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sábado, 25 de enero de 2020

The Lighthouse, de Robert Eggers.




Si al empezar a ver esta película, alguien me hubiera dicho que iba a terminar queriendo escribir sobre ella, y revisando algunas películas para escribir sobre el porque es a mi consideración una de las mejores propuestas del 2019 en el cine (aún no me decido entre el 2018 y 2019 para ser el año más prolifero en el cine de los últimos 10 años), no se lo hubiera creído.

(Empezaré escribiendo para ustedes, que trataré de ser lo más breve posible, y que trataré de no revelar mucho sobre la trama de esta, aunque eso arruine mucho de la premisa de hacer un texto como el que pretendo hacer)

Para empezar a escribir sobre la película del muy notable ya director Robert Eggers en el cine de autor, (con tan sólo dos películas en su haber [su ópera prima, la estupenda The Witch] y que coescribe con su hermano) sobretodo en el género del terror; debo decir que tenía todo en su contra para que la película no me generará más allá del asombro visual, cosa que ha quedado más que claro luego de ver 1917, no es suficiente para mí. (He decidido no escribir en el blog sobre ella, pero si alguno de ustedes desea checar mi percepción de la misma, pueden leer algo que escribí muy brevemente sobre ella por acá) Pero empezaré escribiendo que la película es una pieza que siempre va de menos a más, siempre en aumento en vitalidad y energía, es una fuerza que va in crescendo constantemente hasta el final.

El principio de la película no revelaba mucho en si, sólo los planos estilizados en un formato de tamaño 1.19:1, (formato que en este género es muy valioso por el efecto que te da de claustrofobia) y filmada en 35 mm; pero no hay mucho de donde "agarrarse". Pero conforme la película se desarrolla, y la trama avanza, vamos encontrando todos los valores en ella. Sin duda tendríamos que empezar hablando por las actuaciones.

Yo no podría decir que ni Dafoe ni Pattinson firman la actuación de su vida, porque ambos desde hace ya muchos años (sobretodo Dafoe) han demostrado ser unos actores muy completos. Hablar de las injusticias que su propia industria les ha inferido al verse negado ya no digamos un reconocimiento, muchas veces una mención a lo que les encantan dar por mero populismo y con unos criterios cada vez más obsoletos y puristas, (como lo son los Golden Globe, o los Oscars) es algo en lo que no me enfocaré, no hay a mi parecer un premio que les pague por todo lo que han cosechado en su carrera, y a nosotros la satisfacción de poder verlos en pantalla, ahí es donde ganamos los cinéfilos. El ensamble creado entre ambos, mezcla de técnica y salvajismo al más puro estilo de Klaus Kinski, un despliegue de talento descomunal y sin igual.

La recepción que tuvo la película por parte de la prensa norteamericana en su estreno en el TIFF me parece fue muy rebasada, incluso hasta sensacionalista. Por un lado, varios "especialistas de cine" la sublimaban al grado de compararla, incluso poniéndola a la par del mejor cine de Tarkovski, y otros daban una lectura a una posición férrea contra el machismo, que si bien si hay esa disyuntiva en el planteamiento más allá de lo enfocado en la trama, en un subtexto aparte, me parece hay muchos otros temas que se tocan con mayor profundidad y más importantes.

La película, además de los temas que expone abiertamente, como lo son los relatos marinos de índole sobrenatural, hace un claro análisis a un tema en particular: la locura.

La película nos hace ver y entrar en una locura que comparten estos dos hombres que tienen que pasar un largo tiempo solos con sus demonios y temperamentos, en algún punto de la película incluso se podría dar la lectura que los dos hombres bien podrían ser uno: el antes y el después de la locura. (Como se expone en la película mexicana Almacenados, pero sin la locura de por medio) Mucho se habla de la influencia del cine de Bergman en esta película, yo en preciso puedo hablar de una sola película de Bergman como influencia directa para que Eggers plantara la cámara como la plantó, y por supuesto la otra lectura que se puede dar a la naturaleza en la relación de estos dos hombres: la suplantación de identidad. La película a la que me refiero a todas luces es Persona.

Pero más que la influencia, o las similitudes con esta obra de Bergman, a mi me gustaría exponerles su similitud con el cine de un director contemporáneo y dos de sus películas que me parece, son claves en el siglo que transcurre: Paul Thomas Anderson.

"PT" (como le decimos los cuates) cuenta con dos películas que han sido influencia irrefutable para muchos de los nuevos directores hoy día, en Eggers no es la excepción esta influencia. There Will Be Blood (que para muchos críticos de cine es la mejor película en lo que va de la década, a mí honestamente no me emociona tanto, quizá sea la que menos me emociona en la filmografía de Anderson) es una película sobre la ambición al poder de un hombre, y su enfrentamiento con la figura que representa una amenaza a su ambición. Para quien conozca la película y ya haya visto The Lighthouse, no podrá negarme la similitud que hay entre el clímax y enfrentamiento entre los personajes en The Lighthouse antes del final, y la escena final de la cinta de PT. Incluso el rostro del personaje de Pattinson cubierto de sangre es una cantada referencia al rostro del personaje del excelso Daniel Day Lewis con el "petroleo sangriento".

La otra película en cuestión es la que para mí es su mejor película, una de mis películas favoritas de todos los tiempos, y para mí una segura nombrada entre lo mejor de este siglo: The Master. En ella se muestra la relación entre dos hombres trastornados, de temperamento fuerte, que siempre están en constante conflicto, pero que no pueden estar alejados el uno del otro. ¿Encuentran coincidencias con The Lighthouse? (Un par de cosas comentar además: la primera, la bebida que se preparan en el faro ambos Thomas es muy similar a la bebida que prepara Freddie Quell a su "maestro", a quien a como dé lugar, quiere reemplazar y tomar el lugar de su maestro, al que ve como un padre, y confronta sus ideas y prácticas. Y la segunda, y ya lo había comentado, hay que ver el par de actuaciones tanto de PS Hoffman y Joaquin Phoenix, acá estos dos vaya que si dan su mejor actuación.

Irrefutable el campo visual tan magnífico y esplendoroso y recrea y crea Eggers entre la locura de ambos, con una atmósfera envolvente y que te saca de quicio entre desvarío y grito (acá deja muy en claro el director que si de algo sabe, o en algo es un experto, es de todos los elementos que hacen lucir a una película en el campo del diseño de producción) y la película es una clara muestra de que no siempre hay que seguir una "lógica" narrativa o convencional entre los elementos de una historia, aunque siempre haya esa lógica, aunque muchos no puedan ver ese, como a mi me gusta llamarlo: hilo conductor que nos lleve a la madriguera del conejo.

 Y desde luego mencionar el final, la dura realidad de no soportar lo que el "otro" (lo que sea que signifique ese "otro") absorbía, y que lleva al codicioso a la destrucción, cual Prometeo. Que por cierto, que relevancia han tenido los relatos griegos en películas tan esplendidas en el 2019, un ejemplo más: Retrato de una mujer en llamas, de la que escribiré en la revista Cinéfagos.

Finalizo mi texto parafraseándome a mi mismo: "El cine muchas veces es una fuerza bruta en la que tienes que internarte y dejarte llevar".



BROTHERS a film by Robert Eggers from MEMORY on Vimeo.
Acá les comparto el cortometraje que realizó Eggers antes de saltarle a su primer largo. Extraordinario.

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