Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

viernes, 30 de abril de 2021

La casa lobo: un cuento oscuro sobre las dictaduras.





La casa lobo es una película chilena del año 2018 dirigida por Cristóbal León y Joaquín Cociña, la cual tuvo una gran relevancia e importancia en su recorrido por festivales y que resulta ser una película que, de entrada es la primera película realizada bajo la técnica de stopmotion en Chile y que, indudablemente puede considerarse una de las películas de animación mejor lograda, y de las más interesante de los últimos años por la temática que aborda.


La película se nos muestra como una cinta rescatada en las bóvedas de una comunidad alemana en Chile, la cual vive alejada de la sociedad y que se muestra al mundo, a través de su propaganda televisiva, como una comunidad pacífica que produce miel (partiendo de esta premisa es imposible que no venga a la mente del espectador películas como The village de M. Night Shyamalan, incluso a la parte de The Schindler list donde se les muestra a los judíos la ilusión de los campos de concentración), y es luego de que en este video introducción el narrador, quien se presenta como el fundador de dicha comunidad, llamada Colonia Dignidad, se nos muestra la película en cuestión: La casa lobo, la cual nos presenta a María, una niña que escapa de su Colonia luego de haber dejado escapar a dos cerditos y ser castigada y condenada a pasar 100 días sola y encerrada, pero la niña logra escapar y llega a una casa en apariencia sola, en la que pronto descubre dos cosas: la primera, hasta esa misma casa llegan sus cerditos, la segunda, que parece estar en la casa de sus pesadillas, en la que ya no sabe si está mejor dentro de la casa con sus cerditos, o afuera con el lobo, y una tercera idea flota en el aire: ¿habrá salido realmente María de Colonia Dignidad? O esta ya habrá invadido todo Chile.


Me parece que no hay forma fácil de abordar un texto sobre esta película, y la forma más correcta de verla a mi parecer es cual si fuéramos unos infantes, y es que me parece es una película cuya libertad creativa desborda cualquier razonamiento lógico que la mente adulta pudiera conjeturar, aunque por supuesto hay una lógica en todo lo que vemos, sólo hay que desentramar, descifrar, leer todo lo que metafóricamente se nos dice entre líneas en este viaje sensorial.

Entre todas las virtudes que tiene el trabajo de los realizadores el que mejor define la experiencia que resulta ver esta película, quizá sea el tono que maneja. Si bien, al ser una animación, y ser una especie de fábula lo que se nos narra, el hecho de que sea tan oscura, y su animación se nos muestre más como una especie de mal sueño, que la tradicional forma en que se narran las historias para niños, hace que uno conecte las metáforas que hablan del pasado chileno que rondan alrededor de los personajes y la trama: los cerditos atrapados convertidos en personas, las personas convirtiéndose en animales, la casa mutando y cambiando de un ente animado a un ente real, mientras todo transcurre frente a nosotros a través de un plano secuencia formidable, aún con los errores en este (errores que por supuesto tienen todo menos el error), lo único que comunica con el espectador: esta es una película que, aunque lo hace a uno vivir la experiencia sensorial de estar en un sueño, un mal sueño incluso, no nos da en ningún momento la sensación de estar a salvo, creo que la trama y cómo está narrada; nos hace involucrarnos con esta historia que tiene mucho de real, pero no sólo con el pasado, pues nos invita a recordar el hecho de que todo pueblo que olvida su historia está condenado a repetirlo. Pero de qué puede estar hablando esta película, más allá de su oscura, tensa y sensorial experiencia.

Si bien la película sí está basada en un hecho real que yo acá no mencionaré ya que se ha expuesto en otros textos que circulan en diferentes publicaciones, me parece que, como la misma película da importancia a diferentes significados a través de las metáforas que aluden al lenguaje onírico que emplea a través de la fantasía que se maneja dentro de su lógica, que para nada crea la sensación de escapismo o evasión de la realidad, sino todo lo contrario; la película bien podría verse también como el paso de esas personas que, huyendo de Alemania y del régimen nazi, y que encontraron refugio en Chile, años después se vieron inmersos y dentro de una nueva dictadura, la de Augusto Pinochet. Sabemos que durante ambas dictaduras fueron miles las personas que sufrieron tortura de múltiples maneras, tanto psicológicas, como físicas, incluso experimentación entre ellas, bien lo que vemos en la película podría ser lo que estas personas sentían mientras sufrían eso. Pero también se podría asumir que se encuentra en la figura de María a toda la humanidad al siempre latente peligro de los lobos que se presentan como los salvadores, engañando con dobles caras y dobles discursos, de ahí que películas como La casa lobo son tan importantes, más allá de su valor estético, técnico y creativo, sino porque comunican experiencias del pasado dolorosas, y que se vuelven en un recordatorio que dice: jamás hay que olvidar, para no volver a dejar que algún pueblo viva de nuevo estas pesadillas en la realidad.

martes, 27 de abril de 2021

Inventario de las cosas perdidas





Inventario de las cosas perdidas es un poemario de la poetisa Yaroslabi Bañuelos, editado por la UNAM a través de Ediciones de punto de partida. En este poemario Yaroslabi (a quien tuve el honor de tener como editora durante algunos meses en Sudcalifornios.com) da muestra del gran talento que tiene para darle alma a palabras y cosas a las que, entre la insensibilidad y la cotidianidad (o quizá las consecuencias de la segunda sobre la primera, y/o viceversa), las solemos dejar pasar desapercibidas, o les quitamos la real belleza que cada una guarda; como los pájaros, la arena, la lluvia, el desierto, el whisky, el polvo, la noche. Pocas obras resignifican esa magia y esa vida secreta de las palabras.

Por una parte, Yaroslabi nos muestra como la poesía a veces puede ser un espejo en el cual nos reflejamos, nos miramos, nos proyectamos; y eso casi siempre, o mejor dicho, siempre pasa cuando nos encontramos ante una autora honesta como Yaros. Ella se abre, se muestra, incluso se cuestiona, y sana heridas de los lectores enfermos que sólo encuentran cura en las rimas de las referencias que la misma autora nos comparte: Pizarnik, Belli, Szymborska. También explora los estragos que la pandemia ha traído a la vida de las personas, los poemas en primera persona siempre son más potentes para la reflexión. Y en una tercera parte del libro expone su latente preocupación por todas esas voces de mujeres que jamás volveremos a escuchar: muerte, desaparición, violencia, casos a los que Yaroslabi le importan y le duelen (eso es palpable en la forma tan personal que escribe, no hay necesidad de leerlo entre líneas) y que también reivindica con su poesía y hace una especie de luminoso altar ante una negra y oscura realidad que uno no quisiera más que fuera ficción.

Está demás todo lo que yo pueda escribir de tan maravilloso libro, que sin duda alguna es y será parteaguas de la poesía en Baja California Sur. No hago ahora más que compartir algunos de mis versos favoritos plasmados en varios de los poemas que integran a este ejemplar.


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Pasa que ayer cumplí treinta años y mis ojos hinchados se parecen
cada vez más al llanto de mi madre.
(...)
Creo que no caben más inviernos
en el álbum de estas manos ni más piedras dentro de mi zapato.


Hoy quisiera ser Kim Kardashian y no este cuerpo vacío
que llenó sus huecos con odio reciclado,
con whisky barato y triglicéridos y edulcorantes artificiales,
fluoxetina o el murmullo de un hombre distante
(el espectro de un recuerdo, el fantasma de un fantasma).
Hoy quisiera ser ella y no ser yo o no ser nadie,
pero no puedo liberarme de mí,
de mi cuerpo cansado y sus nostalgias.
(La estabilidad emocional no es una opción realista,
no se sobrevive al otoño
cuando se persiguen espejismos durante tantos veranos).


Una casa sin cicatrices, donde fluya el agua tibia en el invierno
y las mariposas amarillas persigan
las lluvias de verano.
(...)
[Mi hermana asegura que en esta familia
las mujeres estamos malditas:
todas lavamos a mano la miseria]


"John Steinbeck contempló
las mismas olas borrachas de sol que hoy salpican mi rostro".


Aprendí a cocinar caldo de res
como lo hacía mi madre,
grabé los ingredientes en el cajón
de un agosto con olor a epazote.


Cuando muere el último turno
guarda su sonrisa en la caja registradora y atraviesa la ciudad
con la luna metida entre los párpados,
aferrada al tubo de un pesero que tose humo negro
mientras sus ojos inventan un poema de vagabundos y ratas.


Antes de que el azufre cubriera las playas,
las tardes de verano
eran una peregrinación de nubes y veleros bañados por el sol:
solíamos arrojarnos sobre la arena del mar
y nuestros ojos navegaban
la luz azul en un cielo sin heridas.


Esta llovizna de otoño me sabe a carbón,
a preludio de incendio,
a espera y vinagre.


Escribo de noche porque estoy sola
y el silencio imita
a las canciones de mi infancia
o al lamento de los árboles.


[aunque confieso
que hay tardes inmóviles en las que extraño
el polen y la lluvia fresca
de las primaveras que nunca habité].


El cuerpo de esas mujeres
está mallugado
y sus voces suenan igual
al canto del desierto,
por eso ningún señor de corbata
las recuerda:


Cuando Imelda enrolló su pescuezo en aquella rama
sólo acumulaba treinta años de sol;
la misma edad que hoy calcina mi cuerpo,
los mismos septiembres que galopan en los ojos de su hijo.


miércoles, 21 de abril de 2021

Caricia venenosa: las heridas latentes.


"Y le hablo de esa amante inoportuna
que se llama soledad"

Joaquín Sabina





"Caricia venenosa" es un cortometraje del director Eric Villa realizado en el 2018, el cual luego de su ruta por festivales, se estrenó en el canal de Youtube del realizador hace unos días, y me parece que sin duda alguna, estamos ante el trabajo más personal del realizador.

La sinopsis nos da perfectamente las claves para entender la trama:

"Existen heridas silenciosas mientras la ciudad sigue su ritmo. Para Eduardo cada día y con cada mujer que conoce experimenta esa tortura mientras busca el sentir de su existencia."


Pero más allá de entender o analizar la trama, me parece que lo que hay que aplaudir es la valentía de un realizador al desnudar su alma a través de la cámara y de sus influencias.


El trabajo de Eric es más que interesante más allá del plano técnico de su trabajo, que vaya que si lo hay, pero sin hacer de esto la principal virtud de esta producción. Una musicalización original destacada, aunado a una fotografía que juega de manera muy diversas con la trama (y que contó con la participación especial en este departamento de la también realizadora Pamela Velázquez); por momentos nos da primerísimos planos de sus personajes creando un efecto bokeh, lo cual ayuda para entender aún mejor la enajenación de su personaje principal, (esto sobre todo se muestra al principio del cortometraje, y como utiliza este recurso para darnos por entendido que lo que vemos es un recuerdo) y por momentos nos da un juego de valiosos planos a contra luz, con claros oscuros interesantes. Los personajes, y quienes los interpretan, me parece están correctos.

La manera en que Eric escribe a su alter ego (son muchos los guiños para entender eso: su gusto por los cafés y estar escribiendo todo el tiempo), y a este personaje que aparece siempre que Eduardo sufre una decepción amorosa y que lo deja herido, y cómo Eric no lo presenta de manera tan interesante y dejándonos siempre con la expectativa de quién será este personaje femenino, si será la muerte de Oliverio en El lado oscuro del corazón, o la Soledad de Joaquín Sabina, (y que me parece son las influencias más presentes en este trabajo, quizá también se podría notar una ligera presencia de Her de Spike Jonze) pero más tarde que temprano se nos presenta con el nombre de Samantha, y terminamos comprendiéndolo todo. Me parece la riqueza de ambos personajes están a la altura de la pareja creada por el vagabundo y el despachador de la tienda en Expreso.

Si bien hay algunos problemas en la continuidad en una escena, (la que procede a la bien lograda escena de sexo) no estropean para nada la experiencia tan catártica que uno experimenta con el trabajo de Eric, que siempre creeré, es un realizador que sabe dar buenos finales a sus trabajos, como en su momento lo llegué a comentar con Expreso.




sábado, 17 de abril de 2021

La bicicleta. Por Valeria Luiselli.





*Texto extraído del libro de ensayos Papeles falsos.

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Guarde su distancia
La bicicleta está a medio camino entre el automóvil y el zapato; su ligereza permite a quien va en ella rebasar las miradas peatonales y ser rebasado por las miradas a motor. Así, el ciclista es dueño de una libertad extraordinaria: la invisibilidad. La naturaleza híbrida de su vehículo lo coloca al margen de toda vigilancia.
El único enemigo declarado del ciclista es el perro, animal obscenamente programado para perseguir cualquier objeto que se mueva más rápido que él. Y claro, también son peligrosas las bestias que conducen automóviles. Aun así, el ciclista es suficientemente invisible como para lograr lo que el peatón no puede: pasear en soledad y abandonarse al curso al curso de sus meditaciones.
Cada bicicleta se ajusta, además, a las necesidades de su dueño. Existen bicicletas para todos los temperamentos: las hay melancólicas, emprendedoras, ejecutivas, salvajes, nostálgicas, prácticas, ágiles y parsimoniosas. Más que los perros a sus dueños, las bicicletas se asemejan a su ciclista. En ellas, el hombre se siente realizado, representado, resuelto.
Como señala Julio Torri, autoproclamado admirador del ciclismo urbano, ni el avión ni el automóvil guardan proporción con el hombre, pues su velocidad es mayor a la que este necesita. No sucede lo mismo con la bicicleta. El que maneja una elije la rapidez que mejor se adecue al ritmo de su cuerpo, y eso no depende más que de los límites naturales del propio ciclista.
La bicicleta no sólo es noble con el ritmo del cuerpo,: también es generosa con el pensamiento. Si uno es propenso a divagar, es perfecta la compañía sinuosa del manubrio; cuando las ideas tienden a deslizarse en línea recta, las dos ruedas de la bicicleta pueden cuestionarlas; si un pensamiento aflige al ciclista y traba el natural discurrir de la razón, basta con buscar una pendiente bien inclinada y dejar que la gravedad y el viento produzcan su alquimia redentora.
Es cierto que la bicicleta se puede utilizar para lograr un fin distinto del mero paseo: existen deportistas, afiladores, repartidores y ciclotaxistas. Pero también es verdad que andar en bicicleta es de las pocas actividades callejeras que aun se pueden concebir como un fin en sí mismo. Habría que llamar bicicletista al que se distingue de los demás por concebirlo así. El que ha encontrado en el ciclismo una ocupación desinteresada de resultados últimos, sabe que es dueño de una extraña libertad, sólo equiparable con la de la imaginación.

Alto
Si en el pasado la caminata fue emblema del pensador, y si en algunas ciudades todavía se puede caminar pensando, poca relevancia tiene para el habitante de la ciudad de México.
El peatón defeño lleva la ciudad a cuestas y está tan sumergido en la vorágine urbana que no puede contemplar más que lo que tiene inmediatamente frente a él. Por otro lado, los que usan el transporte público están restringidos a sesenta centímetros cuadrados de intimidad y a pocos metros más de horizonte visual. Tampoco se salva el automovilista que se transporta envasado al vacío, ni escucha ni huele ni mira ni está realmente en la ciudad: el alma se le va embotando en cada semáforo, su mirada es esclava de los anuncios espectaculares, y las leyes misteriosas y anárquicas del tráfico imponen la pauta a sus facultades imaginativas.
Escribía Salvador Novo que <<la renuncia a embonar paso a paso nuestros ritmos internos -circulación, respiración- en los pausados ritmos universales que nos rodean , arrullan, mecen, uncen, sobreviene cuando a bordo de un automóvil nos lanzamos con velocidad insensata a simplemente anular distancias, mudar de sitio, tragar leguas>>. El bicicletista, a diferencia del que va en automóvil, logra esa velocidad arrulladora y despreocupada del paseo, que libera el pensamiento y lo deja andar a piacere. Deslizándose sobre dos ruedas encuentra el paseante la distancia justa para observar la ciudad de México y ser a la vez cómplice y testigo de ella.
La velocidad de la bicicleta permite una forma particular de ver. La diferencia entre volar en avión, caminar y andar en bicicleta es la misma que hay entre mirar a través del telescopio, el microscopio y la cámara de cine. El que va suspendido a medio metro del piso puede ver las cosas como a través de la cámara cinematográfica: tiene la posibilidad de demorarse en los detalles y la libertad de pasar por alto lo innecesario.
En la ciudad de México, sólo alguien montado en una bicicleta puede declararse de un ánimo romanticoextravagante al pasear.

miércoles, 14 de abril de 2021

Absurda procrastinación de una mente suicida.




"Absurda procrastinación de una mente suicida" es un cortometraje del joven realizador José Luis Cano presentado por el Centro de Cinematografía y Actuación Dolores del Río y que se ha presentado en diversas muestras y festivales como el Tamatán, y de manera más reciente en el "24 risas por segundo".

Un hombre lidia con su rutina, la cual se interpone con su suicidio.


La corta pero contundente sinopsis del trabajo de José Luis Cano nos da de entrada lo que debemos de saber del cortometraje, nos da su trama, su contenido, desde su título nos dicta lo que sucederé. Lo que no nos dice es la forma en que será narrada esta historia, y me parece ahí es donde está el mayor atractivo de este cortometraje.

El humor implícito que logra Cano con este trabajo me parece está por demás logrado, hay un trabajo pulcro desde el guion que se detiene en cada detalle para que haya una real intención en cada decisión que este personaje toma. Hay un tema más que latente e importante en el cortometraje, y si bien el factor cómico es el que resalta de diferentes maneras, no deja de estar el subtexto de la trama, la cual se nos anuncia desde el principio con el programa de radio que escucha el personaje interpretado por Juan Antonio Hernández Almaraz, el cual al final del cortometraje hace que uno se ponga a pensar: ¿cuántos intentos de suicidio lleva este hombre? ¿En verdad se quiere suicidar? ¿Cuántos le faltan aún para poder salir de su depresión?

La producción del cortometraje a cargo de Manuel de la Hoya es excepcional, el sonido y la música sirven tanto para marcar la clave de suspenso y tensión, como para atenuarla y hacerlo más relajado, y lo que me parece es un trabajo más que extraordinario y prodigioso del joven Alejandro Subia en la fotografía, que está más que en armonía con el diseño de producción y la iluminación (esta última a cargo de Paola Chavira Leyva), y que va más allá sólo de saber donde colocar la cámara, sino también de el momento preciso de darle movimiento a esta.

Un trabajo que me parece confirma las buenas cosas que se están haciendo en el CCA, que está muy bien pensado y plasmado con un equipo de trabajo muy profesional, que transmite la visión que el realizador quería plasmar, y que a uno da mucho gusto poder comentar.