domingo, 7 de julio de 2024
Carmen
miércoles, 3 de mayo de 2023
"Ain´t them bodies saints", de David Lowery.
"El suplente", de Diego Lerman.
jueves, 13 de abril de 2023
Sr.
Siguiendo con la atención a los documentales que tenía pendiente de visionar y con muchas ganas de verlos, llego al llamado "Sr." de Chris Smith, y me parece que es sin duda uno de los más interesantes del año pasado por muchas razones que trataré de puntualizar de la manera más correcta.
El documental filmado entre el 2019 y 2022, retrata la vida y obra de Robert Downey Sr., el celebrado director de cine underground de los años 60's y 70's que cimentó muchas de las bases de la comedia contracultural en la que se verían identificadas tantas causas sociales, e inspiración para cineastas de la talla de Paul Thomas Anderson (hay un comentario bastante gracioso que hace Jr. entorno a la relación entre P.T. y Sr.); y por supuesto, el padre de Robert Downey Jr., quien funge de guía/narrador/hilo para llevar la narrativa de la historia de su padre que padece de Parkinson.
Quizá lo primero que habría que celebrarle al documental es esa libertad, tono hilarante y clave cómica con la que se desenvuelve desde el principio hasta que bien cambia en el tercer acto cuando la naturaleza de la propia película lo demanda. La película es por partida doble como si estuviéramos viendo una película de Sr., pues toda la vibra vira hacia lo que hacía característico su cine, lo hilarante de las situaciones y los personajes, la música, los cuadros contrastantes y cotidianos de una Nueva York vibrante; pero también por el hecho de que él hace su propia versión de su película biográfica, haciendo Chris un ensamble en el montaje final de lo que Sr. mostraba de su cine para ocultar cosas dolorosas del pasado, mientras Jr. trataba de descubrir esas cosas tocando los temas difíciles en la vida de su padre tanto con él como antes de él, y que éste evadía con una gracia encantadora.
Si bien el documental es un trabajo biográfico como el de "Sintiéndolo mucho", y que también hay una figura cercana del protagonista siendo el productor del trabajo, su mano no se siente que influya de buena, mala o manipuladoramente en el mismo, quizá sólo en el tercer acto se siente, pero definitivamente le viene bastante bien a la tesis del documental. Otra de las notables diferencias entre los dos trabajos (sin afán de compararlos, pues como ya lo comenté al escribir sobre este, el documental de Fernando León también me gustó mucho) es que la intención de este, o una de las intenciones, es mostrar y hacer una radiografía completa del hombre al que está generación sólo conoce por ser el papá del famoso actor qué interpreta a Iron Man, y no por sus increíbles y necesarias películas para conocer a un movimiento que surgió en Nueva York en los años 60's.
El documental expone de maravilla la relación padre-hijo que a pesar de lo que vivieron y tuvieron que superar, no se muestra mutis de distanciamiento o resentimiento, quizá resquicios de intentar entender y de querer perdonarse, pero todo envuelto en una intimidad llena de amor y el reflejo de dos personas que podrían ser la misma en tiempos diferentes.
Al final del documental, cuando Sr. ya no aparece y Jr. cuestiona si el documental lo que busca es homenajear la carrera de su padre con todo lo que ello conlleva: inicio/derrumbe/sanación, la relación padre-hijo entre ellos dos y en el acto volverse una carta para el propio hijo de Jr., o un manifiesto entre estar y no estar; yo diría que en distintos puntos del metraje del documental busca cada una de esas cosas, pues como diría el elocuente Sr., nunca se sabe a donde te lleva la película, mientras se filma y mientras se edita; y me parece que todas esas cosas el documental las encuentra y plasma de manera perfecta y natural, sin motes de ambivalencia. Y si bien muchas personas pueden pensar que el final es una cosa maniatada, yo descarto totalmente esa teoría, pues en mi vida he visto llorar a Jr. en ninguna de sus películas como acá lo hace, ni en sus mejores actuaciones; lo cual es un claro ejemplo que él, al igual que su padre, se desprendieron de todo menos de ser ellos mismos y mostrar sus emociones y su llanto de forma real.
sábado, 8 de abril de 2023
"Daisy Jones and The Six": disección de la serie en bloques de capítulos.
1-3 (4/Marzo/2023)
El viernes pasado se estrenó en Prime Video "Daisy Jones and the six" y liberaron tres de los diez capítulos que durará la serie. Y no les voy a mentir, yo la estoy viendo por el mero placer de ver a Riley Keough en la pantalla, pero debo decir que al momento la serie pinta bastante bien. En los primeros tres capítulos cuenta la historia por separado tanto de los "Dunne brothers" (que luego toman el nombre de "The six) como de Daisy Jones, hasta que llegan al estudio a grabar la canción que los pondrá en el mapa: Honeycomb. La serie trata del ascenso de la agrupación y su descenso en el punto más alto de su carrera, en el cual se ven involucrados todos los elementos característicos de las bandas de rock de los años 70's: sexo, adicción al alcohol, drogas; y traición. La serie está basada en el libro escrito por Taylor Jenkins Reid, que a su vez se dice se inspiró en la carrera de los Fleetwood Mac para crear esta banda ficticia. Por supuesto que compraré el libro una vez terminada toda la lectura que tengo pendiente, porque si lo compro ya, la lectura pendiente seguirá pendiente.
4-6 (11/Marzo/2023)
Los capítulos 4, 5 y 6 de la serie le van dando aún más forma al fondo y van haciendo de esta una serie realmente interesante.
El capítulo 4 siento es el más flojo, pues baja considerablemente los decibeles de intensidad, pues vemos el momento exacto en el que luego de roces entre Billy y Daisy por el protagonismo que ella quiere y el rechazo de Billy de que ella forme parte de la banda por lo que sabe que ella significa (la más dura definición del eslogan del rock and roll de los 70's) hasta que gracias a Camila) esposa de Billy (interpretada por la hermosísima Camilla Morrone), ambos hacen una tregua y Billy invita a Daisy a la banda.
Al momento el capítulo 5 es el que más me ha gustado, pues es el que muestra tanto la dinámica que adoptan Billy y Daisy para componer las canciones, y como involucran a la banda para proponer y tener libertad creativa ellos a la hora de tocar, y la tensión de amor-odio entre Billy y Daisy que se extiende hasta el capítulo 6 en el que además se expone cómo Billy y Daisy se escriben canciones de lo que en verdad sienten, y el toque en el fondo de los excesos de la solitaria Daisy. Creo que la actuación más seria de la serie es la de Sam (Billy), y toda la música (tocada por los propios intérpretes/actores) es realmente buena.
Y si bien soy un cínico confeso diciendo que yo veo "Daisy Jones and The Six" sólo para ver a Riley Keough, debo decir que la presencia de la extraordinaria música Suki Waterhouse siendo Karen Sirko, también le da un encanto especial a la serie.
7, 8 (17/Marzo/2023)
Como en toda serie, hay un capítulo que es asaltado de cierta forma a la historia central que, aunque por supuesto esta conectada a todo el universo narrado, su principal función es refrescar la serie para no saturar a la audiencia. Generalmente este capítulo apart es protagonizado por un secundario, en el caso de esta serie el capitulo es el número 7 y es protagonizado por Simone Jackson (Nabiyah Be). Vemos su arribo a Nueva York, su relación con Bernie (Ayesha Harris) y su éxito en los club disco, pero sin llegar a ver materializado su sueño: grabar un álbum. Cuando parece que esta a punto de por fin alcanzar su sueño, un telegrama proveniente de Grecia hace qué abandone la oportunidad y va en busca de la única familia que tiene, Daisy, quien además de darle la noticia que se casa, le dice que no volverá a la banda por la traición de Billy, y Simone al tratar de hacerla entrar en razón (qué al final de alguna forma lo logra) su amistad se ve fracturada por la influencia de el esposo de Daisy sobre ella, hecho que se presenta aun con más peso en el capitulo 8.
Antes de abordar el capítulo 8 como tal, comentar que el capítulo 7 tiene un fragmento en el que se expone y plantea la diferencia y validez del artista que crea arte para ser reconocido o conectar, y el artista que crea para si mismo y los cercanos sólo por el placer de crear arte, y la tesis de esta es que tanto el uno como el otro es valioso siempre y cuando el artista sea honesto con lo que quiere y no quiera llenar apariencias o seguir tendencias.
En el capítulo 8 con el regreso de Daisy a la banda, las tensiones entre ella y Billy no se hacen esperar, y estas las son aun más con la presencia de su esposo Nicky (Gavin Drea) y fuera del escenario, porque en el escenario no sólo la química desborda sus cuerpos, sino que impregna a todos a su alrededor, así sea en un pequeño concierto en Albuquerque o en un Masivo en Miami; aquí es donde más sentido cobran las letras impresas en la Rolling Stones en las que se dice que las canciones escritas entre Billy y Daisy son mensajes en clave entre ellos, y esto es visible tanto para quien los quiere como para quienes no, es en este punto que Nicky empieza a llevarla al abismo haciéndola consumir más droga de la común, hasta que llega el colapso y con este, la plena identificación entre dos almas gemelas.
9, 10 (26/Marzo/2023)
El capítulo 9 vemos lo que se podría decir a la Daisy consciente, pues si bien jamás está sobria, después del evento vivido sabe que tiene que haber un límite en unas circunstancias que ella pueda sobrellevar. La relación entre ella y Billy también llega a un punto de total entendimiento y una estabilidad que hace a ambos volver a creer en ese espejismo que los dos saben perfectamente no pueden vivir, luego del show en SNL y el incidente que sufre Teddy (Tom Wright, genial) quien no sólo es el hombre que creyó en ellos, sino que representa esa figura paterna de la que ambos carecieron. Es en Pittsburgh, cuando el punto de la gira esta en la antesala de la cúspide que todo se sabotea por el incidente entre Karen y Graham (Will Harrison), celos de Camila y Eddie (Josh Whitehouse) y débil honestidad de Daisy y Billy. Daisy sabe lo que la puede salvar de las drogas, y a que tendrá que decir adiós.
El último capítulo recrea las diez horas previas al último concierto de la gira, en Chicago, el último concierto de la banda antes de su desintegración. Y el análisis de este lo haré en resumidas palabras para no caer en revelación de acontecimientos qué puedan estropear la experiencia del espectador al leer esto. Si bien sigo creyendo que la actuación de Sam (Billy) es la más destacada de la serie, el crecimiento de todos los intérpretes es realmente notable y notorio, uno no sabe si son actores haciendo música, o músicos actuando (destacar también la gran actuación de Timothy Olyphant como Rod, el manager de la gira), y si bien el sólo ver a Riley es un placer sabiendo la extraordinaria actriz que es, su crecimiento actoral que alcanza el pico precisamente en el último capítulo, hace ver un desempeño interpretativo como ningún otro, llena de euforia, dolor y emoción en cada plano que aparece. Atendiendo a lo acontecido en esas últimas diez horas de la banda, mientras todos están enfrascados en tensiones personales qué afectan directamente a la banda, los más sensatos terminan siendo Warren (Sebastián Chacon), qué parece ser fue el único que entendió de que se trataba disfrutar de lo que tenían, y Daisy, que en el momento más vulnerable de su vida, en el que podía obtener lo que quería, termina siendo la más sensata y salvando a todos los miembros de la banda, aunque en el acto ella tuviera que alejarse de lo que más amaba y la banda tuviera que dejar de existir, algo que es congruente y elocuente con el contexto cultural de las bandas de rock de los 70's. El final, que en muchos sentidos recuerda al de "How I met your Mother", (me gustó mucho el hecho de que sea la hija de Billy y Camila [cuya actuación siento se desdibuja en los últimos capítulos] quien estuviera haciendo las entrevistas en tono de documental para contar la historia de la banda y el desenlace de cada uno de los personajes) es un tanto cursi, pero para los que son unos románticos empedernidos como su servidor, por supuesto esto no lo va a molestar.
martes, 17 de enero de 2023
Serre moi fort: la forma en que nos comunicamos con nuestros fantasmas.
lunes, 9 de enero de 2023
"Bardo" de Alejandro González Iñárriti: crónica de un delirio de incertidumbres.
jueves, 8 de septiembre de 2022
Nope: los malos milagros.
Entre los años 2015 y 2018, cuatro directores entregaron sus óperas primas en el cine norteamericano, que desde el momento en que se revelaron las primeras críticas, más del 80% de estas vaticinaban el surgimiento de nuevos directores que vendrían a poner el cine de horror/terror en una nueva era en la que se apremiaba a historias bien contadas y desarrolladas, y a sus directores como parte de una nueva generación de realizadores creativos y vanguardistas.
The witch de Robert Eggers, Ex Machina de Alex Garland, Heredity de Ari Aster, y Get Out de Jordan Peele; y los cuatro directores con su segunda película confirmaron lo que se pronosticaba desde sus óperas primas, historias bien desarrolladas, todos siguiendo de alguna forma el género del horror/terror, pero explorando otros temas y corrientes que responden más a los temas que les preocupan y que les gustan, así como su sello visual y creativo muy distintivo, y al día de hoy ya casi todos con su tercera película (sólo Ari Aster sigue en producción de esta), desde mi punto de vista, dos siguen confirmando que ya no son una promesa, sino que son la voz cantante de este nuevo cine, si bien hollywoodense al fin y al cabo, si están al al margen de lo que la big industry sigue vendiendo en sus blockbusters de verano, los dos que para mí aún tienen esa valía intacta son Alex Garland y Jordan Peele, que es de quien escribiremos, así como de esta tercera entrega.
(No incluyo a Robert Eggers porque, a pesar de que sus dos películas predecesoras son portentosas, para mí su Hombre del norte deja mucho que deber, ya que es una película de épica bastante predecible, y que sólo tiene dos o tres momentos realmente brillantes en todos los sentidos, pero de eso a más, creo que no está a la altura de los otros dos)
Y empiezo diciendo que para mí esta película de Peele es su tercera entrega, no sólo porque sea su tercer largometraje como director, sino que es para mí la tercera parte de una trilogía bien definida de sus película que sin duda alguna tienen un lazo en común a la que yo he bautizado como la trilogía de los vicios norteamericanos, en las que se exponen temas muy diversos, pero todos en realidad conectados por el fuerte problema de racismo que hasta el día de hoy sigue azotando la vida norteamericana. Y en esta película no es la excepción, pero como suele suceder en el cine de Peele, aunque las condiciones de desarrollo y supervivencia para este grupo de personas venidas a hacer menos es complicado y severo, siempre logran de alguna forma el final feliz gracias a la hermandad entre ellos, y en Nope no se vuelve a mostrar.
Hay muchas líneas de interpretación y de lectura para esta película, y giran muchos temas y contextos alrededor de ella que trataré de apremiar en palabras muy breves y concisas. El primer tema traído a la mesa es el de la escena inicial, con el programa de Gordy, en el que se suscita un "evento desafortunado" en el que el chimpancé del programa se vuelve loco y ataca a todos los miembros de elenco, excepto a un chico asiático que se esconde. Si bien el evento se toma como un "acontecimiento paranormal", que es congruente con el contexto de la película, el subtexto de esta apertura no es más que la de un grupo segregado y discriminado, que llega a un límite y atenta contra quien lo tiene sometido en contra de su voluntad; y esto es un guiño más que claro a El planeta de los simios, o incluso a Joker. El hecho de que no ataque al niño asiático es también de alguna manera la confirmación de esta idea, ya que sólo ataca a los blancos opresores, no al niño que también es visto como carne fresca que le gusta a la audiencia, y no más, que luego este chico tiene un subtexto completamente diferente seguida la trama, ya como una persona que adapta y acepta la forma de vida norteamericana, sintiéndose un "elegido".
Se expone también el culto por las imágenes perfectas, que se manifiesta cuando quieren capturar la imagen de esta "presencia paranormal" y en la que se expone que las imágenes imperfectas pueden ser catalogadas como "falsas", pero cuando se dan cuenta que la tecnología puede llegar a ser obsoleta en ese sentido, se cae en la experiencia de este camarógrafo con su equipo que podría atravesar una guerra y salir ilesa, pero en este personaje también cae de alguna manera la voz de la experiencia con su desafortunado desenlace y sus últimas palabras, que también podrían interpretarse de dos formas, este "no estamos preparados para esto" bien podría ser el negarnos conocer los misterios más ocultos de nuestro universo, o también el auto sacrificio para conocer aún más las entrañas de lo sobrenatural, sabiendo o creyendo que es en los equipos obsoletos que sólo necesitan mecánica y luz para funcionar, que se pueden desmitificar verdades que "otros" se empeñan en ocultarnos, aún cuando sea con imágenes imperfectas que no son controladas por un ordenador y el Internet.
La película conforma aún más el amor que Peele se empeña en mostrar entre las comunidades minimizadas, reprimidas o menospreciadas por el sistema social, político y judicial de los Estados Unidos (incluso por el sistema cultural, y para muestra, el hecho muy poco mencionado sobre Eadweard Muybridge), y como la hermandad entre ellos es el que los hace seguir adelante, con vida, sin bajar los brazos, con sus complejidades y su riqueza cultural, que va mucho más allá del gusto por la música rap y vestir jerseys de la NBA, incluso se ve con el personaje de Angel.
La película en cuestiones técnicas es un portento, una fotografía más que sublime del extraordinario y muy experimentado Hoyte Van Hoytema, que da la atmósfera que Peele quería para el argumento, los espacios abiertos son espectaculares, y los cerrados son apabullantes, la escena de los monos inflables marcando la pista, es una clase magistral sobre desplazamiento de cámara, no como la cosa horrenda hecha en The gray man. El cast es de una altura impresionante, y por supuesto hay que poner sobre todos ellos al extraordinario Daniel Kaluuya, que hay que decirlo logra hacer un personaje muy distinto al hecho en Get Out, y me parece esta actuación no se debe olvidar en mucho tiempo, aunque no vaya a figurar en ninguna premiación en este departamento.
Quizá como dato final me parece es pertinente hablar de esta "presencia paranormal", y como se asocia su comportamiento con el de un ser vivo, más en concreto, con el de los animales, ahora la pregunta sería: ¿esta es la actitud de un animal marcando su territorio, o de un animal defendiéndose luego de tanto ataque, acoso y acecho de los humanos que lo ven como un espectáculo?. Ahora reformulo la pregunta: ¿Esta es la actitud de un animal, o la actitud de un ser más evolucionado que se da cuenta que todo está mal?











