Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

viernes, 21 de octubre de 2022

Micro-críticas.



Kirschblüten-Hanami - Doris Dörrie
Para mí no es una casualidad el hecho de que esta directora haya elegido Japón para que sea el centro de su película en muchos sentidos, y es que si la historia tiene esta esencia es fundamentalmente no por el amor a este país en si, sino por el amor y el homenaje que la directora quiere hacer a uno de los directores de cine más influyentes de la historia: Yasujiro Ozu y su obra maestra: Cuentos de Tokio; y este amor se refleja sobretodo en la primera mitad de la película, en la forma en que está hecha, en cada plano, en cada situación, en la forma en que retrata y cuenta esta historia a través de detalles que parece no cuentan mucho, y que no están conectadas de manera clara con la historia, como en las calles, en los pasillos, en esas cotidianidades que cuentan con tan poco, mucho; así como en los personajes que son un claro espejo de los personajes de Cuentos de Tokio, sobre todo en los dos personajes protagónicos, y con el papel de la hermosa Nadja Uhl, que es la representación perfecta de Setsuko Hara al interpretar a Noriko, un personaje que la hizo inmortal.
Pero aún con todo esto y que para mí la película es un homenaje, hay un discurso y una mirada muy propia de la directora que es inevitable hacer notar el gran trabajo que hace a través de su estilo y el lenguaje que forma con tan hermosa historia, hay un dominio impresionante de las situaciones que por momentos literalmente vemos como captura momentos que pareciera no fueron del todo capturados a través del guion, pues se siente por momentos que hay más intuición e improvisación por las cosas que ocurren y como las captura, como cuando el personaje principal se pierde en Tokio y recorre la ciudad, o cuando está en el hotel con su última compañera de viaje en el monte Fuji.
La película hace un par de representaciones de la muerte, que son en verdad hermosas.




Die fremde - Feo Aladag
Es inevitable al ver esta película recordar a la más contemporánea Nur eine Frau de la directora Sherry Hormann, y que va más allá del reparto (que cosa extraña, aparecen varios actores en ambas), y es inevitable porque básicamente ambas historias tratan la misma historia que es verídica. Si bien la película de Hormann se proclama como una película que retrata esta historia verídica, como si fuera un biopic (incluso toma varios elementos de la noticia y material de archivo de la mujer que retrata) la película de Feo, toma parte de esta historia y la adapta para hacer su propia historia, y esto se nota sobretodo en el final de esta.
Una de las diferencias entre la película de Sherry y de Feo es que en la de la segunda, hay un peso más que interesante en la forma en que la familia de la mujer que trata de ejercer su libertad, ve trastocada en su psique personal esta decisión que les cambia la vida, hay un claro sufrimiento en todos los integrantes, al grado que les pesa no poder hablar con la persona que los puso en vergüenza en su comunidad, y como realmente les cuesta afrontar la única forma en que pueden ver su situación solucionada, algo que no se ve de esa manera tan profunda y catártica en la película de Sherry.
El trabajo actoral de todo el reparto es estupendo, pero sin lugar a dudas el personaje que a mí me maravilló fue el del pequeño Nizam Schiller, que es el personaje que al final termina pagando todo el viaje doloroso que emprende su madre con tal de que ambos pudieran ser libres y felices sin la represión que sufren las mujeres musulmanas por parte de su propio pueblo.

martes, 11 de octubre de 2022

50 (o dos ballenas que se encuentran en la playa): cuando dos niños tristes se encuentran.





Es interesante ver el modo en que directores, y sobre todo nóveles directores, abordan sus películas basadas en temas socialmente importantes, y más retratando de alguna manera a través de la ficción, noticias que en su momento fueron relevantes, como lo fue el caso del "reto de la ballena azul" que en el 2017 se viralizó por el alto índice de casos en los que jóvenes engañados fueron parte de este reto que consistía en 50 retos en los que atentaban contra su integridad, la vida de los demás, hasta llegado el punto cumbre del reto, les pedía suicidarse, y que si no lo cumplían matones rusos acabarían con toda su familia, este caso es en el que basa el argumento Jorge Cuchí de su ópera prima, la que para mí es una de las más potentes de los últimos dos años.

La premisa de la película empieza a correr a partir del reto número 45 que cumple Felix, un joven con notorias secuelas no sólo de los retos que ya a cumplido, sino también de la abrumante depresión que arrastra por la vida que lleva al de su madre, que es con la única persona que vive y con la única persona con la que lo vemos convivir, aún así sea sólo para recibir regaños por sus llegadas tarde y por su adicción al cigarro. Y desde la escena inicial ya vemos la potencia del lenguaje de Cuchí, vemos que hay una clara intensión de ser crudo y directo con el espectador de la manera más violenta posible, hay mucho riesgo en el planteamiento y lenguaje empleado por Cuchí, tanto que muchos críticos y espectadores se pueden asustar, al grado de decir que es una película que glorifica el suicidio, pero me parece nada está más alejado de la realidad.

Hay un claro espectro que Cuchí aborda, explora y muestra de las depresiones juveniles a raíz de falta de identidad, ya sea por la ausencia o poco interés de los padres por entablar un diálogo a través del cual se puedan acercar a ellos en la difícil etapa que puede ser la adolescencia y juventud, más cuando ellos no pueden expresar hechos traumáticos vividos en su vida, como lo es el de Elisa, que es la compañera amorosa de Felix, y quien secretamente lo inicia en el juego de la ballena, aunque sus intenciones no son reveladas hasta que ya es demasiado tarde para Felix salir de la situación en la que ambos se meten por sufrimiento contra el mundo y el amor mutuo que desarrollan.

Los actores que encarnan a estos dos personajes realmente hacen un trabajo impresionante, son de esas actuaciones que a uno lo marcan, si la película trasgrede en más de un sentido, haciéndonos saber aun cuando es una ficción, y que no es un trabajo esencialmente periodístico o que raye por momentos en el documental, que sus historias son reales, nos hacen creer que todo lo que pasa en la pantalla está pasando en realidad, y eso marca, a veces incluso en un grado incomodo, en el subconsciente del espectador, y muy pocas películas pueden lograr eso, y eso se logra gracias al extraordinario trabajo de José Antonio Toledano y Karla Coronado, que firman dos de las mejores actuaciones a mi parecer del año.

Así como en muchos sentidos Cuchí trasgrede al espectador con las situaciones tan tensas que provocan Feliz y Elisa, también hay momentos que se marcan con una sutileza que es por demás apremiante y propositiva, como el hecho de mostrar muy poco los rostros de las madres, que bien podríamos dar lectura en un cuestionamiento muy cerrado, como las verdaderas responsables del desenlace de estos dos jóvenes, pero me parece en ningún momentos es lo que propone Cuchí con la propuesta de enfoque de plano, sino más bien es la forma en que Cuchí hace al espectador entender que sólo dos personajes importan en la trama, los que son victimas de sus propias circunstancias, dos jóvenes tristes que no supieron adaptarse al mundo, y tanto en estos momentos como en las partes más crudas de la trama, la cámara y todos los elementos bajo la dirección de Cuchí propone esta naturaleza incendiaria. Esta parte implícita que Cuchí propone también está en los encuentros sexuales que sostienen estos jóvenes una vez que están comprometidos con la tarea del reto 49, de los cuales no vemos absolutamente nada, y eso también habla de una propuesta que busca ser reaccionaria, pero en ningún momento morbosa.

Hay otros elementos a nivel realización que son por demás propositivos, potentes y valiosos; quizá el que más salta a la vista del espectador es este recurso de utilizar el plano dividido para ver la vida diaria de  Feliz y Elisa, que si bien se pueden ver diferencias marcadas en su estilo de vida, como Elisa que es de una familia, si bien trabajadora, con una madre tratando de rehacer su vida luego de la muerte de su marido, es de mejor condición socioeconómica que la de Felix, que vive, como ya lo había comentado, sólo con su madre y un padre al que ve cada quince días, también está el elemento de la filosofía de los colores, donde vemos el entorno de Elisa con cálidos más presentes, a diferencia de la paleta de colores en el entorno de Felix, que es mucho más fría; pero aún así con todas estas diferencias marcadas, podemos ver que su vida no es muy distinta, teniendo pláticas y peleas muy similares con sus madres, incluso en sus respuestas, y el refugio que les dan las sustancias prohibidas para su edad (así como Felix fuma, Elisa bebe), su soledad, y el juego de la ballena azul.

No es hasta la parte final que la película cae en un momento en el que parece quiere inducir al espectador un efecto de anestesia, de bajón, al cual muchos espectadores les dejará insatisfechos por toda la adrenalina que el resto de la película les inyectó, pero me parece que la elección de Cuchí es la indicada, pues había que bajar ese nivel para que precisamente dimensionáramos el mismo bajón que el mismo Felix experimenta para al final contemplar este encuentro onírico con Elisa que es muy poco probable que haya podido pasar, en un limbo que sin lugar a dudas resalta por su belleza, y que seguramente fue lo más caro de la película.

Oaxacalifornia, el regreso: registro del viaje de los que heredan la identidad.





Me parece que el logro más grande de Trisha Ziff, directora del documental, es crear de cierta manera la misma esencia del trabajo que hizo posible la realización de este documental, por supuesto me refiero a "Oaxacalifornia" de Sylvia Stevens, del que Trisha fue productora y guionista, y que en muchos sentidos se podría sentir como la primera parte de este trabajo.

Trisha vuelve 25 años después (la primera parte fue realizada en 1995, este en el año 2020) con la misma familia, ahora con el padre del personaje principal fallecido, y con nietas y nietos ya siendo adolescentes, y me parece que la primera escena del documental es muy importante, pues es de los patriarcas, abuela y abuelo, viendo "Oaxacalifornia" con sus nietas y nietos, y en esta vemos como un preámbulo de lo que el documental irá desarrollando a lo largo de este, pues vemos las reacciones de sus nietos, como sé emocionan, y vemos cuáles de ellos son los que más se interesan por sus raíces, quiénes son los más curiosos, los que más preguntan, los que más se involucran, y eso se confirma a lo largo del documental, con sus testimonios de cómo en algún punto de sus vidas esta doble identidad les genera cierto conflicto con su entorno en Fresno California, pero aún así están orgullosos que se sienten de esta parte tan importante de su vida, tan así que aún se cuestionan el no conocer tanto de su historia familiar, o incluso el idioma, y esto lo vemos sobre todo en los las hijas y el hijo del hijo del protagonista, que quizá se deba al hecho de que este se casó con una mexicana, mientras que los hijos de la hija mayor del protagonista, son hijos de una mexicana y un norteamericano.

Hay algo bien interesante que el documental registra, y es el hecho de cómo la educación en las cosas más importantes y elementales se repiten de generación en generación, pues vemos como lo que el bisnieto hacía, también lo hace el bisnieto, en un contexto histórico y social claramente diferente, pero no así en el espectro familiar, en el que pareciera no cambia nada, tanto en su forma de ganarse la vida, como su trato de puertas para dentro en la casa.

Hay también un retrato y una reflexión que se hace un el documental de cómo desde la película de 1995 el deseo del personaje protagónico es el de querer volver y vivir sus últimos días de vida en su pueblo en Oaxaca, pero ahora 25 años después se cuestiona esta decisión, tanto él como su esposa pues ahora ya con nietos, ven lo mucho que se perderán de su desarrollo como personas, además de que saben que en Oaxaca no tienen a nadie cercano que los pudiera cuidar en su vejez.

En el ámbito cinematográfico, dentro de la propuesta orquestada por Trisha me parece hay un par de cosas que realmente me parecieron extraordinarias, la primera es lo que logra crear en el viaje que hacen a Oaxaca en el 2020, pues durante el trayecto Trisha yuxtapone fragmentos del viaje que realizaron sólo padres e hijos al mismo lugar, y el montaje logra crear que el espectador sienta que, a pesar de los distintos equipos con los que fueron registrados y el cambio que hay en la carretera y el pueblo, que está viendo el mismo viaje, de alguna manera se logra difuminar la barrera del tiempo, en la que incluso vemos en muchos sentidos como los nietos toman el lugar de sus padres, incluso en cosas que recrean, como quien va con aires de curiosidad mirando por la ventanilla, o quien se queda dormido. Y la segunda cosa va muy pegada a la ya expuesta, y es que si bien el cine, no sólo hablando del documental, registra o crea de alguna manera algo que es irrepetible, hay muy pocos trabajos que logran hacer al espectador tener plena conciencia de que lo que está viendo es algo que jamás va a poder de igual manera, esa cosa efímera de la vida que se registra sólo una vez y jamás se vuelve a apreciar, y eso es algo que el trabajo de Trisha logra, y sin lugar a dudas es el hilo conductor de todo el documental, y que además lo logra de manera muy breve y muy concisa.

Termino sólo comentando que para nada es casualidad que estemos ante uno de los mejores documentales del año y uno de los más sensible además, pues trae entre sus productores a personajes más que importantes de la industria cinematográfica en México como a Alejandro Springall (que si bien como director yo cuestiono mucho su trabajo, como productor es uno de los más puntuales en México), Hugo Villa Smythe (quien en su momento fuera el director de la Filmoteca de la UNAM), y Daniela Alatorre (directora de la afamada productora mexicana No Ficción), además de una música por demás hermosa, característica de esta clase de trabajo, y que además acrecenta esta sensación de estar ante un momento irrepetible, a cargo de Andrés Sánchez Maher y Jacobo Lieberman.