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jueves, 19 de mayo de 2022

"El perro" de Carlos Sorin: las segundas oportunidades de la vida.





Hay muchas películas que, siendo muy sencillas, minimalistas y de poca producción, tienen historias que en su simpleza esconden historias muy bellas sin ser muy rebuscadas; y eso suele hacer que se pierdan en el mundo cinematográficas siendo opacadas por cualquier producto sin valor artístico de la big industry. Esta película sin lugar a dudas es una de ellas, una historia que aunque parece es muy sencilla y sin valor aparente, esconde una historia cuya lección es muy hermosa.


La película va sobre la vida de Juan, o "Coco" como le dicen sus cercanos, un hombre mayor que después de haber sido despedido de su trabajo en una estación de gasolina, batalla en encontrar un trabajo por su edad. En sus ratos libres hace mangos para cuchillos y trata de venderlos en donde puede. Coco tiene una virtud, o una debilidad, como se le quiera ver: es un hombre al que le gusta ayudar. En una de esas ocasiones auxilia a una mujer que se queda tirada en la carretera y remolca su camioneta hasta donde vive y se la arregla, en agradecimiento ella y su madre le regalan un perro viejo que dejó su difunto padre y esposo, y aunque al principio lo duda, termina por aceptar por no hacerles el desaire, una vez que llega a su casa, su hija lo echa con todo y perro, es entonces que cuando parecía que Coco ya no tenía op0rtunidad alguna en la vida, empieza a florecerle la suerte una vez más gracias a le chien (que después Coco se entera que en realidad el perro se llama bombón), y cuando el mundo los vuelve a dar por perdidos y desahuciados a los dos, la vida les da una segunda oportunidad.


Carlos Sorin en ningún momento quiere pasarse de la raya hacia ningún lado que le pueda comprometer su obra, pues sabiendo bien que había pocos elementos y recursos para contar esta historia, llevarla más allá de la línea en lo dramático, o en lo cómico, le habría costado el argumento completo. Todas las historias que giran en torno a Coco y Bombón, son historias que no sólo tocan a Coco, un hombre con una alegría y un optimismo infinitos, sino también a nosotros los espectadores, cada una individualmente es valiosa, y colectivamente hacen una amalgama perfecta en pos de la película, eso es gracias en parte a las actuaciones, a la hermosa y sencilla música compuesta por Nicolás Sorín (hijo de Carlos), y por supuesto a la dirección.

La escena más poderosa, es también la más cómica y la que podría parecer inapropiada para muchos, pero nada de eso, esa escena hermosa que ejemplifica perfectamente las intenciones que tenía Carlos con la película, es la representación de que la vida cuando menos lo pensamos nos sorprende, cuando parecía que no había más camino que recorrer, que sólo quedaba esperar al lado de la carretera a dejar de ser, el instinto y la amistad menos pensada nos vuelve a dar un empujón y, si toca que tenemos que brillar en algo que jamás en nuestra vida habríamos pensado, pues hay que hacerlo.

"El perro" no está a la altura de las obras maestras del cine argentino, pero tampoco les pide nada, es un road-movie sencillo pero de una hermosura sobresaliente.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

La flor, Mariano Llinás. 2018


La flor es una película argentina del año 2018, cuya principal premisa, importancia, o cosa que la hace notar, es el hecho de que es una película que tiene una duración de 14 horas. Si, tal y como lo leen acá, es una película que dura 14 horas, y que la verdad desconozco, si alguna ocasión, en algún lugar, a logrado ser proyectada completamente.

La escribo y comento muy brevemente por varios motivos, el primero, porque tengo muchos amigos blogueros y lectores argentinos de los cuales me gustaría saber si tenían entendimiento o idea de esta película. Varios de esos amigos son muy cinéfilos, algunos no tanto, pero quizá supieron sobre la misma, el punto es que es una película que a mí me parece en primer lugar muy valiente y loable, y en segundo lugar muy loable.

La película se divide prácticamente en seis partes, seis historias que en apariencia no tienen nada en común, salvo el hecho de ser protagonizadas por las mismas cuatro actrices (todas muy encantadoras, por cierto), y comento el hecho de que "en apariencia" no tienen nada que ver, porque en realidad todas las partes, salvo la quinta, que luego del cuarto episodio, uno se da cuenta del porque esa quinta parte que rompe un poco el molde, si están conectadas, y tratan sobre la misma cosa: una sociedad secreta integrada por estas cuatros musas.

Las cuatro primeras partes comienzan pero no tienen final, o terminan en una encrucijada, si así prefieren pensarlo, la quinta como ya lo mencioné, es una historia aparte; y la sexta parte no tiene comienzo, pero es el final perfecto para todos los capítulos, pues es una especie de liberación.

El primer episodio, en palabras del director, es una especie de película clase b de las que los norteamericanos sabían hacer con los ojos cerrados y hoy día ya no pueden hacer mas (salvo contadas excepciones, como la extraordinaria Under the silver lake), sobre una momia extraída en una excavación y que llega a hacer destrozos en un laboratorio. La segunda, un musical sobre una relación fallida entre dos estrellas de la música, un hombre en declive y una joven en ascenso, todo esto mientras se orquesta un ataque por parte de un grupo secreto de italianos. El tercero, que es el más extenso, y diverso, y grandioso, y que prácticamente contiene de todo, es una especie de thriller sobre asesinas y asesinos, hablado casi en su totalidad en francés, la cuarta parte, y para mí la más significativa, que al principio de la película, y en palabras del director, no sabe muy bien de qué va, es en realidad un poco la experiencia y la historia de como surge la idea en si de la película (en este cuarto episodio se hace referencia a la misma película con el nombre de "La araña"). El quinto capítulo, que al igual que el sexto, es muy corto, es un trabajo en blanco en negro influenciado por una película francesa sobre un día de campo, y yo me atrevería a decir que también bastante influenciado en Howard Hughes. Y el sexto es un trabajo un tanto influenciado en el cine mudo y una fotografía que yo encajaría incluso en el término de "estenopeica" por el tratamiento que se le da a la textura de la imagen por los filtros con los que se trabaja, la cual está inspirada en una pintura sobre unas mujeres cautivas por un grupo de salvajes en Argentina, o algo por el estilo.

Cuando yo terminé de ver la película, luego de un par de meses (vi las primeras dos partes y una parte del episodio tres, y luego dejé de verla varias semanas, por cuestiones de mudanza, y cuando la retomé ya no la dejé, pero en total se podría decir que las 14 horas las distribuí en 8 sesiones), decidí, y me dí cuenta que escribir sobre ella, o tratar de hacer un análisis para desglosar, analizar, y recomendar esta película, era imposible. Y no porque no lo merezca, o no valga la pena, sino todo lo contrario. Pero considero que para hablar sobre una obra tan importante, o mayor (esto me pasa últimamente mucho con los grandiosos documentales que he visto, y que me lleva mucho tiempo escribir sobre ellos, o tratar de escribir sobre ellos, y que muchas veces no consigo hacerlo) el texto o el análisis debe estar a la altura de la obra.

De modo que con esta base, sólo hago, con este texto, una invitación a que ustedes traten de buscarla, y verla en la medida de lo posible, es una obra completísima, que tiene de todo. Por mi parte yo acá les comparto, desde mi canal de Youtube, mis partes favoritas de la película, que no son las únicas, pero estas cuatro son las más. Hay partes en la película que son realmente magistrales, también las hay, como en toda obra, y más en obras de tanta duración, partes que decaen, que no son tan extraordinarias, o sublimes, incluso partes burdas, malas e incluso risorias (aunque algunas acá en la película cumplen la función que las escenas desfasadas en Museo), pero la película en lo general me parece una obra de arte, si no lo fuera, no habría sido la gran ganadora de BACIFI en su momento.

De modo que sin más, los invito en primera instancia, en ver estos fragmentos, y enseguida, a tratar de buscar la película, que seguro andará por la web. Que de igual manera, sino lograran conseguirla, cuestión de que me lo comentes y podemos resolver eso.











viernes, 4 de septiembre de 2020

La casa de los conejos


 


La casa de los conejos, ópera prima de la directora Valeria Selinger estrenada este año en varios festivales, entre ellos el Vancouver Latin American Film Festival, fue la última película en ser exhibida de manera presencial en dicho festival, de las seis películas que estuvieron dentro de la sección New Directors Competition, y es una película a la que hay que mirar bajo una mirada especial y detenida, y darle su espacio muy particular fuera de la obra en que se basa, ahora me explico.


El contexto histórico de la obra nos pone en el año de 1975, en la región de La Plata en Argentina, en una época muy particular de la dictadura argentina y de un grupo de militantes contra esta, en la que se encuentra Laura, una pequeña niña que, a través de su mirada infantil, y un tanto mágica, se nos va relatando todas las pericias que tiene que sortear este grupo de gente para seguir con sus actividades, entre las que están crear una imprenta clandestina, comandada por su madre, con una cuartada como lo es una casa dónde venden conejos, los conejos se vuelven pieza central, incluso desde antes de estar, para Laura, pues es a través de estos que se empieza a dar una especie de despertar temprano en su niñez, tanto por la asimilación de lo que es la lucha en que están involucrados, que viene desde tener a un padre que es preso político, como por las relaciones que empieza a sostener tanto en el interior de la casa, como con Diana; como en el exterior; estos últimos, pequeños lapsos que hacen que la organización tiemble sin darse cuenta que es sólo una niña, una niña con un primer amor muy particular, una niña con la esperanza de tener bebé en la casa de los conejos al que va a poder cuidar, pero planes de su abuelo y de su madre la alejan de ese lugar antes del fatídico final, que se vuelve doblemente fatídico por motivos que explicaré al final.


La película cuenta con grandes atributos que a uno no pueden dejarlo indiferente ya sea del autor que venga, pero saber que estos manejos y ejes que emplea y propone la película son de una directora novel, dan mucho hype para querer ver lo que vendrá después de este debut.

Podría empezar hablando de su lenguaje cinematográfico que propone desde la cámara en mano. Tomas muy versátiles, con una propuesta fotográfica desde el encuadre y la atmósfera que incide por la paleta de colores empleada, hacen que uno sienta desde el minuto cero de la película la tensión que seguramente los personajes de esta revolución.

El soundtrack es otro elemento que juega muy a favor de esta atmósfera creada, no es molesto en ningún momento, y tampoco se siente como sólo música de acompañamiento. Hay incluso, ciertos momentos en los que transmite y habla mucho más que los mismos diálogos que se dicen en la película, y los diálogos, incluso por momentos, pareciera son más que nada secretos que muchas veces los niños no alcanzan a escuchar de sus padres, y desde ese punto la película también propone, pues desde muchos puntos la película es la perspectiva de la niña ante la situación y ese periodo particular, la película no sólo son los ojos de la niña; la película, también es sus oídos. Y en consecuencia la película es en su totalidad la forma en que comprende y entiende la niña los grandes cambios que se avecinan.

Las actuaciones son más que destacables, empezando por la niña protagonista: Mora Iramain Garcia, que en su ingenuidad y su ser espontaneo (de hecho, su debut actoral), se ve que hay un trabajo bien elaborado desde el casting, o dicho en otras palabras, la elección de la protagonista es perfecta. Guadalupe Docampo (Madre de Laura), Paula Brasca (Diana), Verónica Schneck (la vecina), todas están por demás estupendas, incluso el gran Dario Grandinetti, con un papel muy pequeño, pero de gran importancia, por lo que representa en su momento para la niña, y en el final, es una muestra de lo que este hombre puede hacer en una o dos escenas: robarse completamente la película.

Como lo comenté en un principio, si bien el final no es el gran problema de esta, sino la secuencia previa al final, después de que se sabe que Laura y su madre se separan de la organización, para que Laura se vaya con sus abuelos mientras su madre se salvaguarda en el extranjero, y que de alguna manera Laura sabía el desenlace que tendría la casa de los conejos en la escena en que está con la vecina, la comentada secuencia que falla, es una muestra quizá no tan fuerte y drástica de una verdad dolorosa para el pueblo argentino, quizá lo que la directora quiso hacer fue retratarla desde la mirada aún de una niña, pero entonces estaría de más la visión de Laura del nacimiento del bebé de Diana, algo que al final se nos muestra en forma de dedicatoria.

Pero aún con esta versión del final que de igual manera tiene su grado de valía y de riesgo en una proporción más o menos equilibrada, la película es una pieza del cine argentino que para muchos será una lectura muy pocas veces vista de este periodo histórico, incluso a mí me parece una pieza única. Retrata un duro pasaje de su historia, desde una mirada sin prejuicio alguno, salvo el de su mirada en crecimiento; una película que sostiene otra de sus grandes virtudes en hablar muy poco de odio, guerra o muerte, en cambio su lenguaje se sustenta, sin ser lacrimosa o demasiado sentimental, en el lenguaje de la mirada del amor, de la familia, en la mirada de una niña en un mundo de adultos, que aún sin entender mucho, sabe de las revueltas que ellos tienen que afrontar, sabe de la dictadura, de la opresión, pero su mirada es inocente, y así se mantiene por casi toda la película, a pesar de los cambios, del dolor, de muchas veces no comprender el peligro que los demás sentían cada vez que ella salía, aunque al final quién más repudiaba las acciones de la niña, fuera quien se doblegara primero. De ahí que, como lo mencioné al principio, la atmósfera creada desde los valores técnicos propuestos por la dirección del proyecto, sean tan valiosos para ponernos en el contexto histórico, y esa exquisita música tan argentina. 


domingo, 12 de enero de 2020

Restos de viento.




Hay películas que abordan temas fuertes a través de una mirada infantil, y que no buscan en ningún momento abusar de esto o tocar el tema solo porque podría verse desde una mirada muy crítica o una visión muy superficial. Lo traumático del asunto en una venta fácil, como muchas veces se abusa en Hollywood; sino que a través de propuestas valiosas, historias construidas a través de una lógica, corazón y experiencias enriquecedoras, logran poner puntos y temas importantes, al acceso de todo público, y crear una experiencia si bien no "rosa", tampoco muy cruda; sí palpable, establecida, y que enriquece en más de un aspecto, entre ellos, el hecho de hacernos ver que todo golpe psicológico, haya sucedido en nuestra infancia o no, es superado con el tiempo, pues el humano tiene una herramienta muy poderosa para lidiar con estos recuerdos: la memoria y cómo moldeamos y modificamos recuerdos para olvidar o recordar.

Nombrar algunas que entren en este rubro es en verdad muy fácil para mí, pues si bien, como ya lo mencioné antes, existe el abuso a este tema por parte de la “big industry” desde hace mucho tiempo, hay películas animadas como El viaje de Chihiro, La vida de Calabacín, Toy Story 3, Frozen, o no animadas como Stand By Me, o la muy bien lograda Donde habitan los monstruos, de Spike Jonze. Hoy quiero hablarles de una película mexicana que me dejó fascinado.

Restos de Viento, de la directora Jimena Montemayor, muestra el duelo de una familia tras la pérdida del patriarca de la casa. La esposa, una argentina que se queda con sus dos hijos sola, una pequeña en esta transición que se empieza a mostrar de la niñez a la adolescencia y un niño con su imaginación a flor de piel. Vemos cómo cada uno libra con este duelo, ya sea consciente o inconscientemente, y cómo cada uno toma determinadas responsabilidades de otro en la casa por el duelo que viven.

En la madre es más visible este duelo que como a la mayoría de los adultos; llega con un golpe brutal a su estado anímico y la introduce a un estado depresivo que la vuelve dependiente al alcohol y las pastillas; a la niña la golpea en el sentido mismo de la falta y necesidad de un padre en el crecer que se va presentando muy forzado por esta ausencia, (se siente un duelo por no querer crecer), cuyo hueco busca llenar en toda oportunidad que se le presenta de la manera más inocente y genuina.

Y en el niño, quien a pesar de ser el único que no sabe que su papá murió, se convierte en el agente conciliador en los conflictos que empiezan a surgir a través de madre e hija por los roles que empiezan a adquirir cada una por la falta de esta figura; es la maravillosa y muy notable manera en que el niño exterioriza esto, a través de una aparición, una figura fantasmal, cuya identidad se irá revelando toda vez que la familia, en el grado natural que se dan todas las cosas en la vida, vaya sanando, a través de la experiencia misma y la interacción entre sus partes. Esto es lo grandioso de la película.

El gran logro de esta directora, además de la propuesta tan genuina, y si me permiten el comentario, única, de la cual yo no recuerdo algo igual en nuestro cine, es el valor que da a las situaciones y cómo estas nos hablan a través de la fotografía, incluso cuando en gran parte de la película no hay muchos diálogos, y esto no es de gratis; la directora sabe de lo que habla, de lo importante y fundamental que es para que la película conecte con este lenguaje contemplativo por medio de la fotografía, y dejarla relegada a cargo de alguien que sabe, y ahora explico por qué.

Antes de ser directora y productora, Jimena Montemayor fue precisamente directora de fotografía, realizó este trabajo en varios cortometraje y documentales (entre ellos Cuates de Australia, de Everardo González) y después dio el salto a la dirección. Esta película en particular es su segundo trabajo tras la dirección de En la sangre, y sin lugar a dudas sabía cómo explotar al máximo su historia, y bajo qué herramientas mostrarla tan sencilla y bella, con la profundidad necesaria. Y sin duda alguna si logró llegar a este punto máximo a través de todo lo que retrata y habla con la cámara, es por quien hizo el trabajo en este departamento: María Secco.

Hablar del trabajo de esta mujer es redundante para los que ya la conocen, para quien no la conozca aún, María Secco es una de las cinefotógrafas más importantes no sólo de nuestro país, sino del mundo. Muy pocos cinefotógrafos hoy día en México pueden ostentar del currículum que tiene la nacida en Uruguay, pero nacionalizada mexicana, por ahí Tonatiuh Martínez o Diego García podrían ser los que tengan un reconocimiento similar, pero aun así el trabajo tan distinguido dado por María, de maneras tan distintas en trabajos de directores como Julio Hernández Cordón, el ya mencionado Everardo González, Fernando Eimbcke, Diego Quemada-Díez y Claudia Sainte-Luce, nos hacen saber que esta mujer sabe lo que hace, y ahora menciono que tiene de distintivo su trabajo en esta película.

Secco se enfoca en los pequeños detalles que hablan en cada uno de los personajes, a pesar de no haber muchos diálogos, de tener encuadres muchas veces abiertos, con planos medios y generales. Es a través de la iluminación, paleta de color, o simplemente "cosas" en el diseño de producción, que nos hablan sin ser forzosamente muy notorios, o forzados a la vista del espectador; lo visto, y que da sentido, muchas veces está envuelto en el plano general, pero los personajes le dan ese sentido a través de lo que el espectador intuye que están sintiendo, están pensando, están sufriendo (y esto es un reconocimiento que se debe hacer a Jimena, que haga partícipe al espectador desde este punto de manera muy consciente, que jamás lo trate como un ser incapaz de ver estas cosas), esto amalgama perfectamente con dos cosas más además de las ya mencionadas: el estupendo score compuesto por Emiliano Motta, y las actores involucrados.

Los niños, interpretados por Diego Aguilar y una estupenda revelación de Paulina Gil; ambos hacen un ensamble perfecto con una Dolores Fonzi, que no podría estar más perfecta. Honestamente, no he visto muchas películas de ella (yo la admiro profundamente desde que vi la película argentina El Aura) pero de las que he visto, esta es su mejor interpretación. La química de los tres es estupenda, palpable, rebasa la pantalla. Hay situaciones y momentos, diálogos y silencios que compartes, bellos y duros, que realmente son más que oro, son arte vivo.

Una película que, como ya lo dije, tratando de ayudar a entender una realidad muy fuerte para quien lo vive en la infancia, como lo es la muerte, y la sanación en etapas, logra hacerlo a través de una mirada natural, sutil, pero sobre todo, bella, cuyos errores yo los podría contar con un solo dedo, (por cierto, a cargo de María Secco) y que es una tontería de ser planteado, porque jamás arruina todo lo que la película construye (pero por desgracia no puedo dejar de lado mi lado "voyeur") y el claro ejemplo para quien dice que la gran mayoría del cine de ficción, sobre todo el mexicano, solo sirve para entretener. Adéntrense un poco a esas otras propuestas que no llegan al cine, las salas de cine hoy día son un lugar en donde encuentras de todo, menos cine.





lunes, 9 de octubre de 2017

Ciudad de Pobres Corazones. (Historia)


La verdad con lo fanático que me digo que soy del señor Fito Paez, me da una vergüenza tremenda decirles que yo no conocía la historia que da origen a esta canción. (Aunque bueno, si comparamos mi fanatismo hacia Paez con el fanatismo que siento por Cerati, su música. su historia y su persona, pues entonces se podría decir que si, efectivamente no soy tan fan de Fito)

Pero la verdad es que la historia de Paez desde muy pequeño si ha sido muy cuesta arriba, para empezar Paez pierde a una edad muy corta a su madre, ocho meses de vida cuando la vida le da este golpazo arrebatandole a la mujer que le dio la vida por un cáncer de hígado quedando a cargo de èl su padre y su abuela materna. Ya con los años cuando Paez ya esta consolidado en la música, después de todo lo que vivió en Rosario, siendo miembro de una familia de la clase media rodeado de tías, amigos de infancia con los que juntos incursionaron el la música en la escena underground, lo vivido con Baglietto y Charly Garcia y sus primeros trabajos ya como solista con EMI, en 1986 llegaría la gota que derramo el vaso, el acontecimiento que Paez fuera en gran medida el Paez que hoy es, y que tanto se preocupa, y se ocupa siempre desde su trinchera por su país.

Mientras Paez se encontraba de gira, una noche que le toca estar en Rio de Janeiro le llega la noticia de que a su abuela materna, la mujer que lo crió, a una de sus tías abuelas y la mujer que las cuidaba, la cual estaba embarazada, habrían sido brutalmente asesinadas, justo un año después de que su padre había muerto. Las investigaciones llegaron a tener como sospechoso al mismo Fito Paez, quienes decían que probablemente sus problemas con las drogas y sus dealers habrían cometido el crimen, incluso se hablaba de primos y tíos del cantante que podían haber cometido el atentado. Con palabras del propio Paez, èl mismo argumento en algunas entrevistas:

No puedo explicar cómo quedó el cuarto del hotel en Río. Lo destrocé. Dolor violento. Perdí tanto la conciencia que hoy no me acuerdo exactamente lo que sucedió. Era como un animal enjaulado en su propio dolor. [...] Creo que me la pasé todo el día llorando, tomando whisky y lexotanil. [...] Cuando volví a Rosario, imagínate la cantidad de versiones que había en ese momento: que era una venganza contra mí, que yo estaba metido en el tráfico de drogas, que mis primos... De hecho, en Ciudad de pobres corazones digo: «No quiero empezar a pensar quién puso la yerba en el viejo cajón». Mi primo y mi tío vieron a unos de los canas (policías) meter un cacho de fumo en un cajón donde yo tenía guardadas cosas mías, letras, papeles. Lo vieron, pero nosotros no quisimos ahondar mucho en ese tema. Se ve que la policía quería encontrar rápido un culpable. La verdad es que fue una época muy confusa.

Cuando encontré a Baglietto en La Mar Studios, me preguntó: «¿Cómo estás?». Yo le di play a la consola de grabación y comenzó a escucharse el tema: «¡En esta puta ciudad todo se incendia y se va, matan a pobres corazones!» (con una instrumentación dramática de teclados y guitarras). Cuando terminó le respondí: «Así estoy».

Al final se supo que el responsable del asesinato había sido por un tal Walter de Giusti, un bajista frustrado residente de Rosario quien conocía a las victimas. No se supieron, al menos pública y formalmente, los motivos que tuvo el perturbado sujeto para atentar contra la vida de las mujeres.

Sin duda una etapa en la vida de Paez que lo marcò y que marcò su música, no solo en este tema, o en este disco, con ese lado lleno de rabia y dolor, sino que aun lo sigue hoy día. Y aquì les dejo algunos otros temas donde clama por esa paz que tanto necesitan nuestros pueblos americanos.




miércoles, 4 de octubre de 2017

El Aura - Cine Argentino.


Texto escrito para Sudcalifornios.com

El Aura es una película argentina del año 2005 co-producida con España, (supongo esto se debe al apoyo y amor que siempre le han brindado los españoles al protagonista de la película Ricardo Darín) dirigida por Fabian Bielinsky. (El mismo que murió hace algunos años y que nos trajo la genial Nueve Reinas y que después Hollywood se encargó de destrozarla con su Criminal -de la cual solo me gusta Maggie Gyllenhaal- como Hollywood sabe hacerlo robando historias del cine de todas partes del mundo solo para ganar dinero y no aportar nada nuevo. Que por cierto, esta película, El Aura; no tiene nada que ver con la novela de Carlos Fuentes)

La película trata de Esteban, un restaurador de animales disecados el cual tiene memoria fotográfica para los pequeños detalles al cual su mujer deja, entonces un amigo de antaño el cual también se dedica a restaurar estos animales para museos lo invita a cazar a los bosques de la tundra argentina, este al principio sin ganas de ir pues no le gusta matar animales, al final accede para no pensar en lo de su mujer. Entonces llegan al sitio y al ser fin de semana largo y no encontrar hospedaje en los hoteles de al rededor el dueño de uno de estos los manda a unas cabañas cerca de la zona donde ellos cazarían, entonces van a las cabañas y el ambiente es algo tenso,  el recibimiento por parte del hermano el cual parece no los quiere ahí, pero son recibidos por la joven esposa del dueño del lugar, un viejo que también es cazador. Se alojan y de inmediato, después de alquilar un rifle para Esteban, se van a cazar, pero las cosas no salen bien entre Esteban y su amigo el cual tacha a Esteban de blando, reprochándose cosas del pasado, entonces este se va y Esteban sigue buscando un siervo para probarle a su amigo y a si mismo que no solo es capaz de imaginar cosas, sino también puede hacerlas, pero las cosas salen mal, cuando el siervo se convierte en un humano, un humano el cual tenia planes tan grandes como los que Esteban imaginaba en su cabeza, complicando todo, algo que su "aura" no podría ver venir.

He de comentarles antes de que sigan leyendo que no me gusta mucho revelar información relevante a la hora de reseñar, por eso muchos detalles hasta ahora los he omitido para no arruinarles cosas en la película y al final si la deciden ver, ustedes saquen sus propias conclusiones. Ahora bien dicho eso procedo a hacer la critica técnica.

La película es un thriller psicológico/criminal muy bien elaborado, muy pocas veces se ve algo de este género tan bien ejecutado cuando del cine latinoamericano hablamos, se podría decir que Bielinsky es un nato en este tipo de cine, (el mismo que nos dio Nueve Reinas, que también es sublime) la película tiene detalles técnicos que no aportan a la trama, pero que uno los agradece igualmente (la escena de la carta de la mujer de Esteban y todo el trayecto del viaje hasta el hotel) y en cuanto al guión es pulcro, nos va debelando ciertas cosas en los momentos precisos, no nos avienta todo de golpe para que nosotros lo hilemos desde un principio y saquemos conclusiones de golpe, nos va dando pistas, detalles, para que vayamos hilando la trama, no nos sorprende con nada al final, pero vamos entendiendo todo de a poco, de hecho cae al final en algunos clichés del mismo género, pero hay que ser muy meticuloso y quisquilloso para renegar de ellos, pero no los contaminaré con mis ideas conspiradoras. La dirección en todos los aspectos es impecable, la tomas de la cámara y la fotografía están a la altura de la atmósfera de cada situación, muy de los argentinos no fallar en este departamento. La música, las actuaciones con Dolores Fonzi, Nahuel Pérez, Alejandro Awanda, Pedro Cedrón, Walter Reyno, y sellado el elenco por el excelso Ricardo Darín, firmando la que es sin duda una de las mejores actuaciones que le he visto dar.

La película la vi porque hace un par de semana que hice un pequeño recuento de algunas de las escenas que mas me gustan de Ricardo Darín en sus películas, y colega y amigo bloggero argentino el cual también obviamente es un amante del trabajo de Ricardo Darín, me comentó que esta era su película favorita del argentino, de modo que fue imposible para mi zafarme de esta recomendación, y en hora buena.

Como ya lo dije, una película de manufactura exquisita, como pocas cosas se pueden ver en latinoamerica de este genero, bien vale la pena darle la oportunidad al cine argentino, y si se trata de Ricardo Darín, corre el 99.9% de probabilidad de que queden satisfechos.






domingo, 17 de septiembre de 2017

La dulce Carola de Ismael Serrano.




Yo conozco la historia de un tipo que se enamoró desde una ventana.

Es la historia de un amigo que vive en México, en el D.F., trabaja en la octava planta de un edificio, en unas oficinas en el centro de la ciudad. Y un día estaba con la mirada perdida en el smog del D.F. cuando bajó la mirada del cielo a la calle; o más bien del smog al cielo porque allí estaba ella, la dulce Carola, de belleza soberbia. Radiante cruzaba la calle y a sus pasos se detenía toda la ciudad. En frente, había un edificio en obras y todos detenían su ritmo frenético para observar aquella mujer.

Un obrero estuvo tentado de lanzarle un piropo pero el de al lado le dio un codazo para callarlo; tal era el silencio litúrgico que imponía esa mujer. Y mi amigo se quedó embobado mirando aquella mujer, cruzando la calle. Ella iba pensando en lo suyo, pensando quizás en lo duro que iba a ser su nuevo trabajo en el restaurante de la esquina. Se quedó embobado viendo cómo la puerta del restaurante devoraba a aquella mujer menuda y supo mi amigo que nada sería igual.

A la mañana siguiente, después de haber estado toda la noche pensando en aquella mujer, mi amigo salió a la ventana, se asomó... Y allí la encontró. Y aquella cita era diaria, aquella cita se convirtió en una obsesión; día tras día mi amigo se asomaba a la ventana y la veía pasar, se preguntaba como sería ella, como sería su vida, como despertaría, como dormiría. Pasaban los días, y pasaban los meses, y mi amigo a veces creía percibir el perfume de ella desde lo alto del edificio, fíjate. Creía escucharla tararear una canción y la melodía le perseguía durante todo el día. Y pasaban los meses, y pasaron años. Y mi amigo asomado a la ventana, preocupándose cuando la veía caminar bajo la lluvia sin paraguas, preocupado cuando la creía ver más delgada. Pasó mucho tiempo y muchas veces estuvo tentado de bajar los ocho pisos para decirle a aquella mujer que... ¡Qué diablos! Que la amaba. Pero no lo hizo.

Y pasó mucho tiempo, cuatro años asomado a la ventana y planeando el momento preciso para acercarse a ella. Y por fin tomó una decisión: sería este día. Ese día terrible, mi amigo se sorprendió un poco cuando no la vio pasar por debajo de su ventana, pero aún así se fue a buscarla al restaurante; buscó a Carola entre las mesas pero no la encontró, así que preguntó al encargado. Le dijo que Carola se había marchado, no del restaurante, del D.F. Se había ido a Acapulco con su familia, y no iba a volver más...

Y mi amigo supo del sabor amargo de la derrota. Supo que aquella mujer no volvería a cruzar por debajo de su ventana y subió los ocho pisos arrastrando los pies y no se sorprendió cuando en la octava planta encontró a todo el mundo alborotado, de un lado para otro, frenéticos. Alguien con el rostro desencajado le dijo que la empresa había quebrado, que estaban en la bancarrota, así que todos en la calle. En un día había perdido todo: la mujer que amaba, el trabajo,... Volvió para casa, no muy sorprendido, todo encajaba. El mundo se derrumbaba y lo hacía todo de una vez.

Durante mucho tiempo estuvo abandonándose en casa, sin saber qué hacer, solamente pensando en la Dulce Carola. Primero sin el valor para salir a buscarla a Acapulco y luego sin la plata necesaria. Pasó otro año, 5 años desde que vio a Carola por primera vez, y decidió tomar una decisión. Empezó a buscar trabajo pero mi amigo tenia 39 años y en México no es fácil encontrar trabajo a esa edad porque ya no eres el joven agresivo que buscan las empresas, ¿sabes? Y en todas las entrevistas de trabajo le decían que no y que no. Así que mi amigo decidió tomar una decisión que cambió su vida. Decidió buscar a un coyote -un coyote en México es un tipo que se dedica a negocios turbios-. Veréis, mi amigo buscaría a un coyote para que le hiciese una falsificación de la partida de nacimiento. Mi amigo bien podría aparentar 34, así que le pediría al coyote una partida de nacimiento que dijera que tiene 34 para así poder acceder a algún puesto de trabajo. Así pues, mi amigo se fue para la Plaza de Santo Domingo, cerca del Zócalo, donde están los coyotes...Y ahí tienes a mi amigo perdido, colgado de un lado para otro. Se acabó perdiendo entre las callejuelas y apareció en un callejón inhóspito, en un portal antiguo, viejo. Observó cómo un anciano le sonreía y le hacia señas para que le siguiera. Mi amigo siguió a aquel misterioso hombre y supo que era un coyote. Le dijo:
-"Yo soy tu hombre, sé lo que necesitas"
-"Sí, ya sé. Necesito una partida de nacimiento que falsifique que tengo 34"
- "Vale, vale. Dame tus datos".

Empezó a tomar datos y mientras tomaba datos, el viejo coyote le dijo:

- "¿Alguna vez estuviste en Acapulco?"

Y a mi amigo le dio un vuelco el corazón y se deshacía en el ácido del recuerdo.

- "Nunca"

El viejo le dijo: "Verás, yo vivo cerca de la autopista hacia Acapulco, cerca de Tepozán. ¿Conoces la curva del autopista?" ¿Conocéis la leyenda, verdad? Mi amigo también... La del fantasma que hacía autostop en el mismo sitio que se subía en el primer coche y desaparecía en la misma curva en que se mató. Aquella carretera estaba deshabitada. Casi nadie pasaba por allí por miedo al fantasma. Mi amigo asintió y el viejo le dijo: "Pues verás, muchas veces he estado tentado de agarrar la autopista para Acapulco y empezar de nuevo. Espera un momento". Y mi amigo se quedó pensando en Acapulco y mil huidas. Al rato vino el viejo coyote, con los documentos falsos y se fue para casa. Aquella noche sólo pudo dormir con el recuerdo de la dulce Carola.

A la mañana el teléfono sonó bien temprano. Alguien al otro lado le decía: "Oye, que tienes que venir a la reunión, que es urgentísimo, que tienes que estar aquí, vente para la oficina". Y mi amigo colgó el teléfono maldiciendo al tipo al otro lado de la línea. "¡La oficina!..Bah", pensó. El caso es que antes de despedirse, el coyote le había dicho: "Ten cuidado, vuelves a tener 34 años, no repitas lo errores". Y pensó en las palabras del coyote mientras se despertaba. Encendió la radio y en la radio las noticias de otras veces... Mi amigo buscando los papeles del coyote; no los encontraba... De repente alguien dijo la fecha por la radio: era la de hacía cinco años antes. Bajó corriendo las escaleras y compró el primer periódico que vio. Miró la fecha y era la de hacía cinco años. Volvía a tener 34 años. Agarró el primer taxi que vio, se fue para su oficina volando, subió las ocho plantas corriendo y allí estaba todo igual: su mismo despacho, la misma gente...Y la misma ventana. Mi amigo se acercó a ella, se asomó y su aliento se detuvo como toda la ciudad al paso de la dulce Carola. Todo empezaba de nuevo.

Ahí tienes a mi amigo, con todo el futuro por delante o con todo el pasado, no sé muy bien. Volviendo a mirar por la ventana y encontrándose con aquella mujer. Ahora jugaba con ventaja, porque conocía los plazos del tiempo que le quedaba. Aún así, dejó pasar el primer año deleitándose, asomándose por la ventana, y planificando bien la declaración de amor. Pensando en la pose precisa, en las palabras adecuadas y dejó pasar el tiempo. Un día se presentó en el restaurante a la hora de comer, se sentó en la primera mesa que vio libre y vio a Carola deambulando entre las mesas. Se acercó, se puso delante de él y le dijo: "¿Qué desea?". Aquel era el momento, ésa era su oportunidad, así que su garganta se tensó como una cuerda de guitarra y mirándola le dijo:

-"Una sopa de cebolla y un filete de ráchela bien cocido, por favor".

Carola tomó nota y se fue. Mi amigo se estuvo maldiciendo toda la noche. Así que al día siguiente, ahí le tienes, sentando a la mesa, mirando a Carola, clavando sus pupilas en las de ella y diciendo: "Una sopa de cebolla y unos tacos de camarones, por favor". Y al día siguiente, armándose de valor: "Una sopa de cebolla sólo, por favor". Y así, día tras día, asomándose por las ventanas viéndola pasar y a la hora de comer asomándose a una sopa de cebolla... Y el tiempo pasaba. A veces mi amigo creía que ella fijaba su vista en él y entonces, amigo... Entonces las palomas del parque volaban, los borrachos en las tabernas brindaban a su salud, los feligreses en las iglesias se abrazaban y los soldados en primera línea de fuego se daban largos besos en la boca. Qué va. Ella no reparaba en él. Y pasaba el tiempo, pasaban los días, pasaban los meses, y pasaban los años, años de sopa de cebolla. Por fin llegó el momento, no podía retrasar más la declaración. Al día siguiente Carola se iba y aquella noche casi no durmió mi amigo. Pero al día siguiente ahí se presentó, se acercó a Carola como todos los días y le dedicó una sonrisa, quizás más afectuosa que otras veces. El caso es que se hizo silencio un instante que pareció eterno. Ahí pensó decir algo así como "Me gustas cuando callas por que estas como ausente". O no sé,  quizás: "¿Por qué me despierto de madrugada mientras todos duermen?". Pensó en decirle:" Me dueles mansamente, me dueles, quítame la cabeza, córtame el cuello, porque nada queda de mí después de este amor". Pensó en decirle simplemente: "Quédate conmigo, por favor". Y por fin: "Una sopa de cebolla, por favor". Era inevitable. Mi amigo comió la sopa de cebolla como un condenado a muerte, en calma y en silencio y se fue para casa. Ni siquiera pasó por su despacho, sabía que la derrota era inevitable y a mí no me sorprende mucho porque creo que alguien dijo una vez que los amores cobardes, no llegan ni amores, ni a historias. Se quedan ahí, ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar.

Al principio mi amigo se derrumbó, pero luego.... Luego también pero trató de buscar de nuevo al coyote para encontrar la posibilidad de.... de yo qué sé. Y se fue para la plaza de Santo Domingo y rebuscando encontró de nuevo el callejón y el antiguo portal. Y no. Encontró una sucursal del Fondo Monetario Internacional. Esos eran otros coyotes, no le interesaban. Así que recordó las palabras del viejo coyote: "cerca de Tepozlan". Recordó la curva del autostopista. Agarró el carro y se fue para allá... No se sorprendió cuando se encontró un poblado fantasma; aquel pueblo era una sombra del pasado, todo ruinas, abandonado desde hacía mas de cincuenta años. Empezaba a hacerse de noche. Mi amigo se sonrió, asumió la derrota y decidió volver a casa cuando ya era noche cerrada. Entró en el coche y, al poco de salir del pueblo, encontró a una chica haciendo autostop en el arcén. Mi amigo no lo dudó, paró, bajó la ventanilla, y :- "¿A dónde vas?" - "Al D.F." – "Pues sube". Y al poco de subirse ella dijo: "Tenga mucho cuidado en la siguiente curva". Y apenas pudo acabar la frase porque en la última palabra sonó el reventón de una rueda. Así que mi amigo se tuvo que hacer a un lado de la carretera y dijo: "Disculpa". Y tenías que ver la cara del autoestopista porque la curva quedaba lejos.

Bueno...Pues se detuvieron. Éll bajó a cambiar la rueda y ella con él. Y empezaron a hablar. Una conversación trivial, pequeñas cosas que fueron creciendo como bolas de nieve hasta convertirse en grandes cosas.

- ¿Y tú de dónde eres?
 - Pues yo del D.F.

Y él le preguntaba: "¿Y a qué te dedicas?". Y ella decía: "Antes estudiaba, pero ya no". Al rato no sé qué le estaría contando él porque ella se descojonaba de risa y jamás nadie había tardado tanto en cambiar una rueda, la verdad. Y la noche pasaba y mi amigo le empezó a contar la historia de la dulce Carola, del coyote y de la ventana, de la sopa de cebolla... Y le preguntaba a la mujer: "¿Te lo crees?". yla mujer decía: "Si yo te contara...Yo sé lo que es desaparecer justo en el momento preciso. Sé lo que es repetir la historia una y otra vez.... Te entiendo".

- "¿Tu crees en los amores a primera vista?"
– "¿Acaso existen otros?"

Aquella mujer de la autostopista era hermosa. No sé si tanto como Carola pero era hermosa, triste pero hermosa. Aquel silencio fue eterno y él le dijo: "Volvamos al coche, te llevo al D.F.". Y mientras se subían al coche, el pensó en decirle "Quédate conmigo, huyamos juntos a cualquier sitio, empecemos de nuevo...¡Yo qué se!". Y quizás ella pensaba lo mismo pero, sin embargo, dijo: "Ten cuidado con esa curva". Y mi amigo tuvo mucho cuidado, pasó la curva y con los ojos fijos en la carretera, mi amigo no se atrevía a mirar en el asiento de al lado. Quizás ella también se había marchado como la dulce Carola y volvía a estar solo. Y sabiéndose solo, se dirigió hacia la autopista y cuando iba a entrar en ella escuchó una voz al lado que decía:

-"¿Alguna vez has estado en Acapulco?"

Mi amigo miró en el asiento de al lado y ahí seguía ella. Ahora estoy seguro: era más hermosa que Carola. Mi amigo dijo:" Nunca. Y ella le dijo: "Pues llévame". Yse fueron.

Y allí  siguen, en la carretera. Mi amigo no volvió a ver a Carola porque lo importante no era Acapulco, lo importante era el viaje y saber que hay que tener memoria para no repetir los errores y saber que la historia no se debe repetir.

Sobre los fantasmas no sé si creer. Yo no sé si hay vida después de la muerte. Hay gente que se cuestiona si hay vida antes de la muerte. Yo,  personalmente,  me cuestiono si hay vida antes de las 12 de la mañana...

El caso es que por aquella carretera ahora pasan después de media noche. No sé si existe un coyote que me devuelva a mi pasado...No creo. Pero yo, personalmente, no dejaré que pases por debajo de mi ventana sin pedirte que te quedes conmigo, ni que subas a mi coche sin que emprendamos una urgente huida.



El relato de contado de la propia voz de Ismael.


Acá el relato hecho película, protagonizada por el mismo Ismael. Solo que adaptada a Buenos Aires y la Autostopista del Fin del Mundo. La cual me pareció muy linda, una película de bajo presupuesto pero me parece muy bien realizada. En especial me gusta mucho las referencias a Casablanca, las referencias a las comedias románticas hollywoodenses muy chistosa, pero sobre todo a Julio Cortázar.










jueves, 7 de septiembre de 2017

Cinco


El texto de hoy es especial, porque es una colaboración para un amigo bloguero llamado El Demiurgo de Hurlingham el cual los jueves dedica en su blog a la creación de relatos cortos. La semana antepasada, celebrando los cinco años de su espacio lanzó una convocatoria para crear un texto que no mayor de 350 palabras, -que por cierto creo que me pase por poco, pero la verdad no estoy tan acostumbrado a escribir textos tan cortos, a menos que venga una continuación- y temática libre llevara solo como requisito el número cinco. Así que yo por despistado con mi video a publicar y otras cuestiones hay que tenia que preparar para otras plataformas (espero poder concretar en cosa de un mes y compartir con ustedes) no me di cuenta de esta convocatoria muy tarde. Pero Demiurgo al ser uno de esos tres argentinos amigos míos del medio y ser un lector muy reincidente de mi blog le prometí un texto -muy al estilo de la casa "of course", en el cual dejo por cierto muchos huecos argumentales para que echen a volar su imaginación y los llenen con ella, lugares, nombres, tiempo- por acá en mi blog y por supuesto se lo dedico. Sin mas espero les guste.

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-El Festival del Coco es la mejor fiesta del año. Tan solo imagínate, playa, música en vivo, alcohol, pastas, yerba, LCD. No no la vamos a perder por supuesto.
-Esta bien. ¿Cuántos vamos a ir? Para comprar los boletos.
-Cuatro.
-¿Cuatro?
//Preguntaba a su amiga extrañada de su respuesta//
-Si. Sólo cuatro.
-Pero que no somos cinco. Ni me digas que otra vez no nos va a acompañar Ramiro.
-Sabes que Ramiro es un aguafiestas.
-No es un aguafiestas. Es sólo que es especial.
-Estas enamorada de él, ¿cierto?
-¡Claro que no! Es sólo que siempre me ha caído bien. No intenta caerle bien a nadie.



El viaje a la playa donde seria la tocada no les llevaría mas de una hora, era la primera vez que el grupo de chicas y el conductor designado, Mariano, que era gay, tomaban carretera.



-¿Por qué insistes en hablar de Ramiro? Él nunca molesta a nadie.
//Seguía la conversación entre las mismas dos chicas, las otras dos no se metían en la plática, pero si estaban muy al pendiente de lo que decían//
-Ni molesta, ni nada. Es un tipo plano, no hay emociones en él. Me gustaría saber por una vez en su vida que pasa por su cabeza. Si hay algún pensamiento en él, si se ha enamorado alguna vez en su vida, habla muy poco.
-Es por su poesía. //interrumpía Mariano// A mi me han dicho que en las noches una mujer misteriosa llega a su casa y pasa toda la noche con él, y que por la mañana, antes de que amanezca, se marcha. Todos dicen que es una prostituta de la que él se enamoró.
-No me extrañaría para nada eso.



-La verdad es que la fiesta resultó todo un fastidio. No te has perdido nada, pero seguramente eso ya lo sabias. No sabes como extrañaba tus brazos, tu jazz. Justo al llegar a la playa después de que Mariano nos pegó el susto de nuestras vidas cuando tumbó a aquel joven con su bicicleta, no quise mas que beber una cerveza. Sabes lo mucho que odio el calor y la arena, así que me fui al mar mientras Mariano y las chicas estaban en la pista.
-¿Que les has dicho cuando te dijeron sobre la prostituta?
-Nada. Les dije que no me extrañaría esa conducta de ti, pero que seguro seria una vieja novia que nosotros no te conocíamos.
-¿Crees que sospechen algo de nosotros?
-Seguro que no. Ellos creen que te odio. Les he dicho que eres un aguafiestas.


jueves, 20 de julio de 2017


-Que, ¿tenes miedo?
-No. Ya estoy grande.
-Yo también parece.
-Una vez te dije que no quería hacer mas boludeces, no.
-Y también me dijiste que no estabas mas enamorada. Pero que eso no importaba, que lo importante era el cariño, el respeto, que el amor te quema.
-Cambie de idea. Ahora quiero algo que, por lo menos me chamusque un poco. -ambos ríen- ¿Vos no?
-¿Yo? Que se yo. Yo de eso no se nada.
-¿Cómo? ¿Y los cuentos maravillosos que escribías?
-Eran una porquería Laura, te gustaban solamente a vos. El amor, el heroísmo, la pasión. Quien me manda a mi a escribir sobre cosas que no tengo la menor -idea-. Sobre el miedo tendría que escribir yo. Del miedo. Cátedra. -él empieza a llorar mientras sigue hablando- Por miedo te perdí. Por miedo a un laburo que odio. Le falle a Mastroniani, a su hijo. Perdón estoy un poquito. Yo siempre pensé que lo que tocara se iba a convertir en oro. Mira vos. Todo lo que toco se convierte en mierda.
-Bueno, no esta mal para empezar.







En una sola escena se puede ver el pedazo y tremebundo actor que es Ricardo Darin.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Happy Together.


No sé si ya se los había dicho, o si ya se habrán dado cuenta, pero desde hace unas semanas traigo un torrido y apasionado romance con la filmografía del Wong Kar-Wai, y la película de la que les quiero hablar seguro que les va a encantar a muchos de mis amigos, colegas y seguidores argentinos, ya que esta película se realizó en Buenos Aires, y me parece a mi, que no conozco su mítica ciudad, que se le da un tremendo tributo, en todos los aspectos, al ver la película ustedes ya me dirán si estoy en lo cierto o no.

Una película que nos sitúa en la vida de un par de Honkoneses que en su estatus de turistas en Buenos Aires, escapando de Honk Kong para buscar mejor fortuna que en su tierra natal no tuvieron, se escapan a Argentina para conocer las Cataratas de Iguazú. Tienen problemas en su relación, y se separan, o mas que separarse uno abandona al otro, uno trata de olvidar mientras trata de juntar dinero para regresar a su país con el trabajo, el otro se distrae y se pierde teniendo mas parejas y tomando mientras se autodestruye por dentro, y es precisamente el que siempre abandona y se autodestruye el que siempre vuelve a enganchar al abandonado y que quiere dejar todo atrás con las simples palabras "Y si lo intentamos otra vez". Una vez mas regresar cuando el autodestructivo necesita de la ayuda del abandonado, y cuando este se recupera quiere dejarlo y abandonar el país, pero el abandonado conoce a alguien, alguien que lo escucha, que sabe escuchar; y ahora ya no es lo mismo, ahora no dejara que el otro se vaya antes que èl. Pero y si les dijera que la película es sobre la relación de una pareja homosexual, y si les dijera que esto cae en segundo termino, ¿me lo creerían?

Me supongo que para Kar-Wai escoger Buenos Aires habrá tenido sus motivos, (y sin duda la cosa viene desde el guión, ya que Kar-Wai lo escribió a raíz del relato The Buenos Aires Affair del escritor Manuel Puig) aunque si nos ponemos a pensar, creo que de latinoamerica Argentina es me parece el país menos homofóbico que hay, ademas de que es el país con mayor legado europeo, quizá esto sirvió de mucho para que Kar-Wai decidiera adaptar esta historia.

La magia de esta película radica en muchas cosas, sus actuaciones, (Tony Leung mas que esplendido) su música, (haberme encontrado a Caetano Veloso una vez mas con su Cucurrucucu Paloma como en ese ostento de escena en Hable con Ella de Pedro Almodovar me ha dado una alegría, pero no solo queda ahí, ese Tango Apasionado maravilloso de Piazzolla con el que uno no puede tener expectación de indiferencia para nada, y ni que decir del tema de Turtles que encaja perfecto como titulo de la película) pero sobretodo en su fotografía, como los recuerdos y las emociones se mueven a través de esta. la falta de color, la saturación de este, el brillo excesivo, todo tiene un porque, nada le falta y nada le sobra. Cada final de cada historia de cada uno de los personajes es formidable.






La película no cae en clichés, es original en todos los aspectos, es (o mejor dicho fue) una revelación en su tiempo en Cannes (1997) y si se ve en evidencia que después de esto Kar-Wai ya traía la idea de lo que años mas tarde iba a hacer con Deseando Amar, y lo pulió, con esa estética que raya en lo poético, con lo cual quiero decir que Happy Together es el germen que detono a Deseando Amar, es un Deseando Amar mas precaria y sencilla y simple, un Deseando Amar no tan pulida. Y es que la genialidad de Kar-Wai radica en el como con cosas tan chiquitas hace películas tan grandes, tan magistrales, llenas de poesía, de esa poesía inconsciente, de la que uno sueña, como lo son Happy Together y Deseando Amar, (incluso Noches Purpuras, que aunque si esta muy por de bajo de estas dos, no es una película del todo perdida) y con historias mas grandes, hace que uno hasta contenga la respiración de la maravilla que uno siente al ver tanta magia, tanta delicia como en The Grandmaster y 2046.

Una película que en resumidas cuentas, y no lo deja saber clara y nitidamente, que el amor es amor, aquí y en China, entre heterosexuales y homosexuales, y así como el amor es amor; el desamor también es el desamor, uno se cansa, pero el amor jamas acaba, tan solo cambia de lugar.

La escena que a mi mas me llegó, y aquì la "Quilmes" de mi colega José Luis.

-Di algo. 
-No sé qué decir.


-Cualquier cosa desde el corazón.

sábado, 15 de abril de 2017

Mis canciones favoritas de Los Enanitos Verdes


Los Enanitos Verdes, como muchos de ustedes lo saben, es una de mis bandas favoritas de todos los tiempos y de la que les he hablado montones por mis recuerdos de juventud, y la verdad escoger solo diez canciones si esta bien difícil, así que por eso en esta ocasión les compartiré las 15 canciones que mas me gustan de esta banda argentina que en sus inicios fue una de las principales bandas que dio voz al verdadero movimiento del "Rock en tu Idioma", después su música se torno mas hacia el Rock-Pop, pero con una lírica inimitable ademas de las letras de su peculiar bajista y genial vocalista Marciano Cantero. No quiero hacerles largo el choro, así que solo les comparto los videos sin mucha introducción y les colare a algunas una frase de cada cancion, así que, aquí les dejo.



1.-Luz de Día



2.-Tan solo un instante



3.-Amigos



4.-Lamento Boliviano



5.-Muralla Verde



6.-Mi Primer Día Sin Ti



7.-Tus Viejas Cartas



8.-Amores Lejanos



9.-Mariposas
Una de las primeras canciones que aprendí a tocar en guitarra.



10.-Yo Te Vi En Un Tren



11.-Cada Vez Que Digo Adiós



12.-Una Noche en Potrerillos



13.- No Estuvo Tan Mal



14.-Igual Que Ayer



15.-Cuanto Poder




Menciones Especiales: Olvidarte - Un Futuro Mejor - Francés Limon

lunes, 30 de enero de 2017

La ventana del hotel (Primera Parte)


 Cuando desperté estaba en completas tinieblas, sumergido en una oscuridad tremenda, no acostumbraba a despertar a esta hora de la madrugada, porque para empezar nunca estaba dormido a esta hora de la madrugada.

La ventana no se veía, mejor dicho, la luz de la ciudad que entraba por la ventana no se veía. Quizá ella había cerrado las cortinas, algo que jamás pasaba tampoco en aquella habitación, que mas que habitación, parecía ser ya mi casa, pero por esta noche, la sentía mas como un hogar, donde estaba con alguien a quien le importaba, y lo mas importante, que a mi me importaba.

Ella, es difícil hablar de ella, aun mas difícil escribir de ella, mas no pensar en ella. Sentía su respiración en mi hombro, no se escuchaba, al menos yo no la escuchaba, pero si la sentía, como el sonido de un grillo, el sonido del viento entre los pastos secos crecidos a la orilla de la carretera y que los sientes al cerrar los ojos, así la sentía a ella. Yo no la abrazaba, ni ella me tocaba, pero sentía su respirar en mi hombro, me moría por poder volver a tocarla, pero no quería despertarla, no quería que se fuera aun, y si la tocaba lo mas probable era que se despertara y se fuera.

Me levanté con cuidado, desnudo, entre las tinieblas, me dirigí hacia la ventana, quería mirar el reloj, pero para que verlo, el tiempo no es mas que una etiqueta que inventaron para los que no viven de verdad el momento, la intensidad, la pasión, yo había sido así alguna vez, lo fui hace muchos años atrás, cuando tenía amigos, cuando me divertía, cuando trabajaba, pero ya no era así, me encargaba de que la vida fuera algo más ahora.

Abrí la ventana, mejor dicho, las cortinas de la ventana, no había mucha gente, pero si había gente, lo cual hacía pensar que no era tan de madrugada, estaba desnudo, pero no me importaba, la gente que andaba a esas horas en la noche no andaba buscando ni milagros ni lluvia en el cielo, aunque fuera abril, y fuera una ciudad como... Bueno, no creo que sea pertinente ni les importe la ciudad en la que estaba. Pensaba en esas parejas que pasaban, en esos solitarios con sombrero y bolsa de cartón que eran abrigados por sus chaquetas y el licor barato, aunque no era tiempo de frío, por alguna razón aquella noche hacía mucho frío, y yo lo estaba pasando teniendo a alguien en mi cama. Pasaba un joven con un café en mano, este si volteaba a ver al cielo, o mas que al cielo, a las ventanas de los edificios, se le veía un tono melancólico, podría apostar mi existencia a que seguro era escritor, o un pintor, algo tenia de artista o poeta, quizá estaba buscando algo en las ventanas, algo de inspiración, cuando el joven atravesaba por mi edificio escuche la voz de ella a mi espalda diciendo:

-Te vas a resfriar. Te van a arrestar por exhibicionista.
-Ya no hay tanta gente en la calle.

Me senté en la ventana, por la parte de adentro, era una ventana muy grande, y en ella tenía algunos libros, el edificio parecía un hotel, y aunque lo era, las habitaciones del último piso eran departamentos, yo tenía el más grande, el trabajo de traductor en este momento me daba para eso, al menos hasta este mes, el siguiente ya veríamos.

El joven ya había pasado y quien sabe si me habrá visto desnudo, ella se levantó de la cama y se dirigió a mí, con esa mirada felina que tenía, no por lo rasgado de sus ojos, aunque si los tenía rasgados, sino por el color. Sus ojos eran tan parecidos a los de Alejandra, pero tan diferentes, no sé como explicar esto, es sólo que, tenían este brillo que hacían que no quisieras que te quitaran la vista de encima, eran esa clase de miradas que te hacían querer ser una mejor persona, parafraseando a Jack Nicholson en Mejor Imposible. Llegó hasta mí con la colcha de la cama, ambos nos cubrimos con ella y se sentó encima mío.

-¿No te molesto?
-No.
-Soy como los gatos. Siempre tengo que estar molestando ha alguien. Necesito estar en contacto con alguien, rozando otra piel, me encanta que me acaricien.
Para ese momento yo ya había empezado a acariciar sus brazos, después de la noche que habíamos pasado, la única parte de su cuerpo que había descuidado o dejado de acariciar habían sido sus brazos.

-Mi trasero es enorme. -Dijo de la nada después de estar unos segundos en silencio.
-Tu trasero es hermoso.
-Pero no es perfecto.
-Para mí es imperfectamente perfecto.
-¿Por qué no me case contigo?
-Quizá porque llegué muy tarde a tu vida. Me conociste muy mayor. Quizá si nos hubiéramos conocido hace, no sé, cinco años; quizá nuestra historia sería diferente.
-¿Te hubiera gustado conocerme mas joven?
-No lo sé.
-A mí si.
-¿Aunque no te hubiera gustado?
-Me gustaste desde el primer momento en que te vi, ¿y sabes algo?
-¿Qué?
-Me enamoré de ti desde el primer momento en que te oí hablar.
-No te creo.
-Te lo juro.
-¿Aun con mis dientes feos?
-Aun con esos imperfectamente perfectos dientes feos. ¿Qué acaso no lo viste en mi mirada?
-Tu mirada todo el tiempo refiere amor. Aun a los mendigos y drogadictos del puente les regalas amor cada vez que les regalas una moneda. Por eso me enamoré de ti.
-Yo pensé que había sido por mi enorme trasero.
-Y tu falta de pechos.
-Si. -Dijo ella riendo, y acto siguiente besándome. -Deberíamos fugarnos.
-¿A dónde?
-No lo sé. Buenos Aires, tal vez. Una amiga, Karla, dice que es una ciudad preciosa. No tengo hijos que dejar, a mi marido no lo necesito, ni él me necesita; esta muy ocupado con sus demás novias. ¿Tú dejarías a tus demás novias por mi?
-No son mis novias.
-Bueno, a tus musas.
-Conoces la respuesta.
-"Sin dudarlo". ¿Por qué no eres como los demás hombres?
-¿Como?
-No lo sé, mentiroso, deshonesto; así no me dolería tanto dejarte cuando me tengo que ir.

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¿Por qué me gustaran tanto las mujeres preguntonas?