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lunes, 1 de julio de 2024

"El Editor -Versión Final-", o la atinada congruencia de morir en tu lenguaje.





Edzna M.H.

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La verdad es que, debo confesar antes que todo, que este es el análisis que más me ha costado escribir, no sólo por el acto mismo de escribir sobre un proyecto del que pertenezco en muchos sentidos, sino por la acción que ha resultado para mí desprenderme de todos los modos posibles para poder escribir para todo aquel que vaya a leer este texto, de manera objetiva y crítica, y no bajo una influencia subjetiva que bien podría desprender en cualquier instante mi lado más sensible y personal, de modo que apreciable lector, tenga usted total certeza que las palabras que desemboquen aquí, por muy imposible que a usted le parezca, no llevan ninguna influencia personal de por medio.
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Cada ser humano tiene una concepción propia de cómo percibimos la vida y la realidad, la mayoría de las veces, esta es un reflejo de nuestras experiencias, de nuestro diario vivir, de lo que vemos, leemos, escuchamos, son reflejo del lugar donde vivimos, las personas con las que interactuamos y a lo que nos dedicamos, así creamos nuestro propio lenguaje, con sus códigos de lo que comunicamos o queremos comunicar, incluso cuando la comunicación se hace con los silencios. ¿Por qué la muerte de una persona puede ser más vistosa que otra? ¿Qué influye para que esto sea así? ¿Puede en un último acto el destino darnos una tregua y hacer nuestra muerte un poco menos dolorosa e insignificante? Esta es de alguna manera, la lectura que hago en primera instancia de "El Editor -Versión Final-".


Marcos, un editor de videos y películas independientes, trabaja diariamente editando hasta largas horas de la noche, hasta que en una ocasión sufre una convulsión que lo hace perder la consciencia. Al despertar descubre que su forma de percibir la vida ha cambiado de tal manera que ahora todo lo vive y lo ve de la misma manera que un montaje cinematográfico.
Entre cortes y efectos especiales, Marcos establece una confrontación contra su propio subconsciente para poder controlar su percepción del tiempo y sus emociones más profundas.


El cine de bajo presupuesto, o cine de guerrilla como es conocido por muchos (que nunca serán lo mismo que el cine independiente, para todos esos confundidos), es un cine en el que evidentemente hay que otorgar concesiones que los "puristas" del cine no permiten, sobre todo en los departamentos técnicos. Pero si hay algo debe de caracterizar a este tipo de cine para que resalte como una gran obra, incluso por encima del cine industrial; es el tener una historia bien pensada, con un guion que permita al pequeño crew la lectura fácil para no chocar con el autor de la misma, para que la historia conecte armónicamente y se sienta genuina. Y en este punto me parece que Alejandro Savant, director de la película, lo hizo correctamente, incluso con un guion moldeable que nos deja por sentado una de las grandes máximas dentro del cine para mí: el guion es sólo una guía, la verdadera película se crea en el montaje, y esta película por supuesto que es eso, tanto por el nombre de la misma, como por la naturaleza de la historia, que permitía que muchas cosas que no estaban controladas al cien por ciento en cuanto a la producción, equipo técnico y a la continuidad se refiere, se integraran a la historia de manera natural, teniendo una obra totalmente congruente con lo que quería transmitir, y aunque hay lapsos en los que claramente se sienten elementos en el montaje que, más que ser parte de la narrativa, están para solucionar problemas; me parece que la forma en que estos se emplean, es completamente efectiva. 

Me parece que Alejandro se toma la osadía que muy pocos realizadores se han permitido, algunos de esos pocos han sido de esos que han marcado un antes y un después en la historia del cine; y esta osadía radica en involucrar al espectador al máximo en el sentido de la historia. Él obliga y hace al espectador involucrarse en la narrativa, en más de un sentido a adentrarse a la historia, aún cuando quizá no comprende muchos de los elementos y conceptos que hay en esta, pero que los hace sentir antes que comprender, los obliga a emocionarse antes que entender, y eso lo logra perfectamente.

También hay mucho de valentía y valor en crear una obra en la que todo es conciso y directo con lo que él quiere exponer, y no andar con rodeos o por las nubes, esto está más que demostrado en como transcurre la relación entre los dos personajes principales, Marcos y Michelle, nos muestra las fases más importantes en su historia, sin hacer algún detenimiento innecesario, incluso en la misma naturaleza de lo que le pasa a Marcos. A esto muchos le podrán dar lectura como falta de construcción de personajes, yo diría que es mostrar lo que el realizador quiere mostrar, hacerlo de manera correcta, nada más.

Algo que me pareció brillante es como la evolución afectiva entre Michelle y Marcos está marcada a lo largo del metraje bajo un concepto de espacio bastante interesante. Casi es imperceptible, no se nota; y es tanto sutil como hermosa (acaso planeada por el evidente hemisferio más desarrollado del director que es el creativo, acaso creada por sí misma de forma fortuita). Cuando se conocen, en palabras que el crítico colombiano Juan Carlos González utilizó para describir a “In the mood for Love”: <<apenas y se tocan>> al final de su primera cita, pero conforme vamos viendo su interacción y su continua convivencia, esta distancia se va acortando, siendo la secuencia de los juegos mecánicos el más claro ejemplo; hasta verlos en la mágica escena del atardecer buscándose constantemente para no separar siquiera una extremidad de su cuerpo y mantener el tacto, hasta el momento que Marcos con su condición agravada, decide salvarla del sufrimiento e impone la distancia abismal, en ese momento se corta la larga secuencia de su evolución de estar juntos. 

Todos los miembros del cast lo hacen de manera correcta, son creíbles porque todo en la historia permite que las acciones de los personajes sean congruentes, y esto me parece que lo logra de manera magistral sobre todo con el que para mí es el personaje más importante de la película: Michelle.

Si bien Alejandro es quien escribe el personaje, me parece que no se le puede dar todo el crédito de la creación de este, pues me parece la creación como tal termina cayendo sobre los hombros de la actriz que lo interpreta, que toma como base las características e indicaciones de Alejandro, y demás elementos en el set para crear a este personaje tan lleno de vida. Evidentemente hay un trabajo más que limpio en Abril Ortiz a nivel interpretativo, y a mi parecer su actuación es de lo mejor que he visto en los últimos dos años. Logra transmitir toda esa naturalidad y ese amor que va germinando de a poco en la mirada de ella hacia Marcos, y me parece que lo que si es un logro completamente del director, es en cómo el foco se centra en ella cuando aparece en la vida de Marcos, haciendo de este no sólo el hombre que vive y muere dentro de su lenguaje, sino también el espectador por naturaleza de la magia que Michelle le viene a inyectar a su vida.

El personaje de Marcos, como ya lo comenté antes, es un personaje que se construye y se le da sentido en el montaje, en donde Alejandro saca el mayor provecho a las partes en que desde mi punto de vista más crítico y objetivo, el interprete no llega a los puntos dramáticos e interpretativos que debía llegar, pero también hay que decir que hay muchas escenas en las que muestra dotes histriónicos que me parece dan a Marcos una identidad muy particular, y lo hacen un personaje tan rico como complejo, y eso si hay que agradecérselo no sólo al actor y al director, sino también a Itzú Martínez, la asistente de dirección, que también en más de una ocasión fungió como coach actoral; y a la propia Abril Ortiz que por su Michelle, Marcos se convirtió en una especie de personaje réplica de lo que el otro desarrollaba, facilitando mucho el trabajo interpretativo del actor que le dio vida. 

Para mí lo más maravilloso del cine de Alejandro Savant siempre van a ser estos símbolos que hay en sus trabajos, hay una especie de vorágine vertiginosa que crea conceptos a través de imágenes que parece que no se ven, o que con mirada objetiva no se logran apreciar, pero que quedan en el subconsciente como mirar con el rabillo del ojo; como si los hubiéramos imaginado o soñado, pero que definitivamente están ahí plantados deliberadamente por él y que sabe que crearán un impacto en el espectador, que se quedarán inconscientemente y sin darse cuenta, como lo puede ser una chica mordiendo una manzana, la mirada nerviosa de un hombre mirando a una mujer, una melodía que no te deja de acompañar aún pasados días de la proyección.

Más allá de la valentía de Alejandro al hacer una película totalmente independiente y con un mínimo crew, y que me parece crea quizá su mejor obra al momento; debo decir que seguramente él está consciente de todo lo que se puede mejorar, y que no tengo la mejor duda lo hará en su siguiente trabajo. Más allá del amor que le tengo a este proyecto, y para este punto dejaré la objetividad que me había empeñado a seguir al principio del texto, debo decir que esta película de amor y sacrificio, es un proyecto que se logró realizar enteramente por amor a la historia que nació de su director, y que salió adelante gracias al amor por un proyecto, y por un grupo de amigos que no querían hacer otra cosa más que hacer cine por amor a este; y si me permiten el comentario más personal que me voy a permitir hacer, esas son las historias y ese es el cine que para mí vale la pena de ver, y que logra traspasar el tiempo.

martes, 8 de noviembre de 2022

"Ir y volver" de José Permar: fondos que llegan al corazón, formas hechas con el corazón.





El cortometraje documental más reciente del realizador sudcaliforniano José Permar, es un ejercicio que me parece uno de los trabajos más brillantes y valientes del año, ya que en él, además de plasmar una historia muy personal, hay una serie de elementos en el plano creativo que son por demás propositivos, pero vamos por partes para hablar de su hechura y su importancia tanto en el discurso como en su narrativa.


Según Filminlatino, esta sería su sinopsis:
Mientras una madre está en terapia intensiva con pocas esperanzas de sobrevivir, su hijo se encuentra en otro continente sin posibilidades de verla.


Este cortometraje que a mi parecer entra dentro de la corriente del cine-ensayo, experimenta de manera muy natural en su narrativa, tanto en lo auditivo, como en lo visual, pues por una parte podemos escuchar de manera entrelazada, tanto las reflexiones de José por la situación que estaba viviendo su mamá en México al caer en terapia intensiva y en un coma inducido, mientras él viajaba por Europa para estudiar un Máster en cine documental; así como los vagos pasajes que su madre recordaba de esos días en que ella estaba entre la vida y la muerte, todo mientras el espectador escucha a su madre hablando con él por teléfono, y a él como si estuviera escribiendo una carta en la que no sabe si ir con su madre y de esta manera dar por sentada la posibilidad de que ella realmente podía morir, o seguir el camino natural de las razones por las que él hizo ese viaje, con la esperanza de que su madre estará bien y podrá volver a verla y escucharla a su regreso.

El discurso que José crea en el plano auditivo es realmente emocional, sin caer jamás en el melodramatismo burdo y barato, no teme en mostrarse vulnerable ante una situación en la que cualquiera de nosotros caería en el estado de mayor vulnerabilidad que el ser humano puede caer, como lo puede ser la posible muerte de un ser tan amado como lo es una madre. Esto sobre todo se demuestra cuando José trata de grabar un audio que los médicos que se encargan de su madre, le recomiendan que haga para que ella probablemente lo pueda escuchar.

En el plano visual, José crea un montaje realmente hermoso que hilvana y empata perfectamente con el discurso de sus reflexiones, a través de las imágenes que él registra de sus viajes y los lugares en que está mientras está viviendo todo esta situación en su interior y en la distancia (no sé si José filmó con película o si ese detalle para darle el aspecto de película se trabajó en la post-producción), encontramos imágenes realmente bellas, que a uno lo hacen remontar a los grandes maestros del cine-ensayo y cine-diario, por lo cual no es nada difícil de entender el por qué José trabajó su discurso a través del montaje que hizo. Hay elementos muy sencillo, pero que en su sencillez se vuelven poderosísimos para entrar precisamente en la psique del discurso que José expone en su trabajo, como ese bucle que hace en unas escaleras, con casi todo en oscuridad salvo por una lámpara que nos da una luz que bien podría representar la esperanza de poder volver, como José expone su deseo de poder hacerlo como su madre lo hizo, sin sentir esa sensación de que cada vez le es más difícil volver a su lugar de origen, de no sentirse más un nómada, un extranjero que va de acá para allá al cual cada vez se siente más lejano, como él lo expone en esta carta visual.

Un trabajo muy sencillo en el que lo que vemos de manera muy natural y cotidiano, enmarca el hecho de que en el trabajo de José, el mensaje es lo más importante y poderoso, en el que el contexto social  e histórico de los últimos dos años, podría reflejar la historia de muchas personas que al igual que él, estuvimos en esa disyuntiva entre irse o quedarse, en el que muchos regresaron, y otros ya no pudieron hacerlo.

viernes, 10 de junio de 2022

La recua: los sueños son para cumplirse.




Hay una máxima, o mejor dicho; hay un dicho que dice: "cuéntame como es tu pueblo y te diré que tan universal eres", y al ver un documental como el dirigido por Trudi Angell y Dario Higuera uno puede fácilmente reivindicar y dar toda la valía posible a este dicho, pero decir que el galardonado documental es sólo una memoria histórica del acontecimiento que es leído desde su título, sería quedarnos en la más corta de las lecturas.

El documental que surge de la idea y de la ilusión del señor Dario, figura más que emblemática de la cultura ranchera del norte del estado de Baja California Sur, y que se ha ganado el respeto de todo el estado, no sólo cuenta los largos trayectos que los viejos rancheros hacían en mulas y burros a mediados del siglo pasado en las que trasladaban sus productos hechos en la inhospita zona serrana del estado, hasta llegar a las costas en el sur del estado, para a su vez proveerse de insumos indisensables para ellos; sino que también recrea la travesía en pleno siglo XXI con un Dario que, venido a menos por los achaques de la edad, el trabajo y la enfermedad, va sorteando con tal de cumplir su sueño acompañado de su familia y amigos cercanos, es así que el viaje no sólo es un testimonio de lucha y perseverancia, sino también es un viaje inspirador que irradia una calidez humana que une un valor más que rescatable sobre el amor por la tierra, las tradiciones, y sobre todo, la familia.

Además de ser un road-movie en el que hay un valor histórico, también hay un aire de reivindicación hacia una zona muy olvidada por la memoria colectiva nacional, pues es bien sabido que el estado de Baja California Sur se destaca por sus litorales y la zona sur de su geografía, donde tenemos las ciudades en las que el turismo es su más grande aliado, pero en el documental también podemos ver como la hermosura no se limita a mostrar lo que ya conocemos, también nos muestra esa zona que muy pocos conocen, y que se llega a ver tan hermosa en sus sierras del norte, en un sitio que afortunadamente y gracias al desierto y a lo inhospito del lugar, sigue siendo un paraíso poco conocido y aún resguardado por sus habitantes, sus ecosistemas, y la gente que ama la tierra y el arraigo por sobre todas las cosas.

El documental sin lugar a dudas se sirve del trabajo más que valiente de su crew, tanto sonidistas como fotógrafos, acompañan todo el trayecto de los arrieros, y aquí radica el valor y la belleza por donde contagian el entusiasmo y el amor por lo que Dario soñó, la cuestión técnica no es la más importante, pero sirve de su perfección para que el espectador descubra qué es lo más importante del documental: el viaje emprendido por la recua.

Me parece que también es más que valioso y apremiante el trabajo del guionista del documental, pues logra compactar en el guion la idea de lo que se tenía que mostrar en el documental, y sobre eso también podemos destacar el trabajo  de edición, ya que logran mostrar en 90 minutos, el trayecto de 20 días y 350 kilómetros que Dario y compañía hacen en el trayecto, sin que se sienta en ningún momento que algo nos falta.

Es en los pensamientos del señor Dario que vemos que tenemos ante nosotros a un personaje con una sabiduría apabullante, con un propósito que va más allá de su ego. Vemos que quiere revivir y hacer un lazo entre el pasado y el futuro, no quiere que las historias de sus antepasados se mueran con él, que al menos sus hijos y nietos sepan en carne propia lo que sus antepasados vivieron, lo que es parte de su identidad y por qué ellos son parte del rancho; también vemos el dilema moral en Dario sobre la vida que él vivió, dura pero que recuerda y añora con mucha nostalgia y cariño, y que él no quisiera que sus nietos la sufran, aunque siempre las semillas del trabajo hecho con amor por un hombre con tanta identidad y humildad como Dario, pueden dejar frutos, aunque no queden en su familia.

La recua es en definitiva no sólo en el cine documental como tal, sino dentro de las producciones realizadas en el 2021, una de las mejores propuestas que nos dejan ver que, fuera del centro del país, hay cosas que se pueden hacer con una calidad envidiable de cualquier cinematografía, pero por sobre todas las cosas, una gran película en toda la extensión de la palabra, y que uno agradece que las haya. Pues al fin de cuentas, uno ama el cine por historias como esta.

martes, 27 de abril de 2021

Inventario de las cosas perdidas





Inventario de las cosas perdidas es un poemario de la poetisa Yaroslabi Bañuelos, editado por la UNAM a través de Ediciones de punto de partida. En este poemario Yaroslabi (a quien tuve el honor de tener como editora durante algunos meses en Sudcalifornios.com) da muestra del gran talento que tiene para darle alma a palabras y cosas a las que, entre la insensibilidad y la cotidianidad (o quizá las consecuencias de la segunda sobre la primera, y/o viceversa), las solemos dejar pasar desapercibidas, o les quitamos la real belleza que cada una guarda; como los pájaros, la arena, la lluvia, el desierto, el whisky, el polvo, la noche. Pocas obras resignifican esa magia y esa vida secreta de las palabras.

Por una parte, Yaroslabi nos muestra como la poesía a veces puede ser un espejo en el cual nos reflejamos, nos miramos, nos proyectamos; y eso casi siempre, o mejor dicho, siempre pasa cuando nos encontramos ante una autora honesta como Yaros. Ella se abre, se muestra, incluso se cuestiona, y sana heridas de los lectores enfermos que sólo encuentran cura en las rimas de las referencias que la misma autora nos comparte: Pizarnik, Belli, Szymborska. También explora los estragos que la pandemia ha traído a la vida de las personas, los poemas en primera persona siempre son más potentes para la reflexión. Y en una tercera parte del libro expone su latente preocupación por todas esas voces de mujeres que jamás volveremos a escuchar: muerte, desaparición, violencia, casos a los que Yaroslabi le importan y le duelen (eso es palpable en la forma tan personal que escribe, no hay necesidad de leerlo entre líneas) y que también reivindica con su poesía y hace una especie de luminoso altar ante una negra y oscura realidad que uno no quisiera más que fuera ficción.

Está demás todo lo que yo pueda escribir de tan maravilloso libro, que sin duda alguna es y será parteaguas de la poesía en Baja California Sur. No hago ahora más que compartir algunos de mis versos favoritos plasmados en varios de los poemas que integran a este ejemplar.


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Pasa que ayer cumplí treinta años y mis ojos hinchados se parecen
cada vez más al llanto de mi madre.
(...)
Creo que no caben más inviernos
en el álbum de estas manos ni más piedras dentro de mi zapato.


Hoy quisiera ser Kim Kardashian y no este cuerpo vacío
que llenó sus huecos con odio reciclado,
con whisky barato y triglicéridos y edulcorantes artificiales,
fluoxetina o el murmullo de un hombre distante
(el espectro de un recuerdo, el fantasma de un fantasma).
Hoy quisiera ser ella y no ser yo o no ser nadie,
pero no puedo liberarme de mí,
de mi cuerpo cansado y sus nostalgias.
(La estabilidad emocional no es una opción realista,
no se sobrevive al otoño
cuando se persiguen espejismos durante tantos veranos).


Una casa sin cicatrices, donde fluya el agua tibia en el invierno
y las mariposas amarillas persigan
las lluvias de verano.
(...)
[Mi hermana asegura que en esta familia
las mujeres estamos malditas:
todas lavamos a mano la miseria]


"John Steinbeck contempló
las mismas olas borrachas de sol que hoy salpican mi rostro".


Aprendí a cocinar caldo de res
como lo hacía mi madre,
grabé los ingredientes en el cajón
de un agosto con olor a epazote.


Cuando muere el último turno
guarda su sonrisa en la caja registradora y atraviesa la ciudad
con la luna metida entre los párpados,
aferrada al tubo de un pesero que tose humo negro
mientras sus ojos inventan un poema de vagabundos y ratas.


Antes de que el azufre cubriera las playas,
las tardes de verano
eran una peregrinación de nubes y veleros bañados por el sol:
solíamos arrojarnos sobre la arena del mar
y nuestros ojos navegaban
la luz azul en un cielo sin heridas.


Esta llovizna de otoño me sabe a carbón,
a preludio de incendio,
a espera y vinagre.


Escribo de noche porque estoy sola
y el silencio imita
a las canciones de mi infancia
o al lamento de los árboles.


[aunque confieso
que hay tardes inmóviles en las que extraño
el polen y la lluvia fresca
de las primaveras que nunca habité].


El cuerpo de esas mujeres
está mallugado
y sus voces suenan igual
al canto del desierto,
por eso ningún señor de corbata
las recuerda:


Cuando Imelda enrolló su pescuezo en aquella rama
sólo acumulaba treinta años de sol;
la misma edad que hoy calcina mi cuerpo,
los mismos septiembres que galopan en los ojos de su hijo.


miércoles, 31 de marzo de 2021

Los otros californios.





Escribir sobre el documental dirigido por Cesar Talamantes es escribir, me parece sin lugar a dudas, sobre uno de esos trabajos estandarte que va dando identidad a la forma de hacer cine en ciertas regiones del país, que si bien no es una regla que se tenga que aplicar con rigor, tanto por formas y temas, si llegan a ser punta de lanza para empezar a entender no sólo la identidad de una región y su gente, sino también de las personas que empiezan a observar la cultura de distinta forma, tanto como espectador como realizador.


Este pionero documental muestra la vida que lleva el ranchero sudcaliforniano desde siempre, como tiene que lidiar con sequias, con ciclones, con carencias, o más que carencias, con dificultades de vivir por ejemplo, sin un buen camino, o con la falta de agua para el ganado o las plantas; pero que a pesar de ello, son felices, y que resguardan sus memorias de un tiempo pasado aún más duro, pero que en el acto de contarlas ante la cámara, se convierten en memoria compartida y en un acto empático, porque por muy distintas que sean las geografías en el norte del país, de alguna manera las memorias y nuestro pasado, son vistas de una comprensión muy similar cuando se es un infante, como las memorias de quien ha tenido que desplazarse para sobrevivir, o las memorias de un hombre en una isla desierta.


Me parece un gran acierto como Cesar elige como escena de apertura (el conjunto de cuerdas y acordeón que abren y cierran el documental es grandioso) esta toma volando sobre el mar, elemento más que significativo del estado, pero pronto se interna en la región de la montaña de Baja California Sur. El registro de memoria que hace de lugares que ya no existen, como el rancho San Vicente, lugares pequeños y de difícil acceso como El Jarillal, lugares que uno creería no sobrevivirán al paso de los años, y de lugares ya más desarrollados como lo es Las Pocitas, nos van dando una idea del estudio social de la vida del ranchero, lo que lo motiva, lo que lo hace quedarse.

Tanto en la entrevista como en el registro a la distancia, el documental se siente cercano, pero también se siente una especie de respeto, tanto de quien observa como de quien es observado, una especie de respeto que, pareciera para el hombre de ciudad es desconocido. Es muy ceremonioso, y quizá se siente esa sensación por la forma en la que el realizador se involucró de manera tan profunda con las historias de las personas a las que sigue en este viaje (como don Venancio el cuentacuentos, o el hombre que monta palmas y caballos salvajes), y en este apartado también es muy importante la fotografía, que también a pesar de ser un documental que centra el peso de su realización a los testimonios, se toma el tiempo de exponer interesantes técnicas como unas hermosas vistas de paisajes a contra luz, un par de planos secuencia que se perciben con un gran grado de genuinidad, y algunos time lapses y slow motions.

Me parece que la parte final del documental es la más redonda de todas, pues en cierta forma muestra lo que es la tesis del documental, la esencia del ser ranchero de estas regiones, y de las regiones del norte de nuestro país, pues para aguantar tantas pericias, hay que amar lo que se hace, y este discurso lo empieza a marcar desde las distintas formas y expresiones de amor, el amor por la madre, el amor por los hijos (aunque en algunos casos, como se expone en el documental, estos se tengan que ir a estudiar a la ciudad con la esperanza de que vuelvan), el amor por los animales, el amor por la pareja, el deseo de encontrar una pareja que ame el rancho, esto pronto nos conduce a esas pláticas en la fogata con amigos, o las fiestas patronales y los bailes en estos ranchos, las que quizá para mí, sin afán de ser sensacionalista ni mucho menos, son las mejores fiestas y bailes a las que uno puede asistir.

En gran medida, aunque no lo ocupe, hay una dignificación del hombre ranchero, de la importancia del lugar que ocupan y el oficio que desempeñan. Hay una redefinición del hombre pobre, de la vida simple y tranquila que se vive en estos lugares. También muestra el concepto que tienen muchas de estas personas, sobre todo los más jóvenes de lo que es la vida en la ciudad, que en muchas formas es muy distinta, pero también en muchas formas hay puntos de encuentro. Muestra lo pesado del trabajo y de la vida en este lugar, pero yo me pregunto: ¿Qué no es pesado y trabajoso en esta vida? Quizá la respuesta la encontramos en estas personas, quizá la respuesta sería: Aquello que se hace con amor.

sábado, 20 de marzo de 2021

La novela de Esperanza. De Rubén Sandoval.


¿De dónde viene la inspiración del escritor a la hora de empezar a escribir una novela? ¿Es posible que esta venga de la misma fuente para todo el que escribe? ¿Es posible crear esa fuente en el proceso de búsqueda? ¿Es posible encontrar en esa búsqueda la figura de una mujer que lo cambie todo, no para el personaje central del relato, sino para el autor mismo? ¿Es posible que una novela se vea truncada por parte del gobierno de un país? ¿Es posible crear dos novelas en una? Rúben Sandoval devela un poco el asunto en “La novela de Esperanza”.

Debo confesar con profunda honestidad que la novela no me llamaba mucho la atención por la presentación en su contraportada. Esta se describe como: “una visión del cambio utópico dentro de una sociedad -república democrática- que se busca en su historia. […] Conforme busca más su eje, devela un argumento que lo lleva más lejos de su inmediatez: descubre la corrupción política y la ambición desmedida por el control del país por parte del presidente de la república y de su equipo, imponiendo la muerte, desaparición encarcelamiento.

Esto daba, de entrada, a sospechar sin mucha conspiración detrás del juicio contemplado por las palabras de presentación, a una novela ríspida, cerrada, pero como siempre se dice en el mundo de la literatura: “jamás hay que fiarnos de un libro por su portada", o en este caso, por su contraportada.

El libro es contado en dos partes muy puntuales, que se va transformando conforme cada separación impuesta por el autor (o por la psique del autor por donde lo iban llevando sus personajes) la primera parte se le llama "el preámbulo", en la que un escritor, de nombre Sebastián, está en un pueblo de México (jamás se especifica cual podría ser, es algo que en su momento me gustaría preguntarle al autor, pero en mucho de lo narrado me da una ligera sospecha de que se podría estar hablando de El Triunfo) buscando posibles guías, fuentes, “piezas” que le pudieran ayudar a escribir una novela digna de publicar, pero no sólo eso, el escritor atraviesa por una crisis en la que no sólo busca la novela que pueda vender millones de ejemplares, sino que además busca que su novela resulte significativa de leer, que le permita explorar su faceta como cuando le apasionaba escribir, no buscar sólo la forma o el fondo por separado, sino que sea significativo todo el ensamble, se cuestiona desde la forma en que se escribe, y el por qué se escribe. En una de sus caminatas matutinas se encuentra en primer lugar con un trabajador de un palenque, el cual lo invita a pasar al recinto, Sebastián le comenta que está en busca de un relato para poder hacer una novela, el hombre le dice que bien podría escribir sobre las peleas de gallos y él asesorarlo con lo que pueda, en vista de que Sebastián no pertenece a ese mundo, en la plática sale a relucir la figura de un pequeño que además de vender tacos los domingos que hay peleas, le gusta leer mucho y dice que de grande será escritor, este chico acude en un sinfín de ocasiones con Sebastián a contarle historias tan coloridas que bien podrían ser la indicada para empezar una novela fantástica (y que estas a su vez van constituyendo un universo increíble dentro de la novela misma), el niño lo hace con tal de que este encuentre esa “pieza” para poder empezar a escribir, pero ninguna le convence a Sebastián. La tercera persona del preámbulo, tal cual como en “A Carol Christmas” de Charles Dickens, aparece como un fantasma enviado por el niño para contar una historia que le parece digna de escribirse, y si al menos no digna, si busca al menos que su nombre aparezca en la novela que está a punto de ser publicada por su autor.

La segunda parte de la novela que es descrita como “El encuentro”, es el regreso de Sebastián a la gran ciudad, al encuentro con su jefe, que además es su amigo, sin una historia al menos decente para poder publicarse, con notables diferencias en cuando al órgano creativo de un escritor, dando como sentencia el hecho de que para el “editor” es más importante las historias que venden, como escándalos políticos o situaciones sociales, y no historias de gallos y fantasmas, Fernando empieza a buscar en su entorno cercano “piezas” que puedan amoldarse a una base, en este andar, llega al archivo histórico dónde se da el encuentro, pronto su historia se vería convertido en un estandarte feminista de la mano de una figura real e importante (y a todas luces, olvidada) que hace que la perspectiva de Sebastián se vea por completo reinterpretada, y saber el alcance que puede tener un gobierno corrupto y represor ante quien lucha por los derechos de los demás, al grado de tener que huir de una manera muy parecida a los personajes de "Los Detectives Salvajes" de Roberto Bolaño, dos amigos que se tienen que separar para lograr salvar la vida, la libertad de expresión, y esperar. Al final podríamos resumir que hemos terminado teniendo dos novelas en una: el preámbulo y la búsqueda, y el encuentro y la obra, aunque esa novela tenga que seguir esperando, a la esperanza de ser escrita, pero mientras eso pasa en un universo que no es el nuestro, nosotros ya la hemos tenido.

Es difícil saber que tanto de autobiográfico habrá plasmado Rubén en Sebastián, es difícil saber si la figura de esperanza se basa en una actriz real (que bien hablando de décadas pasadas, podría ser más de una), incluso que tanto de la figura del jefe de la editorial está basado en el propio autor, pero la novela por si misma es un mosaico inmenso y exquisito dentro de su propia realidad, no se necesitan fuentes o referencias directas de que tanto se inspira esta con nuestra realidad, o nuestro pasado, o nuestra historia, para que en el transcurso que uno la hace de lector, pueda sumergirse y adentrarse al libro como una realidad y quedar completamente empapado de este. El libro permea un sin fin de sensaciones y atmósferas que uno realmente disfruta en todos y cada uno de sus pasajes, es un libro lleno de maestría no sólo por la forma en que se escribe, sino por como se escribe e hilvana, es un tejido en el que se nota que la madeja jamás se llenó de pelusa, es un libro bien pensado y bien ejecutado.

Finalizo comentando que uno se llena de mucho gusto cuando piensa que leerá un libro que, si bien uno sabe está bien escrito, la historia podría ser tensa, dura; pero que, cuando uno termina de leerlo, se da cuenta que leyó un libro completamente diferente, incluso con la sensación no sólo de que quizá no se leyó un libro, sino dos, y que en muchos sentidos, el libro también terminó leyéndonos a nosotros.



miércoles, 3 de marzo de 2021

Desierto indígena: todos los que habitamos en esta porción de desierto y mar.

 


La historia del audiovisual en Baja California Sur es muy rica, y se remonta a principios del siglo XX, y si bien esta historia no está al alcance de todos, y es muy difícil tener acceso a este tipo de realizaciones, es gracias a algunos investigadores que nos damos cuenta lo mucho que impacta a toda persona que llega a dar a este lugar su belleza y contraste, y en consecuencia, querer inmortalizarlo en película, o ahora en digital.

Introduzco de esta manera el siguiente texto principalmente por dos razones, la primera es porque así como la historia del cine hecho en Baja California Sur es diversa, las formas en que esta tierra es retratada por los distintos realizadores que han optado por elegir este lugar, los son aún más. Y la segunda se debe a que me parece, bajo el dato de que la gran mayoría de trabajos realizados en Baja California Sur se han hecho en lo que va del siglo XXI, uno de los más importantes a mi parecer, tanto por la forma como por su fondo, es el muy interesante mediometraje documental Desierto indígena del artista plástico Elti Alejandro.


Si bien en más de un sentido se le podría definir como un road movie, me parece que el trabajo de Elti es mucho más que eso, y en consecuencia, es todas esas cosas que lo definen; o mejor dicho y en pocas palabras, su trabajo es la tesis final de lo que expone en sí. En este viaje que es muy libre y experimental, Elti explora el fenómeno de la inmigración en Baja California Sur en dos grupos no sólo interesantes en sí por la historia que tienen en esta tierra, sino también por la historia que vienen arrastrando desde su lugar de origen, Elti revisa de manera muy ágil y precisa la historia que los ha perseguido y marginado, si bien en el documental las razones por las que la gente se desplaza de su lugar de origen a Baja California Sur es por una oportunidad mejor de vida, muchas veces estos desplazamientos, lejos de sólo buscar aventura, se hacen para huir o salvar la vida, uno de los ejemplos más claros de nuestros tiempos es el del pueblo sirio.

Tanto los mixtecos oaxaqueños establecidos en el poblado Juan Domínguez Cota, como la comunidad Yaqui-Yoreme-Mestizo en Santa Rosalía, tuvieron que adaptarse en un principio a un nuevo lugar, quizá muy diferente al de su lugar de origen, sobrellevar en un principio el señalamiento o la discriminación, sobrevivir con la nostalgia del recuerdo, al menos las primeras generaciones de ellos, para transmitir a las nuevas generaciones la riqueza de su origen, y la larga y rica cultura ancestral que corre por sus venas y que se expresa en sus usos y costumbres, como lo son la música y la siembra para los oaxaqueños (esto ya lo habíamos visto y narrado por Sebastiao Salgado en La sal de la Tierra), y las festividades de la Semana Santa para los oriundos del estado de Sonora.

El trabajo de Elti se convierte en dualidad que comunica una sola cosa, es fondo y forma, así como expone y muestra. No es casualidad o coincidencia, la forma en que une a Beethoven, La llorona y Tchaikovsky, con los sonidos de los animales endémicos de nuestros mares, como los delfines, incluso mezclar sonidos cotidianos como lo es el del microondas, así como el efecto de quemar la imagen del cielo y la tierra de color rojo, para después refrescarla con un chapuzón en el mar. Ahí se nos presenta una vez más la dualidad siendo una.

Lo experimental en el trabajo de Elti es más palpable y visible en la forma en que utiliza varias técnicas para ir desarrollando el discurso de la obra. Recurre a material de archivo, a iconografía, a tomas en vertical y horizontal, tomas en tríptico, stopmotion con foto fija e hiper velocidad en la carretera, también recurre a la cartografía y al uso de vistas de satélite y de mapas, así como va dando definiciones del origen de las palabras que definen a las personas: identidad, extranjero, paisano, humano; lo que vemos de una manera cercana, directa y sencilla en la mezcla de imagen y sonido, las definiciones le dan notoriedad y universalidad, eso hace aún más rico e importante este documental.

Dentro de toda la experimentación me parece se asoma una referencia e influencia muy palpable en el trabajo de Elti, y esta se nota en las toma que hace en 360 grados alrededor de un mismo punto, y en la parte de los rostros de los santos. Por supuesto me refiero a La fórmula secreta de Rúben Gámez.

Las formas que nos dan identidad y que nos unen a culturas tan distintas, me parece son más parecidas de lo que pensamos, y eso el trabajo de Elti lo deja perfectamente plasmado, pues al final de cuentas el ser humano ha sido un ser nómada que se desplaza y viaja desde el inicio de los tiempo, y sin cuyas andanzas no se generarían tanto conocimiento e historias. Pero siempre, ya sea por largos o cortos plazos de tiempo, llega el asentamiento, el sedentarismo; llega el punto de hacer casa, y me parece, esa es la razón por la cual Elti llegó a este fondo en específico (la forma evidentemente se la podemos atribuir a la experimentación de un artista plástico nato como lo es él), puesto que si bien lleva casi toda su vida viviendo en Baja California Sur, el haber nacido en otro lugar, lo hace sentir esa dualidad que se puede ver de dos formas distintas: no ser de aquí ni de allá, o ser tanto de aquí como de allá, y quizá también esa es la razón por la cual yo encuentro a Desierto indígena, dentro de las muchas grandes virtudes que tiene el trabajo de Elti, como uno de los mejores registros audiovisuales de Baja California Sur y de la riqueza cultural con la que esta tierra se enriquece a través del fenómeno de la inmigración.


lunes, 14 de septiembre de 2020

Cortometrajes de "Haz cine en tu casa".



 Sentí dentro de mí la necesidad de escribir unas palabras sobre este concurso realizado por la organización Viviendo Cine Latinoamerica en La Paz, Baja California Sur; con el apoyo de patrocinadores y el Instituto Municipal de Cultura de La Paz; pero eso ya es dar muchos detalles que quizá a ustedes no les digan mucho.

Dicho concurso lanzó su convocatoria justo al comenzar la cuarentena invitando a cualquier persona del estado, ya fueran realizadores o no, a realizar un cortometraje en su casa, sólo con su teléfono celular, y que no durara más de 7 minutos. Este último requisito hizo que yo no pudiera entrar a la convocatoria, y eso resultó ser la mejor de las cosas, ya que de haber participado, no hubiera tenido la oportunidad de formar parte de este concurso de la manera en que colaboré, y dicho cortometraje no se exhibiría este fin de semana en la Cineteca de Durango en el marco del Festival de Cine Paloma Itinerante.

El caso es que decido escribir sobre este concurso ya que fui invitado por buenos amigos de esta organización para visualizar todos los cortometrajes que fueron inscritos a concurso para realizar algunas capsulas de análisis y reseña de los participantes que no fueron finalistas, e invitado especial en el programa de premiación donde se presentaron a finalistas y ganadores.

Dicho lo anterior, y con lo mucho que me gusta hacer listas, acá enlistaré mis diez cortometrajes favoritos de todos los cortometrajes, tanto finalistas como los que no lo fueron; y algunas menciones especiales, comentar también que va del cortometraje que más me gustó y así sucesivamente, pero es claro que si están acá, ya es mucho decir del gran trabajo de los realizadores tanto con trayectoria como los que apenas están empezando.

Finalizo comentando que sólo daré mención de dichos trabajos, su autor, y en caso de tener acceso, un vínculo para que lo puedan visualizar si así lo desean. Hablar sobre ellos a estas alturas sería redundante, pues tanto en las cápsulas realizadas, como en la ceremonia de premiación; que pueden ver en la página de facebook, cuyo link dejo por acá y acá; pueden consultar mi opinión sobre cada uno de los trabajos.

Así sin más, los dejo con el listado.


1.-No me abandones, de Edson Estrada.



2.-La última historia, de Andrés Ozawa.


3.-Tenebra, de David Green.


T E N E B R A from David M. Green Ojeda on Vimeo.


4.-Libertad, de Rey Hiram.



5.-Jaula, de Jorge Esparza.


6.-La casa del monstruo, de Itzú Martínez.


7.-Trompetas, de Brókoli.



8.-La Plaga, de Paula Natalia de Anda Vargas.



9.-Dos menos uno, de Neftali Navarro y Gernai Geraldo.



10.- Contemplación, de Elti Alejandro.




Menciones especiales:

.-Belen, de Orlando Leal Niebla.

.-La noche de tíndalos, de Francisco Rafael Gómez Ávila.

.-Hasta que la muerte nos separó, de Andrea y José.


lunes, 31 de agosto de 2020

[Pacífico norte]

 


Uno de los tantos festivales y muestras que ha albergado en últimos meses la plataforma de Filminlatino en México, es el llamado, "24 Risas en casa: festival online de cine y comedia". Dicho festival tuvo en su programación un gran número de cortometrajes y tres largometrajes, entre los que se encontraba esta película que nos llamó la atención por la puntual recomendación de nuestros amigos de la Red de Cineclubes de La Paz y el hecho de que es una película con una parte rodada en Baja California Sur.


La película retrata y narra, a través de la cámara de Sofía, el viaje de esta con sus dos amigas, Marielena y Clarita, un viaje que tenían planeando desde un año atrás, y el cual contemplaba recorrer toda la costa del pacífico hasta llegar a un hotel de ensueño según lo planeó Marielena. Pero en el camino van surgiendo complicaciones, problemas entre ellas y confesiones que no esperaban, que de pronto la cámara va siendo registro de los temperamentos de cada una, de las particularidades de su amistad, y el regalo que Sofía quería hacer para sus amigas tan diferentes y únicas, se va llenando más de su presencia y de una mirada que estaba en descubrimiento, Clarita pareciera es la que cuenta la historia, y el regalo que Sofía pretendía dejar a sus amigas antes de despedirse de ellas, resulta ser al final en realidad un regalo para ella misma.


La película me parece aborda de manera muy sencilla las dificultades de las amistades, más en preciso en este caso, el de las amistades entre las mujeres. Vemos a cada personaje, en su complejidad y sus diferencias, el común denominador que las une: la amistad. Una amistad que no siempre se tiene que saber explicar, simplemente sentir. Se hace patente una famosa frase de Mark Twain que dice: "La forma más fácil de saber si amas u odias a una persona, es viajando con ella", este es un ejemplo de ello. Vemos la personalidad por ejemplo de Sofía que piensa vivir la aventura sin restricción alguna, muchas veces no pensando que no viaja sola, pero no por malicia, sino por una nacesidad incluso orgánica, (la cual incluso le causa una especie de temor) y vemos cómo su pensamiento va cambiando durante el trayecto. Una Marielena que ve al viaje como una escapatoria a su rutinaria vida y una depresión quizá no tan latente, pero que por lo mismo es muy preocupante, y ver que aunque no quiere ser como Sofía, con quien tiene más conflicto, evidentemente hay algo que le causa conflicto que se proyecta en la presencia de "la gringa". Y el personaje de Clarita, que es la mediadora y que probablemente trae arrastrando una mayor presión que sus amigas y que todo lo que pasa en el viaje tanto la distraen como la mortifican, pero lo que viene arrastrando al final deja de causarle un peso, ahora es una transformación, y de aquí que la mirada de la cámara, que es la de Clarita, sea una, como ya lo mencioné, mirada en descubrimiento.

La película escrita y dirigida por Valentina Sachetti es un trip-road-movie que me parece en su simpleza radica su principal virtud y belleza, es una mirada palpable y con mucho cariño, aunque de momentos se torne un poco fuerte, a los conflictos y tensiones que se llevan en una relación, y como estos al final resultan ser no tan significantes cuando definimos que tan importantes son esas personas con las que hay en conflicto en nuestras vidas. Con el atractivo adicional que me parece reside en los lugares donde se filma la película, y cómo los filma, que no sólo comprenden a Baja California Sur, con locaciones en Todos Santos, Pescadero y La Paz, sino también en Sinaloa, como el pueblito al que van en busca de hongos.

Y tampoco puedo dejar de mencionar un hecho que yo siempre destacaré en películas con el tipo de producción que tiene esta: el hecho de que se nos muestren caras diferentes a las que siempre vemos, con excepción de Danae Reynaud, quién últimamente se ha hecho muy conocida por su película "Lady Rancho", y a quien particularmente nosotros conocemos por el trabajo "La nuca desnuda de Olivia" de la realizadora duranguense Deniss Barreto; y de Lucia Leyba a quien ubicamos más por su trabajo en series de televisión; el resto del reparto no es conocido, y es maravilloso ver por ejemplo la participación del pescador (no sé si será actor profesional o no), o de Elena del Rio, quien interpreta a Clarita, sobre todo en esa escena en la que está en la playa al amanecer y hay un parecido muy particular con el videoclip de la canción Yellow de la banda Coldplay.

De modo que, como ya lo comenté antes, sin ser tan profunda, pero si con una puntualidad sobre el tema principal que aborda, y haciéndolo de una manera me parece sencilla y relajada, se logra una película muy entretenida, divertida, y que logra crear algo empatía con sus personajes, e incluso por qué no, vernos en algunos puntos, identificados con alguna de ellas, y si, aun siendo hombres los espectadores podemos vernos identificados con los problemas, dudas e inquietudes que encuentras en el camino estas tres chicas, para que sirve el cine si no es para eso, para identificarnos si así lo refiere la película, hasta con un filete de pescado.


"Uno no deja de ser uno. Cambia, pero no deja de ser uno. Somos como la gente nos recuerda"

"Uno es lo que uno hace, y lo que uno hace lo forma. [...] Yo nací pescador."




domingo, 23 de agosto de 2020

Una isla en el continente.




"Una isla en el continente" es un documental del año 2019 dirigido por Juan Pablo Miquirray, grabado en la península que comprende los estados de Baja California y Baja California Sur en México.

El documental es un registro de varios aspectos muy significativos para los habitantes de esta región. Por un lado, habla sobre el origen del hombre en estas tierras, su manera de hacerse notar y dejar huella para la posteridad a partir del arte rupestre, en un lugar aún hoy día muy resguardado y poco explorado (para bien) por el hombre voraz que ha llegado a la parte sur queriendo comprar todo, o despojar de todo a sus habitantes como lo hacen en lugares como Los Cabos y La Paz (claro ejemplo son los casos de las mineras y los complejos turísticos que quieren apropiarse a como de lugar de Todos Santos, en este punto el documental comulga con otros trabajos que también son de manifactura impecable como lo es el documental "Patrimonio", y algo muy similar pasa al parecer en Ensenada) y es desde este lugar que se nos empieza a hacer un mapeo de distintos lugares de la península donde el hombre que intenta salvaguardar la belleza natural del lugar, tiene que luchar a capa y espada por su tierra, lo que le da identidad, lo que ama; tratar que no se pierda del todo esa conexión milenaria que tenemos con el desierto, con sus animales, con todo lo que nos rodea en esta isla momentáneamente anclada. 

Visualmente, el documental es hermoso, el registro que hace del lugar donde están las pinturas rupestres, las entrevistas que recaba y las imágenes acuáticas son de una belleza deslumbrante.

Hay partes y frases recabadas en las entrevistas que obtiene el director que son muy puntuales y que se quedan en el pensamiento del espectador por un largo rato después de terminados los créditos del documental. Por ejemplo, esta frase que dice un joven pescador todosanteño: "Yo jamás trabajaría para un complejo turístico, porque sé lo que hacen. Cambian nuestra riqueza natural por el amor al dinero", o hay otra de un fotógrafo acuático que dice: "Ver esa belleza en el mar es como dejar de existir y sólo tus ojos quedan. Quisieras ser parte de eso, pero no puedes, sólo puedes observar y maravillarte".

La participación del poeta Edmundo Lizardi y su poema "Baja Times" es extraordinaria, así mismo como la narración del artista Francisco Hernández Zamora, con una frase en particular que me parece es mucho de la intención de este documental, y de las historias que acá nos cuentas, y por las que hay que luchar y que vuelven tan importantes este tipo de trabajos y de los cuales sin lugar a dudas hay que hablar y difundir, sobre todo en nuestras tierras: "Vemos la naturaleza y se nos cae la mandíbula".

Esta clase de cosas, y experiencias, son las que hay que cuidar, preservar, y defender.

jueves, 6 de febrero de 2020

El lamento de los cetáceos de cristal.




El pasado jueves 30 de enero en el recinto de la Alianza por la lengua Francesa de La Paz, tuvo su presentación el libro Charlas de café, vol. III, de la editorial jalisciense Proyección Literaria.

La presentación del libro tuvo lugar en La Paz, debido a que uno de los muchos autores que aparecen en la magnífica compilación (la mayoría de la ciudad de Guadalajara) es un reconocido artista multidisciplinario radicado en nuestra ciudad: Daniel Olimón.

Autodidacta en más de un sentido, aunque no se jacta de una virtud omnipotente, sino que sabe apreciar y hacer mención a quien le ayudó a pulir su arte, Daniel Olimón colabora en este libro con su extraordinario poemario El lamento de los cetáceos de cristal, pero plus adicional a esto, porque muchos se preguntarán: ¿Por qué escribir sobre un poema en un espacio dedicado al cine? En primera, porque todo arte se conecta, y la poesía y el cine han tenido una relación desde siempre muy estrecha. Mencionar sólo algunos ejemplos destacados de cómo el cine y la poesía han comulgado en ese espacio oscuro que de repente se llena de luz e imágenes en una pantalla frente a nosotros y nos hace entrar a una dimensión de la cual no sabemos qué o quién saldrá, vendrían a mi mente a bote pronto títulos como Canciones de segundo piso de Roy Andersson, El lado oscuro del corazón de Eliseo Subiela, o la más contemporánea Paterson de Jim Jarmusch. Y en segunda, por la presentación del cortometraje inspirado en el poemario de Daniel Olimón.

Alejandro Savant, escritor y músico además de realizador audiovisual, adaptó los primeros dos cantos del poemario y realizó a mi parecer un extraordinario trabajo en el que sintiendo en primera lectura, la esencia del poema con ese vigor que Daniel Olimón impregna en sus letras, a base de experiencia personal (esto lo digo como suposición) como los más grandes poetas, también podemos encontrar un gran valor interpretativo del autor audiovisual sobre la lectura dada al poema, y la comprensión y el sentir de la obra. En pocas palabras: vemos pulcro la esencia del poema, en un trabajo completamente autoral de quien lo adapta a su arte. Otra lectura dada y también un valor agregado que hay que reconocerle a Alejandro Savant, es la capacidad de mostrar al autor no como el realizador del poema detrás de la presentación, sino en su esencia pura, la humana, la real; la que no sólo se debe mostrar como el artista, en pocas palabras: muestra al autor, no sólo a la creación del artista. Si bien todo artista, es artista de tiempo completo, su vida está llena también de otros complementos: familia, rutinas, lo que permite que el arte nos hable, y eso aún es más presente en los artistas independientes como Daniel Olimón.

El trabajo de ambos artistas es muy respetado, y es indispensable a mi parecer no dejar pasar la oportunidad de exhibir, mostrar, dialogar y divulgar desde nuestra trinchera, por muy pequeña que esta sea, las expresiones artísticas que tienen lugar en nuestra península. ¿Son buenas o malas? Eso cada espectador lo deducirá. Por lo pronto, conociendo la obra de ambos artistas, yo sólo puedo brindar por el valor arrojado que tienen ambos al mostrar arte diferente, que no se limita en experimentar, que es pasional, un arte que te mueve cosas, un arte que es digno de admirarse, al menos desde mi percepción.

Acá les comparo el cortometraje en cuestión.


Ficha técnica del cortometraje:
Título: El lamento de los cetáceos de cristal
Duración: 3:12
Productora: Imaginecosmos
Dirección, adaptación y edición: Alejandro Savant
Asistente de dirección y fotografía: Itzú Martínez
Idea original y productor: Daniel Olimón
Actuación: Abril Picos (ella) y Daniel Olimón (él)



sábado, 9 de noviembre de 2019

Polvo, de José María Yazpik.




Polvo es una película mexicana que se acaba de estrenar comercialmente este viernes en salas de cine de todo el país luego de que hace unas semanas se diera su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM). Ópera prima del ya muy reconocido actor José María Yazpik, quien da el salto a la dirección con una historia de la que para empezar hay que decir que, puede ser todo, menos una película chistosa sobre narcos a lo El Infierno, (y no es que despotrinque contra El Infierno, ya que la película en lo malo de su comedia está también su mayor virtud: las consecuencias de esos actos que vemos chistosos y que al final nos damos cuenta que no lo son tanto) pero déjenme escribirles a detalle.


La película lleva por trama como en un día habitual de chamba, el "manda más" de un tugurio de mala muerte en Tijuana llama a dos de sus hombres, este luego de una historia que sirve para decirles en qué lío están metidos y cual será el destino de uno de los dos, acto siguiente recibe una llamada, este dice que tiene al tipo justo enfrente de él, luego cuelga el teléfono y carga el arma para disparar. Luego de esta introducción, y con la información que se nos brinda después, vemos al Chato, un trabajador de poca monta en este bar que igual sirve como prostíbulo que como expendio de drogas, tiene como tarea regresar a su lugar de origen luego de diez años de ausencia, San Ignacio en Baja California Sur, lugar del que se fue prometiendo que se convertiría en una estrella de Hollywood. Regresa para rescatar lo más posible de un cargamento de droga que cayó del cielo luego de que el piloto de la avioneta que cargaba el cargamento se quedara sin gasolina y esta se estrellara, y lo mandan a él para evitar mandar a un comando que haga un desastre en el lugar, es así que el Chato regresa para salvar a sus padres, pero se ve en su persona que hay algo por lo que no quiere regresar, ese algo es Jacinta, el amor de su vida y a quien dejó para no volver, ahora que vuelve muchas cosas han cambiado y otras no, pero su llegada al pueblo en búsqueda del "polvo farmacéutico" es la que hará que este pierda la calma que tenía, y todo a costa no de las drogas, no de la violencia, no de los narcos, sino por otra cosa que siempre a mantenido hundido al hundido, y que lo hace estar aún más hundido cuando lo tiene: el dinero. Lo que hace que tanto la vida del pueblo y las personas en este vayan cambiando, desde su posición ante los demás, como sus ambiciones.


Hay que decir para empezar que la forma en que Yazpik toca este tema es muy ingenioso, si bien no el más ingenioso, si lo es desde el punto en que nadie lo había tocado así, indirectamente el problema de la droga y como esto empezó por allá de los años 80's tiene una linea muy directa con la trama y el relato de la película, pero no es para nada la esencia, la materia principal con la que se desarrolla. Por un lado tenemos la exposición de este hombre que en un principio sacrificó su vida y su felicidad en aras de seguir un mejor futuro, futuro que quizá no consiguió por falta de apoyo, ya fuera de su gente, del gobierno, (cuando digo esto lo digo desde el punto que en lugares muy remotos aún hoy día es muy difícil que ciertos sectores de la población cuenten con una educación digna, ya no digamos en aquellos años) luego de no haber conseguido lo que quería, tuvo que sacrificar ese sueño para trabajar en lo que pudiera, y aquí es donde se origina tiempo después el tener que sacrificar su estabilidad emocional para irse a internar a la boca del lobo y sufrir al ver lo que dejó atrás cuando se fue, y una vez estando en el lugar tiene que hacer un sacrificio más y dejar una vez más todo atrás para que las cosas están bien en el lugar que deja, aunque esto sea lo que él piensa, porque de alguna manera él ha llevado lo que quizá a la postre destruiría la tranquilidad de este lugar para siempre y que hemos visto en otras películas como Pájaros de Verano, y ese es el dios capital.

Aunado a eso hay que reconocer la gran labor que hace Yazpik con su película, sin llegar a ser algo fuera de lo ordinario, si es muy decente su trabajo con un guion bien escrito, la cámara y la fotografía están encargados por el gran Tonatiuh Martínez, (Egresado del CUEC, y fotógrafo de las últimas dos películas de Ernesto Contreras [los recurrentes del blog, sabrán que en particular estas dos películas que son Las Oscuras Primaveras y Sueño en Otro Idioma son de mis películas mexicanas favoritas de la década]) consigue unas tomas en verdad extraordinarias. Cuando uno ve una película de un lugar que uno conoce muy bien, como mínimo uno desea que se le retrate dignamente, en esta película lo hacen. La recreación del lugar, la época, y todo lo que conlleva la vida en este lugar, desde los modismos, la forma de ser de la gente y su manera de hablar, lo plasman a la perfección. Las actuaciones son muy buenas, el hecho de que Yazpik protagonice la película, y como juega con ciertos roles en su actuación como la cuestión de "el artista" son muy plausibles, (además de comentar el gran parecido que me parece tiene con Miguel Rodarte en esta película en particular) pero la gran sorpresa para mi es Mariana Treviño, que lo hace tan sorprendentemente bien que me parece en el personaje de Jacinta encuentra al papel de su vida. Luce su acento sin que se sienta ridículo (que luego es lo que a mí más me choca de ella como actriz) y es tan mesurada incluso en su expresión corporal que yo en verdad le creí el papel de habitante de San Ignacio.

Yazpik nos muestra esa otra cara del narcotráfico, esa que se aleja de la violencia y la sangre, pero que de igual manera no deja de ser importante la manera en que hay que ponerle atención y enfatizarla, por un lado como se sirve del dinero para "ayudar" a poblaciones donde la ayuda gubernamental no llega, y como se vale de personas que luego de no poder seguir con sus anhelados sueños y viéndose en soledad y lejos de su casa, para seguir ganando poder. Como lo dije, sin ser la mejor propuesta del año en el cine mexicano, si es interesante el acercamiento al tema sin llegar a extremos sólo por morbo o llenar la taquilla, Yazpik nos habla de un tema importante para él y para todos, desarrollándolo en un lugar importante para él (el actor llegó a comentar en entrevistas dadas que parte de su familia es de San Ignacio), y que se nota en esa dedicación que hace al final de la película, justo cuando segundos antes muestra el anhelo de lo que el Chato pierde por segunda vez en la vida, y que no sabe si algún día va a poder conseguir.

Por cierto, comentar que el título de Polvo, si bien podría fácilmente vincularse al hecho del polvo en si que va a recuperar a San Ignacio, también podría servir como metáfora de los tonos amarillos que predominan en la película, relacionados con el polvo que se origina con el viento en las zonas desérticas como lo es gran parte del norte del estado de Baja California Sur, hasta con la escena en que el (gran) antagónico de la película, su amigo Fisher tiene amenazado al Chato para que le entregue la droga, es quizá la tierra en forma de polvo lo que hace que el Chato pueda salir del apuro y hace que cometa el único crimen en su vida, quizá el único asesinato que se haya cometido en el pueblo hasta ese día, y quizá la señal del mal que ha llegado para quedarse.