jueves, 7 de junio de 2018

Películas IV





The Grandmaster. La magia de la edición.
La última película realizada por el genio Wong Kar Wai por allá del 2013 antes de incursionar en el mundo de las series, es una maravilla en toda la extensión de la palabra.
Para empezar Kar Wai regresa al género de las artes marciales donde el inicio propiamente su camino en la industria como guionista, y desde mucho antes el confiesa su amor por las películas de artes marciales. La película, en es estricto sentido de la trama es narrada en forma de novela, a destiempos combinando presente, pasado y futuro sobre la vida de Ip Man, uno de los grandes maestros de las artes marciales en la historia (y maestro del finado Bruce Lee) y una de las maravillas más notables no sólo de esta película, sino de gran parte de la filmografía de Kar Wai cuando estas se desarrollan en su país, es que el relato, y retrato de la historia tiene una parte documental que narra la historia de su pueblo, los grandes impactos políticos y culturales que esos cambios han provocado, un fiel retrato de la época ya que en su momento años después estos lo afectaron a él. Un gran guión, prácticamente hecha a la vieja escuela, no hay ninguna duda de la gran destreza y calidad narrativa con la que cuenta natamente el genio hongkonés quien no se repite, el principio parecería lento, pero más bien es que es elegantemente silencioso y cadente, lo que hace en realidad estomarse su tiempo para ponernos en perspectiva con la historia y como de la primavera se pasa al invierno no sólo la vida de nuestro protagónico, sino de toda una nación, que hablando de protagónicos este por momentos parece perderse y el peso de la película recae en el personaje de Zhang Ziyi, Gong Er, quien roba cámara no sólo de lo hermosa que es, sino de la extraordinaria actuación que realiza. Tony Leung en el papel de Ip Man deja confirmado que en cada papel que ha escrito Kar Wai para él tenemos el privilegio de ver a uno de los grandes actores de la historia. La historia es devastadoramente hermosa, si quieren saber sobre la importancia de una buena edición en una película en esta lo pueden entender a la perfección, una película con tantas escenas de acción, o quizá no tantas, pero realmente buen ejecutadas, hacen que uno sea por demás crítico cuando ve cualquier bodrio norteamericano.
Y como una película del director más romántico del cine no puede estar completa sin un romance, la relación entre Ip Man y Gong Er, la cual nunca empieza, y por lo tanto los románticos asumiríamos que nunca acaba, le dan un toque melancólico y lleno de sensibilidad, y hace que la parte final de la película sea realmente emotiva. El único pero que yo le pondría en esta ocasión es que hay un personaje en la película llamado La Cuchilla que pareciera pudo haber sido muy relevante, pero no se le da gran papel en la película, pero aun así con eso la película es una joya.






Call Me By Your Name. La luz y el amor dulce como un melocotón.
Si algo yo puedo resaltar por sobre todas las cosas de esta película, la cual fue una de las grandes comentadas en principio de año al grado de ser considerada por muchos la mejor película del cierre del año pasado, son dos cosas. La primera es el uso de la luz en cada escena, ya fuera natural, artificial, o como efecto visual, donde en más de una ocasión se utiliza este recurso. Y el segundo sin lugar a dudas son las grandes actuaciones de todo el cast, que si bien el joven Chamalet se roba la película, yo también le doy un gran valor a la actuación de Hammer a quien muchos no le den el mismo valor que a Chamalet, incluso algunos llamaron de tibia su actuación, para mi no lo és, simplemente hay que entender al personaje para saber porque este se comporta así.
La película cuenta además con una fotografía hermosa, una música correcta, una historia que tras su adaptación es muy sencilla pero bastante bien ejecutada, tiene un encanto italo-europeo del tiempo en que se narra que seguro en gran parte se debe a la mano del director italiano Luca Guadagnino, y otra gran parte a la Nouvelle Vague ya que si un gran aporte hicieron esta generación de franceses fue sin lugar a dudas el sacar las cámaras de los set´s de filmación y llevarlas a la vida real y retratar los paisajes que el mundo nos regala mientras se cuentas historias de gente común con cámara al hombro. Todo esto amalgama con perfectamente con la historia de amor de los protagónicos que hacen que todo lo que viven, sus coqueteos, su enamoramiento, su despedida; sean exquisitos.
Pero la verdad tuve grandes problemas con la película, sobre todo uno fue el que mas me molestó, y es que hay tres desenfoques de cámara que son groseros, no son ni planeados ni siquiera para parecer pretenciosa la película, son groseros. Y otros detallitos que si los menciono me escucharé muy quisquilloso como el hecho que el ritmo al final viene a menos por lo larga que es, el hecho de que pintan a Elio como un gran lector pero que no lo vemos leer tanto, en fin, cositas que no dañan tanto la experiencia, pero a cambio nos topamos con otras cosas que endulzan la película como la relación de los padres de Elio con este, y el amor tan comprensivo hacia su hijo, la mezcla de idiomas que ensalzan mas su valía. El final mezclada con los créditos como lo vi en Una Bella Luz Interior tiene su encanto y además aporta, ya veremos si hacen una secuela digna de la película, por lo pronto para mi fue una linda experiencia, pero si me lo preguntan a mi, muy lejitos de tres que yo consideraría aun mejores películas del año pasado, y además no expone con tanto aporte sobre el amor expresado entre personas del mismo sexo como quizá si lo hacen Happy Together del director mencionado arriba en la primera película comentada, o en la francesa, La Vida de Adele.






Wonder Wheel. El gran escritor y el sacrificio como liberación.
Saben que soy muy poco objetivo cuando escribo sobre una película de Woody Allen, a pesar de lo que desde hace años se rumora y dice de su vida personal, no puedo dejar de admirarlo como artista que es.
En su más reciente película Allen hace en corto plazo, habituados en los tiempos en que pareciera las películas deben de ser largas ya sea para querer vagamente logrado profundizar, o hacer marketing para vender secuelas venideras, Woody engancha al espectador con una historia técnicamente y narrativamente hablando bellísima. Llena de luz, con una fotografía y un diseño de producción excelsos que hacen resaltar la época más dorada de Coney Island entrelazan la hstoria de varios personajes que viven y trabajan en este mítico parque de diversiones, un salvavidas que quiere ser escritor que se enreda con una mesera que fue una gran actriz que carga con el peso de un marido desaparecido al cual engañó y con quien tuvo un hijo pirómano, (el cual es un personaje bastante complejo) que esta a su vez ahora está casada con un handyman que tiene una hija que regresa luego de haber estado casada por mucho tiempo con un gangster al cual luego de delatar huye de él para que no la mate, y así lavar sus pecados de niña joven y caliente y limar asperezas con su padre, y es cuando esta chica llamada bellamente Carolina (interpretada por Juno Temple) hace su entrada a Coney que todo empieza a colapsar y ponerse confuso en la vida de todos, aunque más en la vida de Giny, (interpretada magistralmente por Kate Winslet) quien pensando que su relación con Mickey la salvaría de su suerte, este queda perdidamente enamorado de la segunda chica (al más puro estilo de Allen) por su vida tan frenética y problemática..
Y es que aunque al principio pareciera que el personaje principal es el de el salvavidas Mickey interpretado por Justin Timberlake (quien hace una actuación decente) en realidad al avanzar la película vemos que no es más que el narrador, pues el personaje principal y el que más peso tiene es el de Giny, quien al más puro estilo de los personajes femenino de Woody esta al final hace una expiación de todos sus pecados perdiendo algo.
Un guión si bien no magnifico y novedoso, pues Woody desde hace años viene copiándose a si mismo, sin reinvención alguna, sabe ejecutarlo a la perfección, y eso es algo magnifico, pues aunque sea lo mismo, nunca es lo mismo. Mi único problema con la película es el personaje del esposo de Giny, Humpy, interpretado por Jim Belushi, ya que por momentos es detestable, incluso con problemas de dicción barbara, aunque si somos justos y analizamos bien la trama, al ser un ex-alcóholico, esto podría muy bien justificarse, de modo que Woddy siempre atento y congruente con lo que mejor sabe hacer y callándome el hocico, pues si algo sabe hacer bien Woody por sobre todas las cosas, es escribir buenos personajes, y mejores guiones.






La Vida de Calabacin. Las películas cortas llenas de potencia.
Sin duda alguna esta es la clase de películas que yo le pondría a mis hijos pequeños para que vieran si los tuviera.
Hermosamente hecha con la técnica que más amor aporta al cine (después de la animación japonesa) como lo es el stop-motion, una película francesa, de poco más de una hora, que narra como luego de que un niño pierde a su madre accidentalmente, quien era una mujer alcohólica y le da poco amor, pero que aún así él amaba mucho, al no saber donde está su padre este es llevado a un internado, ahí cuesta arriba gracias a su amigo policía, y una nueva chica que llega con problemas también en su pasado, logra ver el lado más humano y bueno de la vida.
Una película muy sencilla, simple, pero que es capaz de exponer y explicar a los más pequeños grandes problemas de la vida y lo que es crecer como el sexo, la muerte, el buylling, la amistad, el amor, la empatía, el ayudar al otro, la redención, de una manera muy directa y a la vez bella, delicada y elegante. Con muchísima más propuesta que muchas películas de Disney. Denle la oportunidad y vean una película que no siendo en su estricta naturaleza para niños, les puede dejar mejores enseñanzas que cualquier película de superhéroes que me mencionen.







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