jueves, 12 de julio de 2018

Tener y No Tener.


Para hablar de un clásico con toda justicia, o decir que una película es un clásico en la historia del cine, debe tener a mi parecer al menos un par de elementos, uno sería el tener más de una escena de esas míticas que uno ve en resúmenes de filmoteca o recuentos de las mejores películas del cine como la del personaje de Lauren Bacall y su baile al marcharse con su pareja protagónica, que luego muchos años después sería recreada en películas como Angel-A de Luc Besson, esa del silbido, y la siguiente es precisamente el actor que interpreta a su pareja: Humphrey Bogart.




Tener y no tener (To Have and Have Not en inglés) es una película de 1944 del mítico director norteamericano Howard Hawks, basada en la novela del también mítico escritor norteamericano Ernest Hemingway adaptada libremente al cine por otro mítico escritor y poeta como lo fue William Faulkner. La historia de la novela, y de la película en consecuencia, aborda como en la isla de Martinica la cual pertenece al gobierno francés de Vichy, y con el conflicto bélico en Europa desarrollándose, el capitan Harry Morgan, quien vive gracias a los paseos recreativos que ofrece a turistas pescando los famosos pez espada de esta zona del mundo, ve su negocio mermado por las estrictas medidas de seguridad del régimen dictado, no es hasta que una noche en su hotel, en la que hay juego, bebida y música, hacen varias personas actos de aparición, desde un grupo de liberales franceses que buscan que Harry los ayude amigos del dueño del hotel, hasta una joven y guapa mujer desconocida por el mundo tanto dentro de la pantalla como fuera de ella, además de que esta "flaca" parece conocer de toda la vida al personaje del capitán Morgan, sin que nos aclaren nunca de donde.
Entonces una serie de cosas ocurridas aquella noche, como el hecho de que la pesquiza que hace la autoridad por aquel grupo de franceses libres los cuales tienen que recoger a un par de personas que a su vez intentan rescatar a uno de sus lideres encerrado en una prisión, y que entre los muertos esté el turista que la "flaca" había atrapado tratando de escapar sin pagarle a Harry, este termina por aceptar el trabajo para que puedan irse él, su ayudante el ebrio Eddie y Marie, pero en este "trabajito" aun quedaban muchas cosas por pasar, porque los hombres no aprenden cuando la vida es fácil, uno no se une a una causa justa de la noche a la mañana, o quizá si.

La película por la trama, o la adaptación hecha, bien podría ser una secuela de Casablanca, para muchos eso es, aunque la novela haya sido concebida mucho antes de que detonara la Segunda Guerra Mundial, o la misma Casablanca que es de 1942; si nos muestra una linea argumentativa muy similar, en esta película también se consolida la figura y persona de Humphrey Bogart como el anti-héroe por excelencia de Hollywood, un hombre que si bien no es el galán convencional, ni tampoco un héroe como tal, al final de los finales se lleva las palmas con estos personajes duros y cínicos que él sólo solía hacer, pero con gran corazón que siempre luchaba por la causa justa, y la introducción al mundo del séptimo arte de la en aquel entonces jovensísima y debutante Lauren Bacall de tan sólo 19 años que llegó a la producción por una premonición de la esposa del director. Una película que resalta de muchas otras del género bélico de la década de los cuarentas por su guión tan fresco y bien desarrollado, lleno de chistes que son refrescantes y que están por estar, como un artículo, pero que no entorpecen a la trama, de hecho están pensados para que este producto al final quedara en la memoria del espectador durante mucho tiempo, no hay nada de gratis. Personajes icónicos que hacen que no sólo fijemos nuestra atención en la pareja perfecta de protagónicos, entre ellos el del actor Walter Brennan.

Una historia que tiene lo que todo amante de la obra de Hemingway ama, amor, mar, empatía por el oprimido, guerra, el guión aunque adaptado a una época más actual a la de la novela rinde honor a esta, creando un clásico que nos revive y hace sentir aún casi 80 años después.

domingo, 8 de julio de 2018


El hombre más sabio que jamás conocí, Fermín Romero de Torres, me había explicado en una ocasión que no existía en la vida experiencia comparable a la de la primera vez en que uno desnuda a una mujer. Sabio como era, no me había mentido, pero tampoco me había contado toda la verdad. Nada me había dicho de aquel extraño tembleque de manos que convertía cada botón, cada cremallera, en tarea de titanes. Nada me había dicho de aquel embrujo de piel pálida y temblorosa, de aquel primer roce de labios ni de aquel espejismo que parecía arder en cada poro de la piel. Nada me contó de todo aquello porque sabía que el milagro sólo sucedía una vez y que, al hacerlo, hablaba un lenguaje de secretos que, apenas se desvelaban, huían para siempre. Mil veces he querido recuperar aquella primera tarde en el caserón de la avenida del Tibidabo con Bea en que el rumor de la lluvia se llevó el mundo. Mil veces he querido regresar y perderme en un recuerdo del que apenas puedo rescatar una imagen robada al calor de las llamas.








miércoles, 4 de julio de 2018

Color Violeta.


-Háblame de ella. ¿Cómo era?






Cuando uno tiene nueve años cada juego es divertido,
mágico,
tanto para el que lo juega,como para quien lo imagina
tanto lo es que no se puede repetir algo igual
pero el juego que me hacía jugar Violeta era el mas raro de todos,
y sin embargo
el que mas me gustaba jugar, quizá porque era el que menos yo entendía en aquellos años.

Era la mejor amiga de mi hermana,
ellas tenían 15
yo era el chaperón mas molesto por aquel entonces
no por la hiperactividad
sino por mi fantasmagórica presencia
ni mi corpulento cuerpo podía contra mi introvertida personalidad
Mustio me llamaba Violeta.

Tenía el cabello en forma de cazuela,
como un hongo,
era flaca y blanca como un alfiler
quizá de ahí su atracción hacia mi.

No había protocolo de iniciación
y este juego era el único que siendo exactamente siempre igual me causaba la misma sensación
sensaciones que un niño de nueve años difícilmente puede experimentar
miedo,
temor,
excitación,
pálpitos,
yo en aquellos años no sabía como llamarla
años después supe que mucho antes ya había sentido un puro y profundo placer con ella
mientras me pedía que le besara el cuello mientras se desnudaba y me tocaba

Mi mano en su pubis
sus costillas expuestas
y si no fuera por una foto en la que aparece de espaldas y su hermano al lado mio
creería que años de mi vida se me han ido recordando un sueño
cuando una mañana de la nada desapareció sin dejar rastro.

Hubo un larguísimo periodo en el que su presencia no fue removida de la memoria
hasta que descubrí lo que aquel juego era
no les voy a negar que años después mientras algún encuentro en alguna vieja taberna me llevaba al cuarto de algún motel con cualquier desconocida yo tenia
la borrosa imagen de violeta y su pelo
arrebatar a la memoria yo conseguía.