Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

miércoles, 30 de agosto de 2023

•Notas sobre Eme (o dos historias sobre [cómo] soltar)




La primera absurda y tonta excusa/justificación del porque escribo sobre esto es porque quizá sea la única oportunidad para explicar un poco de la intención que tenía con la “forma” de hacer este corto, también explicaré un poco sobre el “fondo”, por muy doloroso e innecesario que sea el acto de escribirlo. 


También siento que debo algo a mi obra que es precisamente defender los puntos del porque hago cine como lo hago. De los cuatro cortometrajes que he realizado a la fecha (sin contar “Negro” y “Carta en susurro”, a los cuales lo único que salva su hechura es la presencia de las dos personas [el buen Francisco una de ellas, a quien por supuesto extraño] que me ayudaron a llevarlo a cabo más allá de mi mal manejo técnico) jamás he expuesto y defendido mi postura ante público, con “Confesión en dos tonos”, mi trabajo más celebrado y con el que empiezo la forma en que aprendí a plasmar emociones a través de lo aprendido con los cine-diarios de Mekas, he tenido la oportunidad de hablar en entrevistas y en lo cercano con muchos amigos realizadores. Con “Ecos transeúntes” que considero es mi trabajo más incomprendido, hay una osadía al hacer un documental en toda la esencia del cinema verite, lo cual por un momento me hizo plantearme el hecho si debía seguir haciendo mi cine al traspasar reglas e invadir la privacidad de personas que no sabían que eran escuchadas por un voyeur [sin connotación sexual, cabe aclarar] sin remedio, y lo de incomprendido viene del hecho de que tratando de solucionar carencias técnicas de las que estaba consciente, traté de dar congruencia a mi discurso con dos elementos que siempre estarán presentes en mi obra: los susurros y el secretismo. “L’homme qui fume” es un trabajo que yo me atrevería a decir que no tiene etiqueta, es un híbrido en el que exploro un tema que me ocupa, me preocupa y es importante para mí porque expone lo que siento sobre el lugar donde ahora vivo, y debo decir que para mí sorpresa, pues lo considero un trabajo muy sencillo narrativamente hablando y en cuanto al montaje se refiere; ha sido muy elogiado. 


Con “Eme”, visualmente quise contar esta historia utilizando aún menos elementos narrativos, una escatimes de planos y tomas completamente deliberadas. Es una historia fragmentada en dos, una vez más influenciado por Bi Gan, siendo en ese sentido, el trabajo más parecido y en el que regreso al estilo que inicié con “Confesión en dos tonos”. En la primera mitad es un completo plano secuencia con la cámara fija en el que retrato en blanco y negro una confesión, mi confesión, de ese encuentro que ha desatado mi necesidad de crear, y creo que sobra decir con esta explicación que ha sido lo más duro y personal que he hecho hasta ahora. “Confesiones…” mi novela, narra en cosa de 400 páginas en manera de clave lo que en “Eme” confieso en dos minutos y medio, esa sí es de alguna manera la magia del cine, aunque la magia también quema. En la segunda parte, el monólogo armado, es un juego de tres tomas que fragmento y trato de dar intención a través de recursos bastante sencillos en el montaje, y al igual que en “Confesión…”, es mi manera de hacer una especie de homenaje a las historia que fueron pero ya no son, y que mis oídos han guardado durante años por las historias que a mí me parecía que las personas que me las contaron en su momento en forma de confesión (ya fueran de borrachera o no) yo las sentía auténticas y genuinas, y al menos a mí me habían conmovido al grado de no poder olvidarlas hasta que las hice lenguaje.


En cuanto al diseño sonoro, también es un trabajo que se parte en dos, pues mientras que en la primera parte el audio es fuerte para que sea en toda la forma una confesión que el personaje hace a una persona que jamás es vista por el espectador (y que el espectador bien podría ser ese personaje invisible, pero sin la obviedad a la que recurrí en “Confesión…” al romper la cuarta pared), en la segunda parte sólo la bocina derecha reproduce el apenas perceptible sonido de la segunda confesión, que se hace como si el personaje estuviera susurrándole al oído derecho (hemisferio derecho=creatividad) sus sentimientos a ese personaje que ya no está presente, y que en un principio mi intención era que el espectador explorara la posibilidad de si estos testimonios estaban conectados o no, y que vieran tanto el lado oscuro/luminoso y optimista/pesimista de los adioses, de las rupturas amorosas y de la pérdida de seres queridos, las distintas formas en que las personas manejamos nuestros duelos. 


“Eme” es una inquietud que apareció por y siempre en forma de esa A que sigo persiguiendo, la idea del amor completo y entregado, aunque no sea eterno; esa chispa que creo un único terremoto y que no deja más que pequeñas réplicas una vez que su tiempo termina. Cuando empecé a escribir las primeras líneas del diálogo influenciado en obras como “Rayuela” o “500 días con ella” hace 9 años (creo, la fecha es inexacta), y no se terminó de formar hasta hace unos tres años que añadí la segunda historia, la cual debo decir que jamás se habría formado sin la ayuda de seis amigas (a quienes por supuesto no mencionaré para no arrastrarlas aún más a esta vorágine que cree), para darle aún más veracidad y verdad a la forma de expresión femenina a la que me quería acercar u de la cual estaba dudoso de poder recrear. 


Como podrán ver en las imágenes, con “Eme” quise reducir aún más los elementos físicos para contar la historia, para la primera parte no utilicé más que una luz, mi cámara Canon M50 y un rebotador para hacer sombra, nadie me asistió porque me iba a ser muy difícil decir mis líneas (más de lo que por si fue), y ya en la segunda parte debo agradecer a Edzna por haberme prestado su voz y a Gabriela por haberme prestado su presencia (ese día de rodaje, Fernando me asistió en la producción y sonido), ambas le dieron forma a muchas mujeres que he conocido en mi vida, por lo cual siempre les estaré agradecido, pero también tengo la necesidad de disculparme con ellas por arrastrarlas a esta cosa. 


Me cuesta mucho involucrar a personas en lo que hago por dos razones: la primera es que son cosas tan personales que me da pudor y pavor mostrar las entrañas de mi pensar y sentir, y la segunda es porque a veces siento que mi forma de hacer cine es tan sencilla y poco ambiciosa, que creo que a nadie le llamaría la atención formar parte de lo que hago, por eso agradezco a quien de una forma u otra, ha formado parte de estos universos hasta el día de hoy.


Algo que quiero comentar y que siento que no puedo dejar pasar, es el hecho de que a mí me gusta ver mis trabajos desde la cosmovisión de la preproducción hasta la postproducción, soy una persona que piensa y habla de sus proyectos desde la concepción hasta la consecución de la obra, no hablo sólo del rodaje o el trabajo ya realizado. En el caso de “Eme”, así como en el de “Confesión…” es un trabajo que se pensó de una forma y terminó siendo de otra, y es que el afán de querer hacer cine de la forma académica, o siguiendo la estructura “a-b-c” es algo que todos quisiéramos hacer, vamos, que es el sueño, pero el autosabotaje es bárbaro, eso me pasó con “Eme” que al querer que fuera mi primer trabajo con un crew de muchas personas y actores profesionales y prácticamente ya armado con un plan de rodaje, lo eché para atrás; inseguridad, pudor, vaya usted a saber, pero había algo en mi interior que me decía que está historia no debía de contarse como el guion lo decía (escrito por mí en un momento impúdico absorto de la ambición que emanaba de mí a mi regreso a Durango), sino como mi intuición lo pedía. Para “Eme” en preciso fueron tres días de rodaje en un transcurso de dos meses (uno para la primera parte, otro para grabar voces y sonidos, y otro para grabar la segunda parte), y la decisión del montaje se llevó a cabo en un lapso entre 12 y 18 horas (eso si, ininterrumpidas). 


Comentándolo con dos personas a las que aprecio y admiro mucho, además de ser dos personas de mi entera confianza, considero que “Eme” es sobre todas las cosas, un trabajo terapéutico más que nada, para mí, es soltarme de una historia en la que he vivido atrapado durante 16 años, y en ese sentido es la sobre exposición más grande que he hecho de mí persona, en el que honestamente no hay ambición alguna más que expresarme, sin tratar de pensar mucho en la metralla que le pueda llegar a otros, aunque como también lo he comentado en muchas ocasiones, lo que yo trato de buscar en mis ficciones, es que el espectador se sienta parte de la historia, que forme parte de ella, que ate cabos y se involucre (culpo a Julio Cortázar de esto) y que pueda encontrar una identificación, sino con la historia propia, quizá si con la confesión de borrachera que alguna persona cercana y amada le haya podido haber hecho alguna vez.


Y por último, debo confesarles que si no fuera porque “Manifesto Hersinki” (premisa del título de mi siguiente cortometraje, otra cosa bastante rara pero menos personal) no alcanzó a quedar, no sé si “Eme” habría visto la luz, aunque también debo reconocer que el comentario de una de esas personas que admiro me a tranquilizado un poco, y que hace años le aprendí un consejo que siempre busco aplicar en mis rodajes, cuando me dijo que en un rodaje la esencia de una escena, una línea o un diálogo; es genuina hasta la tercera toma, después de eso pierde la magia y fuerzas a los actores a sacar la perfección sacrificando el sentimiento y lo genuino de sus diálogos y sus personajes, por eso soy un ferviente creyente de que, como en el cine de Mekas, Marker, y Bresson, menos es más, la perfección está sobrevalorada y el error a veces conecta más con el espectador que busca en el cine identificación y el sentimiento real, porque la vida no es perfecta, no va acompañada de planos perfectos, enfoques milimétricos o paleta de colores que se mueve con nuestro estado de ánimo, las personas en la vida real trastabillamos, dudamos, somos impulsivos y nos salimos del guion y del destino, se nos olvida lo que queremos decir cuando hablamos con emoción, se nos traba la lengua, salivamos; esas cosas que a muchas personas no les llaman la atención como la silueta de una mujer a media luz, el apenas perceptible susurro de dos jovenes que se van contando cosas al oído en el asiento de atrás del transporte público, esas son las cosas que yo quiero explorar con mis ejercicios audiovisuales, los demás puestos para contar temas sociales o ficciones crudas de nuestra realidad, o temas fantásticos para eludir la realidad, creo que ya están cubiertos. Yo escribo, hablo y grabo desde lo que a mí me emociona.


jueves, 1 de junio de 2023

Close: la necesidad de al menos una amistad en la vida.


Fue en el año 2018 que el joven director belga Lukas Dhont se dio a conocer en el mundo del cine con su película Girl, la cual se presentó en el Festival de Cannes en la sección Una cierta mirada, una película que ciertamente no sólo fascinó a la crítica, sino también al jurado en Cannes pues le fue otorgada la Cámara de oro como la mejor ópera prima, además de un premio especial al actor protagónico de la misma. Esta pequeña introducción la hago para servirme de ella al decir que si el debut de este joven era tan esperanzador como una carga para hacer de su segunda película una obra maestra, y que se presentara cuatro años después en el mismo festival en la selección oficial, me parece la superó con creces. Me explico.

La razón por la cual me parece Close una de las obras más importantes del año pasado, y seguramente una de las más recordadas de la década en curso y de las grandes negligencias de Cannes, es que Lukas tenía tan claramente la forma en que tenía que filmar esta historia, qué me parece es una película perfecta en todos los aspectos, y si alguien tuviera un pero sobre esta, tendría que exponerme bastante su argumento para poderme convencer.

La película tiene algo muy difícil de conseguir en el arte qué usted me diga y mande, y esto es que se vea tan armoniosa la complejidad y la sencillez. Lo vemos desde la historia, qué gira entorno a Leo y Remi, dos amigos de toda la vida que hacen todo juntos cual si fueran siameses, y que al entrar a la secundaria y escuchar a sus compañeros de clase sobre la rara relación entre estos, uno se aleja del otro, haciendo que este acto tenga consecuencias irremediables, el cual marcará a la otra mitad de la relación amistosa, la que resultó menos dañada. Esta premisa "sencilla" y que bien podríamos haber visto en cualquier producto de consumo ligero en el Hollywood donde don señor dinero manda, en manos de Lukas adquiere una complejidad en muchos sentidos.

Partiendo desde lo narrativo, me parece que la forma en que Lukas cuenta la historia, desborda una genialidad apabullante. Desde el principio la película es directa y clara, y en ningún momento se sirve de trucos para que él espectador pueda sentir las emociones y las evocaciones en la vida de cada uno de los personajes en los que nos podamos ver reflejados o con los que nos podamos sentir identificados. La narrativa qué entrelaza la historia y los recursos técnicos para pulir la forma en que se cuenta, inicia desde el minuto 1, un juego de niños en los que la imaginación y la oscuridad mezclan la óptica y el pensamiento de Leo y Remi, y que culmina en un plano secuencia hermosísimo que funge de manera breve y efectiva para darnos el contexto de la naturaleza de su relación, la relación de dos niños que comparten además de juegos, silencios, sueños y susurros. Y de manera casi inmediata Lukas nos muestra el conflicto de la trama, un conflicto que al hablar de una película que refleja "La honestidad del cine" lo podemos leer desde un principio entre líneas, pero la belleza de la historia de Lukas es el como no la va mostrando, como va desenvolviendo y entramando el conflicto principal de la película, y en el acto crear una pieza digna de cualquier espectador.

La trama que crea Lukas, más allá de la lectura fácil, va sobre el duelo que experimenta Leo por tratar de ser un chico con algo especial en su vida, así como Remi tenía el clarinete; la necesidad de Leo de expandir su mundo, un tanto por la edad que le exigía crecer, y por la presión del contexto social a su alrededor (en esto hay un lazo notorio con "Girl") lo hace crecer de una manera más dolorosa que al resto de niños que se les da muy fácil mentir en cuanto a su relación con Remi, cuando a él le cuesta decir la verdad y va soltando su dolor paulatinamente hasta quebrarse en el lugar menos esperado y sin reacción caótica alguna, por quedarse sin su mejor amigo, todo por no tener la madurez necesaria para darse cuenta de que Remi era su amigo, su hermano, su alma gemela. Un coming-of-age que retrata la amistad masculina como ninguno.

La película está plagada de momentos realmente hermosos y duros que a uno lo conmueven hasta el alma, creados en gran parte a las estupendas actuaciones de todo el cast, sobre todo los niños y las mamá. Estos momentos generalmente son acompañados por silencios y sutilezas visuales que revelan mucho sin necesidad de desgastar el lenguaje (o de hacer a la película redundante. En pocas palabras: dicen mucho con poco) que añaden más valor al poder narrativo qué acompaña al ojo de Lukas, que a mi parecer hacen que con apenas su segunda película, este en el olimpo de los grandes creadores cinematográficos, y un claro sucesor del cine de los hermanos Dardenne.


domingo, 14 de mayo de 2023

Peter Pan y Wendy




Siento que la principal función de un crítico de cine, como ya lo he comentado en pasadas ocasiones, no está en decirle a un posible público para una película si esta es mala o buena, o si la deben de ir a ver o no, la función del crítico principalmente radica en formular a través del conocimiento adquirido, un canal a través del lenguaje en cualquiera de sus manifestaciones, entre ese público y la obra en cuestión con todo lo que la abarca, que bien puede ser su contexto histórico, obra del creador, así como el lenguaje cinematográfico, que aunque es bien sabido, el lenguaje cinematográfico está respaldado por el "prueba y error" que los grandes maestros del cine han venido desarrollando a través de más de un siglo, el lenguaje y sus reglas pueden romperse por decisión, pero jamás por omisión.

Dicho lo anterior, empiezo diciendo que en una bastedad que azota a nuestros días de cine de nostalgia, remakes, spin-offs y cine de merchant o de infantilización que crean las majors para atraer nuevo público, recuperar al público deseoso de escapar de su realidad, y llenar sus arcas de dólares. Entre esta baraja interminable de ese cine que inunda el streaming, hay una película que a mí me ha parecido una propuesta por demás interesante, pues no sólo es una película que se suma y viene a abonar aún más a la linea autoral de su director, sino que además les da a las majors lo que ellos quieren (como lo fue en el caso de Pete´s Dragon), pero sin ser un producto vacío, que si bien es verdad no gusta a todos los públicos por ceder en cosas que ahora mismo trataré de argumentar, me parece que la propuesta narrativa de Lowery a mi parecer no está en duda desde ninguna perspectiva.

La película retoma la premisa de la película original, incluso hasta cierto punto uno podría pensar que Lowery lo que hace es dar vida al clásico de Disney, pero esto se rompe cuando Wendy y sus hermanos se trasladan a Nunca Jamás, y desde aquí Lowery empieza a hilvanar sus formas de hacer cine.

Hay una cosa muy cercana visualmente hablando entre esta película y "El caballero verde", hay una magnificencia que apabulla visualmente hablando, y si bien es claro que esta se crea a través de herramientas tecnológicas, Lowery no olvida como sacar el mejor provecho a estos planos generales de llanos y praderas, acompañados del silencio y una música incidental maravillosa como en sus primeras películas.

La película me parece valiosa porque atiende una linea narrativa que jamás se había explorado en este clásico, esa otra perspectiva que aborda en la historia, usando lo clásico con un amor palpable, hacen que todo lo que añade Lowery de su punto de vista, es de las cosas que más valor le dan a esta entrega, y por su puesto habrá a quien le guste y a quien no le guste, y eso está bien; pero desde mi perspectiva la visión de Lowery, me parece tiene toda la congruencia del mundo, además de que esta sirve para reivindicar las decisiones que ciertos personajes tienen que tomar sobre los caminos a escoger para seguir viviendo, para ser una parte de sus seres amados, aunque toque por un lapso de tiempo en el que haya que ser antagónicos. Explora y trata de explicar y dar contexto del por qué Hook es como es, y Peter es como es. Muestra en muchos sentidos que muchas veces no existe un bien contra el mal de forma tajante, o un blanco y negro totalitario, muchas veces la vida y las relaciones humanas son una zona de diferentes matices de grises, en los que hay que naufragar hasta encontrar el canal (o tono) en el que podamos entendernos, y jugar a través del inevitable crecimiento.

Una de las cosas que Lowery atiende para las majors y que a mí honestamente jamás me ha desagradado, es el hecho de la verosimilitud y legitimidad de los personajes conforme a su apariencia física, y creo que hay un debate detrás de todo esto que ni siquiera tendría que existir a mi parecer, pero aún así trataré de dar mi opinión en algunos ejemplos que se han dado en la industria.

En el año 2018 la comunidad transexual de Estados Unidos inició un ataque a través de Twitter contra Scarlett Johansson por aceptar el papel para una película donde interpretaría a un hombre transexual, al poco tiempo, Scarlett tuvo que recharzarlo de la manera más correcta diciendo que quizá el papel tendría que interpretarlo alguien que fuera transexual. Del lado opuesto de la moneda tenemos al siempre genial Neil Patrick Harris con su emblemático papel de Barney Stinson para la serie HIMYM, en la que interpreta a un hombre mujeriego y maduro el cual incluso tiene un libro para conseguir acostarse con mujeres lo más rápido posible, y cosa muy contraria a lo que interpreta en su personaje, Neil es homosexual y está felizmente casado desde hace años. En resumen, si bien las minorías tienen un punto más concreto al cual defender su posición no sólo en el mundo del cine, sino en el de las artes en general, siempre son los que menos se quejan, y si lo hacen es con justa razón porque tienen que luchar contra mayorías y muchas veces caprichos de las productoras o directores, en cambio en el caso contrario, creo que hay muchos más espacios para actores caucásicos en los que pueden probar para obtener un papel en condiciones favorables para ellos, cuando en realidad nadie tendría que tener preferencias, los castings tendrían que ser justos y juzgar sólo el talento histriónico, aunque por supuesto eso es una quimera que sólo se daría en una utopía. Pero dentro de todo este tema que a muchos los pone por demás sensibles, cabe resaltar que el impacto que muchas veces es sólo por temas de recaudación o económicos para las majors, tiene una resonancia muchas veces mayor y que es por la cual yo no desacredito del todo estas decisiones de casting: el impacto que tiene por ejemplo, para un niño con Síndrome de Down el ver a un personaje en su condición en una película como "Peter Pan y Wendy", es algo que le cambia la vida, haciéndolo creer que él puede llegar algún día a estar en una pantalla de cine, o una niña de padres afroamericanos pensando que también existen hadas con su misma tez, es algo que las generaciones de minorías del siglo pasado no vivieron, y que seguramente habría abonado para que los indices de discriminación en pleno siglo XXI no sólo en América, sino en la propia Europa, no fueran tan altos y con medidas tan radicales que incluso llegan a reformas políticas. Esto es algo que no se ha mencionado mucho pero, incluso Spielberg y Wright en sus adaptaciones es algo que ya habían explorado, pero nadie había hecho tanto revuelo porque de alguna manera las adaptaciones de estos eran más digeribles que la profundidad narrativa propuesta por Lowery.

El hecho de que Lowery de igual o más importancia a Hook que a Peter y Wendy, me parece un gran acierto, como ya lo había mencionado, y sus interpretes me parece están perfectos. Un Jude Law, osado, desmedido y que se nota a leguas disfrutó muchísimo dar la complejidad (que en apariencia, no la tiene, pero que vaya que la tiene) a su Hook. Alexander Molony es un notable descubrimiento para mí, y la joven Ever Anderson brilla con luz propia, no se nos haga extraño ver muy seguido a la joven hija de Milla Jovovich.

Si vemos la historia de Peter Pan sin lo fantástico y sin la carga infantil alrededor de ella, es la historia de un chico-joven-adolescente que huye de su casa por ciertas circunstancias (que pueden ser miles de razones) arrastrando o arrastrado por alguien importante en su vida, y que al final uno de los dos tenga que dar el paso difícil de alejarse y en el acto ganar la enemistad el uno del otro; o dicho en pocas palabras, es la historia de un forajido que trata de huir a su espantosa realidad para ser libre eternamente. Y para quien no conozca el cine de David Lowery, esa es la linea narrativa que ha venido explorando a lo largo de su obra, de modo que era cuestión de tiempo para que Peter y David se terminaran encontrando, y como fan de cine de Lowery, por ello para mí la película ya es valiosa.

miércoles, 3 de mayo de 2023

"El amor después del amor", la serie.





La miniserie de ocho capítulos producida por Netflix, y que recién se estrenó hace exactamente una semana, retrata la vida del intérprete rosarino desde su juventud con su primera banda, hasta obtener el éxito internacional con el álbum que da nombre a la serie; por supuesto pasando por toda la gloria, sinsabores, maestros, amigos y amores de su vida hasta ese momento, y que siguen siendo parte importante de su obra y de su vida hasta hoy día.

Siguiendo la narrativa tradicional que suelen utilizar las biopic's, me parece es efectiva en el sentido que muestra bien lo que quiere mostrar, alternando pasado con el presente que se desarrolla dentro de la línea temporal en la serie, se detiene en bellos y peculiares momentos de su niñez que jamás caen en el cliché de quien quiere mostrarse en desmedida melodramático (escenas realmente bellas como la del infante Fito tocando a un portillo recién nacido, qué me parecen de un genuino momento de amor y lucidez por parte de un Fito lleno de sensibilidad, acá realmente ponen cosas que marcaron a Fito en la infancia y no sólo se jactan de utilizar el recurso para enternecer a la audiencia), el dramatismo llega sólo en los momentos fuertes que Fito vivió en la vida real familiar. En cuanto a los aspectos técnicos, la serie está perfectamente hecha, la fotografía hilvana cada momento y le da pauta y tensión adecuada con un gran trabajo en todos los departamentos. Las actuaciones de todo el reparto son realmente destacadas, uno cae fascinado en el engaño de saber que son actores interpretando a grandes ídolos como García o Spinetta, pero aún así uno se la cree que son ellos.

Aun con ello no es una serie que destaque sobre otras, pues considero que hay detalles que para los que conocemos más de la vida del intérprete de "Pétalo de sal", se tocan de manera muy fugaz, sin darle la importancia que deberían sólo por el simple hecho de que interfiere narrativamente en los verdaderos planes de la producción, y esta es ganarle adeptos a Fito, en una época en la que ya no hay muchos amantes nuevos del "Rock en tu idioma", ni futuras grandes figuras como lo es Fito, a quien afortunadamente aun tenemos con vida y con muy buena forma aun para componer. Además del hecho de que el intro tenga más contexto político-social de la argentina que le tocó vivir a Fito, si me parece un problema realmente serio que la serie no toca más que en el primer capítulo y lo cierra, un terreno que me parece de haberse explorado le habría dado un plus a la serie, pero como lo mencioné, lo que muestra, lo muestra bien y fidedigno, pero si deja con ganas de más. También algunos problemas de temporalidad y continuidad que si bien no son muchos o muy notorios, ahí están y ensucian la experiencia para quienes podemos identificarlos de refilón con mirada periférica.

Para los que somos fans de Fito, estaremos satisfechos con el resultado, porque es un buen producto mostrando lo que quería mostrar de la vida del rosarino sin engañarnos, mostrando algunos detalles de sus canciones más emblemáticas de esta etapa de su carrera. Para los que vemos la serie desde el lado crítico, uno siempre quiere ver series que no se vuelvan olvidables (o del montón) y esta podría ser una de ellas, y para los que ni son fans de Fito ni la ven desde la mirada crítica, poco les va a llamar la atención una serie sobre un músico que no muestra tanta música como quizá si lo hace "Daisy Jones and The Six", sólo las subidas y bajadas de un rockero latinoamericano del siglo pasado.

"Ain´t them bodies saints", de David Lowery.





Lo que quizá debería empezar diciendo de esta película, es que es del 2013 y ansiaba verla desde el 2017 que descubrí el cine de David Lowery (con la insuperable "A ghost story", una de las mejores películas de la década pasada según yo y Guillermo del Toro; y que también es protagonizada por la misma pareja actoral de esta), la cual no había podido encontrar y que gracias a Tom por fin he podido verla. La película, además de ser una de las mejores películas que he visto en el año, es una de las más conmovedoras y una de las óperas primas más notables que yo recuerde en mucho tiempo.

Lowery, aunque me lo llevo comentando cada que surge la ocasión de hablar sobre la obra de este, para los que no lo sepan es uno de mis directores favoritos contemporáneos de cine independiente, aunque también ya ha hecho películas para las "majors" como la notable y entrañable "Mi amigo el dragón".

El cine de forajidos de Lowery, retrata personajes en búsqueda o huida por ideales o sueños prometidos, en los que la mirada meticulosa, atenta y fija de Lowery los depoja de todo adjetivo positivo o negativo y los muestra como lo que son: seres humanos que en circunstancias peculiares toman decisiones, que además se engalana de los paisajes que vuelven parte de la atmósfera en la historia de estos personajes. Esto en conjunto hace de su cine algo muy valioso con obras que además son muy agradables al ojo y la emoción. En concreto hablando de esta película, es una obra pasible, contemplativa y orgánica.

Además de que da gusto que desde su ópera prima se pueda dar lectura de ese germen en el que se detectan todos los temas e inquietudes que ha venido explorando a lo largo de toda su obra, la cual hace que su cine sea el de un autor por definición, ya sea desde producciones independientes o de big industry (como es su próxima película: Peter Pan y Wendy, que se estrenó el pasado 28 de abril en la plataforma Disney+) o sea cine de temática infantil o para audiencias más serias, como lo es "El caballero verde".

Cosa aparte comento que me parecen de las mejores actuaciones que han logrado Rooney Mara, Casey Affleck y Ben Foster (contenidas, mesuradas, al punto), quienes interpretan a los tres personajes principales de la película, en un reparto pequeño y bastante correcto, como suelen ser en las películas de Lowery.