lunes, 25 de mayo de 2020
Últimas imágenes del naufragio - Eliseo Subiela - 1989
-¿Quiere acostarse conmigo o todavía no?
-Estela, a mi edad acostarse no es lo más importante. No estoy pensando en eso todo el tiempo como, como un adolescente. Es mejor que ocurra si debe ocurrir. ¿Usted quiere hacerlo?
-No sé. Si me pregunta de verdad, es muy difícil saber que quiere hacer uno con usted. Si besarlo, si matarlo, si insultarlo. Si abrazarlo. Pero sabe lo que si quiero hacer, porque me parece una ridiculez que no sé cómo llegó hasta acá, tutearlo, dejemos de tratarnos de usted viejo de mierda, ¿ok?
-Ok.
-Ay! Si usara corbata es como si me la hubiera sacado. Hace rato que quiero tutearte. Me voy a poner al día: mirame, hablame, decime, andate, quedate, pegame, oime, tocame, cogeme.
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-Yo no creo que usted pueda ayudarme en algo. Le agradezco la intención pero, es muy absurdo.
-¿Qué?
-Todo en la vida es absurdo.
-¿A pensado en matarse alguna vez?
-No. Le rajo a la muerte.
-¿Cómo?
-No haciendo lo que la muerte espera que haga. La gente no muere por enfermedades, muere por aburrimiento, por hacer lo correcto, lo debido, lo esperado. Piensan que el aburrimiento es un estado natural, y así se entregan dócil mansamente a la muerte. Bueno, pero esa es su especialidad, ¿no?
-¿Cuál?
-Domesticar rebeldías.
sábado, 23 de mayo de 2020
Al extranjero, de Sung-a Yoon
Uno de los documentales más interesante de la muestra de Ambulante en casa es este peculiar trabajo que desde sus muchas perspectivas tiene no sólo cierta peculiaridad, sino también cierto encanto, a pesar de lo dura que es la realidad que plasma.
El trabajo dirigido por la cineasta surcoreana, documenta la labor de una escuela que recluta a jóvenes filipinas y lugares cerca del país/isla para trabajar como empleadas domésticas fuera de su país. Tan importante y lucrativa es la actividad para el país por las divisas que entran por los salarios, que aunque en apariencia podrían parecer mucho dinero, en realidad no lo es tanto, que son muchas las agencias que se dedican a contratar y acomodar a estas jóvenes en países como Japón, la India y los Emiratos Árabes.
Dentro de las perspectivas con que se sustenta este documental podríamos empezar a desglosarlo por la forma que hace en el estricto sentido de la palabra al documental una forma de conocimiento: de manera directa con el testimonio de quien nos muestra su realidad.
Las pláticas de estas mujeres, la gran mayoría ya habiendo tenido experiencia tanto de meses o años trabajando y viviendo en el extranjero, cuentan tanto las cosas buenas como las desventuras que les da esta profesión. Carga excesiva de trabajo, trato inhumano, acoso, intento de agresión sexual, sin contar la carga más grande que pueden llevar: el estar lejos de su casa y de su gente, pero es salir de sus países y exponerse a estos riesgos, o quedarse y padecer hambre y desempleo por la falta de oportunidades que les brinda su propio gobierno.
La otra forma que influye en la narrativa del documental, y que es bastante peculiar además, es cuando a las jóvenes se les pone a hacer sketchs representando tanto su papel de empleadas domésticas, como de ser sus patronas o patrones, vemos cómo las mujeres de más experiencia, de sus propias experiencias incurren en qué hacer pasar a las nuevas para ayudarlas y prepararlas en los peores casos. Además de tener su tono cómico estos segmentos, vemos un juego bien integrado de teatralidad, actuación y la misma ventana de cómo el cine tiene cabida en todas partes para hacer más llevaderas determinadas experiencias. Y es junto con esta forma, que bien podría hilvanar la tercera que me parece importante a destacar: la gran calidad que tiene el documental en su departamento técnico. quizá sea de los mejores documentales que en lo técnico destaca. Hay una economía de recursos que se solventa y se sostiene con su argumento bien desarrollado, una fotografía por demás formidable y una estética que va más allá de un simple adorno.
Este documental podría servir como un ejemplo para ver la dimensión real de lo que sufren las mujeres que ejercen esta profesión, y ver que películas como Roma o La Camarista se podrían vislumbrar como una caricatura, o una película de Disney adaptando algún cuento escandinavo. Y no lo digo de manera despectiva, porque es innegable que ambas películas son muy buenas, y tienen su valía cada una por si sola, Roma técnicamente es un portento (a mi parecer, muy deshonesto, pero de eso ya he escrito por acá) y una visión de su autor por una época de su vida y la figura de esta mujer idealizada desde su privilegiada posición, y La Camarista retrata a partir de una mirada muy femenina (y sigue siendo mi película mexicana favorita del año pasado, como lo pueden leer por acá), la historia de una mujer en particular con la profesión mencionada en el título de la película. Las películas en si están bien porque son algo más, son ficciones que se crean a partir de la mirada de su autor, el problema radicaría en todo caso, cuando se ostentan de mostrar una verdad, o querer visibilizar problemas sin asumir o querer dar alternativas para dar solución a determinados problemas, este documental visibiliza, de la manera más cruda, y de primera mano, lo que es la realidad de las mujeres que se dedican a esto, con la variante que se trata de mujeres que trabajan lejos de su casa, aún más expuestas a peligros y toparse con gente más privilegiada y aprovechada en el mal sentido de la palabra. Y quien diga que en nuestro país es muy distinta la situación, quizá lo está viendo desde ángulo privilegiado y egoísta.
lunes, 18 de mayo de 2020
Noches de Julio, de Axel Muñoz: la magia de dos que se buscan.
Noches de Julio es una película del 2018 que venía haciendo mucho ruido desde que hace un par de años empezó su exhibición en festivales de cine, la crítica y prensa especializada le daba buenos comentarios en lo general, pero sin profundizar mucho en detalles del relato. ¿Eso ayudó a que yo la disfrutara de sobremanera? ¿Ayudó no saber mucho de su trama, aún con la recomendación de críticos a los que leo frecuentemente, para que pudiera de alguna manera envolverme en su magia? Quizá si.
Julio es un joven que desde un principio muestra en su persona un enigma, algo que no se puede entender, pero se siente. Un joven callado, como que nunca está presente, y la película lo irá confirmando mientras avanza. Trabaja en una tintorería, y es a este lugar que llega una joven a recoger un vestido. Por lo que la patrona de Julio le comenta a este, es clienta frecuente del lugar, él sólo le dice que ella se siente sola, después de ello Julio se va a comer, es entonces que vemos lo que Julio hace, algo que parece ser, lo hace en repetidas ocasiones, (esto se sabe por cambiar el libro que cambia) pero mientras el enigma Julio persigue a esta mujer llamada Sofia, y luego él es perseguido por ella, hay otro enigma desarrollándose ya en otro lugar. ¿Cómo saber si los encuentros son o no predestinados? ¿O será que desde un principio son armados por alguno de estos dos? el enigma Mara ya está en la ecuación, una ecuación cuyo final no podría ser más perfecto.
La película de Axel Muñoz tiene como primer atributo para el amante cinéfilo sus cartas de presentación más evidentes: sus referencias cinematográficas, y ojo, que referencias no es lo mismo que influencias. Hay un sin fin de guiños sutiles, y no tan invasivos a cinematografías de grandes directores como Eric Rohmer, Kieslowski (sobretodo a su No amarás, a mi parecer la referencia más dominante), Kim Kiduk; y guiños menos invasivos a obras como la de Wong Kar-Wai (tiene en un sentido mínimo y por supuesto no tan esplendoroso, algo de su estética de In the mood for love), y una referencia puesta más que a propósito de Amelie en la casa de Mara, y que además, he de confesar, me fascinó.
El departamento técnico me parece por demás buenos y hay que recalcarlos, incluso en sus aparentes deficiencias, porque aunque no lo parezca, si hay un detrás para que estas deficiencias estén. La música me parece es correcta, pues aunque induce y acompaña a estados de crisis de ambos personajes, no es manipuladora en el espectador en ningún momento, y eso es agradable siempre. El sonido juego un papel primordial dado que integra mucho de lo que Julio percibe y siente en los momentos en que está en su estado vouyerista e introvertido (en este sentido también habría una linea narrativa muy similar a la película mexicana también muy reciente "¿Conoces a Tomás?"), lo mismo escuchamos su voz baja al tiempo que se escucha el ladrido fuerte de un perro, o incluso pláticas externas, o el ruido de los carros. El sonido juega además un papel importante en mancuerna con la fotografía que está por demás cuidada, una película que no tiene reparo alguno visualmente hablando (sólo un par de detalles en dos secuencias en cuanto a iluminación, pero en verdad menores), y que juega un papel importante además, porque esta película, y el desarrollo de su trama, se sostiene mucho de las atmósferas y las ensoñaciones. A mí pocas veces me importa que una película esté perfecta en este departamento, lo mismo me da si la cámara luce desenfocada en determinado momento si el discurso que ejecuta funciona con o sin esa circunstancia encima, siempre el fondo sobre la forma, pero en Noches de Julio no hay reparo en ningún momento. (Un par de secuencias en particular me parecieron estupendas: una donde se le sigue a Julio a través de un vitral (extraordinaria), y la otra cuando sale corriendo de la casa de Sofia)
Hay un discurso, y una lectura que esta película plantea, y me parece rico el poder exponerla y debatirla, y es el de las personalidades con ciertos complejos que siendo inocentes para ellos, podrían verse insanos o como conductas patológicas desde una visión un poco más lejana (incluso habrá espectadores que encontrarán en estos personajes a seres patéticos), y la película lo plantea al principio, y cuando Julio se queda en la casa de Mara encerrado, ¿realmente es la forma de querer tener contacto con una persona? Toca puntos de estas personalidades retraídas, taciturnas, curiosas y antisociales que son incomprendidos incluso por sus familias, y que recurren a la soledad, al encierro, y este los vuelven seres vulnerables, incluso de desenlaces no tan bellos como el que la película plantea, y que en determinado punto la misma película te lo dice en un subtexto, pero hay que leerlo entre lineas, una buena película jamás te va a comunicar toda su tesis de una manera explícita, literal; y esto es: si algo no aparece en la vida de este joven, o esta joven, quizá mañana se suiciden.
Pertinente sería también hablar de la brillante actuación de Hoze Meléndez, no cabe duda que este joven es lo mejor de su generación hoy día, incluso mundialmente me atrevería yo a decirlo, y con este talento seguro cosechará cosas por demás increíbles en su carrera. No es una revelación si digo que el personaje de Julio era tan rico como pobre, vamos, había tantas directrices que podía tomar, y era tan vasto en su misterio, que bien podía enriquecerse o volverse llano, dependiendo de las manos que tomara el papel, (esto me hace recordar a Hector Kotsifakis en Luna de Miel, si bien, una película infumable, el personaje no era tan malo, pero en las manos de este actor no dio nada) y que me parece Hoze lo hace resaltar. Como lo comenté desde el principio, el personaje, era un enigma, y así lo es todo el tiempo, y de a poco se nos va revelando, incluso cuando descubre a Mara, como su igual, hay un cambio en la personalidad de Julio, acompañada de un último atraco (quizá el único ruido que me generó la película, pero que tampoco me incomoda porque aunque hay un descuido en el guion, no afecta la trama ni el desarrolla de la historia, es el saber lo que Julio hizo en realidad para tener ese expediente que lo acecha) y vemos realmente ese cambio, sin modificar la esencia de Julio, ese Julio que se queda inmóvil y confundido cuando escucha un silbido mientras va caminando por la calle en la noche.
Recalco nuevamente como en el principio de este texto, el maravilloso y bello final que tiene, es simplemente, en su simpleza y delicadeza, un final perfecto, que si la película no puede jactarse de ser una obra maestra, o tocar temas tan profundos (que los toca, y de una manera no tan penumbrosa, pero tampoco abusando del melodrama barato), o a pesar de echar mano de otras ideas para plasmar la propia; al menos las emociones que hace que desborden, son genuinas. Y para mi, siempre por sobre todas las cosas, será más importante que el cine me transmita algo, que el fondo me emocione, por encima de las imperfectas formas honestas y reales que utilice para llegar a ello.
miércoles, 13 de mayo de 2020
"Tote (abuelo)" de María Sojob, y las formas del documental mexicano.
Una constante que yo he comentado y expuesto mucho, tanto aquí, como en otros sitios en los que escribo, en las oportunidades que he tenido de escribir sobre óperas primas, es que se da mucho el hecho de que las directoras y directores nóveles decidan retratar una historia que raye en lo personal, algo que represente un tema muy importante en sus vidas, sobretodo en el documental. En el cine de ficción, también se da, pero no con tanta frecuencia como en el documental donde quizá además, es la manera en que mejor se plasma, y llega al espectador lo que el o la realizadora querían expresar. Tote (abuelo) de María Sojob es un buen ejemplo de esto.
Documental dirigido y narrado por María Sojob, que en momentos de reflexión en los que la cámara documenta pasajes y sitios comunes ya sea en su vida presente, o su pasado, ya sea recordado o sin recordar, incluso en un pasado antes de ella pero que pertenece a la historia en su familia, expone las preocupaciones por la perdida de su identidad luego de haber abandonado su comunidad y las formas en que se diferencian las formas de demostrar el amor y el cariño entre la gente tzotzil y la gente de la ciudad.
Para recuperar la idea de su identidad, de su historia, y quizá camino a comprender las maneras de su familia por comunicar el afecto entre sus integrantes, literalmente entramos al documental como la directora entra a ese camino de terracería para encontrarse con su abuelo, un hombre mayor que se dedica a su tierra, a su ganado, y a tejer sombreros. Mientras vemos a este hombre tejer, María muestra sus pláticas con él de manera presente, no sólo como si fuera un interrogatorio, o mientras las personas delante hablan y la cámara registra (como lo hace con gran destreza Everardo González en la reciente Yermo, con un discurso que entrelaza historias de personas en distintos desiertos en el mundo, en donde vemos sus testimonios y costumbren con poderosas imágenes poéticas de estos sitios y una música más que excepcional), sino más en forma de una plática de una nieta con su abuelo queriendo saber sobre la vida de este. En esta parte vemos planos y encuadres convencionales bien ejecutados, muy parecidos a los que recurre Olivia Luengas en Lejos del sentido (documental por demás bellísimo, valioso y necesario sobre la enfermedad de su hermana y las cosas que atraviesan en familia por ello, haciendo de éste un relato de amor, que no se centra en una crítica directa al sistema de salud pública en México, aunque claramente la hay sutilmente, y muy bien empleada), pero hay más cosas en el trabajo de María.
La plática/testimonio del abuelo, revela la aún más dura discriminación que vivían las comunidades indígenas del sur de nuestro país hace cincuenta años, con un relato que involucra piedras y la historia de San Cristóbal de las Casas. entrelaza los lapsos de plática con su abuelo con momentos propios de reflexión y pláticas con su madre (que nunca se muestra en pantalla) y cómo los testimonios del abuelo y de la madre, nos dan versiones de una misma realidad desde la perspectiva de dos personas: primeramente, la del abuelo que fue obligado a trabajar y no estudiar, y que con todo y que fue un hombre duro con sus hijos, les dio estudio y todo para que no les faltara nada, y la manera en que él se enfoca en ello, en cambio la madre de María, aunque reconoce el hecho de que la hayan dejado seguir estudiando y salir de la comunidad, siendo ella aún una niña, recuerda la parte dura de su infancia, a esa le da más peso, y así María dice no recordar que su mamá o su papá le hablaran en la lengua de su comunidad (de hecho esto se manifiesta de igual manera en la forma en que María se comunica con su abuelo y con su madre: con él habla tzotzil, con ella español), ni palabras de amor por parte de ella, sólo las pláticas de lo que las mujeres en su tiempo, y tiempos antes de ella, como su abuela fallecida (hay un par de apariciones de la esposa de su abuelo, que le dan el toque puntualísimo de humor al documental), tenían que sufrir, pero también reconoce que su mamá aún con esta manera de querer, no con palabras, pero si con hechos, con estar presente, la hicieron la mujer que es, y que a pesar de vivir en la ciudad, y aprender las maneras de querer de la ciudad, quiere enseñar a sus dos hijas, a quienes dedican este trabajo, ambas maneras de querer, y no olvidar sus raíces, hablándoles todo el tiempo en tzotzil, como sus pláticas con su abuelo, en el que ella encuentra su historia, y él encuentra, a pesar de no creerlo en un principio, a una aprendiz.
La innegable similitud, tanto por el tema como por el ejercicio que raya entre el ensayo y lo inmersamente personal, que une a Tote (abuelo) a documentales como Tio Yim de Luna Marán y La danza del hipocampo de Gabriel Domínguez, y en la que radica no sólo una especie de cine para comunidades, sino que es un cine que representando a comunidades en específico dentro de la riqueza cultural en nuestro país, es dirigido y encaminado con un mensaje por demás universal: el amor por la familia y la historia detrás de nuestra propia existencia.
Traigo a colación estos trabajos, además de los motivos ya mencionados, porque gracias a ellos, y no por otras grandes películas de otras cinematografías, o películas de ficción, es que encuentro la forma en que yo concibo o veo la manera más loable de hacer cine y narrar historias a través de este arte: haciendo que el discurso expresado en la narración sostenga a la película, al tiempo que la pantalla nos muestra otro discurso, y esto se expresa en Tote (abuelo) en los lapsos en que María reflexiona sobre sus memorias, sobre sus propias inquietudes de identidad, al igual que lo hace Luna Marán, y en el caso de La danza del hipocampo el ejercicio es aún más rico, porque toda la película se sostiene de esta manera. Olivia Luengas hace lo propio en Lejos del sentido, cuando al principio nos muestra con una pantalla en negro distorsionada los sonidos que su hermana escucha en sus ataques, para que casi al final Olivia, de una brillante manera cinematográficamente hablando, los represente. Incluso, mientras escribo esto, recuerdo el extraordinario cortometraje documental Espasmos de la memoria dirigido por la paisana Jackelyn González, cuya manera de realización es precisamente esta: el discurso que se da a través de la narración y el discurso que se da a través de la imagen, y como estos por lapsos pueden estar unidos, o no, y enriquecer dos lenguajes, una experiencia, y también de alguna manera saber, que si bien la imagen en el audiovisual es imprescindible, si la idea y la experimentación lo quieren, pueden prescindir de ella, o al menos en una idea convencional o perfecta.
Decía Hitchcock que si una película es buena, se puede ir el audio y aún así entender perfectamente lo que está ocurriendo en pantalla, yo opino que lo mismo pararía si la cosa fuera al revés: que la imagen se fuera de la pantalla y nos quedáramos sólo con el discurso expuesto en el audio, eso podría sostener el discurso de un buen documental.
El Vigilante, de Diego Ros.
Una de las películas mexicanas que yo he esperado ver en los últimos cinco años, luego de que fuera acreedora en el 2017 del Ariel a Mejor Ópera Prima, es la mencionada en el título.
La película va de Salvador, un hombre que una mañana llega a su trabajo en una construcción, donde funge como vigilante, y se entera que encontraron al amanecer una camioneta con un muerto cerca de la construcción, como la persona honesta y responsable que es, notifica a su patrón que la camioneta tiene desde la noche anterior, entonces Salvador es llevado con el policía que toma las declaraciones, y Salvador le dice que su compañero vio llegar a la camioneta la noche antes mientras él hacía su ronda habitual nocturna, este pide interrogar al compañero, pero Salvador le dice que entra hasta la tarde, el policía le da su tarjeta y le pide que lo llame una vez que este llegue. A partir de este momento, van pasando cosas en el lugar, que van llevando en un laberíntico viaje lleno de suspenso durante toda la noche que es narrada a lo largo de la película, y por toda la construcción a Salvador, quien tenía una razón más que especial para no estar en su trabajo esa noche, pero su honestidad y responsabilidad, caras que muy pocas veces se muestran en nuestro cine, y que son necesarias, hacen que no pueda salir, al principio pareciera en contra de su voluntad, pero después se queda por voluntad propia hasta que resuelva todo pendiente, incluso si tiene que jugarse la vida en el acto, cosa que jamás sucede, pues cosas que pareciera pasaban (con un tono surrealista), y que asustarían al más notable agente protagónico del thriller que me mencionen, Salvador logra resolver, para al final, al amanecer poder por fin salir del misterio, y volver a casa justo como llegó, por el mismo sitio, con la noticia que le brinda luz y esperanza después de haber vivido quizá su noche más oscura.
Más allá de la forma en que la ópera prima del novel Diego Ros explora y expone la figura del mexicano trabajador, hay que hablar de la forma en que expone este relato en su conjunto, forma que muy pocas veces ha sido llevada a la pantalla en el cine mexicano de nuestros tiempo (y además, de manera tan brillante), y que en la época de oro, y la misma historia del cine ha tenido tanta notoriedad: le film noir.
Quizá de las cosas que ayudan a que el relato de la película tome la fuerza que toma es el hecho de que el director da un peso muy importante a la forma en que la misma cámara narra los hechos: siempre con una distancia considerable en la que a través de sus "gran planos generales" deja transcurrir las tomas y episodios en los que Salvador transita y recorre toda la construcción buscando pistas, sin mucha interacción o interrupción del director, ya sea en forma de música o montaje innecesario, y que en contraparte, cuando se lleva al plató a Salvador con momentos de reflexión o descubrimiento, literal y figurativamente se le alumbra y a través de "primeros planos" lo vemos iluminarse. Ambas técnicas narrativas, acompañadas de una magnífica fotografía destacada en oscuros (realizada por Galo Olivares. Si, ese que no fue reconocido por su trabajo en Roma), ayudados por la oscuridad de la noche y las luces de la ciudad en el edificio en construcción que destacan las sombras deambulando de Salvador por todo el lugar, y los fuegos artificiales de una noche de 15 de septiembre, y sin dejar de mencionar el gran tiempo y ritmo que acompañan a las escenas, y el doble merito que logra la película en crear un relato tan sólido en menos de 80 minutos, llevan a la película a un estado de gracia en el género, algo que grandes como Hitchcock o Huston llevaron a la perfección, y que como lo comenté al principio, muy pocas veces se ha llevado hoy día a la puesta en el cine mexicano y de manera tan brillante, a pesar de que hoy día, y hace unos años, pareciera teníamos la coyuntura histórica y social perfecta, desafortunadamente, para plasmar historias a través de este género.
Tener que lidiar con cuestiones personales, de ineptitud por parte de su compañero, con corrupción y amenaza que atenta no sólo su vida, sino posiblemente la vida de los demás, y ver morir a una persona accidentalmente (aunque al principio no pareciera que así era) mientras un nacimiento se daba en otro lado, hacen ver a este hombre como una especie de héroe en nuestros días en que pareciera los héroes son todopoderosos y quieren tener control sobre la vida de los demás (el discurso fascista que siempre reprocharé a las películas de Marvel y DC), este héroe de carne y hueso, real y loable, existe entre nosotros, y sale a trabajar todos los días en pro de su familia, y que su buen trabajo pueda dar seguridad a otras personas, mientras hace el bien, aunque en el acto tenga que mentir quizá para salvar la vida propia en mas de una ocasión, porque conoce lo podrido del sistema.
Si la película funciona, además de las cosas ya mencionadas y que reflejan las buenas decisiones tomadas por su director (con detalles verdaderamente menores para lo que consigue Diego), la película no tendría ningún sentido si no tuviera la actuación de su protagónico, en verdad hay que aplaudir de pie a Leonardo Alonso. El realismo que impregna, pero a la vez con tal presencia, peso y personalidad que brinda a su personaje, hace que no haya reparo en sentir algo fuera de lugar, una verdadera gema entre las actuaciones más destacadas de los últimos años en el cine mexicano, y lo respalda con todo mérito, su premio a Mejor Actor en el Festival Internacional de Cine de Morelia.
Pocas películas logran con una idea tan original, respetando tan magistralmente un género tan valioso en la historia del cine, lo que hace El Vigilante, y que sea una película mexicana, es doblemente satisfactorio. Pero como siempre, hay un negrito en el arroz: ¿Cuántas personas pudieron ver esta película en su estreno en festivales en el 2016? ¿Cuántas personas la pudieron ver cuando en el 2018 tuvo su estreno comercial? ¿Cuántas saben de la existencia de películas tan loables como esta hoy día? Yo, que desde entonces sabía de su existencia, y con la terquedad de buscar y querer ver este cine que representa y tiene calidad y apuesta por otras formas de representar la realidad en ficciones bien logradas, la he podido ver hasta hace unas semanas, 4 años después de su estreno (hay que decir, gracias al Festival Internacional de Cine de Morelia por su magnífica idea de compartir películas a través de su sitio por la contingencia que nos azota hoy día), ¿qué podrán decir muchas personas que al igual que yo viven en provincia y que no conocen de las ofertas que festivales, más que lo que anuncian las carteleras de los dos grandes exhibidores de cine por excelencia del país y las películas hollywoodenses que se anuncian en la televisión?
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