jueves, 31 de diciembre de 2015

Favoritos (del 2015) y deseos (del 2016)



Esta a punto de terminar un año más y empezar otro más, y fiel a mi tradición de escribirles unas cuantas palabras, ya no más por Facebook en donde podía, al principio; etiquetar a treinta personas -por lo general familia y amigos quizá no tan cercanos pero si de toda la vida- para después ser cincuenta, y teniendo la esperanza de que todos me siguieran leyendo a través de mi blog, cosa que por supuesto no pasó. Pues si la mayoría por desgracia para empezar ni etiquetándolos en Facebook me leían, menos no etiquetándolos desde otra página donde no verían viejas pechugonas, o algún estúpido juego o un idiota video; pero en fin dije que no me enojaría y que no haría en esta ocasión tan largas las palabras, esta vez en vez de decirles detalladamente lo que hice este año y lo que pretendo hacer en el siguiente, esta vez resumiré todo en una lista, así que espero se tomen unos pocos minutos y descubran conmigo que fue lo mejor y lo que está por venir para mi -espero- en este año que está por empezar:


Favoritos:


Libro: Mi libro favorito este año -antes cabría resaltar que este año a diferencia del pasado, si leí muchísimo, entre otros libros leí Aura de Carlos Fuentes, Ciudades de Hueso, Retazos Históricos y Evocaciones de Loreto, Navidad en las Montañas, y una antología de cuentos de José Revueltas, entre otros- fue El Libro Salvaje de Juan Villoro. Y el motivo por el cual este libro se convirtió en mi libro favorito del año es porque literalmente me metió en la historia, el libro se trataba de mi, además de que tuve una experiencia bastante extraña con este libro, pues justo en un capítulo en el que a "juanito" se le pierde un libro en la historia, o mejor dicho, el libro se mueve de lugar, a mi me pasó lo mismo.


Película: Para mi sorpresa, y créanme que fue una gran sorpresa para mi esto, mi película favorita este año fue una mexicana. La película es Las Oscuras Primavera de Ernesto Contreras, es una película bien profunda y un tanto oscura, y vas mas que nada de las cosas que hacemos por instinto, ese instinto que a veces creemos olvidado, y que a veces nos hace jugarnos lo que tenemos, lo que amamos por dejarnos llevar. Como ya lo había dicho una vez en Boyhood, uno prefiere o suele guardar un cariño más especial por las películas en las que nos podemos ver reflejados.





Película no estrenada en este año: Mi película favorita en este rubro fue Enemigos Idénticos de Denis Villeneuve, una película en verdad transtornante, una película que te deja pensando y pensando, creo que al igual que José Saramago, esta película cumple con su objetivo planeado, dejarnos pensando. No les platico la trama, -por algo no escribí reseña de esta película en el blog, aun me cuesta mucho digerirla a pesar de la cantidad de veces que la he visto- véanla y hagan volar su cabeza. Igual creo que es una lástima que este año este director que prometía tanto haya sacado una película tan nefasta como lo fue Sicario.





Canción favorita en español: Mi canción favorita en español no se grabó este año pero hasta este año yo la conocí. La canción es San Miguel de la banda mexicana La Gusana Ciega. Una melodía bellísima que más que nada habla de un desamor con amor, no sé si a ustedes les vaya a gustar pero a mi me encanta esta canción.





Canción favorita en inglés: He hablado montones de veces de esta canción este año aquí en el blog, hasta la enlisté en un decálogo, así que mi canción favorita en inglés este año no podía ser otra que From Eden de Hozier, tampoco es de este año, pero por acá pueden leer más sobre la rola.





Mención Honorífica: Hubo muchas opciones de donde escoger, desde Caloncho, Drexler, Mon Laferte, Siddhartha, Natalia LaFourcade, Leyva, etc, etc. Pero al final quien más si no es el gran Fito y Cia.






Entrada favorita: Sinceramente escoger una creo que sería pecado. Hubo muchas que me gustaron como la que escribí sobre la película Her, también la que escribí a From Eden aquí mencionada, la de El Principito, la de BoyHood, The Master, Cuestión de Tiempo, La de aquellos sábados de mi juventud, o la recién escrita sobre mis recuerdos de los diciembres vividos con la banda, está la de aquel viernes mágico, o también la de la mujer perfecta. Pero sin duda creo que si por alguna tengo más cariño, o si forzosamente tuviera que escoger alguna; sin duda alguna sería la serie de Esnelia.




Entrada más comentada: La entrada más comentada fue Los Formales y el Frío con 8 comentarios. (algo bastante fuera de rango en relación a los comentarios que suelen tener mis entradas :) )


Entrada más visitada: La entrada más visitada escrita este año, fue Durango, que fue una muestra de fotos de mi ciudad amada. Ahora que si habláramos de la entrada más visitada del blog, esa sería la dedicada a la película Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos con más de 1300 visitas.



Red Social Favorita: Aunque confieso que me encanta escribirles sobre las cosas que me importan aquí en el blog, mi red social favorita este año no pudo ser otra que Instagram. Además de que por que soy un apasionado de la fotografía también, he conocido a algunos muy buenos instagramers norteamericanos y guatemaltecos que son en verdad unos artistas de la fotografía en nuestra era. Aunque acá arriba tienen el enlace para mi perfil en el menú principal en esta red social, aquí pueden visitar mi perfil.


Mes: Mi mes favorito del año no pudo ser otro más que septiembre. Y no sólo porque en septiembre haya hecho el que hasta ahora se ha convertido en el viaje más corto, pero más significativo que he tenido en la vida, sino porque en septiembre hubo lluvias, y con las lluvias llegan los besos.


Persona: En realidad no creo que haya necesidad de enlistar a una persona en especial. Han llegado nuevos amigos a mi vida -más por las redes que en persona he de aceptar- pero la verdad siempre están los que deben de estar.



Deseos:


1.-Poder ir a Durango al Festival del Nuevo Cine Mexicano aunque casi sea imposible.

2.-Que toda la familia vuelva a estar unida.

3.-Poder acabar de escribir mi segundo libro -aunque el primero aún no haya sido publicado-.

4.-Escaparme un fin de semana una vez más a Loreto. Necesito sus camas, sus chilaquiles, sus conchas; pero más que todo necesito de sus amaneceres, de su mar y de sus islas, y de aquel recuerdo.

5.-Si las primas no llegan a venir a visitarnos -que en verdad espero que lo hagan- irme a Ensenada a conocer el Valle de Guadalupe, porque yo creo que San Miguel me tendrá que esperar un par de años más.

6.-Ver alguna de mis ideas para corto plasmada aunque sea con mi teléfono celular y mis hermanos y primos actuando.

7.-Seguir escribiendo para Cinéfagos y espero pueda empezar a escribir en otros blogs y portales.

8.-Abrir mi cuenta de Vimeo. -este lo he postergado como por dos años-

9.-Aunque siempre trato de involucrarme en el arte y eventos culturales he de aceptar que este último año no fui muy participativo por falta de tiempo y cuestiones laborales. Por lo cual este año siguiente me daré mi merecido tiempo para visitar galerías y asistir a mas eventos culturales. Vivir en una ciudad tan artística y cultural como en la que vivo y no dedicarte un tiempo para ello es como jamás haber vivido allí.


10.-También me he hecho el propósito. a pesar de no ser una persona muy religiosa, pero si un amante de la historia y los recintos que embargan mucha de esta, hacer un tour este año y visitar todas las misiones que aun existen en Baja California Sur.


Como podrán ver esta vez todo quedó muy resumido, así no tuve que llenarlos de tantas palabras que al final resultaban ser tan valiosos para mi, significativas para unos pocos, y nada para casi todos, así que esperando que sus listas de lo vivido y de lo que desean vivir sean más largas que las mías (que les digo señores, ya soy mayor y ya se lo que quiero, lo que comparto, y lo ya vivido) les deseo el mejor de los comienzos. Esta no es la última entrada que les comparto, antes de terminar el año les traeré un manual para vivir de verdad.


5...
4...
3...
2...
1....


This Was 2015....

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Esnelia 5ta parte


-Bien, dejemos de lado a la chica, si llegamos hasta este recuerdo es porque olvidaste algo que es muy importante para ti o que lo fue, bien, trata de eliminar o saltar todo lo que tenga una ligera imagen en tu mente, por ejemplo, no sé; ¿recuerdas lo que cenaste ese día?
-Si.
-Entonces borra eso y pasalo. Esa clase de cosas. Ahora cuenta hasta tres y empieza a hablar y cuentame lo primero que veas.
Juan guardó silencio por más de tres segundo, de hecho pasó quizá el doble de tiempo, y mientras titubeaba, como si empezara a ver algo que no era real, como un sueño o algo que estaba palpando pero que él sabía no era algo que hubiera vivido o estuviera en sus recuerdos empezó a decir.
-Estoy viendo el reloj, las luces de la pared, que eran las menos intensas de la cabina de pasajeros están encendidas, la mayoría de la gente duerme, se escucha gente cantando y gritando pero es a lo lejos, probablemente en el comedor que también era el bar. Son las cuatro de la mañana. Que extraño, no recuerdo esto. Me estoy levantando. empiezo a caminar, trato de ir a el bar precisamente, pero un par de borrachos van entrando por la puerta y. ¡Oh cielos!
-¿Qué?
-Uno de ellos traía las manos llenas de no sé qué, al parecer nachos y me embarró mi chamara de piel.
Sofía empezó a reír y Juan dijo
-Oye esto es real. Recuerdo esta mancha un par de días después.
-Bien sigue antes de que te pierdas.
-Ok. Eso me hace querer ir a quitar la mancha de mi chamarra, trato de entrar al baño de la cabina pero al parecer esta cerrado. Así que salgo de la cabina hacía afuera, recuerdo que había una llave de agua, no me preguntes porque. Entonces salgo y trato de lavar la chamarra pero no se le quita la mancha, empiezo a creer que no eran unos nachos, o quizá sí pero sabrá que clase de queso era, o de qué siglo era. En fin, acabo de secarme con la única toalla de papel que quedaba. Así que me dirijo hacia adentro, pero, no sé; la brisa era muy fresca, es muy fresca. Si pudieras estar aquí. Esto casi se siente real, es sorprendente.
-No te pierdas.
-Esta bien. No me voy, no había nadie afuera y sólo había una lámpara encendida, así que me quedo a contemplar un rato el cielo, las estrellas. Hay una banca. ¿Te acuerdas de la historia de la chica del pelo color fuego?
-Sí.
-Pues es una banca muy similar.
-Bien, continua.
-Esta bien. Me acuesto, veo las estrellas. ¿Recuerdas esa escena de El Titanic en la que Jack conoce a Rose.
-Si.
-Pues en ese momento deseaba que algo similar ocurriera, y la verdad no pensaba en ti en ese momento, en realidad no pensaba en una chica en especial, bueno en realidad si.
-Ok.
-¿No quieres saber de que chica se trata?
-Si tú me lo quieres decir. A ver. ¿En quién pensabas?
-En Kate Winslet.
-Creo que ya sabía la respuesta.
-En fin, me moría por tener un cigarrillo en ese momento, pero no había a quien pedírselo. Así que me levanto de la banca. Me dirijo a la barandilla y me estoy ahí, la verdad no recuerdo si pensaba en algo, sólo miraba hacia el mar. Alguien se acerca y me saluda, por dios no lo puedo creer.
-¿Qué?
-La chica de la que te conté.
-Bien, ahora reproduce toda la conversación en tu cabeza y no hables. Después de que termines abre los ojos y me cuentas todos.
Al cabo de unos minutos en silencio y con el rostro de Juan invadido de una felicidad extraña y una sonrisa que no se borraba. Juan abrió los ojos.
-Tan pronto.
-Si.
-Y bien, ¿qué pasó? De que platicaron.
-La verdad no fue una gran platica, no como la de la chica del cabello color fuego. Me preguntó si yo había sido quien trató de abrir el baño de la cabina, yo le contesté que si. Entonces me dijo que no toleraba los mareos, que era la primera vez que viajaba en barco. Entonces ella me preguntó que si era la primera vez que yo viajaba en barco, yo le contesté que no. Me preguntó que si viajaba por trabajo o vacaciones. La verdad ella se dedicó más a hablar y preguntar y yo me dediqué más que nada a contestar y sonreír.
-Para variar.
-No te burles. -Le dijo Juan mientras le acariciaba las piernas y ella no dejaba de tomarlo del cabello.
-Entonces le contesté que iba de vacaciones, la verdad no sé porque no tuve el valor de contarle que iba buscando al amor de mi vida, a una mujer que vivía más en mi imaginación que en mi realidad, ella se me queda viendo fijamente como esperando que yo le preguntara algo, al cabo de unos segundos yo le pregunto cual es el motivo de su primer viaje en barco. Ella me contesta que el esposo de su mamá trabajaba en un pueblo cerca del destino a donde íbamos, y que ella y su pequeña hermana junto con su mamá vivirían con él. Así que yo le pregunté que dónde vivían antes, ella me contestó que en un pueblo llamado Bernal en Queretaro.
-Precioso lugar.
-Eso me dijo ella. Entonces ella me preguntó que yo de dónde era, y en ese momento recuerdo muy bien que yo le conteste que no era importante que lo supiera, que era más importante el lugar a donde iba. Entonces ella me preguntó que si me había enamorado del pueblo, yo le contesté que algo así me había pasado, entonces me platicó que el esposo de su mamá le había advertido que eso le pasaba a mucha gente y que por eso les había pedido que en cuanto llegaran al pueblo pidieran un taxi directamente a la salida de camiones y que no caminaran por las calles del lugar porque si no, no querríamos irse ya de ahí. Entonces ya con algo más de confianza y nuestros cuerpos y miradas ya no tan distantes y extrañas le pregunté que si podía decirme de que color eran sus ojos, entonces ella me contestó que verdes. Yo sonreí, o por lo menos creí haber hecho eso y ella me preguntó que porque la pregunta, entonces le dije que desde el momento en que había subido al barco me habían llamado mucho la atención, además de lo hermosa que era.
-Creería que estabas tratando de conquistarla, pero como te conozco tan bien seguramente se lo dijiste porque era verdad.
-Y eso fue lo que me dijo ella. Así que al cabo de unos minutos más de hablar de temas diversos como el amor y una relación de la cual había salido hace algunos meses en la cual había sufrido mucho le pregunté su nombre, me dijo que se llamaba Adriana, yo le di mi nombre, ella sintió frío y le traté de prestar mi chamarra pero me dijo que estaba bien, que de hecho se metería porque estaba empezando a sentir sueño y que después de la noche que había tenido tenía que aprovechar para dormir ahora si no no dormiría nada y mañana sería un día muy difícil para su madre tener que aguantarla. Así que nos despedimos, ella me dio un beso en la mejilla, algo que yo no suelo hacer cuando me despido de nadie y me agradeció por hacer que ya no sintiera mareos, yo le dije que fue todo un placer haberla conocido y poder haber charlado con ella. Y eso fue todo. Y la verdad no puedo creer que haya olvidado eso, y ahora que lo recuerdo, o lo recordé tambien recuerdo perfectamente que al salir del barco mientras recogía mi equipaje y me disponía a tomar un taxi para ir al hotel ella me alcanzó, pues yo fui uno de los primeros en bajar del barco, y me dijo que si alguna vez iba a Santa Rosalía, pues le había contado que viajaba mucho, la buscara y me dió su número, y yo le dije que lo haría. Así que cuando ella se regresaba le dije que si no querían tomar el taxi conmigo, pero ella me dijo que no, que aún estaban documentando y que tardarían mucho pues había aún mucha gente antes que ellas, que su mamá se había quedado en la fila para ella poder alcanzarme, entonces ella me lanzó una de esas miradas que te hacen titubear en si quedarte y esperarla o irte, pero tú ya habías llegado antes y no te habías querido salir. Así que me despedí y les desee mucha suerte,
-Y lo hiciste.
-Que.
-Hablarle.
-No jamás. Jamás he ido a ese lugar.
-Pero aún así no le llamaste.
-Para que, es como tú y yo, si algo más tenía que pasar, pasaría; fue un momento muy hermoso, haber conocido a una chica tan bonita como ella, muy especial, tan especial que lo oculté hasta de mi mismo como dijiste, pero sólo en eso quedó y me alegro por eso.
-Deberíamos de volver a dormir.

-Deberíamos.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Peor Para el Sol - Escrita como fragmento de novela


¿Qué adelantas sabiendo mi nombre? –dijo ella sin voltearme a ver. Tomaba de su copa, vodka por el aliento de la palabras que se dibujaban en el aire desprendían- Cada noche tengo uno distinto. Y siguiendo la voz del instinto me lanzo a buscar...
Imagino, preciosa, que un hombre. –La interrumpí mientras yo la miraba no sólo a los ojos, en un bar como esos, con una mujer como ella, y con lo ebrio que estaba como todos estaríamos, en lo último que uno piensa mirar es en los ojos.
-Algo más. Un amante discreto que se atreva a perderme el respeto. ¿No quieres probar?
-Él tomó a su copa y la miraba, no se rendía ante la mirada provocativa que ahora ella si le dirigía.
-Vivo justo detrás de la esquina, no me acuerdo si tengo marido. Si –te atreves y- me quitas con arte el vestido te invito "a champan".
Le solté al barman mil de propina -y- apuré la cerveza de un sorbo. Acertó el que el templo del morbo le puso a este bar.

Al llegar al portal nos buscamos como dos estudiantes en celo. Un piso antes del séptimo cielos se abrió el ascensor. Nos sirvió para el último gramo -de coca- El cristal de su foto de boda. -Por supuesto- no faltó ni el desfile de moda de ropa interior.

-En mi casa no hay nada prohibido, pero no vayas a enamorarte. Con el alba tendrás que marcharte
Para no volver. Olvidando que me has conocido, que una vez estuviste en mi cama. Hay caprichos de amor que una dama no debe tener.
-Es mejor, -le pedí- que te calles. No me gusta invertir en quimeras. Me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón.

Y después, para qué más detalles. Ya saben, copas, risas, excesos; como van a caber tantos besos en una canción.

Volví al bar a la noche siguiente, a brindar con su silla vacía. Me pedí una cerveza bien fría y, entonces no sé. Si soñé o era suya la ardiente voz que me iba diciendo al oído:
-Me moría de ganas, querido de verte otra vez.



Peor para el sol que mete a las siete
En la cuna del mar a roncar,
Mientras un servidor
Le levanta la falda a la luna.



Quise compartirles esta canción que es como ya les dije alguna vez por acá cuando hice el listado de mis diez canciones favoritas del maestro Joaquín Sabina (por supuesto encabezada por esta canción) Y ahí les narraba como esta canción realmente es mi favorita a tal modo que me inspiró para empezar a escribir algo que no tenía tanta forma en aquel entonces. Les comento pues que aquella historia, aquel escrito que nació hace como un par de años a raíz de esta canción y este pequeño diálogo que por acá les compartí hace ya algún tiempo por fin a empezado a tomar forma, y ustedes de a poco han sido cómplices y lo han ido leyendo, interpretando y formando conmigo. Esa historia no es más que la historia llamada Esnelia (nombre que le puse en el blog, el nombre real por fin lo he elegido) y ahora está se podría decir en su último proceso de creación ya para pasar a la etapa de edición, y aunque es una historia que amo y es muy desgarradora en cierto sentido para mi, esta si no raya ya tanto en lo personal como lo fue mi primera novela (la cual aun no he logrado publicar, por si alguno de ustedes quisiera leerla me pueden hacer llegar su correo para mandarles el PDF) Así que sólo quería que conocieran un poco de donde había nacido Esnelia y comentarles que quizá la parte que les comparta mañana y el próximo mes sean las últimas que les comparto. Una vez que este lista la novela me comprometo a enviarsela a todos aquellos amigos (creo que por sus palabras hacia este trabajo ya los puedo llamar así) que me compartieron sus pensamientos a raíz de leerla. Así que gracias y espero les guste la entrada de mañana.


jueves, 17 de diciembre de 2015

Aquellos años locos


Sin duda alguna si tuviera que mencionar el mes que más me ha marcado en la vida, o el que más significado tiene para mí; sin duda alguna tendría que escoger a diciembre. Si habláramos de una época o una festividad en específico quizá le ganaría semana santa (y la verdad no por ser muy religioso, sino por lo vivido y las personas que recuerdo durante esta festividad como a mi abuelita materna que está desde el cielo renegando por lo que hacen sus nietos jeje) pero como semana santa no es un mes, ni se celebra en una fecha específica, diciembre no se mueve, nosotros nos movemos y ella siempre nos espera. (Diciembre también es mujer, así como todo lo que amo)

Y he de decirles que no precisamente diciembre es mi mes favorito por la navidad, aunque si ha contribuido un poco a ese grande amor por este mes más en los primeros años de mi vida (cosa que agradezco a la vida, todos esos recuerdos y agradezco a todas aquellas personas que en algún punto de mi vida me hicieron actor de reparto en su vida en aquellos años) pero sin duda lo que hace más especial a diciembre es el frío. O sea que si por ejemplo, viviera en Argentina o Uruguay o Ciudad del Cabo o Australia mi mes favorito sería junio. Pero gracias a la vida soy mexicano, uno al que le importa más el arte y la emoción que el dinero y el placer banal.

Diciembre no sólo trae ese frío tan necesario e indispensable para buscar el calor en las personas, en la familia, en los amigos, en las bufandas, guantes y gorras; (si se vive en una ciudad como el Durango de mis sueños estas tres cosas tienen que estar en tu outfit de invierno) también trae a los primos de lejos que sólo ves una o dos veces al año, trae a esos tíos especiales pero que quieres como los quieres a todos, a los que están cerca. Trae comida, mucha comida; trae fogatas, trae cantos, trae bailes, caminatas, aventuras, historias. (Tan indispensables para vivir)

Son infinidad de historias las que yo podría compartirles con respecto a todos los fríos inviernos que he podido vivir. (26 para ser exactos)

Por ejemplo está aquel de la noche de las seis cenas, el rosario en la casa de Emmanuel en pijamas, las fogatas en la piedra de don cheque, en la piedra de lalo, en la casa de visa, de doña cuca y cada esquina en la virgen que nos vio velar durante noches y noches; las heladas pero cálidas noches en la casa de doña pera, el nacimiento en el parque Guadiana, las compras en Patoni con mi hermano Chuy, la llamada de Luis, Ale, las amigas del ojón y las noches en la privada, la noche de los -borrachos- caídos, las primas ebrias en el año nuevo del 07, el choque de colosos a la danza de los lobos, la tigresa, la otra Alejandra, la otra alejandra, carito, keli, caro, selene, omar, las caminatas nocturnas con los compas de la secundaria, el festival, la pastorela, la posada y las nieves con Uriel y la maestra Norma; los regalos de mi tía Aurelia, los dos balazos que me dio Pablo a los siete años, las posadas en la casa de las amigas de Ceci, mi green outfit y Ana Silvia, Victor tratando de asesinarme con el cuchillo del pastel, el regaño de Pascual, Nanci y la cachetada más amorosa que me han dado, el intercambio en primero y el bastardo de Erick, el intercambio en la casa de dani, la nochebuena a oscuras, el baile del gavilan, los conciertos de los temerarios, mi tío Lupe, las otras tres lupes, -la carta de una de ellas- las fotografías -perdidas- veladas, las danzas, las comidas y los tamales de los rosarios, aquella caminata desde el ferrocarril, choque, el guamo, las compras para la cena, las compras a última hora con mi madre María, la insuperable comida de mi tía Rosa, las clases de baile de mi tío Manuel y Susana, la resaca en ultramarinos y el secreto de los raspados, las crepas y la comida china; salubridad y mi uña cortada, las nueces, las mandarinas de La Salud, el pollo a la mostaza, mis tan cotizadas bufandas hechas por mi madrina, "Cada Martes", Some Say", "Amantes Suntamentes", "Santa Claus le dio un beso a Mamá"; mi balón de fútbol, la posada en MSP, y la noche en el tornados con la banda de Punto y M., el desfile de la coca en el villa con etip y ale, mis tenis color caqui de gamuza, la broma por teléfono del día 28 en la quince de la prima de chuy, las nieves de la Lazaro Cardenas que se convertían en churros, Nelida, la caminata buscando algo por la nazas escuchando "Cita en el Quirofano", el pulpito, los patines, las bicis, aquel partido de fútbol, las naranjas, la camioneta de chito, la fogata con los albañiles, el paseo de los refrigeradores por toda la ciudad, el trabajo con Durán, Max y todos los primos de chuy, el breakdance, el gordo, dani, chuy; la tarde que todo esto comenzó, aquel 17 de diciembre del 2004.

Y aunque la verdad no todo ha sido miel sobre hojuelas, diciembre también ha traído golpes dolorosos y momentos muy tristes como aquel primero de diciembre que mi abuelita se nos adelantó en el camino, la muerte de la mamá de Pablo, la golpiza que le dieron a dani, la oreja de pelón. Momentos fríos en el frío que nos hacen recordar que los hermanos somos más hermanos, eventos como estos precisamente las cosas dolorosas que vivimos en esta época del año nos hacen recordar que somos hermanos, y nos hacen saber quiénes son nuestra verdadera familia, y las personas que en verdad están a nuestro lado.

Y ahora mientras escribo esto pienso y recapitulo todo lo vivido durante "Aquellos Años Locos" y lo que ahora somos todos aquellos hermanos que no hace muchos años compartíamos tiempo, anécdotas, "caguamas", calor; pienso en una plática que quizá ya les había comentado por acá en la que una noche un grupo de amigos, jóvenes de toda la vida que mientras paseaban tras haber recogido de su trabajo a una guapa amiga y mientras caminaban y hacían tontas bromas sobre ellos, a ellos y a otros que no iban con ellos, trataban de hacer la fría y cálida noche más amena con pláticas son sentido sobre lo que serían sus vidas en 10 o 20 años, como todos se veían ver juntos bajo ese hermoso y estrellado cielo que cada noche los cobijaba con aquel frío tan desgarrador como entrañable, se veían a si mismos caminando por siempre sobre aquellas calles que ellos creían jamás cambiarían, noches eternas tomando por esas viejas calles de la ciudad de sus sueños mientras se tenían otros sueños como familias, novias, y ellos siempre jóvenes. Ahora darnos cuenta que en realidad muy pocos quedan allá, muy pocos cumplimos sueños, muy pocos realizamos otros, pero sin duda los diciembres, aunque no tan fríos como en aquellos años, traen consigo algo de aquel frío y aquel joven y aquellos sueños y aquellos amigos, trae algo de aquel viejo calor que me producía estar con la banda. Al recordar todo esto puedo ver a Eduardo en su Ferrari rojo, a Alan instalando su computadora y su torna mesa listo para dar un concierto, puedo ver a Visa con su camioneta llegando de E.U. como siempre fue su sueño acompañado de su esposa, puedo ver a Vicky y Antonio en el ex cuartel en su fonda, puedo ver a Chuy en su expendio, puedo ver a Omar casado con el amor de su vida, puedo ver al primo de Luis con su montón de píldoras, puedo ver a mi familia unida y feliz, incluso puedo verme a mi tocando la guitarra con Victor Emo, y no escribiendo esto.


sábado, 12 de diciembre de 2015

El Retrato de Dorian Gray - Capítulo 17




Una semana después hallábase sentado Dorian Gray en el invernadero de Selby Royal, platicando con la linda duquesa de Monmouth, que con su esposo, un sesentón de aspecto cansado, se contaba entre sus invitados. Era la hora del té y la suave luz de la enorme lámpara cubierta de encajes que había sobre la mesa iluminaba la delicada porcelana y la plata repujada del servicio, que la duquesa estaba presidiendo. Las blancas manos de ésta movíanse delicadamente entre las tazas y sus labios de un rojo subido sonreían al escuchar algo que Dorian le había susurrado al oído. Lord Henry estaba recostado en un sillón de mimbre tapizado de seda, contemplándolos. Lady Narborough, sentada en un diván color de durazno, fingía escuchar la descripción que el duque le estaba haciendo del último escarabajo brasileño que había agregado a su colección. Tres jóvenes, vestidos de smoking, ofrecían pastas a las señoras. La reunión se componía de doce personas y se esperaba que al día siguiente vinieran algunas más.
- ¿De qué hablan ustedes? -preguntó Lord Henry, acercándose a la mesa y dejando su taza en ella-. Espero que Dorian te habrá hablado de mi proyecto de rebautizarlo todo, Gladys, ¿No es una idea admirable?
- Pero yo no necesito que me bauticen otra vez, Harry -repuso la duquesa, mirándolo con sus ojos maravillosos-. Estoy muy satisfecha de mi nombre y estoy segura de que Mr. Gray estará contento del suyo.
- Mi querida Gladys, yo no quisiera cambiar vuestros nombres por nada del mundo. Ambos son perfectos. Yo pensaba particularmente en las flores. Ayer corté una orquídea para mi ojal. Era una cosa maravillosa, toda moteada, de esas que causan tan buena impresión como los siete pecados capitales. En un momento de atolondramiento pregunté su nombre a uno de los jardineros, quien me dijo que era un fino ejemplar de Robinsoniana u otro horror parecido. Es una triste verdad; pero hemos perdido la facultad de dar bellos nombres a las cosas. Y los nombres son todo. Yo nunca discuto por hechos. Lo que siempre me saca de quicio son las palabras. Por eso aborrezco en literatura el realismo vulgar. El hombre que sólo puede llamar azada a una azada debiera verse condenado a usarla, pues es lo único para que sirve.
- Entonces, ¿cómo debemos llamarte a ti, Harry? -preguntó la duquesa.
- Se llama el Príncipe Paradoja -dijo Dorian.
- ¡Yo nunca podría confundirlo! -exclamó ella.
- No quiero oír nada de esto -protestó Lord Henry echándose a reír y hundiéndose en un sillón-. No hay nadie que pueda librarse de una etiqueta. Rehuso el título.
- ¡Los reyes no pueden abdicar! -profirieron los lindos labios como una advertencia.
- Pero sobrellevamos su peso.
- Sólo hasta la Bolsa.
Ella meneó la cabeza y exclamó:
- Creo en la raza.
- Representa la supervivencia de los activos.
- Está en continuo progreso.
- Me atrae más la decadencia.
- ¿Y qué es el Arte? -preguntó ella.
- Una enfermedad.
- ¿Y el Amor?
- Una ilusión.
- ¿Y la religión?
- El sustituto a la moda de la fe.
- Eres un escéptico.
- ¡Jamás! El escepticismo es el comienzo de la fe.
- Entonces, ¿qué eres?
- Definirse es limitarse.
- Dame el hilo que me guíe.
- Los hilos se rompen. Te perderías en el laberinto.
- Me dejas perpleja. Hablemos de otra cosa.
- Nuestro anfitrión: he ahí un tema delicioso. Hace años lo bautizaron con el nombre de Príncipe Azul.
- ¡Ay, no me recuerdes eso! -exclamó Dorian Gray.
- Nuestro anfitrión está un tanto malhumorado esta noche -dijo la duquesa con un leve rubor en las mejillas-. Creo que piensa que Monmouth se casó conmigo sólo por motivos científicos, como el mejor ejemplar que pudo hallar de la moderna mariposa.
- Pero espero que no querrá clavarla a usted con un alfiler, duquesa -repuso Dorian, echándose a reír.
- ¡Oh! eso corre a cargo de mi doncella, cuando la molesto.
- ¿Y cómo puede sentirse molesta con usted, duquesa?
- Pues por las cosas más triviales, Mr. Gray, se lo aseguro. Sobre todo porque llego a las nueve menos diez y le digo que tengo que estar vestida para las ocho y media.
- ¡Qué poco razonable es ella! Debiera usted amonestarla.
- No me atrevo, Mr. Gray; además inventa sombreros para mí.
- ¡Quieres entonces que defienda mi trono?
- .
- Yo digo las verdades de mañana.
- Prefiero los errores de hoy -contestó ella.
- Me desarmas, Gladys -exclamó él, dándose cuenta de la intención de aquel juego de palabras.
- Del escudo, Harry; pero no de la lanza.
- Yo nunca me alineo contra la belleza -dijo él, agitando las manos.
- Haces mal, Harry, créeme. Aprecias la belleza demasiado.
- ¿Cómo puedes decir eso? Reconozco que me parece mejor ser hermoso que bueno. Pero, por otra parte, no hay nadie más dispuesto que yo a reconocer que es mejor ser bueno que feo.
- Entonces, ¿la fealdad es uno de los siete pecados capitales? -exclamó la duquesa-. ¿Qué queda entonces de la comparación que hiciste a propósito de la orquídea?
- La fealdad es una de las siete virtudes mortales, Gladys. Tú, como buena conservadora, no debes menospreciarla. La cerveza, la Biblia y las siete virtudes mortales han hecho a Inglaterra lo que es.
- ¿Así que no amas a tu país? -preguntó ella.
- Vivo en él.
- Para poder censurarlo mejor.
- ¿Quisieras, entonces, que yo compartiera el veredicto que Europa ha emitido sobre él? -interrogó él.
- ¿Qué dicen de nosotros?
- Que Tartufo ha emigrado a Inglaterra y ha abierto una tienda en ella.
- ¿Son palabras tuyas?
- Te las regalo.
- No podría usarlas. Son demasiado verdaderas.
- No debes tener miedo. Nuestros compatriotas nunca reconocen nada.
- Son prácticos.
- Más astutos que prácticos. Cuando hacen su balance equilibran la estupidez con la rigueza y el vicio con la hipocresía.
- No obstante, hemos hecho grandes cosas.
- Esas grandes cosas las han arrojado sobre nosotros, Gladys.
- ¿Recuerda usted aquel que llevé en la garden-party de Lady Hilstone? Bien, no se acuerda usted, pero es usted muy amable al aparentarlo. Pues estaba hecho con nada. Todos los buenos sombreros están hechos con nada.
- Como todas las buenas reputaciones, Gladys -interrumpió Lord Henry-. Cada acierto nos trae un enemigo. Para ser popular hay que ser mediocre.
- No con las mujeres -dijo la duquesa haciendo una señal negativa con la cabeza-. Y las mujeres gobiernan al mundo. Te aseguro que nosotras no podemos soportar la mediocridad. Las mujeres, como alguien ha dicho, amamos con los oídos, así como ustedes los hombres aman con los ojos, si es que aman de alguna manera ...
- Me parece que jamás hacemos otra cosa -murmuró Dorian.
- ¡Ah!, entonces usted nunca ha amado de verdad -replicó la duquesa, aparentando tristeza.
- Mi querida Gladys -gritó Lord Henry-, ¿cómo puedes decir eso? Lo romántico vive de la repetición y la repetición convierte un apetito en un arte. Además, cada vez que se ama es la única vez que se ha amado. La diferencia de objeto no altera la unidad de la pasión. Simplemente, la intensifica. En la vida podemos tener, a lo sumo, una sola gran experiencia y el secreto de la vida consiste en reproducir esa experiencia tantas veces como sea posible.
- ¿Aun cuando haya sido una experiencia amarga? -preguntó la duquesa, después de una pausa.
- Especialmente cuando haya sido amarga para nosotros -contestó Lord Henry.
La duquesa se volvió y miró a Dorian con una extraña expresión en los ojos.
- ¿Qué dice usted a eso, Mr. Gray? -preguntó.
Dorian titubeó un instante. Luego echó la cabeza hacia atrás.
- Yo siempre estoy de acuerdo con Harry, duquesa -dijo riendo.
- ¿Aun cuando no tenga razón?
- Harry siempre tiene razón, duquesa.
- ¿Y se siente usted dichoso con su filosofía?
- Nunca he buscado la felicidad. ¿Quién desea la felicidad? Yo he buscado el placer.
- ¿Y lo ha encontrado, Mr. Gray?
- Con frecuencia. Con demasiada frecuencia.
La duquesa suspiró.
- Ahora busco la paz -dijo ella- y si no voy a vestirme, no la encontraré esta noche.
- Permítame traerle unas orquídeas, duquesa, -exclamó Dorian, levantándose y dirigiéndose al invernadero.
- Tu flirt no es muy acertado -dijo Lord Henry a su prima-. Debieras tener cuidado. El es fascinante.
- Si no lo fuera, no habría lucha.
- ¿Griegos contra griegos, entonces?
- Yo estoy al lado de los troyanos. Luchaban por una mujer.
- Fueron derrotados.
- Hay cosas peores que la derrota -contestó ella.
- Galopas a rienda suelta.
- El buen paso da vida -fue la respuesta.
- Lo escribiré en mi diario esta noche.
- ¿El qué?
- Que el niño que se quema ama el fuego.
- Yo ni siquiera me he chamuscado. Mis alas están intactas.
- Las usas para todo, menos para huír.
- El valor ha pasado de los hombres a las mujeres. Esto es una nueva experiencia para nosotras.
- Tienes un rival.
- ¿Quién?
El se echó a reír y susurró:
- Lady Narborough. Ella lo adora con locura.
- Me llenas de temor. El culto de la antigüedad es fatal a los que somos románticos.
- ¿Vosotras románticas? ¡Si tenéis los métodos de la ciencia!
- Los hombres nos han educado.
- Pero no explicado.
- Defínenos como sexo -le desafió ella.
- Esfinges sin secreto.
Ella lo miró sonriendo.
- ¡Cómo tarda Mr. Gray! -exclamó-. Vamos a ayudarle. No le dije el color de mi vestido.
- ¡Ah!, tú debes acomodar tu traje a sus flores, Gladys.
- Eso sería una rendición prematura.
- El arte romántico comienza pOr la cúspide.
- Tengo que conservar una posibilidad de retirada.
- ¿A la manera de los Parthos?
- Estos hallaron refugio en el desierto. Yo no podría hacerlo.
- No siempre pueden elegir las mujeres -contestó él.
Pero apenas había acabado la frase cuando llegó un grito ahogado del fondo del invernadero, seguido del sordo ruido de un cuerpo pesado al caer. Todo el mundo se levantó. La duquesa quedó paralizada de horror. Y Lord Henry, con el temor en los ojos, se precipitó a través de las palmeras y encontró a Dorian Gray, tendido sobre las baldosas, con el rostro contra el suelo, víctima de un síncope que lo había dejado como muerto.
En seguida lo llevaron al salón azul y lo tendieron sobre uno de los divanes. Al cabo de breve rato volvió en sí y miró a su alrededor con expresión de perplejidad.
- ¿Qué ha ocurrido? -preguntó-. ¡Ah!; ya recuerdo. Harry, ¿estoy a salvo aquí? -Y empezó a temblar.
- Mi querido Dorian -lo tranquilizó Lord Henry-; no ha sido más que un desmayo. Sencillamente. Debes de estar muy cansado. Sería mejor que no bajaras a cenar. Yo iré en lugar tuyo.
- No; bajaré -replicó Dorian, incorporándose penosamente-. Prefiero bajar. No puedo quedarme solo.
Y fue a vestirse a su cuarto.
En la mesa no dejó un solo momento de dar muestras de un buen humor despreocupado y desenfrenado; pero, de cuando en cuando, un estremecimiento de terror recorría todo su cuerpo, al recordar que, tras un cristal del invernadero, había visto, como un blanco pañuelo, la cara de James Vane espiándolo.