Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

martes, 3 de noviembre de 2020

El deseo de Ana.


Debo decir que la película cuenta con uno de los carteles más hermosos que yo he visto.



Del día 5 al 7 de noviembre, se llevará a cabo la edición de este año del Festival de cine La Paz, el cual se llevará a cabo en esta su tercera edición, en formato híbrido, con funciones tanto presenciales como en linea.

Dentro de la numerosa programación con la que cuenta, hay una película en particular de la cual quiero escribirles, la cual se proyectará de manera online el día de hoy a las 18:00 horas, horario del pacífico. La película en cuestión es "El deseo de Ana".


Ópera prima del director Emilio Santoyo, escrita por Gabriela Vidal y el mismo Emilio, la cual ha tenido un recorrido por festivales más que importante desde el año pasado, recogiendo reconocimientos tanto de jurados como de crítica; nos narra la historia de Ana (con una actuación de Laura Agorreca más que destacada; tan destacada es que, uno bien podría comprarle el hecho de que es mexicana, pues no se nota en ningún momento su acento argentino), una mujer que vive con su hijo (Ian Monterrubio) de manera muy tranquila, pero esa tranquilidad que se nos presenta, de alguna manera viene a ser trastocada con la aparición de Juan, el hermano de Ana (David Calderón es quien interpreta al personaje, con un trabajo también muy completo). No se nos dice mucho en sí, pero vemos cómo Ana evita de alguna manera profundizar la comunicación con su hermano, sólo atendiéndolo de manera cordial, pero conforme avanza la trama, y se van revelando detalles en la vida de ambos en su presente, y que parecen ser las consecuencias que hicieron que se separaran en el pasado; hace que se vaya dando una necesidad en ambos de estar otra vez juntos, como lo estuvieron años atrás, la naturaleza de la forma en que quieren estar juntos, se va soltando de a poco, entregándonos un final climático al que uno quisiera que muchas personas pudieran encontrarle la belleza que tiene, y esto lo digo tanto en su forma, como en su fondo.


Los valores y aciertos que tiene la película, y que son el resultado de la atinada dirección de Emilio, son muchísimos, y quizá podría empezar atendiendo el tono de la película, el cual hace que el desarrollo de esta sea pausado, detallista, íntimo; uno recuerda en su propuesta al cine de grandes maestro de este arte como Rohmer o Kieslowski, sobre todo al primero, no sólo por la meticulosidad con la que ejecuta planos y diálogos, sino también por la gran construcción que hace de los personajes y la economía de recursos en muchos niveles (personajes, paleta de colores, etc.) que nos vienen a comprobar que en el cine, la mayor parte del tiempo "menos es más".

Los tomas y secuencias en la película nos comunican mucho, tanto como los diálogos de los personajes; y esto que nos comunican es en total congruencia con la historia. Lo referente al diseño de producción también es un campo muy atinado, vemos en las escenas que encuadran a detalles, como todos los elementos hablan, nos dan un total entendimiento de la situación tan compleja que vive cada personaje, de sus miedos, de sus deseos, y también nos ponen en perspectiva su pasado.

Debo decir de manera muy personal que, luego de verla tres veces, desde hace exactamente un año en que la vi por primera vez en el pasado Festival Internacional de Cine de Los Cabos, que esta película se posiciona cada vez más como una de mis películas favoritas del cine mexicano. Sin lugar a dudas es una película que desde su estreno en festivales, en la ciudad que se estrena, levanta tema de conversación, la pregunta es hacia dónde se encamina dicha conversación, si las personas se van por el camino fácil y atienden la linea de la primera lectura, la del prejuicio sin antes tratar de entender la naturaleza propia del amor; o se trata de dar al meollo del asunto, lo que para mí es la trama central de la película, que es la de la valentía y el riesgo que implica entregarse a un amor socialmente no aceptado, y que en la película se representa de una forma, pero que pudo haber sido representada de cualquier otra, o mejor dicho aún, la forma en que esta representada en la película, da vitalidad y legitimidad a la película en sí, y rinde homenaje a todas las demás manifestaciones que tienen el deseo y el amor, ya sea que estas sean o no socialmente aceptadas.




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