Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

martes, 31 de agosto de 2021

Alejandra, todavía Alejandra: el arte de mostrar el truco.





Julio Hernández Cordón, Alonso Ruizpalacios, Alejandro Jodorowsky, Jan Svankmajer, Truffaut; son sólo algunos directores que han fracturado de alguna manera esa zona segura del cine para mostrarse no sólo a ellos mismos, sino también para mostrar el truco del cine, ya sea de manera directa, confrontando al espectador cara a cara con la obra, o de manera indirecta, con algo más de propuesta creativa. Hago este paréntesis introductivo para hablar del más reciente cortometraje dirigido por Andrei Maldonado, "Alejandra, todavía Alejandra".


El cortometraje nos presenta a Alejandra, una chica alegre a la que sigue la cámara mostrando la rutina de su día a día mientras escucha el horóscopo en su walkman en efecto loop. La vemos interactuar con su entorno, con su persona, con su soledad, hasta que es abordada por una presencia improbable. En la segunda parte, vemos a otra joven de aspecto triste haciendo cosas bastante similares, ambas llaman por teléfono pero, ¿a quién estarán llamando? ¿Por qué nadie contesta? ¿Será acaso tan improbable la presencia de esa persona con la que se encuentra?
¿Será que eso ve la gente triste que está a punto de morir? ¿Será el disfraz? ¿La realidad?¿Quizá el pasado?


El cortometraje se sirve de un sin fin de elementos creativos que hacen toda una experiencia el visualizar este trabajo, los trucos empleados por Andrei no son sólo justificados, sino que además dan testimonio de lo que él quería mostrar a través de la realización de este proyecto.

Partiendo de la forma en que utiliza la fotografía y los movimientos de cámara para dar una especie de estado onírico a la narración y al argumento que se va desarrollando, hace que la lógica que se apodera de la historia tenga total congruencia dentro de sí misma, y sea muy símil a si lo estuviéramos soñando.

Otro de los trucos empleados a la perfección por Andrei, y que me parece además enriquece aún más el lenguaje que él emplea en este corto, es el uso que ejerce de las palabras escritas sobre la pantalla, no sólo da evidencia de la enorme influencia que tiene la figura de Alejandra Pizarnik sobre el cortometraje, sino que además, de alguna manera también da evidencia de la presencia tan importante que tienen las letras en la vida del realizador, acá él da muestra de su presencia de una manera no tan directa, pero si bastante rica y propositiva, sin contar además de la gran presencia que tiene a través de la música, realizada por él mismo.

Con este trabajo deja en evidencia una vez más la importancia más que primordial del personaje femenino en sus trabajos, lo fácil que le resulta a Andrei trasgredir los lenguajes, tanto el cinematográfico como el poético, apropiarse de ellos y reinventar el arte; y sin lugar a dudas y lo más importante, el mejor final de todos sus trabajos hasta ahora. El arte de mostrar el truco del cine y la ficción, Andrei lo deja en manifiesto de una manera aún más directa, pero esa la tendrán que encontrar ustedes mismos, es tan poderoso el resultado de este trabajo que quizá sus ojos no lo percibirán, y si lo perciben, se darán cuenta que para nada demerita el resultado final.

martes, 10 de agosto de 2021

Normal People de Sally Rooney. (Fragmentos)





Marianne prepara la cena, espaguetis o risotto, y luego él lava los platos y ordena la cocina. Recoge las migas de debajo de la tostadora y ella le lee chistes de Twitter. Después se van a la cama. A Connell le gusta entrar muy dentro de ella, despacio, hasta que a Marianne le cuesta respirar y jadea y se aferra a la almohada con una mano. En ese momento su cuerpo parece tan pequeño, y tan abierto... ¿Así?, le pregunta. Y ella asiente y a veces golpea la almohada con la mano, soltando grititos ahogados cada vez que él se mueve.
Las conversaciones de después son muy gratificantes para Connell, a menudo dan giros imprevistos y lo empujan a expresar ideas que nunca antes había formulado de un modo consciente. Hablan de las novelas que está leyendo él, de la investigación que está estudiando ella, del momento histórico concreto en el que están viviendo, de la dificultad de observar dicho momento mientras ocurre. A veces tiene la sensación de que Marianne y el son como patinadores artísticos, improvisan sus conversaciones de una forma tan hábil y con una sincronización tan perfecta que a ambos les sorprende. Ella se lanza grácilmente al aire y, cada una de las veces, sin adivinar cómo lo hará, él la coge.


Al cabo de un rato la oye decir algo que no logra entender.
No te he oído.
No sé qué pasa conmigo, dice Marianne. No sé por qué no puedo ser como la gente normal.
Su voz suena extrañamente fría y distante, como una grabación que reprodujeran cuando ella ya no estuviese o se hubiera marchado a otra parte.
¿En qué sentido?
No sé por qué no consigo que la gente me quiera. Creo que debió de pasarme algo malo al nacer.
Marianne, hay mucha gente que te quiere, ¿vale? Tu familia y tus amigos te quieren.
Ella se queda unos segundos callada, y luego dice:
No conoces a mi familia.
Connell ni siquiera se ha dado cuenta de que ha usado la palabra <<familia>>; sólo buscaba algo tranquilizador y significativo que decirle. Ahora no sabe qué hacer.
En esa misma voz extraña y átona, Marianne continúa diciendo:
Me odian.
El se sienta en la cama para verla mejor.
Ya sé que tienes discusiones con ellos, pero eso no significa que te odien.
La última vez que estuve en casa mi hermano me dijo que lo que tenía que hacer era suicidarme.
Maquinalmente, Connell se sienta aún más recto y se quita la colcha de encima como si fuera a levantarse. Se pasa la lengua por dentro de la boca.
¿Por qué te dijo eso?
No lo sé. Dijo que si estuviese muerta nadie me echaría de menos porque no tengo amigos.
¿Y no le dijiste a tu madre que te había hablado así?
Estaba delante.
Connell estira los músculos de la mandíbula. El pulso le palpita en el cuello. Intenta visualizar la escena, los Sheridan en casa, Alan diciéndole por algún motivo a Marianne que se suicide, pero le cuesta imaginar a una familia comportándose como ella ha explicado.
¿Y qué dijo?, pregunta Connell. Es decir, ¿cómo reaccionó?
Creo que dijo  algo en plan: Ay, no la animes.
Despacio, Connell exhala por la nariz y deja escapar el aire entre los labios.
¿Y qué lo provocó? O sea ¡cómo empezó la discusión?
Percibe que algo cambia en el rostro de Marianne, o se endurece, pero no sabe decir qué es exactamente.
Crees que hice algo para merecerlo.
No, evidentemente no estoy diciendo eso.
A veces pienso que debo de merecerlo. Si no, no entiendo por qué ocurre. Pero cuando está de mal humor se pone a seguirme por toda la casa. No hay manera de evitarlo. Entra en mi propio cuarto, le da igual que esté dormida o lo que sea.
Connell restriega las palmas de las manos sobre la sábana.
¿Te ha pegado alguna vez?
A veces. Menos desde que me marché. A decir verdad, eso tampoco me importa tanto. El tema psicológico me toca más. No sé cómo explicarlo, en realidad. Sé que debe de dar la impresión de que...
Él se lleva la mano a la frente. Tiene la piel sudada. Marianne no termina la frase para explicar qué impresión debe de dar.
¿Por qué no me lo habías contado?
Marianne no dice nada. Hay poca luz, pero alcanza a ver sus ojos abiertos.
Marianne... En todo el tiempo que estuvimos juntos, ¿por qué no me contaste nada de esto?
No lo sé. Supongo que no quería que pensaras que estaba tarada o algo. Supongo que tenía miedo de que luego me rechazaras.
Connell se tapa la cara con las manos. Nota los dedos fríos y sudados sobre los párpados y tiene lágrimas en los ojos. Cuanto más fuerte aprieta con los dedos, más rápido se escapan las lágrimas, húmedas hacia la piel.
Dios, dice. Tiene la voz pastosa y se aclara la garganta. Ven aquí.
Y ella va hacia él. Connell siente una vergüenza y una confusión terribles. Se tumban cara a cara y él abraza su cuerpo.
Lo siento, ¿vale?, le dice al oído.
Marianne se aferra a él, lo rodea con los brazos, y Connell la besa en la frente. Sin embargo, él siempre creyó que estaba tarada, lo pensó de todos modos. Cierra fuertemente los ojos con culpabilidad. Sus caras están calientes y sudadas. Piensa en lo que ella ha dicho; Creí que me rechazarías. Su boca está tan cerca que nota la humedad de su aliento en los labios. Empiezan a besarse, y su boca le sabe oscura como el vino. El cuerpo de Marianne se mueve contra el suyo, él le acaricia el pecho, en unos segundos podría volver a estar dentro de ella, y entonces ella dice:
No, no deberíamos hacer esto.
Y se aparta sin más. Connell se oye respirar en mitad del silencio, la patética agitación de su respiración. Espera hasta que se calma, no quiere que se le quiebre la voz cuando empiece a hablar.
Lo siento mucho, dice.
Ella le estrecha la mano. Es un gesto muy triste. Connell no se puede creer la estupidez de lo que acaba de hacer.
Lo siento, dice de nuevo.
Pero Marianne ya se ha dado la vuelta.


Se sumen en un nuevo silencio. Marianne se vuelve a tumbar en la cama, mira la luz, nota cómo se le enciende la cara.
Pensaba que estabas enfadado conmigo.
Vaya, lo siento. No estaba enfadado.
Y tras una pausa él añade:
Creo que nuestra amistad sería mucho más fácil si... bueno, si ciertas cosas fuesen de otra manera.
Marianne se lleva la mano a la frente. Connell calla.
¿Si qué fuese de otra manera?
No sé.
Lo oye respirar. Siente que lo ha arrinconado con la conversación y no quiere presionarlo más de lo que lo ha presionado ya.
Ya lo sabes, no te voy a engañar, dice Connell. Es evidente que siento cierta atracción hacia ti. No intento buscar excusas. Es sólo que tengo la sensación de que las cosas no serían tan confusas si en nuestra relación no hubiese ese otro elemento de por medio.
Marianne baja la mano a las costillas, siente la lenta elevación del diafragma.
¿Crees que sería mejor si no hubiésemos estado nunca juntos?, le pregunta.
No lo sé. A mí me cuesta imaginarme cómo sería la vida entonces. En plan, no sé a qué universidad habría ido ni dónde estaría ahora mismo.
Ella no dice nada, deja que ese pensamiento dé unas vueltas en su cabeza, con la mano apoyada en el abdomen.
Es curioso, prosigue Connell, las decisiones que tomamos porque nos gusta alguien y que hacen que nuestra vida sea completamente distinta. Creo que estamos en esa edad rara en la que la vida puede cambiar muchísimo en función de pequeñas decisiones. Pero tú has sido una muy buena influencia para mí en conjunto; es decir, está claro que soy mejor persona ahora creo. Gracias a ti.
Marianne se queda quieta, respirando. Le arden los ojos, pero no hace ningún gesto de tocárselos.
El tiempo que estuvimos juntos en el primer año de carrera, ¿te sentiste solo?
No, ¿y tú?
No. Me sentía frustrada a veces, pero no sola. Nunca me siento sola cuando estoy contigo.
Ya. Fue una especie de época perfecta en mi vida, a decir verdad. No creo que antes de aquello hubiese sido feliz nunca.
Ella presiona fuerte con su mano en el abdomen, expulsando todo el aire de su cuerpo, y luego inspira.
Anoche deseaba en verdad que me besaras, dice Marianne.
Oh.
El pecho de Marianne vuelve a hincharse y deshincharse lentamente.
Yo también quería, dice él. Supongo que no nos entendimos.
Bueno, no pasa nada.
Connell se aclara la garganta.
No sé qué es lo mejor para nosotros. Obviamente, me hace sentir bien que me digas todo esto. Pero, al mismo tiempo, las cosas entre nosotros siempre han terminado un poco mal. Ya me entiendes, eres mi mejor amiga, no querría perderte por ningún motivo.
Claro, comprendo lo que dices.
A Marianne se le han humedecido los ojos y tiene que frotárselos para impedir que caigan las lágrimas.
¿Lo puedo pensar?, pregunta Connell.
Por supuesto.
No quiero que creas que no valoro todo esto.
Ella asiente, frotándose la nariz con los dedos. Se pregunta si podría girarse de lado de cara a la ventana para que Connell no la viese.
Me has ayudado mucho, continúa diciendo él. Con la depresión y todo eso, no quiero entrar demasiado en el tema, pero me has ayudado muchísimo.
No me debes nada.
No, ya lo sé. No quería decir eso.
Marianne se sienta en la cama, baja los pies al suelo, hunde la cara entre las manos.
Me está entrando ansiedad, dice él. Espero que no sientas que te estoy rechazando.
No te angusties. No pasa nada. Tendría que irme ya a casa, si te parece bien.
Te puedo llevar.
No hace falta que te pierdas la segunda parte. Iré andando, no hay problema.
Empieza a ponerse los zapatos.
La verdad, se me había olvidado que había partido, dice Connell, pero no se levanta ni va a buscar las llaves.
Marianne se pone de pie y se alisa la falda. Él está sentado en la cama, mirándola, con una expresión atenta, casi nerviosa, en la cara.
Vale, dice ella. Adiós.
Hace además de cogerla de la mano y ella se la da sin pensar. Connell la sostiene un segundo, acariciándole los nudillos con el pulgar. Luego se lleva la mano de Marianne a los labios y la besa. Se siente agradablemente abrumada bajo el peso de su poder sobre ella, bajo la profundidad enorme y extática de su voluntad de complacerlo.
Qué bien, dice ella.
Él asiente, y Marianne nota un leve y placentero dolor en su interior, en la pelvis, en su espalda.
Sólo estoy nervioso. Creo que es bastante evidente que no quiero que te vayas.
Ella dice con un hilo de voz:
A mí no me parece nada evidente qué es lo que quieres.
Connell se levanta y se coloca frente a ella. Como un animal amaestrado, Marianne se queda inmóvil, cada uno de sus nervios erizados. Querría soltar un gemido. Connell posa las manos en sus caderas y ella deja que la bese en la boca. La sensación es tan extrema que se siente desvanecer.
Lo deseo tanto, dice.
Me encanta oírte decir eso. Voy a apagar la tele, si te parece.
Marianne se sienta en la cama mientras él apaga el televisor. Luego se sienta a su lado y se besan de nuevo. Su tacto tiene un efecto narcótico sobre ella. Un grato atontamiento la invade, arde en deseos de quitarse la ropa. Se echa sobre la colcha y él se inclina sobre ella. Han pasado años. Nota la polla de Connell con la fuerza extenuante de su deseo.
Hummm. Te he echado de menos, dice él.
No es así con otra gente.
Bueno, a mí me gustas mucho más que otra gente.
La besa otra vez y Marianne siente sus manos recorriéndole el cuerpo. Toda ella es un abismo en el que él puede sumergirse, un espacio vacío esperando que él lo llene. A tientas, mecánicamente, empieza a quitarse la ropa, y oye cómo Connell se desabrocha el cinturón. El tiempo parece elástico, se alarga con cada sonido y movimiento. Se tumba boca abajo y hunde su cara en el colchón, y él le acaricia el muslo por detrás. SU cuerpo no es más que una posesión, y pese a que ha ido de mano en mano y lo han maltratado de diversas maneras, le ha pertenecido siempre a él, y Marianne tiene ahora la sensación de estar devolviéndoselo.

jueves, 22 de julio de 2021

Matthias & Maxime


1.-¿Es verdad que el trailer es mejor que la película? Si, para mí si lo es.

2.-¿Eso quiere decir que la película no tiene nada de interesante? Para nada, de hecho, la película tiene líneas y matices bastante interesantes. Y lo más importante, nos muestra la película a mi parecer, más seria y mejor lograda de Dolan desde "Mommy".


"Matthias & Maxime" muestra el trabajo de un Dolan más maduro, ya no es el chico que encantó con aquella extraordinaria "Yo maté a mi madre" (si me lo preguntan, una gran ópera prima), y que luego vendría a hacer gala de su estilo extravagante, repetitivo y lleno de influencias estéticas de otros directores y excesos por su gusto melómano (la verdad no soy muy fan de los tres proyectos que le vinieron a su ópera prima), pero que en "Mommy" deja plasmado (con la ayuda de una gran banda sonora) que las emociones son lo que conducen e importan en su cine. Luego en su siguiente etapa, donde el "chico rebelde" quiso ponerse serio, sus dos primeros intentos fueron para la mayoría de la crítica un desastre, yo no los consideraría como tal, pero si son películas bastante flojitas. "Sólo es el fin del mundo" es un largometraje sin rumbo que sólo brilla por la presencia actoral de sus tres actrices protagónicas, y de "La muerte y vida de John F. Donovan", mejor ni hablamos. En "Matthias & Maxime" hay una construcción importante de personajes principales, sobre todo en el de Matthias, un personaje en el que recae el peso de aquel que quiere olvidar la etapa del libertinaje aunque se tenga que alejar de sus amigos de toda la vida (por la inmadurez y los recuerdos que estos representan) para empezar a preocuparse por la vida que vendrá, en la que tiene que asentarse, tener un buen trabajo, hacer una familia, entrar a los cuarentas; pero eso se ve puesto en riesgo cuando ayuda a la hermana de un amigo a hacer un cortometraje en el que tiene que actuar con su mejor amigo de toda la vida: Maxime, un joven que es todo lo contrario a Matthias (y aquí, en este personaje, hay un lazo me parece más que estrecho con "Yo maté a mi madre") que es todo corazón, que vive el momento, que no tiene ambición alguna en la vida más que vivir, y que no reprime nada.

Hay una buena intención de cómo la cámara debe hablar en la película, y en las partes serias, es muy eficaz, la parte floja viene en los momentos en que todo el grupo de amigos está conviviendo, principalmente porque el grupo de amigos en sí no aporta nada a la trama, y me parece que ahí hay un gran desperdicio de recurso, ahí se pudo haber sacado más provecho al guion con algo que en el trailer parece ser un tema más que primordial de la película: la crisis existencial de dejar de ser joven y ser un adulto en ciernes, que como ya lo dije, si bien en el personaje de Matthias si se expone perfectamente, en los amigos se pudo haber seguido esa misma línea, y quizá estaríamos hablando de una obra mayor, tan mayor como si Dolan no hubiera echado mano de recursos de sus pasadas películas como las escenas hiperactivas o escenas muy rápidas y en primerísimos planos (muy a lo nouvelle vague) cuando el grupo de amigos esta reunido. No es algo que moleste del todo, pero es un recurso del cual yo no habría echado mano.




viernes, 2 de julio de 2021

Películas destacadas de junio

 



Selva trágica

Yulene Olaizola, reconocida documentalista mexicana da el salto al cine de ficción con este largometraje estrenado mundialmente el año pasado en el Festival de Venecia, el cual de entrada podría mencionar que, si bien no es una película del todo fallida, si es una película que se siente incompleta.

La película empieza por ser a través de su discurso narrativo, el cual está acompañado de una clara influencia del cine documental realizado por la directora, una especie de fábula mágica del poder sobrenatural que la selva ejercía sobre los hombres que se atrevían a explorarla y saquearla, y el desarrollo se va dando de manera armoniosa, pero en cierto punto se empieza a mezclar esta corriente con el darwinismo y la mística a través del personaje de la mujer que encuentran los exploradores, incluso un cejo de discurso feminista se puede dejar ver, pero sin ser forzoso, injustificado o molesto.

Ambos discursos no conflictuaban, y me parece que de haberse dado más desarrollo hubieran amalgamado perfectamente al gran trabajo actoral del cast, es por eso que creo que esta película tuvo que haber durado al menos veinte minutos más, no hay un final apresurado, pero no hay un desarrollo de ambas líneas narrativas en el punto en que se encuentran, aquí es donde podemos cuestionar si la película fue un proyecto con entero desarrollo por parte de la directora, o un proyecto de encargo.



Cosas Imposibles.

La gran diferencia de un director de oficio que lleva una línea narrativa aun cuando no es disruptivo, y un director novel que busca ser la “alternativa” con historias inconexas o ideas incompletas o que no germinan; es que el primero siempre, por muy normal o sencilla que sea la historia, terminará realizando una buena película.

Es el caso de este trabajo, el más reciente de Ernesto Contreras que, si bien nos ha dejado extraordinarias películas e historias como Sueño en otro idioma y Las oscuras primaveras, y otras más sencillas como Párpados azules o incluso el documental Seguir siendo, todas son el desarrollo de un mismo tema que el director siempre ha tocado en su filmografía, además de los temas que atañe cada película, este hilo rojo es el encuentro de soledades que se cobijan en sus entornos.

La película, a pesar de su historia simple, pero entrañable, nos regala momentos mágicos y de ensoñación, como la escena inicial al mostrarnos la vida mágica de los complejos habitacionales, (algo muy a lo The florida Project) y acto seguido nos introduce a la vida de nuestro personaje principal Matilde, una mujer viuda y solitaria que vive con su gato y que sigue siendo atormentada por la visión de su marido agresor (cual Pepe grillo amante del béisbol) que, tras dejar de recibir la pensión de su marido, tiene que buscar de donde sacar dinero. Entre los escasos tránsitos que da por la explanada compartida de la unidad habitacional, su presencia es atendida por Miguel, un joven sin padres que vive con su hermana la cual no se preocupa por él, y que se gana la vida vendiendo todo lo que está a su alcance. Es luego de un encuentro tan simple como compartir unos tacos, que la vida de ambos se ve trastocada, al grado de hacer cosas que ninguno de los dos creería que podría hacer, enfrentar sus miedos, atreverse a volar.

Las personalidades solitarias en el cine de Contreras siempre tienen un trasfondo que toca el pasado de sus personajes, este pasado no siempre se revela por completo, lo cual narrativamente es propositivo en el aspecto de que no se nos vende melodrama innecesario o se nos da una obra manipuladora de emociones, se nos dan las suficientes claves para entender a estos personajes, su naturaleza, como son, desde donde viene este origen de la soledad, pero de ahí en más el espectador tiene que poner completa atención en el desarrollo del lapso de sus historias que se nos muestran, y de ser necesario, rellenar los huecos de su pasado, o incluso de su futuro.

Las actuaciones de todo el reparto es muy destacada, sobre todo la de Nora Velázquez y Salvador Garcini; con el único que tuve un ligero problema al principio fue con Benny Emmanuel ya que no podía dejar de imaginar al mismo personaje que hizo en Chicuarotes, pero al final me parece termina entregando una buena actuación.

La película en muchos sentidos recuerda a las obras de Jeunet en el buen sentido de la palabra, y tiene un final muy a la Shawshank redemption.



La asistente

Primera película de ficción de la realizadora australiana Kitty Green, la cual gira entorno a un día en la vida de Jane, una joven que trabaja como asistente de un poderoso ejecutivo de una casa productora, la cual ante su ambición de poder llegar a ser alguien importante en la industria cinematográfica, tiene que aguantar la presión del trabajo, además de tener que aguantar las llamadas de la esposa de su jefe combatir su corazonada de lo que pasa con las jóvenes que llegan a entrevistarse con él, corazonadas que no tienen nada que ver con celos y competencia laboral como muchos de los hombres en la productora pueden creer.

Me parece que el ritmo y el tono de la película es por demás apropiado para el lapso de tiempo que la película retrata, para formar ese lazo y vínculo con la tensión a la que es sometida Jane, la lucha interna a la que es sometida por sí misma al sacrificar parte de su vida personal por conseguir lo que quiere en la vida. Julia Garner, quien es la interprete de Jane, hace un papel excelso, pasa, y nos hace pasar con su trabajo actoral, a través de todos los estados de ánimo por los que tiene que pasar Jane, el enojo, la impotencia, el dolor, la rabia, la tristeza; por algo es que la joven actriz fue nominada a Mejor Actriz en los Globos de Oro, aunque como sabrán, las nominaciones muchas veces salen sobrando o faltando cuando se trata de obras e interpretaciones importantes.

Sin duda alguna figurará entre mis películas favoritas del año.



Un Buñuel mexicano

Documental del año 1997 dirigido por Emilio Maillé, el primero que empezó a realizar, pero su segundo terminado, en el que expone en primera instancia, los tres primeros trabajos de Luis Buñuel catapultándolo de inmediato como el director que, además de surrealista, sería muy controvertido e importante a lo largo de su carrera, y por supuesto, el legado que dejaría y lo haría perdurar como uno de los grandes cineastas en la historia del séptimo arte.

Expone estos tres primeros trabajos y como se le van cerrando las puertas primero en Francia, y después en su país al desatarse la guerra civil, de la cual tiene que huir pidiendo asilo en Estados Unidos y como estando allá trabaja para el MoMA y después se desplaza a California para hacer traducción y doblaje de películas.

No es hasta 14 años después de haber dirigido su última película, que en México se le da la oportunidad de volver a dirigir, la primera película de encargo que hace es Gran Casino, en la cual si bien el corte es musical y no hay mucho del arte del director español, se empieza a ver una nueva etapa en su cine, una en la que el humor es factor fundamental y pieza clave, y es a partir de esta que el director se atreve a experimentar en aras de hacer un cine que guste, pero que también tenga un sello que sea ineludible a su persona, para después hacer las películas más prolíferas de su carrera, sobre las que se centra en particular el documental, por la búsqueda que hace Maillé y los testimonios que recaba sobre el realizador y sus más cercanos colaboradores, las manías de este y dónde le gustaba trabajar, todo esto fotografiado de manera muy natural y un tono azulado para entrar aún más en el espectro Buñuel: Los Olvidados y Simón del Desierto.

Me pareció un documental bastante interesante y bajo una mirada con escrutinio por seguir los pasos no seguidos antes del realizador español, no se fue por la fácil Maillé al tocar temas y rutas ya transitadas, al ser un director de la importancia y jerarquía de Buñuel. Anécdotas que enmarcan y dan aún más una personalidad y aura Buñuel, además me parece interesante la razón que hizo que este documental existiera: el que Emilio Maillé extrañara a su país natal mientras estudiaba en Francia. También repasa de manera más breve el paso más que importante y la gran etapa de Buñuel en Francia, donde filmó sus últimas películas.



Tolvanera

Documental dirigido por Ángel R. Melgoza, el cual muestra la lucha del Ejido El Bajío por recuperar sus tierras las cuales están a manos de la minera Penmont, y muestra cómo el documental viene a realizarse años después de que el realizador y parte de su equipo fue encañonado en la zona mientras investigaban para una serie de reportajes, por el hecho de que un periódico de alcance nacional vincula a los ejidatarios con grupos criminales, lo cual no hace más que manchar la lucha desigual a la que se enfrenta esta comunidad con el poder económico y la corrupción cobijada por la mayoría del orden político de nuestro país.

Quizá de las cosas que yo tendría que comentar sobre el documental es que me parece un documental además de sencillo y bien realizado, muy honesto. Dentro de las posibilidades de producción que las casas productoras tenían, echan mano de todo a su alcance para que el discurso, que está basado evidentemente en la denuncia, no sea maquillado ni se sienta gramo de maquilación para edulcorarlo, o hacerlo menos agresivo, y esto es algo que se aplaude, la valentía y la voz de identificación, no como muchos otros documentales mexicanos, que llegado el punto de alzar la voz y decir nombres, se quedan cortos, o a través de artificios en la sala de edición, echan mano a elementos para que no se sienta tan duro y tome más el tono de una ficción, como que en México estas cosas malas no pasan, o pasan muy por lejos de nuestro entorno.

El documental realizado por Ángel, no sólo denuncia y da voz a las víctimas, sino que también no le tiembla la mano para apuntar con nombre y apellido a los responsables, y no se detiene en eso, sino que además les da la oportunidad de dar réplica, pero ninguno de los responsables da la cara.

Como ya lo mencioné, un trabajo sencillo, honesto, pero que me parece no descuida en lo más mínimo el lenguaje cinematográfico en momento alguno, un documental que, por supuesto tiene que tener más visibilidad y pantallas en nuestro país, antes de que pase a las plataformas digitales. Esperemos que en ese recorrido, sea corto o largo, despierte las conciencias de muchos ciudadanos y los haga movilizarse, unirse y compartir estas luchas loables para que no se queden en el olvido y paguen los responsables, y que los que dan voz a su lucha dejen de ser perseguidos por los criminales de cuello blanco, los criminales judiciales, y el propio gobierno.