Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

lunes, 23 de octubre de 2023

Un métier sérieux: El profesorado.





Comenzaré diciendo algo que muchos amantes cinéfilos del cine francés saben pero no se atreven a decir: las películas francesas más comerciales del cine contemporáneo también están regidas por una fórmula muy similar al sistema formulación hollywoodense más desgastado. Ahora, una vez dicha tal declaración, muchos detractores me dirían: “entonces, ¿cuál es la diferencia entre ambas fórmulas que hace que cinéfilos sigan decantándose por el cine francés en lugar del indeseable cine chatarra de la industria hollywoodense?”, y mi respuesta sería que, a pesar de que la gran mayoría de películas francesas que se rigen bajo dicha formula, más allá de un discurso amaniatado, que claramente busca a través de sus historias, sigue siendo cercana a una realidad que, aunque no se asemeja en nada a una realidad latinoamericana, si se asemeja mucho a la realidad social parisina, algo que no podemos decir de la idealizada visión estadounidense. 



En “Un trabajo serio” (su título en español del filme de Thomas Lilti) la primera virtud del filme es que el primer acercamiento a la historia se hace desde el plano general de la historia, aún cuando en el aspecto técnico todo se haga a través de primeros planos con desplazamientos vertiginosos y con tono de la cotidiana y muchas veces caóticas vida de los pasillos y patios escolares. Luego, la narrativa tanto argumental como técnica, va desmenuzando y centrándose en los detalles de la vida de cada uno de los profesores del Instituto Víctor Hugo, su amistad, su camaradería. Lejos de retratar ambientes tóxicos, se centra y atiende sus complejas vidas y relaciones, así como su relación con el alumnado en general (algo que por ejemplo no hizo “El suplente” de Diego Lerman), y en esta cuestión hay otro gran acierto en la película, pues más allá de querer hacer como tal una película motivacional y vende humo, no lo hace, pues a pesar de haber situaciones a las que se pudo haber sacado una riqueza dramática tremenda, el director tenía claro lo que buscaba con el filme, y esto es no victimizar ni hacer de los profesores unos héroes, lo que él busca es mostrarlos humanos, perdidos, y conscientes que aún con sus errores, muchas de sus decisiones repercutirán en la vida de las personas que llevarán nuestro mundo en 20 o 30 años. 


Hay momentos de felicidad y momentos de tensión extraordinariamente llevados del guion a la acción. Todos los actores a tono, que aunque muchos podrían pensar que es una película coral por la involucración de tantos personajes en el desarrollo argumental, no lo es, pero se disfraza muy bien la trama central de la historia, adornándola con muchas historias y lineas argumentales igual de ricas.  En más de un sentido, está es una extraordinaria película, que sin mucho ruido o propuesta escandalosa, es completamente redonda y atinada. 


jueves, 19 de octubre de 2023

Tengo sueños eléctricos: La rabia heredada.





Nos queremos a gritos
a veces a golpes

Así somos

Una horda de animales salvajes
soñando con ser humanos.

Hacen falta a veces varias vidas
para entenderlo. 
La rabia que nos atraviesa
no nos pertenece. 


Debo decir que sin sonar malinchista o una persona que se quiera subir a luchas que no le corresponden, como lo es la lucha del discurso feminista a través de la mirada de crecimiento emocional y sexual de las mujeres, en este 2023 dos de mis películas favoritas abordan este tema. Ahora escribo sobre esta valiente y valiosa película, causante de una alegría desbordada por parte de su servidor: por supuesto me refiero a la ópera prima de Valentina Maurel.



En contra de los deseos de Eva, su madre quiere reformar la casa y deshacerse del gato, que, desorientado desde el divorcio, orina por todas partes. Eva quiere irse a vivir con su padre, quien, desorientado como el gato, vive una segunda adolescencia.



Si bien desde la sinopsis no se da tan clara la lectura de que esta película es un coming-of-age decantado, lo es; en el que hay toda una complejidad discursiva y narrativa a lo largo de su trama, que optaré por ahondar y pasar por comentarios lo más cortos y concéntricos posibles para no hacer tan largo, abrumador y lejano este análisis para su comprensión general.


Hay muchas situaciones en la película que Valentina toca con atino y recato (aun con la potencia que imprime a la obra en general), como la separación de los padres de Eva, la inmadurez de su padre y el método de educación que ejerce sobre Eva no tan ortodoxo, la reacción de la madre ante cualquier acto de violencia, la represión de Valentina por sacar su rabia, esa rabia que todos llevan cuando se convive con un rabioso. 


Algunas de esas situaciones que Valentina se permite explorar y exponer, llevan el tono valiente e intenso de la película, en las que hay una especie de reivindicación de los temas políticamente no correctos, como la forma en que su padre la somete a varios peligros y le enseña de una manera dura que si racionalizas el dolor, este no es tan fuerte, pues la vida siempre se encargará de hacerte sentir más dolor. También está el primer acto sexual de Eva, pues si bien es consensuado, no deja de ser el acto sexual entre una niña de 16 años, como lo es Eva, con un hombre de treinta y tantos, como lo es el Palomo. Que el mismo Palomo se da cuenta que no está bien, por eso no consiente un segundo encuentro. Y me parece que una de las grandes virtudes del discurso de Valentina es que no condena, ella sólo muestra muchas situaciones que pasan, y que a veces no conocemos el contexto y nos es fácil hacer prejuicios, actos y hechos que definitivamente tienen sus consecuencias, como el hecho de que el padre de Valentina de alguna manera leen lo que pasó entre su hija y Palomo, por eso él acelera su salida de la casa de Palomo y en la mudanza se deshace del gato de Eva, y Palomo acelera liarse con otra mujer, haciendo que Valentina sufra por primera vez el dolor de un corazón roto, acelerando así el proceso hacia la manifestación de la rabia violenta y emocional. 


Si todo lo antes mencionado funciona, es porque a través de la mirada de Eva todo es cercano y real, y esto no sólo se debe al tratamiento y acercamiento realista en el discurso y la hechura (la fotografía es desbordante, extraordinaria, cercana, eléctrica, que no busca la perfección pero en muchos sentidos la logra; y contribuye mucho al ritmo vertiginoso e intenso), sino por la magnífica y notable actuación de Daniela Marín Navarro, todos los actores están en tono, a tope; pero ella conduce la película de principio a fin. El tercer acto cierra muchos círculos de la trama, pero el que se justifica de manera realmente hermosa, y con un tratamiento discursivo lleno de propuesta y valentía por parte de Valentina, es en la escena en que los músicos tocan para Eva y su padre, mientras se da una pelea campal en una cancha del parque donde están, es la perfecta forma de decir que, el arte permite ver cierta belleza en actos violentos cuando estos se metaforizan a través del arte (y el montaje) para mostrar otras situaciones más complejas. En muchos sentidos, sin sentirse influencia directa, sino más bien como una sombra de la que no hay consciencia de quien la refleja, la película me recordó mucho al cine de Hernández Cordón y de Lynne Ramsay. 


La pensada deliberación de Valentina de hacer de ambos padres de Eva dos artistas, da aún más poder identitario a la naturaleza de ellos y Eva, por un lado la mamá que es bailarina y escenógrafa, que al alejarse de su marido, y botar todo lo que dejó en su casa, cree que se salvará de la rabia, pero está la sigue, y se manifiesta en una de las escenas más poderosas de la película cuando hablan del azul eléctrico. Y en el caso del padre, es aún más profundo el tema de la veta artística, pues a través de él, y sus poemas que se atreve a escribir luego de haber sido actor (hecho que lo unió a su esposa y lo hizo tener a sus dos hijas) y dedicarse a la traducción, se manifiesta todo el subconsciente y metaforización de su naturaleza humana, su condición enferma y atormentada por enfermedades de la mente y el alma, y las enfermedades sugestivas, haciendo que se manifieste aún con más fuerza la rabia y la violencia que alcanza a él y a los demás, sobre todo a su hija, aunque ambos comprendan, muy en el fondo y al final cuando las cosas ya no quedan sólo entre ellos, que la rabia se hereda, se desborda y no te suelta, y que siempre se va a amar incluso a aquellos que nos hacen daño, porque la complicidad y el amor no se pueden dejar de sentir, no se puede elegir. 

viernes, 13 de octubre de 2023

Dioses de México.




“Dioses de México” de Helmut Dosantos es un trabajo que en definitiva está hecho como el director quiso hacerlo, lo cual no está mal, porque creo que el documental como relato funciona; pero creo que de haber tomado otras decisiones en el tratamiento narrativo, le hubieran funcionado mejor y le habrían dado aún más potencia y valor como obra cinematográfica. 


La primera y cuarta parte del documental son más que cualquier otra cosa un retrato realista de la región y el contexto que registra (aunque también consideró que no hay crítica ni finalidad en el discurso del director), pero carecen de la poética que la segunda y tercera parte tienen. Y la segunda y tercera parte, que tienen este lenguaje poético, carece del enfoque realista, más allá de lo pintoresco que encuentra un extranjero en tierras y personajes “exóticos”. Dicho en otras palabras, es un trabajo desequilibrado. 


Un elemento que yo siento se sobre explota de sobre manera, es el artilugio ficcional en la obra. Es decir, se siente la presencia deliberada del director en las acciones de las personas a cuadro, además de en el montaje y en el tratamiento de la imagen. Esto en automático hizo que al menos yo, no me tomara la puesta tan en serio, aunque en teoría no debería de sentirse como una puesta. Y es que está claro que lo que la cámara registra es hermoso, pero también es claro que hay una imposición del ojo humano y la mano en la máquina por resaltar aún más una belleza natural que ya lo es por sí sola, sin necesidad de que se le maquille. 


Otro elemento que me parece podría haber cambiado la película es la cuestión de los diálogos, pues si bien hay cierto encanto del material por la falta de estos, creo que habría funcionado mejor si Helmut le hubiera dado voz a estas personas que muy pocas veces la tienen a esta magnitud y de forma real en cuanto al cine se refiere.


lunes, 9 de octubre de 2023

“Runner” de Marian Mathias: la iluminada exploración del enojo agreste estadounidense.





I saw the light, I saw the light

No more darkness, no more night

Now I'm so happy, no sorrow in sight

Praise the Lord, I saw the light



La ópera prima de esta realizadora me parece es, aún con algunas cuestiones narrativas jugándole en contra por la naturaleza de la misma, una de las más destacadas y prometedoras dentro de la escena indie norteamericana.


Antes de abordar mi lectura de esta magnífica película, creo pertinente compartir la sinopsis de la película que se comparte en la mayoría de sitios web:



Tras la súbita muerte de su padre, Haas conoce a Will. La historia de dos jóvenes desconocidos y solitarios que se encuentran a través del vasto paisaje de EEUU..



El enojo agreste subyace y se define no sólo a través de la melancólica y parca presencia de los primeros dos personajes que se nos presentan, por un lado tenemos al padre de Haas completamente perdido por las peripecias de la vida y el destino, que espera cumplir el sueño de su juventud y con la ayuda de un dios que lo miró a los ojos. Por otro lado tenemos a Haas que fue arrastrada por su padre en su desgracia, un cuadro familiar compuesto si de manera particular en el contexto de la película, pero no tan especial en el contexto real por la gran cantidad de historias que se conocen con respecto al sueño americano que no arrastra solo a inmigrantes llegados a este país, sino también a los propios relegados en los campos y valles de cada región de esa dura, áspera, fría tierra a veces tan llena de tragedias y calamidades, aún con la luz que la baña. 


El enojo agreste también está en cómo la cámara comandada por Marian enmarca, conduce y dirige la mirada tanto a los personajes de carne y hueso como al gran personaje que es el espacio donde estos se mueven, y como se reafirma su influencia atmosférica por medio de la composición, del montaje y de la corrección de color, pocas veces se ve en una paleta fría y melancólica, una luminosidad tan cegadora y desgarradora, que vemos y justificamos en la dura expresión de Haas, que siempre corre cuando el cielo se le viene encima, antes de la muerte de su padre, en el regreso a la que ya no es su casa, y en el viaje a darle entierro en el lugar que él eligió en vida, y como la vida de la propia Haas se ilumina con la presencia de Will, cuya presencia podría ser un raro y fascinante viaje en el tiempo para que Haas aprenda sobre los sueños que tienen las personas en su juventud y como estos pueden fallar, o simplemente una coincidencia y reafirmación de que uno atrae la historia que nos corresponde. 


La falta de diálogos, o la prominente presencia de silencios, aunada a estas secuencias extensas y contemplativas, hacen que la película ahonde en la naturaleza de estos personajes que por momentos parecen sacados de los cuadros de Magritte, Hoover y de Wood, en el que el expresionismo se manifiesta en todo su esplendor. Incluso me hizo recordar en muchos sentidos a los primeros y mejores trabajos de Terrence Malick.


Una película que reluce y saca todo el provecho posible a sus 76 minutos de duración, con esta historia pequeña y anecdótica, pero de propuesta argumentativa bastante interesante por las posibles lecturas que el espectador puede hacer de ella, sobre las razones de cada uno de los personajes y la dualidad del enojo avenido de la esperanza, y como posterior a este viene otra dualidad: un estado de tristeza y/o felicidad avenido de los encuentros y la metaforización de estos. 


sábado, 16 de septiembre de 2023

EO: la melancolía de los seres no-humanos.





A pesar de que en el pasado festival de Cannes, obtuvo el Premio del Jurado, la crítica se dividió entorno a la más reciente obra del veterano director polaco Jerzy Skolimowski, y creo que en muchos sentidos se debió al atrevimiento y osadía de tratar de alguna manera re versionar la obra maestra del maestro Robert Bresson, por supuesto me refiero a la magnánima “Al azar Baltazar”, pero me parece que la película del maestro Jerzy, aún no resultando una obra maestra, aporta desde los tiempos contemporáneos, a la fábula del dolor de los seres sometidos a los caprichos del depredador más grande del planeta Tierra: el hombre. 



La película es el tránsito por la vida de este burro gris de ojos melancólicos, vemos cómo en su edad adulta, que es cuando inicia el argumento planteado, es amado, protegido y cuidado por Kasandra (Sandra Drzymalska, que también es co-guionista de la película), y podemos ver, cómo mediante un tratamiento que posteriormente trataré de exponer, EO también ama a Kasandra, pero justo cuando al circo donde donde Kasandra y EO comparten su vida, le prohíben tener animales, es cuando la vida de EO cambia, y experimenta momentos buenos y momentos malos, encontrándose con gente buena y gente mala; atravesando en el víacrucis que es la vida, un destino que, si bien es fatídico y se puede leer por sentado, porque al final de cuentas todos morimos, su muerte es muy distinta al de un burro llamado Baltazar en el siglo pasado. 


La narrativa del maestro Jerzy desde mi punto de vista sorprende en muchos sentidos y tiene un valor por demás notable, aún cuando está no sea igual de sólida durante todo e filme. Hay una osadía y proeza en el hecho de que un hombre de 85 años (82 al momento que la rodó) haya recurrido a que, a través de una narrativa fresca en el sentido tecnológico, la historia de EO se contara y fuera entendible tanto para una generación cada día menos identificada con el cine contemplativo, pero también a quienes amamos su cine polaco de los 80’s y la inspiración de EO en particular. 


Si bien sabemos el truco del cine, en el sentido que sabemos que EO fue interpretado por seis burros, y que las lágrimas de uno de ellos no son reales cuando Kasandra se despide de él, o su llanto cuando se despide por segunda vez, o sus caras de asombro; o bien si pueden ser reales, pero que no ocurren justo en el momento que la película lo plantea, pero estas si llegan a transmitir emociones reales y verdaderas en el espectador; y esa es la magia del montaje empleado por Jerzy. Otro de los grandes atributos de la película es como fotográficamente la cámara capta la mayor parte del tiempo en cuasi primerísimos planos (mismos que hacen más próxima y sensorial la experiencia en la vida de EO, y en consecuencia la tesis es más potente) tanto a EO como a las personas que se cruzan con su nostálgica vida, tanto buenos como malos, y en este sentido el tratamiento llega a ser muy parecido al que Bresson propuso con Baltazar, pues si bien Bresson no recurrió a esta especie de planos, y su tono era más contemplativo y general; sí que la figura de la vida de un animal para tratar y plantear la belleza y hostilidad de la vida en diferentes personajes de paso, los entornos en los que está, y las atmósferas creadas en estos. 


Hay un elemento que simbólicamente me resulta poderoso y que además dada por una lectura de nuestros tiempos es catárticamente notable, este elemento es la de luz roja, pues no sólo simbólicamente es como tal la manifestación en que el realizador le dice a todo aquel que se enfrenta a la obra “aquí viene el peligro” sino que también de alguna manera es una advertencia y un foco para poner atención en las cosas que hacen que este mundo sea tan desagradable para los animales, en este caso representados por un asno que atraviesa una profunda depresión por haber sido apartado por dos seres que amaba, una niña que lo salvaba de la muerte, y una yegua blanca que no lo correspondió. 


Quizá la debilidad en la película de Jerzy, o por la cual muchos críticos le quitaron importancia a su obra, es que los momentos que rozan perfectamente a la obra de Bresson en cuanto a naturalidad y realismo se refiere, pierden fuerza cuando el montaje interviene e influye en las acciones de EO y en su destino, pero para mí aunque es evidente la barrera que propone y un es palpable ambas formas de narrativa, ninguna hace menos a la otra. 


La música acompañada por los encuadres en que vemos los ojos tristes de EO, es realmente perfecta y catártica, estrujan al espectador con una empatía tremenda que yo no había sentido en el corto plazo más que con el maravilloso documental “Cow” de Andrea Arnold, o la huida de EO que me remitió a la fuga en la perrera de “Hagen y yo” de Kornél Mundruczó, y que además, muchos de estos planos y secuencias que son fáciles de identificar fotográficamente, también Jerzy nos plantea la idea que, al igual que el humano, los animales también pueden tener deseos y sueños, como correr libre por la pradera, o no ser menospreciados ni confundidos con caballos o vacas, como lo manifiesta ese final. La película también podría ser un manifiesto sobre la identidad y la dignidad.