Advertencia:
Un poco la intención de este texto es el que no tenga ni pies ni cabeza, porque la película como tal tampoco tiene ni pies ni cabeza, en el mejor de los sentidos posibles que pueda tener esta frase. También advertir que no es una película apta para señoros (tómese esta palabra en el peor sentido posible de la palabra) y/o cabezas cuadrada de mentalidad cerrada.
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Esta pieza inventiva y experimental con cierta aura metacinesca, dirigida por Albertina Carri, es sin duda una de las cosas más raras, libres, libertinas, inclasificables y maravillosas que he visto en lo que va del año. Atraviesa toda frontera existente (y de manera fantástica) y danza en plena libertad entre lo lúcido, lo lúdico, lo irreal, lo inconsciente e incluso lo surreal; pero con una carga muy real desde la literalidad respecto al placer del presente y el dolor del pasado. Una sencillez narrativa y la profundidad discursiva que se sirve de muy poco para ser significativa y propositiva: por momentos parece vemos una soft-p0*n-movie lésbica, por momentos pareciera una peli serie B producida y bendecida por el mismísimo John Waters, por momentos pareciera más un thriller de misterio paranormal, incluso pareciera tiene algo del cine de Citarella-Llinás (espero no estar ofendiendo a nadie con esta declaración) más allá de las presencia de dos de las chicas de Lava.
Ahora paso a un facto duro pero cierto: la acogida de la película en su natal Argentina no ha sido tan buena como la recepción que le brinda su servidor hasta este momento, y un tanto la opinión a esta se ha manifestado sobre todo en el sentido de que mucha queja recae en el hecho de lo complicada que ha sido la situación en cuanto al financiamiento del cine argentino en los últimos años, y no se cree que proyectos como este se lleven dicha guita. Ahora, respecto a esa postura, que por supuesto se entiende y yo sería el menos indicado en juzgar, creo que más que castigar a las obras que ganan dichos fondos (que también hay que juzgarlas y criticarlas, pero no en base a eso, o al menos no con tanta severidad respecto a eso) es castigar a dicho sistema que da fondos a las llamadas vacas sagradas (por lo poco que investigué de Carri [es la primera película que veo de ella] es una veterana] por este tipo de películas que son más libertarias y sin aparente carga social (que hablando de ésta por supuesto que la tiene, pero se tiene que ser paciente), aunque también esa postura significativamente coarta la valentía y la libertad creativa de los artistas (y de eso está película tiene un montón) sean nóveles o de largo tramo. Y yendo aún más hondo me atrevo a hacer este comentario: sería estar un paso más cerca de una postura fascista y un sistema opresor.
Yo considero que la película es ambigua en el sentido que te invita como espectador a confrontar y contrastar miradas, y tomar partido: la puedes ver como una película que hace una crítica constructiva sobre temas varios e importantes, o que se sirve de un sensacionalismo pueril (y del erario público) para hacer hincapié en su demostración a base de apologías. Es una película que te incita y te invita a argumentar tu postura, y yo mil veces prefiero eso a una película soft-trash-food que te vende un producto made in usa sobre el fascinante y al alcance de todos american dream de hacer un cine industrial de superheroes y magnánimas e interminables explociones. La pieza de Carri emana ideas que flotan, fluctúan y chocan, y que jamás aterrizan en una narrativa coherente y arquetípica de esas que los eruditos de las academias defienden a capa y espada como los dragones medievales que son y que buscan a toda costa sostener hegemonías. Esta película es libre en todo ámbito y aspecto, punto. Es difícil, complicada y compleja, pero también única.
La última media hora de la película discursivamente hablando, es una locura, pero también es una joya, y un poco acá se justifica todas las ideas sueltas y libertades que se conceden en el resto de la película, lo cual podría verse como un premio al final del camino, que también comprueba una teoría que últimamente he estado desarrollando: los vampiros se están volviendo a poner de moda.

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