El cine es una posibilidad.
Haguemez una pelucula
Loquísima, tré pirata; pero me encantó
La composición fotográfica está perrísima y la colorización le da harta personalidad.
Pobres bestias. Todo el día esperando que les lancen un hueso. como los artistas.
La música, las locaciones, todo muy requete-chulo. Las actuaciones, muy cagadas en el buen sentido de la palabra.
Si me dieran una moneda por cada ocasión en que Lázaro hace lucir a Luis Gerardo Méndez como mejor actor de lo que es, tendría dos monedas, lo cual no es mucho, pero no deja de ser una rareza y algo muy poco habitual. Por cierto, Don Daniel Gimenez Cacho, todo un capo.
Los huevitos bien puestos,
el corazón a la izquierda,
y bien listo para los macanazos.
Discursivamente cimienta y explora bases y temas importantes muy por debajo del agua (idiosincrasia por el patriotismo, la función del arte entorno a esto, la prostitución del mismo y de dónde vergas viene ese dinero cuando no se chupa de los fondos gubernamentales), y narrativamente hablando aunque por momentos pareciera discorde y hasta algo experimental, su abordamiento al menos a mí me pareció algo interesante. Aunque eso si y no hay que dejar de mencionarlo: muchas veces sus formas tanto lingüísticas como técnicas y narrativas bordean con un trasfondo cómico que va de lo satírico a lo totalmente burdo y sinsentido, pero mucho más fino y propositivo a mi lectura que lo que han hecho y desarrollado Mohar y Narro cuyas últimas películas han dejado mucho que desear y se han quedado por abajo de la película de Emiliano Rocha. Pero aún con ello y aprovechando ahora que hago mención de estos dos, me parece que Emiliano se les integra perfectamente para formar el tridente absoluto mexicano del humor absurdo y la comedía satírica, haciendo de esta película un clásico automático y fascinante pieza de esta corriente.
Tiene algo jodorowskiano, algo de Lanthimos, incluso algo Felliniano más allá del italiano.
El cine es el arte de gastar dinero.

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