lunes, 1 de julio de 2024
"El Editor -Versión Final-", o la atinada congruencia de morir en tu lenguaje.
lunes, 29 de abril de 2024
Las cosas donde ya no estaban: como se ven los amores veinte años después.
martes, 13 de febrero de 2024
El eco: las ondas sonoras de la lejanía.
El eco es el más reciente documental de la laureada y experimentada directora méxico-salvadoreña Tatiana Huezo (y que asumo realizó mientras también llevaba la producción de Noche de fuego), y que es co-producido por la distintiva The match factory, me parece tiene lo mejor de su cine documental, pero también algunos vicios de la aproximación que ha tenido al cine de ficción que se crea de la realidad.
Sin duda alguna lo que hay que destacar por sobre todas las cosas de este documental, y que justo de esto también se desprende lo más cuestionable de este, es la narrativa. Tatiana deja que el discurso se cree y exponga a través de los personajes variopintos que tiene frente a la cámara, deja que ellos mismos sean los que se cuestionen y se pregunten cosas los unos a los otros, no confronta ni es tan directo en su fondo y forma como quizá si lo es La tempestad. Vemos cómo de manera natural, Tatiana va descubriendo sus personajes centrales, algo que recuerda al documental Cosas que no hacemos de Bruno Santamaría Razo, aunque el fondo y las intenciones son completamente diferentes.
En el tratamiento de la formalidad, es una obra que raya en lo perfecto, lo visual en el aspecto fotográfico llega a la finura de La tempestad, en la que si bien se veía un armazón más serio cinematográficamente hablando, acá Ernesto Pardo (DP) hace que esa finura se mezcle de manera homogénea con la naturalidad que se desprende por ejemplo en El lugar más pequeño, el que para mí sigue siendo la mejor película de Tatiana a la fecha.
Sin duda alguna hay que hacer una mención más que especial a todo (y todos) lo que tiene que ver con el sonido. La película auditivamente te entra de manera espléndida. Desde el sonido directo que captura los sonidos de la noche, los grillos, los animales, la lluvia, la sequía e incluso de ese silencio sórdido y mudo; la impresionante música compuesta por Leonardo Leiblum y Jacobo Lieberman, que crea una atmósferas que acompañan de manera formidable todo lo que vemos a cuadro y se pinta con luz y sombras; y la mezcla de sonido que hace que todo se escuche en armonía en su conjunto, pero de manera preponderante e identitaria en lo individual; y que por supuesto todo rige para dar más peso a lo que las personas de El eco tienen que decir, sin que se sienta al menos en estos elementos una manipulación, algo de manipulación viene después pero no a través del oído.
Tatiana logra crear con todo lo antes mencionado, un discurso de identidad y denuncia más acertado que en sus pasados trabajos (exceptuando la que ya he mencionado me parece su mejor obra), pues vemos cómo a pesar de las carencias y dificultades de vivir en lugares apartados como puede ser la montaña, el campo, la lejanía general, la gente es feliz con su familia, con su gente, y no es casualidad que los protagonistas del documental sean las infancias, y que veamos en su proceso de crecimiento en la adolescencia y juventud, que se decante quien se quiere ir por falta de apoyo de sus padres para seguir sus sueños dentro del núcleo original (como el caso dentro del documental de la niña que se le ve el amor por la educación), y quien se quiere quedar por amor a la tierra y el apoyo de su gente.
También hay una maestría por parte de Tatiana de mostrar los problemas y peligros a los que se enfrentan estas comunidades que no sólo protegen su tierra y su familia, sino también a los recursos naturales que nos dan vida y alimento a los de la ciudad; y la genialidad es que los muestra no de manera directa, lo hace de manera sí de confrontación, pero de manera concentrada y a través de lo sonoro, como lo es el saqueo de madera, la sequía, y el maltrato y menosprecio hacia la mujer en el estudio y su trabajo en el campo. Antes mencioné que las infancias son los protagonistas del documental, si lo son; pero también los son las mujeres, y celebró que a este documental se le pueda mencionar como un documental feminista.
No es un tema del todo serio, y creo esto ya corresponde a la ética que cada uno tiene como realizador, y consciente de que todo documental debe llevar el sello y dirección de quien lo realiza ya sea de manera directa (claro ejemplo es La tempestad que es lo que lo hace tan formidable) o indirecta (esto sobretodo en el montaje como lo es el caso de Hasta los dientes de Alberto Arnaut), hay episodios en los que yo sentí que Tatiana se tomaba libertades innecesarias y riesgosas en su narrativa, como el comentario del plato de la mesa, la caída de la abuela, y la pelea de los padres de la niña que quiere ser veterinaria. En estos lapsos yo siento que más que aportar a la narrativa o discurso, están más para crear un arco dramático, porque en muchos sentido son cosas que sabíamos iban a pasar, pero se sobre exponen, o hay una intención de Tatiana a través de la forma, como el abrazo final de la niña mencionada a su madre, en la que evidentemente hay una clara indicación por parte de la producción de lo que debe de hacer.
Aún así, siento y celebro que Tatiana haya vuelto a las formas correctas que muestran a personas reales que se convierten en personajes reales; porque los temas siempre han estado, y son temas que a Tatiana le importan porque los conoce.
domingo, 14 de mayo de 2023
Peter Pan y Wendy
jueves, 13 de abril de 2023
Sr.
Siguiendo con la atención a los documentales que tenía pendiente de visionar y con muchas ganas de verlos, llego al llamado "Sr." de Chris Smith, y me parece que es sin duda uno de los más interesantes del año pasado por muchas razones que trataré de puntualizar de la manera más correcta.
El documental filmado entre el 2019 y 2022, retrata la vida y obra de Robert Downey Sr., el celebrado director de cine underground de los años 60's y 70's que cimentó muchas de las bases de la comedia contracultural en la que se verían identificadas tantas causas sociales, e inspiración para cineastas de la talla de Paul Thomas Anderson (hay un comentario bastante gracioso que hace Jr. entorno a la relación entre P.T. y Sr.); y por supuesto, el padre de Robert Downey Jr., quien funge de guía/narrador/hilo para llevar la narrativa de la historia de su padre que padece de Parkinson.
Quizá lo primero que habría que celebrarle al documental es esa libertad, tono hilarante y clave cómica con la que se desenvuelve desde el principio hasta que bien cambia en el tercer acto cuando la naturaleza de la propia película lo demanda. La película es por partida doble como si estuviéramos viendo una película de Sr., pues toda la vibra vira hacia lo que hacía característico su cine, lo hilarante de las situaciones y los personajes, la música, los cuadros contrastantes y cotidianos de una Nueva York vibrante; pero también por el hecho de que él hace su propia versión de su película biográfica, haciendo Chris un ensamble en el montaje final de lo que Sr. mostraba de su cine para ocultar cosas dolorosas del pasado, mientras Jr. trataba de descubrir esas cosas tocando los temas difíciles en la vida de su padre tanto con él como antes de él, y que éste evadía con una gracia encantadora.
Si bien el documental es un trabajo biográfico como el de "Sintiéndolo mucho", y que también hay una figura cercana del protagonista siendo el productor del trabajo, su mano no se siente que influya de buena, mala o manipuladoramente en el mismo, quizá sólo en el tercer acto se siente, pero definitivamente le viene bastante bien a la tesis del documental. Otra de las notables diferencias entre los dos trabajos (sin afán de compararlos, pues como ya lo comenté al escribir sobre este, el documental de Fernando León también me gustó mucho) es que la intención de este, o una de las intenciones, es mostrar y hacer una radiografía completa del hombre al que está generación sólo conoce por ser el papá del famoso actor qué interpreta a Iron Man, y no por sus increíbles y necesarias películas para conocer a un movimiento que surgió en Nueva York en los años 60's.
El documental expone de maravilla la relación padre-hijo que a pesar de lo que vivieron y tuvieron que superar, no se muestra mutis de distanciamiento o resentimiento, quizá resquicios de intentar entender y de querer perdonarse, pero todo envuelto en una intimidad llena de amor y el reflejo de dos personas que podrían ser la misma en tiempos diferentes.
Al final del documental, cuando Sr. ya no aparece y Jr. cuestiona si el documental lo que busca es homenajear la carrera de su padre con todo lo que ello conlleva: inicio/derrumbe/sanación, la relación padre-hijo entre ellos dos y en el acto volverse una carta para el propio hijo de Jr., o un manifiesto entre estar y no estar; yo diría que en distintos puntos del metraje del documental busca cada una de esas cosas, pues como diría el elocuente Sr., nunca se sabe a donde te lleva la película, mientras se filma y mientras se edita; y me parece que todas esas cosas el documental las encuentra y plasma de manera perfecta y natural, sin motes de ambivalencia. Y si bien muchas personas pueden pensar que el final es una cosa maniatada, yo descarto totalmente esa teoría, pues en mi vida he visto llorar a Jr. en ninguna de sus películas como acá lo hace, ni en sus mejores actuaciones; lo cual es un claro ejemplo que él, al igual que su padre, se desprendieron de todo menos de ser ellos mismos y mostrar sus emociones y su llanto de forma real.
lunes, 16 de enero de 2023
Ruido: ¿A dónde vamos cuando nos colma la angustia?
viernes, 13 de enero de 2023
Aftersun: Los oscuros pasillos de nuestra memoria iluminados con luz estroboscópica.
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| Charlotte y su padre, en un viaje de vacaciones que tuvieron a Turquía en los 90's, como en la película. |














