Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

miércoles, 28 de agosto de 2019

La Camarista.




Créanme que no exagero si les digo que sobre la película de las que estoy a punto de escribir es quizá desde ya mi película mexicana favorita del año, y que veo honestamente muy difícil que alguien le quite esta posición, una ópera prima que desde su estreno en el pasado Festival de Toronto a recogido varios y notables premios en festivales alrededor del mundo y cautivado a prensa y críticos de cine por igual: hoy les escribo sobre La Camarista.

La película dirigida por Lila Avilés narra de manera muy ordinaria la vida como empleada de hotel de Evelia, una joven de 24 años a la que se le ve todo el tiempo en la mejor disposición para su trabajo, con la mayor actitud y siempre alejada de los grupos grandes. Solitaria por naturaleza, (por si no lo fuera por definición para la sociedad el oficio de las personas que se dedican la limpieza; al grado que muchos ven a estas personas como entes invisibles a pesar de lo necesarias y fundamentales que son, no sólo para los lugares donde trabajan, sino para toda la sociedad) se le ve llenando su vida de pequeños detalles y objetos que ve y encuentra en las habitaciones que limpia en el piso que le corresponde, detalles que van haciendo que Eve, como todos la llaman, sonría día a día, detalles que van haciendo una grieta luminosa a su rutina. Pero es luego de que su vida se empieza a poblar de ciertas personas (y ciertos regalos, como un ejemplar de Juan Salvador Gaviota idéntico al mio) y del contacto con ciertos compañeros de trabajo y los huéspedes (incluso el no contacto con ellos) es que la van sacando de esa soledad que tanto pareciera la hace feliz, de estas largas jornadas de trabajo que efectúa pareciera con gusto su trabajo, aunque quizá lo haga para no pensar en su vida afuera de ese lugar, de las personas con las que no puede estar, y como va buscando sustitutos para no sentir el peso de las ausencias, de las llamadas que hacía a la chica que cuida de su hijo, que hace que uno empiece a ver a Eve, de una manera muy distinta, más abierta, y más alegre, no sólo esperando más trabajo o las cosas que esperaba en un principio, pero cuando esas personas se van, y ciertas cosas que ella esperaba no ocurren como quería, Eve vuelve a caer en esa soledad en la que no se siente ajena, o infeliz del todo, vuelve a ese lugar que consta de detalles que le sacan sonrisas, que la hacen cruzar pocas palabras con las personas, que la llevan a casa, a esa vida que nosotros no conocemos, sólo al final su salida hacia el mundo allá afuera.

La puesta en escena de Lila Avilés, y el como la empleó y la ejecutó me parece de una genialidad desbordante. Quizá conocedora claramente de las dificultades que implica la filmación de una película, optó por tomas cortas, centradas, pero bien ejecutadas. planos fijos en los que vemos sólo lo que verdaderamente debe estar en él, o sea Eve, al grado que cuando ella no está se siente un vacío en esas tomas desenfocadas. Hay básicamente una producción minimalista pero compuesta de detalles que uno ni siquiera pensaría que están en ese mundo que compone el hotel para Eve. Estos detalles no son más que detalles que la mirada femenina puesta en otra figura femenina puede percibir, una mirada sin prejuicios, como el detalle de las palomitas en las bolsitas de dulces, o el miedo de una chica cuando un hombre está interesada en ella, o cuando ve a una mujer desnuda, o cuando sonríe y se le ven los hoyuelos en sus mejillas. La interpretación de Gabriela Cartol desborda naturalidad y ternura (la escena en la que se desprende de sus miedos es tan encantadora como divertida, y la escena en la que desata su furia con un vestido, también me parece actuada de buena manera, sin exageración ni hermetismo) y uno no puede más que quedar encantado con este personaje tan bello, en el que la empatía llega inmediatamente, y no por sus circunstancias o el estar sólo centrada nuestra atención en ella, como a mi parecer si sucede en Roma con la figura de Cleo, a pesar de tener otras figuras femeninas fuertes en esa película, algo por lo que yo encuentro más valioso y más bello el trabajo de Avilés que el de Cuarón, por los detalles y la belleza desbordante que en estos se percibe, aunque por supuesto el trabajo de Cuarón no se demerita, otra de las cosas que me hace ver aún con más valor el trabajo de Avilés, es que la película es de manufactura independiente, y la de Cuarón es de big industry. Y agradecer también a Lila Avilés que no se haya servido en ningún momento de alguna figura mediática haciendo alguna especie de cameo (como es el caso de El sueño del Mara'akame) sólo para jalar más público a su película, acá la película si habla por si sola.

En esta película se ejemplifica perfectamente lo que mencionaba hace unos días con La casa más grande del mundo, con una película tan centrada, tan simple que sabe muy bien lo que se quiere proyectar y decir con su argumento y las emociones que están en ella, es prácticamente un atino no utilizar música que pueda sentirse además de molesta, manipuladora.

Lo único que puedo decir es que si este es el futuro de Lila Avilés como directora, y nos seguirá mostrando este tipo de cine sencillo, contemplativo, directo y hermoso, yo encantado de volver a ver una película tan bellísima como a mi me resultó ser La Camarista.

martes, 27 de agosto de 2019

El sueño del Mara'akame y La Casa más grande del mundo.





El sueño del Mara'akame.
Esta es una de esas películas de las que no sé si es o porque se ha hablado mucho de ella, o te la recomiendan mucho, o has leído que es muy buena; te haces una idea respecto a ella antes de verla, se eleva el hype, pero al final simplemente no es lo que esperabas.

No quiero decir con esto que la película no sea buena, no esté bien hecha o no me haya gustado, hay muchas cosas que bien yo podría destacar, pero otras quizá no tanto. El distintivo más importante a mi parecer sería el hecho de que la película está hablada casi en su totalidad en huichol, se le da una importancia muy digna a la lengua, que es destacable. El importante hecho de que para la cultura wirikuta los sueños son primordiales para entender su entorno y su realidad también es muy digno de retratar, pero mi problema viene con todo lo demás.

Todo lo referente a la cultura wirikuta me parece no se le da una continuidad de importancia en la trama, lo del peyote se menciona a mi parecer de manera muy superficial, no se le da la importancia que tiene para la cultura huichol, una de las ceremonias de la que uno es participe (en la que realizan en la ciudad, en la que es iniciado Nieri es más atinada) también me parece no se le da la importancia que debería y es meramente muy pobre la representación. Otro tema que me parece no es muy crítico el director y que bien hubiera sido de gran importancia es el peligro que se corre en la tierra sagrada de los huicholes que se ve amenazada por codicia de empresas mineras trasnacionales, al final de la película se nos muestra que esta sería la denuncia más importante de la película, pero la verdad es que en el desarrollo y la trama de la misma no hay importancia alguna, o no es para nada una de los problemas que rigen.

Los que si rigen, pero que a mi parecer tampoco conectan de manera eficaz, es la amenaza que viven los jóvenes de los que depende que su cultura viva, o se dejan seducir por otras culturas y tentaciones del tercer mundo, y el hecho de como ya sea por el poco apoyo que hay para el campo, o la tentación de las comodidades de la ciudad, mucha gente de estos lugares se alejan de su entorno y se ven transformados en otras personas.

El desenvolvimiento y desarrollo de la trama está bien, pero no hay nada a mi parecer de una propuesta destacable, o sea: la puesta es muy básica, la historia incluso es por momentos predecible.

Pero aún así sin ser una gran película, es loable el intento y como lo digo, se reconoce la valía de hacer una película que por momentos se ve más que maravillosa, como en toda la parte en que se retrata el entorno natural y la vida cotidiana de la tierra wirikuta, aunque en otros momentos he de reconocer que la fotografía pierde su foco, por momentos se nota es involuntario [lo que a mi parecer resulta imperdonable] y por otros creo es para tomar cierta importancia a otros elementos o detalles que quizá en su momento no lo entendemos hasta tiempo después, pero jamás resultan del todo entendibles porque jamás se nos dice el significado de todos los simbolismos de esta cultura, quizá para quien conozca la cultura mas de cerca los entenderá y esto lo verá plausible, pero habría que tomado la molestia el director de pensar en el espectador colectivamente.

Si en algo puede colaborar para acercarnos más a las comunidades indígenas y hacer que nos involucremos un poco en ellas y conocer lo que en su momento fue el verdadero yacimiento rico de personas y creencias en nuestro país antes de ser colonizados, me parece bien, para eso es el cine, tampoco hay que pedirlo todo en la boca, y aunque tiene cierto trato de documental, este no lo es.



La casa más grande del mundo.
película del 2015 de las directoras Ana V. Bojórquez y Lucia Carreras (la segunda más conocida por ser la directora de Tamara y la catarina, del año 2016, su película más reconocida, y guionista de un par de películas bastante prestigiadas como lo son La Jaula de Oro de Diego Quemada-Díez, y Año Bisiesto de Michael Rowe), esta película méxico-guatemalteca, nos narra luego de una introducción breve donde se nos presenta a las que son las tres actrices protagónicas y el rol de cada una no sólo en la película, sino en la vida; vemos el viaje que hace una niña de 11 años en los altiplanos de Guatemala en un lugar alejado de la civilización cuando por primera vez saca a comer a las ovejas de la familia, y como en el viaje se enfrenta a lo que se enfrenta cualquier niño en su situación: el juego, la carga que se vuelve una responsabilidad que no es hecha para su persona, las malas decisiones que se pueden tomar por ocultar un suceso, el miedo a lo desconocido, la culpa, la confianza, la gratitud, todo esto se muestra de una manera u otra a lo largo de su viaje, un corto viaje de poco más de 70 minutos y en el que uno va sintiendo la empatía por ella y las otras dos mujeres en su vida.

El retrato creado por las dos cineastas me parece más que agradable y digno. Para empezar la figura que tiene la mujer en cada etapa de su vida y los roles e importancia que tiene cada uno que no hace que se vea opacado para nada o uno se decline por una. La sabiduría de la abuela, la fuerza de la madre y la valentía de la niña, nos hace creer en un mundo en el que la mujer es autosuficiente y no necesita más que el apoyo de otra, aunque el apoya también venga por parte de figuras masculinas en determinado momento.

Enriquecedora también la forma en que muy atinadamente las directoras retratan el viaje hecho por la niña, generalmente vemos tomas fijas en la que la acción viene a presentarse enfrente de ellas, y esta no va en busca de la trama, las pocas tomas que no son fijas se resuelven con movimientos muy sutiles, que ayudan a crear intimidad con la historia y la figura de la niña.

Interesante sería el saber si la figura de la amiga tenga algo que ver en la relación entre las dos cineastas en la que quizá alguna fue la que hizo el viaje que seguro emprende todo largometraje de esta envergadura, y la otra fue el apoyo hasta determinado momento.

La fotografía más allá de la cuestión técnica de como se encuadra es por demás admirable, la luz, los efectos de la neblina, todo es sobresaliente.

Entre los productores encontramos nombres como el de Epigmenio Ibarra y Jorge Ramirez-Suiarez, lo cual nos debe decir mucho sobre la calidad del trabajo.

Al igual que en El sueño del Mara'akame, es de gran admiración que se haya utilizado el idioma natural de la región que se retrata (como lo es en esta parte de Guatemala donde se habla maya mam) y que en este caso va la riqueza de la película más allá de eso, y la valía que tiene que en tan poco tiempo la película sea tan contundente en su relato que con música muy adecuada, que hubiera conectado de igual manera las emociones que conecta transmite la película si la música no hubiera estado, y con un cine contemplativo tan digno como para competir con la película que ustedes me mencionen de este estilo, y vaya que si a mi me fascina esta clase de cine.

A diferencia de en El sueño del Mara'akama, ya para terminar; en donde la puesta me parece básica, pero ambiciosa sin llegar a ser atinada, en La casa más grande del mundo, la puesta es sencilla, pero logra proyectar emociones y transmitir lo que se buscaba de una manera sutil y bella.


lunes, 26 de agosto de 2019

Once upon a time in Hollywood: un Tarantino maduro.




Hay un sin fin de cosas que hay que comentar acerca de más reciente película de Quentin Tarantino, muchas cosas de las que el director quiere que comentemos, otras de las que quizá no, y como para ciertas cosas hay que tomarles importancia, aunque pareciera no las tienen, y otras que en apariencia son importantes, en realidad no lo son tanto. Tuvo como primer público al Fesival de Cannes, donde recibió desde grandes ovaciones (aunque se sabe que tanto Cannes como Venecia al ser ya muy cercanos a la industria de Hollywood, esto ya no es tan importante, al grado que se dice que las mismas productoras de las películas, sobre todo norteamericanas; pagan para llenar las salas donde se proyectan sus películas y hacen que al final la gente dure minutos y minutos aplaudiendo), hasta el descontento de algunos críticos.

Hay que comenzar diciendo que esta es una película en la que salvo por el principio, no se siente a un jovial Tarantino buscando ser ese "enfant terrible" de los noventa, no vemos o no sentimos que estamos viendo la película que ese primer trailer nos prometió con un Manson más protagónico, pero eso no es tan importante si la película está bien; pero continuemos. Tarantino ahora se sabe maduro, se sabe un director respetado y consagrado dentro de la industria en Hollywood, con todo y la libertad creativa que lo ha regido desde sus máximas premisas hasta sus últimos filmes de mejor forma, manufactura y sobrades, y esto lo digo en el buen y en el mal sentido de la palabra.

La película no luce como una película de Tarantino, y todos los elementos que utiliza de su sello personal, salvo por la última media hora del filme, a mi parecer no están tan bien empleados, o no son tan claros. Podemos apreciar otros elementos venidos de ciertas influencias, como una interrupción muy a lo Woody Allen cuando dice el narrador porque uno de los protagonistas no maneja, o esos close-up's a detalles a mi parecer muy Paul Thomas Anderson. Los largos diálogos en esta película, (esto si ya de su sello personal) me parecen por momentos sobrados, pero en muy pocos momentos realmente, ya no cae tanto en estos excesos que a muchos molesta en el cine de Tarantino, lo dice alguien que en "Los Ocho Odiosos" defiende eso (no así el tiempo del último acto), y la forma tan abrupta de acabar con ciertas escenas, y recortar sobre ellas (muy a lo Ruizpalacios en Museo en la parte del bar y el camerino, si la han visto ustedes sabrán a lo que me refiero) es otra cosa que a mi parecer no funciona del todo y no se parece nada en la forma de narrar que tenía Tarantino con otras de sus películas en las que lo hacía más delicadamente como en una novela. Y que decir de su fetiche favorito: las tomas a los pies de sus personajes.

Pero hay muchas cosas que en el cine de Tarantino no habíamos visto antes, y que se reconocen porque no lo hace sólo para que se hable de eso como innovación, o por provocación, sino que lo hace porque sabe que es lo mejor para la película. Dentro de esas muchas cosas esta la fotografía de la que esta a cargo el gran Robert Richardson, es tan bueno su trabajo que la película no parece ser una película de Tarantino. Quizá la única cosa que no me gusta en este departamento son las tomas en picado, pero eso es a título personal. Las referencias cinematográficas (tanto las mencionadas y recomendadas a descubrir y analizar por parte de Tarantino antes del estreno de la película, como las que no) acá no se sienten como un afiche, un adorno, o un robo, para los que argumentan que el cine de Tarantino es a base de robos. Yo no lo pienso, pero sé que muchas personas si. Acá todo eso es justificado con la historia de la película, pero a todo esto: de qué va la película.


La película va básicamente de dos historias a la par: la primera, la relación de amistad entre Rick Dalton, (Leonardo DiCaprio, excelente) un actor en decadencia que de haber sido una estrella del cine western, pasa al olvido para hacer pilotos de series de televisión como el eterno villano prestando reputación y nombre para levantar la carrera de nuevos y apuestos actores en el auge de la televisión en Hollywood, y su doble de acción Cliff Booth. (Quién además funge también como narrador, interpretado magníficamente por un Brad Pitt verdaderamente extraordinario, quizá a mi gusto el mejor de la película) La segunda historia que nos cuenta es la de la actriz Sharon Tate (interpretada por Margot Robbie y caracterizada de una manera impecable, uno ve a Sharon en la figura de Robbie todo el tiempo, salvo quizá por las veces que Margot lleva el pelo por detrás de la oreja, pero a mi parecer eso ocurre sólo una vez), y lo que aconteció en aquel 1969 con su vida.


Los papeles secundarios están bien, pero no hay mucho que decir de ellos, y con esto me refiero al caso de Bruce Lee. Al Pacino con dos apariciones cortas me parece está estupendo, y más en la parte donde le explica a Rick Dalton lo que hacen las productoras de televisión con personajes como él. Como ya lo dije, todas las referencias al cine de los 60's y la influencia que tuvieron para la generación de jóvenes perturbados de esa época (otra de las cosas a destacar en realidad es todo lo referente a el diseño de producción, diseño de arte y vestuario, todo lo referente a la época retratada, desde los negocios que regían en Hollywood, las influencia mexicana en este lugar, los autos, los hippies) y las generaciones posteriores. Los Spaguetti-western, (sólo uno de los tantos tributos que se le hace al cine de Sergio Leone no sólo en el título de la película y como este sólo director en esa época le roba el protagonismo a Hollywood en un género que ellos inventaron) los actores y directores de ese entonces, el como Tarantino utilizó los diferentes formatos de la época para ver como se veían las películas de ese entonces, y como lo hace de una manera que funciona redondamente en pro de la historia, y que hablemos de eso y no de los formatos sólo por hablar, ahí se nota su madurez como director, y un lado nostálgico rindiendo tributo al cine con el que creció y con el que se formó en sus años de espectador mientras trabajaba en los extintos Blockbuster.

La figura de Rick Dalton es a mi parecer la de peso más fuerte en la historia en todo momento porque nos muestra la figura del trabajador del oficio del cine que luego de haber vivido su punto máximo y venir en una picada terrible, o de perder el rumbo, toma quizá la última oportunidad que se le presenta y la sabe aprovechar, vemos como el hombre quejumbroso, descuidado y decaído que mirábamos al principio, luego resurge al grado de que al final se gratifica al eterno perdedor de la manera en que él soñaba. Ese sueño que en un principio lo hizo salir de su primera depresión, estaba a una invitación de sus nuevos vecinos para que las cosas mejoraran, y ese final a lo Tarantino podríamos decir que es bonito, como en Kill Bill parte 2.

A mi honestamente la re-interpretación de la historia en el cine jamás me ha gustado, y menos venida por parte de Tarantino luego de la manera tan soberbia (para mal) como lo hizo en Bastardos Sin Gloria, pero he de decir que qué mejor lugar para hacerlo, que en el cine, y si se hace de una manera como Tarantino lo hizo, pues mejor.

Sólo menciono muy brevemente que me pareció muy chistoso ver la condición de tres actores en la película en particular: la primera es la de Maya Ray Thurman Hawke, viéndose salvada de esos veinte minutos finales (antes del final) muy tarantinescos, muc contrario a lo que le pasa a su mamá (Uma Thurman) en Kill Bill. El segundo es a Timothy Olyphant como el joven actor al que Rick Dalton le va a levantar la carrera; y a Emile Hirsch y la situación como el chico de al lado. Y por supuesto ver una vez más juntos, aunque sea al final, a DiCaprio y Robbie, uniendo las dos historias de la película hasta el final.

Finalizo diciendo que aunque para muchos esta podría ser una gran película, para mi ver una película de Tarantino me hace esperar mucho más que esto, necesitaba algo contundente que nos dijera a su manera que seguía siendo él, a mi parecer nos entrega una buena película, pero no siendo del todo él, o será que como él ya maduró, nosotros también lo hemos hecho, porque aunque los minutos finales, los más tarantinescos, se disfrutan inmensamente, y nos hacer reír y casi levantarnos del asiento de la emoción, nadie esperaba ver ni otra película con violencia desmedida como lo eran sus películas antes, ni una obra maestra como Pulp Fiction. Aunque buena, dudo que vaya a figurar entre mis películas favoritas, o las que yo consideraría como las mejores del año.




domingo, 25 de agosto de 2019

Atrás hay relámpagos: Oda a la juventud, segunda parte.




Hace un par de años, Julio Hernández Cordón estrenó en festivales dos proyectos cinematográficos mientras aún circulaba en el país su más reciente película (más que nada en espacios alternativos de exhibición de cine independiente), uno de esos proyectos es la película con más proyección del director a la fecha: Cómprame un revólver. Y la otra es la siguiente a comentar: Atrás hay relámpagos.

Atrás hay relámpagos bien podría ser una especie de híbrido de Te Prometo Anarquía, a la cual incluso desde mi perspectiva le vendría mejor no sólo el nombre de esta, sino el título que utilicé cuando escribí sobre ella hará hace poco más de dos años: una oda a la juventud.

(Comentar además que el texto dedicado a Te Prometo Anarquía [mismo que pueden leer en el enlace de aquí] sigue siendo uno de los textos más leídos del blog en sus ya cinco años de vida)

El principio de esta película se nos presenta justo como en la parte más frenética e intensa de Te Prometo Anarquía, la parte en que la relación del par de amantes del ex-df es más unida, en su punto de éxtasis, pero ahora el bromance que se nos presenta es entre un par de chicas bikers costarricenses llamadas Sole y Ana, luego de eso al llegar a la casa de Sole y mostrarle una sorpresa que le tenía preparada a Ana, la relación entre estas dos cambia vertiginosamente luego de un descubrimiento que al final de la película queda olvidado y que sólo era un pretexto para mostrarnos la naturaleza de cada chica, y su situación ante la vida.

Atrás Hay Relámpagos tiene, como ya lo mencioné; muchas similitudes con Te Prometo Anarquía, que para mi bien podría mostrarse como una segunda parte de esta, o su versión costarricense hecha por Julio. Una de las cosas más palpables en su similitud es la relación entre estas dos chicas muy dependiente, relación que no se muestra tan intensa como la que sostenían Miguel y Johnny, pero que seguramente así es. Entre las cosas que son iguales entre la pareja en Te Prometo Anarquía y la de Atrás Hay Relámpagos, está el nivel socio-económico de las chicas, mientras que Sole es de familia rica, que le puede solucionar todo, y que parece ser una carga para ella y como se relaciona con las demás personas, Ana, de quien no se muestra mucho de su vida familiar salvo por su relación con Sole y sus amigos Bikers, claramente no es de mucho dinero como Sole.

El cine de Hernández Cordón a mi parecer es impecable en todos los sentidos, y con esta película no iba a ser la excepción. De las cosas que más me gustan de su cine es que la fotografía tiene un cuidado estético formidable: encuadre, enfoque, iluminación; todo está bien pensado por director y encargado de fotografía, y es formidable, aunque cada escena contribuye al desarrollo de la historia, cada una por si sola a su vez funciona como principio y fin de un episodio en particular. Quizá la cosa que a mi más me gusta del cine de Julio (y que no lo pude disfrutar en Cómprame un revólver, aunque la película me haya fascinado) son sus números musicales, y en esta película en particular el hecho de como muestran por un lado la naturaleza de la juventud y su libertad incluso en sus episodios de bagaje y rumbo indefinido, y por el otro lado como funcionan perfectamente como presentación de personajes que en determinado punto de la película tendrán un rol más que imprescindible en la trama.

Al igual que con Te Prometo Anarquía, me pasó que estaba tan clavado en la trama de la película que Julio me engañó al creer que el final de la misma era antes de lo que era, en Te Prometo Anarquía me pasó en la escena en la que Johnny va patinando por la carretera mientras la música suena a todo volumen y la toma se va alejando de él y nos permite ver ese cuadro magnífico de la carretera haciéndose cada vez más larga y Johnny más pequeño, en esta me pasó en la escena en la que uno de los bikers llamado Frank, que es el tercer personaje en el que cae el peso de la película en determinado momento hasta el fin de la misma, está con su abuelo platicando sobre un mensaje que quiere enviarle a una chica y el significado de este, mientras acaba de construir un circuito para hacer maniobras con la bici.

Esta película por lo que he leído en su apreciación en general no ha gustado tanto como sus dos películas anteriores ya mencionadas, o sus primeros trabajos que también son muy respetados como Las Marimbas del Infierno; y yo supongo puede deberse en gran motivo a la poca importancia que se le da al asunto del descubrimiento que hace que la relación entre Sole y Ana se vea cambiada, y tampoco es como que tuviéramos un preámbulo de como era su relación salvo por la introducción que desde entonces ya mostraba la naturaleza de cada personaje y su rol en la película, y la prácticamente nula consecuencia de este hecho, (que quizá podría argumentar se ve resuelta por la posición económica de Sole) y el hecho de que aunque al principio el tema familiar para Sole era importante, al final parece no tener tanta relevancia o peso para su persona. Pero a mi parecer esto es un tema menor para quien disfruta del cine de Hernández Cordón, que seguramente quería más que nada exponer la confusión creada en dos personajes que luego de ver turbado su esquema de juventud perfecto y su presente, se enfrentan a una relación que ante la inclemencia no es tan buena, en la que cada una quiere ver por su bienestar por encima de los principios de la otra.

sábado, 24 de agosto de 2019

Guerra y paz.


Tú y yo estábamos hechos
de pequeños pedazos del otro, y
y va a ser imposible salir ilesos.
¿Cómo era nuestro olor?
¿Era ácido y metal?
No consigo recordarlo, aún no.
Trago una saliva que sabe a guerra
y la bala atraviesa directa.
Unos pulmones que ya no respiren por ti.
¿Cómo era el amor que sentías por mí?
No consigo recordar
No consigo recordarlo, aún no
¿Qué voy a hacer con todos los abrazos que hice a medida para ti?
¿Cuándo volverás a ser quién conocí?
¿Cómo éramos tú y yo?
¿Fuimos lucha, fuimos paz?
Soy todo lo que prometí
no llegar a convertirme y,
tú eres lo que nunca dijiste ser . . . .