Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

viernes, 16 de febrero de 2024

Monster: ¿quién es el monstruo?





Monster, la más reciente película de Hirokazu Koreeda, quien para mí no sólo es uno de los directores más importantes de los últimos 20 años, sino que además es uno de los directores que yo más admiro en la vida; no sólo me parece la mejor película que he visto al momento en este año, sino que me parece denota que tanto premios europeos y americanos tienen hoy en día como dogma el hecho de que si ya te reconocieron en el pasado, sobra hacerlo después, pues Monster no sólo me parece, por ejemplo; la mejor película que se exhibió en el Cannes del año pasado, sino que también me parece una película de la altura, sino es que más, de la grandiosa Shoplifters.


Los temas, o mejor dicho el tema central del cine de Koreeda, que era el mismo tema fundamental en el cine del maestro Yasujiro Ozu, es la familia; pero las fondos e intenciones (sobre todo las fondos, pues el tratamiento en muchos sentidos y en muchos casos, hay paralelismos más que evidentes por su naturaleza contemplativa) son distintas, pues el cine de Koreeda es una crítica al sistema social y al núcleo familiar tan cerrado y cuadrado de la cultura japonesa. Koreeda siempre ha mostrado historias centradas y potentes sobre esas otras familias y la humanidad que aflora de estas y sus vidas, y lo hace con una carga emocional y sentimental, que llega a la médula de cualquier ser humano en este mundo.



En Monster apela en el thriller como su conducto (como ya lo ha hecho en otras de sus películas como El tercer hombre o Distance), con un ritmo lento y meticuloso por momentos, y frenético y agobiante por otros; pero muy abajo de esta aparente cara, hay tantas cosas, que uno no hace más que entregarse y dejar que el maestro Koreeda desenrede la historia y exponga un discurso lleno de amor, dolor y empatía. 


A modo de tríptico, este drama nos presenta los mismos acontecimientos desde la perspectiva de tres personajes y su interpretación de los actos que se desatan e involucran la relación entre dos niños que se empeñan en ocultar su verdad, por temor a los abusos de sus compañeros, a los reproches de sus superiores, y a las cosas y memorias que han escuchado de estos; y en el acto ayudar y proteger a los que queremos, de maneras poco ortodoxas, como puede ser el mentirle a la madre que tanto nos ama. Koreeda de una forma simple, pero efectiva y muy sentida, expone su tesis en el caso de que los monstruos son creados por la incomprensión, por malentendidos y por no conocer la verdadera historia porque muchas veces no se inculca a los niños a hablar y expresar sus sentimientos sin temor, con confianza, y aprender que los adultos no los debemos de hacer llevar una carga que muchas veces inconscientemente se las pasamos a sus hombros.


Sirviéndose de una narrativa visual y sonora descomunales, Koreeda refuerza las emociones que naturalmente y sin manipulación alguna ya están en la historia, y se van hilvanando en este misterio lleno de capas, en el que juega con el espectador y lo involucra para tratar de comprender si en realidad hay un monstruo. Tanto las tomas fijas encuadrando perfectamente y creando a través de la composición una armonía emocional con los personajes, como las secuencias con cámara en movimientos haciendo de cada uno de los desplazamiento un símbolo del lenguaje que nos hace comprender las intenciones de Koreeda y las emociones a las que estamos siendo sometidos. Uno entiende y acepta a través del lenguaje del maestro nipón, todas las emociones que estamos sintiendo, y las aceptamos y abrazamos, como los personajes de la película aceptan su destino y los actos y decisiones que los llevaron a este, sin salir por esa puerta fácil que tantas veces se plantea. La música es tan significativa y mágica en su sencillez, como en todo el cine de Koreeda, está para magnificar lo que ya está, lo que ya existe y nos hace sentir; y no en función de crear falsas emociones y rellenar huecos de una historia sin sentimientos reales. 


Con un trabajo actoral como el de esta película, es difícil borrar la línea entre la ficción y la realidad, y ese por supuesto es uno de los grandes logros en la dirección del maestro Koreeda. A uno lo estruja tal intensidad, que siente que todo lo que ellos experimentan es real. Es tan increíble la actuación de Sakura Andō, que no comprendo como no se está hablando de ella como se está hablando de Sandra Hüller, pues yo diría está a la par, sino es que más alto el nivel interpretativo de Andō; pero quizá se deba a la aparición de ella a cuadro en comparación con el papel e importancia de Hüller en Anatomy of a fall.  


Así pues, Monster es una historia dura, dolorosa, pero a la vez hermosa en su tratamiento e intenciones; sobre la incertidumbre, sobre el crecer y sobre ser quienes realmente somos, sobre no sentir pena por lo que somos o nos pueda llegar a pasar. El final es luminoso, pero al menos yo no deje de sentir ese dolor de que muchas historias no se pueden desarrollar en el plano real, muchas veces hay que volver a renacer para que la felicidad nos alcance como a todo ser humano debería de alcanzar, y poder estar con quien realmente queremos estar, sin temor a lo que otros dirán. 


jueves, 15 de febrero de 2024

Il sol dell'avvenire: sobre la muerte del cine y otras crisis.





Debo empezar este texto de la forma más cursi posible: amo el cine del maestro Nanni Moretti, y sin duda siempre se celebra tener una película más de este genio italiano un tanto incomprendido, y si bien Il sol dell'avvenire (que para Latinoamérica la llamaron Lo mejor esta por venir, y no El sol del porvenir que sería la traducción literal [o El sol del futuro, como sí la llamaron en España], siento que el título arreglado le queda bien para lo que es la película) no puede tildar de ser una obra suprema (aunque muchos críticos, sobre todo europeos; la han declarado su mejor película desde Caro diario y que curiosamente comparten el diseño de uno de los carteles de esta película y el logotipo de la productora de Nanni, sólo que en vez de la vespa, va en scooter, y que a su vez siempre he sentido que rememora a través de este gesto a la obra de Kiarostami]), tiene todos los elementos para ser una obra memorable y entrañable (y mejor que el promedio que se hace [y premia] en el cine actual), con todos los sellos del maestro, y lo que yo leo como la verdadera intención de Moretti al hacer esta película: empezar a hacer su testamento cinematográfico, o manifiesto sobre su retiro.


Debo agregar como nota antes de elaborar mi discurso y diseccionar cada uno de los elementos que hacen de esta película tan particular y pertinente, por supuesto dentro de la generalidad que comprende la obra de un artista como lo es Nanni; que hablaré en muchas ocasiones desde la intuición/suposición que me permite el conocimiento de gran parte de su obra.





Sin duda alguna lo primero que salta a la vista es el juego del metacine. La historia de un director varios problemas y preocupaciones (las mismas crisis que en la realidad atormentan a Nanni) que mientras trata de levantar su más reciente película, piensa en las películas que quiso hacer y no pudo, ya fuera por miedo a quitarse la armadura, por los ritos supersticiosos que tienen algunos directores, pero también lucha con el hecho de ver a su hija crecer y soltarla, y con su esposa que quiere dejarlo al darse cuenta que no hay amor sólo dependencia y que ella quiere crecer en la industria que él no acepta. Todo esto le pasa a su personaje mientras apreciamos cómo por momento particulares el personaje se desvanece y descubrimos a Nanni hablándonos sobre lo que le importa del cine, borrando la cuarta pared para compartirnos sus enseñanzas en clave de confesión testimonial (la escena del asesinato hace que uno recuerde a una escena en particular de Annie Hall que seguramente sabrán leer), como otros grandes lo han hecho, como Svankmajer y sus Hmyz; que es un ejemplo que siempre me gusta mencionar. Al ejercicio del metacine le podemos adjudicar también las referencias o las películas de las que se sirve dentro de su propia película, como lo es la propia obra de Fellini, que si bien no se salva de la crítica de romano, también es evidente su admiración con monumental final, pero sin saltar o el orden de las cosas, el final se aborda al final. 


El cine de Moretti tiene que ser político y crítico, o no es. Acá hay una denuncia y una alegoría de cómo las condiciones mundiales no han cambiado tanto salvo por los avances tecnológicos, y la humanidad más de medio siglo después sigue dándose de cabeza, mientras unos siguen con su ambición adquisitiva desmedida, como es el caso de las potencias mundiales, otros seguimos pecando de indiferencia, como lo es la mayoría de las personas en el mundo, mientras vemos ver aplastados a las minorías sólo por servir a un sistema o dogma en el que creen; o dicho en otras palabras: la historia del mundo que se repite una y otra vez. Y a pesar que el tono pesimista está para hacer contrapeso al humor característico de Nanni y que más delante disecciono, la película al final resulta dar un giro de la pesadumbre de lo que fue a lo que nos gustaría que fuera, Nanni crea algo parecido a lo que hizo Tarantino con su Erase una vez… pero para mí el caso de Moretti me resulta más sofisticado e importante. 


Las características más importantes de Nanni en su cine, que si bien no son las más visibles a todas luces, es su sarcasmo/ironía y lo autoral/personal. Muchos creen que ver el cine de Moretti en el mayor de los casos es ver la misma película repetirse una y otra vez, algo así como ver las películas de Hong Sang-soo, las últimas de Arturo Ripstein, o hablando más concretamente de una de las grandes influencias/paralelismos de la obra de Moretti: Woody Allen. Partiendo por lo primero, el humor y la forma de crítica socio-política de Moretti es punzante, pero sutil, o como diríamos los mexicanos, es un “chinga-quedito”, incluso hay inocencia en esta forma en que gesticula y utiliza sus ojos y cuerpo para hacer aún más evidente y tosco el acto de la comicidad, algo que por supuesto es una tradición italiana a través del clownEn el ramo autoral/personal, Nanni siempre aborda los temas que le importan en su cine, ya sea ficción, documental, o híbridos (cada quien llame a estos como se le dé la gana), en este sentido es como Woody Allen que no sólo actúa sus propias películas, en el caso de Woody, todas las de su primera etapa, y después las de índole más personal, en el caso de Nanni su cine jamás dejó de ser personal (y por supuesto hablando en el tratamiento humorístico/dramático, pues el cine de Allen en el mayor de los casos es más romántico por llamarlo de alguna manera, y el de Moretti es más crítico). El cine de Nanni se siente como una terapia en la que él exponiendo y tratando temas que le importan, hace que el espectador sea consciente a su vez sobre lo que le pueda corresponder dentro de sus temas y sus subtemas. En este caso particular, y lo que hace tan importante está película, es que lo que más le preocupa hoy en día a Moretti es que con el estado actual no del cine, sino de la forma en que se consume y se pide cine por parte de las masas, que no cuestionan ni piden que el cine los cuestione, que no racionalizan y simplemente piden entretenerse sin entendimiento de causa, forma y efecto (el parte de los ejecutivos de Netflix es una joya).


Es muy probable que Nanni nos esté diciendo en tono de clave que esta vaya a ser su última película, y eso aunque es una pena, es algo que tarde o temprano pasaría, como a otros tantos directores y artistas les ha pasado, ya sea por la muerte, la muerte que se piensa. Esta es la principal razón de ser de esta película, aún así Nanni se despide con esta película, que podría ser la última, de manera magistral, con una marcha no fúnebre, sino alegre que anuncia que lo mejor esta por venir en nuestras vidas, mostrándonos no sólo a las personas que han hecho esta película, sino algunos rostros de otras personas que han hecho algunas de sus películas pasadas, gente importante en su vida personal, y un Nanni más que feliz diciéndonos adiós directamente a los ojos, y con una sonrisa de la que es imposible no contagiarnos y sintiéndonos mas felices al terminar la película y salir de la sala. Muy pocas películas producen eso en el espectador: una felicidad que perdura más allá de terminada la función. Las de Woody Allen, por ejemplo.





miércoles, 14 de febrero de 2024

Club Zero: La peligrosa manipulación charlatana de la sonrisa bonita.





Debo confesar que ha sido una gran y grata sorpresa poder visualizar y descubrir esta película austriaca (y que pudo ser hecha gracias a la co-producción de varios países como Suecia, Francia y Países Bajos) de la directora Jessica Hausner que, desde que que uno ve entre los co-productores el nombre de la productora de Ulrich Seidl, puede saber qué esperar, y hacia dónde va esto.



Antes de abordar la película y todo lo que me parece interesante y fascinante de esta, debo ser bien específico y dejar algo bien en claro: los críticos no siempre tenemos la razón. La opinión de un crítico sobre una película comprende a su estudio (si así lo podemos llamar) del cine desde su invención, pero además de esto, hay que tener una comprensión de los temas diversos que comprenden al cine y arte en general, y para hacer más general y vasto su campo visual y discursivo, debe entender los temas y contextos que rigen a cada generación.


Esto lo comento de manera muy superficial porque, un gran sector de la prensa especializada tanto de Europa, como en América, atacó a la película tanto por las formas como por el fondo, que yo siento va más en el sentido de que no entendieron las que para mí son las intenciones reales de la directora, y porque además la mayoría de los críticos que no gustaron de la película, son en su mayoría de la vieja guardia. 



La película es un ejercicio por demás interesante sobre el poder ejercido por una persona visionaria (si es que este es un modo en el que se le puede llamar) que encuentra en un tema que sólo está domina (y en el acto, no haber nadie que la pueda contradecir), la manera de manipular a personas para sumar a su causa, y las peligrosas consecuencias que pueda tener como resultado. La manipulación, el chantaje y la charlatanería que podemos ver como los símbolos que tiene toda secta religiosa, pero acá lo brillante de Jessica es que lo aterriza a muchos matices sociales que hacen que uno quiera diseminar lo que pasa mientras te tiene atrapado la inquietante trama maquiavélica. 


La miss Novak (con una interpretación más que excelsa de la siempre interesante Mia Wasikowska) funge como esa semilla que, a través de la atención y el amor, y también apela al apoyo de sus alumnos mejor dotados para hacer que entren al rebaño los más escépticos; insemina la frágil y moldeable mente de los jóvenes pudientes que son ignorados por sus padres. Mientras sus padres le exigen y les cuestionan por sus hábitos y comportamientos, miss Novak los acoge y abraza para que a través de su creencia e ideología trasciendan y dejen atrás el camino de las viejas prácticas obsoletas que no funcionan y están llevando a la destrucción del planeta y de nosotros mismos, es así como ella no sólo se cree superior, sino que encuentra en esos jóvenes a sus discípulos, pero va más allá y corrompe y hace cuestionar a quiene la apoyaron su salud mental y sus verdaderas intenciones, pues rebasa los límites de la moral y hace de estos jóvenes como si fueran sus hijos e incluso la pareja que no pudo tener en el plano real, hace de estas mentes manipulables y carentes de valor y amor propio por el sistema económico y por demás privilegiado; seres a su imagen y semejanza. Lo que no parecía ser una secta, al final se desdibuja de manera más que clara, simbólica y medular con la forma en que culmina la historia. 


Jessica creo en el personaje de miss Novak una fascinante polaridad en la que sólo hay claro y oscuro, vemos cómo ejerce un peso específico tanto en sus jóvenes como en la trama de la película, incluso de manera omnipresente, pues si bien al principio de la película está, y su sonrisa es en sí lo más simbólico de ella, conforme avanza la trama ella deja de estar de a poco, sólo la escuchamos (la escena en la que aparece al lado de uno de sus jóvenes cuestionándole la comida que tiene en el plato, en la que sólo la escuchamos con un tono de voz serio y fuerte, y vemos sólo el vientre de ella, y cuando hay cambio de plano la vemos con su sonrisa encantadora simbolizando a una madre amorosa que se preocupa por su hijo), sentimos su presencia vigilando, y cuando la vemos, aparece su sonrisa, salvo cuando la despiden por la que en apariencia había sido la cosa más inocente que había hecho, obedeciendo a ese ser superior a ella que podemos suponer se refiere a la madre naturaleza. Pero aunque pareciera que a partir de la segunda mitad los jóvenes son los que llevan el peso de la película al exponerse de manera más atenta el contexto de sus problemas y su vida, sigue siendo ella el núcleo de la historia, estando de manera omnipresente en las decisiones y conductas de cada uno de estos chicos, inquietando el peso de la maestra por lograr el objetivo y premio prometido. No está, pero está. 


Jessica confronta tanto directa como de manera sutil al espectador, y lo hace a través de elementos visibles y palpables como las referencias visuales, el diseño de producción y la musicalización atmosférica que va haciendo una especie de somnífero que no permite que salgas de la línea narrativa que explota (salvo los molestos espectadores que no sólo están acostumbrados a la comida chatarra y en exceso del cine consumista [haciendo apología a la propia película] sino que sólo van a ver la película porque se ven obligados, pero ese ya es otro tema). Y además al más puro estilo austriaco de grandes del cine como el propio Ulrich o Marie Kreutzer, hay un humor satírico que se dibuja en la ejecución de algunas secuencias específicas, que hacen que no se cargue tanto el peso dramático y la pesadez y gravedad de este thriller espléndidamente elaborado y lo que se dibuja claramente por debajo de la superficie como una tragedia desde cierto punto de la película, pero todo de manera sutil, aunque no por eso menos provocadora. Pero Jessica apela al buen juicio e inteligencia del espectador, apela a su criterio y sentido común para saber hasta donde es bueno o sano el discurso de la miss Novak, y donde empieza la crítica que ella hace a los grupos sectarios y de riesgo, a las sociedades pudientes y de estatus privilegiado que se dejan engañar por cualquier peligrosa manipuladora charlatana con sonrisa bonita, y si usted así gusta verlo al final de la película, al poder que puede tener la mente de los jóvenes a la hora de seguir sus convicciones, sean bien intencionadas o mal intencionadas. 

martes, 13 de febrero de 2024

El eco: las ondas sonoras de la lejanía.





El eco es el más reciente documental de la laureada y experimentada directora méxico-salvadoreña Tatiana Huezo (y que asumo realizó mientras también llevaba la producción de Noche de fuego), y que es co-producido por la distintiva The match factory, me parece tiene lo mejor de su cine documental, pero también algunos vicios de la aproximación que ha tenido al cine de ficción que se crea de la realidad. 


Sin duda alguna lo que hay que destacar por sobre todas las cosas de este documental, y que justo de esto también se desprende lo más cuestionable de este, es la narrativa. Tatiana deja que el discurso se cree y exponga a través de los personajes variopintos que tiene frente a la cámara, deja que ellos mismos sean los que se cuestionen y se pregunten cosas los unos a los otros, no confronta ni es tan directo en su fondo y forma como quizá si lo es La tempestad. Vemos cómo de manera natural, Tatiana va descubriendo sus personajes centrales, algo que recuerda al documental Cosas que no hacemos de Bruno Santamaría Razo, aunque el fondo y las intenciones son completamente diferentes. 


En el tratamiento de la formalidad, es una obra que raya en lo perfecto, lo visual en el aspecto fotográfico llega a la finura de La tempestad, en la que si bien se veía un armazón más serio cinematográficamente hablando, acá Ernesto Pardo (DP) hace que esa finura se mezcle de manera homogénea con la naturalidad que se desprende por ejemplo en El lugar más pequeño, el que para mí sigue siendo la mejor película de Tatiana a la fecha. 


Sin duda alguna hay que hacer una mención más que especial a todo (y todos) lo que tiene que ver con el sonido. La película auditivamente te entra de manera espléndida. Desde el sonido directo que captura los sonidos de la noche, los grillos, los animales, la lluvia, la sequía e incluso de ese silencio sórdido y mudo; la impresionante música compuesta por Leonardo Leiblum y Jacobo Lieberman, que crea una atmósferas que acompañan de manera formidable todo lo que vemos a cuadro y se pinta con luz y sombras; y la mezcla de sonido que hace que todo se escuche en armonía en su conjunto, pero de manera preponderante e identitaria en lo individual; y que por supuesto todo rige para dar más peso a lo que las personas de El eco tienen que decir, sin que se sienta al menos en estos elementos una manipulación, algo de manipulación viene después pero no a través del oído. 


Tatiana logra crear con todo lo antes mencionado, un discurso de identidad y denuncia más acertado que en sus pasados trabajos (exceptuando la que ya he mencionado me parece su mejor obra), pues vemos cómo a pesar de las carencias y dificultades de vivir en lugares apartados como puede ser la montaña, el campo, la lejanía general, la gente es feliz con su familia, con su gente, y no es casualidad que los protagonistas del documental sean las infancias, y que veamos en su proceso de crecimiento en la adolescencia y juventud, que se decante quien se quiere ir por falta de apoyo de sus padres para seguir sus sueños dentro del núcleo original (como el caso dentro del documental de la niña que se le ve el amor por la educación), y quien se quiere quedar por amor a la tierra y el apoyo de su gente. 


También hay una maestría por parte de Tatiana de mostrar los problemas y peligros a los que se enfrentan estas comunidades que no sólo protegen su tierra y su familia, sino también a los recursos naturales que nos dan vida y alimento a los de la ciudad; y la genialidad es que los muestra no de manera directa, lo hace de manera sí de confrontación, pero de manera concentrada y a través de lo sonoro, como lo es el saqueo de madera, la sequía, y el maltrato y menosprecio hacia la mujer en el estudio y su trabajo en el campo. Antes mencioné que las infancias son los protagonistas del documental, si lo son; pero también los son las mujeres, y celebró que a este documental se le pueda mencionar como un documental feminista. 


No es un tema del todo serio, y creo esto ya corresponde a la ética que cada uno tiene como realizador, y consciente de que todo documental debe llevar el sello y dirección de quien lo realiza ya sea de manera directa (claro ejemplo es La tempestad que es lo que lo hace tan formidable) o indirecta (esto sobretodo en el montaje como lo es el caso de Hasta los dientes de Alberto Arnaut), hay episodios en los que yo sentí que Tatiana se tomaba libertades innecesarias y riesgosas en su narrativa, como el comentario del plato de la mesa, la caída de la abuela, y la pelea de los padres de la niña que quiere ser veterinaria. En estos lapsos yo siento que más que aportar a la narrativa o discurso, están más para crear un arco dramático, porque en muchos sentido son cosas que sabíamos iban a pasar, pero se sobre exponen, o hay una intención de Tatiana a través de la forma, como el abrazo final de la niña mencionada a su madre, en la que evidentemente hay una clara indicación por parte de la producción de lo que debe de hacer. 


Aún así, siento y celebro que Tatiana haya vuelto a las formas correctas que muestran a personas reales que se convierten en personajes reales; porque los temas siempre han estado, y son temas que a Tatiana le importan porque los conoce. 


viernes, 2 de febrero de 2024

Girasoles silvestres.





“Girasoles silvestres” de Jaime Rosales no sólo es una de las películas más interesantes de la 74 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, sino también una de las películas más interesantes que se presentaron en San Sebastián en el 2022, según críticos de la talla de Carlos Boyero, Luis Martínez, entre otros. La película es un melodrama clavado de esos que al menos a mí me ponen muy mal, y no es porque sea una película mala, todo lo contrario, creo que es una película buena, interesante, en cuya trama se abordan situaciones importantes y con una destreza correcta, pero por momentos es tan intensa y fuerte en su desarrolla dramático, que salpica, además muchos de ustedes sabrán que yo soy más de hacer el romance y no el drama. 

Pero bueno, resumiendo un poco la trama y el discurso que se desenvuelve en ella, la película va sobre la vida de una joven madre con dos hijos (con un complejo de estar perdida) que se involucra en relaciones amorosas (algunas peligrosas) en las que la engañan, dañan y vulneran; reflejando el patrón que esta chica repite, por carencias que que jamás se explican pero pueden ir desde lo íntimo, lo profundo y la infancia; y que en algún punto ella repite no sólo por el hecho de que llega un punto en que se vuelve un espejo de todo lo que absorbió en su pasado, sino por el propio peso de su condición y su carga, pero como toda etapa o proceso en la vida, todo se supera si se tiene paciencia para cambiarse a sí mismo, comprender lo que no se puede cambiar fuera de nuestro alcance en uno y los otros, y reconocer la empatía, el amor y el esfuerzo de quien decide estar a nuestro lado. 

La propuesta de Jaime es sencilla y directa, muestra las situaciones como son, con toda su crudeza, sin cargar de un lado o de otro la balanza, sin ser juez y parte, no hay escenas innecesarias de intimidad y eso es de agradecer. Deja correr la cámara y registra a través de desplazamientos simples y naturales, nada que sobrecargue o sobresalte esa noción de naturalidad, uno cree que lo que ve es real, en ningún momento se siente el artilugio del cine, y eso es difícil de lograr, sobre todo en un melodrama. 

Anna Castillo logra la actuación de su vida, si bien al principio parece entrar fría al personaje (el montaje también por algunos tramos pudo haber sido más detallado y menos brusco), rápidamente se hace de Julia y crea a través de ella una complejidad emocional que cala, sobre todo en la escena en que explota y refleja todos los demonios que la han menospreciado. El final, es una belleza por su sencillez y por lo que para mí representa, que es la serenidad del encuentro con la paz y conexión familiar, manteniendo una caminata en calma, lejos de los bajos del lago, y los picos de la montaña, me recordó a “Aruitemo, aruitemo” de Koreeda.