Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

miércoles, 6 de marzo de 2019

Tesoros: buscando cofres, descubriendo historias.




Tesoros es una película del 2017 de la directora mexicana María Novaro. (Sobre las Olas - 1980, Danzón - 1991, Sin Dejar Huella - 2000, entre otras)

Este es el último trabajo de la también productora, editora y guionista, justo antes de empezar su gestión a cargo del IMCINE en el gobierno actual, pero hablemos de lo encantadora que resulta esta película en particular.


La película narra las aventuras de un grupo de niños que viven en la llamada Costa Grande del estado de Guerrero, ahí además de ir a la escuela, ayudar a sus padres en las labores de los oficios que se desempeñan en lugares como estos, son prácticamente libres. Luego de que llega una familia de extranjeros al pueblo a la llamada casa de la luna, ellos parece ser que viven largas temporadas en este lugar, en la familia a tres pequeños, una chica de algunos 12 años, uno de algunos 8 y uno más chico rondando los 4. Luego de que coinciden la historia del libro de uno de los chicos del pueblo, y el videojuego y sueño del chico de 8 años de la familia extranjera, es que de a poco van consiguiendo sumar voluntades, incluso de los grandes para buscar un tesoro que ellos aseguran que existe, sólo porque su imaginación así lo cree, pareciera que estos niños son de tiempos mejores, cuando aún se creía, cuando aún la fantasía nos hacía que las cosas se convirtieran en realidad, lejos de esa otra realidad de primer mundo.


La película es muy ligera, muy sencilla, es un cine austero en muchas cosas pero no en consistencia e ideas, el protagonismo nato de estos niños y verlos interactuar frente a la cámara es un agasajo, no se nota ni un ápice de que no sean profesionales, o quizá si se nota, pero siempre es para bien. (Donde también vemos actuar a las hijas del cineasta Julio Hernández Cordón, mucho más chicas de como las vimos el año pasado en "Cómprame un Revolver" del mismo director. Cabe señalar que acá están porque la esposa de Julio, es parte del equipo de producción de Tesoros). Si bien la película es un canto a la niñez mexicana, no hace mucho esfuerzo para que el espectador adulto también sienta esa sensación de bienestar, plenitud y felicidad que proyecta la película, un llamado a que los niños crean, sigan sus sueños, y no haya barreras entre ellos por condición social, de color de piel, o incluso de edad, pues ya lo dijo Picasso: "quien es joven, es joven para toda la vida", incluso ese dicho aún más viejo que dice: "todos llevamos un niño dentro".

Una fotografía muy dinámica que juega al paso de los niños, enmarcada de hermosas locaciones naturales sin utilizar prácticamente escenografía extra, una música que resulta un hallazgo más que oportuno para quien antes de la película no conocía a los Ampersan, y lo más valioso de Novaro con su película, el no valerse de comedia estúpida para jalar público a su película, no valerse de artimañas para dar un mensaje realmente enriquecedor y oportuno a los niños, no llenarlos de estridencia de sonidos, de colores chillones, ni de acciones y reacciones chistosas de gratis o gráficos violentos; en otras películas eso puede tener valor, esta no lo necesita para nada, y mucho menos el público al que va dirigida, películas como esta, que retratan historias simples, en las que no precisamente tiene que haber grandes conflictos para que haya una buena historia que contar, eso también es cine, si no lo creen busquen y vean esta extraordinaria película, ya después me lo agradecerán, miren que no hay mucho de donde agarrar en México de películas como estas, que dan un mensaje como este a los pequeños y no tan pequeños. Estas películas mexicanas son las que hay que ver, lo digo una vez más.

Por último comento que esta fue una de las películas que elegí para mi lista de las películas mexicanas que más me gustaron del 2018. Si gustan ver la lista completa pueden checarla en el enlace de aquí abajo.

https://produccioneslaviejaescuelapresenta.blogspot.com/2018/12/peliculas-mexicanas-favoritas-del-2018.html






martes, 5 de marzo de 2019

Shoplifters: cuando la familia se escoge.




Shoplifters es la más reciente película del director Hirokazu Koreeda, la que le hizo ganar la Palma de Oro en Cannes en su momento. Para quien lea habitualmente mi blog sabrá que Hirokazu Koreeda es uno de mis cineastas favoritos.

 

La película nos presenta desde un inicio cómo es la dinámica de esta familia, el padre y el hijo entran en una tienda y por medio de señas y trabajo en equipo roban cosas básicas que necesitan en el hogar; en el trayecto de vuelta a casa encuentran a una pequeña niña, hace mucho frío y el papá la lleva a casa para que no esté expuesta.

Cuando llega ahí lo esperan su mujer, una chica y la abuela, esta última descubre signos de maltrato en la niña, y su mujer le dice que es mejor llevarla de donde la encontró, cuando llegan al lugar se dan cuenta de que quizá es mejor no dejarla. Pasan días y el rechazo por el hijo y la madre son evidentes, sienten quizá el peligro, mientras el padre y la abuela la cogen como de la familia al instante, mientras que la otra chica está sumergida en sus propias preocupaciones. Cuando se dan cuenta en la TV que la niña está siendo buscada por su familia, el padre quiere regresarla, para entonces la madre le dice que ella ya es parte de la familia, y la bautizan con un nuevo nombre: Lin. Los que menos la querían son los que más la protegen, los que la cuidan, y de resultar todo mal, son los que al final más perderán.

 

Para quien conoce el cine de Koreeda, y más la mayoría de sus últimas películas, al menos de una década para acá, saben que este hombre no tiene prisa para contar sus historias, se toma todo el tiempo necesario, se da la libertad de incluso no decirnos cosas, no mostrarnos cosas, pero con sutiles puestas de cámara, diálogos, momentos, nos entrega una historia, y de repente vienen golpes contundentes que nos hacen ver cosas que de ninguna otra manera nos hubieran conmocionado tanto, justo ahora me explico.

La película no nos empieza a decir la verdad hasta ya avanzada la trama. La primera mitad la dedica a presentarnos a esta familia, justo como en el tráiler, y si bien este nos muestra la historia, la verdad sobre esta familia e incluso el desenlace, no nos presenta la forma en que Koreeda la cuenta. La sutileza de hacer conexiones entre los personajes, como la pequeña Yuri (Miyu Sasaki), lo poco que cuenta sobre su vida lo hace a "hermano" Shota (Kairi Jo), quien aunque al principio no la quiere, y ella lo sabe y le crea un conflicto, él se sacrifica para que a ella no la atrapen, aunque al final esto la deje sola, esperando a que su familia regrese.

Otra conexión que me pareció de lo más poderosa, y como lo hace, es la dada entre Nobuyo (Sakura Ando), la madre, y la pequeña, cuando le dice que ella también tiene marcas iguales a las de ella, y cuando queman su vieja ropa, y cómo le explica que si le dicen que le pegan porque la aman es una mentira, que quien ama a otra persona no hace más que abrazarla, es una escena tan simple, pero de una fuerza y belleza sutil que no necesitó más que de esas palabras, dos personas y el fuego en sus rostros, para conmover poderosamente. Al final la película toma un discurso que me parece muy serio: a veces no importa vivir en condiciones infames, pero con amor y felicidad, y si la autoridad es quien para evaluar estas cosas, en vez de vivir cómodamente infeliz o solo.

El personaje de la abuela Hatsue (Kirin Kiki, recientemente fallecida) es el personaje que parece conecta todas las partes de esta familia, la que de alguna manera los mantiene; ella cree que todos han llegado a su lado para no estar sola, para ser una familia, cree firmemente en que entre ellos hay un vínculo, y que por eso en más de una cosa se parecen, se dice orgullosa de haber tenido la fortuna de haber escogido a su familia (más delante en la película Nobuyo da a entender lo mismo) como dictada por el destino.

Después de su muerte, y luego de revelar su conexión con Aki, la otra chica que integra a la "familia" (Mayu Matsuoka) y como esta se entera que en realidad todas las conexiones en su vida al parecer son por el dinero, que es lo opuesto a lo que ella quiere en la vida, incluso con la abuela, esta revela lo que pasó con la abuela luego de morir después del día más feliz de su vida, trayendo más problemas a la situación de Nobuyo, quien tiene un pasado infeliz, como lo dictaban sus cicatrices y no le importa pagar las consecuencias por cuidar a sus hijos.

Al final el líder de la familia Osamu (con un Lily Franky en otra magnífica colaboración con Koreeda) es quien se queda solo, y se dan a lo largo de la película mensajes secretos, implícitos, o más que eso, confesiones del corazón, como un agradecimiento, o palabras tan simples, pero a veces difíciles de pronunciar, como lo es “papá”. Hay puntos como la ambición (cuando empiezan a robar cosas que no necesitan, o cuando rompen su regla de no robar cosas que sean de alguien más, o cuando sacan el dinero de la abuela ya muerta), la conciencia (cuando Shota y Yuri/Juri/Lin se dan cuenta que la tienda que robaban se fue a la quiebra, o cuando se le cuestiona a Osamu si no le da pena enseñar a robar a los niños y este responde que eso les enseña porque no sabe otra cosa para enseñarles) o incluso el clima extremo como catalizador y metáfora para unir personas, a los que se les puede dar una lectura más profunda. Aki también de alguna manera se da cuenta de lo que perdió por un impulso, al visitar la casa cuando ya está sola.

Koreeda no cae jamás en el melodramatismo barato, es muy claro en lo que quiere decir y no hay ápice de baja en su cine; hace una crítica al sistema familiar, a los lazos de sangre que hieren y a los lazos emocionales que se pueden dar a veces sin ser nada, con el solo hecho de encontrar a una persona en la calle y sin apoyo y quererla ayudar de corazón, al igual de que hace un llamado bien fuerte al como el sistema castiga a los más vulnerables. El desempleo y las malas condiciones del trabajador juegan un papel importante en la suerte de esta familia, es una de las cosas que se dicen de manera implícitamente.

Hay un claro lazo entre esta película y De tal Padre, Tal Hijo y a las otras que van en esta línea de lo familiar, pero siento que más es esta en particular. Pero, por otro lado, también me encontré con cierto detalle que me hizo recordar otras de sus películas más longevas y una de mis favoritas del nipón: Afterlife. Y me vino a la mente justo en la parte final donde se está entrevistando a Nobuyo, con la cámara solo dirigida a ella, jamás a quien la entrevista, y esto es otro sello de Koreeda, el cómo siempre dirige la mirada del espectador a las reacciones que desatan las emociones que viven sus personajes, rara vez, o pocas veces, no le da tanta importancia a lo que desata estas reacciones y emociones.

Culmino diciendo, quizá de manera muy repetitiva, que a mi Koreeda jamás me decepciona, su cine es un tipo de cine esperanzador (por cómo es su cine como tal, sin pretensiones) contemplativo, en cierto punto duro, desgarrador; sin embargo dotado de una hermosura narrativa y visual que converge en un discurso sólido, que toca un tema tan importante y fundamental como el de la familia, de una manera muy propia, única y personal, y no lo hace por encimita: rasga las fibras en su esencia, sin jamás caer en la exageración o en el aleccionamiento.

Él nos muestra, hace que nos formulemos nuestras propias preguntas, y al final recibimos solo dos golpes, el que nos conmueve y el que nos hace cuestionarnos incluso nuestra forma en que vemos las cosas, cómo se nos enseñó desde nuestras bases educacionales. Ambos golpes llegan sin darnos cuenta, a veces son inmediatos mientras vemos la historia, a veces es terminada la película.

Al igual que su predecesor, y seguramente una clara influencia en su cine como lo es Yasujiro Ozu, saben lo que quieren con lo que nos cuentan, que si bien son dos maneras muy diferentes de retratar el tema, son dos maneras magistrales de contar historias. No la puedo considerar mi favorita de Koreeda, pero es una espléndida película.









sábado, 2 de marzo de 2019

Hermosa Taquicardia: diseccionando canciones (II)


En esta ocasión he decidido diseccionar una de mis canciones favoritas del disco Polvora de Leiva, no es uno de los sencillos, no es de las más conocidas (como la "ranchera" de La Francesita, o el vals de "Del hueso una flor") pero es una canción que no niega sus influencias "beatle" (sobre todo de la linea de las canciones de Harrison) que a mi me llega mucho porque habla de una noche, quizá de la noche perfecta, luego de escribir sobre la noche perfecta que no es tan perfecta como la retrata la película Stockholm, esta es la que yo llamaría una gran noche.

Y quizá la razón porque he querido escribir sobre ella se deba al hecho de que platicando con un amigo con el que comparto el amor por la música del compositor español, me decía que encontraba muchas referencias hacia la pesca, lo cual nos identifica un poco a nosotros por el lugar donde nos tocó vivir, y esta linea no se podría del todo descartar, muchas veces Leiva ha hecho referencia a la importancia de sus historias con San Sebastián, una zona con mar en la que también hay pesca. (Aunque también podría hacer referencia o guiños a esta actividad que definió a los Pereza no por malas prácticas, sino por la libertad en que se manejaban: piratas.)

Pero ahora expongo lo que yo creo que dice Leiva en esta canción:


A mi parecer prácticamente está hablando de una cita, no creo que sea una primera cita, aunque puede serlo, pero por como se dan las cosas tan deprisa en la canción yo pensaría que no. Aunque hagamos la suposición que si habla de una primera cita: si fuese el caso estaría hablando entonces de la taquicardia que se da en el trayecto al lugar que vas a ver a esa persona, y todo lo relatado en esta es lo que él imagina que será la noche, y que probablemente así será. Pero hablemos de lo que yo entiendo conforme lo que dice la canción.

Yo lo veo desde el momento en que ya regresan los dos de la cita, las cosas han ido de maravilla, es su segunda o tercera cita y la química entre los dos es real, no fue impresión de las pláticas de las citas pasadas, luego de una caminata donde no paran de platicar, y con la noche ya avanzada, toman un taxi y yendo en el asiento de atrás abrazados empieza la canción: "Fue un momento, aquella vez estábamos tan bien, que nos hicimos los muertos", luego viene un beso, de ahí que viene la siguiente frase "cuerpo a cuerpo, aprietas con saliva y sin querer se bloquea todo dentro". Entonces viene la confirmación: "Échame la culpa otra vez [en esta ocasión la frase es por el beso, más delante en la canción la misma frase me parece da otro significado] y una hermosa taquicardia, me sorprende en el camino, y ahora que nos lamentamos, saca lo que quieras de mi", que en esta última parte él se siente sorprendido, feliz, y perdido, en palabras del mismo Leiva cuando habla de la canción, sabe que ya está "dentro" del juego. Luego hablan de la emoción de ese momento, de que quizá hablando con sinceridad ambos las cosas pudieron ser mucho mejor, más por parte de ella que de él cuando dice: "tú dudabas todo el tiempo"; luego hay una frase en la canción que a mi desde siempre me ha desconcertado mucho, y quizá la más poderosa razón por la que me gusta esta canción, por las múltiples lecturas que se le puede dar: "no era cierto que lo necesitabas más que yo, y eso me hizo andar despierto", ya que puede referirse a una chaqueta, a un sillón, a un cigarro, al último gramo de coca. Y luego él reitera que quizá sólo es lo que él siente, que quizá no sea tan mutuo el feeling tan palpante al principio del estribillo: "échame la culpa otra vez". Y viene el remate con el coro:

"Será la extraña confusión, la que me arruga el corazón,
seremos carne de cañón por la mañana.
y es esa estúpida traición
la que me trajo esta canción,
¿por qué me clavas el arpón con la mirada?"

Se sabe vulnerable de lo que pasa en su corazón, se siente sorprendido de que una taquicardia venga de algo bueno, no sólo de la experimentación con sustancias, del pánico, entonces no sabe si eso es real o no. Y cuando menciona la traición quizá se refiera al hecho de que él no quería sentir las cosas tan deprisa, pero; ¿quién tiene razón y mando sobre el corazón? Pero a raíz de esa noche nace esta canción, y en particular, de las miradas de ella que detonan todo el sentir en él, quizá ella siente lo mismo, y esa es la confirmación, quizá por eso le clava el "arpón" con la mirada.





jueves, 28 de febrero de 2019



-Sabes, ahora te noto muy distinto a la última vez que nos vimos.
-En serio. -Le dice él y acomoda su espalda contra la blanca cabecera, seguro no era aún medio día, pero tampoco era tan temprano. Luego de estar acomodado como él quería con la almohada sosteniéndolo llega ella y se acuesta sobre su pecho, como había sido desde siempre entre ellos dos, las charlas cuando no se daban en cartas, se daban en la cama-
-Si. Es como si, ahora todo el tiempo estuvieras feliz, no sé, muestras lo mejor de tu persona a todas las personas con las que nos cruzamos. La última vez que nos vimos te comportabas muy distinto. ¿Qué pasó en este año que no nos vimos? ¿Conociste a otra chica? ¿Tuviste mucho sexo antes de venir?
[Ambos ríen]
-La última vez que nos vimos pasaron muchas cosas en mi vida, entre ellas el creerte perdida, en aquel entonces si había tenido mucho sexo, con muchas mujeres, pero jamás engañé a ninguna, todas sabían que había otras mujeres, y a ellas no les importaba porque en realidad todas ya tenían un hombre en su vida, yo era una especie de consuelo, eso me daba un poco de alivio, no el sexo, sino el saber que yo las ayudaba a través del sexo. De modo que el perder mi trabajo, el empezar a beber y el decidir volver a hacer el viaje una vez más a este lugar aun sabiendo que era prácticamente imposible que te llegara a encontrar, no me hacía como tal valorar la vida, si mi vida terminaba después del viaje, o durante este; mucho mejor. Pero te encontré, y el encontrarte causó en mi un shock, conocer a Alfonso fue otro shock, de modo que quizá mi carácter en aquellos días no fue el mejor, aunque la vida sabe que traté de ser la mejor persona posible contigo, pero el corazón es impulsivo cuando es honesto. Pero luego de nuestra reconciliación sabía con toda seguridad que te volvería a ver, desde que regresé a la ciudad y empecé a escribir sabía que existía la posibilidad, quizá una mínima; de que una persona que leyera lo que escribía, o que me viera en algún café, por la calle caminar, te viera a ti en algún lugar. Y quizá tentando al destino esa persona se pararía a tu lado en algún supermercado, en algún ascensor, en alguna fiesta, y tú escucharas a esa persona hablar sobre un tipo agradable, feliz, bueno, que había conocido en la Ciudad de México, y que al escuchar la descripción de este tipo, te acordaras inmediatamente de mi, entonces a ti se te dibujaría una sonrisa en la cara, es entonces que al imaginarme esto sentiría que valía más que nunca el hecho de ser la mejor persona que pudiera ser. 




miércoles, 27 de febrero de 2019

Los Adioses: la artista como mujer.




Los Adioses es una película mexicana que desde el 2017 se anduvo exhibiendo en el circuito de los festivales más importantes de México (como el de Morelia o Durango, donde recibió el Premio del Público en ambos) y que el año pasado tuvo su estreno comercial. La película narra la vida de la escritora mexicana Rosario Castellanos lo cual a primera lectura la hace atractiva, pero dicho lo anterior: ¿Qué es lo que hace a esta película una de las mejores películas a mi parecer de los últimos años? Bajo una vista más analítica les puedo decir que son muchas las cosas que hacen a esta película formidable, que ahora expongo.

Para empezar hay que hablar de su directora, Natalia Beristáin. Directora que con sólo dos películas en su andar, incluyendo esta, ha logrado a mi parecer un estilo muy particular de retratar lo femenino de una manera bella, sutil, llena de detalles, para lograr esto es fundamental el como se emplea la fotografía para contar la historia, una fotografía elegante y sofisticada, (a cargo de Dariel Ludlow) sin un ápice de querer abusar del elemento "belleza" restando todo argumento de aquel que pueda decir que esta clase de fotografía es pretenciosa. Hace algunos meses viendo una videocrítica hecha por la crítica de cine Fernanda Solorzano, comentaba como a ella le tocó ver el primer cortometraje de Natalia Beristáin en una edición del Festival Internacional de Cine de Morelia en la que fue parte del jurado en el 2006 (llamado Peces Plátano, por si les interesa está en Filminlatino. Donde también participa Karina Gidi y Pedro de Tavira pero haciendo la música) y que desde entonces ya se le auguraba un futuro tremendo, obviamente en aquella edición su trabajo fue el ganador (al igual que en el 2012 fue reconocido su primer largometraje No Quiero Dormir Sola como la mejor película mexicana, que es una belleza).

En esta película en particular Beristáin narra la vida de Rosario en dos lineas de tiempo, una, siendo joven, cuando siendo estudiante conoce a Ricardo Guerra, hasta el punto en el que se va y vuelve de España y éste se ha casado con otra mujer, y la segunda, cuando se da el reencuentro entre los dos ya siendo adultos y se casan y vemos su vida como pareja en sus mejores momentos al principio, y su separación al final. Cabe destacar que Beristáin hace un espléndido trabajo con el guion de la también actriz María Renée Prudencio, y nos lleva a través de la vida de la escritora de una manera muy libre, sin ninguna clase de camino labrado o de manera manipulada, me explico.

El paralelismo, y como conecta el presente y el pasado desde el inicio es magistral, nos une las dos lineas de tiempo con frases dichas entre los dos, en momentos muy claves de su relación, en la primera escena de la película, donde vemos sutilmente los deseos que sueña Rosario (un recurso que me parece muy bien ejecutado por parte de la directora para no caer en lo banal o en el que muchos llamarían exhibicionismo (término que a mi me parece innecesario) luego cuando vemos el reencuentro de ellos, muy similar al primero que tuvieron (o quizá viéndose ambos como tuvo que haber sido siendo jóvenes) es un modo de darse a entender que Beristáin es una narradora prodigiosa. Otra oportunidad que tiene Beristáin para mostrar su trabajo magistral justo después de que se da este encuentro y empieza a soltarnos pequeños fragmentos de su vida juntos siendo jóvenes y siendo adultos, de ambos; y no es mas que con esos pequeños "recortes" que nos pone en perspectiva de lo que fue su vida sin alargar el tiraje y la trama, no nos hace tediosa la introducción, por lo contrario, la aligera y a partir de ahí es que nosotros sabemos perfectamente a donde va todo, y lo hace más disfrutable. Una manera más en la que Beristáin no nos da un producto más de la cinematografía mexicana viene en el recurso del silencio, el silencio diría yo tiene un elemento de importancia tan primordial que el de los diálogos, quizá el silencio sea un término poco apropiado para lo que quiero decir: la falta de diálogos y la impresionante música en la película son tan importantes como la obra de Rosario.

Y llegado el punto de la obra de Rosario Castellanos, me parece que aquí es donde se nota aun mas la gran directora que es Natalia Beristáin. Pues si bien el proyecto a cargo de otro director pudo haberse ido por un lado más cómodo haciendo un biopic enmarcado completamente por la obra de la escritora, o valiéndose sólo del personaje como una de las mejores escritoras mexicanas de la historia, Natalia Beristáin logra retratar el personaje de Rosario Castellanos desde sus vivencias propias, como mujer, y como ella concibe y quiere creer en el amor, y como sus vivencias van forjando su manera de escribir. Remarca su obra, pero no la alaba, y a la figura de Rosario lejos de lo que hubiera hecho otro realizador, no la idolatra, la muestra real, mujer, que lucha entre el serlo como lo dictaba la sociedad del siglo pasado y su marido egocéntrico y celoso de su trabajo al que veía como su rival, o el ser la mujer que ella quería ser, la artista que buscaba ser (un poco lo que pasa en Phantom Thread, pero ahora en el ser femenino). En una de las escenas más impactantes en la que Rosario escribe tras la pérdida de su primer bebé es de una brutal realidad que los que escribimos mejor de lo que hablamos podemos entender un poco lo que el personaje sentía en ese momento. Llegado este punto hablemos de los actores que interpretan a estos personajes.

El trabajo actoral de ambas parejas, tanto de los jóvenes Rosario y Ricardo, interpretados por Tessa Ia y Pedro de Tavira, como de los adultos es destacable, pero sin lugar a dudas Karina Gidi y Daniel Giménez Cacho son un ostento de actores que no tienen reparos ni iguales.

Otra escena que a mi me gustó mucho es cuando la Rosario joven vuelve de España y está con su hermano en su tierra natal, y como le viene esta liberación cortándose el pelo para no volver a ver a Ricardo Guerra, hay mucho ejemplos de este recurso como liberación femenina (nada más por mencionar algunos está Doble Amante de Francois Ozon [del mismo 2017], G.I. Jane de Ridley Scott [1997], incluso si ustedes quieren considerarla también podría estar V for Vendetta de James McTeigue [2005]) pero el que vino a mi mente de inmediato fue el de la película francesa Los Amantes del Siglo de Diane Kurys (1999) y me vino a la mente porque también viene de la figura de una escritora que tuvo una relación muy similar a la de Rosario Castellanos y que fue una pionera en el movimiento feminista en el siglo XIX, me refiero a George Sand (interpretada por mi adorada Juliette Binoche)

Pareciera el discurso de la película es anacrónico, pero en realidad es tan viejo como el "hombres necios que acusáis a la mujer" de Sor Juana Inés de la Cruz del siglo XVII (como lo dice el personaje de Rosario en una escena de la película).

Termino mi texto diciendo, con el lenguaje más apropiado que pude encontrar, que Natalia Beristáin es una chingona, con sólo dos trabajos se ha convertido en una de mis directoras de cine mexicanas favoritas (al igual que Claudia Sainte-Luce, también con dos películas en su haber) y que sin lugar a dudas, esta clase de películas son las que se deberían de proyectar en los complejos de cine de todo el país por más de un mes, y no sólo una semana, como son los espacios que se les da a estas películas no sólo interesantes por los personajes e historias que cuentan, sino en como las cuentan, como las abordan, con bases cinematográficas que son dignas de apreciarse como se aprecia el cine de Bresson. Estas películas son las que tenemos que ver, no las de "Mirreyes Vs. Godinez", "Green Book", y no sé que otras tantas cosas irrelevantes e innecesarias.


"El sufrimiento es como el tiempo, tiene que ser domado. Deja cicatrices, pero son bellas, cuentan una historia."
George Sand (Juliette Binoche) - Los Amantes del Siglo - Diane Kurys - 1999