miércoles, 30 de septiembre de 2015

Esnelia 2da parte.


-Buenos días. -Dice Sofia mientras se echa el pelo hacia atrás. Aunque no lo tenía demasiado largo su rostro era tan bello y tan auténtico como para taparlo con algo, con cualquier cosa. Un libro, una flor, una pintura de Da Vinci nada se comparaba con la belleza de aquella mujer y el amor que aquel hombre felizmente acostado le profesaba.-
-Buenos días.
-¿Cómo amaneciste?
-Bien. -quedan ambos unos segundos en silencio-
-¿Qué tienes?
-Nada, sólo estaba pensando.
-¿En qué piensas?
-Nada importante, sólo recordaba que una vez cuando hice un viaje con unos amigos por Europa, una tarde estando en Madrid una señora se nos acercó y nos dijo que si nos gustaría saber quienes habíamos sido en nuestra vida pasada.
-Aha. -dijo ella y acomodó su cabeza en el pecho de él-
-Y nada, como se me hizo interesante la propuesta le dije que sí mientras mis amigos se reían, así eran ellos;
-¿Los extrañas?
-Sólo a algunos, pero aun así no los cambiaría por estar aquí contigo. -Dijo Juan y Sofia se voltió y se deslizó hacía arriba para encontrarse con los labios de Juan. Se quedó así y se recostó sobre su pecho mientras lo miraba de cerca y a los ojos, le gustaba estar así porque era como estar frente a algo sin filtro, con todas esas marcas de acné y esos pelos largos que pagaría por cortar, era algo real, algo que no había encontrado durante años en alguien o algo más. Y el motivo principal por el cual le gustaba estar así era porque el le empezaba a palpar cada uno de los lunares y puntos que tenía en la espalda. Los tenía grabados en la memoria.- Bien, así que ella tomó mi mano y mirándome a los ojos empezó a tocarla. Al cabo de unos segundos me dijo que en mi vida pasada yo había sido Pablo Picasso.
-¿Picasso?
-Si, no se si me lo dijo para hacerme sentir que valía en verdad la pena lo que cobraba porque no era nada barato, pero lo que más me intrigó y de lo que me acordé fue lo que me dijo después.
-¿Y qué te dijo?
-Me dijo que antes de eso había sido una prostituta en Babilonia.
-¿Qué? -dijo ella riéndose-
-En serio te lo juro, también mis amigos se empezaron a reír en el momento. Pero no fue hasta lo que me dijo después. Me dijo que en mi vida pasada a esa había sido un jinete que montaba una especie de caballo que volaba, entonces cuando yo la escuchaba fue como si por segundos se hubiera perdido, y al cabo de este tiempo me dijo que quizá no era prudente que me revelara eso, pues esa vida aún no pasaba por mis recuerdos. Y me puso a pensar mucho porque aunque yo no lo recordaba, o por lo menos no hasta ese momento, cuando era niño solía tener una especie de sueños donde me veía mayor y volaba por los cielos montado de una especie de caballo color oro y tenía alas y la tierra era completamente verde, no había parte que no estuviera cubierta de pastos y plantas y árboles; y los animales eran libres y no había hombres ni edificios ni ciudades. Entonces durante toda esa tarde no pude quitarme aquellos recuerdos de encima, no me divertí en lo absoluto como días antes y regresé al hotel argumentando que me había sentido mal por la comida o por el vino. Pero sabes, ya estando en el hotel me puse a pensar y me pregunte, ¿por qué soñamos si no es para descubrir algo o recordar algo? Quizá los sueños no son más que un recordatorio o una advertencia, la anunciación de que en verdad hay algo más, de que el pasado ahí está y seguirá marcándonos en el presente, y que el futuro aunque aún no haya pasado, está marcando nuestro presente. Es curioso que te cuente esto porque a nadie más se lo había contado, pero anoche tuve otra vez uno de estos sueños después de muchos años que no aparecían, pero estando en el sueño, estaba en una clase de persecución, no sé si era perseguido o me perseguían, pero estaba exaltado, pero el caso era que no me preocupaba, porque en el sueño ya sabía que tú estabas aquí en la cama, esperándome, y que tarde o temprano despertaría, o en su defecto volvería a dormir. -Creo que en aquellos años esta clase de sueños me asustaban porque sabía que si ya no volvía no importaría, no habría nadie que me extrañaría, y eso me asustaba, pero el saberte aquí me da fuerzas, valor, querer siempre regresar.-
-Eres tan dulce. 
-Y tú eres ahora tan mía. Eres la luz que me hace despertar, vivir; o soñar y morir cada día.









viernes, 25 de septiembre de 2015

¿Es ‘Her’ una carta de Spike Jonze para Sofia Coppola?


Los matices autobiográficos de la película de Jonze llevan a pensarla como una posible respuesta a la reflexión de 'Lost in Translation' sobre la relación entre ambos.


¿Es ‘Her’ una carta de Spike Jonze para Sofia Coppola?
Theodore es un hombre solitario, introvertido y en torno a los 40 que vive en una Los Ángeles del futuro inmediato donde trabaja escribiendo cartas personales para otras personas. No vamos a saltar inmediatamente a relacionar esa labor con la del director de videoclips que pone en imágenes las canciones del grupo musical de turno o el cineasta caracterizado por llevar a la gran pantalla guiones potencialmente “imposibles”, pero el rasgo de poner la creatividad personal al servicio de los demás está ahí. Sin embargo, lo más importante es fijarse en cómo la situación de desamparo emocional de Theodore parece muy marcada por la separación de su mujer Catherine (Ronney Mara), hasta el punto de que todavía no ha firmado los papeles de divorcio porque sigue siendo un asunto traumático para él.
Spike Jonze y Sofia Coppola se divorciaron en 2003 tras cuatro años de matrimonio y once de relación. En ese mismo año, la cineasta estrenó su segundo largometraje, Lost in Translationpor el que terminaría ganando el Oscar como guionista. En la que quizás sea su película más popular y querida, Coppola exploraba a través del personaje de Scarlett Johansson la soledad e incertidumbre de una chica joven, casada con un fotógrafo de éxito (Giovanni Ribisi con un look marcadamente Jonze) absorbido por su trabajo. Charlotte pasaba las horas muertas sola, paseando con música en los auriculares por Tokio o deambulando por el hotel donde conoce a Bob Harris (Bill Murray), encuentro que desembocará en uno de los finales más enigmáticos del cine reciente. Hay ciertas similitudes visuales en la contemplación vaporosa de los paseos de Charlotte y Theodore (¿los álter egos de cada uno de los cineastas?) por sus respectivas ciudades. La mayor parte de Her también se rodó en Asia, en el barrio Pudóng de Shanghái, lo que potencia tanto la sensación futurista como la extrañeza de urbe homogénea y el vínculo nipón. Las rimas son todavía más curiosas al tratarse de la primera colaboración de Jonze con el director de fotografía Hoyte van Hoytema en vez de con su habitual Lance Acord, que en su día precisamente se ocupó de la foto de… Lost in Translation. ¿Intentó el cineasta que la mímesis no fuera tan probable? 
Lost in Translation Her
Ambos personajes están más atentos a lo que suena en sus oídos que al mundo que les rodea, del que se sienten tan desconectados. De hecho, en el oído de Theodore lo que suena es la propia Scarlett Johansson como el Sistema Operativo del que irá poco a poco quedando prendado. Es importante señalar que la llegada de la actriz a Her, donde se podría decir que hace una de las mejores interpretaciones de su carrera sin aparecer ni una milésima de segundo en pantalla, se produjo ya en la etapa de post-producción. Durante el rodaje, fue Samantha Morton la encargada de construir el personaje con Phoenix, pero su labor se eliminó para sustituirla por Johansson (de ahí que el SO se llame Samantha) sin que haya trascendido mucha más información al respecto. Jonze afirma en todas las entrevistas que le dolió el cambio, pero la decisión fue suya y es difícil pensar que tratándose de un filme tan personal esté vacía de significado. 
Mientras en Lost in Translation Ribisi hacía de un Jonze fotógrafo, en Her la expareja del protagonista es una escritora de éxito, madura y sensata, con un corte de pelo a media melena idéntico al de Coppola. “Todo lo que haces me hace llorar”, le dice en cierto momento Theodore alabando su trabajo. Para Sara Vizcarrondo, que escribió en Fandor sobre los ecos y reflejos entre estas dos películas y la relación Jonze-Coppola, el hecho de que Lost in Translation interiorice el miedo a la desvinculación absoluta de la figura amada y Her se centre en el proceso de pasar página hace de esta última “una disculpa ensangrentada dirigida a una ex que ya pasó por esto hace diez años y ahora es su turno [de Jonze]”.    
Sofia Coppola Rooney Mara
¿Pero habla Her de alguna otra de las mujeres de la vida de Jonze? Es más difícil establecer paralelismos entre la caracterización de los personajes de Olivia Wilde Amy Adams y otras exparejas del cineasta posteriores a Coppola, como Michelle Williams, Drew Barrymore, Rinko Kikuchi o la propia Karen O, lo que contribuye a ver la película como una carta muy personalizada para la directora de María Antonieta. Por supuesto, no hace ninguna falta tener en cuenta estas elucubraciones para disfrutarla, y hasta es posible que el propio autor las niegue (igual que Coppola niega las referencias a su relación con Jonze en Lost in Translation o que Anna Faris interprete una exagerada versión satírica de Cameron Diaz en aquella), pero le confieren un grado extra de intimidad y empatía, casi de desnudez emocional, que hacía mucho que no sentíamos en una sala de cine. Quizás desde el plano final de Donde viven los monstruos.

Texto: Daniel de Partearroyo
Vía: Cinemanía

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Muere lentamente quien....



Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.

Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.

Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo. 

 Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.

Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante. 



 Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe. 


Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo

 y no le habla a quien no conoce.




Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.




Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.


Texto: Martha Medeiros.

domingo, 20 de septiembre de 2015


Ahora que la adolescencia es un septiembre lejano,
humo de cerveza en un portal, un verano inacabado.
Algunos años en la facultad de ciencias,
papeles escritos, ron de Cuba, hojas de hierba,
un tren dormido en una vía muerta,
la luz de la ventana azul que siempre estaba abierta.





Ahora que quedan tan lejos las playas de Corfú,
las estaciones de trenes de Praga, Hamburgo o Estambul,
los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos,
la luz de una cafetería, los amores con versos.




Ahora que te cansas y las piscinas cierran,
y apura el último baño la luz de las estrellas.
Ahora que regreso a los lugares a donde quise huir
y nadie me espera allí.
 Ahora que casi llego a fin de mes,
que amo a una mujer.
Que amo a una mujer.





Ahora que pago las facturas, que me besé en La Habana,
que sueño con Lacandona, que ya no escribo cartas,
que cumplimos más años que promesas,
que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia,
que llego tarde a los cines y al fin del planeta,
que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena.


Ahora que duelen las resacas y cortan como una navaja.
Ahora que nadie nos saluda por los bares de Malasaña,
que pido auxilio, besos y comida por teléfono,
que fumo flores y lloro a veces mientras duermo.
Ahora que tiemblo como un niño abandonado.
Ahora que viejos amigos nos han traicionado.



Ahora es el momento de volver a empezar, que empiece el carnaval,
la orgía en el Palacio de Invierno, de banderas y besos.
 Se cayeron mis alas y yo no me rendí,
así que ven aquí,
brindemos que hoy es siempre todavía,

que nunca me gustaron las despedidas....











Canción: Ahora
Letra: Ismael Serrano

viernes, 11 de septiembre de 2015

Bitácora de viaje - Introducción


Hace algún tiempo escuché decir que alguien muy cercano a mí y que conozco decía que para viajar, o mejor dicho, que sólo las personas que tienen mucho dinero tienen derecho de viajar, lo cual me parece una reverenda estupidez, y no es que me gusta ser contradictorio o crear polémica, solo me gusta contradecir a la gente y hacerlas entender lo equivocadas que están (como suelo hacerlo todo el tiempo, es mi deporte favorito, dar buenos consejos a las personas, ayudarlas un poco con sus ideas y hacerlas ver que estaban equivocadas)
Y aunque es verdad que para algunos destinos (no para algunos viajes) de los cuales nos separan miles de millas y mares e incluso fronteras (la peor estupidez que ha creado el ser humano junto con las armas son las fronteras) si se necesita mucho dinero para conocerlos, hay otros viajes que quizá haciéndolos en tu misma ciudad, donde vives, o muy cerca de donde vives, cosas y lugares que puedes ver en tu mismo país y de los cuales tienes la idea errónea que sólo puedes ver si viajas a otro lugar, Lugares que ni siquiera tenías idea de que existían pueden de igual manera volverte a abrir los ojos y volverte a hacer sentir algo especial, ese vértigo, esas mariposas en el estómago de la emoción. Lugares y viajes que pueden llegar a ser igual de significativos que si viajaras por meses (tiempo) o kilómetros (distancia) o barco o avión o carretera (transporte). lo que trato de compartirles al hablar de los viajes, de mis viajes; es para poder transmitirles un poco de lo que he descubierto con cada viaje que he hecho, como una revelación fotografía a fotografía sobre mar, tierra y agua; “Para abrir los ojos, se puede hacer donde uno quiera”. Y para esos lugares a los que no podemos viajar por las grandes distancias tanto naturales, económicas y humanas, gracias a la vida el Internet nos regala maravillosos escritores de blogs y siempre se puede conocer este tipo de lugares por medio de videos o imágenes o fotografías.
(Un viaje nunca será lo mismo que un destino o conocer un lugar, un viaje involucra todos y cada uno de tus sentidos)









viernes, 4 de septiembre de 2015

Magia - Gustavo Cerati


Separarse de la especie por algo superior. No es soberbia, es amor....
11 de agosto de 1959 - 4 de septiembre de 2014



Siempre me ha gustado imaginarme que de haber tenido tiempo el maestro Adrian Gustavo Cerati Clark, hubiera hecho el video de esta canción montado en una moto surcando esa gran carretera de La Patagonia de la que tantos han hablado como A.G. Roemmers o incluso el mismo Julio Cortázar en alguno de sus escritos en los que me han hecho creer que incluso yo ya he atravesado esa larga carretera. Con filtros espectaculares y saltando de galaxia en galaxia. Ahora desde mi muy limitado equipo tanto de producción como de edición y con el inmenso amor que tengo por este gran hombre, fue lo mejor que pude hacer. Ahora, quiero pedirles disculpas por un par de cosas; la primera es por la publicidad involuntaria tanto de marcas, bancos y publicidad política que tanto contamina a las paredes de la ciudad, esas paredes que deberían estar destinadas para artistas y su gama de colores.






martes, 1 de septiembre de 2015

(Aviones) Nunca dejan de salir esas mariposas


Estoy a punto de subir a un avión para por fin tomarme unas vacaciones que este año ya me hacian falta, y aunque vuelvo a un lugar que es tan mio como yo de él, y del cual ya les he hablado montones de veces y siento hasta tonto el hecho de volver a nombrarlo, y aunque estoy seguro que volveré de él con algo más que montones de fotos, montones de nuevos y viejos recuerdos, con viejos y nuevos amigos y vieja y nueva familia; eso no es lo que más me sorprende al principio de este viaje, de hecho por unos momentos he olvidado incluso el viaje mismo. Y es que al momento de llegar al aeropuerto (desde donde les estoy escribiendo esto y espero que sea la última nota que les escribo en tres semanas) empecé a sentir algo que hace mucho tiempo no sentía, y eso que hace mucho tiempo que no sentía son esas peculiares mariposas en el estómago.

Esas mariposas que sentí la vez que volví a ver a Nanci, la primera vez que me dio un beso Jhovana, la primera vez que vi a Ale, la primera vez que metí un gol de tiro libre bajo la lluvia, cada vez que expuse en la preparatoria, cada vez que salíamos a concursar en el coro de la primaria, en las dos obras de teatro que participé en la secundaria, la primera vez que participé en una carrera y nos chocaron, la primera vez que hice el amor, la primera vez que tuve sexo, aquella escena que viví de la película "500 días con ella", el primer atardecer que vi en el mar, el primer (y único) amanecer que me tocó despertar en Loreto, la primera vez que me dijeron "te quiero", la primera vez que me atreví a decir "te quiero". Esas mismas mariposas que seguramente sentí el día que nací, la primera vez que vi a mi mamá, a mi abuelita, a mis tías, la vez que fui a Disneyland, la vez que entré al estadio de Los Dodgers, la primera vez que me subí a un avión, que me subí a la rueda de la fortuna, que hice un largo viaje de carretera, y seguramente las mismas mariposas que sentiré al ver la Torre Eiffel o minutos antes de morir al recordar todo esto.

Y es que a lo largo de la vida cada vez que aparecen esas mariposas tan "molestas" por lo general es cuando estamos viviendo algo que nos saca de nuestra zona de confort, de la cotidianidad, ya sea algo bueno o que esperemos o que disfrutemos, o porque no también algo que no conozcamos, algo que nos de miedo, algo inesperado. Esas mariposas nos hacen recordar de alguna manera que seguimos vivos y que aun seguimos siendo aquellos niños que se sorprendían viendo una guerra de golondrinas contra abejas. Y aunque la verdad en los últimos años se habían ausentado por mucho tiempo, o si llegaban a aparecer la verdad no las sentía como en mi juventud, hoy me han hecho recordar que cada vez que aparecen esas mariposas es para precisamente recordar que, el día que dejemos de sorprendernos de la vida y dejemos de sentir esas mariposas, ese día estaremos muertos. Hoy estoy vivo, y espero que durante las siguientes dos semanas sea el hombre más vivo y feliz del mundo, ya después la vida misma me dirá si seguimos con esta relación o no.