martes, 27 de febrero de 2018

Caminatas de dos amigos.


-Hola.
-Hola.
-Te desperté.
-No. Estaba...
-Escribiendo. No recordaba que las noches son tu refugio para escribir.
//Se hizo un silencio en el que la respiración de ambos, el rasgueo de un gato, el viento diciéndole secretos al árbol que estaba cerca de la ventana de él y un abanico en la sala de ella se comunicaban//
-Y bien, ¿cómo estás? //Por fin le pregunta él a ella//
-Bien, gracias. Es sólo que... Aún somos amigos, ¿verdad?
-Creo que lo dejé bien claro la última vez que hablamos.
-Si, pero de eso hace dos años. Muchas personas cambiamos mucho en dos años. Sé que tú no eres una de esas personas pero...
-No, te equivocas, yo he cambiado en estos dos años. ¡Vaya que si he cambiado! Pero hay cosas que permanecen, sentimientos; y mis sentimientos hacia ti así pasaran 50 años y no te viera seguiría sintiendo lo mismo que sentí cuando te miré por primera vez.
-¿Quieres salir conmigo?
-Claro, por qué no. ¿Cuando quieres que nos veamos?
-Ahora.
-¿Ahora?
-Si. Ahora.
-Pero a esta hora no encontraremos nada abierto.
-Lo sé pero, no sé, es sólo que necesito hablar contigo, podríamos sólo comprar café en alguna maquina automática y caminar por la ciudad hablando del pasado. Necesito que me hagas recordar lo feliz que era antes, antes de que el presente tan agobiante me aplaste y la ansiedad de un futuro incierto me mate. Sólo te pido por favor que...
-Sabes que nunca pregunto nada. Lo que tú me quieras decir yo lo escucharé sin prejuicios.
-Lo sé, por eso te necesito. Y te extraño.
//Él rie. Ella pregunta//
-¿Qué?
-Nada. Es sólo que, recuerdo que odiabas hacer esas largas caminatas conmigo.
-Es cierto verdad, odiaba las dos cosas. He cambiado, ahora me parezco más a ti.
-Eso es un halago o un insulto.
-Un halago. Sabes, con el tiempo uno extraña las cosas mundanas y cotidianas de las personas que más amas en la vida, de ti extraño eso, caminar a tu lado. Tú siempre serás una de las personas que más he amado en la vida, y que nunca dejaré de amar. Eres la única persona que nunca dejaré de amar, no tienes fecha de caducidad en mi corazón.
-Sabes, el caminar a tu lado siempre fue el mas grande de mis placeres mientras estuve contigo, el saberte ahí, sentir tu presencia en esa corta distancia que nos separaba, sin que necesitaras todo el tiempo de mi presencia para poder caminar juntos. Cuando necesitabas de mi mano, o de mis brazos, o que te besara, tú venias a mi, recuerdo que a veces me decías que por qué no era cariñoso contigo, por qué no estaba todo el tiempo junto a ti, pero sólo era que yo no te quería prisionera, no quería quitarte tu opción de elegir, yo siempre te quise libre, y que aun siendo libre vinieras a mi por voluntad, a tomar con esa suave piel mi mano.
//Ella ríe y dice//
-¿Mas placentero que hacerme el amor?
-Solo por muy poco, pero si, incluso prefería mas caminar a tu lado que hacerte el amor.
//Un nuevo silencio. Ella piensa que puede estar escribiendo, o vistiéndose. Ella hace una pregunta que sabe que no debe de hacer//
-¿Hay alguien contigo Juan?
-Ahora, si; mañana no sé.
-Y eres feliz.
-Si. pero... Supongo que era más feliz cuando estabas conmigo. (Supongo que si. Aunque omitiría información importante si no te dijera que era mas feliz cuando estaba a tu lado)
-Fui una...
-No fuiste nada, las cosas pasaron como debían de pasar.
-La ley de Murphy. ¿Llevaste a esa chica a nuestra cafetería?
-No. He aprendido a conocer nuevos lugares, no puedo volver a lugares donde estuve contigo, al menos no acompañado. Me hubiera encantado descubrir nuevos lugares contigo, llevarte a todos mis nuevos sitios favoritos.
-Podemos hacerlo ahora, de noche, sin gente. Vamos, paso por ti en veinte minutos. ¿Qué dices?




jueves, 22 de febrero de 2018

El Hijo de Saúl


Pareciera que el cine contemporáneo está regido por sobre todas las cosas por cuatro corrientes, que pueden entrelazarse o no; la clásica película hollywoodense, la propuesta diferente pero contada de la manera habitual, el cine de autor independiente que se arriesga contando la trama de manera diferente valiéndose de recursos como la fotografía, y las historias basadas en hechos reales. Hoy quiero escribirles sobre El Hijo de Saúl.

El Hijo de Saúl es una película húngara del año 2015 dirigida por László Nemes, y no hablaré de ella por los premios que ganó en su momento, sino por lo valioso de su propuesta y el contexto histórico tan doloroso que retrata, y la forma tan propositiva en que lo retrata, que no a todo el mundo puede gustar.

La película nos retrata como dentro del grupo de los Sonderkommando está el judío de origen húngaro Saúl Ausländer, quien se encarga junto con el resto del grupo de limpiar las cámaras de gases luego de que en ellos matan en masa a judíos traídos de los campos de concentración de otros lados, para cuando vuelvan con más camiones llenos de ellos, además de esparcir las cenizas de los cadáveres y otras tareas propias del campo de exterminio, entonces en una de esas encomiendas descubren que un joven a sobrevivido al genocida acto y Saúl mira como uno general nazi le quita la vida a este joven asfixiándolo con sus propias manos al taparle la boca, Saúl trastornado por semejante acto se ofrece a llevar al joven al "carnicero" para que haga lo que le corresponde, entonces Saúl le pide que por favor lo deje enterrarlo, hasta entonces por razones que no conocemos, el doctor le dice que no puede hacerlo y que sólo lo dejara verlo por la noche un rato antes de hacer la autopsia y mandar al cadáver a los hornos, entonces mientras vemos todo lo que Saúl ve y vive en el par de días próximos, vemos la lucha de Saúl y como hace todo lo posible, incluso arriesgar su vida y la causa de los suyos, por encontrar a un rabino y enterrar a su hijo.

La película tiene una peculiaridad que cabe resaltar por sobre todas las cosas, y esta es como prácticamente todo el tiempo nos narra la película en primera persona, o más que en primera persona, vemos en realidad el 90% de la película a Saúl, y sólo lo que este puede ver en primera persona, o al menos fijamente, como si fuéramos cubriéndole la espalda, porque en realidad toda la película se puede interpretar fácilmente por el hecho de ver lo que vive Saúl, aunque se vea sólo de fondo, es una película sobre el holocausto que no nos muestra el dolor de los que lo vivieron, pero que si lo podemos interpretar y sentir por los cuadros horrorosos que podemos apreciar en sombras e imágenes desenfocadas de lo que eran estas cámaras, hornos y campos donde ponían a trabajar a los que más tarde también tendrían como destino las mismas llamas. Es una película muy incómoda, al principio la verdad yo me sentía como asfixiado al sólo ver a Saúl y no poder ver lo que ocurría en este sitio, pero con el paso de la trama y como esta se va desarrollando uno comprende todo, y vemos como a pesar de que el tema de la matanza cae en segundo plano, pues realmente lo importante es la lucha de este hombre por enterrar a su hijo, uno entiende perfectamente que toda la historia era importante, por muy desesperante que esta sea.

Este recurso del director, como el hecho de filmarla en un formato más cuadrado y no en el formato clásico para hacer cine donde se ve todo panorámicamente, y la utilización sólo de luz natural, las largas secuencias le dan una credibilidad a la historia y hacen que uno empatice más con lo que puede deducir que está ocurriendo, un trabajo impecable en áreas técnicas como diseño de producción, vestuario, edición.

Al final la película da mucho que pensar, una película que en realidad duele, sin ser tan melosa o tratar de abusar de un tema muy abusado en el cual además siempre quieren dramatizar en demasía, retratando la historia más como una ficción que como una realidad, no busca hacernos sentir triste, busca hacernos sentir mal, Nemes nos muestra como se puede hacer una gran película sobre este acontecimiento tan horrible en la historia de la humanidad, sin caer en los abusos típicos, a pesar de los abusos en los que él cae y los huecos argumentales que pudiera tener la historia y que no nos revela jamás, como su relación con la mujer que le entrega la pólvora a Saúl y que después éste pierde para salvar a un falso rabino por el cual casi lo queman vivo en el bosque.

Un par de frases rondaron mi mente después de terminar de verla, una es donde su colega le dice que ha vendido a los vivos por un muerto, y como más adelante estando en las cámaras de gases justo antes de darse cuenta que a quien metieron antes de empezar a limpiar y buscar cosas en la ropa de los exterminados eran Sonderkommando de otro campo, uno de los suyos le dice que por su culpa los matarán y Saúl les dice: "Ya estamos muertos"

El final se puede interpretar como el hecho de que Saúl no llevaba a su hijo cargando, sino a la figura de este, por no poder haberlo hecho con su verdadero hijo, que seguramente ya hacía mucho tiempo que estaba muerto, que al final alcanzaría.






martes, 20 de febrero de 2018

A la francesa. (Estilo francés)


Estaba sentado en el mismo café de siempre, haciendo lo de siempre, tratando de darme mis aires de poeta, con lápiz en mano, escribiendo sobre una pequeña libreta que cabía perfecto en el bolsillo dentro de mi abrigo donde antes había una pequeña licorera color cromo que me había regalado mi ex pareja, con un café capuchino doble sin azúcar del que nunca me cansaré, ni de su aroma tan robusto.

Entonces ahí estaba yo, haciendo lo que casi siempre hago, trataba de escribir, las palabras no salían, así que estaba contando las hojas en la rama mas grande del árbol que estaba afuera del café, tenía todos los síntomas de estar deprimido como se podrán percatar, pero en realidad no lo estaba, o yo creía que no lo estaba, si hubiera estado en otro café probablemente lo estaría, pero estando en ese lugar, y con esa música no lo estaba, aunque si sentía una especie de vacío en mi ser, como si en realidad yo no estuviera sentado en ese lugar.

Minutos después de que mi atención de había desviado de las nubes y se había postrado en el tarro de azúcar de la barra donde las chicas del lugar te atendían, todas curiosamente de pelo corto y una edad muy similar, o al menos así lo aparentaba su piel tersa, entró una pareja mayor, no les presté mucha atención en un inicio, la música y mi libreta en la que hasta ese momento sólo garabateaba pensamientos sueltos que yo suponía después me llegarían a servir para algunos textos. Pasados algunos minutos y con una segunda taza de café busqué entre la gente algo de inspiración, para mi infortunio sólo dos mesas estaban ocupadas, las dos con un par de parejas, una de ellas era tan parca y gris como una oficina burocrática, la otra pareja, la que acababa de entrar fue la que llamó mi atención, más en particular, la mujer.

Hablaban en francés, ella no parecía francesa, parecía más mexicana, aunque jamás he sido prejuicioso en cuanto al aspecto de las personas y deducir su nacionalidad por su olor de piel, al fin de cuentas que saben los colores de nacionalidades. Ella se veía muy jovial, a pesar de la edad que aparentaba, muy amable, él si parecía francés, durante unos segundos él se levantó de su asiento y se dirigió al sanitario, ella se quedó sola y dirigió su mirada alrededor para encontrar elementos peculiares de esos que hacen encantador a un lugar como lo era esta cafetería, la misma mirada que yo hice la primera vez que estuve en este lugar. Y en esta búsqueda cruzamos una mirada, sólo una y no volvió a pasar. Supongo superaba los 40 años fácilmente, su mano llevaba una argolla de matrimonio, seguro sus hijos, si los tenía serían de mi edad, o al menos el mayor de ellos, y no sé porque me llamó tanto la atención, era atractiva, pero era una de esas bellezas simples, no llamativas, de esa belleza que puedes encontrar habitualmente cuando vas a un supermercado, pero había algo más en ella, una especie de aura la cubría que hacía que emanara una luz más radiante que la que nos cubre a todas las personas.

Su pareja volvió y siguieron hablando en francés. Hay personas con las que no hay necesidad de cruzar palabras para que te regalen un buen momento, sólo cruzamos una mirada, y para cuando la pareja salió del lugar minutos más tarde, ya había escrito esto.





miércoles, 14 de febrero de 2018

Querida:


 Últimamente he estado soñando mucho contigo, te sueño de todas formas, en muy diversas situaciones, pero en cada uno de los sueños procuro hacer eso que tanto disfruto cuando estoy contigo: besar tu mejilla.

Ya me conoces como soy, probablemente ahora seas la persona que mejor me conoce, sabes que la soledad, mi soledad; es muy importante para mi, dicen que los solitarios solemos ser muy parecidos y es verdad, nuestra alma está cortada con la misma tela, y nos gusta mantener la distancia con el resto del mundo por muchos momentos, que no se nos moleste, que no se nos reconozca, pero hay siempre para cada solitario una persona que anula o vulnera esta regla, con la que podríamos pasar toda la vida juntos si así lo quisiésemos, para mi esa persona eres tú, eres la única persona por la que dejaría mi soledad de lado, ¿por qué? Porque sé que eres la única persona que no me pediría hacerlo, además sólo contigo siento que estoy en verdad con alguien. Nunca he tenido nada en mi vida, de alguna manera me siento orgulloso de este hecho, no cargar con nada en caso de querer dejarlo todo, riquezas, para mi todo es una ilusión si no está en un libro de poesía. Tampoco he temido a nada en mi vida, te lo juro, ni a vivos ni muertos, pero si de algo puedo llegar a tener miedo es de amarte, de saberme tuyo sin remedio, de saber que algún día cualquiera ya sea por tu elección, por la mía, el destino mismo o la propia muerte tendremos que separarnos.

Me distraigo en cosas mundanas, aprecio la belleza en las cosas cotidianas que veo en la calle, busco en mujeres cosas que no me recuerden a ti, procuro no pensar en ti, no imaginarte, mi subconsciente hace un mejor trabajo que mi imaginación. Para el día que te vuelva a ver, poder abrazarte sin tener que separarnos para despertarme.






Durazno.


-¿En qué piensas?
//Preguntaba ella a él mientras los dos estaban sentados en el mismo café, su favorito. Ella tomaba una cerveza justo después de haber acabado su postre, él un café irlandés muy caliente. Él miraba hacía afuera, la ventana estaba cerrada, afuera llovía a cantaros, él sonreía y miraba no sé qué allá afuera, ella también sonreía mientras lo miraba a él. Esta es la única vez que leerán a su amigo el narrador así que los saludo y me despido.//
-Nada en especial, recordaba aquel viaje que hicimos a tu pueblo natal. ¿Lo recuerdas?
-Claro que lo recuerdo. Como olvidar aquel viaje, esos días que pasamos juntos. //Ella soltó la cerveza y tomo las manos de él, frías, a pesar del café.//
-Estaba recordando mas que el destino, el viaje. Me acordaba cuando fuiste al baño poco después de salir del paradero en las montañas. Recuerdo que había un par de jóvenes que iban dos asientos adelante de los nuestros, y recuerdo que se iban besando como ese par de jóvenes de La Gran Belleza. ¿Recuerdas cuando fuimos a ver esa película al cine?
-Como olvidarlo, recuerdo que lloraste cuando esta termino.
-Recuerdo que mientras veía a este par de jóvenes por la rendija que no uno a los asientos de cada fila de cada ventanilla, viéndolos como algo que no debería de ver, como algo prohibido; como Breotodeou espiando a su tía tras aquel orificio tapado con aquella estampilla de aquel jugador de fútbol, veía la tersa piel de la joven, y esto hizo acordarme de otra cosa.
-¿Qué cosa?
-De la primera vez que estuve con una mujer. Recuerdo el momento perfecto, recuerdo como ella me miraba con aquella mirada que nunca me había mostrado mientras se quitaba la camiseta del uniforme, después su sostén, yo empecé tarde el proceso de despojarme de mi indumentaria porque no quería perderme ningún detalle de aquel momento, por muy pervertido que me hubiera visto, cuando empecé a tocar sus costillas ella se echó a reír al no creer que prefiriera tocar primero sus costillas que sus senos, la verdad es que me moría de ganas de tocar sus senos desnudos, pero había algo en  esas hendiduras que crean las costillas que no me pude resistir, podría decir que lo hice sin darme cuenta.
-Y aun lo haces.
-¿Qué cosa?
-Dedicarle mas tiempo a las costillas que a los senos.
-¿En serio?
-Si.
-Bien, el caso es que cuando dejé las costillas al verme en descubierto mis labios al mismo tiempo que mis manos se dirigieron a sus senos, a esa parte tan tersa y tan especial en la mujer, la besé, la llevé a mi boca no sé cuantas veces, después cuando su falda y mi pantalones yacían como una parte mas del piso recién trapeado de aquella habitación, no dejaba de ver sus senos, y sus pezones, y justo en ese momento, durante todo el tiempo en que estuvimos haciendo el amor, no dejaba de pensar en una sola cosa.
-¿En qué?
-En duraznos.
-¿En duraznos?
-Si.
-Y eso que quiere decir.
-En su momento supongo que no lo entendí, suponía que se debía al hecho de la piel erizada de sus senos cuando tocaba sus costillas, esta semejaba la piel tersa de los duraznos, o incluso al hecho de que tenia mucha hambre. Pero hasta hoy creo saber porque pensé en aquella fruta.
-¿Por qué?
-Por ti.
-¿Por mi?.
-Si. Siempre he creído, y cada vez lo voy corroborando mas de que en esta vida nada es casualidad, y nada es accidente, y si eso es, es una casualidad bastante bien elaborada. Recuerdo que al ver aquella pareja de jóvenes, y al acabar de recordar este recuerdo, tú llegaste del baño recitándome algo de Benedetti, me dijiste: "Cinco minutos bastan para imaginar una vida, así de relativo es el tiempo", jamás supe porque me lo dijiste, pero es como si supieras que estaba creando algo, o recordando algo, o imaginando algo. Ahora dime: ¿cuál es tu fruta favorita?
-Lo sabes, me acabo de comer un tiramisú con esta fruta. El durazno.
-Lo sé. ¿Sabes a qué edad perdí mi virginidad?
-A los quince años.
-¿Cuantos años cumplimos hoy de casados?



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Aunque este texto en realidad no lo escribí yo, pues en realidad se lo atribuyo a el alma que se apodera de mis manos en las noches que no puedo dormir, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto participar creando algo.
Este texto ya tiene tiempo que lo escribí, no lo había publicado porque a raíz de este escribí una serie de poemas que espero en su momento poder publicar por aquí.

jueves, 8 de febrero de 2018

Fragmentos de La Chica de mi Hermano


-Hola.
-Hola.
-Pensé que no volvería a hablar contigo.
-Yo también.
-¿Y entonces?
-Nada, es sólo que después de que te fuiste y de haber hablado con mi hermano me quedé dormido en mi sillon y...
-Y...?
-Soñé contigo.
-¿En serio?
-Si. Y en el sueño me pediste que la próxima vez que te viera te invitara a tomar un café juntos y no te dejara ir jamás de mi lado.
-Creo que no vas a poder cumplir la promesa que me hiciste. Ya que nunca nos volveremos a ver.
-¿Quién dice que no volveremos a vernos? De hecho, ¿Quién dice que no te estoy viendo justamente ahora?
-¿Qué? ¿Dónde estás?
-Voltea a la ventana. Sabes, la gente suele decir que no puedes irte de este mundo sin hacer ciertas cosas, como fumarte un cigarro de mota, embriagarte hasta perder el control y no acordarte de que pasó la noche pasada, tener sexo en la playa, tener un trio; pero que pasa con esas cosas que la sociedad no permite, como el hecho de enamorarte de la chica de tu hermano, pienso que la sociedad es hipócrita, y sólo permite o hace las cosas malas que la sociedad "bendice", pero que pasa con esas cosas que uno quiere de corazón, y no son ni una centésima de dañinas como otras. Ya he hecho todas las mierdas que uno se supone tiene que hacer en esta vida mientras se es joven, he tenido sexo con las modelos de revistas de lenceria que los jóvenes utilizan para masturbarse, me he metido en una casa de opio, sólo una vez aclaro, he visto el sol salir no sé cuantas veces seguidas como El Principito, y te juro que con nada he sentido que mi vida tiene más sentido que estos últimos días que compartí contigo. Yo pienso que uno no puede irse de este mundo sin haber hecho algo que uno quería con todo el corazón.
-¿Y qué es lo que tú quieres?
-Besarte una vez más, y no dejar de hacerlo. No quiero que te vayas. Y no es egoismo esta confesion de amor, creeme; no es egoismo. Lo unico que quiero es ayudarte a no dejar eso que tanto quieres.
-¿Y tu como podrias saber que es lo que quiero yo?
-Solo lo se.
-¡A si! ¿Y que es lo que quiero?
-Estar conmigo. Y ser feliz.
-Bueno, todo parece indicar que despues de todo si sabes lo que quiero.

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Hola.
Demonios, crei que me libraría de que me molestaran hoy.
Eres demasiado linda para pasar desapercibida en un lugar como este.
Y tú eres demasiado serio para gustarme. ¿Acaso eres un espía?
Dudo que pueda ser un espia, no soy tan atractivo como los pintan. Aunque te puedo confesar algo.
Claro. Eres un desconocido así que lo que me digas no tendrá importancia al momento de dejarnos de ver.
Yo no estaría tan seguro.
¿Por qué?
Porque te estoy buscando
¿Cómo?
Te he estado buscando por un tiempo.
A mi.
Si.
¿Y a mi por qué?
Mmm... Digamos que es una historia algo larga de contar.
En serio.
Si.
Y por que no comienzas por contármela.
No sabría por donde comenzar.
Pues como comienzan todas las historias, por el principio.
El principio, el principio entonces sería que sin acordarme de ti, te conozco, y sin tú acordarte de mi, me conoces.

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No eres algo feo para ser racista
Y tú no eres algo linda para tener conversaciones tan profundas conmigo.

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¿Te puedo hacer una pregunta?
¡Hazla! No me lo preguntes. ¿Por qué eres tan propio?
¿Te contesto?
No. Después olvidaremos lo que querías preguntarme.
No es nada importante en realidad.
Contigo nada es importante y todo termina siendo trascendental.
Sólo quería saber si sales con alguien.
Con muchos. Contigo, por ejemplo. Ahorita estoy contigo.
No me refería a eso. Me refiero que si estás en una relación.
Ah, eso. No, no desde hace un tiempo. La verdad es que las relaciones son una hipocresía, siempre está el atado y el libre, aunque no puedo generalizar, no todos somos iguales, ni tampoco puedo decir que siempre la mujer es la mártir y la que la lleva de perder porque sería ser mentirosa, hay mujeres que también les gusta jugar, y hombres que en verdad buscan algo más que sólo juego. Yo me cansé de ser una cosa o la otra. Es algo así como en esa película Argentina, ¿la has visto?
No la he visto.
Bueno, ahora no recuerdo el nombre, pero en resumidas cuentas en una escena están el protagonista, que es un poeta, un alma libre; y se ve con su ex pareja y ella le dice que si ya ha encontrado a la mujer que sueña amar, "a la que vuela" le dice ella, y él le contesta algo así como: "que es el amor si no querer tener atado al otro y hacerlo a tu imagen y semejanza". Así que, el libre y el atado.
¿Y tú que has sido más?
Si te soy honesta, he sido más veces libre, y algunas veces me dolió mucho, incluso más que ser la atada, porque me tocó lastimar a hombres muy buenos, sólo por el mal recuerdo que me pudo haber dejado otro, que era con el que siempre caía otra vez, a ser la misma atada.
Si fueras mi chica yo jamás te ataría. La belleza radica y florece en la libertad, no en el libertinaje. Ni todas las cadenas son ataduras, ni todas las alas te dan libertad.
Pero yo no puedo ser tu chica.
Eso es cierto.
Me dejas intentar algo.
(la chica se levanta de su asiento y se pone detrás de él quien aún estaba sentado en su silla sin acabarse el café. Él no se mueve se queda inmóvil, mientras ella se pega a su oído y con su mano izquierda toca y cuello delicadamente hasta encontrar su garganta, "la de él" y posiciona sus dedos pulgar e indice en su pulso)
¿Qué es lo que haces? (pregunta él)
Es un examen. Recuerda que soy enfermera. Soy una profesional, no te rías.
(ella le dice mientras él se ríe, ella retira su mano, retira su oreja de la de él, se incorpora a su asiento muy pensativa)
Y bien, ¿me pasa algo?
Creo que tenemos un grave problema aquí.
En serio. ¿Qué es lo que tengo?
Creo que te estás empezando a enamorar de mi.

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"Ambisiono muy pocas cosas en la vida; una boca que besar, un cafe por las mañanas, pedazos de papel donde escribir algunas lineas, un vaso de agua de vez en vez. O quiza sea mucho lo que pido, quiza ni eso merezca...."

sábado, 3 de febrero de 2018

Tus sandalias favoritas.


El desasosiego del siglo XXI con sus facturas y sus acreedores pesaba sobre mis hombros y mi alma vieja que sentía, una vez mas, como a otra veces pero ahora con mas intensidad, que yo no pertenecía a esta ciudad, llena de edificios, llena de carros, la gente; aunque sumergida en sus "teléfonos inteligentes" no me molestaba, pero simplemente el día de hoy de todo me sentía cansado.

Llegué a casa con una sola idea en mi cabeza, meterme a la regadera, tomar una cerveza del refrigerador, sentarme en mi sillón favorito color café nogalina de... bueno, me la paso hablando todo el día de números, no quiero escribir sobre ellos también, y así quedarme dormido con el televisor encendido. Me metí a mi habitación, abrí el closet para sacar mi toalla, y un ligero, casi imperceptible pero poderoso aroma hizo que mi pesar y todos los dolores y problemas se fueran. Ese olor era tu perfume.

Me vino a hacer un desastre dentro de mi desastrosa vida, no sé de dónde venía, me puse a buscar en todo el closet para ver si encontraba alguna prenda que se te hubiera olvidado, pero no hallé nada, hacía memoria de tus días aquí mientras revisaba y olía todas mis chamarras que te había prestado los días que salíamos de noche a beber algo o simplemente a caminar sin rumbo por los sitios turísticos de la ciudad, mis sitios favoritos en ella, para ver si de alguna venía el aroma, pero de ninguna de ellas venía ese olor, en ninguna de ellas estabas tú. Tal vez era el closet que se había maridado con tu fragancia y la de tus vestidos tan hermosos mientras estaban dentro de él.

Ya con mi pensamiento en algo tan importante como tú me di a la tarea de buscar toda la noche por toda la casa las cosas que pudieras haber olvidado cuando te marchaste, al fin de cuentas, mañana no iría a trabajar, y en la tv pasaban cada sábado las mismas historias: "chico conoce a chica, se enamoran, él la caga y cuando se da cuenta que ella es el amor de su vida va a recuperarla."

En mi librero encontré uno de tus libros, lo abrí y también tenia tu aroma a jazmín y vainilla, tenia un separador, en él estaba escrita la palabra "te quiero", supuse que este olvido había sido intencional, como una mina, una trampa mortal y personal, el libro había sido el último regalo que te había hecho, supongo que pensaste que si lo olvidabas yo al darme cuenta lo tomaría y saldría corriendo para ir a buscarte, y en eso no caería.

Bebía la cerveza que había prometido tomarme antes de llegar a la casa, seguí buscando por horas en toda la casa y no encontré mas que tu shampoo en el baño con el que me duché, cuando me iba a acostar en la cama al terminar mi cerveza miré debajo de la cama, por si algo se te hubiera olvidado ahí, o alguna cosa se te hubiera caído sin tu darte cuenta, jamás limpiaba ese lugar, solo lo había hecho una vez en los dos años que tenia viviendo en ese apartamento, y me sorprendió al no ver mas que un par de calcetines sucios míos y tus sandalias favoritas, y este olvido no creo que haya sido a propósito, seguramente al hacer tus maletas a la carrera se te olvidó revisar bajo la cama y meterlas, o quizá por lo enfadada que estabas de que ya no te cabía nada en ellas ya no quisiste buscar mas cosas, sabiendo que yo las guardaría como un tesoro, una fuente de inspiración. Aunque ahora que lo pienso bien, quizá tu descuido al olvidarlas en realidad no fue tan no-accidental, quizá por eso habías limpiado bajo la cama, para que yo al fijarme no notara mas que ese lindo par de sandalias, no puedo dejar de imaginarte en la cabeza por tu hermosa ciudad con tus amigas paseando y tú con tus pies desnudos descalzos porque no puedes andar sin tus sandalias favoritas.

Con este pensamiento me quedé dormido por primera vez del lado de la cama donde dormías, como si te estuviera abrazando como a ti te gustaba, sintiendo tu palpitar, sintiendo en el recuerdo el fascinante olor de tu pelo tan hermoso como encantador.

Mañana no iría a trabajar, y probablemente ni siquiera estaría en esta ruidosa como violenta ciudad.