sábado, 17 de enero de 2015

"You Do Something To Me...." Magia a la luz de la luna



Y Woody Allen no lo volvió a hacer. Sinceramente yo no sé que estoy haciendo escribiendo esto para ustedes, yo debería de estar en el sur de Francia, en La Costa Azul, yendo a los verdaderos cafés y bailando Hot y Jazz con una francesa, yo debería de haber nacido en los años veinte.


Magia a la luz de la Luna es el filme que nos ha hecho el favor de regalar en el año 2014 Woody Allen, (porque ir a ver una película de Woody Allen al cine para nada se le debe de considerar como un gasto, es ver en realidad arte, escuchar arte y sentir arte; y dicho sea de paso puedes aprender algo sobre la vida, el "complicadísimo" amor y el existencialismo) nos narra la historia de un famosísimo y egocéntrico mago que es la atracción más grande en todo Europa en los años veinte, un día acabado su show en Londres llega y lo visita un amigo mago (su único amigo) que le pide ayuda para desenmascarar a una joven norteamericana que se hace pasar por una medium, el que no cree en un plano espiritual y que no ve más allá de lo que tenemos ahora y que el pensar en otra vida u otra realidad sería esperanzarnos para al final sufrir más de lo que estamos condenados a vivir en esta insatisfactoria vida sin sentido (prácticamente el papel protagónico es Woody Allen como en todas sus películas pero ahora maravillosamente interpretado por Colin Firth que no pierde su magnífico acento inglés) Así que decide viajar a la siempre hermosa y maravillosa Costa Sur de Francia para ayudar a su amigo, estando ahí primero decide visitar a su tía la cual es una mujer encantadora por la cual Stanley tiene un gran amor casi maternal y que a la vez es la persona que pone en su boca lo que piensa y siente en verdad, entonces conoce a la "impostora", y desde el momento en que la ve queda impactado por su belleza y por su don, al principio excéptico y defendiendo el sentido común y racional que era lo único que lo había acompañado toda la vida, niega rotundamente que aquello pueda ser real y que aquella chica, Sophie solo era una charlatana que quería robar todo el dinero de la familia a la cual tenía maravillada con su poder de ponerse en contacto con el más allá y hablar con el difunto esposo de la señora y al hijo menor con el cual está comprometida. Entonces una tarde mientras Stanley lleva a Sophie a visitar a su tía ésta le dice a la tía al tocar un collar de perlas que le presta sobre su único amor que la dejó, al presenciar aquella cosa Stanley y saber que él no le había contado nada decide caer ante el encanto de aquella seductora joven. Él cree ahora en un mundo mejor lleno de magia y posibilidades y misterios y empieza a tener la idea de que en realidad la vida si tiene un propósito y de que en verdad se puede hacer feliz, entonces de regreso a la casa y ya siendo demasiado tarde el vehículo se descompone en medio de la carretera y empieza a llover, empiezan a correr hacia el bosque y llegan a un viejo observatorio que Stanley visitaba de niño, llegan y se meten se están ahí hasta que deja de llover, Stanley y Sophie tienen su primer acercamiento y Stanley empieza a sentirse más feliz, este duerme una pequeña siesta y cuando despierta y ya había parado la lluvia abren el techo de la observatorio, y en vez de sentir ahora que el universo era enorme y amenazador como lo sentía años antes, ahora tiene la capacidad de verlo como algo hermoso. El prometido de Sophie se va por una semana a París y Stanley y Sophie pasan todo ese tiempo juntos, desde paseando en coche y viendo en el voladero el mar azul que le da su nombre a las costa sur de aquel país, paseando en las playas de las rocas, en los jardines floreados de primavera, bailando; y así ambos, ella sabiéndolo, y él no tanto más que sólo creyendo que es más feliz porque ha encontrado el motivo por el cual ser feliz (que en un principio piensa es el descubrimiento de ella y ese algo más que todos buscan para dar sentido a sus vidas, para al final darse cuenta de que lo que lo hacia ser más feliz y que su vida fuera ya especial; era ella) empiezan a sentir sentimientos el uno por el otro.

La verdad no me gustaría contarles mucho de la trama porque si lo leen aquí quizá ya no la vayan a ver, así que sólo les contaré hasta aquí para que se queden con la tentación de saber en que termina que créanme, aunque es un final a la Woody, no es el que uno llega a imaginarse por un momento, y digo el que uno llega a imaginarse porque para los que conocen bien la obra de Woody sabrán que la mayoría de sus películas que hablan más de romantisísmo que de intriga terminan con un hombre solo reflexionando sin ninguna de las dos mujeres. Y es que yo no entiendo, aunque si lo aplaudo esta necesidad de Woody Allen por plasmarse y proyectarse en estos amores imposibles como la cura y salvación de su pesimismo ante la vida defendiéndose tras la obra de los grandes pensadores como Nietzsche o Freud, siempre mostrándonos y haciéndonos enamorar de historias con jóvenes mujeres dulces, encantadoras y hermosas (la verdad no creo poder llegar a ver en otra película a Emma Stone tan encantadora) enamorándose, no ellas antes que ellos aunque no se den cuenta hasta el final, de hombre maduros (como él) que son bohemios, mal humorados, un tanto hasta aburridos, pero apasionados amantes artistas; y además añádanle a esta peculiar pero siempre misma historia de amor (si repetirse es así de genial, déjenme ser como este genio) la Costa Azul Francesa, la película es visualmente seductora, hermosa y maravillosa, la fotografía y esos cuadros y escenas en exterior tan llenas de colores a las que últimamente nos está acostumbrando Woody, hacen de esta película exquisita y perfecta.

No les he comentado esto pero es de lo más imprescíndible, y digo que es de lo más imprescindible porque son las cosas, además de la historia claro está, que le dan su verdadera belleza al filme. Para empezar el comienzo no puede ser más hermoso, como es costumbre de las películas de Woody, los créditos importantes van a inicio, y en esta ocasión acompañados de ellos la que para mi es una de las canciones más hermosas de todos los tiempos escrita por el gran Cole Porter, "Do You Something To Me", yo ya sabía que empezaba con esta canción porque en el blog "Razón del Gusto" ya había leído la reseña que nos habían compartido tan maravillosamente reflejada y el amor que la propietaria siente por esta melodía también, yo me enamoré de está por la película que también es de Woody Allen, Anything Else (que también después utiliza en Poderosa Afrodita y Midnight in París) y si supieran la emoción que sentía mientras escuchaba esta canción en el cine, ya se los había comentado en mi Facebook personal cuando fuí a verla, que esta es la primera película de Woody Allen que veo en el cine, Ni Midnight In París, ni Blue Jasmine, ni Match Point, ya ni hablemos de Manhattan o Annie Hall o La rosa Purpura del Cairo (ni siquiera había nacido aun cuando estas se estrenaron en el cine) Y no es porque hasta hace unos meses haya descubierto a Woody Allen y su cine psicoanalítico, no; sino porque como también lo comenté en ese mismo comentario que hice, en México no se le da muchas salas de exhibición además de que no se le brindan mucho tiempo, lo más que se le llegan a dar a películas como las de Woody Allen son dos semanas, lo cual a veces por mi ritmo de vida y mi trabajo me impide verla en tiempo y forma, así que como sabrán esta ocasión mi ida al cine fue doblemente especial.

Ahora, me gustaría comentarles un par de anécdotas que me pasaron mientras miraba la película. Pues bien, como ya les comentaba, cuando empieza la película y empieza a sonar You Do Something To Me, fue tal la emoción en mi que yo empecé a cantar la canción como si la estuviera escuchando en mi reproductor de música, no lo pude constatar como tal, pero yo empecé a sentir la mirada de los demás en la sala (que no eran muchas personas, para variar cuando se ve una buena película) yo era el único que cantaba. Y la otra es que cuando ya se había acabado la película y todos empezábamos a caminar para la salida un tipo atrás de mi empezó a decir que él jamás iría otra vez a ver una película de Woody Allen, que era un director que se repetía ya mucho y que se había encasillado, y en ese mismo momento me sentí en una escena de una película de Woody (los que conocen las películas de Woody Allen sabrán de inmediato a que escena y que película me refiero) y aunque el comentario del tipo me molestó, pero a la vez me sentí feliz de verme en una escena de Woody Allen, solo diré; porque prometí que este año ya no insultaría tanto, que en gustos se rompen géneros.

Y ya sólo para terminar me gustaría compartirles una frase que me pareció de lo más maravillosa, es cuando Stanley trata de convencerse de que no se ha enamorado de Sophie pues eso sería de lo más irracional, pues él al igual que ella está comprometido de alguien que lo ama como es y que es una mujer de lo más culta y de su clase intelectual y en cambio Sophie es una bruta y su tonto prometido toca un ridículo Ukelele y ella no dejaría al joven millonario y él no se podría permitir estar con una mentirosa y tramposa, entonces la tía le dice algo así:
(disculpen si me equivoco pero estaba tan metido en toda la magnífica escena que no lo memoricé muy bien)

"Quizá la vida y el mundo tengan un propósito, o no; pero eso no impide que exista en ellos un poco de magia"

Pertinente quizá sería hablar también de toda la banda sonora que ha utilizado Woody Allen en sus películas, pero es tan compleja y tan larga la lista de maravillosas melodías que nos ha enseñado este genio que mejor será dedicarle toda la siguiente entrada solo para ello.






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