Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

domingo, 3 de agosto de 2025

Un techo sin cielo, de Diego Hernández.





Sobre nuestros duelos, esos que nos recordamos, y lo que heredamos de nuestros padres: perder nuestros recuerdos, guardarlos en una caja.


Luego de hacer una película a su yo universitario (Los fundadores), a su madre (Agua caliente), y a su ciudad (El mirador); Diego hace de Un techo sin cielo, una película para su padre fallecido, del cual ya sabíamos no sólo por Agua caliente, sino también por Callejones (cortometraje, 2023). Pero además de ser una película dedicada a su padre, es muchas cosas, y entre esas muchas cosas, su mejor película al momento.


En esta película Diego sigue asombrando e impresionando por el dominio que tiene para desdoblar el cine: hacerlo a su antojo, moldearlo, sin barreras, sin límites. Un cine total y completamente libre. 

Por momentos, y sobre todo en la primera parte, mientras el discurso sonoro cuenta una historia: la historia particular de la película; el discurso visual se mueve por otras líneas narrativas: códigos, claves, símbolos y metáforas que cuentan la misma historia, pero de manera distinta, en otro plano, y que en muchos sentidos se puede descifrar solamente conociendo la obra de Diego, porque si: por sobre todas las cosas, Diego es un autor. Por otros momentos, la narrativa es más formal en cuanto a las bases de la ficción, porque si bien nos sumerge nuevamente al igual que en sus películas anteriores, al juego de querer sabes que es ficción que es real, acá se marca que todo en la forma, aún con su naturalidad, es ficción; y el fondo con lo que este retrata y expone, son cosas reales, personales y valiosas en la vida de Diego: su historia.

En todo lo que tiene que ver con la forma, los dos personajes principales que sufren cosas completamente distintas física y anímicamente, con los que empatizamos sin ver demasiado; son acompañados de planos bien pensados, composición perfecta y elevadísima en lo visual, imagen honesta, sin tanto artificio, y en cuanto a la iluminación hay un trabajo sutil y un tratamiento natural, incluso en interiores. Las dobles exposiciones y las transiciones lentas son la muestra del elevado lenguaje cinematográfico que Diego no teme en explorar y experimentar y que viene perfeccionando película a película. El sonido es impecable, el diseño sonoro, perfecto; y la música (que Diego decide utilizar por primera vez en su cine) es profundamente hermosa. 

El fondo y las intenciones arguméntales que acompañan a la historia y la necesidad de Diego de hacer una película para su padre, toca temas muy importantes como las escasas oportunidades de los jóvenes adultos en materia laboral cuando se dedican al arte, la presión de los más adultos y su “echaleganismo”, lo vacías e inservibles que son las herramientas del emotional coaching, y la tirisia; pero con ese humor que Diego maneja en todas sus películas a la perfección: un humor de personas reales, que también muestra y contrasta, palpando de manera implícita el dramatismo de vivir estas cosas. 

Hay dos momentos sumamente bellos y poderosos al final de la película, que conectan con el principio de la misma y con otros dos que son arte en su máxima expresión: el primero, cómo termina y empieza con un blue screen, que además de haberme recordado la pieza de Derek Jarman (hay otros elementos que sin mencionar para no hacer spoiler alguno, me hicieron recordar a Godard y Varda), me hizo precisamente pensar en el estado anímico muy cerca a la depresión que estaban pasando Diego y Liz, manifestado extrapoladamente. El segundo, como la película muy tempranamente, luego de que Diego saca la caja, vemos esos planos contemplativos y de una carga visual potente, mientras escuchamos a Luz y Diego charlar, y justo antes del final, cuando luego de encontrar aquello que los cura a ambos precisamente dentro de la caja, los vemos platicando, pero ya no los escuchamos, escuchamos al viento, al cielo, a una campanita que bien podría simbolizar a su papá, como también lo suelen simbolizar las nubes. 

La puesta en escena del final, es preciosa. A uno lo deja sin palabras, y la forma en que Diego lo captura a dos cámaras. 

Finalizo diciendo de manera muy honesta y respetuosa, que Diego hace el cine que yo mientras duermo, sueño hacer. 

jueves, 31 de julio de 2025

Películas de julio


La película
El proceso de hacer una pelicula sobre el proceso de querer hacer una película, mientras se cumple el sueño de cumplir un sueño histórico e independiente.

Detrás de lo hilarante del tono, y acompañado de la propuesta fresca y la manufactura honesta; hay un discurso bien interesante que desarrolla esta película y que toca temas como la banalidad en la industria del cine mexicano, la pedantería de realizadores medianos solo por haber estado en festivales o ser egresados de escuelas prestigiosas, y el chovinismo de querer hacer cine a lo Hollywood y despreciar nuestras historias muy cercanas, y el hecho de que definitivamente hacer un largometraje es de tener tremendo valor, una historia tan fuerte y personal que te haga trabajar por ella, y en el acto caer en cuenta de que no cualquiera puede hacerlo.

Todo lo mencionado se presenta sobre todo en los dos primeros actos, ya que el tercero me parece decae un bastante, y el final final lo que es para mi sobra, pero se presta para interpretaciones interesantes.

Definitivamente, la película que más me ha hecho reír en este 2025


Materialists
'Los materialistas' es muchas cosas, algunas tan complejas que para escribir correctamente sobre ella tendría que volver a fumar (idea que no descarto del todo, pero a la cual no podria ponerle fecha). Pero aterrizando ideas muy generales, acá puedo dar algunas líneas de lo que me ha parecido:


♡Aunque no se parecen en lo absoluto, algo en su hechura me hizo recordar a Stockholm de Sorogoyen. Quizá por su narrativa y su punto de quiebre, que si bien sí es una historia escrita y articulada desde el guion en tres actos, tiene dos partes bien marcadas.

♡Lo que queremos. Aceptar para ser aceptados. Los cálculos contra el amor. Sobre las reglas del amor. Son sólo algunas frases en las que pensaba mientras veía la película.

♡Me gusta su apertura y su cierre.

♡Me gusta la ausencia de arreglos musicales en los momentos más íntimos y románticos, lo cual la hace diferente a cualquier rom-com genérica, aunque sí sea una rom-com, pero sostenida de su guion y una particular filosofía y visión del amor por parte de su autora. Me gusta la personalidad fotográfica cambiante de acuerdo a sus dos protagonistas. Dakota, cumple; Pedro, destacado; Chris, el más dotado a mi parecer.

♡No sé si sea mejor que la pieza antecesora de Celine, o si le gustará en lo general a los que les gustó Past lives; lo que si sé es que, contra todo pronóstico, a mí sí me ha gustado más 'Los materialistas'.


Apocalipsis en el Trópico 
Si de por si los evangélicos me dan miedo, ahora ver lo que pueden llegar a hacer con cargos de poder, influencia y un mandatario en la presidencia de un país que fomenta el racismo, la xenofobia y el asesinato solo por pensar diferente, me dio terror; porque si, esta es en muchos sentidos una película de terror.

Petra tiene un atino en conducir y atender la narrativa de este documental, narrado por ella misma justo por la proximidad con la historia y porque es notorio la importacia que tiene por las causas sociales de su pais; con una pulcra propuesta entre la poética, la contemplación, e incluso diría yo la filosofía teológica que aporta desde lo visual. Puede ser una produccion muy a lo Netflix, pero el perfeccionismo acá si viene acompañado de un discurso bien elaborado y nada complaciente. Lo que Petra registra, y rescata de material de archivo, es profético en muchos sentidos, era algo que pareciera estaba destinado a pasar, lastimosamente, y por ello, Petra no disfraza ni edulcora en lo absoluto, metiéndose incluso en su momento a la boca del lobo. Una pieza valiente que muestra que ni religión ni política son malos, sino las personas que unen estas dos fuerzas para fines ambiciosos, deshonestos y malintencionados.

Que vergüenza me da ese sector brasileño que votó y defendió a un personaje como Bolsonaro.

jueves, 12 de junio de 2025

Brevísimo comentario sobre "Los destellos"





La posibilidad de huir y no hacerlo, por el amor a los tuyos sabiendo que te necesitan.


La más reciente película de la siempre y más que interesante @pilar_palomero muestra una capacidad muy femenina (que suelen poseer casi todas las mujeres, porque no me gusta generalizar) de aguantar todo (o casi todo), todo el tiempo, en pos de acompañar a los seres amados hasta el final, hasta donde tope. 

De narrativa sencilla y un drama simple pero sofisticado, la historia nos habla sobre la finitud de la mortalidad y como apapachar en ese proceso a quiénes fueron parte de nuestra vida, y lo siguen siendo; pero no con la misma presencia que al principio de su historia compartida. Se entiende perfectamente porqué la película se llama #LosDestellos pues logra momentos de abrumadora belleza, tanto discursiva como visualmente, que uno queda rotundamente conmovido. 

La película tiene una valía importante, sobre todo por las actuaciones que podemos apreciar y que representan personajes muy humanos. Isabel, el personaje principal, en manos de #PatriciaLópezArnaiz, hace que todo parezca real, y eso es triste, pero también hermoso. Una creación hecha de matices, bondad, empatía y encanto. Un amor total.

lunes, 2 de junio de 2025

Anna y Dante.

 




El 2024 fue un año por demás prolífico en cuanto al surgimiento de nuevos obras cinematográficas en Durango. Alrededor de 40 trabajos, tanto cortometrajes como largometrajes figuraron y se proyectaron en distintos festivales tanto duranguenses, como nacionales e internacionales.


De todos esas obras, pocas fueron las que su servidor no pudo ver precisamente el año pasado (según mis cuentas, tres cortos, tres largos), y precisamente "Anna y Dante" fue una de esas pocas películas, y me da gusto que, a mi parecer una de las películas de mayor propuesta, valientes y mejor producidas del cine duranguense, sea uno de mis últimos visionados de esas películas del 2024, y por ende; una de las últimas películas duranguenses de las que escribo.



Cuando un embarazo inesperado amenaza con desmoronar sus sueños, Anna y Dante deben enfrentar sus miedos más profundos en un oscuro apartamento de Durango, guiados por un joven estudiante de medicina, para descubrir el verdadero significado del amor y la madurez.



La película abre con una frase que reza más o menos lo siguiente: "Basada en una historia real sin nombres pero con verdades". Esta frase, y la escena onírica con llamas, sangre y Dante (Juan Carlos Valdivia), que inmediatamente identificamos proveniente del inconsciente de Anna (Catherine Avila), ya nos dictan de maneras muy finas y simbólicas mucho de la película: hacia donde se dirige, pero también de donde viene.


Dentro de los fondos, uno agradece que Carlos, toque un tema de la manera que lo toca, tomándolo con la naturalidad de una persona que sabe que estas historias existen y son importantes, y que pareciera ficción que hoy día jovencitas se juegan la vida por no tener las seguridades que el estado debería de proporcionarles, cuando están seguras que por una u otra razón, no podrían ser las buenas madres que algún día les gustaría ser, y que tampoco tendrán hijos sanos por la misma razón. Sobre todo me parece que esta película es un acto de valentía al nacer en una ciudad como Durango con un contexto social aún muy conservador, que aparentemente está a favor de los temas socialmente delicados, pero a la hora de defender o apoyar a quienes buscan que esto sea posible y forme parte de la ley, se esconden, o empiezan a despotricar a favor de la falsa moral del siglo pasado que satanizaba el divorcio, pero callaba las violaciones familiares.


Dentro del tratamiento narrativo-visual, Carlos sabe adaptar la situación y retratarla con atino, acorde a la situación que se presenta. Mientras que en los momentos de interacción entre Anna y Dante cuando vuelven a convivir luego de su encuentro en la fiesta (habiendo dejado de ser novios tiempo atrás), con todo y sus encuentros íntimos (retratados con mucho decoro, sin sobre pasar lo explícito y crudo de la situación) lo hace de tal manera que pareciera que estamos mirando una historia contada por Anna o Dante justo con la edad que tienen en ese momento, jamás se endurece la mirada, no se nota la barrera, o eso que muchas veces pasa cuando una persona de treinta y tantos cuenta una historia de un par de jóvenes a sus 18 o 20. Aun con esto que logra Carlos a través del lenguaje cinematográfico, también se nota una mirada atenta y detallista de todo lo que les pasa a Anna y Dante, la armonía de los cuadros, la vorágine caótica de algunos planos, y la manifestación onírica del arrepentimiento y el deseo. Todos estos elementos nos lleva a constatar, o al menos a su servidor; que estamos ante un director que entiene todos los alcances que el lenguaje audiovisual le puede permitir.


Si bien todo lo comentado hasta ahora del discurso y lenguaje son importantes, nada de eso tendría significado sin los personajes de la historia, y por ende, las actrices y actores que los interpretan. La combinación que se hace de no-actores y actores con formación (aunque con poca experiencia) es perfecta, todos tienen la misma tesitura y se nota que Carlos puso mucho tiempo y atención a prepararlos para que dieran los tonos y la sobriedad que justamente él quería expresar en la película.


Hay un respeto a la esencia, a la naturalidad y a la coherencia no sólo de cómo pueden ser y comportarse las personas en una situación como la que se expone en la historia, sino que además siento también hay fidedignas muestras y un fidedigno tratamiento de como hablamos y somos las personas en una sociedad como la duranguense, sobre todo cuando hablamos de actos solidarios como es el caso de la amiga de Anna (Lucia) y el amigo de Dante (Alan), que en apariciones muy pequeñas, están cuando Anna y Dante necesitan ser escuchados sin prejuicio alguno. También está la figura macho/patriarcal del padre de Dante (que habría sido interesante que se explotara un poco más esa línea del cómo afectaba anímicamente a Dante), el caso del personaje de Milton (interpretado de manera brillante por Francisco de Pointe Du Lac [como reza su nombre artístico]) que es una muestra de ambición, conocimiento, lujuria y maldad en maneras equitativas; y el caso de Dante y Maggie (grata sorpresa también la de Esmeralda Vega interpretando un personaje que desde su construcción tiene contradicciones emocionales bastante interesantes), que luego de perderse en la noche y dejar a su suerte a Anna, regresan en el momento exacto, se arrepienten a tiempo para rescatarla y ayudarla, aunque a partir de ese momento sus vidas vayan a cambiar para siempre.


Y cerrando el tema actoral, no puedo dejar de hablar sobre el descubrimiento que ha resultado para su servidor ver la actuación de Catherine Avila interpretando a Anna. El trabajo emocional y su rango expresivo tanto facial como corporal, tiene un arrebato de inocencia, ternura y dolor que hace que uno crea todo lo que el personaje está pasando. Naturalmente hay un trabajo que se le debe reconocer a Carlos no sólo por la preparación, la guía y el ojo para elegirla a ella como Anna y de poner el encuadre y plano adecuado para justo hacer lucir y capturar esa actuación y lo que se buscaba hacer sentir al espectador, pero definitivamente considero a Catherine como el elemento más importante de esta película, sin dejar de lado por supuesto la carga psicológica y emotiva de Dante (que tiene una escena de derrumbe extraordinaria), y que es un perfecto acompañante de Anna, como lo es la música para los tiempos dramáticos en la película son rellenar de más absolutamente nada.


Otra valía muy importante en la película de Carlos es como reivindica a locaciones ya conocidas de la ciudad (como el multifamiliar Zarco, que por cierto en las escenas del departamento, el reloj en la pared les juega un par de malas pasadas en cuanto a la continuidad se refiere), y como descubre otras, como lo es el edificio olvidado del cerro de los remedios donde logra tomas muy bellas y que reflejan el estado de un amor rescatado de las ruinas, entre Anna y Dante. Carlos también logra regalarnos algunos cuadros a lo largo de la película de los que yo llamo "fotogramas para colgar en la sala de su casa", por la perfecta composición y sincronía de todos los elementos que tienen, hablando sobre todo de lo visual, pero también lo que va más allá de lo visual que hacen de ese cuadro algo perfecto, como es esa toma donde Anna y Dante esperan en la parada de autobús, en la que Dante vende su patineta, entre otras como las nubes de la parte final.


Hablando del final, este me pareció además de poético, de una belleza deslumbrante (que acá se comprende porque muchos sitios refieren a Durango como un personaje más de la película, aunque a mi parecer sólo se manifiesta en esta parte final). Debo decir con toda honestidad que temía que en algún momento, el cierre discursivo de la historia se fuera a inclinar por una línea moralina, pero me sorprendió gratamente que Carlos volviera de nuevo no sólo a una mirada que reflejara y abordara la situación desde una perspectiva acorde al problema que se retrata, sino que además Carlos ejemplifica con este final lo importante que es hablar y escuchar sobre los problemas que nos aquejan, y que ya sea que se resuelvan o no del todo, o como esperabamos; siempre hay una especie de alivio y liberación cuando se expresan a través de la palabra hablada.


Para finalizar, justo todo lo que pasan Anna y Dante a su corta edad durante toda la película y que es la médula de la historia, me hace volver a pensar en el principio de la película con esta visión onírica de Anna y que se vuelve a manifestar en su recuperación de lo vivido esa noche/madrugada donde experimentó el miedo y el dolor de ser mujer y estar sola. Mi interpretación (que no busca en lo absoluto ser moralina y redundante, pero que si así es interpretada por algunos, pido disculpas de antemano) es que tanto el elemento de la sangre como del fuego, pueden simbolizar la condena de la sociedad por los actos cometidos por Anna y Dante, pero aun con esta condena, Anna y Dante sabían que en su vida querían otra cosa. Y si el querer otra cosa a su edad los condenaba al infierno, no les importaba caer en ello, como seguramente a muchos de nosotros tampoco nos importaría en esta situación.