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miércoles, 15 de septiembre de 2021

Los amores postmodernos: cada vez nos vamos pareciendo más a nuestros personajes.





Hay críticos de cine en pleno siglo XXI que, cuando se encuentran con una película que no da evidencia de montaje, o que dejan la cámara fija sólo haciendo registro de lo que pasa frente a esta y lo que los personajes explotan en la escena, o que no hay evidencia de la mano del realizador en la edición en postproducción, creen que eso no es cine. Para mí es imposible concebir el cine sin la mano de su realizador, no existe tal cosa, la diferencia está en percibir y encontrar la mano del realizador, aunque esta se empeñe en no ser vista como las manos de un mago efectuando un truco, ya sea en el guion, durante el rodaje, o en la postproducción, siempre hay un montaje que el realizador está efectuando, y nosotros como espectadores, nos guste o no el resultado final, estamos ante su truco.


Escribir sobre Andrei Maldonado y sus trabajos, siempre es escribir, y me alegra que así sea, sobre vanguardia. En muchos sentidos, el trabajo de Andrei se ha vuelto el portavoz de un movimiento de contracultura cinematográfica en Durango. Una propuesta única que rige la fuerza de un realizador que se sujeta y somete sólo a lo que su ente creador le pide, y no lo que el status quo, el mercado o el espectador piensa o cree como cinematográfico. Sobre todo, escribir sobre trabajo de Andrei Maldonado, es escribir sobre él.

"Los amores postmodernos" es el último trabajo realizado por el cineasta duranguense, un mediometraje de casi 36 minutos en el que se aleja aún más de las narrativas convencionales a las que el cine comercial e industrial nos tienen acostumbrados, un ejercicio por demás interesante sobre estudio de personaje, en el que se asoman bastante peculiaridades que a mí me llaman poderosamente la atención y que quiero desmenuzar en este ejercicio escrito que busca ser más que una crítica o análisis.

El trabajo nos muestra a varias actrices (profesionales y no profesionales) decir el mismo diálogo, podemos ver a todas interpretar las líneas que Andrei les hizo llegar como si estuvieran haciendo un casting. Vemos como cada actriz se adueña del personaje a su manera, ya sea por el tono de voz, por la caracterización, por el diseño de producción, por la fuerza de su mirada, o por las peculiaridades entorno a los ruidos de fondo. Cada una de las cenicientas tiene un toque, y Andrei lo explota de manera muy peculiar y aparentemente sin control, pero me parece que el control lo tiene Andrei aunque no se perciba.

Es evidente que la forma en que monta cada uno de los monólogos no es al azar, Andrei los pone de tal manera para que el mediometraje vaya generando una fuerza en el espectador, hay una correcta forma de hacer el corte entre uno y otro. Cada actriz, como ya lo he mencionado, da al personaje cierto matiz y cierto brillo que lo hace atractivo, aunque evidentemente algunas brillan más que otras, de ahí que al juego se le sume la repetición y la doble aparición de algunas, ya sea de la misma manera o de manera distinta. Incluso me atrevería a decir que Andrei nos suma aún más a este truco, pues bien se podría decir mucho de nosotros de acuerdo a cual de los monólogos elegimos como el que más nos gusta.

Hay nuevamente una preponderancia en el trabajo de Andrei de enaltecer y capturar la figura femenina tan latente en sus trabajos, pero en este es me parece muy simbólica y significativa, pues no sólo vemos a un sin fin de mujeres caracterizando a un personaje femenino cualquiera (en esto me recuerda mucho el trabajo de Andrei al de "La princesa de Francia" de Matías Piñeiro) sino que es un personaje que Andrei ya había utilizado en uno de sus trabajos más importantes, "Cenicienta rota" del 2013, lo cual nos hace ver que, Andrei no sólo hace un trabajo innovador y fuera del esquema sólo por la inquietud creadora en él, sino que además da una especie de noción de la que para él representa su paso en el espectro cinematográfico de la región, lo importante que es voltear para atrás y ver lo que éramos, también quizá la nostalgia de lo que fue hacer algunos de nuestros trabajos con personas y personajes muy importantes y significativos en nuestra vida (aquí un paréntesis para hablar que la primera cenicienta fue la joven y distinguida actriz Alejandra Castañeda, y que en "Los amores postmodernos" Andrei logra tener a la muy distinguida actriz Iliana Donatlán entre el cast), y sin lugar a dudas, hay un manifiesto de lo mucho que nos vamos pareciendo a nuestros personajes.

sábado, 17 de abril de 2021

La bicicleta. Por Valeria Luiselli.





*Texto extraído del libro de ensayos Papeles falsos.

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Guarde su distancia
La bicicleta está a medio camino entre el automóvil y el zapato; su ligereza permite a quien va en ella rebasar las miradas peatonales y ser rebasado por las miradas a motor. Así, el ciclista es dueño de una libertad extraordinaria: la invisibilidad. La naturaleza híbrida de su vehículo lo coloca al margen de toda vigilancia.
El único enemigo declarado del ciclista es el perro, animal obscenamente programado para perseguir cualquier objeto que se mueva más rápido que él. Y claro, también son peligrosas las bestias que conducen automóviles. Aun así, el ciclista es suficientemente invisible como para lograr lo que el peatón no puede: pasear en soledad y abandonarse al curso al curso de sus meditaciones.
Cada bicicleta se ajusta, además, a las necesidades de su dueño. Existen bicicletas para todos los temperamentos: las hay melancólicas, emprendedoras, ejecutivas, salvajes, nostálgicas, prácticas, ágiles y parsimoniosas. Más que los perros a sus dueños, las bicicletas se asemejan a su ciclista. En ellas, el hombre se siente realizado, representado, resuelto.
Como señala Julio Torri, autoproclamado admirador del ciclismo urbano, ni el avión ni el automóvil guardan proporción con el hombre, pues su velocidad es mayor a la que este necesita. No sucede lo mismo con la bicicleta. El que maneja una elije la rapidez que mejor se adecue al ritmo de su cuerpo, y eso no depende más que de los límites naturales del propio ciclista.
La bicicleta no sólo es noble con el ritmo del cuerpo,: también es generosa con el pensamiento. Si uno es propenso a divagar, es perfecta la compañía sinuosa del manubrio; cuando las ideas tienden a deslizarse en línea recta, las dos ruedas de la bicicleta pueden cuestionarlas; si un pensamiento aflige al ciclista y traba el natural discurrir de la razón, basta con buscar una pendiente bien inclinada y dejar que la gravedad y el viento produzcan su alquimia redentora.
Es cierto que la bicicleta se puede utilizar para lograr un fin distinto del mero paseo: existen deportistas, afiladores, repartidores y ciclotaxistas. Pero también es verdad que andar en bicicleta es de las pocas actividades callejeras que aun se pueden concebir como un fin en sí mismo. Habría que llamar bicicletista al que se distingue de los demás por concebirlo así. El que ha encontrado en el ciclismo una ocupación desinteresada de resultados últimos, sabe que es dueño de una extraña libertad, sólo equiparable con la de la imaginación.

Alto
Si en el pasado la caminata fue emblema del pensador, y si en algunas ciudades todavía se puede caminar pensando, poca relevancia tiene para el habitante de la ciudad de México.
El peatón defeño lleva la ciudad a cuestas y está tan sumergido en la vorágine urbana que no puede contemplar más que lo que tiene inmediatamente frente a él. Por otro lado, los que usan el transporte público están restringidos a sesenta centímetros cuadrados de intimidad y a pocos metros más de horizonte visual. Tampoco se salva el automovilista que se transporta envasado al vacío, ni escucha ni huele ni mira ni está realmente en la ciudad: el alma se le va embotando en cada semáforo, su mirada es esclava de los anuncios espectaculares, y las leyes misteriosas y anárquicas del tráfico imponen la pauta a sus facultades imaginativas.
Escribía Salvador Novo que <<la renuncia a embonar paso a paso nuestros ritmos internos -circulación, respiración- en los pausados ritmos universales que nos rodean , arrullan, mecen, uncen, sobreviene cuando a bordo de un automóvil nos lanzamos con velocidad insensata a simplemente anular distancias, mudar de sitio, tragar leguas>>. El bicicletista, a diferencia del que va en automóvil, logra esa velocidad arrulladora y despreocupada del paseo, que libera el pensamiento y lo deja andar a piacere. Deslizándose sobre dos ruedas encuentra el paseante la distancia justa para observar la ciudad de México y ser a la vez cómplice y testigo de ella.
La velocidad de la bicicleta permite una forma particular de ver. La diferencia entre volar en avión, caminar y andar en bicicleta es la misma que hay entre mirar a través del telescopio, el microscopio y la cámara de cine. El que va suspendido a medio metro del piso puede ver las cosas como a través de la cámara cinematográfica: tiene la posibilidad de demorarse en los detalles y la libertad de pasar por alto lo innecesario.
En la ciudad de México, sólo alguien montado en una bicicleta puede declararse de un ánimo romanticoextravagante al pasear.

sábado, 9 de enero de 2021

jueves, 7 de enero de 2021

Ricardo sin cabeza: los hombres no lloran a la luz del día.

 



Deniss Barreto es indiscutiblemente para mí, una de las cineastas más importantes que tiene Durango hoy por hoy. Prueba fehaciente de esta declaración, es la presencia que han tenido sus trabajos en festivales tan importantes y reconocidos tanto dentro como fuera del país. Pero creo que empezar a escribir sobre su más reciente proyecto de esta forma quizá sea la menos apropiada. Permítanme entonces escribirles sobre "Ricardo sin cabeza", mediometraje del año pasado dirigido por la realizadora.

"Ricardo sin cabeza" es a mi parecer no sólo su trabajo mejor logrado, sino que también a través de este, Deniss haya una real comunión entre los temas y los ejes que ella siempre ha expuesto en sus trabajos, y la forma en que ella aprecia y defiende al cine en su concepción artística, y no como las industrias y el entretenimiento nos quieren vender.

Me parece que lo primero a resaltar del mediometraje es el hecho de que, como en las buenas películas suele suceder, la línea entre lo masculino y lo femenino se desvanece, vemos en la pantalla a un personaje central tan rico y completo, cuyo dilema emocional y moral, puede comprenderlo cualquier persona, en este sentido, la historia de un hombre que sufre, contada a través del ojo de una mujer, puede verse reflejada en la mirada de cualquier espectador cuyo pulso calmado guste del ritmo que Deniss le da a esta historia.

Hay muchos elementos que enriquecen precisamente a esta forma en que Deniss hace su cine, que van desde lo técnico, como la perfección en los movimientos de cámara, que si bien dicha perfección podría ser sinónimo de volverse un recurso "mecánico", acá cada uno de los planos y secuencias, le dan al mediometraje no sólo su ritmo atinado, sino una clave de ensoñación (en gran parte ayudado por la subexposición en la imagen) en el que uno comprende que la cámara es como un ente, no es una mirada protagónica, ni narradora; es una fuerza etérea que cumple su verdadera función, o la función que a mi parecer debería tener en el cine: mostrar.

¿Pero qué debe mostrar la cámara? Acciones en los personajes, y estas acciones, entre más semejadas sean a una realidad y el conflicto que en esta se desarrolla, crea emociones verdaderas en el espectador, y Deniss viene mostrando que es capaz de hacer eso desde sus primeros trabajos.

Otros elementos que ayudan a que el espectador logre sentir a través de lo que la cámara muestra, son el gran trabajo detrás del diseño de producción, el atinado trabajo por parte del director de fotografía (Luis Lazalde), y la escasa música que nos confirma que en el cine no hace falta tanta música que sólo busque aligerar o edulcorar lo que vemos, sólo la adecuada para abrir ciertas puertas en la mente de los personajes, prueba de ello es la magistral escena del taller.

En lo que concierne a la historia, hay una tendencia total al naturalismo, no hay puntos dramáticos exagerados o sobreactuados, todos los personajes son medidos, reales, humanos. Los pocos diálogos y los extensos silencios nos hacen entrar y comprender de manera natural el dilema de Ricardo. Hay un cuestionamiento a los roles que un hombre debía tener en la sociedad en el siglo pasado: el hombre debe de tener una familia, estar con ella y no cambiarla si no se quiere ser señalado el resto de la vida, el hombre debe de ser fuerte y duro con las mujeres, el hombre no debe engañar a su esposa, y si lo hace, procurar que nadie se entere, el hombre no debe ser sensible ni expresar sus sentimientos, el hombre no debe llorar. Esta película es la belleza desgarradora de un hombre que llora.

Todos los personajes aportan cierta fuerza que se siente como contrapunto a la naturaleza solitaria de Ricardo, un personaje con tantos matices como las expresiones de Ricardo Salcido, el actor que le da vida. La esposa abnegada (con una actuación discreta pero puntual de Karen Covarrubias) que acompaña su dolor sin más que esperar que sólo sea una crisis temporal de su esposo, la amante (Gala González) que lo lleva al límite y lo obliga a elegir entre esa vida gris que lleva o escapar con ella de esa tortuosa realidad, y los roles de los niños, que son tan importantes para mostrar como estas prácticas perduran o se pueden combatir. Este recurso ha sido utilizado de manera correcta en el cine en películas como Temblores de Jayro Bustamante o Nuestro Tiempo de Carlos Reygadas. Y llegada la mención de este director, hablemos de las referencias que tiene la realizadora en su cine.

Como mencionaba al principio de este texto, con este trabajo Deniss no sólo logra llevar a un punto cumbre su narrativa y los temas que aborda como autora, porque sin lugar a dudas considero que Deniss es una realizadora cuya línea argumental corresponde a un discurso complejo y en constante desarrollo, en el cual todos sus trabajos se comunican, si eso no es autoral, no sé que sea entonces. Pero al igual que se llega a este punto de hegemonía en su discurso, este trabajo es donde muestra de manera muy clara sus referencias cinematográficas. Hay un claro amor por el cine que hacía Tarkovski, pero aún más se siente, incluso como cierta especie de homenaje, al cine hecho por el director Carlos Reygadas. Hay muchos elementos en los que Deniss logra evocar ciertos pasajes en las películas del director mexicano, pero estos se sienten con tal naturalidad, que uno es capaz de detectar que Deniss encontró estos lazos comunicativos en base a la forma en que las grandes mentes pareciera están conectadas.

Finalizo este texto mencionando de manera muy destacada el final del mediometraje, que no sólo tiene una congruencia con todo lo expuesto en el mismo, tanto técnica, como narrativamente, y sobre todo en su discurso, sino que también conecta y da un sin fin de sugerencias con la escena del gato muerto, cuya asociación podría darnos para hablar y hablar sobre tal acto y lo que la realizadora quiso expresar con estos elementos. Pero también el final por sí mismo es la escena más poderosa y más bella del mediometraje, que evoca tanta emoción, que es difícil salir de esta experiencia sin sentir que las lágrimas se empiezan a derramar en los ojos de uno. En una cosa concuerdo con Andrei Maldonado: para que a este trabajo se le haya dado más relevancia en circuitos festivaleros, quizá le faltó tiempo para haber sido considerado un largometraje, porque hacerlo un cortometraje y quitarle algo, lo veo muy complicado, ya que no le sobra absolutamente nada.

lunes, 7 de septiembre de 2020

Canciones de septiembre, y una o dos de otoño.


Ahora - Ismael Serrano
"Ahora que la adolescencia es
un septiembre lejano...."



Contraespionaje - Love of lesbian
"Septiembre vendrá a buscarme
y aún no sé la lección.
Sobre saber comportarme,
al nacer, y en el adiós...."



Septiembre - Primavera Club
"Los sueños compartidos,
las risas, los amigos;
y el tiempo que septiembre
se llevó...."



Wake me up when september ends - Green Day
"Summer has come and passed
the innocent can never last,
wake me up when september ends...."



El último incendio - Leiva
"Septiembre puede esperar
por nosotros una vez más...."



El 7 de septiembre - Mecano
"El 7 de septiembre es nuestro aniversario"



September song - Lou Reed
"For its a long, long while, from may to december
And the days grow short, when you reach september"



Años 80 - Los Piratas
"No te echaré de menos en septiembre.
Verano muerto, veré a las chicas pasar.
Será como aquella canción de los años '80.
Seré como el tipo que algún día fui."



Septiembre - Los Enemigos
"Ya es septiembre y yo no voy a estar,
En septiembre."



The last day of summer - The Cure


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Feliz - Elis Paprika
(Una de las canciones más bellas que yo he escuchado)




domingo, 30 de agosto de 2020

Fendas

 


Fendas ("Rendijas" en portugués) es una película del realizador Carlos Segundo co-producida por Brasil (Aun filmes, Casa da praia y O sopro do tempo) y Francia (Les valseurs), que ha logrado ser selección oficial en varios festivales muy importantes de cine (fuera de los de Clase A, pero de igual manera muy importantes) como la Mostra de Sao Paulo (Brasil) el FID de Marsella (Francia) el Cinequest (EUA) y ahora en el VLAFF (Canadá), entre otros.


La película trata sobre Catarina, una científica dedicada al campo de la física cuántica, que luego de que le notifican de la veterinaria que su gato a desaparecido, se nos empieza a mostrar su vida cotidiana. Parece ser una mujer joven que vivió algún tiempo en Francia y que tiene poco tiempo viviendo en esa pequeña ciudad de Brasil, ya que no conoce a mucha gente, y no conoce mucho las historias y los lugares alrededor. Ella realiza una investigación sobre los espacios sonoros escondidos en las variantes de la luz, para hacer esta investigación, utiliza videos que ella va grabando y documentando de su vida, de su día a día, de su cotidianidad, y los altera, modifica, y expande para tratar de traducir y decodificar estos sonidos que ella asegura son un mensaje, no sabe de donde, ni de quien, pero ella está segura que tienen un por qué. Mientras ella sigue con su investigación, y se aísla aun más en sus pensamientos y soledad, a la vez que las pocas personas con las que tiene contacto en la misma proporción que les parece raro y la sienten solitaria, la comprenden, es que luego de reflexiones con ella misma, sobre pérdidas en su vida, las que ya tuvo y las que vendrán ("mi cuota de ausencias en esta vida ya se agotó"), es que luego de grabar en el muelle, recibe un mensaje que lo cambia todo, a raíz de este los mensajes no dejan de llegar, y ahora Catarina sabe de dónde pueden venir, del pasado, de una dimensión distinta a la nuestra, no lo sabe aún con certeza, pero ahora los escucha; ahora sólo toca esperar si ella tendrá el valor de atender esos llamados.


La película es una especie de suerte no sólo por el género que atiende, que es una clase de ciencia ficción muy intimista e introspectiva, con un alto grado de existencialismo, sino por cómo aborda el tema desde una postura me parece poco explorada, y el tema puntual y central que toca sobre los canales de comunicación que puede encontrar una persona con un duelo alargado, pero también hay una cosa que llama mucho la atención por sobre las otras sin demeritarles o robarles atención alguna, sino por lo contrario, las enriquece aún más: la extraordinaria ejecución para llevarla a la puesta en escena.

Todo lo relacionado con el departamento visual es impecable, la fotografía, el diseño de producción, las tomas, los encuadres, los planos secuencia con cámara al hombro, la composición de cada cuadro, todo está yo diría milimétricamente medido, es por demás deslumbrante e impecable. Y si bien el campo visual es el más presente, el campo sonoro, que también juega un papel importante en cuanto a su manufactura, que es más que excelsa, es el más importante de todos.

Hay tres puntos en los que la mirada del realizador se enfoca, y me parecen llevan mucho el hilo conductor de la narrativa en la película. Por un lado, está el tema de la arquitectura, está por demás presente, y además mostrada de una manera omnipotente, hay tanta importancia en esta, y en gran escala (algo muy parecido a la presencia que tiene en Columbus, pero utilizada para expresar cosas totalmente diferentes), que cuando vemos al personaje de Catarina en estos lugares, se ve por demás disminuida, atenuando aún más la metáfora de su soledad, y de sus reflexiones y monólogos internos. El asunto de Catarina es otro muy completo y complejo (estupenda la actuación de la actriz Roberta Rangel), hay una mirada especial en ella, siempre que se le ve sola, y que no está en algún lugar en torno a la arquitectura del lugar, se le ve en primeros planos, hay un elemento erótico en el contexto de la soledad que me parece se muestra muy sutilmente y está muy bien tratado por el realizador (en este punto me recuerda en algo a la película noruega Thelma). Y el tercer punto va enrollado más en el sentido de las pláticas, tres pláticas que sostiene Catarina con una colega y su único estudiante; son pláticas que se extienden y que usan un sólo plano para desarrollarse, hay un tratamiento de discurso, actuación y guion que se ve demás trabajado, y aunque, como ya lo comenté, son muy extensas, funcionan perfectamente con toda la trama misma, una manera muy distinta a la planteada, y por supuesto también muy bien ejecutada, en la película previamente analizada: Panamá, en la que las extensas pláticas se hacían más dinámicas en cuanto a lo que la cámara proponía

Un asunto más para terminar, que quizá para muchos no será importante, pero que a mi siempre me gusta enmarcar de manera muy especial y celebrada, es la capacidad de directores que arriesgan mucho contando historias diferentes, con un tratamiento distinto desde la ejecución y el género, y que aunque visualmente imponen, no se conforman con realizar películas que sólo se miren bien, sino que trabajan bien sus libretos, y además logran sacar extraordinarios trabajos en menos de 90 minutos, eso es algo que muy pocos pueden manejar, a pesar, de como ya comenté poco antes; esta en particular tiene secuencias muy largas con diálogos extensos y escenas inmóviles. De verdad es un trabajo por demás admirable en este aspecto.

Y finalizo comentando que el final, con el canal de comunicación del más allá o de un tiempo pasado, que hacen a Catarina de algún modo sentir cerca a los que ya no están, el regreso y presencia de una persona real en su vida, y saber que quizá supo antes que nadie de la ausencia de su alumno; hacen que ese "otro" mensaje que llega de una persona de este plano, de este tiempo, o eso quiere creer, que al menos es una persona viva, real (algo muy parecido a lo que expone la película animada Your Name, pero en un tono y un "recurso" totalmente distinto) nos regala una parte epistolar extraordinaria, antes de que ella decida soltar todo en su plano presente, al que los demás se sujetan, para seguir buscando en las hendiduras de la luz y del tiempo.

"Para algunos, el tiempo es cronológico. Para otros, crónico."


viernes, 28 de agosto de 2020

Negra



 Negra es un documental mexicano dirigido por la realizadora Medhin Tewolde con el apoyo de varias productoras y asociaciones como Ambulante, el Estimulo Gabriel García Márquez para la creación cinematográfica, el FONCA, entre otras. Este año ha empezado su exhibición en festivales, y se ha exhibido, a la fecha, en el muy recién terminado FICMonterrey, donde se llevó el premio al Mejor Largometraje Mexicano Documental, y justo ahora se proyecta en el Vancouver Latin American Film Ferstival.

El documental narra, a través de la propia directora, y la experiencia de cuatro mujeres más de raza negra, las pericias y dificultades que les han pasado en la vida por su color de piel. Vemos prácticamente entrecruzarse sus testimonios de vida, en los que se nos narran experiencias muy similares, y como su conexión se da en muchos ámbitos, es un ejercicio de la directora de tratar de sanar el punto de quiebre o de partida que marcó un antes y un después en su vida cuando era niña, ese punto que la hizo entender lo duro que sería llevar ese peso, que no era el problema en sí, sino de un sistema que se empeña en no darle su lugar y su nombre a estas personas, muchas veces protegido de cierta manera por integrantes de generaciones pasadas de esa misma comunidad. Vemos así entonces, como al documentar y mostrar las historias de estas mujeres, ella sabe que es una carga que sólo ella ha llevado, que otras mujeres sufren lo mismo, y que la sanación, aunque viene de distintas maneras, así como darse cuenta del problema real, que es la intención de un sistema que discrimina, y no una palabra como tal; el arte ayuda en este proceso de aceptación e identificación.

Es interesante por muchos motivos como narrativamente la directora aborda toda la estructura y la trama del documental, por un lado está como es que expone el problema del sistema. Este se expone a través de los testimonios y las pláticas que regalan estas cuatro mujeres a la directora, y menciono que vemos un problema estructural en el sistema ya que vemos como se les trata de hacer sentir menos o inferiores a estas personas desde la escuela, y hay una especie de estigma incluso desde la casa, por lo que implica ser negro históricamente. Hay un lapso al principio con una de las mujeres en la que ella le pregunta a un hombre sobre qué opina de que si hay mujeres negras en el sur de México (el documental recoge los testimonios de mujeres en distintos puntos de Guerrero, Oaxaca y Chiapas), entonces el esquiva la pregunta y termina diciendo que sólo en Estados Unidos hay "negras", relegando así el problema.

La personalidad de cada mujer es muy distinta, y eso enriquece el documental, pues en sus diferencias, vemos un común denominador en la discriminación desde la postura social general. Está la mujer que quizá perdió la oportunidad de empezar una relación con el hombre de su vida, la adolescente que no encaja en los cánones de belleza establecidos por la sociedad (otro tema que se plantea y se toca muchas veces en el documental) y que muestra su enojo con aislamiento, la artista que tuvo que vivir en un entorno difícil que la hizo tener que "blanquear" para poder sobrevivir, y la joven que además de lidiar con la discriminación y la burla por su ascendencia africana, también tenía por otro lado su linaje indígena.

El documental sirve como un examen de conciencia de cómo nosotros hemos cargado y de alguna manera contribuido con malos hábitos de comunicación, que vienen desde la cultura popular mismas al crear estereotipos de siglos pasados y que seguimos de ciertas formas replicando (tales y tan cotidianos son que los encontramos en simples formas de hablar como: "el negrito en el arroz,", o "mi negra suerte"), con comentarios o apodos que en apariencia, son inofensivos, y que sólo los utilizamos para divertirnos, cuando en realidad lastiman a otras personas, y como se menciona en el documental por la directora misma (el ejercicio de la silla vacía es en las mismas proporciones fuerte y espectacular), la palabra en si no es la que está mal, sino la intención que lleva, y también la capacidad de la persona herida de aceptar sus raíces, ya que es otro punto que expone el documental me parece de manera puntual y brillante, el origen de estas personas a pesar de lo duro que es: las personas africanas fueron traídas al país como esclavos, y parte del crecer es conocer y aceptar la historia para no repetir viejas y malas costumbres, y conocer como durante años han trabajado para poder derribar esos estereotipos y mostrar lo importantes que son para la comunidad, un claro ejemplo son las muestras de apoyo en el deporte norteamericano por la violencia racial que se vive en ese país.

Llega un punto al final del documental que el discurso y la imagen se funden y lo hace a través de planos perfectos, como el del monólogo recitado al mar.

La catarsis del documental, y la curación de estas mujeres llega al reconocerse y compartir su experiencia con otras mujeres que vivieron lo mismo, y saber que no son las únicas que vivieron esas cosas. Es así que la directora se refugia y se acompaña de estas historias, para contar la propia, y es así de este modo que, contando las cosas que nos importan, y que en automático se vuelven importantes y universales, se cuentas y proyectan las cosas importantes de tocar y compartir con los demás, las historias del pasado, y las historias que vendrán.

Como comentario final quizá diría que al igual que estas historias unen de distintas maneras a la experiencia de la directora, la sanación también las unen en puntos muy específicos, como el dibujo, el baile, el cine, la poesía, el arte en lo general; pero quizá el punto más importante que las une es la familia, su descendencia, y esta parte al igual de poderosa y emotiva, lo hace comulgar con otros extraordinarios documentales como For Sama y Tote_abuelo.


martes, 12 de mayo de 2020

No quiero dormir sola, de Natalia Beristáin.




Hablar hoy día de la importancia, relevancia y calidad de las películas realizadas en nuestro país, no es exclusivo de unos pocos, o de distinguidos círculos de intelectuales y críticos de cine; hoy día, más que nunca, se podría decir que vivimos en una época privilegiada no solo por la gran calidad técnica con que se producen las películas en México, sino también por los "fondos" que se tocan en estas, y que la gran mayoría de la audiencia podemos percatar esa pequeña gran luz que nada entre el mar de entretenimiento de televisión llevado a la pantalla grande que también abunda. Pero si hay que destacar algo por sobre todas las cosas en este nuevo fondo y forma de nuestro cine es la presencia de la mujer.

Hay muchos nombres que figuran en la lista de directoras que en los últimos diez años han dado un golpe de autoridad en base a su trabajo, esfuerzo y la manera en que exponen la delicada y detallista mirada de cómo ven la vida. Yo podría decir, sin temor a retractarme, que hay tres nombres por encima del que ustedes me digan, tres mujeres que hoy día son de las voces más certificadas e influyentes de nuestro cine, y las tres con solo dos películas en su haber: Alejandra Márquez, Claudia Sainte-Luce y Natalia Beristáin, de quien ahora escribo sobre su ópera prima.

La primera vez que vi esta película recuerdo que me dejó una grata impresión, pero no escribí sobre ella. Y ahora que lo hago menciono esto porque en aquel entonces, a pesar de verle muchos valores a la propuesta de Natalia, no me atrapó tanto, en específico, y la razón por la que creo importante escribir y exponer la tesis de esta, es por su desenlace, que seguro causó y seguirá causando discusión.

La trama de la película va sobre Amanda, una mujer de entre 25 y 35 años, que por algún motivo no puede estar sola por las noches, lo que la lleva a buscar compañía en más de un amante. Su rutina de soledad diurna sin aparente ocupación se ve trastocada cuando se tiene que hacer cargo de Dolores, su abuela paterna, una mujer que vive de sus glorias pasadas como actriz de cine, a pesar de presentar problemas de memoria, y su adicción a la bebida alcohólica. En la constante convivencia entre ambas surgen desacuerdos, pleitos, reproches, pero con el pasar del tiempo aparecen además de canales de comunicación, semejanzas que van más allá del lazo de sangre, y con estas semejanzas, cual si fueran espejos en el tiempo, surgen la necesidad de querer ayudarse.

Partiendo de la mirada incisiva, muy similar a la de las otras dos directoras antes mencionadas (y de algunas otras más, por ejemplo, en esta película me parece hay una similitud en cuanto a la composición, que evoca con la más reciente Restos de viento, de Jimena Montemayor), pero claramente hay una diferencia en cuanto a formas hablando en los planos efectuados y el lado estético de su puesta, y  fondos en el sentido del discurso; hay una importancia al detalle que hace que uno fije su atención a través de la mirada ordenada por la directora y ejecutada por la cinefotógrafa (en este caso la encargada que atiende este departamento es Dariela Ludlow, que también realizó la gran fotografía de Los Adioses).

Justamente este acercamiento al detalle hace que uno encuentre aún más empatía, sin llegar al melodrama barato o el empalagamiento, de la que nos podrían provocar vista de manera más general la historia de estas dos mujeres, ambas con una depresión que se manifiesta no tanto en el hecho de no querer dormir solas, sino en no estar solas de noche, y lo que esta representa. Si bien ambas durante el día pueden estar solas, con alguno de sus recursos para escapar y que anestesian ese dolor y vacío que arrastran, y que en las dos surge de la figura de un hombre, el mismo hombre, para Amanda en forma de padre y las obligaciones que le exige, y para Dolores en forma de hijo y su abandono, llegada la noche saben que ambas están en igualdad de circunstancias, en estados muy semejantes.

Hay muchos elementos que embellecen a la película de sobremanera y que logran que su discurso sea muy bien ejecutado y más valioso incluso que la obra posterior de Beristáin. Si bien en Los Adioses hay una mirada mucho más sutil y que dota de belleza real a la artista retratada, incluso en sus momentos más difíciles que también se manifiestan por la figura de un hombre, en No quiero dormir sola es aún más crudo el conflicto de los dos personajes, es más externo el golpe, no hay nada implícito, a pesar de haberlo en un plano metafórico y conceptual como lo puede ser la misma tesis de Persona, y esta es el miedo consciente al principio de la relación entre ambas mujeres, de verse reflejadas a sí mismas, ya sea en el pasado o en el presente (la escena de las regaderas es tan impactante por lo bien lograda que está, como por su concepto en el hecho mismo), y esto me hace tocar el tema de las actuaciones de ambas actrices.

No sé si Natalia desde la concepción de su guion buscó que este par de actrices interpretaran a sus personajes, pero no hay duda de que quedaron como anillo al dedo. Ambas representan de manera atinada cada una de las etapas de estas mujeres en crisis, sin que esta se manifieste incluso en grandes momentos dramáticos. Es sutil y agudo su trato y gesto ante su problema interno (mucho de esto se debe por supuesto a la increíble dirección de Natalia).

Mariana Gajá como Amanda muestra su personalidad introvertida, su angustia y su ansiedad al morderse las uñas, pero también en los momentos en que se enfrenta con el alcoholismo de su abuela muestra su enfado y sufrimiento no sólo por ella, quizá también por un recuerdo de infancia que involucra a su padre, con el que también hay una manera de expresarse, y que corporalmente hablando hay un gran trabajo de Mariana, al igual que el de Adriana Roel, que también lleva como extra el ver de cierta manera este trabajo con una línea autobiográfica (incluso para la misma Beristáin se  le podría dar esta lectura, ya que Amanda se dedica a la fotografía y el papá de ésta es director de cine y además interpretado por el padre de Natalia) y que en su momento ganó el Ariel a la Mejor Interpretación Femenina.

El final de la película me parece es muy oportuno para entablar temas de conversación importantes como el de las formas en que lidiamos con crisis personales en torno a nuestros deseos y tiempos pasados, la forma en que se manifiestan nuestras carencias para saber comunicarnos y expresar los problemas no superados, cómo buscamos en el otro, una vez entablado un canal de comunicación, la salvación propia, o la de quien quizá está en nuestros zapatos ¿Ayudamos al otro al precio que sea, esperando que alguien más nos ayude de la misma manera en su determinado momento? Solo es una de las preguntas que hay que hacer/contestar a nuestra conciencia y nuestra moral una vez que vemos a Dolores tomar su medicamento y a Amanda tomando un baño de tina.

Y, para terminar, porque no quería dejar de comentarlo, es que es evidente cómo los directores noveles son cobijados por las personas del medio cuando por fin logran conseguir los apoyos para realizar su ópera prima. Ejemplos hay muchos, a bote pronto podría mencionar al ya reconocido Ernesto Contreras, que cuando realizó Párpados Azules, en la escena en la que la pareja protagónica sale a bailar, toda la gente que está en el salón es gente de staff, maestros y compañeros de generación de Ernesto, que sin el apoyo de esa gente que no recibe nada por estar en la película, simplemente muchas óperas primas no se podrían realizar, no darían a luz a directoras como Natalia.

En esta película podemos ver, por ejemplo, al productor ejecutivo (Kyzza Terrazas) interpretando a uno de los amantes, escuchar al actor Pedro de Tavira haciendo la música para la película (y que también actuaría y haría la música en la ópera prima de Jimena Montemayor En la sangre) y a Claudia Sainte-Luce como extra en el bar donde trabaja otro de los amantes de Amanda, interpretado por Leonardo Ortizgris.













miércoles, 4 de marzo de 2020

Pieces.


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*Pie de nota.
En el siguiente texto los personajes no tienen nombre, y la razón de esto es que los personajes femeninos del relato están inspirados no sólo en una persona, sino en varias. Amigas, compañeras, primas, tías, madre, abuelita, vecinas, y demás mujeres que homenajeo y celebro por la importancia que le dan en su día a día a las cosas que creen importantes, que merecen la pena a pesar de la no-gratificación muchas veces por parte de nosotros. Hoy espero, este texto sea el principio de un reconocimiento y admiración que siempre profeso por ellas, pero muy pocas veces demuestro.
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El café no estaba tan lleno, algo demasiado raro para ser un 14 de febrero, quizá el hecho de que hubiera caído en martes había influido un poco, aún así no dejaba de ser raro, no había modo de que en martes la gente no estuviera enamorada.

La cosa es que había poca gente, la música no era del todo mala, y eso ayudó a que la charla entre aquellos tres amigos se suscitara relajadamente, armónicamente, sin contratiempos. A diferencia de la mayoría de los relatos, historias, cuentos que se cuentan por ahí, incluso películas, en los que por lo general siempre son dos hombres y una mujer los que protagonizan este tipo de encuentros, porque mucha gente sigue creyendo que es más importante tener más hombres que mujeres en nuestras historias, vaya falacia. Pero en esta ocasión eran dos mujeres y un hombre, ellas mayores que él además, y mucho más inteligentes, esta historia básicamente es sobre la generosidad de las mujeres hacia los hombres.

La edad no es importante, nunca lo ha sido, pero igual tenía, este servil narrador suyo, la necesidad de mencionarlo, para darle fluidez al relato como este mismo lo demanda, y no por una ocurrencia propia. No era mucha la diferencia de edad a decir verdad entre ellos, serían 4 años y cuatro años, como los ocho pasos que separaban a Romeo de Julieta fingiendo su muerte, no encontré otra alegoría más cursi a esta que no asimilara la profesión de estos tres personajes, que de teatro seguro no entendían mucho como de sus disciplinas literarias.

Él era escritor, uno no muy bueno, pero al fin escritor. Tenía lo más importante para hacerse llamar escritor: escribía todo el tiempo, incluso durante la reunión entre los tres, cuando ellas atendían mensajes que les llegaban a sus móviles, él fingía revisar cosas de su agenda, cuando en realidad lo único que hacía era estar escribiendo. La mayor de las mujeres era poetisa, una extraordinaria poetisa a pesar de no ser estudiada en las letras, sino una abogada de profesión, sus lecturas de toda la vida la habían hecho querer empezar a escribir, y le encantaba platicar con sus amigos de sobre esas lecturas que la habían formado. La otra chica era ensayista. En realidad ella era una escritora en todas sus vertientes, si bien el chico era un escritor de relatos cortos que sólo eran publicados en un pequeño sitio web dedicado a la literatura y reseñas de libros, y de una novela aún inédita; ella por otra parte había publicado cuentos, ensayos, poesía, novelas, incluso era una editora muy reconocida, por mucho la mujer más talentosa en la mesa en cuanto a las letras se refería.

-¿Qué hacen ustedes cuando se quedan en blanco? -Preguntó él un poco al aire mientras los tres estaban muy concentrados en el postre que estaban terminando. Quizá lo había hecho precisamente para romper ese silencio que se había formado para disfrutar plácidamente ese último trozo de pastel, ese último sorbo de café, la verdad él nunca había sido muy amante de lo dulce, por muy cursis que fueran sus relatos. Bien dicen que los cómicos por lo general suelen ser personas muy serias fuera de personaje.
-Supongo que te refieres a cuando escribimos. -Respondió la ensayista levantando ligeramente la mirada hacia él, fue sólo un microsegundo para volver a atender a ese último trozo de pastel de zanahoria, apresuró ese bocado antes de que alguien más hablara.
-Claro, ¿a qué otra cosa podría referirme?
-A quedarte sin dinero para un proyecto. Que si yo sé de eso. -Dijo la poetisa al tiempo que dejaba ese último trozo de pastel para poner atención al chico que seguía con la mirada en una parte que no era ni su pay de queso, ni su celular, ni la mesa, ni la mirada de ellas. La poetisa se veía muy interesada en seguir la plática, quizá se debía a que también le molestaba tanto silencio en la mesa, quizá su pastel de chocolate no estaba tan bueno, o quizá sólo quería terminar hasta el último su último trozo de pastel, vaya uno a saber la razón.
-No. Me refiero a la otra opción. ¿Qué hacen ustedes cuando quieren escribir y las palabras no salen?
Respondió primero la poetisa
-Yo en lo particular intento no pensar en el asunto, dejo mi ordenador y busco la distracción inmediata. Lo que mejor me sirve es ponerme a pintar. Amo pintar, si no fuera esas dos cosas que soy en la vida, y que amo ser; me hubiera gustado ser pintora. Lo soy en cierta medida, lo sé, pero me hubiera gustado haberlo sido de tiempo completo.
-¿Qué te gusta pintar? -Preguntó la ensayista.
-El mar. Todo el tiempo estoy pintando el mar. Y el atardecer, por supuesto. No podría pintar amaneceres, son muy diferentes, no los tenemos además nosotros de este lado de la bahía. Además los amaneceres son morados, y odio ese color, me recuerdan mucho las caídas que sufría de niña por no querer llevar gafas, a pesar de saber lo mucho que las necesitaba. En cambio los atardeceres me gustan por el color naranja, de ese color son las naranjas. Leer a Saramago me funciona mucho.
-Pues yo me pongo a leer por lo general cuando me pasa eso. -Dijo la ensayista mientras cruzaba sus piernas y acomodaba su espalda en el respaldo de su silla. -Suelo leer a mis escritoras favoritas. Me enfrasco en esas novelas que he leído una y otra vez, y en cuestión de días puedo devorarme decenas de libros, y de pronto, se abre el switch. Tú como haces, ¿estás pasando por una crisis creativa? Deberías ver más películas, a ti que te gusta mucho eso del cine.
-Algo así. Pero no hago gran cosa honestamente. El cine no me sirve mucho cuando estoy en estas circunstancias. Cuando tengo ideas claras y sé lo que quiero escribir, el cine me gusta mucho para reforzar ideas, ver el planteamiento mismo de la historia que escribo desde otra perspectiva, la de cómo le haría el director de la película que estoy viendo para contar mi historia. Esto me ayuda a detectar y corregir errores narrativos -Él sonríe claramente por algo que viene de su memoria- Recuerdo que siendo niño, cuando en la primaria nos encargaban en clase escribir una historia, iba a casa de mi abuelita, a la que siempre recuerdo cuando veo Sonata de Otoño de Ingmar Bergman. Entonces iba a su casa y me sentaba frente a los libros de mi tía, la que es menor que mi mamá, con sólo verlos escribía, jamás me atreví a tomarlos por pensar que en ellos había cosas prohibidas para mi, pero de imaginar precisamente esas cosas prohibidas, es que creaba mis historias, y mis profesores siempre me decían que tenía mucha imaginación, lo decían con una gran sonrisa que siempre creí que ese comentario era para bien. Ya estando más grande, en secundaria y preparatoria, leía esos libros, que siempre iban cambiando, nunca había los mismos, ni en el mismo lugar, yo creía ya tener edad para leerlos todos en aquellos años, ahí descubrí a García Márquez.
-Yo amo "El amor en los tiempos del cólera". -Dijo la ensayista.
-Yo creo que es el único libro que jamás terminaré de comprender. -Respondió el escritor.
-¿Y qué otros autores lees? -Preguntó la poetisa al escritor.
-Me gusta mucho Hemingway. Latinoamericanos particularmente amo a Benedetti. Sus novelas me fascinan, pero su poesía es vida para mi.
-Yo prefiero como poeta a Neruda. Siendo estudiante me fuí becada a estudiar seis meses a Colombia. Años después estuve en Chile también. pero la novela de Benedetti la respeto mucho. Sobre todo La Tregua. -Replicó la poetisa.
-La Tregua es la única novela que me ha hecho llorar. -Dijo el escritor con la mirada agachada, como mostrando pena ante la confesión ante dos mujeres.
-¿En serio?
-Si.
-¿Por? -Preguntó la ensayista.
-El final. Es lo único que te puedo decir. Pero si hablamos de una novela que en realidad me haya marcado la vida, al grado de hacerme ver y concebir el amor de una manera a como lo venía concibiendo toda mi vida, esa es Rayuela.
-Yo no la he leído. -Dijo la ensayista.
-Debes hacerlo. -Respondió la poetisa.

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Al salir de la cafetería, después de que los echaron de esta por la hora de cerrar, (que ganas de haber estado en el París de las películas de Eric Rohmer decía el escritor) apenas pasadas las once de la noche, los tres caminaban por la calle para dirigirse a sus respectivos destinos. Hablaban de lo interesante que sería escribir un cuento lleno de referencias literarias. Entonces de la nada la poetisa le dijo al escritor:

-Oye, al final ya no nos dijiste cómo haces cuando tienes un bloqueo mental de no poder escribir.
-Es verdad. En realidad cuando esto me pasa sólo busco encuentros con personas queridas, busco pláticas profundas, paseos diferentes con personas conocidas, conocer otras personas. Los encuentros suelen ayudarme mucho para encontrar ciertas piezas que necesito a la hora de escribir. Por ejemplo ustedes, ustedes esta noche me ayudaron a querer empezar a escribir justo ahora un cuento, y se los agradezco.
-¿Y se puede saber de qué va?

jueves, 28 de noviembre de 2019

Mis diez películas favoritas dirigidas por mujeres. (#100FilmsbyWomen)


A raíz del listado que hace pocos días ha realizado la BBC sobre las cien mejores películas dirigidas por mujeres, me di a la tarea de realizar este ejercicio de enlistar no las mejores películas, sino las que son mis diez películas favoritas dirigidas por mujeres, y lo hago por la sencilla razón que para mi bochorno, no he visto ni la mitad de las películas que enlistaron los de este medio a razón de los decálogos hechos por muchos de los mejores críticos de cine alrededor del mundo, entre ellas, por citar algunas, las películas realizadas por directoras de renombre como Andrea Arnold y Chantal Akerman.

El año pasado ya había hecho un pequeño listado con algunas de mis directoras de cine favoritas (mismo que pueden consultar acá) pero un listado como tal hecho de mis películas favoritas realizadas por mujeres, la verdad no se hubiera ocurrido, porque no pongo ninguna clasificasión en el cine, al menos desde la realización. Eso no quiere decir que demerite para nada la labor de la mujer como realizadora. nada más comentar que mi película favorita, o el primer lugar que ustedes verán acá, es en realidad mi segunda película favorita de todos los tiempos, y mi directora de cine mexicana favorita, es en realidad mi directora de cine mexicana contemporánea, sólo por detrás de Roberto Gavaldón; me refiero a la extraordinaria Claudia Sainte Luce. Otro valor a señalar es que sólo haré una mención por directora, porque de no ser así, quizá sólo Agnes Varda ocuparía tres lugares en el listado, así que sólo en la mención que haga de Varda, haré mención especial a las otras dos películas de la directora que a mi parecer son de destacarse.

Sin más preámbulos, les dejo la lista, y para los despistados que aún no hayan revisado la lista hecha por la BBC, se las dejo justo aquí.


1.-Lost In Translation - Sofia Coppola. (Somewhere)



2.-Cleo de 5 a 7 - Agnes Varda. (Le Bonheur)



3.-The Piano - Jane Campion.



4.-Los Insólitos Peces Gato - Claudia Sainte-Luce.



5.-Mi vida sin mi - Isabel Coixet. (La vida secreta de las palabras)



6.-You Were Never Really Here - Lynne Ramsay. (Tenemos que hablar de Kevin)



7.-La ciénaga - Lucrecia Martel.



8.-Meshes of the afternoon - Maya Deren



9.-Toni Erdmann - Maren Ade



10.-Lady Bird - Greta Gerwig.




miércoles, 28 de agosto de 2019

La Camarista.




Créanme que no exagero si les digo que sobre la película de las que estoy a punto de escribir es quizá desde ya mi película mexicana favorita del año, y que veo honestamente muy difícil que alguien le quite esta posición, una ópera prima que desde su estreno en el pasado Festival de Toronto a recogido varios y notables premios en festivales alrededor del mundo y cautivado a prensa y críticos de cine por igual: hoy les escribo sobre La Camarista.

La película dirigida por Lila Avilés narra de manera muy ordinaria la vida como empleada de hotel de Evelia, una joven de 24 años a la que se le ve todo el tiempo en la mejor disposición para su trabajo, con la mayor actitud y siempre alejada de los grupos grandes. Solitaria por naturaleza, (por si no lo fuera por definición para la sociedad el oficio de las personas que se dedican la limpieza; al grado que muchos ven a estas personas como entes invisibles a pesar de lo necesarias y fundamentales que son, no sólo para los lugares donde trabajan, sino para toda la sociedad) se le ve llenando su vida de pequeños detalles y objetos que ve y encuentra en las habitaciones que limpia en el piso que le corresponde, detalles que van haciendo que Eve, como todos la llaman, sonría día a día, detalles que van haciendo una grieta luminosa a su rutina. Pero es luego de que su vida se empieza a poblar de ciertas personas (y ciertos regalos, como un ejemplar de Juan Salvador Gaviota idéntico al mio) y del contacto con ciertos compañeros de trabajo y los huéspedes (incluso el no contacto con ellos) es que la van sacando de esa soledad que tanto pareciera la hace feliz, de estas largas jornadas de trabajo que efectúa pareciera con gusto su trabajo, aunque quizá lo haga para no pensar en su vida afuera de ese lugar, de las personas con las que no puede estar, y como va buscando sustitutos para no sentir el peso de las ausencias, de las llamadas que hacía a la chica que cuida de su hijo, que hace que uno empiece a ver a Eve, de una manera muy distinta, más abierta, y más alegre, no sólo esperando más trabajo o las cosas que esperaba en un principio, pero cuando esas personas se van, y ciertas cosas que ella esperaba no ocurren como quería, Eve vuelve a caer en esa soledad en la que no se siente ajena, o infeliz del todo, vuelve a ese lugar que consta de detalles que le sacan sonrisas, que la hacen cruzar pocas palabras con las personas, que la llevan a casa, a esa vida que nosotros no conocemos, sólo al final su salida hacia el mundo allá afuera.

La puesta en escena de Lila Avilés, y el como la empleó y la ejecutó me parece de una genialidad desbordante. Quizá conocedora claramente de las dificultades que implica la filmación de una película, optó por tomas cortas, centradas, pero bien ejecutadas. planos fijos en los que vemos sólo lo que verdaderamente debe estar en él, o sea Eve, al grado que cuando ella no está se siente un vacío en esas tomas desenfocadas. Hay básicamente una producción minimalista pero compuesta de detalles que uno ni siquiera pensaría que están en ese mundo que compone el hotel para Eve. Estos detalles no son más que detalles que la mirada femenina puesta en otra figura femenina puede percibir, una mirada sin prejuicios, como el detalle de las palomitas en las bolsitas de dulces, o el miedo de una chica cuando un hombre está interesada en ella, o cuando ve a una mujer desnuda, o cuando sonríe y se le ven los hoyuelos en sus mejillas. La interpretación de Gabriela Cartol desborda naturalidad y ternura (la escena en la que se desprende de sus miedos es tan encantadora como divertida, y la escena en la que desata su furia con un vestido, también me parece actuada de buena manera, sin exageración ni hermetismo) y uno no puede más que quedar encantado con este personaje tan bello, en el que la empatía llega inmediatamente, y no por sus circunstancias o el estar sólo centrada nuestra atención en ella, como a mi parecer si sucede en Roma con la figura de Cleo, a pesar de tener otras figuras femeninas fuertes en esa película, algo por lo que yo encuentro más valioso y más bello el trabajo de Avilés que el de Cuarón, por los detalles y la belleza desbordante que en estos se percibe, aunque por supuesto el trabajo de Cuarón no se demerita, otra de las cosas que me hace ver aún con más valor el trabajo de Avilés, es que la película es de manufactura independiente, y la de Cuarón es de big industry. Y agradecer también a Lila Avilés que no se haya servido en ningún momento de alguna figura mediática haciendo alguna especie de cameo (como es el caso de El sueño del Mara'akame) sólo para jalar más público a su película, acá la película si habla por si sola.

En esta película se ejemplifica perfectamente lo que mencionaba hace unos días con La casa más grande del mundo, con una película tan centrada, tan simple que sabe muy bien lo que se quiere proyectar y decir con su argumento y las emociones que están en ella, es prácticamente un atino no utilizar música que pueda sentirse además de molesta, manipuladora.

Lo único que puedo decir es que si este es el futuro de Lila Avilés como directora, y nos seguirá mostrando este tipo de cine sencillo, contemplativo, directo y hermoso, yo encantado de volver a ver una película tan bellísima como a mi me resultó ser La Camarista.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Los Adioses: la artista como mujer.




Los Adioses es una película mexicana que desde el 2017 se anduvo exhibiendo en el circuito de los festivales más importantes de México (como el de Morelia o Durango, donde recibió el Premio del Público en ambos) y que el año pasado tuvo su estreno comercial. La película narra la vida de la escritora mexicana Rosario Castellanos lo cual a primera lectura la hace atractiva, pero dicho lo anterior: ¿Qué es lo que hace a esta película una de las mejores películas a mi parecer de los últimos años? Bajo una vista más analítica les puedo decir que son muchas las cosas que hacen a esta película formidable, que ahora expongo.

Para empezar hay que hablar de su directora, Natalia Beristáin. Directora que con sólo dos películas en su andar, incluyendo esta, ha logrado a mi parecer un estilo muy particular de retratar lo femenino de una manera bella, sutil, llena de detalles, para lograr esto es fundamental el como se emplea la fotografía para contar la historia, una fotografía elegante y sofisticada, (a cargo de Dariel Ludlow) sin un ápice de querer abusar del elemento "belleza" restando todo argumento de aquel que pueda decir que esta clase de fotografía es pretenciosa. Hace algunos meses viendo una videocrítica hecha por la crítica de cine Fernanda Solorzano, comentaba como a ella le tocó ver el primer cortometraje de Natalia Beristáin en una edición del Festival Internacional de Cine de Morelia en la que fue parte del jurado en el 2006 (llamado Peces Plátano, por si les interesa está en Filminlatino. Donde también participa Karina Gidi y Pedro de Tavira pero haciendo la música) y que desde entonces ya se le auguraba un futuro tremendo, obviamente en aquella edición su trabajo fue el ganador (al igual que en el 2012 fue reconocido su primer largometraje No Quiero Dormir Sola como la mejor película mexicana, que es una belleza).

En esta película en particular Beristáin narra la vida de Rosario en dos lineas de tiempo, una, siendo joven, cuando siendo estudiante conoce a Ricardo Guerra, hasta el punto en el que se va y vuelve de España y éste se ha casado con otra mujer, y la segunda, cuando se da el reencuentro entre los dos ya siendo adultos y se casan y vemos su vida como pareja en sus mejores momentos al principio, y su separación al final. Cabe destacar que Beristáin hace un espléndido trabajo con el guion de la también actriz María Renée Prudencio, y nos lleva a través de la vida de la escritora de una manera muy libre, sin ninguna clase de camino labrado o de manera manipulada, me explico.

El paralelismo, y como conecta el presente y el pasado desde el inicio es magistral, nos une las dos lineas de tiempo con frases dichas entre los dos, en momentos muy claves de su relación, en la primera escena de la película, donde vemos sutilmente los deseos que sueña Rosario (un recurso que me parece muy bien ejecutado por parte de la directora para no caer en lo banal o en el que muchos llamarían exhibicionismo (término que a mi me parece innecesario) luego cuando vemos el reencuentro de ellos, muy similar al primero que tuvieron (o quizá viéndose ambos como tuvo que haber sido siendo jóvenes) es un modo de darse a entender que Beristáin es una narradora prodigiosa. Otra oportunidad que tiene Beristáin para mostrar su trabajo magistral justo después de que se da este encuentro y empieza a soltarnos pequeños fragmentos de su vida juntos siendo jóvenes y siendo adultos, de ambos; y no es mas que con esos pequeños "recortes" que nos pone en perspectiva de lo que fue su vida sin alargar el tiraje y la trama, no nos hace tediosa la introducción, por lo contrario, la aligera y a partir de ahí es que nosotros sabemos perfectamente a donde va todo, y lo hace más disfrutable. Una manera más en la que Beristáin no nos da un producto más de la cinematografía mexicana viene en el recurso del silencio, el silencio diría yo tiene un elemento de importancia tan primordial que el de los diálogos, quizá el silencio sea un término poco apropiado para lo que quiero decir: la falta de diálogos y la impresionante música en la película son tan importantes como la obra de Rosario.

Y llegado el punto de la obra de Rosario Castellanos, me parece que aquí es donde se nota aun mas la gran directora que es Natalia Beristáin. Pues si bien el proyecto a cargo de otro director pudo haberse ido por un lado más cómodo haciendo un biopic enmarcado completamente por la obra de la escritora, o valiéndose sólo del personaje como una de las mejores escritoras mexicanas de la historia, Natalia Beristáin logra retratar el personaje de Rosario Castellanos desde sus vivencias propias, como mujer, y como ella concibe y quiere creer en el amor, y como sus vivencias van forjando su manera de escribir. Remarca su obra, pero no la alaba, y a la figura de Rosario lejos de lo que hubiera hecho otro realizador, no la idolatra, la muestra real, mujer, que lucha entre el serlo como lo dictaba la sociedad del siglo pasado y su marido egocéntrico y celoso de su trabajo al que veía como su rival, o el ser la mujer que ella quería ser, la artista que buscaba ser (un poco lo que pasa en Phantom Thread, pero ahora en el ser femenino). En una de las escenas más impactantes en la que Rosario escribe tras la pérdida de su primer bebé es de una brutal realidad que los que escribimos mejor de lo que hablamos podemos entender un poco lo que el personaje sentía en ese momento. Llegado este punto hablemos de los actores que interpretan a estos personajes.

El trabajo actoral de ambas parejas, tanto de los jóvenes Rosario y Ricardo, interpretados por Tessa Ia y Pedro de Tavira, como de los adultos es destacable, pero sin lugar a dudas Karina Gidi y Daniel Giménez Cacho son un ostento de actores que no tienen reparos ni iguales.

Otra escena que a mi me gustó mucho es cuando la Rosario joven vuelve de España y está con su hermano en su tierra natal, y como le viene esta liberación cortándose el pelo para no volver a ver a Ricardo Guerra, hay mucho ejemplos de este recurso como liberación femenina (nada más por mencionar algunos está Doble Amante de Francois Ozon [del mismo 2017], G.I. Jane de Ridley Scott [1997], incluso si ustedes quieren considerarla también podría estar V for Vendetta de James McTeigue [2005]) pero el que vino a mi mente de inmediato fue el de la película francesa Los Amantes del Siglo de Diane Kurys (1999) y me vino a la mente porque también viene de la figura de una escritora que tuvo una relación muy similar a la de Rosario Castellanos y que fue una pionera en el movimiento feminista en el siglo XIX, me refiero a George Sand (interpretada por mi adorada Juliette Binoche)

Pareciera el discurso de la película es anacrónico, pero en realidad es tan viejo como el "hombres necios que acusáis a la mujer" de Sor Juana Inés de la Cruz del siglo XVII (como lo dice el personaje de Rosario en una escena de la película).

Termino mi texto diciendo, con el lenguaje más apropiado que pude encontrar, que Natalia Beristáin es una chingona, con sólo dos trabajos se ha convertido en una de mis directoras de cine mexicanas favoritas (al igual que Claudia Sainte-Luce, también con dos películas en su haber) y que sin lugar a dudas, esta clase de películas son las que se deberían de proyectar en los complejos de cine de todo el país por más de un mes, y no sólo una semana, como son los espacios que se les da a estas películas no sólo interesantes por los personajes e historias que cuentan, sino en como las cuentan, como las abordan, con bases cinematográficas que son dignas de apreciarse como se aprecia el cine de Bresson. Estas películas son las que tenemos que ver, no las de "Mirreyes Vs. Godinez", "Green Book", y no sé que otras tantas cosas irrelevantes e innecesarias.


"El sufrimiento es como el tiempo, tiene que ser domado. Deja cicatrices, pero son bellas, cuentan una historia."
George Sand (Juliette Binoche) - Los Amantes del Siglo - Diane Kurys - 1999