jueves, 9 de julio de 2015

BoyHood


BoyHood

Les mentiría si les dijera que no tenía rato preparando esta entrada ya, pero la quería tan pulcra y tan detallada y tan bien escrita para que ustedes llegaran a sentir lo que me hizo sentir a mi esta película, que por eso me tardé tanto. (Razón por la cual la fui a ver dos veces al cine, pero más sin embargo no he querido aun comprar en DVD -lo mismo que me pasa con Interstellar- por miedo a no sentir lo mismo que sentí la primera y segunda vez que la vi en pantalla grande).

Creo que ya les había prometido desde hace mucho esta entrada (desde que escribí mi reseña de la trilogía Before -que pueden leer por acá-) y creo que no es un secreto para nadie (tanto para quien me lee por acá como para quien me sigue por otros medios, y los que me conocen de cerca) el gran amor que siento por el trabajo de Richard Linklater (el director de la película). Y es que siempre nos muestras unos escenarios y situaciones tan reales pero a la vez quizá tan difíciles de captar o de observar en la vida real ha excepción que uno sea tan meticuloso como para buscar y mirar esas pequeñas historias que la vida nos regala, como ver un par de turistas conocerse en un viaje y ver como sus miradas parecen encajar igual veinte años después cuando se sigue hablando en doble sentido y de tonterías que parecieran son lo más importante en la vida (y que muchas veces lo son), o ver la vida pasar dentro de un vagón de tren tratando de olvidar algo, o mientras se camina de noche después de salir de algún bar, o darse cuenta de que uno idealiza lo que uno siente, no lo que es real, o mirar pasar nuestra propia vida e infancia mientras nos cuentan la historia de una madre soltera que saca a sus dos hijos adelante después de un par de malos matrimonios y vemos como se forja el caracter e identidad de un chico que busca algo más que encajar en el mundo, un chico que busca más que su destino o lo que va a dejar al mundo, un camino y una identidad, un sello como tal.

No es nada difícil verse reflejado en las historias de Linklater, y si no reflejado, también nos solemos ver como hubiéramos querido vernos en determinado momento, en alguna ciudad (aunque no sea la misma que él nos muestra) con alguna persona, incluso nos pone esas palabras en nuestra boca que quizá de haber tenido la oportunidad nos hubiera gustado haber dicho a alguna persona, como por ejemplo (me gusta dar este ejemplo cuando lo comento con alguien) esas platicas que te hubiera gustado tener con tu padre si no lo tuviste, realmente sientes que eso era lo que él te hubiera dicho y lo que tu hubieras contestado, o el ver a tu madre matarse trabajando mientras tu la ves como lo mejor que te pudo haber pasado en la vida y no ves el día que te puedas ir de su lado para crecer como ella te enseñó, y algún día regresarlo todo lo que te ha dado; ese tipo de cosas son las que te hacen ver la películas de Linklater, cosas que pueden pasar, pero que sólo las ves pasar si en verdad tienes el alma de un soñador.

Para datos más generales y técnicos sobre la película y dejando un poco de lado lo que esta pueda llegar a significar para cada uno (quizá a muchos de ustedes no les vaya a gustar por el simple hecho de que narra una historia sin clímax ni nada interesante, porque al final de cuentas narra la vida como tal, o se les vaya a hacer demasiado larga) les comentaré que las actuaciones en general son buenas, esa amistad y mancuerna que han formado Linklater y Hawke nos permite ver a un Ethan cada vez menos participativo en el mundo del cine, (hasta este año que vienen muchas cosas con él, además de un corto que él dirige y que me parece de lo más interesante) Patricia Arquette que también años tenía sin saber de ella (la única película que recordaba de ella era Holes donde sale un jovencito en aquel entonces llamado Shia LaBeouf) y los dos niños (que después se convierten en jóvenes) que hacen una actuación, que sin sobresalir para nada, hacen lo que deben de hacer un par de jóvenes de esa edad (pareciera que ni siquiera actuan y que son ellos, lo cual es donde radica lo mágico y hasta lo genial, pues están interpretándose a ellos mismos, jóvenes de su edad que viven una vida como la de ellos, que por cierto la actriz que sale como la hija de Ethan y Patricia es la hija en la vida real de Linklater). La banda sonora es realmente una delicia, pues son las canciones con la que todo joven de nuestra generación influenciado por la música rock creció, canciones que durante la secundaria y preparatoria fueron también la banda sonora de nuestras vidas, lo cual hace vernos aun más reflejados en la historia. También me gustó mucho el detalle que estuviera en el cast la joven actriz Zoe Graham que hace el papel de Sheena, la novia de Mason y que antes había salido en el video de la canción "The Suburbs" de Arcade Fire -una de mis bandas favoritas- así como en el documental del disco (dirigido por supuesto por el que los ha hecho hacer una mancuerna más que exquisita a la hora de musicalizar algunas de sus películas, Spike Jonze) Y que nos recuerdan en una escena donde ella y Mason van en la carretera mientras van a la ciudad a buscar apartamento para cuando vayan a la Universidad y mientras tienen una de esas platicas, pareciera sin sentido, el fondo musical es nada menos que Arcade Fire con su canción Suburban War del mismo disco también llamado The Suburbs.



Una película que llama la atención de la crítica como tal por su proceso de elaboración, (una película que le lleva doce años filmando a Linklater, como le llevó 19 años terminar la trilogía de Before, pero eso ya lo sabían porque ya se los había dicho), más que por la historia y la película en si. (Y lo cual también se supone la hace tan galardonada en diferentes premiaciones). Pero por lo que sea, la película para mi vale mucho la pena por que es una película diferente, una historia como tantas que merecen ser contadas.

Ya para terminar les comento que esta no es la primera vez que escribo sobre esta película y sobre "el director del tiempo real" como me gusta llamar a Linklater (creo que yo lo he bautizado así). Ya les había hablado un poco al respecto de esta película en esta entrada, pero ahora quiero hablarles de otra ocasión que escribí sobre esta no precisamente acá en el blog, sino por en otra plataforma. Acá abajo les dejo el link de la Revista Cinéfagos y su edición número 15, donde escribo sobre esta cinta al respecto, con la que comienzo mis colaboraciones con tal publicación. Ahora si me despido con una misma frase que me gusta y que siempre suelo decir cuando se trata de historias como esta, (o como Magnolia, o Cinema Paradiso; historias que si bien no nos ponen a saltar o no nos hacen gritar, son historias con las que podemos conectarnos muy profundamente), y dice más o menos así:
"Si bien a todos nos gusta el cine porque en el buscamos las historias que nos lleven a otros mundos, otras realidades y nos desconecten de estas, son las historias reales, con las que nos identificamos y nos vemos reflejados las que hacen del cine un lazo indestructible con nosotros".


Este es mi reporte, regresamos al estudio.



Acá la contribución para el blog de la revista:

http://revistacinefagos.blogspot.mx/2015/07/boyhood-momentos-de-nuestra-vida.html

Y acá pueden leer la revista directamente:
















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