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viernes, 4 de septiembre de 2020

La casa de los conejos


 


La casa de los conejos, ópera prima de la directora Valeria Selinger estrenada este año en varios festivales, entre ellos el Vancouver Latin American Film Festival, fue la última película en ser exhibida de manera presencial en dicho festival, de las seis películas que estuvieron dentro de la sección New Directors Competition, y es una película a la que hay que mirar bajo una mirada especial y detenida, y darle su espacio muy particular fuera de la obra en que se basa, ahora me explico.


El contexto histórico de la obra nos pone en el año de 1975, en la región de La Plata en Argentina, en una época muy particular de la dictadura argentina y de un grupo de militantes contra esta, en la que se encuentra Laura, una pequeña niña que, a través de su mirada infantil, y un tanto mágica, se nos va relatando todas las pericias que tiene que sortear este grupo de gente para seguir con sus actividades, entre las que están crear una imprenta clandestina, comandada por su madre, con una cuartada como lo es una casa dónde venden conejos, los conejos se vuelven pieza central, incluso desde antes de estar, para Laura, pues es a través de estos que se empieza a dar una especie de despertar temprano en su niñez, tanto por la asimilación de lo que es la lucha en que están involucrados, que viene desde tener a un padre que es preso político, como por las relaciones que empieza a sostener tanto en el interior de la casa, como con Diana; como en el exterior; estos últimos, pequeños lapsos que hacen que la organización tiemble sin darse cuenta que es sólo una niña, una niña con un primer amor muy particular, una niña con la esperanza de tener bebé en la casa de los conejos al que va a poder cuidar, pero planes de su abuelo y de su madre la alejan de ese lugar antes del fatídico final, que se vuelve doblemente fatídico por motivos que explicaré al final.


La película cuenta con grandes atributos que a uno no pueden dejarlo indiferente ya sea del autor que venga, pero saber que estos manejos y ejes que emplea y propone la película son de una directora novel, dan mucho hype para querer ver lo que vendrá después de este debut.

Podría empezar hablando de su lenguaje cinematográfico que propone desde la cámara en mano. Tomas muy versátiles, con una propuesta fotográfica desde el encuadre y la atmósfera que incide por la paleta de colores empleada, hacen que uno sienta desde el minuto cero de la película la tensión que seguramente los personajes de esta revolución.

El soundtrack es otro elemento que juega muy a favor de esta atmósfera creada, no es molesto en ningún momento, y tampoco se siente como sólo música de acompañamiento. Hay incluso, ciertos momentos en los que transmite y habla mucho más que los mismos diálogos que se dicen en la película, y los diálogos, incluso por momentos, pareciera son más que nada secretos que muchas veces los niños no alcanzan a escuchar de sus padres, y desde ese punto la película también propone, pues desde muchos puntos la película es la perspectiva de la niña ante la situación y ese periodo particular, la película no sólo son los ojos de la niña; la película, también es sus oídos. Y en consecuencia la película es en su totalidad la forma en que comprende y entiende la niña los grandes cambios que se avecinan.

Las actuaciones son más que destacables, empezando por la niña protagonista: Mora Iramain Garcia, que en su ingenuidad y su ser espontaneo (de hecho, su debut actoral), se ve que hay un trabajo bien elaborado desde el casting, o dicho en otras palabras, la elección de la protagonista es perfecta. Guadalupe Docampo (Madre de Laura), Paula Brasca (Diana), Verónica Schneck (la vecina), todas están por demás estupendas, incluso el gran Dario Grandinetti, con un papel muy pequeño, pero de gran importancia, por lo que representa en su momento para la niña, y en el final, es una muestra de lo que este hombre puede hacer en una o dos escenas: robarse completamente la película.

Como lo comenté en un principio, si bien el final no es el gran problema de esta, sino la secuencia previa al final, después de que se sabe que Laura y su madre se separan de la organización, para que Laura se vaya con sus abuelos mientras su madre se salvaguarda en el extranjero, y que de alguna manera Laura sabía el desenlace que tendría la casa de los conejos en la escena en que está con la vecina, la comentada secuencia que falla, es una muestra quizá no tan fuerte y drástica de una verdad dolorosa para el pueblo argentino, quizá lo que la directora quiso hacer fue retratarla desde la mirada aún de una niña, pero entonces estaría de más la visión de Laura del nacimiento del bebé de Diana, algo que al final se nos muestra en forma de dedicatoria.

Pero aún con esta versión del final que de igual manera tiene su grado de valía y de riesgo en una proporción más o menos equilibrada, la película es una pieza del cine argentino que para muchos será una lectura muy pocas veces vista de este periodo histórico, incluso a mí me parece una pieza única. Retrata un duro pasaje de su historia, desde una mirada sin prejuicio alguno, salvo el de su mirada en crecimiento; una película que sostiene otra de sus grandes virtudes en hablar muy poco de odio, guerra o muerte, en cambio su lenguaje se sustenta, sin ser lacrimosa o demasiado sentimental, en el lenguaje de la mirada del amor, de la familia, en la mirada de una niña en un mundo de adultos, que aún sin entender mucho, sabe de las revueltas que ellos tienen que afrontar, sabe de la dictadura, de la opresión, pero su mirada es inocente, y así se mantiene por casi toda la película, a pesar de los cambios, del dolor, de muchas veces no comprender el peligro que los demás sentían cada vez que ella salía, aunque al final quién más repudiaba las acciones de la niña, fuera quien se doblegara primero. De ahí que, como lo mencioné al principio, la atmósfera creada desde los valores técnicos propuestos por la dirección del proyecto, sean tan valiosos para ponernos en el contexto histórico, y esa exquisita música tan argentina. 


jueves, 3 de septiembre de 2020

La Frontera

 


La Frontera, primer largometraje del director colombiano David David, es el claro ejemplo de algo que yo ya había mencionado cuando escribí sobre los cortometrajes exhibidos en el Vancouver Latin American Film Festival: si una cinematografía ha estado creciendo tanto en su narrativa, como en el aspecto de industria, y que no deja de atender sus problemas y raíces, es el cine colombiano.


La película comienza con un plano secuencia estando dentro de una camioneta que parece va por un camino en una zona desértica, para este punto ya se nos pone un poco en contexto con un discurso en fondo negro de la tensa situación en la frontera entre Colombia y Venezuela. Luego, mientras la camioneta sigue su curso, salen tres personas a su paso y les exigen que les den todas sus provisiones con arma en mano, los pasajeros no hacen otra cosa más que obedecer, ya que van de retirada, les disparan y salen corriendo, una vez lejos del peligro, se nos presentan los personajes: Diana, una joven embarazada, Chevrolet, su esposo, y Jorge, su hermano. Ellos sobreviven de la forma que pueden en su aislamiento, tanto el impuesto, como el autoimpuesto al no querer irse a la ciudad; y con la presencia del niño por venir, Chevrolet y Jorge tienen que seguir con el "trabajo", pero luego de que Diana tiene un sueño, y cuando se da cuenta que ellos no regresan, va en su búsqueda, pero las cosas cambian al dar con su paradero. Diana tiene que huir a su guarida para no poner en riesgo ni su vida ni la de su bebé, entonces empieza una lucha de supervivencia, hasta que llegan accidentadamente dos compañeros de paso que la ayudarán a saber y sentir que no se puede vivir toda la vida con anclas, hay que buscar siempre un mejor lugar, esa decisión viene con la apertura de la frontera.


Si bien me parece la película tiene un espacio en el tiempo bien definido, y contexto social e histórico para entenderla y saber lo que en esta se expone, a mi me parece que eso es quedarse en el lado cómodo de lo que esta película nos puede mostrar y expresar. Explico mi comentario.

La película bien podría estarnos narrando la historia de algún grupo originario de latinoamérica que es desplazado y relegado a pequeños espacios en el campo, sin muchos recursos y siendo discriminados por la gente de la ciudad, lo que hace que tener que conseguir tanto alimento como agua sea una odisea, un ejemplo de ello es cuando Diana (Daylin Vega Moreno, la actriz que interpreta al personaje, es sumamente encantadora) trata de obtener algo de agua de un río y un guardia se lo impide, por no ser de ese lugar. En pocas palabras lo que trato de decir es que la película se podría ubicar en cualquier época con un contexto casi idéntico. Incluso este tema, el de los desplazados, se toca también en la película Tarde para morir joven de la directora chilena Dominga Sotomayor, sólo que en esta película es más el retrato de familias de clase media desplazadas de la costosa vida en la ciudad. La película también tiene un subtexto que se puede identificar y gira entorno al problema de inmigración y la discriminación racial.

La película cuenta con valores técnicos y de producción sutiles, lo que supongo viene de un presupuesto modesto, pero muy bien tratados y cuidados. La cámara por momentos es muy dinámica y por momento es calma, se adecua a lo que la película y su historia van retratando, así su lenguaje se modifica en función y en total disposición de la trama, y siempre con tomas muy limpias y cuidadas.

Algo muy valioso de la película es que se hable en Wayuunaiki, la lengua nativa de los tres personajes con los que entramos a la trama, las escenas y pláticas nocturnas entre Diana y Chevrolet son muy bellas, muestran una interacción y un amor entre los personajes que a la que uno no puede ni debe ser indiferente. El tercer personaje en la primera parte, que es Jorge, es un personaje que aporta tensión y conflicto en la vida pasible de Diana y Chevrolet, pero con el que pueden lidiar. El elemento onírico además de estar muy presente, es muy importante en la película, estas secuencias cuentan con un surrealismo que es muy digno de mencionar, y como ya lo comente, muy relevante con todo lo que pasa en la película, y en estos lapsos por supuesto que comulga con la película Pájaros de Verano de Ciro Guerra y Cristina Gallego, y me parece muy valioso que comulguen, y para nada me parece una especie de referencia, o plagio la una de la otra, porque son un reflejo de la cultura misma de esta región del mundo, algo muy propio a la que todos, en ese sitio, deberían de poder mostrar, y nosotros poder disfrutar al ver.

Ya en la segunda parte que aparecen Miguel y Chalis, él, un hombre al que Diana le da auxilio luego de que lo dejan malherido frente a su casa, un lugar en el que por su ubicación se ve azotado por la violencia, y que luego se nos dará información sobre quién podría ser Miguel y lo que hizo antes de llegar a este refugio; y ella, una mujer que trata de cruzar la frontera para antes de navidad para reunirse con su hijo, y que luego de que el taxista trata de abusar de ella, llega a la casa de Diana se queda y la ayuda en su parto. Así como Diana les da refugio, ello le dan una especie de confort, ya no siente más el peso de la soledad, y ya que se dan los últimos suceso de la película, como lo son el parto, la partida de Miguel, sin jamás saber si logra escapar o lo alcanza su destino, Diana logra salir de aquel lugar que jamás quiso salir desde que era niña, por no perder su sentido de pertenencia, por no dejar atrás lo que su padre les había dejado, por no olvidar sus raíces, aún cuando todos sus hermanos se habían ido y la habían abandonado; luego de conocer a esos dos seres guardianes, Diana entiende que luego de perder todo, toca moverse para no morir.

Finalizo comentando que, de toda la selección en esta competencia, habiendo visto cinco películas, y sólo teniendo una pendiente por visionar, encuentro una conexión y un hilo conductor entre todas, expuesta en menor o mayor grado, ya sea muy relevante para la historia, o no tanto; pero encuentro en todas un sentimiento de seguir un ideal y en caso de ser necesario, dejar el lugar en el que están y soltar cosas del pasado para poder comenzar de nuevo, y esto es símbolo y signo de una curaduría bien pensada.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Cosas que no hacemos.

 


Antes de entrar de lleno a escribir sobre este documental, me gustaría resaltar el hecho de que me parece que, para nada es casualidad que dentro de la sección que cubrimos del Vancouver Latin American Film Festival, que es la de New Directors Competition, haya dos bellísimos documentales mexicanos; pues esto habla de la gran calidad y relevancia que tiene el documental en México de al menos cinco años para acá, y como ha mi parecer vuelve a tener un público como quizá nunca no lo había tenido antes.


Cosas que no hacemos es un documental del realizador Bruno Santamaría que desde que comienza nos dicta un poco de lo mucho que aborda: con cierto tono mágico, nos lleva por la vida de los habitantes de un pueblo de la costa nayarita. Y la forma en que aborda esto, la mirada con la que capta es una mirada que los acompaña en sus cotidianidades, nos permite observar y ver las cosas que algunos habitantes en particular realizan y que son bellas, y que pareciera carecen de importancia, o que son invisibles, pero que en realidad son hermosas. De a poco el documental nos empieza a meter en su atmósfera, en su ritmo, en la vida de estas personas y sus cotidianidades de tal forma que ya no nos suelta en un buen rato ya concluido el documental, por sobre todas las cosas, por las cosas que hacen los niños, pero no me adelanto aún, ya toco ese tema más delante.

Pero, así como muestra esas cosas que todos hacemos, y que vistas en otras personas, pareciera nosotros no las hacemos, o que no las vemos igual de importantes, relevantes, o bellas; el documental también nos muestra las cosas que no hacemos, y aquí es donde entra el personaje principal del documental: Ñoño.

En Ñoño encontramos una persona y un personaje que encanta con su amor por su gente, por su lugar de origen, por su comunidad, sin importarle el que dirán, aún con las ofensas que le puedan hacer. Es verdaderamente admirable su valentía, su vitalidad y su empatía. Vemos a un ser me parece de lo más llamativo, un verdadero rayo de esperanza en estos lugares de México que las personas de las grandes ciudades pensarán que ya no existen, y lo vemos por la forma en que trata de dar distracciones a los niños en sus bailables, tratando hasta donde él puede, de alejarlos de las garras de la violencia, un tema que no se toca más allá de un hecho ocurrido mientras se realizaba el documental, lejos de centrarse en eso, el documental propone observar lo bueno, la transformación. Ñoño lucha por conseguir lo que quiere, y en base a ese amor que el da, vemos al final del documental, como empieza a hacerse realidad, yéndose de ese lugar que el ama. Y de ahí me parece que viene el título del documental, sobre las cosas que no decimos y que no hacemos por falta de valentía, de amor a nuestros sueños propios.

Lo valioso del documental en cuanto a la realización viene me parece de la mirada particular de su realizador al que, aún sabiendo y sintiendo que lo que lo une a este trabajo es una cuestión si bien no personal, si de gran importancia, su mirada documenta sin ninguna predisposición hacia cierta linea de  prejuicio, indaga sin filtros o manipulación (un claro ejemplo es en la figura del padre de Ñoño en el tercer acto), el documental observa, acompaña, está ahí, muy poco pregunta, sólo en el segundo acto quizá el realizador se involucra un poco, pero sin ninguna intención de "llevar" o cambiar lo que hasta ese momento se tenía. Cuando poco se pregunta, se obtienen muchas valiosas respuestas. El documental como lo mencionaba al principio, tiene lapsos que por momentos rompe su estructura, y este se vuelve mágico.

Y concluyo comentando un par de cosas: así como no es coincidencia que sean dos documentales los representantes de México en la sección ya mencionada del festival ya mencionado; tampoco me parece una coincidencia que la atinada selección que hicieron los programadores (mi buen amigo José Luis Cano y la realizadora Nisha Platzer) sean en su mayoría películas que no duran más de 90 minutos, y con esto no quiero decir que las películas que superen los 90 minutos sean menos valiosas, hay grandes obras que incluso rebasan los 180 minutos, pero últimamente en el cine comercial se jactan mucho de decir que entre mayor metraje mayor emoción, y por tanto la película es mejor, nada más falso que ese comentario. Hay una especie de fortuna y doble mérito en las películas que con corta duración, logran transmitirnos tanto, y acá nos hemos encontrado varias, incluso más de una tendrá al menos en este espacio, un lugar entre lo mejor de este raro 2020.

Y la segunda cosa a comentar, es la cuestión de los niños en el documental, y es que a través de ellos el documental adquiere una función evocativa, que sin esperarla, o pedirla, o sin que, al menos así lo siento, el realizador haya querido hacerlo a propósito, uno no puede escapar a sentir una especie de deja vu al verlos, a mi me ocurrió al menos en la escena de la fogata, y uno con eso se siente más que pagado y cobijado con la experiencia del cine y ver esta clase de trabajos.


domingo, 30 de agosto de 2020

Fendas

 


Fendas ("Rendijas" en portugués) es una película del realizador Carlos Segundo co-producida por Brasil (Aun filmes, Casa da praia y O sopro do tempo) y Francia (Les valseurs), que ha logrado ser selección oficial en varios festivales muy importantes de cine (fuera de los de Clase A, pero de igual manera muy importantes) como la Mostra de Sao Paulo (Brasil) el FID de Marsella (Francia) el Cinequest (EUA) y ahora en el VLAFF (Canadá), entre otros.


La película trata sobre Catarina, una científica dedicada al campo de la física cuántica, que luego de que le notifican de la veterinaria que su gato a desaparecido, se nos empieza a mostrar su vida cotidiana. Parece ser una mujer joven que vivió algún tiempo en Francia y que tiene poco tiempo viviendo en esa pequeña ciudad de Brasil, ya que no conoce a mucha gente, y no conoce mucho las historias y los lugares alrededor. Ella realiza una investigación sobre los espacios sonoros escondidos en las variantes de la luz, para hacer esta investigación, utiliza videos que ella va grabando y documentando de su vida, de su día a día, de su cotidianidad, y los altera, modifica, y expande para tratar de traducir y decodificar estos sonidos que ella asegura son un mensaje, no sabe de donde, ni de quien, pero ella está segura que tienen un por qué. Mientras ella sigue con su investigación, y se aísla aun más en sus pensamientos y soledad, a la vez que las pocas personas con las que tiene contacto en la misma proporción que les parece raro y la sienten solitaria, la comprenden, es que luego de reflexiones con ella misma, sobre pérdidas en su vida, las que ya tuvo y las que vendrán ("mi cuota de ausencias en esta vida ya se agotó"), es que luego de grabar en el muelle, recibe un mensaje que lo cambia todo, a raíz de este los mensajes no dejan de llegar, y ahora Catarina sabe de dónde pueden venir, del pasado, de una dimensión distinta a la nuestra, no lo sabe aún con certeza, pero ahora los escucha; ahora sólo toca esperar si ella tendrá el valor de atender esos llamados.


La película es una especie de suerte no sólo por el género que atiende, que es una clase de ciencia ficción muy intimista e introspectiva, con un alto grado de existencialismo, sino por cómo aborda el tema desde una postura me parece poco explorada, y el tema puntual y central que toca sobre los canales de comunicación que puede encontrar una persona con un duelo alargado, pero también hay una cosa que llama mucho la atención por sobre las otras sin demeritarles o robarles atención alguna, sino por lo contrario, las enriquece aún más: la extraordinaria ejecución para llevarla a la puesta en escena.

Todo lo relacionado con el departamento visual es impecable, la fotografía, el diseño de producción, las tomas, los encuadres, los planos secuencia con cámara al hombro, la composición de cada cuadro, todo está yo diría milimétricamente medido, es por demás deslumbrante e impecable. Y si bien el campo visual es el más presente, el campo sonoro, que también juega un papel importante en cuanto a su manufactura, que es más que excelsa, es el más importante de todos.

Hay tres puntos en los que la mirada del realizador se enfoca, y me parecen llevan mucho el hilo conductor de la narrativa en la película. Por un lado, está el tema de la arquitectura, está por demás presente, y además mostrada de una manera omnipotente, hay tanta importancia en esta, y en gran escala (algo muy parecido a la presencia que tiene en Columbus, pero utilizada para expresar cosas totalmente diferentes), que cuando vemos al personaje de Catarina en estos lugares, se ve por demás disminuida, atenuando aún más la metáfora de su soledad, y de sus reflexiones y monólogos internos. El asunto de Catarina es otro muy completo y complejo (estupenda la actuación de la actriz Roberta Rangel), hay una mirada especial en ella, siempre que se le ve sola, y que no está en algún lugar en torno a la arquitectura del lugar, se le ve en primeros planos, hay un elemento erótico en el contexto de la soledad que me parece se muestra muy sutilmente y está muy bien tratado por el realizador (en este punto me recuerda en algo a la película noruega Thelma). Y el tercer punto va enrollado más en el sentido de las pláticas, tres pláticas que sostiene Catarina con una colega y su único estudiante; son pláticas que se extienden y que usan un sólo plano para desarrollarse, hay un tratamiento de discurso, actuación y guion que se ve demás trabajado, y aunque, como ya lo comenté, son muy extensas, funcionan perfectamente con toda la trama misma, una manera muy distinta a la planteada, y por supuesto también muy bien ejecutada, en la película previamente analizada: Panamá, en la que las extensas pláticas se hacían más dinámicas en cuanto a lo que la cámara proponía

Un asunto más para terminar, que quizá para muchos no será importante, pero que a mi siempre me gusta enmarcar de manera muy especial y celebrada, es la capacidad de directores que arriesgan mucho contando historias diferentes, con un tratamiento distinto desde la ejecución y el género, y que aunque visualmente imponen, no se conforman con realizar películas que sólo se miren bien, sino que trabajan bien sus libretos, y además logran sacar extraordinarios trabajos en menos de 90 minutos, eso es algo que muy pocos pueden manejar, a pesar, de como ya comenté poco antes; esta en particular tiene secuencias muy largas con diálogos extensos y escenas inmóviles. De verdad es un trabajo por demás admirable en este aspecto.

Y finalizo comentando que el final, con el canal de comunicación del más allá o de un tiempo pasado, que hacen a Catarina de algún modo sentir cerca a los que ya no están, el regreso y presencia de una persona real en su vida, y saber que quizá supo antes que nadie de la ausencia de su alumno; hacen que ese "otro" mensaje que llega de una persona de este plano, de este tiempo, o eso quiere creer, que al menos es una persona viva, real (algo muy parecido a lo que expone la película animada Your Name, pero en un tono y un "recurso" totalmente distinto) nos regala una parte epistolar extraordinaria, antes de que ella decida soltar todo en su plano presente, al que los demás se sujetan, para seguir buscando en las hendiduras de la luz y del tiempo.

"Para algunos, el tiempo es cronológico. Para otros, crónico."


sábado, 29 de agosto de 2020

Panamá




Panamá es una película ecuatoriana dirigida por el director Javier Izquierdo, quien luego de tres documentales muy reconocidos y respetados, da el salto a la ficción con un hecho real ocurrido en Panamá en 1985 por dos ecuatorianos.


La película empieza, luego de ver un poema en pantalla, escrito por nuestro personaje principal (José Luis) y verlo en su cuarto de hotel, y apreciar que aparentemente es un espía, o un investigador o un periodista (muy en el tono de Ryszard Kapuściński); atestiguamos el encuentro de este con un viejo amigo de la escuela (Rubén) en una sala de cine, empiezan a charlar y este segundo personaje invita a José Luis a comer y tomar algo en su hotel. Empiezan hablando de cosas del pasado, de cosas que los unieron y los hicieron en apariencia amigos muy cercanos, pero de a poco, de una forma muy implícita, muy calma, empieza a asomarse las diferencias que se fueron formando durante los años que no se vieron y la tensión por recuerdos del pasado que en su momento no hablaron y parecían bobadas de niños, pero en un "tercer acto" empiezan a revelarse confidencias, y una que otra mentira; pero más que nada las confidencias son las que jugarían un papel importante no sólo en sus vidas, sino en la vida quizá de las personas de todo un país. Así más tarde que temprano, y sin que Ruben se diera del todo cuenta, su pensamiento, que no era más que un pensamiento robado del libro de Rayuela que su amigo José Luis le había regalado con tanto cariño hacía muchos años y el cual guardaba como un tesoro; era del todo correcto: las coincidencias no existen.


Javier Izquierdo lleva el control y el dominio de la película desde la puesta orquestada en los diálogos y las situaciones de estos dos personajes, las charlas que revelan ese pasado que desde un principio se visualiza tenso, por la complexión y la actitud misma de cada personaje, podemos apreciar que las cosas no saldrán bien al final, y es verdad así pasa, pero no como la mayoría hubiéramos creído mientras se desenvolvía el relato y se llevaba la trama, esto a bote pronto nos habla de un realizador por demás diestro orquestando buenos suspensos, y desarrollando aún mejores personajes.

Todas las diferencias entre ambos, sus tensiones por sus formas de vida, lo que han vivido (José Luis era de familia acomodada, incluso su padre trabajaba para el gobierno que tanto criticaba, Ruben en cambio había venido de menos a más), y sus preferencias políticas, uno con corrientes socialistas, el otro con un pensamiento más del imperialismo (esto se nos pone en contexto cuando José Luis cuenta que vivió con un grupo indígena ecuatoriano, y Ruben se fue a estudiar varios años a Chicago), van haciendo que sus capas, una por una, de manera muy sutil, se nos vayan exponiendo, lo cual es por supuesto un reflejo de la situación social que se vivía no sólo en Panamá (la película también nos logra poner en contexto de manera muy efectiva, y sólo con uno o dos comentarios sobre el hecho, en la linea de "los papeles de Panamá") sino en toda latinoamérica, con la desigualdad social marcada y la marginación de ciertos sectores de su comunidad, y que por desgracia, aún impera, si ustedes quieren en un menos grado, pero sigue imperando en muchísimos sectores de nuestras sociedades latinoamericanas.

El ojo de Javier en la realización es por demás valiosa en más de un sentido, y me parece que está en esta, el hecho de saber que es una mirada diferente y refrescante en el cine no sólo ecuatoriano, sino en el cine latino americano en general. Este aporte viene desde su ejecución  en la puesta. Empezando por la fotografía en un blanco y negro al que siempre defenderé cuando se trata de hacer que el espectador se conecte con una historia que es un hecho real y que es del pasado, sé que es un recurso "ventajoso", pero es un recurso válido y que incluso es rescata desde el principio de la historia del cine, el blanco y negro siempre será un tributo a esas primeras películas que iniciaron todo y que todos, o la gran mayoría de cinéfilos amamos. También hay atención especial por parte de Javier a hacer de estas largas pláticas entre José Luis y Ruben no sean tan monótonas o cuadradas, si bien con los diálogos tan bien escritos y posteriormente actuados por parte de ambos actores, no hubiera molestado que se hubieran filmado en plano secuencia, Javier le da dinamismo, con cambios de toma y posición de la cámara, siempre con tomas fijas, que le dan la seriedad que demanda el tono y el género de la película, y no es un dinamismo que cree un conflicto al discurso de la obra.

También hay un ejercicio me parece detrás de toda la trama, y que no irrumpe, y me parece además propone, sobre el ejercicio mismo del actor, cuando se ve obligado o utilizado a su conciencia el hecho de que una persona tenga que actuar, ya sea en su vida o en su trabajo, también hay un elemento que juega con la película que estaban viendo en el cine (Zelig, de Woody Allen, uno de los mejores falsos documentales para mí) y es la del camaleón, el tratar de ser y adoptar la personalidad de las personas que tenemos cerca, como cuando estamos en la escuela, o en el trabajo con nuestros superiores, entonces hablan sobre la postura de ser un doble cara, o un doble espía.

Como ya lo comenté, si bien Javier Izquierdo me parece crea una obra muy destacable desde su realización, y que me parece es lo mejor de ella, los temas que aborda, de manera pareciera superficial, pero que por supuesto llevan su grado de complejidad y profundidad, se ven aún más loables y de gran propuesta por los ejercicios de los que echa mano en torno al mismo mundo del cine, dentro y fuera, y por sobre todas las cosas, se ve y uno lo reconoce por esa primera leyenda al principio de la película, que es un trabajo hecho con todas las ganas y todo el amor por parte de toda la producción.


viernes, 28 de agosto de 2020

Negra



 Negra es un documental mexicano dirigido por la realizadora Medhin Tewolde con el apoyo de varias productoras y asociaciones como Ambulante, el Estimulo Gabriel García Márquez para la creación cinematográfica, el FONCA, entre otras. Este año ha empezado su exhibición en festivales, y se ha exhibido, a la fecha, en el muy recién terminado FICMonterrey, donde se llevó el premio al Mejor Largometraje Mexicano Documental, y justo ahora se proyecta en el Vancouver Latin American Film Ferstival.

El documental narra, a través de la propia directora, y la experiencia de cuatro mujeres más de raza negra, las pericias y dificultades que les han pasado en la vida por su color de piel. Vemos prácticamente entrecruzarse sus testimonios de vida, en los que se nos narran experiencias muy similares, y como su conexión se da en muchos ámbitos, es un ejercicio de la directora de tratar de sanar el punto de quiebre o de partida que marcó un antes y un después en su vida cuando era niña, ese punto que la hizo entender lo duro que sería llevar ese peso, que no era el problema en sí, sino de un sistema que se empeña en no darle su lugar y su nombre a estas personas, muchas veces protegido de cierta manera por integrantes de generaciones pasadas de esa misma comunidad. Vemos así entonces, como al documentar y mostrar las historias de estas mujeres, ella sabe que es una carga que sólo ella ha llevado, que otras mujeres sufren lo mismo, y que la sanación, aunque viene de distintas maneras, así como darse cuenta del problema real, que es la intención de un sistema que discrimina, y no una palabra como tal; el arte ayuda en este proceso de aceptación e identificación.

Es interesante por muchos motivos como narrativamente la directora aborda toda la estructura y la trama del documental, por un lado está como es que expone el problema del sistema. Este se expone a través de los testimonios y las pláticas que regalan estas cuatro mujeres a la directora, y menciono que vemos un problema estructural en el sistema ya que vemos como se les trata de hacer sentir menos o inferiores a estas personas desde la escuela, y hay una especie de estigma incluso desde la casa, por lo que implica ser negro históricamente. Hay un lapso al principio con una de las mujeres en la que ella le pregunta a un hombre sobre qué opina de que si hay mujeres negras en el sur de México (el documental recoge los testimonios de mujeres en distintos puntos de Guerrero, Oaxaca y Chiapas), entonces el esquiva la pregunta y termina diciendo que sólo en Estados Unidos hay "negras", relegando así el problema.

La personalidad de cada mujer es muy distinta, y eso enriquece el documental, pues en sus diferencias, vemos un común denominador en la discriminación desde la postura social general. Está la mujer que quizá perdió la oportunidad de empezar una relación con el hombre de su vida, la adolescente que no encaja en los cánones de belleza establecidos por la sociedad (otro tema que se plantea y se toca muchas veces en el documental) y que muestra su enojo con aislamiento, la artista que tuvo que vivir en un entorno difícil que la hizo tener que "blanquear" para poder sobrevivir, y la joven que además de lidiar con la discriminación y la burla por su ascendencia africana, también tenía por otro lado su linaje indígena.

El documental sirve como un examen de conciencia de cómo nosotros hemos cargado y de alguna manera contribuido con malos hábitos de comunicación, que vienen desde la cultura popular mismas al crear estereotipos de siglos pasados y que seguimos de ciertas formas replicando (tales y tan cotidianos son que los encontramos en simples formas de hablar como: "el negrito en el arroz,", o "mi negra suerte"), con comentarios o apodos que en apariencia, son inofensivos, y que sólo los utilizamos para divertirnos, cuando en realidad lastiman a otras personas, y como se menciona en el documental por la directora misma (el ejercicio de la silla vacía es en las mismas proporciones fuerte y espectacular), la palabra en si no es la que está mal, sino la intención que lleva, y también la capacidad de la persona herida de aceptar sus raíces, ya que es otro punto que expone el documental me parece de manera puntual y brillante, el origen de estas personas a pesar de lo duro que es: las personas africanas fueron traídas al país como esclavos, y parte del crecer es conocer y aceptar la historia para no repetir viejas y malas costumbres, y conocer como durante años han trabajado para poder derribar esos estereotipos y mostrar lo importantes que son para la comunidad, un claro ejemplo son las muestras de apoyo en el deporte norteamericano por la violencia racial que se vive en ese país.

Llega un punto al final del documental que el discurso y la imagen se funden y lo hace a través de planos perfectos, como el del monólogo recitado al mar.

La catarsis del documental, y la curación de estas mujeres llega al reconocerse y compartir su experiencia con otras mujeres que vivieron lo mismo, y saber que no son las únicas que vivieron esas cosas. Es así que la directora se refugia y se acompaña de estas historias, para contar la propia, y es así de este modo que, contando las cosas que nos importan, y que en automático se vuelven importantes y universales, se cuentas y proyectan las cosas importantes de tocar y compartir con los demás, las historias del pasado, y las historias que vendrán.

Como comentario final quizá diría que al igual que estas historias unen de distintas maneras a la experiencia de la directora, la sanación también las unen en puntos muy específicos, como el dibujo, el baile, el cine, la poesía, el arte en lo general; pero quizá el punto más importante que las une es la familia, su descendencia, y esta parte al igual de poderosa y emotiva, lo hace comulgar con otros extraordinarios documentales como For Sama y Tote_abuelo.


jueves, 27 de agosto de 2020

Cortometrajes del Vancouver Latin American Film Festival



Este año el Vancouver Latin American Film Festival, en su edición número 18 (edición que lo hace mayor de edad, al menos para los mexicanos) que se celebra desde el día 27 de agosto, hasta el 6 de septiembre; ha optado para bien, y para fortuna de algunos como su servidor; realizarse de manera tanto virtual como presencial.

(El primer festival, al menos en Vancouver, en hacerse de manera híbrida; ya que en México, festivales como el de Guanajuato ya anunció que también se unirá a esta tendencia)

Este festival que goza de gran prestigio no sólo en su ciudad, sino en todo el país, y de manera internacional por el cine tan particular que acoge y proyecta, este año ha convocado a gente que escribe sobre cine para ser parte del festival, lo cual nos trae a escribir estas primeras lineas. La invitación de la gente del festival es a atender dos selecciones en particular: Short Films in Competition y New Directors Competition.

Me ha parecido a bien, antes de escribir y atender a la mayoría de los cortometraje en particular de esta sección, hablar un poco de la importancia que este festival le da a dicha sección desde su curaduría (la cual por cierto, hay que felicitar y festejar), pues me parece que el cortometraje es una forma muy precisa de apoyar el desarrollo del cine de cada país en latinoamérica, puesto que además en si, desde este formato de realización se pueden atender y entender puntualmente, cómo va el rubro cinematográfico de cada país, desde su desarrollo, las tendencias y corrientes cinematográficas que rigen y predominan en este tiempo, y por supuesto, entender desde sus realizadores, la coyuntura política y social, así los cortometrajes seleccionados se convierten en una especie de visor general de la cinematografía de cada país. Además como dijera un buen amigo: "un cortometraje no deja de ser una película, breve, pero película."

La selección conformada para este año, está integrada por 15 trabajos provenientes de países como Cuba, Colombia (y sin lugar a dudas hay que prestar atención especial a la cinematografía de estos dos países que ha crecido considerablemente tanto en fondo y forma), Argentina, Puerto Rico, Costa Rica y México. Trabajos que en sus diferencias y sus similitudes, crean un rico panorama cinematográfico en sus diferentes vertientes, los temas que exploran, y como los exploran, desde la memoria plasmada en la ficción, desde el documental, desde los discursos personales, todo tiene cabida cuando el cine habla desde la particularidad en un lenguaje rico y general.

A manera de los listados que siempre se hacen en este espacio, empezaré reseñando y analizando los cortometrajes que más destacados me parecieron, o que en mí resultaron con mejor propuesta, y así sucesivamente en forma descendente. Cabe destacar que todos los trabajos, sin distinción alguna, me parecieron destacados, pero es claro que con unos conecté más como espectador, o como yo concibo la idea del cine.

De modo que sin más, comienzo.



Atmósferas - Leinad Pájaro De la Hoz - Cuba, Colombia

Cortometraje que desde el primer momento llama la atención, y es atractivo a la vista tanto por el formato en que es capturada la imagen, como por los sonidos que llegan a nuestros oídos. El cortometraje capta en una sola toma una de las tantas calles de San Antonio de los Baños, en Cuba, que bien podría ser cualquier calle de vecindario suburbano de latinoamerica, incluso, y me parece es la intención del realizador, sin manipulación alguna, que el espectador descubra en el cortometraje la calle de su infancia.

Vemos un collage lleno de atmósferas, de ahí que desde el título del cortometraje venga el primer acierto del realizador. Vemos a través del movimiento lento de la cámara, los cambios de texturas, de sonidos, de personajes y sus rostros particulares, la historia de una calle que es la de cientos de calles.

Desde mi perspectiva esto es lo que en su momento quiso hacer Xavier Dolan con aquella escena del viaje en carro a la vieja casa del personaje protagónico de la película Es sólo el fin del mundo, por supuesto Dolan no tendría la sensibilidad ni la fineza de retratarlo de manera tan evocativa como si lo hace Leinad, ni el tempo para alargarlo sin musicalización, algo de lo que uno no se libra el la escena mencionada, pues la melomanía muchas veces molesta del realizador canadiense no a todos nos gusta.

El cortometraje que se sirve del recurso contemplativo, hace que con las cotidianidades uno se sienta identificado, ver las pláticas de los vecinos, los ancianos platicando fuera de su casa mientras les llega la brisa en las tardes de verano, los niños jugando con la pelota, los hombres trabajando en su casa, los que van a la tienda, el carro siempre estacionado, el perrito callejero de la calle, la abuelita que siempre se asoma.

Es un hermoso pasaje real con una crudeza que encanta. Y lo de crudeza lo digo en el aspecto de que no se le ve ninguna especie de proceso o tratamiento, aunque seguro que lo tendrá, ya jo algo por ahí que lo sencillo es más complicado de conseguir.

Leinad logra crear, con este cortometraje que parece se conforma de viejas fotografías, de esas que en su tiempo aún se revelaban e imprimían, una mirada de amor a las raíces sin prejuicios, incluso pareciera una mirada amorosa por todo lo que ve, y eso que ve sin duda alguna es su gente. Imposible no quedar atrapado en ese bucle de recuerdos que el cortometraje evoca.


La amante - Pati Cruz - Puerto Rico

La historia se desarrolla en el funeral del esposo de Maritere, el personaje principal de la historia, quien luego de que ve aparecer en el lugar a Angela, mujer que parece tener conexión en la historia del matrimonio, de una manera más que sospechada para mal tanto por invitados del sepelio, como del hijo de Maritere, la directora nos va develando la real conexión entre estas dos mujeres, la cual da un giro de tuerca a las personas en el funeral, e inesperado para el espectador.

El cortometraje que a valor producción es impecable, es un trabajo que a bien expone y libera esos tabúes que se tienen sobre afrontar tanto las libertades de afecto a la edad que sea (un claro ejemplo se muestra en el final de la estupenda Sueño en otro idioma), y a tener el valor de asumir lo que se siente y anhela, tomar esa segunda oportunidad de ser feliz, y que no a todos se les presenta, y no quedarse con el deseo de que hubiera pasado. La escena final, a pesar y dentro de su maravillosa simpleza, su manejo de humor y lenguaje coloquial (lo menciono por la linea dicha por Maritere: "¿Tienes Whatsapp?") evoca a la escena de la despedida entre Chuck y Kelly en la película Náufrago.

La música que acompaña al cortometraje es bellísima, y está inspirado en un relato de Milena Pérez Joglar.


Silento - Esteban García Vernaza - Colombia

El cortometraje comienza con un plano secuencia que a nivel ejecución es extraordinario, de ahí que viene en un principio, con la historia misma que recrea el cortometraje, que nos ocupa en una situación histórica en la Colombia de los años de 1950's en la que un grupo armado bajo el mando del gobierno llamado "Los Pájaros", atacaban y asesinaban a campesinos indígenas colombianos.

Todo el principio, que va siguiendo a dos niñas en busca de refugio al escuchar la venida de "Los Pájaros", es muy trepidante, una vez que llegan a la cabaña donde se esconden, el cortometraje se torna más sereno. Quizá el factor o el elemento más importante a mi parecer del cortometraje está en el sonido, ya que recrea mucho tanto la tensión del peligro en un principio, como de los momentos en que la vida de estas niñas corre peligro en la cabaña, y lo que pueden ver fuera de esta. Fotográficamente es también muy bello y correcto, y me parece que el hecho de que sea hablado en lengua nativa y que los personajes sean de alguna manera tan reales y congruentes con el contexto histórico, que uno pareciera está viendo en partes el capítulo de un libro escrito por Gabriel García Márquez llevado a la pantalla.


Sueños de Outsü - Ana Camila Jaramillo - Colombia

El cortometraje de Ana Camila Jeremillo tiene muchos aspectos que me parece los hacen además de muy atractivo e interesante, muy propositivo. Por una parte tiene este aspecto de documental que por la historia que retrata, y que se siente muy cercano a la realizadora, vemos una construcción de personajes, escena y guion, que lo enriquecen mucho. También tiene un pequeño lapso al principio de una animación que relata un poco la intención del cortometraje: contar la historia de una mujer y su madre de la comunidad Wayuu, y como a través de sus sueños, revive tanto memorias de la infancia, como la figura de madre viniendo de la muerte a decirle que debe continuar el linaje de su destino, y no abandonar a su comunidad.

El cortometraje expone, mientras narra su historia, el discurso del duelo ante la perdida de una ser al que se está tan conectado como lo es una madre, las conexiones que se dan entre madre he hija, y así la conexión que se da con el resto tanto de sus ancestros como de sus costumbres y su comunidad. También es un trabajo que expone el latente peligro que hay de que desaparezcan los pueblos primarios en latinoamerica por las comodidades y felicidad maquillada de las ciudades, un punto que más de un trabajo en esta selección expone.

En cuanto a la narrativa es de destacar la manera en que entrelaza la linea de tiempo de una manera que no de puede etiquetar me parece de ninguna manera, no es lineal, pero tampoco nos lleva por campos en los que pueda hacer que el espectador se sienta perdido tanto en la historia como en el discurso.

El cortometraje invita al espectador a reconectar consigo mismo, a aceptar lo que somos, las raíces, de donde venimos; el cortometraje invita a volver.


El silencio del río - Francesca Canepa - Perú

El cortometraje, que es narrado por Juan, un niño de 9 años que vive con su papá que es pescador, en una casa construida sobre el agua, nos muestra la inquietud de este por querer contar la historia de su padre; pero hay un elemento en esta que él no conoce, que es la que no puede descubrir cuando su padre sale de noche a trabajar. Es luego de que, él se enfrasca en un viaje, en el que trata de descubrir por qué su papá perdió su alma, como el mismo padre se lo confiesa, y que jamás queda del todo claro por qué, y que tiene que ver con esas ausencias nocturnas y que lo llevan a estar dormido todo el día mientras Juan lo observa con todo su amor, es que se va forjando por una parte una conexión muy fuerte entre ambos, y la capacidad de Juan de, a través de contar historias, y dentro de esas historias, contar y forjar la propia y la de su comunidad.

El cortometraje es por demás completo y evocador en más de un sentido. El manejo de la musicalización y la mezcla de sonido es apabullante, de una manufactura magistral. La fotografía en la que predominan los tonos oscuros también tiene un sello por demás distintivo, y hay una secuencia onírica con un grado notable de surrealismo.

Es así que el trabajo de Francesca Canepa es un estupendo coming of age por demás original y sin prescedente. Muy diferente su trato y acercamiento a este renacer de una figura infantil y saber sobre su padre, y en este contexto, sobre su propia madurez en el proceso. Muy distinto el tratamiento a lo que otras latitudes nos podrían mostrar.


Retratos de mi madre - Tavo Ruiz - México, Alemania, EUA

Multi seleccionado y galardonado cortometraje documental en el que el realizador expone y narra, a través de una actriz, la historia de su madre, quien a la edad de 5 años es violada, y como a raíz de este hecho su vida cambia para siempre. Es luego de esta confesión, que se nos va narrando mientras vemos a cuadro a esta figura que viene a ser su madre, realizar las cosas que toda mujer hace cotidianamente en su día a día, y me parece esta puesta, además de muy brillante y propositiva, tiene una doble función, la de mostrar en apariencia que no hay ningún peligro en estas actividades como salir a la calle, tomar el transporte público, ir al mercado, cuando la verdad es que en estos lugares donde más se atacan y agreden a las mujeres en un sin fin de normas.

Retratos de mi madre viene a ser entonces el retrato de miles de mujeres, y las reflexiones que seguro vienen de todas ellas en cuanto a la vulnerabilidad que predominaba décadas antes por parte de sus propias madres ante la propia amenaza que a veces había dentro del mismo núcleo familiar (se narra la historia de una niña a la que obligan a ser violada por su propio padre), y la reflexión no termina ahí ya que también se hace un análisis de las propias prácticas de muchas de estas mujeres, ya como madres se repiten, aún cuando lo vivieron en carne propia.

Mucha de la conexión que puede haber con el documental, además del tema fuerte que expone, es la forma en que es registrado, un blanco y negro que ayuda y remite al capaz de tiempo narradas en presente, pasado y futuro, también hay una importante atención al tema de sanar heridas a través de contar lo ocurrido, como se da en otros trabajos dentro de las selección de cortometrajes, y el hecho de que el documental se llene de todos estos elementos que a la vez, sacan de la tensión del tema, pero que también sirven para poner atención al discurso, me parece es muy acertado por el realizador, que logra uno de los documentales a mi parecer más destacados del festival.


El corazón es la cuarta pared - Andrés Restrepo - Colombia

El cortometraje muestra a mi parecer, a manera de cine ensayo; la plática de una ex-pareja que, mientras comparte un cigarro en la cama, dialogan sobre su relación ya terminada, una plática que va desde lo banal a lo más profundo. Es así que, mientras van recogiendo partes de esta relación, lo que sintieron, lo que recuerdan y lo que no recuerdan, se va orquestando un discurso sobre cómo concebimos el amor, cuando estamos solos y cuando estamos en pareja. Es así que el propio comienzo del cortometraje termina siendo la tesis del mismo: esta es una película para el amor.

Tiene un montón de elementos y referencias a la que es imposible escapar. Vemos guiños a obras como Coffee and cigarettes, Happy together, o A bout de souffle.

Al final de cuentas, con este personaje que el de la ex-novia, que no se sabe si es el amor, o el corazón, pero lo que si es perceptible es que es esa cuarta pared que todo el tiempo está viendo a la cámara, como un engaño, es que se expone este discurso en el que giran los recuerdos y las reflexiones externas que nos plateamos, y las formas en que cerramos los ciclos de nuestras relaciones amorosas.


84 - Daniel Cortés - Colombia

El cortometraje de Daniel Cortés, cuya división entre laficción y el documental es muy endeble; es una especie de ensayo que gira en torno a dos grabaciones filmadas en 1984, en las que se ven dos Colombias partidas, muy distintas. Una muestra, en forma de realidad, la desigualdad social que se vive y que viene azotando a su comunidad indígena y región campesina desde principios del siglo pasado; y la otra, en manera de ficción, una sensación de peligro y muerte no muy alejada de las calles de este país, que hoy más que nunca es evidente por los hechos recientemente acontecidos.

La forma en que se realiza el montaje de estas películas, es por demás efectiva y acertada, el tratamiento que se le hace a la imagen para que parezca desgastada, es magnífico, y esto ayuda a que el espectador tenga el efecto de manera casi natural del contexto histórico que representa. La figura del cine, y como se hecha mano de este para mostrar la otra cara a manera de protesta, también es de lo más brillante por parte del realizador. El audio también tiene un papel más que primordial en el desarrollo de la historia.

Este ejercicio, por demás logrado, es en realidad impresionante, interesante por si mismo, pero que resalta aún más por su contenido y las alegorías atrás de cada plano y cuadro (sobretodo la subexposición de la imagen) y todos los elementos de su producción (el retrato tan fidedigno de la calle, la moda, los símbolos, la matanza), y como funge como metáfora para no callar lo que ya pasó y sigue pasando en muchos lugares latinoamericanos.


La poeta del ring - Carmen Coronado - México

El cortometraje de la realizadora mexicana nos narra la historia real de la boxeadora Laura Serrano, y la noche en que hizo su debut profesional en Las Vegas contra una campeona mundial, lo que hizo que fuera la primera mexicana en ser campeona mundial, cuando en México en el año de 1995 las peleas entre mujeres en el boxeo aún no eran legales.

El cortometraje está narrado en un tono onírico que nos lleva de un lugar a otro por todas la barreras y cosas por las que pasó esta boxeadora, y que la hicieron tanto dudar de sus capacidades, como salir adelante y creer en si misma y su destino. Vemos un sin fin de desfile de personajes que van en distintos tonos, vemos elementos de intriga, de misterio, de comicidad; toda la atmósfera generada de manera laberíntica, tanto por los diferentes escenarios y la música que a bien acompaña el desarrollo, es brillante, tanto así como los elementos que conforman al diseño de producción, que va desde la coordinación en cada secuencia, como la correcta iluminación.

Pero sin lugar a dudas lo mejor de este cortometraje es por doble partida su realizadora, quien además de dirigir, ella misma lo actúa, haciendo una de las actuaciones más brillantes que yo he visto no sólo en la selección de cortometrajes, sino en el año.


Instrucciones para soltar - Gustavo Gamero - México

El cortometraje recrea una historia del pasado de la protagonista en la que, mientras recorre un hotel y sus sitios, y y la vemos hacer una serie de cosas, escuchamos en voz en off su encuentro con una joven, pronto las pláticas que se desarrollan, que van de lo trivial a lo confesional van desentrañando sus historias, sus complejos, su relación y el desenlace, un desenlace más triste de lo que esta chica hubiera esperado.

La película en primera instancia es visualmente extraordinaria, desde la textura de la imagen, hasta los encuadres y y puesta de cámara que tienen una propuesta por demás interesante. La música también es por demás correcta.

El cortometraje expone y pone en pantalla a la vez que toca y dialoga con temas demás importantes como lo son el representar lo que deseamos que hubiera pasado, o pasó; y la depresión ya sea que la tuviéramos antes de estos encuentros y que en cierta manera fue lo que los originó, o después de estos.

Tiene similitudes a la primera parte de la trilogía Before, incluso la última escena, la de esta chica yéndose del hotel por el pasillo, nos puede recordar a la escena del pasillo de Eterno Resplandor de una Mente Sin Recuerdos., y que cabe señalar, no molestan para nada.


Apertura - Sofía Meza Herrera - Costa Rica

El cortometraje es un musical que narra la historia de un joven que abre un pequeño café con el cual tiene una conexión especial por el cariño que tiene a las cosas en este lugar, esperando encontrar a gente afín con sus gustos, poder conectar con personas con las cuales crear una amistad, pero luego de que el lugar empieza a llenarse de gente que ni pone atención a su decorado, ni cuida ni valora lo que hay en este, sus ánimos decaen, pero siempre hay una luz al final del camino, que logra entender que ciertas cosas son importantes, aunque los demás no las valores. Uno como espectador comprende en ese extraordinario final conformado por dos escenas, que algunas cosas son importantes por las personas a las que nos recuerdan.

Es muy llamativa la fotografía y la composición generada en cada encuadre, las coreografías montadas en cada número musical resaltan por su extraordinario manejo.

Hay un pequeño segmento de animación, que si bien no es tan llamativo o brillante, es muy bien trabajado y contribuye mucho al desarrollo de la escena y número musical inicial.


Flotando en el río del tiempo - Amir Aether Valen - Cuba

El cortometraje, que eme parece tiene elementos por demás importantes y que hay que diseccionar en torno no sólo al trabajo en si mismo, sino en relación con otros trabajos de la selección.

Es un cortometraje que al igual que otros trabajos ya comentados, raya en el documental por el tratamiento en este, sobre un hombre que, parece en su pasado fue boxeador. Lo escuchamos narrar sus reflexiones sobre la vida y el legado que deja a las nuevas juventudes, y su preparación para su futuro, una preparación de una manera más espiritual, todo esto expuesto de manera muy contemplativa y poética y a través de imágenes espectaculares que se van registrando ante la cámara.

Como ya lo mencioné, varios elementos dotan a este trabajo de una identidad tanto muy personal como universal, si hablamos en el terreno del colectivo latinoamericano.

La estética de la imagen es muy interesante, y por demás bien trabajada y bien lograda. El agua es un factor fundamental y determinante en el desarrollo de la historia, y por lo general el agua es un elemento muy presente en la gran mayoría de los cortometrajes seleccionados, hay una conexión eternamente reflejada por este elemento y los latinoamericanos, lo vemos en trabajos de Colombia y Perú.


Fuego en el sótano - Eva Vázquez de Reoyo - México

El cortometraje narra de manera muy pintoresca la historia entre tres amigos, Elisa, Leo y Ramos, que es quien narrar la historia. Vemos como el destino junta a estos tres amigos amantes del café, los libros y demás pasiones en torno a sus estudios, y lo que pareciera ser una historia sobre camaradería y amor, planteada en un tiempo presente, de a poco nos va poniendo en contexto con su espacio en el tiempo, este espacio es el año de 1968, los juegos olímpicos y los movimientos estudiantiles que empiezan a surgir, y a los que por supuesto ellos se unen, nos muestran el futuro que cada uno tuve en este penoso hecho en la historia de México.

El cortometraje a nivel producción es por demás llamativo, un diseño de producción muy colorido, y demás importante el departamento de utilería y vestuario, que juegan perfectamente con la textura tan particular que da la película de 16 mm. La edición también es por demás importante, juega mucho con varios elementos que giran en torno a esta, el uso de material de archivo también es correcto e importante, y la música es por demás vibrante, sobretodo cuando suena Qué he sacado con quererte.

Dialoga a mi parecer mucho con la película de The Dreamers, y otras referencias fuera de lo cinematográfico. Comentar que de este punto en delante, los cortometrajes restantes de los cuales no comentaré nada, si en algo ven debilitado su discurso, es precisamente por las referencias a otros trabajos, que desde mi punto de vista no proponen ni aportan nada, y son más confusos que otra cosa.