-¿Cómo? -Dice ella, incrédula al no querer creer lo que él ha dicho.
-Si. Una fiesta donde haya todo tipo de personas. Podrías invitar a todos tus compañeros de trabajo, a tu familia, a las vecinas de tu mamá. Yo puedo invitar a los del club de lectura, a los de la oficina, a la familia del jefe, a mis amigos de la infancia.
-Pero la casa es muy chica, el patio no nos daría para tanta gente. Sin contar con el hecho de que el deposito que hemos dado quedaría ahí para los desperfectos del día después, si invitas también a tus primos.
-Eso no importa, se supone que nos quedaremos a vivir aquí para siempre. ¿Qué acaso es que ya te quieres ir?
-No, pero. Haber como haríamos con el espacio. -Decía ella volviendo a tomar la libreta que segundos antes había botado hasta la silla de enfrente de la mesa. Arqueaba su perfecta anatomía para llegar a ella, él no decía nada, ni la miraba de manera directa, pero sin duda no había otra cosa a la que él le pusiera atención, ni siquiera a ese cuento que estaba armándose en su cabeza.
-Tenemos el techo. La barandilla de herrería que tiene, seguro la pusieron para eso, para que jóvenes parejas como tú y yo invitaran a sus amigos a parrilladas y fiestas locas como esta. Anda, te juro que no te arrepentirás. Ella no dijo nada, pero hizo un gesto que daba por entendido que la idea desde un principio no le había disgustado tanto, pero conocía perfectamente su papel, tenía que hacer la contraparte, por más que amara a aquel hombre que se empeñaba en levantarse tarde y no rasurarse ni peinarse y al cual le diría que sí a cada una de sus locuras, tenía que contradecirlo en más de una ocasión para que su ímpetu no los metiera en problemas.
El fin de semana siguiente la casa estaba repleta de personas, de todos tamaños, colores, empaques; podías ver a la mamá de una mamá de una mamá conversando con un poeta que no hacía más que aludir a sus sueños con un lago que fue a visitar de niño justo un año antes de que murió su padre, veías al director de una firma de abogados muy importante discutir de futból con un alcohólico mecánico que a pesar de su apariencia sucia y vieja, tenía su misma edad, a un oficinista bailar con un par de bailarinas gemelas, al director de una pequeña revista con una pareja de hombres que acababan de pasar su luna de miel en Rio de Janeiro y le narraban las noches bohemias en las calles llenas de samba, a la conductora de espectáculos del canal local de televisión platicar con el hijo del presidente municipal. Era como el anfitrión lo había soñado, aquello era la misma encarnación del infierno de Dante, era una réplica perfecta no sólo de la fiesta de Jep Gambardella, sino de la ciudad, del mundo.
Ella a lo lejos lo miraba con cierta fascinación y desprecio, pues le molestaba un poco que siempre se saliera con la suya, cosa que pensaba y se decidía a hacer, le salía a la perfección, siempre estaba satisfecho con lo que pasaba en la realidad, nunca lo había visto siquiera un poco decepcionado, y eso le irritaba mucho. Pero su fascinación no podía disimularla cuando él la volteaba a ver, era tan atinado su tiempo que cuando no estaba con ella, y ella lo miraba en la distancia, sólo bastaba que girara la cabeza a una sola dirección para encontrarla, no tenía que estar buscando entre la gente, o volteando a ver de aquí para allá hasta que segundos después la visualizara, lo suyo, desde un principio había sido cuestión de una sola mirada.
-Estás contento. -Le decía ella mientras llegaba por detrás de él y lo rodeaba con sus brazos.
-¿Tú que crees?
-Que eres un fastidioso. -Ambos ríen, él toma una de sus manos, la derecha, con la que escribió la lista de invitados y la besa.
-No te creo.
-No sientes que nos faltó algo.
-Quizá sólo unas putas y algo de droga.
-Eso se puede solucionar, -dice ella y se para a un costado de él y se gancha a su codo, ambos saludan a un señor cuarentón y panzón con aspecto de político que va acompañado de dos tipos vestidos de negro- puedes llamar a tu amiga la morena que siempre me ha caído mal y yo a mis ex novios de la prepa. -Vuelven a reír.- ¿Cómo es que se llamaba?
-¿Quién?
-Tu amiga.
-Viviana.
-¿Por qué no la has invitado? No querías que descubriera las miradas incomodas entre los dos.
-Siempre estuviste celosa de ella, ¿verdad?
-¿Celosa? ¿Por qué tendría que estar celosa? No creo que haya motivos para estarlo. Aunque lo niegues yo sé que hubo algo entre ustedes dos antes de que yo llegara a tu vida, no sé por qué te empeñas en negarlo, ¿sólo que aún sientas...?
-Ya terminaste.
-No. -Dijo ella en tono molesto.
-Entonces. -Dijo ella cuando sintió que el silencio empezaba a separar lo que los brazos aún tenían unido- No me has dicho por qué no invitaste a tu amiga.
-Quizá no lo recuerdes porque ahora estás molesta, pero hace como seis meses supimos que se había casado y que ahora vive en Carolina del Sur. Ella se quedó callada, ahora que lo mencionaba se acordaba de aquel día, estaban saliendo de un café en el que habían pasado una tarde lluviosa de septiembre, una de esas tardes que tanto disfrutaban en aquel café, se escuchaba 16 años de Julio Iglesias, él llevaba en la cabeza su boina gris, ella llevaba puesta su larga gabardina oscura y a la salida se habían encontrado a uno de los hermanos de Viviana, iba con su familia, una mujer muy chaparrita en comparación a la estatura de él y dos clones de él que seguramente eran sus hijos. Ella no hizo más que mirarlo a los ojos y con una mirada brillosa como quien está a punto de llorar. No tuvo garganta para decir nada, pero él dijo justo lo que necesitaba decir para que ella volviera a morderse el labio que lo hacía saber que todo estaba bien.
-Ya se está haciendo tarde. No tarda en comenzar a desaparecer toda la gente. Entonces ya tendré tiempo de atenderte y hacerte saber lo que la primavera hace con los cerezos.
La habitación era una cosa muy descriptible, pero no por eso era muy común. Habían decidido dejar las paredes blancas como se las entregaron, aunque él lo era más, al grado de a veces ser molesto, ambos eran muy minimalistas, no les gustaban las cosas con mucha algarabía, de ahí que les encantaran las películas de Andrei Tarkovski y las canciones de Cole Porter, aunque suene a cliché, amaban la poesía de Carlos Williams y de Jaime Sabines. Un par de posters en su habitación de dos películas que él amaba: Amelie y Lady Bird; un tocador con un espejo pequeño, una silla y una mesita de té como las de los monarcas de Reino Unido del siglo XVII, una cama matrimonial sin cabecera, con sabanas y colchas blancas como las paredes, y en completa oscuridad, estaban ellos dos haciendo el amor.
Ella sentada encima de él sentado, sus manos estaban en su pecho, el de él, mientras las manos de él estaban en el pecho de ella, sus gemidos no eran fuertes, pero eran prolongados, él parecía que dejaba de respirar mientras ella sabe de donde sacaba aire para seguir exhalando su gemido, él no dejaba de decirle cosas: la intimidad de las palabras en estos momentos jamás hay que describirlas ni volverlas a repetir, aunque sean de alguien mas. La jalaba hacia él para volver a besar sus labios, no había cosa que lo hiciera sentir más vivo que besarla a ella, ni escribir, ni correr, ni llorar en el cine, nada lo hacía sentir más vivo que besarla a ella. Sentía que no tenía nada cuando no la besaba en un largo periodo de tiempo, como cuando ella viajaba fuera por su trabajo y él se quedaba solo en casa sólo escribiendo sobre los momentos especiales que habían vivido juntos.
Sus siluetas hacían parecer a cierto ángulo a contraluz, cuando él se posaba por detrás de ella y empezaba a acariciarla y besarla en el cuello, que se unían, que los dos se hacían uno. Ella se aferraba de donde podía a su presencia, la de él, el dolor no le importaba, le importaba sentir, y en esos momentos del sexo era cuando más sentía. Al final él terminaba encima de ella, ella se enroscaba a su espalda con las manos y sus muslos, y así se quedaban por un lapso de alrededor de diez minutos, sin hablar, sólo sintiéndose, palpándose, acariciándose, escuchando su respiración, sintiendo correr y mezclarse el sudor de uno con el otro. Esa noche ambos querían sacar cosas que habían quedado pendientes en la fiesta.
-Perdóname por lo de hace rato.
-¿Por qué?
-Por lo que te dije, sobre Viviana. Te conozco bien, sé que jamás habrías tenido algo con ella si así me lo dices.
-Sabes que puedes confiar en mi, jamás te mentiría, no tengo derecho a hacerlo. -Estaban aun en la posición en la que habían terminado. Él se acostó al lado de ella sin notar que ella aún no quería que la dejara de apretar contra el colchón, la abrazó y le dio un beso en la mejilla- Aunque no te voy a negar que me gustó mucho que lo hicieras.
-¿Qué cosa?
-Que te enfadaras conmigo.
-¿Por?
-No sé, te parecerá tonto lo que te voy a decir pero, a veces siento que todo el tiempo estoy soñando, que tú, mi vida, como sucede todo, es un largo sueño, y que tarde o temprano voy a despertar, y es que no concibo el hecho de que sea tan perfecta, te tengo a ti, trabajo poco y gano bien, escribo que es lo que siempre he querido hacer desde que tengo uso de memoria, toda la gente que amo desde que era niño aun vive, nadie a muerto de mi familia, ni mi bisabuela. Todo lo que pienso, y quiero hacer, pasa al más mínimo detalle. Y es entonces cuando discutimos, o te enojas, o te hago llorar por mis estúpidas reglas o manías que me hacen poner a pensar por qué te enamoraste de mi habiendo en el mundo infinidad de hombres mejores, más guapos y ricos que yo, y tú me elegiste a mí. Es cuando discutimos que sé que no estoy soñando, porque de estar soñando jamás discutiríamos. No sabes el tormento que paso todas las noches al dormir y pensar que en la mañana despertaré sin ti.
-Eso jamás va a pasar. -Dice ella con lágrimas en los ojos, aunque él no las pueda ver, quizá si sentir luego de que ella lo besa en los labios- Ahora durmamos.
A la mañana siguiente, con algo de resaca, y mucho que limpiar después de la fiesta, él despertó.
Desde hace algún tiempo cualquier
premiación me parece inútil, y no le doy importancia alguna, pero he de
confesar que esta ocasión si me dio gusto el hecho de ver lo que Roma a creado
en una industria como es la cinematográfica en norteamérica. (Hollywood para
ser más precisos)
De las diez nominaciones que tiene
Roma me dio mucha alegría ver 3 en particular, aunque sea las que menos
probabilidades a mi parecer tienen de ganar: Mejor Guion Original, pues por
segunda vez Cuarón logra que se le nomine un guion no escrito en inglés. Tiene
dos películas compitiéndole fuertemente como La Favorita y First Reformed que
es la que creo que ganará como una especie de premio de consolación para la tan
extraordinaria película de Paul Schrider. Y las dos nominaciones que tiene por
actuación, con una Marina de Tavira con todo ese andar y picar piedra que tiene
además de venir de una familia de talentos, y la mujer que viene a maravillar a
Hollywood por su naturalidad: Yalitza Aparicio, que esperemos no la quiera
absorber la industria.
En los demás departamentos creo que
la cosa de Black Panther, neta sobra, (y muchos dirían que con Bohemian
Rapsodhy, aunque yo no la he visto pero he leído cosas muy dispares) y nos da
un claro panorama de lo que los Oscares quieren ser de ahora en adelante, un premio
Trending Topic, cada día más políticamente correcto y dejando un sin fin de
cosas mejores con tal de dar cabida a lo popular a lo que maneja tanto dinero y
al mercado.
Aunque por otro lado el hecho de que
las dos películas con más nominaciones sean dirigidas por dos directores
extranjeros (uno mexicano, y el otro griego) también nos dice que las cosas
están cambiando para bien, no sólo para mal.
En cuanto a la nominación a Mejor
Película Extranjera, lejos de creer que faltan películas, (como Burning, o
Pájaros de Verano) he decidido mejor enfocarme en ver las dos restantes que me
hacen falta, ya que las vea les diré si al menos en esta categoría los Oscar
siguen siendo asertivos.
Y hablando de película extranjera,
Roma, a mi parecer tiene todo puesto para ganar Mejor Director y Mejor Película, no estoy
diciendo Mejor Película Extranjera, sino Mejor Película. A mi parecer habiendo
visto cuatro de las ocho nominadas, habiendo leído cosas malas, irregulares o
divididas de otras tres que me hace ni siquiera tomarlas en cuenta, y esperando
sólo una para ver (Vice) me parece tendría que ganar si o si el Oscar. Debe de
ser noche para Cuarón la del día 24 de febrero. Por otra parte, y ya lo he
dicho en un sin fin de ocasiones: si alguien me gustara que ganara Mejor Película
Extranjera, ese sería Hirokasu Kore-eda, es algo que le deben, aunque también
Cold War podría dar la campanada con toda autoridad. Roma debe de ganar también
si o si edición de sonido y mezcla de sonido. (Aunque la verdad si le compiten
First Man y A Quiet Place) La película de Wes Anderson se lleva Mejor Película
Animada y Mejor Banda Sonora. La fotografía me parece se la lleva Cold War o La
Favorita, esta última también se lleva Vestuario. (Me sorprendió que no se le
nominara también en Maquillaje y Peinado, [que seguro ganará Las Dos Reinas]
pero que podemos esperar de esta nominación luego de haberle dado un Oscar al
Escuadrón Suicida) Diseño de Producción debe de ser para Roma si o si, y para
finalizar comento que Mejor Actor hubiera gustado ver nominado a Ethan Hawke, y
me gustaría que se determinara un empate y lo ganara Willem Dafoe y Vigo
Mortensen, aunque todo parece indicar que lo ganará Rami Maleck. No puedo
opinar sobre las nominaciones a de documentales y cortos porque aún no los he
visto. Todo lo demás nominado me importa un "cagajo".
El poder ver tan pronto en el año una de las películas que más quería ver en este 2019, y que sea una película tan buena, es un arma de doble filo. En primera porque esperas ver muchas cosas en este año de ese calibre, ver algo mejor de lo visto siempre es la meta de todo cinéfilo, pero también se corre el riesgo que al correr del tiempo se vaya desapareciendo ese sentimiento, salvo que la película sea una obra maestra, como seguro lo es la película Burning del director coreano Lee Chang-Dong.
En esta cinta el director adapta un corto texto llamado Quemar Graneros del escritor japonés Haruki Murakami, y mi primer comentario pertinente sería que no los compararé a ambos. Habiendo dicho lo anterior debo de decir que Chang-Dong toma lo mejor de las partes del texto de Murakami (sobre todo partes y diálogos) y lo extiende de manera impecable, con una idea propia que desarrolla meticulosamente. Compartiendo impresiones de la cinta comentaba que Chang Dong era como si tomara el centro del cuento y alrededor de él fuera formando un espiral que choca con el centro sólo en las mejores partes de este, para hasta cierto punto de la cinta, que se supondría es el final del segundo acto, y que dicta el final del texto de Murakami, a partir de ahí Chang Dong da su interpretación de la metáfora central de la cinta, y le da un final que mencionaré al terminar el texto, pero que convierte a este tercer acto en un esplendido thriller. Pero regresando a la base, a lo que toma Chang Dong de Murakami y que destacamos como lo mejor del texto, toma a fidelidad sin lugar a dudas el mejor personaje del cuento: a la chica.
Un joven que intenta ser escritor y que se desempeña en trabajos fáciles y cortos, que no le sometan a largas jornadas de trabajo y dejarlos con facilidad, un día se encuentra con una chica que conoce de la infancia, una chica bonita, sencilla y al parecer sin saber hacia donde va su vida, ella empieza a salir con él y le platica que hará un viaje que toda la vida a querido hacer a cierta parte de África, donde existe una danza para personas con hambre y personas con mucha hambre, entonces ella le pide al chico si puede cuidar a su gato, ella lleva al chico a su departamento y en este le dice que estando en la secundaria él le dijo que estaba muy fea, entonces hacen el amor, pasan los días y él no hace más que alimentar al gato que jamás ve y acordarse de ella cada vez que se masturba. Un buen día, poco después de un mes que se fue, le llama para decirle que regresa a Seúl, pero cuando él va a recogerla, cual es su sorpresa que llega con un nuevo amigo que acaba de conocer, quien dice le gustan las chicas como ella, y desde entonces el joven siente que algo no anda bien con este nuevo amigo, una especie de Gran Gatsby con lujos que nadie sabe de donde vienen en una Corea del Sur que sufre de desempleo masivo sobre todo entre los jóvenes. Para esto el joven regresa a la casa de su padre, con quien tiene una relación muy distante por el carácter tan distinto de ambos, y que está sola por un altercado que lo lleva a la carcél al señor, entonces un buen día llegan los dos jóvenes a su casa, y luego de pasar una tarde agradable fumando "maría", el nuevo amigo; hace una confesión, y aquí es donde cambia todo, y no a partir de aquí, sino desde antes Chang Dong nos maneja y nos lleva no sólo entre lo literal y la metáfora, sino que nos mueve sobre algo que si bien tanto la película, como el título mismo del cuento debería de decirnos, en realidad no lo hace, pues no se puede ver: me refiero al fuego.
Desde un principio el fuego está más que presente en la cinta, y me parece juega un papel primordial todo el tiempo, los tres personajes centrales fumando todo el tiempo, jugando con fósforos y encendedores, un pasado del joven que probablemente crea ese distanciamiento con su padre, incluso la danza de los hambrientos que pareciera semeja al principio una flama baja, y culmina con el fuego ardiendo en toda libertad, una paleta de colores todo el tiempo resaltando los tonos amarillos, y sin contar por supuesto con factores como ese precoz atardecer, o el largo atardecer que también experimentan los personajes. Y a su vez todo esto es la metáfora de nuestros propios personajes: el joven escritor (llamado Jong-su) con su temperamento a punto de explotar, la chica (llamada Hae-mi) con sus ganas de arder y desaparecer, y el nuevo amigo (llamado Ben) con su actividad confesa.
Chang Dong da a su personaje principal, que es el joven escritor, (llamado Jong-su) una presencia muy propia, y se nota que no quería que su protagonista fuera el del cuento, en vez de ser un hombre maduro y casado y ya sentado como escritor profesional, nos da a un joven introvertido, con problemas emocionales que vienen desde la infancia y que le cuesta profesar alguna clase de emoción sentimental, se toca en la escena del gato a un personaje autista (quizá haciendo alegoría al propio personaje del joven) pero que pareciera todo lo hace como ese Nick Carraway del libro se Fitzgerald: quiere estar adentro, y estar afuera.
(Cabe destacar que en esta película se da fe de lo relevante que es tener al reparto indicado para que la historia fluya, todos los actores, recrea personajes memorables y que nos hacen creer que en realidad en la vida (como en el cine) no hay malos completamente malos, ni buenos completamente buenos)
Un elemento que también juega a mi parecer un papel fundamental en la cinta y que no lo había comentado en la proyección que estuve presente, fue este efecto de Chang-Dong de ponernos en esta postura del que está dentro de la puerta o la ventana, una manera sutil de representar esa cuarta pared entre espectador y obra (desconozco si tiene algún término en el cine) pero acá en vez de sentir esa presión de ser descubiertos o encontrados, es que nos sorprendemos al ver que siempre el que está afuera del cristal, es el que se siente atrapado, la chica esperando que llegue el joven escritor a rescatarla de sus pensamientos, el joven observando al nuevo amigo, el joven buscando en graneros algo que espera no sea lo que él cree, todo el tiempo hay más presión fuera de la olla en el fuego, que dentro de esta.
Al final Chang-Dong nos da un final que, como casi toda la película te hace cuestionar hasta donde dejo correr la metáfora, como en la escena donde la chica narra una caída a un pozo cuando era pequeña, como quizá una evidente llamada de auxilio para eventos futuros, la confesión o ese sueño con la persecución y ese lago de agua quizá mostrando como acabaría al final la película, con los dos chicos de la historia, una sonrisa del nuevo amigo porque el joven escritor por fin dejó sonar al tambor en su corazón (por cierto la música de la película es descomunal y es una alegoría precisamente con este latido del corazón y los tambores de la danza de los hambrientos) y la nieve que quizá representaba a ese lago donde Ben postraba la mirada. Ese final, y todo el armado de la película, nos nos hace decir con determinación si era o el escritor dando rienda suelta a su imaginación y la creación, o si por fin liberó el fuego que tanto tiempo llevó guardado y reprimido por su introvertida personalidad.
Una película que merece estar entre lo mejor del año, que merece cada uno de los premios ganados en su andar por los mejores festivales del mundo. Como apasionado de los thillers no-convencionales, o que se argumentan en una historia con un desarrollo que nos lleva fuera del convencionalismo y no recrea ni repite formulas para buscar el suspenso y la tensión en el espectador sólo porque si, esta película es exquisita, y mucho más, si bien el tercer acto es vibrante y descomunal (para bien) en este sentido de ser un thriller, antes hay tanta materia como esa escena con la canción de Miles Davis (por cierto, dije que no compararía a la película con el cuento, pero en este la música la poner el escritor y no el nuevo amigo, que en el cuento no es sólo un amigo, sino que ya son novios desde que que llegan de África) o de la confesión misma, que valen la pena y que hacen que nos demos cuenta que esta película es algo más, que es una obra maestra. Se vale de otras formas para desarrollar la trama de una historia y llegar a ese fondo que quería exponer, retratar, y que quizá de ser contada por otra clase industrias o directores que no fuera este asiático, no hubiera tenido el impacto y la resonancia que esta tiene, la historia tocada no valdría quizá tanto la pena, o quizá si, pero no de forma y fondo tan nutrida como lo hace Chang-Dong. Porque al cine asiático de calidad puede dársele muchos adjetivos, pero jamás se le podrá tachar de blandengue, o de querer dar al espectador siempre lo mismo.
De los carteles más hermosos que recuerde de fecha reciente.
Skate Kitchen es una película del 2017 dirigida por la directora norteamericana Crystal Moselle, conocida en el mundo por haber realizado el maravilloso documental de Wolfpack, por demás conocido, pero para los que no; trata sobre un grupo de jóvenes que toda su vida han estado encerrado en un departamento de Nueva York los cuales se hacen una idea del mundo y su ciudad a través del cine que ven.
En Skate Kitchen Moselle lleva a la ficción la historia de un grupo de patinadoras de Nueva York que tienen un grupo llamado como la película: Skate Kitchen, lo valioso es que este grupo de patinadoras existe en la vida real, y básicamente su historia es como la relatan en la película, su fama radica gracias a su cuenta de Instagram (donde la directora supo del colectivo y al conocer a las chicas les planteó su idea de querer hacer una película sobre ellas, con ellas) donde más chicas se van uniendo a su grupo, además de lidiar con la misma condición de ser chicas en un medio de hombres, en la salvaje jungla de asfalto que resulta ser Nueva York, y las tentaciones que transitan en las calles que llevan más que autos y luces, pero hablemos del trato dado por Moselle a su argumento.
Valores técnicos como su fotografía, su música, el cast que no es más que en su mayoría un grupo de no-actores haciendo lo que habitualmente hacen, que es patinar, (entre los pocos actores que aparecen en la cinta está Jaden Smith, quien es un apasionado del skate) le hace un trabajo honesto al filme, con un tono lleno de autenticidad, aun así los diálogos no se sienten forzados, ni a las chicas se les ve "tiesas" frente a la cámara, las ejecuciones en la tabla y como son filmadas estas son de manufactura impecable. Todas las escenas en las que involucran la convivencia entre las jóvenes o los jóvenes son las que mejor funcionan, incluso son tratadas con cierto toque de manufactura documental, tales como la fiesta, cuando hablan de tampones o cuando componen un rap en el piso del mayor de los muchachos, y es en estas escenas precisamente que uno inevitablemente piensa en una película pionera del movimiento skate y juvenil: Kidz.
Si comparamos la forma en que está hecha esta película en comparación con Kidz muchos podrían decir que es más tibia, yo no opinaría lo mismo, si bien Kidz lleva a los extremos el fondo de la cinta, a través de la interacción y las libertades de los jóvenes, en Skate Kitchen no era la finalidad, es claro que Skate Kitchen habla más sobre la autobúsqueda (misma que se puede notar en estas partes "profundas" que toca la película, a mi parecer no tan funcionales como las demás ideas que maneja la película) habla más sobre el "prueba y error", en Kidz habla sobre el error, y lo expone de cierta manera cruda y cruel en la que te dice "en realidad no hay tantas oportunidades para la prueba".
Desde la primera vez que la vi en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos y al escribir mi primera impresión de la misma para el portal de Cinefília (del buen amigo John Betancourt) recalqué que la película me parecía recaía en ciertos clichés que si le quitabas las cuestiones del skate, el feminismo y Nueva York, era como ver otra película cualquiera sobre la juventud, este planteamiento de "chica solitaria conoce grupo de chicas que se hacen sus amigas y que se hace amiga de chicos que no son amigos de sus amigas y se pelean para al final aprender la lección y volver a ser amigas", pero sin embargo no se puede dejar de destacar las formas valiosas en que se plantea la historia de siempre. En esta segunda vista que pude hacer de la cinta en uno de los cineclubes de la Red de Cineclubes de La Paz, me parece que lo mejor de la cinta es como plantea el tema del feminismo, porque ni siquiera es tan central, no te da un sermón, un discurso clavado, sino que es sutil, habla sobre unificación y convivencia equitativa, nunca vemos a las chicas pelear por su espacio para ellas solas, sino pelean por el espacio para todos, como se puede notar en la escena final de la película, con el grupo de amigas de siempre, nuevas chicas y chicos conquistando la jungla de asfalto que es Nueva York.