Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

viernes, 10 de junio de 2016

Las mejores frases de Alejandro Jodorowsky


Lo que das te lo das, lo que no das te lo quitas.

                                                          Mi abuelo decía: "Adonde el corazón se inclina, el pie camina".



Muchos se empiezan a alejar de las iglesias para acercarse a dios.
                                                                                 
                                                        Los pájaros nacidos en jaula creen que volar es una enfermedad.


 Para cambiar el mundo es necesario comenzar por uno mismo.

 Donde te encuentras hoy es donde debes estar. Confia. Todos los sitios son sólo parte de un viaje.
                                                                                 Dame tus imperfecciones, con ellas me conformo.

Cuando te acaricié, me di cuenta que había vivido toda mi vida con las manos vacias.

                          Lo que más te hace falta en el mundo es lo que tú has venido a darle.



                                     Mi director de cine favorito: Mi Subconsciente.



 No es cursi decirle “Te amo”, es una confesión heroica. No es cursi decirle “Me haces falta”, es humildad emocional. No es cursi decirle “Te quiero”, es saber agradecer el milagro de su existencia.

 "Para mi el cine es una forma de arte, la más completa. Y para mi el arte es la poesía; No hay diferencia entre la poesía y el cine. ¿Y qué es la poesía? Bueno la poesía es el excremento luminoso de un sapo que se trago una luciernaga. Te tragas al mundo, lo digieres y luego lo das; das al mundo tu obra"

Un gramo de bondad vale más que una tonelada de intelecto.



lunes, 6 de junio de 2016

La Gran Belleza y sus frases


"La Gran Belleza es sin duda la película que siempre ha querido hacer Terrence Malick y jamás le ha salido"

O al menos esa es mi percepción de este filme italiano que no sólo rinde homenaje y tributo a los más grandes directores de cine como Fellini, u otros; también hace un homenaje al que para mi gusto podría ser el mejor filme creado sobre la tierra: "La Dolce Vita".

Es una película que gusta y busca rescatar entre lo mundano y lo superficial la poesía de lo cotidiano y lo sagrado de la vida. Bajo la dirección de Paolo Sorrentino, además de todos los actores y personajes que hacen de este filme un placer en todo sentido la figura de Jep que es como la del Marcello de la obra antes citada de Fellini no hacen más que uno quiera ser esa clase de hombre, que busca la soledad para buscar la belleza, para buscar la poesía, conciente que un sólo momento en nuestras vidas puede ser la vida misma y después de eso ya no haber más, sólo vivir del recuerdo y sobrevivir entre la sociedad mundana siendo genial en apariencia. Hombre que sólo pudo crear una novela, porque el recuerdo que le permite aun vivir le permitió crearla, pero al no haber sido capaz de presenciar más belleza en la vida, jamás sintió la necesidad de volver a escribir, hasta que se encuentra con la realidad de que ya no es un joven, y que la vida es una gran belleza que no todos tienen la sensibilidad de percibir; pero el era Jep, y el había nacido para ser un escritor.

El saber de la muerte de la único mujer que amó le hace querer volver a escribir, sabiendo que alguna vez conoció la gran belleza de la vida, y ese recuerdo lo hace seguir viviendo en un mundo vulgar y mundano, lleno de mentira, en una Roma vacía, hueca, muerta; donde al parecer sus mismos habitantes reconocen que lo mejor de ese lugar son los turistas.
La Gran Belleza es de esas películas que a mi me gustan (al igual que La Dolce Vita), sin final y sin continuación. El final es una delicia, y uno o comprende a la perfección, toda la película tiene sentido hasta el final.
 Que la poesía es un truco, sí; y que también es una mentira, también lo és. Pero la vida también es una mentira, la realidad ni siquiera existe más que en nuestra cabeza, y a veces es mejor una bella mentira que una fea realidad. Y la vida y la poesía son el truco y mentira más bellos de todos.









“Viajar es muy útil, hace trabajar la imaginación. El resto no son sino decepciones y fatigas. Nuestro viaje es por entero imaginario. A eso debe su fuerza. Va de la vida a la muerte. Hombres, animales, ciudades y cosas, todo es imaginado. Es una novela, una simple historia ficticia."









 De pequeños, a esta pregunta mis amigos daban siempre la misma respuesta… “Los culos”. Pero yo respondía: “El olor de las casas de viejos”. La pregunta era: ¿Qué es lo que realmente te gusta más en la vida? Estaba destinado a la sensibilidad. Estaba destinado a convertirme en escritor. Estaba destinado a convertirme en Jep Gambardella.



-Te gustaba ese chico.
-Me gustan todos y ninguno.

El arróz recalentado está más rico que el que está recién hecho.

¿Qué haces esta noche, chérie?
Como decía la gran de Blasi que me ha precedido en este puesto… esta noche haré dos cosas: Una sopa y echar un polvo.
Dos cosas en contradicción.
Era lo que decía yo. Y ella me decía: “No, Dadina. No son contradictorias. ¡Son dos cosas calientes!”


-¿Por qué nunca habla?
-Porque sólo escucha.

[Jep sobre el poeta]







"Romano. A mi edad una mujer hernosa no es suficiente"


- ¿Alguna vez contaste las mujeres con las que has estado?
- No soy bueno en aritmética.
- Pues yo siempre he sido muy bueno.
- Hubieras podido contar igualmente, sólo has tenido seis. Te las presenté yo.




Es muy simpática.
Entonces es horrorosa.

-Creo que a lo mejor vuelvo a escribir.
-Esa es una grandísima noticia Jep. Pero entonces es que ha pasado algo.
-No, no. ¿Por qué?
-Porque si después de tantos años tienes la necesidad de volver a escribir es que ha pasado algo.

-En Roma siempre pasa algo, pero no ha pasado nada.


“El descubrimiento más importante que hice pocos días después de haber cumplido los 65 años fue que no podía perder el tiempo haciendo cosas que no quería hacer”




¿Usted piensa que todos los hombres se le acercan para llevarla a la cama? ¿No podría ser que fuera simplemente banal y sana curiosidad humana?
Nunca me ha pasado.








Ramona: ¿Conoces a Venditti?
Jep: Yo conozco a todos.
Ramona: Es muy bonito conocer a tanta gente.
Jep: No es garantía de felicidad.
Ramona: ¿La gente te ha decepcionado?
Jep: Yo he decepcionado.


Muchos creen que un funeral es un evento casual, sin reglas. Eso no es así. Un funeral es el evento mundano de la alta sociedad por excelencia. Nunca deben olvidar que en un funeral... se actúa. Bonito. Bonito, pero prueba el otro. Con paciencia, se espera que los familiares se liberen de la muchedumbre. Una vez seguros de que toda la platea está sentada... sólo en ese momento, puedes darle el pésame a la familia. De esta forma, todos te pueden ver. Se toman las manos de los dolientes... y se apoyan las propias sobre sus brazos. Se susurra algo al oído, una frase segura... dicha con autoridad. Por ejemplo: "En los próximos días, cuando sientas el vacío... sabe que puedes contar siempre conmigo." El público preguntará... "¿Qué está diciendo Jep Gambardella?" Ese es definitivamente el vestido correcto. Te puedes retirar a un rincón
por tu cuenta... como si meditaras sobre tu propio dolor. Sin embargo, en este punto se necesita una habilidad más. El lugar elegido debe estar
al mismo tiempo aislado... pero claramente visible al público. Además... una actuación es buena cuando carece de exceso extremo. Así que, la regla fundamental: iUno nunca debe llorar en un funeral! Porque no hay necesidad de robarle la actuación del dolor a la familia. Esto no está permitido. iPorque es inmoral!




-Ha sido bueno no hacer el amor.
-Ha sido bueno quererse mucho.
-Me había olvidado de lo que era quererse.





-Dime una cosa Stefania: ¿Alguna vez hicimos el amor nosotros?
-Claro que no.
-Qué injusticia, pero podemos ponerle remedio. Ah... menos mal que aún nos queda algo bonito por hacer en esta vida.  Pero el futuro es maravilloso.


-Puedes hacerme desaparecer.
-Crees que si pudiera hacer desaparecer personas seguiría aquí a mi edad haciendo esto. Sólo es un truco.

-Hace 40 años que vivo en Roma, y pensé que eras el único que se merecía una despedida.
-Pero por qué te vas Romano.
-Roma me ha desilusionado.


¿Por qué no ha vuelto a escribir otro libro?

Buscaba la gran belleza. Pero… no la he encontrado


La pobreza no se escribe, se vive.


¿Y sabe por que sólo como raíces?
No. ¿Por qué?
Porque las raíces son importantes.




“Termina siempre así, con la muerte. Pero antes, hubo vida. Escondido debajo el bla, bla, bla, bla. Y todo sedimentado bajo los murmullos y el ruido. El silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados, caprichosos destellos de belleza. Y luego la desgraciada miseria y el hombre miserable. Todo sepultado bajo la cubierta de la vergüenza de estar en el mundo. Bla, bla, bla, bla. Más allá, está el más allá. Yo no me ocupo del más allá. Por tanto, que esta novela dé comienzo. En el fondo, es sólo un truco. Sí, es sólo un truco”




Antes del atardecer - Las relaciones y los detalles de las personas.


Alguna vez les comenté en la entrada que dediqué a la trilogía Before que escribir las mejores frases de estas películas sería prácticamente trascribir todo el guión. Pero por sobre todos los diálogos y frases y todo este monólogo de Celine en particular desde que vi la película por primera vez no me lo saqué de la cabeza. En el video no viene toda la escena total, así que les dejo tarea para que busquen la película y la vean, acá abajo del video los dejo algunas frases rescatables de esta misma escena.

P.D. Si quieren saber lo que significa el amor verdadero, o más que el amor verdadero, el amor real entre dos personas, no dejen de ver la trilogía completa.




Before Sunset.

P.d. Disculpen la calidad del video pero no pude hacer más.

Creo que el libro que escribí como que construía algo para que yo no olvidara los detalles del tiempo que pasamos juntos. Como un recordatorio de que si nos conocimos una vez. Sabes, que esto era real, que sí sucedió.
[...]
Hablo en serio. Creo que lo escribí, en cierta forma, para tratar de encontrarte.
[...]
Pero de todas formas no somos reales, ¿no? Sólo somos personajes en el sueño de esa vieja que está en su lecho de muerte, soñando con su juventud. Así que claro que nos veríamos de nuevo.
[...]
-Sabes, tal vez somos... Sólo servimos para encuentros cortos caminando en ciudades europeas con un clima cálido.
-Dios. ¿Por qué no intercambiamos teléfonos y todo eso?
-Porque éramos jóvenes y estúpidos.
-¿Crees que aún lo somos?
-Creo que cuando uno es joven uno cree que habrá mucha gente con la que se conectará. Y luego uno se da cuenta de que sólo pasa algunas veces.
-Y uno puede arruinarlo. Desconectarse.
-El pasado es pasado. Así tenía que ser.


Yo recuerdo mejor esa noche que años enteros.
La memoria es algo maravilloso si no hay que lidiar con el pasado.

Supongo que un recuerdo jamás termina mientras vivas.


viernes, 3 de junio de 2016

Before Sunrise....



-Tienes unos ojos hipnotizantes.
-No lo creo. Aún no logro hacer que te hagan hacer lo que yo quiero que hagas.
                                                                 




                                                                        [...]




-No es lo mismo, es que a veces sólo queda el recuerdo de ciertos lugares, de ciertas personas; aunque sigan estando ahí.


lunes, 30 de mayo de 2016

La chica del muelle 9na parte


Recuerdo que estaba pensando en ella todo el tiempo, pensaba en ella y me odiaba por hacerlo; porque no había regresado, que la había demorado, quizá simplemente me negaba a la idea que ella en realidad no quería regresar más a aquel lugar, ahora ella tenía otras gentes, mucho dinero, era millonaria, aunque Rafael no la hubiera hecho su heredera universal porque seguro tenía hijos de su primer matrimonio, además de que no era el dueño de la firma de abogados que había fundado el mismo, seguro si la había dejado bien protegida, quizá en esa protección Sofía creía que ya no lo necesitaba más, ¿Quién iba a necesitar a una persona como yo? Un simple empleado de oficina que no sabe divertirse más que tomar estúpidas fotos y escribir sobre estupideces, sexo es lo que todo hombre necesita para dejar de lado las estupideces intelectuales y afinidades para distinguir el buen arte. Entonces, recuerdo; lo recuerdo y en verdad lo vuelvo a disfrutar. Estaba en la central de camiones poco después de haber desembarcado el barco, no quería saber ya nada del mar, te lo juro; el taxi no hizo más de veinte minutos, agradecí a dios que no fuera uno de esos taxistas que te avasallan con sus preguntas estúpidas, quizá estaba tan molesto y enfadado de la vida como yo. Así que me dejó, bajó mis cosas, incluso le di una buena propina y ni así sonrió, el tipo al final me cayó bien, quizá lo habría podido ayudar si le hubiera preguntado algo durante el trayecto, pero ya era demasiad tarde para eso. En fin llegué y compré mi boleto para el viaje más cercano, media hora tenía que esperar más los diez minutos que siempre demoran los choferes en comer algo y cambiarse la camisa blanca con corbata incluida por si no saben hacérsela. Fue entonces que llegué a la sala de espera, porque en esa central de autobuses tenían sala de espera separada de la sala de salida, quizá eso también contribuyó a que aquello pasara, ¿Cuantas experiencias tan placenteras podrían tener todos los hombres del mundo si todas las centrales de autobuses del mundo fueran como aquella, seguro habrá algunas más, pero; bueno me desvío del tema, la cosa es que llegué y al entrar uno no puede pasar e ignorar cosas como lo era aquella chica, podría decir que era de mi edad, incluso parecía menos que yo, pero sin duda aquella mujer no podía ser tan joven, su experiencia lo delataba, yo ya había escuchado cosas sobre las mujeres de ese lugar, sobre lo guapas que eran, pero más que eso, había escuchado sobre lo mucho que les gustaba tener sexo, sobre lo provocativas que podían llegar a ser, ella se llamaba, Cristina; lo recuerdo porque la camisa color melón que minutos después yo desabotonaría lo decía, ni siquiera se lo pregunté, ella tampoco preguntó el mio, ella sólo se llevó de mí un recuerdo, quizá uno más de los muchos que había tenido en aquel baño. Entré a la sala y al verla la saludé, la saludé como uno saluda a cualquier persona, pero era peculiar aquel saludo porque era la primera vez que habría la boca y que no fuera una obligación desde que salí del pueblo, claro ya la había abierto cuando pedí de cenar la noche anterior en el barco, o cuando tomé el taxi para ir a la central; pero ahora lo hacía porque así lo quería, porque quizá el deseo hablaba, pero ni mi deseo ni mi loca imaginación, aunque si excitada y creando fantasías en mi, no se imaginaban lo que estaba por suceder.

llegué y dejé mis cosas en un conjunto de tres bancas que estaba a espaldas de la pared que permitía ver el pabellón donde llegaban los autobuses, estaba en un segundo piso, eso daba un poco más de privacidad y silencio, más del que debería de haber en esta clase de lugar, el silencio trae a la mente deseos no convenientes a esta hora del día, yo lo sabía; pero quizá aquella chica no; la miraba de frente, escuchaba música y contaba las "chucherías" que estaban a su cargo, además de dar información a los que esperaban su autobús y que constantemente preguntan si a llegado o no, se encargaban de vender comida chatarra para amortiguar el hambre, además de agua y papel higienico, lo cual provocó nuestro contacto. Leía un libro, no recuerdo cual porque no recuerdo mucho de aquel viaje salvo por ese suceso, es como si aquella mujer se hubiera llevado todos los pensamientos malos que había tenido de aquel viaje, y los hubiera llenado con su sabor y su nombre, Cristina. Veía que contaba su dinero, entonces creí que quizá su hora de salida estaba próxima, aunque como ya lo dije yo no pensaba que pasaría nada si quería al menos cruzar unas palabras con aquella chica, sus ojos brillaban, habían cruzado más de una vez con los míos, lo cual me decía que posiblemente me estaba coqueteando, no es que me sienta todo un Brad Pitt al decir esto, pero quizá no tenía mucho de donde escoger, quizá ella necesitaba distracción para no aburrirse en aquel lugar tan silencioso y aburrido, los únicos que estábamos ahí era yo y un par de individuos más, un señor moreno, más por la exposición del sol que por sus genes por lo que indicaban las mangas de si camisa en ese momento arremangadas, de unos cincuenta años, y un muchacho igual de moreno y el cual cualquier persona asumiría que era su hijo por el parecido casi idéntico que ambos tenían. Así que después de pensarlo un poco, me paré, dejé mi libro con la hoja marcada donde me había quedado leyendo y me acerqué a la muchacha, le dije que deseaba entrar al baño, ella me dijo que estaban abiertos, yo le pedí un pedazo de papel y mientras lo buscaba se dio cuenta que se había terminado y que tendría que ir por uno a la bodega, yo le dije que no habría problema y que la esperaría; para eso ya había otra chica en el lugar, esta si era más joven sin duda alguna, jugué un poco con mis pensamientos y en lo que podría pasar si yo me iba y ella me llevaba el papel hasta el baño, sabiendo que eso era algo imposible de que pasara aun así lo hice, le pedí a la otra chica que si podía vigilar mi equipaje mientras estaba en el baño, me dijo que si no esperaría por el papel, y yo le dije: "Dile a la muchacha que si me lo puede llevar". Ella me vio con extrañeza pero no comentó más.
Los baños estaban prácticamente en la misma sala, más sin embargo la música tan baja que escuchaba la muchacha no se en el interior, lo cual supongo que lo que pasaba en el interior tampoco se escuchaba afuera, había tres compartimientos con sus respectivas letrinas, mismo número de mingitorios al igual que los mismos lavamanos y espejos pequeños. Elegí la última, seguía haciendo casa a esa fantasía mía que sabía imposible, la chica no legaría con el papel, eso era seguro, aunque hubiera poca gente no iba a entrar al bao de hombres, con más razón no lo haría, que tal si yo era un sátiro que deseaba violarla, además estaba por salir, seguro al ver que no estaba y lo que le había dicho a la muchacha había dejado el papel, había entregado la caja a la otra chica y se había marchado, esa muchacha de grandes, ojos, brillantes, de estatura baja, pelo negro, negro como sus ojos, labios carnosos, como los de Scarlett Johansson, quizá eso fue lo que más me excitó de ella en un principio, y entonces; mientras precisamente pensaba en Scarlett Johansson pero sin jugar con mi miembro, se escuchó la puerta abrir, no sé si fue que escuché de más, pero me pareció que la cerraban con llave, estaba paranoico, nervioso sobre todo de que se hubiera realizado mi fantasía, todo se reveló cuando una sensual voz dijo:
"No me vas a invitar a pasar"
Me subí el pantalón pero no me lo abroché, ella pasó y me entregó el papel, yo lo aventé al bote de la basura y se avasalló sobre mi, empezó a besarme de una forma salvaje, no desesperada, pero si con mucha pasión, fue el único beso que nos dimos, lo demás fue meramente pasión, ella se bajó el pantalón, negro; de vestir, le quedaba a la medida, dejaba notar sus glúteos como si no trajera nada, lo digo con toda certeza porque al verla desnuda pude notar la misma silueta, no era tan grande, pero sin duda era mayor que yo, quizá por meses, yo me bajé en pantalón y ella no se hizo esperar, no pidió que fuera dulce, no que no la mordiera, ni nada de esas cosas que una mujer te pide cuando la conoces en un antro y te lleva a su apartamento, ella no pedía nada de eso, yo no me limité. gemía y gritaba sin tapujos, a grito abierto, no sonaba desesperada, se notaba que en aquella chica esa era una expresión de lo más normal, a mi no me molestaba, estaba tan excitado prendido de sus senos que no hacía otra cosa que gemir con ella. Ella rebotaba sobre mí, yo miraba como mi miembro entraba y salía de ella, ella gritaba e imploraba a su dios por más y más, pero yo no podía hacer más, mis piernas dormidas y ellas saltando a un ritmo más intenso que el de mi pelvis empujando, optamos por esperar el momento que estaba por acabar llegara en silencio, nos mirábamos y sonreíamos, como dos niños traviesos haciendo de las suyas abajo de la mesa mientras sus padres y tíos comen, yo acabé y ella me dijo que me viniera dentro de ella, lo hice y la verdad fue placentero, se abrazó a mi y me dijo que besara sus pechos, lo hice y ella se vistió y salió, yo esperé sólo algunos segundos más para recuperar el aliento y salí, fui al lavamanos y miré mi rostro en el pequeño espejo, había dejado algo de labial en mi boca, del primer y único beso, ninguno de los dos buscaba algo especial, eso era seguro, mucho menos amor; buscábamos dejar de sentir algo con un poco de pasión, con ella funcionó, y creo que conmigo también.

Para cuando salí ella ya no estaba, la chica que ahora estaba en el mostrador me pidió que me acercara, me acerqué y me dijo que la chica que se había ido le había dicho que esperaba el camión 355 y que acababa de llegar, yo le agradecí y fui por mis cosas y partí. Creo que aún tengo en libro con la misma página marcada, nunca terminé de leerlo.