólo es una película que se suma y viene a abonar aún más a la linea autoral de su director, sino que además les da a las majors lo que ellos quieren (como lo fue en el caso de Pete´s Dragon), pero sin ser un producto vacío, que si bien es verdad no gusta a todos los públicos por ceder en cosas que ahora mismo trataré de argumentar, me parece que la propuesta narrativa de Lowery a mi parecer no está en duda desde ninguna perspectiva.

La película retoma la premisa de la película original, incluso hasta cierto punto uno podría pensar que Lowery lo que hace es dar vida al clásico de Disney, pero esto se rompe cuando Wendy y sus hermanos se trasladan a Nunca Jamás, y desde aquí Lowery empieza a hilvanar sus formas de hacer cine.

Hay una cosa muy cercana visualmente hablando entre esta película y "El caballero verde", hay una magnificencia que apabulla visualmente hablando, y si bien es claro que esta se crea a través de herramientas tecnológicas, Lowery no olvida como sacar el mejor provecho a estos planos generales de llanos y praderas, acompañados del silencio y una música incidental maravillosa como en sus primeras películas.

La película me parece valiosa porque atiende una linea narrativa que jamás se había explorado en este clásico, esa otra perspectiva que aborda en la historia, usando lo clásico con un amor palpable, hacen que todo lo que añade Lowery de su punto de vista, es de las cosas que más valor le dan a esta entrega, y por su puesto habrá a quien le guste y a quien no le guste, y eso está bien; pero desde mi perspectiva la visión de Lowery, me parece tiene toda la congruencia del mundo, además de que esta sirve para reivindicar las decisiones que ciertos personajes tienen que tomar sobre los caminos a escoger para seguir viviendo, para ser una parte de sus seres amados, aunque toque por un lapso de tiempo en el que haya que ser antagónicos. Explora y trata de explicar y dar contexto del por qué Hook es como es, y Peter es como es. Muestra en muchos sentidos que muchas veces no existe un bien contra el mal de forma tajante, o un blanco y negro totalitario, muchas veces la vida y las relaciones humanas son una zona de diferentes matices de grises, en los que hay que naufragar hasta encontrar el canal (o tono) en el que podamos entendernos, y jugar a través del inevitable crecimiento.

Una de las cosas que Lowery atiende para las majors y que a mí honestamente jamás me ha desagradado, es el hecho de la verosimilitud y legitimidad de los personajes conforme a su apariencia física, y creo que hay un debate detrás de todo esto que ni siquiera tendría que existir a mi parecer, pero aún así trataré de dar mi opinión en algunos ejemplos que se han dado en la industria.

En el año 2018 la comunidad transexual de Estados Unidos inició un ataque a través de Twitter contra Scarlett Johansson por aceptar el papel para una película donde interpretaría a un hombre transexual, al poco tiempo, Scarlett tuvo que recharzarlo de la manera más correcta diciendo que quizá el papel tendría que interpretarlo alguien que fuera transexual. Del lado opuesto de la moneda tenemos al siempre genial Neil Patrick Harris con su emblemático papel de Barney Stinson para la serie HIMYM, en la que interpreta a un hombre mujeriego y maduro el cual incluso tiene un libro para conseguir acostarse con mujeres lo más rápido posible, y cosa muy contraria a lo que interpreta en su personaje, Neil es homosexual y está felizmente casado desde hace años. En resumen, si bien las minorías tienen un punto más concreto al cual defender su posición no sólo en el mundo del cine, sino en el de las artes en general, siempre son los que menos se quejan, y si lo hacen es con justa razón porque tienen que luchar contra mayorías y muchas veces caprichos de las productoras o directores, en cambio en el caso contrario, creo que hay muchos más espacios para actores caucásicos en los que pueden probar para obtener un papel en condiciones favorables para ellos, cuando en realidad nadie tendría que tener preferencias, los castings tendrían que ser justos y juzgar sólo el talento histriónico, aunque por supuesto eso es una quimera que sólo se daría en una utopía. Pero dentro de todo este tema que a muchos los pone por demás sensibles, cabe resaltar que el impacto que muchas veces es sólo por temas de recaudación o económicos para las majors, tiene una resonancia muchas veces mayor y que es por la cual yo no desacredito del todo estas decisiones de casting: el impacto que tiene por ejemplo, para un niño con Síndrome de Down el ver a un personaje en su condición en una película como "Peter Pan y Wendy", es algo que le cambia la vida, haciéndolo creer que él puede llegar algún día a estar en una pantalla de cine, o una niña de padres afroamericanos pensando que también existen hadas con su misma tez, es algo que las generaciones de minorías del siglo pasado no vivieron, y que seguramente habría abonado para que los indices de discriminación en pleno siglo XXI no sólo en América, sino en la propia Europa, no fueran tan altos y con medidas tan radicales que incluso llegan a reformas políticas. Esto es algo que no se ha mencionado mucho pero, incluso Spielberg y Wright en sus adaptaciones es algo que ya habían explorado, pero nadie había hecho tanto revuelo porque de alguna manera las adaptaciones de estos eran más digeribles que la profundidad narrativa propuesta por Lowery.

El hecho de que Lowery de igual o más importancia a Hook que a Peter y Wendy, me parece un gran acierto, como ya lo había mencionado, y sus interpretes me parece están perfectos. Un Jude Law, osado, desmedido y que se nota a leguas disfrutó muchísimo dar la complejidad (que en apariencia, no la tiene, pero que vaya que la tiene) a su Hook. Alexander Molony es un notable descubrimiento para mí, y la joven Ever Anderson brilla con luz propia, no se nos haga extraño ver muy seguido a la joven hija de Milla Jovovich.

Si vemos la historia de Peter Pan sin lo fantástico y sin la carga infantil alrededor de ella, es la historia de un chico-joven-adolescente que huye de su casa por ciertas circunstancias (que pueden ser miles de razones) arrastrando o arrastrado por alguien importante en su vida, y que al final uno de los dos tenga que dar el paso difícil de alejarse y en el acto ganar la enemistad el uno del otro; o dicho en pocas palabras, es la historia de un forajido que trata de huir a su espantosa realidad para ser libre eternamente. Y para quien no conozca el cine de David Lowery, esa es la linea narrativa que ha venido explorando a lo largo de su obra, de modo que era cuestión de tiempo para que Peter y David se terminaran encontrando, y como fan de cine de Lowery, por ello para mí la película ya es valiosa.

miércoles, 3 de mayo de 2023

"Ain´t them bodies saints", de David Lowery.





Lo que quizá debería empezar diciendo de esta película, es que es del 2013 y ansiaba verla desde el 2017 que descubrí el cine de David Lowery (con la insuperable "A ghost story", una de las mejores películas de la década pasada según yo y Guillermo del Toro; y que también es protagonizada por la misma pareja actoral de esta), la cual no había podido encontrar y que gracias a Tom por fin he podido verla. La película, además de ser una de las mejores películas que he visto en el año, es una de las más conmovedoras y una de las óperas primas más notables que yo recuerde en mucho tiempo.

Lowery, aunque me lo llevo comentando cada que surge la ocasión de hablar sobre la obra de este, para los que no lo sepan es uno de mis directores favoritos contemporáneos de cine independiente, aunque también ya ha hecho películas para las "majors" como la notable y entrañable "Mi amigo el dragón".

El cine de forajidos de Lowery, retrata personajes en búsqueda o huida por ideales o sueños prometidos, en los que la mirada meticulosa, atenta y fija de Lowery los depoja de todo adjetivo positivo o negativo y los muestra como lo que son: seres humanos que en circunstancias peculiares toman decisiones, que además se engalana de los paisajes que vuelven parte de la atmósfera en la historia de estos personajes. Esto en conjunto hace de su cine algo muy valioso con obras que además son muy agradables al ojo y la emoción. En concreto hablando de esta película, es una obra pasible, contemplativa y orgánica.

Además de que da gusto que desde su ópera prima se pueda dar lectura de ese germen en el que se detectan todos los temas e inquietudes que ha venido explorando a lo largo de toda su obra, la cual hace que su cine sea el de un autor por definición, ya sea desde producciones independientes o de big industry (como es su próxima película: Peter Pan y Wendy, que se estrenó el pasado 28 de abril en la plataforma Disney+) o sea cine de temática infantil o para audiencias más serias, como lo es "El caballero verde".

Cosa aparte comento que me parecen de las mejores actuaciones que han logrado Rooney Mara, Casey Affleck y Ben Foster (contenidas, mesuradas, al punto), quienes interpretan a los tres personajes principales de la película, en un reparto pequeño y bastante correcto, como suelen ser en las películas de Lowery.

jueves, 13 de abril de 2023

Sr.

Siguiendo con la atención a los documentales que tenía pendiente de visionar y con muchas ganas de verlos, llego al llamado "Sr." de Chris Smith, y me parece que es sin duda uno de los más interesantes del año pasado por muchas razones que trataré de puntualizar de la manera más correcta.

El documental filmado entre el 2019 y 2022, retrata la vida y obra de Robert Downey Sr., el celebrado director de cine underground de los años 60's y 70's que cimentó muchas de las bases de la comedia contracultural en la que se verían identificadas tantas causas sociales, e inspiración para cineastas de la talla de Paul Thomas Anderson (hay un comentario bastante gracioso que hace Jr. entorno a la relación entre P.T. y Sr.); y por supuesto, el padre de Robert Downey Jr., quien funge de guía/narrador/hilo para llevar la narrativa de la historia de su padre que padece de Parkinson.

Quizá lo primero que habría que celebrarle al documental es esa libertad, tono hilarante y clave cómica con la que se desenvuelve desde el principio hasta que bien cambia en el tercer acto cuando la naturaleza de la propia película lo demanda. La película es por partida doble como si estuviéramos viendo una película de Sr., pues toda la vibra vira hacia lo que hacía característico su cine, lo hilarante de las situaciones y los personajes, la música, los cuadros contrastantes y cotidianos de una Nueva York vibrante; pero también por el hecho de que él hace su propia versión de su película biográfica, haciendo Chris un ensamble en el montaje final de lo que Sr. mostraba de su cine para ocultar cosas dolorosas del pasado, mientras Jr. trataba de descubrir esas cosas tocando los temas difíciles en la vida de su padre tanto con él como antes de él, y que éste evadía con una gracia encantadora.

Si bien el documental es un trabajo biográfico como el de "Sintiéndolo mucho", y que también hay una figura cercana del protagonista siendo el productor del trabajo, su mano no se siente que influya de buena, mala o manipuladoramente en el mismo, quizá sólo en el tercer acto se siente, pero definitivamente le viene bastante bien a la tesis del documental. Otra de las notables diferencias entre los dos trabajos (sin afán de compararlos, pues como ya lo comenté al escribir sobre este, el documental de Fernando León también me gustó mucho) es que la intención de este, o una de las intenciones, es mostrar y hacer una radiografía completa del hombre al que está generación sólo conoce por ser el papá del famoso actor qué interpreta a Iron Man, y no por sus increíbles y necesarias películas para conocer a un movimiento que surgió en Nueva York en los años 60's.

El documental expone de maravilla la relación padre-hijo que a pesar de lo que vivieron y tuvieron que superar, no se muestra mutis de distanciamiento o resentimiento, quizá resquicios de intentar entender y de querer perdonarse, pero todo envuelto en una intimidad llena de amor y el reflejo de dos personas que podrían ser la misma en tiempos diferentes.

Al final del documental, cuando Sr. ya no aparece y Jr. cuestiona si el documental lo que busca es homenajear la carrera de su padre con todo lo que ello conlleva: inicio/derrumbe/sanación, la relación padre-hijo entre ellos dos y en el acto volverse una carta para el propio hijo de Jr., o un manifiesto entre estar y no estar; yo diría que en distintos puntos del metraje del documental busca cada una de esas cosas, pues como diría el elocuente Sr., nunca se sabe a donde te lleva la película, mientras se filma y mientras se edita; y me parece que todas esas cosas el documental las encuentra y plasma de manera perfecta y natural, sin motes de ambivalencia. Y si bien muchas personas pueden pensar que el final es una cosa maniatada, yo descarto totalmente esa teoría, pues en mi vida he visto llorar a Jr. en ninguna de sus películas como acá lo hace, ni en sus mejores actuaciones; lo cual es un claro ejemplo que él, al igual que su padre, se desprendieron de todo menos de ser ellos mismos y mostrar sus emociones y su llanto de forma real.




miércoles, 1 de febrero de 2023

A short story



Un gato, un espantapájaros, tres bichos raros y una niña; son todo lo que necesitó el joven realizador chino Bi Gan, para crear esta hermosa y conmovedora fábula, que me parece una de las mejores obras realizadas en el 2022, y que ha sido hasta ahora mi película favorita en lo que va del 2023.

Mas allá de los palmares y festivales que tiene el cortometraje de casi 15 minutos de duración (nombrado el mejor cortometraje en Cannes, San Sebastián, el NYFF y en Toronto) la simpleza y toda la magia alrededor de este trabajo tiene como enseñanza, porque las fábulas no funcionan si no tienen una moraleja en su discurso, es que nada está perdido, y ningún esfuerzo es en vano, si lo que quieres dar lo haces desde el corazón.


La metáfora del gato que, queriendo retribuir y recuperar el amor de una niña a la que perdió por su naturaleza de gato, sigue el consejo de un espantapájaros, su único amigo, a quien ayuda a cumplir su único propósito en la vida, que es volar para andar en el aire con sus amigos, esos a los que presuntamente tiene que alejar, al cual libera mediante el fuego. El gato emprende un viaje, vestido con la ropa de su amigo, en busca de tres bichos raros que lo aconsejarán para lograr su cometido. En este viaje de descubrimiento, será puesto a prueba para ver si lo que quiere es digno y genuino, o sólo un charlatán que busca lo tangible, superficial y material de la vida, y en estas pruebas el gato tendrá que desprenderse de cosas, es así que el gato, que piensa ha sido engañado, va al reencuentro de la niña, obsequiándole aquello a lo que su sacrificio fue digno, y ahí es donde aparece la belleza de la vida, eso que aunque tangible, es efímero.


El trabajo de Bi Gan, hace que uno recuerde no sólo a sus dos obras maestras previas, "Kaili blues" y "Largo viaje hacia la noche", y no sólo hablando en el estricto sentido de la palabra de la forma, con un alto contenido de planos generales, una paleta fría y planos secuencias extendidos y deslumbrantes; sino también en el fondo. El lenguaje de la obra que se desenvuelve en el plano onírico, poético e inmersivo, hacen que el espectador tenga la sensación de estar en el más plácido de sus sueños, uno en el que no entiende muy bien lo que pasa, hasta que culmina y llega uno al final del viaje. La pieza musical que sólo incurre en dos breves y bellos momentos, hacen que la experiencia sea aún más potente, sin necesidad de que haya malicia en el trabajo que Bi Gan hace cual mago representando el acto que lo hace llorar.

Una de las cosas que hacen más hermoso y disfrutable el camino que simboliza este cortometraje, es que su realizador hecha mano de las herramientas más nobles, básicas y mágicas con las que los primeros maestros del cine harían de este arte el "arte de los sueños", pues vemos desde el montaje de la cámara en un vagón vestido de habitación sobre las vías del tren y en movimiento, hasta el acto de crear una escena, y todo el discurso en ella reproduciéndola en reversa, algo que las nuevas generaciones tildarán de novedoso e ingenioso (y que en cierta medida por supuesto que lo es) pero que es algo que se utilizaba muy frecuentemente en las primeras películas sonoras, y en el cine mudo por supuesto, esa magia real y tangible que ha venido desapareciendo por la inmediatez y superficialidad de lo virtual, la pantalla verde, el CGI. La verdadera magia del cine que desaparece como las imágenes reveladas en las viejas cintas de celuloide.

Inevitablemente uno recuerda al ver la belleza de la obra de Bi Gan, otras obras maestras de notables directores en el mundo que ven en el cine ese arte de transmitir pensamientos y emociones más que un vehículo para adoctrinar o hacer dinero. Obras de Hayao Miyasaki, Hirokasu Kore-eda, y Wong Kar-wai.

Una historia de pensamientos en la que convergen pasado, presente y futuro, para encontrar la cosa más preciosa del mundo, y darlo a alguien, aunque sea un ser sin rumbo o destino, y no se tenga nada más que dar que la propia voluntad de lo que uno es y a lo que uno es digno por la intención de dar.



martes, 17 de enero de 2023

Serre moi fort: la forma en que nos comunicamos con nuestros fantasmas.




Serre Moi Fort
(o Abrázame fuerte para latinoamericano y Hold me tigh para el mercado norteamericano) es una película francesa del 2021 dirigida por el también flamante actor Mathieu Amalric, y es una película que a mí me parece estupenda por varias razones que me gustaría comentar a continuación de hacerles una breve reseña:


La película comienza justo en el momento que Clarisse (Vicky Krieps) sale de su casa sola, aparentemente abandonando a su familia. Parece que Clarisse es un alma libre y salvaje que quiere experimentar y recorrer el mundo, y que posee un raro poder que le permite comunicarse con su familia en la distancia. Pero conforme la trama trascurre y avanza, la premisa se transforma, y nos damos cuenta que las cosas no se nos han contado del todo linealmente, al punto que nos hace cuestionarnos si Clarisse es la que se fue o la que se quedó, si es ella quien envía el mensaje al otro lado de la vida, o quien lo recibe.


Me parece que el hecho de que la película sea dirigida por el gran Matheui tiene bastante lógica y congruencia, pues por una parte, la película tiene todos los elementos para que, Matheui si hubiera tenido la oportunidad de protagonizar la, seguramente lo habría hecho, además tiene congruencia con su aura creadora y con los temas que él más explorado en el cine, incluso yo encuentro en la película ciertos paralelismos con la magnífica "La escafandra y la mariposa" de Julian Schnabel, que Mathieu protagonizó, y que los encuentro sobre todo en las formas de comunicación que surgen y nacen cuando nuestro interlocutor (o nuestros) no nos puede escuchar, o cuando nuestro lenguaje se limita para ellos. 

La película es muy bella precisamente en ese sentido, en el de cómo los canales de comunicación surgen cuando ya no hay una interacción cercana, como los lazos y señales de amor llegan a las personas que amamos, aún cuando estamos en la deriva, cuando mandamos mensajes de humo que nos reconfortan pero que quisiéramos no llegarán en realidad, que las respuestas fueran inventadas por nosotros y no fueran la resonancia del alma de esas personas, que se quedaron atrapadas en nuestra memoria, y que siguen haciendo sus mismas rutinas mientras nosotros nos perdemos, o buscamos la respuesta que nos salve o nos devaste. Aunque a veces también confundamos a las personas a quienes se los enviamos, como a Clarisse le llega a pasar con su hija.

La actuación de Vicky sin lugar a dudas es lo mejor que tiene la película, que es mucho decir; es el peso y soporte de la trama, y esta tan creíble y asombrosa, que uno no hace más que dejarse enganchar por todo el vaivén, sube y baja al que sus sentimientos y emociones en forma de montaña rusa la someten. Hay claridad, confusión, dolor, enajenación, mesura; y en los momentos más duros, realmente a uno se le estruja el corazón al verla. Para mí, una de sus más grandes actuaciones.

Al final uno logra entender los tiempos en que la película se estaba narrando, uno descifra la necesidad de Clarisse por hablar con su familia, porque estar fuera de casa, y la plática final con su marido, en la que ella cierra los ojos y da órdenes mientras él del otro lado obedece, deja la misma sensación de paz que seguramente Clarisse estaba sintiendo en ese momento. 

lunes, 9 de enero de 2023

"Bardo" de Alejandro González Iñárriti: crónica de un delirio de incertidumbres.





Creo que no miento al decir que la más reciente película del laureado mexicano Alejandro González Iñárritu, alias "el negro"; es quizá la más comentada de los últimos años, hablando de una película mexicana, creo yo, incluso sobre la admiradísima (y también algo polémica) Roma de Alfonso Cuarón. Y sobre toda la polémica y comentarios que ha desatado desde su estreno al público tanto en salas de cine como en la plataforma Netflix, decidí tomarme un tiempo después de verla por primera vez, para volver a verla en una segunda ocasión y así escribir sobre ella sin caer en el comentario fácil o en las palabras huecas y obvias que la mayor parte de la gente utiliza para referirse sobre ella o su autor: pretenciosa, egocéntrico, whitexican, vende humo, etc. Mi intención es, al menos en un principio, hacer un ejercicio amplio y bien detallado de todas las virtudes y las vicisitudes y excesos, no quiero utilizar la palabra "errores" para referirme a la película de Alejandro porque claramente todo está como está por alguna razón, a la mirada de Alejandro todo está en su lugar, pero desde la mirada de un tercero, puede haber engolosinamiento en algunos recursos tanto técnicos como narrativos, de modo que empiezo ahora mismo con la que es mi lectura de la película.


Quizá la mejor forma de partir con el análisis es dando por hecho que Alejandro es el director más provocador de los tres amigos, y esta es la razón por la cual es del que más respeto su trabajo (hablando en el estricto sentido de los tres amigos, pues hay muchas  y muchos más cineastas mexicanos a los que yo admiro y respeto). Los trabajos de Alejandro siempre retratan historias de personajes excluidos, con una condición social a la que hay que decir abiertamente, él de lejos ha sido parte, pero que por su condición de migrante, exiliado y mexicano, nadie le podría reprochar que no conoce, desde una mirada privilegiada por supuesto, pero los conoce.

Bardo es la película más libre de Alejandro en todos los sentidos: narrativa y técnicamente hablando, pareciera que no se sujeta a ninguna regla antes establecida, y esto hace que su naturaleza sea completamente onírica, y que por supuesto empalma perfectamente con la trama. Partiendo del hecho que la película es como tal un viaje del inconsciente de un hombre en coma, en este sentido todo es ilógico, nada es real, pero se fundamenta con veracidad; en el que todo lo vivido en semanas lo recrea en dos espacios de tiempo diferentes, unos minutos cuando sus seres queridos lo acompañan en la cama en que está postrado en la Ciudad de México, y el tiempo que dura la película. Esto podríamos suponer, justifica todo lo que pasa en la película, y en cierto sentido esto es verdad, y que se pueden dar por sentado si analizáramos la película episodio por episodio, pero hay elementos y excesos que en su conjunto se notan, sobresaltan y a veces molestan en la narrativa general de la película.


"La memoria carece de verdad, sólo es emocional"


Podríamos empezar comentando el hecho de que, aunque Silverio está plagado de todas las inquietudes y está hecho de Alejandro a su imagen y semejanza, el uno no es el otro. Si bien a Silverio le aquejan las mismas incertidumbres que a Alejandro, y siente el amor por su familia como Alejandro ama y detiene si mirada en ciertas figuras de esta como la escena con la hija en la alberca armonizada por la espléndida canción de José José, pero vamos más adelante a ello), hay una barrera que crea la ficción donde uno fácil puede tomarse como personal todo lo que es Silverio, pero que obviamente no es completamente la obra un reflejo idéntico de su creador.




Muchas de las influencias cinematográficas para la creación de Bardo son obvias, pero hay otras que es un juego y un deleite poder descubrirlas, incluso hay varias que se revelan con más facilidad si se da lectura a la película episódicamente, estas corresponden sobre todo con la propia obra previa de Alejandro. Un ejemplo es el principio de la película, con el vuelo sobre el desierto, uno puede referir directamente a una de las escenas más emblemáticas de 8 1/2 de FeFe (la escena del globo sobre la playa), pero también, por la esencia sensorial que propone esta, uno puede encontrar una línea directa con Carne y arena, pero también me parece un guiño a la forma en que fotografía el maestro y su grande amigo Emmanuel "el chivo" Lubezki. En la primera escena de los peces es donde me parece empieza a jugarle desde mi perspectiva una mala jugada la grandilocuencia técnica en su discurso, pues si bien de alguna forma intuitiva los que conocemos su obra sabemos que esto es una especie de sueño, el hondar esto con la forma en que retrata el plano con un gran angular y divide el espacio-tiempo en dos partes opuestas, no hace más que hacer redundante lo que algunos ya sabemos, y eso de alguna manera cansa es cansado.

Una parte en la que la grandilocuencia funciona y además con este tono irónico e hilarante que representa el humor dramático en el cine de Iñárritu, es en la parte de Los niños héroes, pues hay un juego bastante interesante de metacine, y que se logra de manera magistral en otros tantos momentos de la película (la escena de Cortés, que ya la comentaré más delante, es una de ellas), en el que incluso llega a romperse la cuarta pared con una naturalidad brillante.


                                                              "Si no lo veo, no lo creo"


La naturaleza de Silverio es realmente rica si la contextualizamos con la propia figura de Alejandro, y hay muchos elementos que me parece resaltan aún más la naturaleza controvertida de Alejandro. Es un hecho que él sabe lo que mucha gente opina de él, de su obra, y no teme a mofarse de ello, incluso a él autocriticarse en el acto, tanto en la misma figura de Silverio, como en la de los cercanos a este, como su esposa, su hijo, (la escena del desayuno con este, por un lado es extraordinaria porque hay un doble juego de crítica en el que se revela el amor-odio de Silverio por México, criticando gobierno y religión, pero resaltando la riqueza cultural sobre la de Estados Unidos que le quiere implantar a su hijo, pero también demerita todo ese discurso por grandilocuencias técnicas que me parece están demás, o pareciera trataran de desviar la mirada del discurso que se está creando entre los dos personajes) pero sobre todo con el personaje de Luis Valdivia, este personaje que se siente abandonado, robado y menospreciado por su antiguo colega, figura cuya inspiración bien podría haber sido inspirada en Guillermo Arriaga (yo así lo percibo, honestamente) el cual no deja de decirle esas "verdades" que sabe Alejandro para algunos es el santo y seña. El hecho de que Alejandro haya dado como profesión a Silverio la de periodista y documentalista (la escena dónde Silverio está haciendo el documental de los migrantes que desaparecen remonta a una escena clave de La dolce vita donde dos niños dicen que vieron a la virgen y sólo se están riendo de la gente, que en Bardo se contextualiza con el rapto de este grupo de personas por parte del crimen organizado) es precisamente para recalcar aún más la crítica al sistema, pues en un país donde el documental durante muchos años (afortunadamente, ya no tanto) fue castigado y muy menospreciado, y el periodismo se ha convertido en una profesión de riesgo, pues México es uno de los países donde más periodistas se matan; el hecho de que una persona de este gremio sea reconocido en el extranjero, es algo que contrasta absurda y tristemente con la realidad que vivimos, al menos en este país. La autocrítica en su punto más álgido.


"Un país muerto en el que no morimos"


Una persona conocida e hizo un comentario sobre algo que a mí en el primer visionado no me brincó pero que en la segunda lo pude notar, y esto es en la secuencia de la habitación con su mujer (para mí una clara referencia a Tarkovski, y si me lo preguntan, toda esta parte bien pudo haberse borrado en el corte final), cuando ambos están desnudos y acostados en la cama de perfil, claramente se le ve a Silverio blanquísimo, aún cuando en la propia película, en este episodio donde Silverio imagina que fue al programa de Luis Valdivia, este dice que sufría bullying por parte de su propia madre que le decía negro, pero partiendo del hecho que Silverio no es Alejandro, y de que El negro verdadero es un provocador por excelencia, siento que esto lo hizo deliberadamente, y es genial, porque acá trasgrede y refuerza el discurso de la obra, pero sin grandilocuencia absurda y sobrada.




Quizá la parte que yo más disfrute en todos los sentidos fue la parte de "el baile", pues en esta no sólo se ve el espíritu mexica de Alejandro en todos los sentidos, sino que además se dan varias partes medulares de la película, o las hilvanan. Una de ellas es la discusión de entre Silverio y Luis, donde hay unas reflexiones por parte de Silverio existencialistas muy profundas, así como el juego del metacine más que presente, y la autocrítica a todo lo que da (donde además hay referencias clavadísimas a su obra, sobre todo a Babel, Biutiful y Birdman) y en el mismo baile, donde se da un momento mágico armonizado por Let's dance de David Bowie, y de ahí nos conduce a un par de episodios realmente emotivos con su padre y su madre, del hecho del "Silverio niño", sólo comentaré que, como ya lo dije antes, "es ilógico, nada es real", porque esa es la naturaleza de toda la película, además, como en un sueño, cuando tienes un encuentro con tu padre, o un ser querido fallecido, aún lo sueñes de la misma forma en como era cuando tú eras niño, en el sueño tú no puedes aparecer como un niño, apareces como eres en tu realidad, con las vivencias y contexto que tienes en el momento en que lo sueñas, aunque puedas ver a la persona desde la perspectiva de un infante (no sé si clara referencia, pero esto también lo aplica Michel Gondry en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, y siento en este ejemplo lo que hace Alejandro se justifica).


                                               "Qué hermosa esta ciudad tan fea"


El siguiente episodio quizá sea el más potente que viene desde que Alejandro sale a una Ciudad de México desierta (hay un plano, casi al principio de la secuencia donde a Silverio lo vemos de espaldas y podemos ver prácticamente a Alejandro en ella de espaldas) que de a poco se empieza a llenar de su bullicio característico, y en este punto la crítica es verdaderamente punzante, partiendo del tema de las desaparecidas y la violencia, y como lleva al inicio de esta, donde se le culpa de esta a Hernán Cortés, (previo al encuentro de estos dos, hay una toma a Giménez Cacho [que acá hay que mencionarlo, que estupenda actuación por el que para mí es el mejor actor mexicano hoy por hoy] que recuerda mucho a su papel en Cabeza de vaca) y donde además la alegoría entre los dos, si bien comentadísima y polémica, es clara y justificada, donde además el juego del metacine y el creador es clarísima, sin mencionar esa montaña de cuerpos que nos remite a Revenant.


"Venimos del norte, del infierno"


Fellini sigue presente en la película tanto al principio de la escena en la playa con la familia, como en el episodio del documental con los migrantes desaparecidos, con clara referencia a La dolce vita. Es en la escena de Silverio y su hija (en este comentario abro un paréntesis para hablar de las grandes actuaciones de todas las actrices en la película, sobre todo Ximena Lamadrid [hija], Griselda Siciliani [esposa] y todas las hermanas de Silverio) donde, si bien ya se habían plateado las ideas y cuestiones de la identidad y el orgullo mexicano en Silverio, este es cuestionado por su hija Camila, por haber querido ser parte de todo lo que se perdió por no poder vivir en México, el hecho implícito de no ser ni de aquí ni de allá, esa identidad que le hubiera gustado tener y vivir de primera mano, no por lo que su padre les dice a ella y su hermano (con el que Silverio también tiene un momento de reflexión en la siguiente escena sobre la ausencia de este por estar todo el tiempo fuera haciendo sus películas) sobre el orgullo de ser mexicano. Luego se viene la hermosa escena de cómo liberan a ese hijo que no quiso venir al mundo (en la primera escena hay además un elemento muy la fórmula secreta bien ensamblado en la trama que se desenvuelve en esa parte) y del cual no se puede desprender tanto El negro como toda la familia.




La parte final de la película, con la escena del tren, ahora en el plano de la realidad, y la sucesión de esta, es donde de alguna manera Alejandro revela la tesis de la película, el querer desprenderse de la realidad, de la dolorosa realidad, de la tortuosa y asfixiante realidad, en la que se deja ir en el inconsciente y ese limbo (otro momento Fellini, incluso Bergman, con esa caminata por el desierto con todas las personas de su vida) en el que puede emprender su viaje, donde hay que aprender no sólo a levitar, sino a volar, verlo todo desde esa perspectiva en las alturas, y desde la cual es más fácil (no sé si sencillo) plantearse todas las incertidumbres de un hombre para el que el peor de sus fracasos es haber alcanzado el éxito, creando así una película biográfica como ningún otro director la haya hecho jamás, con esa libertad creativa narrativamente hablando en todo su esplendor.

domingo, 1 de enero de 2023

Sobre adioses a palomas y delfines: la pausa indefinida del realizador más experimental de la nueva ola de realizadores duranguenses.



Andrei Maldonado, amigo, compinche cinéfilo y colega en el quehacer cinematográfico que va más allá de la realización, como gustos afines de corrientes cinematográficas, la promoción cultural y la curaduría de festivales; este año ha anunciado el cierre de sus dos sellos cinematográficos: "Persiguiendo Palomas Films" y "Del-Fin del mundo producciones", y lo ha hecho poco tiempo después de haber anunciado un retiro temporal de la realización del cual no está seguro si vaya a volver.

Hace unas semanas le realicé una entrevista, que más que eso, pareció una charla entre amigos, una de esas charlas que muchas veces hemos tenido, pero esta vez el tema central de la charla se sostuvo en el cierre de sus sellos e inherentemente se coló el tema de su pausa y su visión bastante amplia y general del cine.

Es curioso como a veces el destino es bastante caprichoso, lo menciono porque la charla/entrevista que tuve con Andrei jamás se grabó, aun cuando el objetivo era hacerlo, pero pareciera algo quería que esa especie de carta de despedida no se publicara, de modo que, apelando a la buena memoria que siempre he tenido para registrar pláticas completas y reproducirlas en mi cabeza una y otra vez por años hasta plasmarlas en un relato breve o un guion, he decidido hacer una especie de crónica de lo que Andrei muy amablemente platicó conmigo, y lo hago de una manera que es coherente con nuestra manera en que ambos gustamos en el cine independiente: la experimentación. Así es que empiezo narrando esta charla en tercera persona.


La reunión que sostuvieron Juan y Andrei se llevó a cabo en el lugar más congruente para hacerle una entrevista a un realizador: en el cine, previo a la premier de una película mexicana de la cual Cinéfagos llevó una parte de la organización. Fuera de lo que sería la entrevista, al no estar bien seguro del dato, Juan pregunta a Andrei si ambas productoras nacieron al mismo tiempo, él responde que casi al mismo tiempo, fueron meses los que difieren en su creación una de la otra, pero prácticamente todos sus trabajos, salvo el primero, se llevaron a cabo con ambos sellos.

Juan inicia formalmente la entrevista preguntando si de alguna manera fue planeado el hecho de que justo en la fecha en que anuncia su retiro indefinido de la realización, también se vieran cerradas las productoras que fundó para dicha tarea. Andrei comenta que de alguna manera así fue, que no lo planeó tal cuál, pero que definitivamente una cosa llevó a la otra. Además, comenta que también decide hacerlo en este año porque es un poco obsesivo con los números cerrados, de modo que para él el hecho de que hoy día diez años después de haberlas fundado, se finalice la vida de ambas, es algo incluso que le sorprende. Le cuenta además a Juan que si supiera las veces que le entraron ciertas crisis existenciales y quiso tirar la toalla del mundo del cine, se sorprendería; pero que siempre salía alguna necesidad de hacer algo y seguir explorando en el arte cinematográfico, de modo que el retiro se dé no sólo en el marco de los diez años de ambas productoras y su final, sino además presentando su penúltimo trabajo, "Alejandra, todavía Alejandra" en el Festival de Cine Mexicano, mismo festival que en la primera edición de la competencia "Hecho en Durango" tuviera a "Blanco Polar Radiante" en la competencia, es algo que le da además de una satisfacción personal, una manera de validar lo hecho en los diez años de vida de ambas productoras.

Juan le dice que en su trabajo nunca tuvo temor de explorar y de buscar el lado más experimental del arte cinematográfico, pregunta si eso se dio de manera orgánica. Para esto Andrei responde que en sí es algo que se fue de manera que él mismo iba descubriendo ese cine cuyas narrativas no entran en el orden y ámbito comercial. Cuenta que su primer trabajo, siendo aún universitario, fue un trabajo que tuvo toda la estructura del cine como se hace de manera industrial, en una escala menor por supuesto, "Mi general" tuvo incluso un reconocimiento muy importante a nivel internacional (mejor producción) en un festival de cine universitario en Colombia, lo cual por supuesto hizo que él se planteara que era lo que él quería hacer, y fue con esa estructura que también hizo su primer cortometraje ya fuera de la universidad, pero después, al verse influenciado con estos directores que exploraban el arte cinematográfico de manera diferente, que él mismo empezó a explorar y experimentar el lenguaje y sus diferentes narrativas. Comenta que siempre se vio influenciado sobre todo por Lars von Trier y el Dogma 95, y que siempre quiso que estuviera presente esto en su trabajo, pero sin que estuviera de una manera directa, y así fue que, al paso que descubría otros directores, estos iban de alguna manera influyendo en su manera de hacer cine.

Juan le cuestiona sobre su sentir con el anuncio del cierre de sus productoras y que este se dé además con una serie de proyecciones especiales de sus trabajos tanto en el marco del Festival de Cine Paloma Itinerante como de la celebración del aniversario de la Cineteca. Andrei, con notorios sentimientos a flor de piel, dice que por supuesto le trae algo de nostalgia, pues ve estos trabajos y lo hace revivir cosas que en su momento experimentaba cuando los estaba haciendo, o cuando los pensaba previo a la realización, incluso de pláticas que tenía sobre ellos con miembros del crew, también le dice que si bien en su momento ciertos aspectos que había en sus trabajos los ponía, o echaba mano de ellos como su propia aparición en sus cortometrajes, era un poco en un sentido de provocación, pues sabía que muchos pensaban que su discurso era egocentrista en su forma de hacer o contar historias, en este punto ambos concuerdan que qué realizador no es egocentrista, pues ser realizador es en definición un egocéntrico al cual le gusta ver su nombre en la pantalla con el título de director, aunque claramente los hay más egocéntricos que otros. Pero también confiesa que así como en su momento el ver sus trabajos le daban esa sensación de provocación, ahora no oculta el hecho de que siente un poco de pena por la forma en que los hizo, pero si hay algo que le da satisfacción, es que nunca se quedó con las ganas de hacer algo, siempre hizo lo que el impulso creador le pedía que hiciera en cada momento, ya fuera con deficiencias técnicas o problemas de producción, siempre hizo lo que quiso, y no pierde la esperanza de que quizá en 5 o 10 años al volver a ver estos trabajos, el sentimiento de satisfacción y felicidad será completo.

Para este punto Juan le pregunta a Andrei qué tanto piensa en la posteridad de sus trabajos, más allá de la posteridad de él como realizador, y se lo pregunta porque de alguna forma u otra, los trabajos firmados con estas productoras seguirán estando en la web, tanto en el sitio web de Paloma Itinerante, como en otros sitios, y seguramente se encontrarán con muchos jóvenes inquietos por descubrir otras narrativas, y seguramente se verán influenciados de alguna manera por estos, como es su caso, comenta Juan. Además, de haber alguna especie de apagón mundial de Internet en algún futuro, algunos de estos trabajos también están en formatos físicos. Andrei le dice que, por supuesto que piensa en ello, pero no es algo que tenga muy presente en su pensamiento. Por supuesto el sueño de todo realizador es que su trabajo sea recordado, y en consecuencia quien lo hizo también lo sea, y esto también es parte de esa naturaleza egocentrista de un realizador. Pero Andrei le comenta que él siempre ha querido hacer con su cine el hecho de crear imágenes icónicas para que se queden en el subconsciente del espectador y se reproduzcan y no se borren, y como ejemplo menciona el primer plano de Alejandra Castañeda en "Blanco Polar Radiante" y su diálogo, que Andrei comenta este fue utilizado como sample en una canción por un músico, y el siempre querer crear imágenes para el recuerdo, es una de las máximas que siempre lo han regido, y por supuesto Juan dice que es algo que sí está muy marcado en sus obras.

Juan pregunta a Andrei qué sentimientos tiene hacia los colaboradores que ha tenido en sus trabajos tantos años después, sabiendo que quizá ya no podrá colaborar con ellos. Andrei menciona que es un sentimiento muy bonito, puesto que ver esos trabajos, y cómo todos empezaron hace tantos años desde esta trinchera independiente, y ver hoy día cómo muchos han trascendido de manera notable. A quien menciona, primeramente, es a Alejandra Castañeda, quien además de haber egresado y participado en varios trabajos del CCA, ahora está en la Ciudad de México en la Escuela Nacional de Arte Teatral, también a su compañero Eric Villa que, además de seguir vigente como realizador, también ha participado en producciones importantes como asistente de producción y como sonidista. En este punto Juan hace un paréntesis y pregunta a Andrei si en ningún momento se ha hecho a sí mismo una especie de juicio al ver que sus demás compañeros dieron el siguiente paso y él siguió explorando el quehacer cinematográfico desde la trinchera independiente y autoral, y dice que evidentemente sí lo llegó a hacer en algún momento, pero también está consciente que lo que él busca expresar a través del cine, no podía haber sido de otra forma que como lo hizo.

Juan pregunta a Andrei si entre todos sus trabajos, tiene alguno favorito que sobre salga de manera especial para él, ya sea por la producción o por lo personal de este, Andrei le responde que sin duda alguna, y este es "Blanco Polar Radiante", tanto por lo que ya había mencionado de que es el trabajo en el que más imágenes icónicas creo, como por lo personal que no sólo él dejó, sino también Eric y Alejandra, y además también por el hecho de que fue un trabajo que tuvo muchas proyecciones en festivales, además de la banda sonora con la que cuenta. Dice que si un trabajo lo ha dejado completamente satisfecho en cuanto a realización se refiere, ha sido este. Si bien todos han sido concebidos de manera personal y son muy especiales además de haber sido realizados como en ese momento él los quería realizar, este es para él sin duda su mejor trabajo.

Juan le comenta a Andrei que, si algo se destaca de todos sus trabajos, por sobre los fondos y además de la presencia femenina en la gran mayoría, es cómo emplea el montaje para contar sus historias, en todos de manera muy diferente, pero con cierta presencia que ha uno lo hace identificar claramente que hay la mano de un realizador peculiar, que es lo que más destaca Juan de su trabajo. Le pide que le hable sobre su proceso creativo en este departamento. Andrei le comenta que generalmente este se da de una forma muy orgánica, en el que prácticamente él deja que el propio proyecto que haga solo a través de impulsos emocionales, evidentemente interviene, pues el montaje es un recurso que va más allá de "cortar y pegar", es donde él concibe la creación del cine como tal, si bien el guion es importante, este puede en cierta manera ser prescindible si en el montaje surge la magia de las imágenes. Además, menciona que como ya había mencionado antes lo de las imágenes icónicas, él siempre busca que sus trabajos sean auténticos, y se vean diferentes no sólo entre sí, sino al trabajo de otros realizadores. Para este punto pone como ejemplo el hecho de que de los últimos trabajos producidos por jóvenes duranguenses egresados de escuelas de cine, la gran mayoría de estos se ven prácticamente iguales, y suelen tocar temas muy parecidos, de esto, Andrei culpa en parte a las escuelas de cine, porque les dan los parámetros de cómo se debe hacer el cine y cómo no, y no se les da mucha libertad en la experimentación, algo que él sí ha tenido el valor de hacer, además eso encaminado al hecho del cine que buscas y ves, y evidentemente si el realizador no busca y ve cine diferente al marcado en la industria, hablando y explorando tanto fondos y formas, evidentemente sus trabajos, a pesar de ser muy buenos hablando en términos de producción y técnica, no tendrán mucha propuesta creativa, en lo que Juan está completamente de acuerdo.

Para acabar la entrevista, Juan le comenta a Andrei que ha guardado para el final la pregunta que más le interesaba hacerle, pregunta que de hecho había formulado unas semanas antes justo en la función de despedida de "Del-Fin del Mundo Producciones", y esta es cuestionándole el hecho de que si su receso como realizador se debe en gran parte al hecho de haberse quedado solo como abanderado de una forma de hacer cine de manera tan experimental, o dicho en otras palabras, que si hubiera habido alguien más de su generación haciendo cine desde esta trinchera, se habría retirado. Para este punto se nota como de alguna forma le gana la emoción a Andrei, y con cierto hilo en la voz como si se le hubiera hecho un nudo en la garganta, comenta que no lo había pensado de esa manera, pero ahora que Juan se lo planteaba, se podría decir, además sincerándose consigo mismo, que quizá si tenía mucho que ver eso. Andrei le cuenta a Juan que en un principio cuando él y otros realizadores de su generación empezaban en el querer hacer cine a través de cortometrajes, estos se inspiraban y retaban al mismo tiempo, era un querer hacer cosas para mostrárselas a los demás y que estos también quisieran hacerlo, incluso comenta que había uno entre el grupo, del cual no quiso mencionar su nombre, que siempre le decía que él era mejor realizador que Andrei, pero que hace mucho tiempo que se retiró de la realización, y así como hay muchos que se retiraron, otros siguieron pero ya de manera más profesional, como Pamela Velázquez haciendo cortometrajes y teniendo presencia en festivales internacionales, o Deniss Barreto que si bien su cine y sus inquietudes siguen siento muy congruentes con lo que ella siempre quiso explorar en el cine, hoy día ya está a punto de lanzar su ópera prima, y así varios ejemplos más como el de Juan José Hinojosa. Incluso, dice que siempre se ha sentido en muchos sentidos como una persona mucho más mayor de lo que ya es, como un alma vieja que siente cierta aprensión por las cosas viejas y por sus historias y cómo las hace, incluso se siente desfasado de cómo hoy día los jóvenes producen cine. También habla sobre como en toda generación hay realizadores que se quedan y de alguna manera se estancan en temas e historias que representan una y otra vez, como Woody Allen o Arturo Ripstein, pero que son referentes de ese cine y esa generación, de modo que él espera que su trabajo en algún momento sea visto de esa forma, al menos el hecho bajo estos sellos, hasta que decida si hay un futuro para él en el quehacer cinematográfico.

domingo, 11 de diciembre de 2022

Pinocchio: una historia de padres imperfectos e hijos imperfectos.


Siento que dedicarle unas pocas palabras, o escribir de manera breve sobre un trabajo que se llevó alrededor de 15 años su elaboración, es un acto mezquino, egoísta y nada correcto; aún así siento que el trabajo de Guillermo del Toro se merece un trato especial, porque es un trabajo especial, y atendiendo una de las máximas del cine que yo siempre he valorado y que más me representan, en esta ocasión trataré de empezar a crear un diálogo con ustedes apreciables lectores, en el que con poco intentaré decir mucho, trataré de hacer más con menos. Así pues, fundamentaré mi breve comentario con todo lo que me vino a la mente mientras miraba la obra del creador tapatío.






Debemos empezar partiendo de lo más obvio: el trabajo de animación. La belleza lograda por Guillermo y su equipo de animadores con este stop-motion es absolutamente y verdaderamente apabullante, desde el minuto uno ya vemos la belleza en ella, y es ineludible quedar atrapado ante tal maestría, y esta forma se complementa inmediatamente por el discurso del fondo. Aunque se pueden percibir pequeñas diferencias en el trabajo entre las unidades de animación (esto se puede hablar de un sello de cada una de ellas), se ve que hay una mente maestra detrás de toda la obra, pues hay congruencia en toda la película hablando de este departamento creativo. El atinado ritmo narrativo hacen que la película, a pesar de durar dos horas, no se sienta en ningún momento largo o pesado, el relato es completamente dinámico. El trabajo fotográfico es perfecto, iluminación y escenografía van perfectamente de la mano con toda la obra sin sentirse en ningún momento forzoso con el discurso, 

Guillermo lleva a su Pinocchio a la Italia fascista de Mussolini, y con él nos entrega a este ser que, sin ser creativo, es la creación "insubordinada" a la que tanto temía este y otros regímenes, y como también en su momento quisieron hacer propaganda con ello, y en consecuencia utilizarlo como un arma, o incluso utilizarlo para adoctrinar a más gente (claro ejemplo: las películas que utilizaba Hitler para vender los campos de concentración como un "buen hogar" para los judíos) y como el sacrificio de la creación para salvar a su padre, se basa en el exilio de los que más ama para salvarlos, y así entregarse a otro ser implacable y depredador: el espectáculo y el dinero (claro ejemplo: los cineastas que huyeron para ir a dar a la industria de Hollywood, unos integrándose a esta y logrando luego de muchos años libertad creativa, otros ignorados por no seguir las prácticas de ese sistema).

Desde el principio Guillermo hace algo fundamental para la película: atiende de manera muy precisa y correcta, los motivos que llevaron a Gepetto a crear a Pinocchio, el por qué lo hace de la madera del árbol que lo crea, y el estado emocional en el que estaba, y eso es algo que ninguna otra obra lo había hecho o siquiera explorado como lo hace él. La película trata en muchos sentidos sobre las relaciones difíciles entre padres e hijos, de las formas imperfectas de la comunicación en estas relaciones y como el desear que uno o el otro sea diferente a lo que es, crea conflictos. El planteamiento de la pérdida de un hijo, o de un padre, y que eso nos haga reconsiderar lo que sentimos y las palabras que decimos, es algo poderoso. El hecho de hacer el bien y ayudar a los otros, incluso yendo en contra de las leyes impuestas por un sistema podrido, el dar lo mejor que tenemos, e intentemos hacer lo mejor, haciendo que este acto sea lo mejor que somos, son sólo algunos de los muchos mensajes que la película ejemplifica y lleva al acto.

Hay muchos elementos que nos permiten identificar el gran trabajo que se hizo desde el guion, el hecho de que la historia sea narrada por un grillo maduro y que sea un escritor (o cuenta cuentos, lo cual hace aún más congruente y atinado que él cuente la historia y el cómo la cuenta), y la idea de las múltiples vidas de la creación; el prueba y error, y las lecciones que se aprenden de ello. El discurso del sacrificio y aprender a hacer lo correcto desde el ejemplo de un niño que no es un niño (y que jamás llega a ser un niño), tiene mucho poder y es un discurso muy universal que llega a chicos y grandes. La película cuenta, aun con su forma adulta de realización, con un lenguaje muy infantil, hay muchos elementos de fantasía y de melodrama clásico (que muchas veces se refuerza con la influenciable música del gran Alexandre Desplat), pero con esto se fortalece, aunque parezca contradictorio; el realismo que tiene la obra (algo que no lograron otras adaptaciones de la obra de Carlo Collodi, o mejor dicho; el Pinocho de Disney) y el sello que caracteriza al cine de Guillermo. Hay un misticismo en todos los elementos que conforman al fondo y forma que a uno lo hace recordar inmediatamente toda la obra del director, incluso al cine que él ama (se ve una aura del cine de Miyasaki), y eso es algo disfrutable para todos los públicos.

Sin duda alguna el Pinocchio de Guillermo es una película que deja huella, es de esas películas que no te sacas de la cabeza muy fácilmente, y que su mensaje queda guardado en el corazón cual caja de fósforos en la que se guarda ese grillo cantor que es nuestra conciencia, y que nos hace ver por instantes fugaces con los ojos de un niño y recordar que la vida es pasajera, que hay que ver morir a nuestros seres queridos y que nos enseñaron a amar lo que amamos en esta vida, hasta que nos perdamos y hagamos uno con el planeta. Sin duda una de las películas más bellas del amigo de los monstruos, que ya es mucho decir, y una de las mejores películas de este año.

martes, 8 de noviembre de 2022

"Ir y volver" de José Permar: fondos que llegan al corazón, formas hechas con el corazón.





El cortometraje documental más reciente del realizador sudcaliforniano José Permar, es un ejercicio que me parece uno de los trabajos más brillantes y valientes del año, ya que en él, además de plasmar una historia muy personal, hay una serie de elementos en el plano creativo que son por demás propositivos, pero vamos por partes para hablar de su hechura y su importancia tanto en el discurso como en su narrativa.


Según Filminlatino, esta sería su sinopsis:
Mientras una madre está en terapia intensiva con pocas esperanzas de sobrevivir, su hijo se encuentra en otro continente sin posibilidades de verla.


Este cortometraje que a mi parecer entra dentro de la corriente del cine-ensayo, experimenta de manera muy natural en su narrativa, tanto en lo auditivo, como en lo visual, pues por una parte podemos escuchar de manera entrelazada, tanto las reflexiones de José por la situación que estaba viviendo su mamá en México al caer en terapia intensiva y en un coma inducido, mientras él viajaba por Europa para estudiar un Máster en cine documental; así como los vagos pasajes que su madre recordaba de esos días en que ella estaba entre la vida y la muerte, todo mientras el espectador escucha a su madre hablando con él por teléfono, y a él como si estuviera escribiendo una carta en la que no sabe si ir con su madre y de esta manera dar por sentada la posibilidad de que ella realmente podía morir, o seguir el camino natural de las razones por las que él hizo ese viaje, con la esperanza de que su madre estará bien y podrá volver a verla y escucharla a su regreso.

El discurso que José crea en el plano auditivo es realmente emocional, sin caer jamás en el melodramatismo burdo y barato, no teme en mostrarse vulnerable ante una situación en la que cualquiera de nosotros caería en el estado de mayor vulnerabilidad que el ser humano puede caer, como lo puede ser la posible muerte de un ser tan amado como lo es una madre. Esto sobre todo se demuestra cuando José trata de grabar un audio que los médicos que se encargan de su madre, le recomiendan que haga para que ella probablemente lo pueda escuchar.

En el plano visual, José crea un montaje realmente hermoso que hilvana y empata perfectamente con el discurso de sus reflexiones, a través de las imágenes que él registra de sus viajes y los lugares en que está mientras está viviendo todo esta situación en su interior y en la distancia (no sé si José filmó con película o si ese detalle para darle el aspecto de película se trabajó en la post-producción), encontramos imágenes realmente bellas, que a uno lo hacen remontar a los grandes maestros del cine-ensayo y cine-diario, por lo cual no es nada difícil de entender el por qué José trabajó su discurso a través del montaje que hizo. Hay elementos muy sencillo, pero que en su sencillez se vuelven poderosísimos para entrar precisamente en la psique del discurso que José expone en su trabajo, como ese bucle que hace en unas escaleras, con casi todo en oscuridad salvo por una lámpara que nos da una luz que bien podría representar la esperanza de poder volver, como José expone su deseo de poder hacerlo como su madre lo hizo, sin sentir esa sensación de que cada vez le es más difícil volver a su lugar de origen, de no sentirse más un nómada, un extranjero que va de acá para allá al cual cada vez se siente más lejano, como él lo expone en esta carta visual.

Un trabajo muy sencillo en el que lo que vemos de manera muy natural y cotidiano, enmarca el hecho de que en el trabajo de José, el mensaje es lo más importante y poderoso, en el que el contexto social  e histórico de los últimos dos años, podría reflejar la historia de muchas personas que al igual que él, estuvimos en esa disyuntiva entre irse o quedarse, en el que muchos regresaron, y otros ya no pudieron hacerlo.