Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

domingo, 22 de noviembre de 2015


"Hacíamos el amor compulsivamente. Lo hacíamos deliberadamente.


Lo hacíamos espontáneamente. Pero sobre todo, hacíamos el amor diariamente. O en otras palabras, los lunes, los martes y los miércoles, hacíamos el amor invariablemente. Los jueves, los viernes y los sábados, hacíamos el amor igualmente. Por últimos los domingos hacíamos el amor religiosamente. O bien hacíamos el amor por compatibilidad de caracteres, por favor, por supuesto, por teléfono, de primera intención y en última instancia, por no dejar y por si acaso, como primera medida y como último recurso.


Hicimos también el amor por ósmosis y por simbiosis: a eso le llamábamos hacer el amor científicamente. Pero también hicimos el amor yo a ella y ella a mí: es decir, recíprocamente.
Y cuando ella se quedaba a la mitad de un orgasmo y yo, con el miembro convertido en un músculo fláccido no podía llenarla, entonces hacíamos el amor lastimosamente. Lo cual no tiene nada que ver con las veces en que yo me imaginaba que no iba a poder, y no podía, y ella pensaba que no iba a sentir, y no sentía, o bien estábamos tan cansados y tan preocupados que ninguno de los dos alcanzaba el orgasmo. Decíamos, entonces, que habíamos hecho el amor aproximadamente. O bien Estefanía le daba por recordar las ardilla que el tío Esteban le trajo de Wisconsin y que daban vueltas como locas en sus jaulas olorosas a creolina, y yo por mi parte recordaba la sala de la casa de los abuelos, con sus sillas vienesas y sus macetas de rosasté esperando la eclosión de las cuatro de la tarde, y así era como hacíamos el amor nostálgicamente, viniéndonos mientras nos íbamos tras viejos recuerdos.


Muchas veces hicimos el amor contra natura, a favor de natura, ignorando a natura. O de noche con la luz encendida, mientras los zancudos ejecutaban una danza cenital alrededor del foco. O de día con los ojos cerrados. O con el cuerpo limpio y la conciencia sucia. O viceversa. Contentos, felices, dolientes, amargados. Con remordimientos y sin sentido. Con sueño y con frío.


Y cuando estábamos conscientes de lo absurdo de la vida, y de que un día nos olvidaríamos el uno del otro, entonces hacíamos el amor inútilmente. Para envidia de nuestros amigos y enemigos, hacíamos el amor ilimitadamente, magistralmente, legendariamente. Para honra de nuestros padres, hacíamos el amor moralmente. Para escándalo de la sociedad, hacíamos el amor ilegalmente.
Para alegría de los psiquiatras, hacíamos el amor sintomáticamente. Y, sobre todo, hacíamos el amor físicamente.


También lo hicimos de pie y cantando, de rodillas y rezando, acostados y soñando. Y sobre todo, y por simple razón de que yo lo quería así y ella también, hacíamos el amor voluntariamente. "


Fernando del Paso - Palinuro de México (Fragmento)

Hacíamos el amor a oscuras.
Será por eso.
Seguro que es por eso.
Que tengo una memoria táctil de esas noches.
De tu cuerpo.

Imagen: Película Damage
Juliette Binoche y Jeremy Irons

viernes, 20 de noviembre de 2015

Spectre


Que les digo señores, la entrega quizá que yo recuerde sea la más esperada del espía secreto por excelencia del Reino Unido, James Bond; sin duda alguna era esta, (al menos para mí lo era) puesto que se había filmado una parte en México, que dicho sea de paso si comparto la opinión con muchos críticos en esto de que esa parte fácilmente se pudo haber ahorrado más que nada por las horrendas escenas del derrumbe y el interior del helicóptero donde se notaba a leguas de distancia al doble de Daniel Craig -lo cual se me hizo bastante raro pues es suele grabar todas sus escenas- pero también hay escenas muy rescatables como la del desfile del día de muertos que me parece retrata fielmente lo que significa para nosotros los mexicanos esta celebración y la escena del helicóptero sobrevolando el zócalo, bueno; creo que esa escena se cuece aparte. Además de que la expectación que generaba este estreno de saber si al final se sabría si Craig seguiría con la saga o partiría, y creo que si fue respondida la interrogativa al final.

La película por lo general marcha bien, muy buena y muy ligera; pero también comparto ese comentario que haría un buen amigo sobre que es el Bond más oscuro, y no sólo por esta parte de los secretos y el antagonista mismo que está en las sombras; sino por la cinematografía en general, que desde mi punto de vista no es malo, pero creo que nadie recuerda un Bond así (aunque yo digo que deberíamos de conformarnos con que esta ocasión no salió tan sentimental y vulnerable.)

Quisiera destacar algunos puntos que me gustaron de sobremanera. Uno es la fotografía de Hoyte Van Hoytema, fotógrafo de películas como Her (que ya es mencionar demasiado) que realmente aun manejando una película tan oscura (o con poca luz, creo que es el término correcto) le da tanto brillo con la cámara. En las escenas de acción o en las escenas con diálogos fundamentales (y los encuadres que les da a los rostros) o los paisajes que nos muestra. Simplemente sensacional. Otro punto que la verdad a mí me aterrorizaba era el de la jovensísima y hermosísima actriz Lea Seydoux, ya que aunque es una de mis diez actrices favoritas (que por cierto ya dentro de poco les estaré compartiendo la lista completa desde mi blog) me parecía que quizá no daría el ancho, pero la verdad me sorprendió, la mujer desborda talento y una sensualidad tan sutil que en verdad uno no llega a imaginarse la película sin ella que también dicho sea de paso uno no puede dejar de amar su ronca voz tan francesa. Y hablando de amar no podía dejar de mencionar al antagonista, Christoph Waltz que aunque su aparición en realidad no es tan acaparadora en realidad este señor no necesita de mucho para demostrar y derrochar su talento actoral, para mí ya un Robert De Niro de nuestra época que donde lo pongas derrite la pantalla. Un dato chistoso que me paso y lo tengo que mencionar porque si no no me iré a gusto, bueno en realidad son dos pero el que más me agrado y creo que todos los que conocemos un poco más de buen cine es este en el que Monica Bellucci en su papel llega a su casa campireña estilo Italiana y se toma un trago, pone algo de música y empieza a caminar; señores, no pude dejar de recordar a Malena. También el otro dato es este de la última bala que tira el helicóptero donde va Waltz, y se me hizo la escena más cliché, pero bueno; aunque sea Bond no deja de ser una película del género de acción y no se le puede pedir más.

La película me gustó, pero no fue mi favorita de la saga Craig, ni mucho menos de todas las demás, el resto del elenco me pareció sobrio, Dave Bautista me parece es un refresco a los enemigos de Bond pues por lo general todos eran mentes maestras y matones precisos, y este más que nada es la fuerza encarnada como hace mucho no lo veíamos en una película de 007, que a veces puede llegar a hacer mucho daño, pero al final acaba como tenía que acabar. Y en cuanto al final como tal de la película y el adiós de Craig, bueno; creo que si Connery alguna vez tuvo que decir adiós, porque Craig no. Tuvo que acabar como tenía que acabar.


Este es mi reporte. Regresamos al estudio.






lunes, 16 de noviembre de 2015

Canciones para hacer el amor (o aquel mágico e increíble viernes inolvidable)


-Es increíble, ¿no?
-¿Qué cosa? -Me dijo ella volteando a verme y dejando de mirar las luces de la iglesia que estaba -justo- al final de la calle-.
-¿Eso es un cumplido?
-No lo sé. Creo que trataba de serlo.
-No. Digo. -Ella titubió por un segundo y dijo: -Si lo fue. -quizá el mejor que le hayan hecho dijo mucho rato después.
-Bien. -Creo que mi capacidad de hablar me falla en encuentros trascendentales de vida, pero como ya lo he escrito alguna vez por ahí: "Al menos así tengo la certeza de que los besos que llegaron a mi vida fueron los que tenían que llegar, y más que haber sido reales, estaban llenos y cargados de toneladas de sentimientos".
Yo sonrio
-¿Qué? -Pregunta ella.
-Nada. Es sólo que. ¿Sí revisas mi Facebook verdad?
Ella rie y el mundo para
-Sólo de vez en cuando.



Antes que todo y primero que nada. Esta entrada la tenía casi lista desde hace ya algunas semanas, pero como me puse a escribir otras y la verdad creo que le di bastante tiempo de borrador a esta (quizá uno de los borradores más largos -de tiempo- que he tenido en el blog) porque quería tomarme todo el tiempo que fuera necesario para escribir sobre esto porque además de que quería digerir todo lo sucedido aquella noche tan corta como irreal (aunque esta haya sido real -y creo que los sentimientos encontrados en mi se derivan al hecho de que la verdad a mi me hubiera gustado que todo aquello no hubiera pasado, me hubiera gustado haberlo encontrado en algún escrito, algún significativo libro, pero no; me ocurrió a mí que no soy nadie-) la verdad no quería omitir pero tampoco poner nada demás, y con esto me refiero a no haber idealizado nada o haber creado en mi mente algo diferente a lo que en realidad pasó. (como algunas veces mi loca y amada imaginación puede llegar a hacerme esta clase de bromas como acá lo narro -dejaré la parte con letras rojas para que no batallen en encontrarlo-) Además de que tenía que consultar esta entrada y pedirle permiso a la protagonista que completo conmigo el reparto de aquella noche; y aunque al principio no le gustó mucho la idea de aparecer en mi blog, al final me ayudó con eso y accedió con la condición de que su persona no tuviera nombre sólo por esta vez, aunque la verdad si he de ser honesto con ustedes, ella tiene infinidad de nombres que alguna vez han aparecido en algunos de mis escritos.




Prefacio.

La ciudad de Durango de día jamás será lo mismo que la ciudad de Durango de noche. Es como si las personas guardaran una mascara todo el día para ponerse en la noche, cuando salen los que salen. Jamás son los mismos. Y creo que lo peor es que nunca son ellos. Las mujeres siguen siendo guapas pero dejan de ser bellas, dejan olvidada mientras se ponen el maquillaje esa luz que sale espontanea de sus ojos y que es la que les permite ser hermosas, esa luz que las hace ser las mujeres más bellas del mundo, muy pocas como la que hoy me acompaña y camina a mi lado hacen un parentesis y son la excepción a esta regla, y por mujeres como ella yo aún respiro y regreso a esta ciudad para ver las luces de sus ojos y de la ciudad. Jamás se vuelve a ver esa inocencia, ese brillo en la mayoría de las mujeres nocturnas, la oscuridad se apodera de las personas y las lleva a lugares que los vuelve a transformar, un adicto en Ibiza, un poeta en Viena, un catedrático en Lyon, una prostituta en Praga. Los lugares te vuelven a poner más mascaras, todo es superficial, pero ¿quién dijo que todas las mascaras son malas?

Mientras algunas personas te pueden asquear a altas horas de la noche, incluso las que creías querer a tu lado; la ciudad te vuelve a enamorar y no te deja que vuelvas a ser el mismo, porque ella se convierte en tu más ferviente pasión, así como a ti te transforma, -ella- también se transforma, como tú.


11/09/15

Siempre hay una noche -esta noche- que aunque yo lo niegue todo el tiempo, me hace saber una vez más que yo jamás me podré morir sin antes volver a esta ciudad que tanto me da.

El olor a elote cociéndose, el color de las frituras, blanco, amarillo, naranja; la gente que no deja de sonreír, los niños aún jugando de noche a pesar de todo, esa mágica edad eterna mientras se es niño, las luces que dejan de dar eso que son, luz; la música que no deja de sonar en los cafés que tanto he amado, amo y empiezo a amar a raíz de esta visita fugaz por la ciudad de mis recuerdos, la ciudad fantasma, mientras deambulo como un fantasma. La ciudad jamás me deja irme, me llama en la distancia, su recuerdo evoca recuerdo y letras al mismo tiempo, y yo no puedo dejar de escuchar esa melodía que ella tararea mientras baila y yo la miro sin que mis ojos piensen en otra cosa que no sea ella, la mente no piensa en lo que la mente piensa cuando no hay nada que brille en la tierra, pero esta noche en especial la ciudad brilla más que nunca, las viejas farolas brillan mas que las nuevas y nos permiten ver a los dos los recuerdos que vivimos cruzar la calle, nos alumbran con su precaria y romántica media luz mientras la nueva trata de cegarnos y hacernos recordar que nuestro tiempo soñado a acabado y se ha quedado en el pasado, pero ella está aquí y yo soy feliz, y siento que vuelvo a ver y vuelvo a vivir, ella está aquí y brilla más que todo, brillo yo y mis ojos no dejan de mirar y regalar luz, sus ojos me iluminan mientras ella brilla y yo siento que puedo morir, pero a mismo tiempo siento que vivo una vez más, como nunca me he atrevido a brillar, a vivir, y a mirar. Sin duda esta noche, este viaje y esta mujer se han convertido en la experiencia más poderosa de mi vida.

Amé y he amado a muchas, pero nadie me amo a mí como ella y -ella- baila mientras la ciudad nos deja ser aquellos jóvenes de 18 años. La ciudad no deja de brillar y enamorarnos y recordar y ser ella.




-¿Y este es el mejor lugar del mundo?
-En este preciso momento. No sé, déjame pensarlo, Si, creo que lo es.
-Sabes, creo que ahora somos más compatibles y tenemos más cosas en común a cuando éramos más jóvenes y pubertos.
-Pienso lo mismo.




La velada -y la historia- había comenzado con muchos, pero terminó sólo con dos y una canción, quizá fueron dos pero una nos recordó que lo intangible, así como el amor incompleto, es lo mejor que nos puede pasar, lo que en verdad dura una eternidad y nos hace sufrir, pero a la vez vivir.

Septiembre, las lluvias, diciembre, el frío, semana santa, los vientos y los arroyos nos hacen recordar a personas que nos amaron y a otras que nos hicieron vivir; siempre he preferido a las que nos hicieron vivir aunque no nos hayan amado como nosotros a ellas.

No creo que sea digno de nombrar a las personas del primer plano, ellas se fueron, todos tuvieron que haberse ido pero la iniciativa de aquella mujer a la que moría por seguir viendo me propuso lo que quizá yo no hubiera propuesto; la propuesta sólo se extendía a una caminata un poco más larga, mirar una que otra tienda de arte, quizá sentarnos en alguna banca para presenciar -principalmente- su sonrisa -y en segundo término- y a la gente pasar, esa clase de gente que no siempre quieres ver pasar por tu vida, pero con ella a mi lado sencillamente nada opacaba mi felicidad.

La plática en momentos era trivial y muy formal, de a ratos mis irónicos y sarcásticos comentarios hacían sacar toda formalidad y ella era una gran compinche en eso, esto me sorprendió pues había olvidado lo divertida que ella podía llegar a ser, me sorprendió que aun lo siguiera siendo y me sorprendió que yo lo haya olvidado, supongo que hay cosas que solemos olvidar de las personas, así hayan sido personas a las que amamos en algún tiempo demasiado. El tiempo de la propuesta parecía que estaba por llegar a su fin, pues habíamos llegado al punto donde habíamos acordado la despedida, pero frente a nosotros había un puente y fiel a mi doctrina cinéfila y como lo dicen las sagradas escrituras del profeta Woody Allen había que aprovechar la ocasión, esta vez mi propuesta fue subir el puente, sin saber hasta donde nos conduciría el otro extremo, ella, titubeó; no sé si porque en realidad se tenía que ir, o por miedo a algo que no mencionaré pero que es evidente cuando estás con una persona que escribe.

Al final accedió.

Subimos y la vista era increíble, ya ahí empezó a desvanecerse un poco los protocolos oficiales y las pláticas sobre nuestros presentes "satisfactorios" para ser un poco más honestos con nuestros secretos y nuestros sueños, la confidencialidad de años atrás empezaba a asomarse. No fueron muchos minutos, ella fue interrumpida por una pregunta mía y me pidió si podíamos regresar a la plaza mayor (los que sean de esta ciudad y estén leyendo esto sabrán con exactitud a cual me refiero) caminamos de regreso, esta vez no hablábamos mucho, disfrutábamos del silencio, del espacio entre nosotros, entre nuestras miradas, disfrutábamos de la noche más que de las luces, pedíamos -al menos yo- con toda la intensidad de nuestras fuerzas y nuestros sentimientos que hubiera mas sombras con menos luz, pero la ciudad nos ayudaba en la medida que nosotros quisiéramos ayudarnos.

Llegamos a la plaza y ella compró un elote, yo compré unas frituras, no tenía apetito para más, nos sentamos en una banca y ella empezó a hablar ya no del presente, ni del futuro, sino del pasado, en ese donde estábamos juntos, quizá mas tiempo que el que estuvimos durante aquellas horas, pero no tan juntos. Ya estando sentados y cobijados con la frasada que sólo la confianza puede dar ella me pidió mi celular, yo le pregunté que para qué lo quería; ella me contestó que quería escuchar lo que estaba escuchando cuando llegó al café, fuimos los primeros en llegar a la reunión, creo que inconscientemente éramos los que más deseábamos aquél encuentro, yo le dije que era música vieja y que quizá no le gustaría, ella me dijo que sólo quería saber porque me veía tan feliz al escuchar aquello. La canción en la que se había parado el reproductor y la que hacía que estuviera tan "feliz" como ella decía y tan "nervioso" como en realidad estaba, era "Parlez-moi d´amour" o como a mi me gusta llamarla "Canción para hacer el amor", ella me pidió mis audífonos, empezó a escucharla y me puso un audífono a mi, la canción terminó y empezó a sonar "I love Penny Sue" -canción que desde aquella noche fácilmente podría llamarse de otra manera- al terminar esta canción me entregó el teléfono y me dijo que tal vez lo mejor sería que nos fuéramos, yo no objeté porque con aquella mirada, aquella forma en que sus ojos me veían y su voz me hablaba yo había quedado más satisfecho que si hubiera hecho el amor, supongo que de alguna manera aquella noche nosotros experimentamos una forma de hacer el amor que pocos valoran pero que es tan profunda y necesaria, incluso algunas veces tan común que estas formas de amor lleguen a pasar que les restamos importancia, la cotidianidad les quita mucho, pero yo y mi maldita memorabília y hacer que todo brille con más luz aunque haya sido pura oscuridad, me hacen valorar estos momentos. Semanas después de que aquel viaje terminó y ya no nos despedimos más de la forma que aquella noche nos permitió, yo le dije que aquella noche yo había sentido que ella me había hecho el amor de esa manera tan especial, ella me dijo que había sentido lo mismo cuando íbamos a tomar el taxi y ella se contoneaba mientras tarareaba "mi canción" y yo la veía, fue entonces, cuando ella me dijo eso que yo decidí escribir esto, saber que es un recuerdo pero que puedo expresarlo en algo más que mis sueños y esa mujer, el resultado, bien hecho o mal hecho; esta vez no me importa, fui feliz, al carajo todo lo demás.





domingo, 8 de noviembre de 2015

Mis diez libros favoritos.


Esta entrada ya la venía prometiendo desde hace algún buen tiempo, (así como otras en las que ya vengo trabajando y que en estos días próximos se las estaré compartiendo) y la verdad ya la quería compartir con ustedes, pero además de que el hecho de ir escribiendo y compartiendo algunas entradas que he ido publicando que van naciendo en el proceso de estás escribiendo otras ("La vida es eso que te pasa mientras te empeñas en hacer otros planes" John Lennon) y la verdad para ser honestos hablar de mis libros favoritos como lo soy de lector ustedes comprenderán que no iba a ser nada fácil, sobretodo por todas las pasiones, recuerdos y hartas anécdotas que les puedo contar a raíz de haber leído algún libro que haya leído y que algo me haya pasado. Pues bueno para no aburrirlos tanto con esta introducción mía acá es presento mi decálogo de los libros que más amo.



1.-Rayuela - Julio Cortázar.
Sin duda alguna este libro tenía que ser mi número #1. De la loca y exquisita mente de uno de los hombres que más admiro precisamente por esa locura que nos conduce a navegar entre sus cuentos y esta novela en preciso, mi autor favorito (en nuestra lengua, ya más adelante les presentaré a mi autor favorito y el más grande de mis maestros) Julio Cortázar en esta novela nos invita a la locura, a suponer escenarios mientras vivimos perdiendo otros, para Oliveira todo es recuerdos, nostalgias, y no confrontar el presente doloroso mientras se está tirado sentado en la alfombra y recargado a la pared mientras se escucha un viejo disco de vinil de Charlie Parker en el sucio departamento de algún miembro del club de la serpiente. Es sin duda el libro que más me ha marcado, tanto en el como se ve la vida, como se debe de leer en realidad un libro (de la forma en que te de la gana) y lo que es el amor, el amor, verdadero, un amor incompleto y lleno de recuerdos, ese que yo tengo desde hace un buen rato. Me hizo tanto daño, pero es de esos dolores que al final comprendes que en lo que en realidad era, era amor desde el principio.


2.-La Tregua - Mario Benedetti.
Que les digo, este libro es perfecto, para empezar no pesa leerlo porque es prácticamente un diario, es como si leyeras una antología de poemas, un día puedes leer un cuarto de libro de un jalón, y pasar medio año para que vuelvas a agarrarlo sin que te hayas perdido en la historia. Santomé un embarga de ternura, pero también podemos meternos en sus zapatos al volverse a reencontrar con el amor, ese amor que viene con nombres tan distintos y a Benedetti se le ocurrió vestirlo en esta ocasión con una en verdad precioso, Laura Avellaneda (ya no podré mencionar el nombre de Laura sin acordarme antes de este maravilloso libro, aunque ustedes saben que yo soy más afecto a las Alejandras) Y aunque la verdad de Benedetti prefiero los poemas, este libro es miel, y al final como la vida misma nos clava un cuchillo, he de confesarles (porque dije que al escribir en mi blog jamás mentiría) que este ha sido el único libro que me ha hecho llorar, quieren saber porque, pues van a tener que leerlo.


3.-La Brújula.
Que les digo de este libro, en otras plataformas y mis redes sociales personales ya lo he comentado que este libro se convirtió para mi junto con el siguiente enlistado en unas especies de biblias, son libros con tantas sabiduría, tanta lógica y tanto amor que en verdad uno cambia su perspectiva tanto de la vida, la religión y el poder que tienen las personas en nuestras vidas, que uno no vuelve a ser el mismo. Estos dos libros involucran un viaje, el primero es a través del mundo encontrándose a uno mismo, y el segundo es un viaje interno para explicar las cosas que a veces suceden y no está en nuestras manos controlarlas o comprenderlas, y teniendo siempre fe de que al final todo se entenderá. Así que ya comprenderán porque me gustan tanto.

4.-La Cabaña.


5.-El Retrato de Dorian Gray - Oscar Wilde
Un libro bien intrigante, y tan exquisitamente escrito que en verdad uno no quisiera que se terminara nunca, más que el amor que siento por el libro, es el cariño y el recuerdo por la persona que me hizo leérlo, por acá les hablaré de esta persona.



6.-El Principito.
Que les digo de este libro, es uno de los más grandes amores que tengo en la vida (y más que nada también por esta edición en partícular de esta editorial). Quizá el libro más encantador y poderoso de todo el mundo (quizá más poderoso que la biblia misma, de eso ya les hablé por acá) y la verdad no creo que haya persona en este mundo que no lo haya leído, o quizá sí; quizá por eso el mundo vaya tan mal, casi puedo apostar, y lo firmó con la tinta de mi sangre (acordándome del buen Javier Blake y su canción favorita del género regional mexicano) que si todo el mundo leyera El Principito, tanto odio y tanta guerra terminarían ese mismo día.

Aquí mi copia de El Principito acompañada con un libro homenaje y una especie de
continuación por un argentino que al parecer ni siquiera es escritor de profesión pero que no por eso deja de ser también un libro encantador.

7.-El Viejo y el Mar - Ernest Hemingway.
Que les digo, este es el hombre que más ha logrado cautivarme con solo letras, palabras, sin una sola imagen a logrado poner cosas en mi mente que yo por si solo no las hubiera podido poner ahí, o si las hubiera leído en otra parte no hubieran aparecido con tanta intensidad y pasión. Quizá El Viejo y el Mar no sean tan intensos como Por Quien Doblan Las Campanas o Fiesta o Adiós a las Armas, pero que les digo, tengo una comunión exquisita con el mar y con otro libro que viene más adelante.


8.-París era una fiesta - Ernest Hemingway
Si otra cosa amo como amo al mar o a la carretera o a mi Durango o a la vida misma es sin duda a la La Belle Paris y quién mejor para narrarla que el joven y loco Ernest Hemingway y su más hermosa época, los locos años veinte, imaginarte al lado de Hemingway caminando por las calles parisinas (como ya lo hizo y no lo llevó a la pantalla Woody Allen en Medianoche en París) llenas de piedras, castaños y cafés, lluvia, humo y calor, es algo que no tiene precio, leer su primera impresión al ver la portada de El Gran Gatsby cuando Fitzgerald le presto uno de los cien ejemplares que había podido imprimir con todos sus ahorros, escucharlo amar a Ezra Pound, amar a Gertrude Stain y luego odiarla, el nerviosismo que le causaba Zelda Fitzgerald o la impresión que tuvo al conocer a Picasso, sin duda hace que todo amante de París y de Hemingway quieran tener este libro (aunque sea en PDF como su servidor al no poder encontrarlo en físico).



9.-La Divina Comedia - Dante
La Divina Comedia es sin duda también un libro que se cuece aparte, Dante en aquellos años logró crear un libro más que universal, logró crear un libro para el futuro, sin réplica después de tantos años de conocimiento y civilización, narra un infierno después de la muerte, pero el infierno se vive en el día a día, es un libro tan largo, pero se disfruta y te atrapa tanto que este si no se debería de terminar de leer jamás, quizá junto con Rayuela son de los libros que me arrepentí de leer justo al terminarlos, porque después de libros como estos dos, las expectativas son muchas, la vara queda muy alta ya que ningún otro libro te sabrá igual. Así que piensenlo y mejor leanlo cuando crean que van a morir - no es cierto :) -


10.-El Gran Gatsby - F. Scott Fitzgerald

El Gran Gatsby es un libro también por el cual siento mucho amor, en un inicio lo leí solo para poder ver la película, y aunque la película me gustó mucho, sin duda no tiene ningún punto de comparación con el libro, el libro es encantador, nos muestra literalmente esa dualidad de Fitzgerald al ser el al mismo tiempo el eterno enamorado Gatsby que espera por su Daisy a pesar del tiempo perdido y como orquesta todo para su regreso y que ella lo vea con ojos de amor a través de todas sus posesiones y grandes fiestas que solo los perdidos años veinte pudieron ver, y también es ese Nick Carraway que sueña con ser escritor y que es su único amigo. Con este libro me pasó una anécdota bastante chistosa al tratar de conseguir una copia física (la única que he visto física de este libro) y que al casi arruinarla, terminaron negándomela y no la pude conseguir, pero bueno, la historia de cualquier forma ya vive dentro de mí, así como todo lo vivido y leído en este mundo.