jueves, 11 de diciembre de 2014
Me estan ganando.
Con motivo de que en días pasados no podía escribir por razones-varias como la planeación de unos viajes agendados desde hace tiempo (unos ya realizados precisamente en estos días y otros que apenas se están cocinando para inicios -febrero- y parte media del siguiente año -agosto-) y también mi estado critico de salud de hace apenas una semana; me hizo que durante casi dos semanas no pudiera ni quisiera agarrar mi maquina y escribir. (es la única vez que algo me ha hecho no querer escribir, porque una cosa es no poder escribir y otra muy diferente como ahora es no querer escribir)
Pero en fin, con motivo de mi recuperación y el hecho de que siempre diciembre ha sido para mi (aunque la verdad no lo quisiera tanto) y tenga en mi tan poderosa influencia no solo para la escritura, sino para infinidad de muestras de arte, recuerdo cuando era más "chamaco" me reunía con mis primos más pequeños y amigos de la infancia y haciamos desde manualidades para regalar a nuestras madres o creabamos pequeños festivales navideños y los grababamos si estabamos con suerte con alguna vieja cámara de video de algún tio o del hermano de algún amigo y si no teníamos tanta suerte pues improvisabamos una cabina de grabación en mi cuarto con la vieja grabadora de mi mamá, un micrófono que tenía yo y las melodías de mis discos y la televisión. La verdad es que escribir sobre todo esto y compartírselos crea en mi recuerdos que en verdad atesoro y recuerdo como si fuera ayer y estuviera aun con todos mis viejos amigos, pero como seguramente empezaré a llorar y desafortunadamente me salgo del tema del cual trato de hablarles mejor aquí le dejo.
Pues bien, en vista de que este mes para mi es tan prolífero y me hace escribir sobre cualquier cosa, quiero platicarles sobre EL CINE.
Si, ese arte tan amado por su servidor (como si hiciera falta que se los dijera) me ha hecho pasar unos grandisimos días la semana pasada y esta, y todo gracias a cargo, aunque no lo crean, de la cadena más grande de cine de México: Cinepolis. He mostrado mi postura sobre las cadenas de cine en nuestro país, y más por las grandes y multimillonarias, pero la verdad para ser honesto a veces creo que he sido algo cruel pues les he culpado por cosas que quizá no sea tan directamente culpa de ellos pero que si se podrían combatir desde su oficina gerencial, pero bueno, en fin. El caso es que la semana pasada y esta hicieron el gran atino (no se la verdad quien le copió a quien, si Cinepolis a la competencia o viseversa) de exhibir películas que ya habían sido exhibidas hace algunos años atrás. La primera que exhibieron fue la maravillosa "Pulp Fiction" de Quentin Tarantino. Ya había tenido la oportunidad de hablar muy poquito de esta cinta con ustedes en mi entrada "Mis diez películas favoritas y la tan aterradora No. 10" pero no les he hablado en profundidad. (cosa que haré en su momento, ya que considero que por lo menos para hablar de esta película asi como todas las de esta lista de 19 películas hay que dedicarle por lo menos dos entradas)
Esta cinta es la segunda dirigida por Tarantino, después de la reveladora "Reservoir Dogs" y con las cuales Tarantino escribe su historia en el cine y más importante, crea una nueva forma de hacer buen cine, estrenada en las salas de cine en el año de 1994 (como podran darse cuenta en el ´94 era demasiado joven como para haber ido a ver "Pulp Fiction" al cine, pero si fue el año en el que me enamore del cine, pues recuerdo que ese año fui a ver "El Rey León" en el "Cine Durango" un cine de mucho apogeo en el estado de Durango antes de que las grandes cadenas entraran de lleno al negocio en esa ciudad, que en aquel entonces más que ciudad era un bello pueblo) Así que como se darán cuenta el ver Pulp Fiction (como conmemoración de sus 20 años de haber salido en las salas, junto con "Forrest Gump" que también cumplió este año 20 años de su exhibición comercial y también cinta miembro de la lista antes mencionada) fue una gran satisfacción para mi, el verla en el cuadro enorme que tantas veces cobra vida y que en un lapso de entre una hora y a veces tres nos hace mirar la vida desde otros ojos y cambia tantas perspectivas de las que antes estabamos tan seguros. (como hace a bien mencionar Nolan en la cinta "Inception")
Y en el transcurso de esta semana exhibieron la cinta "The Beatles: A Hard Day´s Night" cinta en la que incursionan The Beatles en el mundo del cine y que la verdad les salió un producto bastantemente entretenido como para los jovenes de la época. La verdad no se en que salas se pudieron disfrutar estas cintas, o si en todo el país las pudieron exhibir en las mismas fechas que les estoy dando, quizá en otras ciudades a penas estan por exhibirlas, de ser así el caso vayan a verlas, es en verdad un deleite ver viejas obras cinematográficas de nuevo en las pantallas del cine, por esa razón después de estas dos semanas de buen cine les puedo volver a decir: "Me estan ganando, me estan ganando"
martes, 9 de diciembre de 2014
Pizarnik con la tinta-pluma de Cortázar (5)
Con tanta publicación que he hechop en estos últimos días de la que yo considero "La pareja del siglo" los haría pensar que se celebra el aniversario luctuoso o del nacimiento de alguno de estos dos grandes de las letras de nuestros tiempo. Uno hizo con la narrativa y las letras en general lo que quiso, y la otra; experimento con la poesía de tal manera que esta la hizo ver que definitivamente, "Una vida no es suficiente":
Ahora para cerrar con broche de oro las cartas y publicaciones que hago sobre Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik (su ale) les comparto este homenaje bellisimo que le hace Cortázar a Alejandra Pizarnik después de su suicidio
AQUÍ ALEJANDRA
Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
pegadate reclamo.
Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa
salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,
llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.
Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo
(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore
Venga, las gomas y los sobres
Venga, una papelería de juguete
Venga, el estuche de lápices
Venga, los cuadernos rayados)
Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.
Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse
es tanteste vaso es difícil,
es tanteste fósforo,
y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día
abris loNo puede ser, decís, no puede ser.
Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrucate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,
el partyErszebet,
el partyKaren Blixen
ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían
burbujLeonora Carrington, mirala,
burbujUnica Zorn con un murciélago
burbujClarice Lispector, agua viva,
burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya que fue buena con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,
qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonius
que largaonhermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con vo,con las intercesoras
animulaon las iel tabaco
vagulaon las iaAnaïs Nin
blandulaon las vodka tónic
No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados
etelegramas.
Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
¿Ves by Natalia Ginzburg, que desteje
¿Ves bel ramo de gladiolos que no trajo.
¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café
alguiensu culebra contando
alguenidos terronesontun beso
algueinLéo Ferré
No pienses más en las ventanas
el detráses masel afuera
Llueve en Rangoon--
Llueve en Rangoon--Y qué.
Aquí los juegos. El murmullo
Aqui lo(Consonantes de pájaro
Aqui lovocales de heliotropo)
Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon.
Aquí los juegos.
Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik. (su alejandra) La pareja del siglo sin ser una pareja. (4)
De pronto lo miró y le dijo: la Maga soy yo. Se lo dijo al mismísimo Cortázar, al autor de Rayuela, al dueño e inventor del personaje. La poeta Alejandra Pizarnik se lo dijo a su amigo Julio Cortázar. En París. La Maga soy yo. El escritor sonrió apenas y no hizo comentarios. ¡Tantas supuestas musas le habían dicho lo mismo! Ser la Maga para ellas quería decir muchas cosas. Vivir todo el tiempo en estado de exaltación lírica, ser amadas hasta el fin por los mejores varones, apretar el tubo del dentífrico por la mitad y no desde abajo como recomiendan los bien nacidos, transcurrir por las calles alegremente, sin rumbo, sin horarios, sin religión. Ser la Maga era soñar en colores. Era también disfrutar de Mozart sin saber quién es Mozart. Ser valiente. Inclinarse siempre para el lado de la sed. O bañarse desnuda con agua de lluvia en una plaza pública. O tener amigos altos y barbudos como, por ejemplo, Cortázar.
Alejandra y Julio se conocieron tal vez en Pont des Arts, una mañana, casi por accidente. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Casi no hablaron. Pero se enamoraron con esa mezcla de asombro y distancia que suele unir a los amigos. Alejandra estaba sola y se sentía sola; había viajado a Europa luego de atravesar por un cúmulo de frustraciones. Muy pronto se hicieron evidentes, entre ellos, grandes y sutiles afinidades. La verdad no está en los libros sino en la piel, en las miradas, en las ramas de los árboles, en los puentes sobre el río neblinoso y en las amadas palabras cotidianas. La amistad se fue cocinando mediante una infinidad de gestos de extrema delicadeza y con una mutua actitud de ternura vigilante.
Un día, como una golondrina que anuncia la coronación a quien ya es rey, Alejandra le dijo a Cortázar que la Maga era ella. El hombre la dejó hablar. La quería demasiado como para contradecirla. Al mismo tiempo no demoró en ayudarla a ingresar al exclusivo mundo parisino. Siempre la consideró una gran poeta. En 1973 hasta le había dado el manuscrito de Rayuela para que se lo pasara a máquina y pudiera, de paso, ganarse unos pesos. Una tarde de lluvia, en un café de Saint Michel, ella le leyó una especie de breve manifiesto literario. “La poesía –le dijo– es el lugar donde todo sucede. A semejanza del amor, del humor, del suicidio y de todo acto profundamente subversivo, la poesía se desentiende de lo que no es su libertad o su verdad.” Cortázar les temía a las sentencias. Al cronopio le encantaba la palabra subversión. Pero no le gustaba la palabra suicidio, implícita en casi todo el discurso de su amiga.
¿Amó Pizarnik a Cortázar? Es dificil saberlo. Aunque al menos es probable que soñara con esa posibilidad. La relación que los unió fue suficientemente íntima como para imaginar entre ellos un amor espontáneo y sin pactos, como un resplandor. Después, acaso pensando en su amigo, ella escribió algo sobre las cartas, el amor y los silencios. “Ahora mis pasos de loba ansiosa en derredor del círculo de luz donde deslizan la correspondencia. Sus cartas crean un segundo silencio más denso aún que el de sus ojos desde la ventana de su casa. El segundo silencio de sus cartas da lugar al tercer silencio hecho de falta de cartas. Toda la gama de silencios en tanto de ese lado beben la sangre que siento perder de este lado. No obstante, si no sintiera esta correspondencia vampírica, me moriría de falta de una correspondencia así. Alguien que amé en otra vida, en ninguna vida, en todas las vidas. Alguien a quien amar desde mi lugar de reminiscencias, a quien ofrendarme, a quien sacrificarme como si así cumpliera una justa devolución o restableciera el equilibrio cósmico.”
lunes, 8 de diciembre de 2014
Cortázar y Pizarnik (3)
Carta de Julio a Pizarnik
París, 9 de septiembre de 1971
Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.
Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.
Julio
Un año después, la poetisa se quitaría la vida con una sobredosis de seconal sódico en su día de salida del psiquiátrico. Tenía treinta y seis años.
De Pizarnik a Cortázar (2)
Carta de Pizarnik a Cortázar después de su primer intento de suicidio
“Julio, fui tan abajo. Pero no hay fondo.
Julio, creo que no tolero más las perras palabras. La locura, la muerte. Nadja no escribe. Don Quijote, tampoco.
Julio, odio a Artaud (mentira) porque no quisiera entender tan sospechosamente bien
sus posibilidades de la imposibilidad.
Me excedí, supongo. Y he perdido, viejo amigo de tu vieja Alejandra que tiene miedo de
todo salvo (ahora, ¡Oh, Julio!) de la locura y de la muerte. (Hace dos meses que estoy en el hospital.
Excesos y luego intento de suicidio -que fracasó, hélas).
P.D. En el hospital aprendo a convivir con los últimos desechos. Mi mejor amiga es una sirvienta de 18 años
que mató a su hijo.”
—Alejandra
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