sábado, 30 de abril de 2016

Welcome to the [fucking] modern era.


De las cosas que más recuerdo de mi infancia y las convivencias con mis amigos cercanos y mis primos además de las semanas santas y los diciembres sin duda alguna son los días del niño, y lo recuerdo muy bien porque tuvimos en la familia, además de unas tías y madres maravillosas que siempre se preocuparon por la sana convivencia entre nosotros y el siempre inculcarnos el vernos como hermanos, esos primos con los que crecí que en realidad el margen de años entre unos y otros no era demasiado lo cual aumentaba más la complicidad entre nosotros. (Éramos alrededor de 7 los primos cercanos además de los amigos de la cuadra y la diferencia entre el mayor y el menos eran sólo cinco años)

Recuerdo que ese día todo era juegos, desde la mañana, hubiera escuela o no, ese día era especial (era como un cumpleaños más) en la tarde la comida era especial, por lo general eran hamburguesas hechas por ellas mismas, nieve napolitano, y por supuesto lo que yo más disfrutaba, las películas.

Mi mamá para ese día en especial (así como para mi cumpleaños) solía ir a rentar películas. (Desde chico si algo me inculcó mi madre es a comprar lo que vale la pena comprar, más que legalmente, original; porque estas comprando el trabajo que alguien más hace con mucho esfuerzo y sudor, como si fuera un artesano, estas comprando algo que se volverá quizá en algo de lo más especial que tendrás y escucharás o verás en tu vida)

Recuerdo en especial un día del niño, tendría entre seis y ocho años (tengo buena memoria, pero a esta altura de la vida no suelo ser tan exacto en las fechas, (diría Julio Cortázar) en los acontecimientos si [y eso a veces porque también uno empieza a mezclar fantasías con sueños y con la realidad] y mi madre había rentado la película The Sandlot (los recurrentes de mi blog sabrán que es una de mis películas favoritas por los recuerdos) y otra llamada La Llave Mágica que también era una de esas películas que todo niño amaba en aquellos años. Entonces recuerdo aquel día del niño y los días siguientes volviendo a verla y replicando con los amigos las escenas de esta y poniéndonos los nombres de los niños de la película. Pero sin duda lo que más recuerdo y lo que más me encantó de aquella ocasión en especial es que mi madre al entregar las películas me llevó con ella, era la primera vez que lo hacía, y al entrar a aquel videocentro que estaba en la calle 20 de Noviembre de la ciudad de Durango, es una de esas cosas que uno jamás olvida, como la primera vez que vas al cine y esa clase de cosas. Entonces yo quedé maravillado y decidí en ese preciso instante que muchas de mis tardes las pasaría en ese lugar. Entonces años después vino el cierre de los videocentro, creo que tendría doce o trece años cuando eso paso, en ese entonces no me afectó tanto porque además de que en aquellos años en la televisión se podían ver muy buenas películas, mi videoteca se había hecho bastante amplia gracias a mi papá que cada año me traía montones de películas de Los Angeles donde el trabajaba y prácticamente donde él se las encontraba a veces en la calle (o al menos era lo que el nos contaba) además llegó el DVD, todavía podías tocar y palpar lo que veías, he de aceptar que en aquellos años mis gustos en el cine quizá no eran tan buenos, pero la verdad siempre he creído que el cine es universal y como en la vida misma uno evoluciona y va encontrando en él lo que necesita, el cine cambia con uno, o uno cambia con el cine.

Hace unos meses, no más de un año en Estados Unidos se anunció la banca rota de Blockbuster, lo que obligó al cierre de sus tiendas en el país vecino del norte, no tardó mucho en llegar esta debacle a México, antes de quebrar cambió su nombre (me imagino que por cuestiones ecomómicas) y meses después, justo hace unas semanas, cerró sus puertas, años de descubrimientos maravillosos, significativos y valiosos momentos que viví entre pasillos de más de una de estas tiendas, es verdad lo que dicen, la película indicada, así como un libro pueden cambiar tu vida, yo cambié infinidad de veces gracias a esta clase de lugares, pero por desgracia, además de la piratería, la aparición de Netflix, acabó por matar a los lugares de alquilamiento de películas, donde se veían esos poster´s retro de años atrás, donde conocías a gente amante del cine como tú, donde veías desde cine de arte europeo, documentales, de todo tipo de películas, y no sólo hablo de los blockbuster´s y videocentros que al final de cuentas eran emporios y cadenas que al final aunque tuvieron que cerrar, hicieron su riqueza sin lugar a dudas, hablo también por esos pequeños santuarios fundados por cinéfilos y cinéfagos como yo que amando el cine se encargaron por años de coleccionar y juntar películas para después crear pequeños cineclubes y compartir su grande amor por grandes películas (gente que amaba el cine de verdad no como los empleados de las cadenas de cine y de los blockbuster´s que sólo estaban en esos lugares por dinero, no por amor, salvo por una persona, un joven que conocí hace años precisamente el cual me animó a comprar Jackie Brown) y lo que más me duele es que Netflix no quiere crear lazos entre películas y nosotros, netflix lo único que quiere es hacer dinero y hacernos perder el tiempo viendo películas en cualquier lado donde podamos llevar un celular o una computadora, antes siendo niños podíamos perder el tiempo en la calle, haciendo otras cosas, sin celulares ni wifi, sólo amigos y nuestra imaginación, para después ver películas en esos lapsos de tiempo que uno se permitía el tiempo para eso, no nos absorbía todo el tiempo, y eso hacía especiales a las películas. Ahora el hecho de que muchas películas decidan hacer sus estrenos y sus premiere a través de esta plataforma sólo porque es mucho más económico, rápido y costeable, me hace corroborar aun más de que la gente detrás de esto sólo es movida por el dinero, los verdaderos cineastas no hacían cine por dinero, lo hacían porque querían expresar algo. Es como la sensación que se siente y que comentaba hace un tiempo Eric Villa, coordinador editorial de la Revista Cinéfagos donde decía como antes tenías que ir al cine y un día cualquiera ser sorprendido con el trailer de una película que esperabas durante años con ansias, no como ahora que meses después los tienes disponible en internet y ya no sólo es un trailer, ahora hasta tres adelantos puedes tener, en muchas ocasiones sin exagerar, puedes adivinar la trama de la película con sólo ver sus trailers, puedes saber si van a ser buenas o malas, es como  el hecho de que ahora también por netflix puedas ver una serie de inicio a fin cuantas veces quieras, quitándote esa sensación que años atrás se sentía cuando te gustaba una serie (poco me gustaron desde siempre las series, pero recuerdo de cuando me obsesioné con Lost) y tenías que esperar toda una semana para ver un capítulo nuevo. Y que conste que mi problema no es con que ahora ya no vaya a haber material físico (que no se me tache de materialista) pero es un poco a lo que comentaba en esta entrada, es el hecho de, como ya lo dije ya no se haga conexiones con las películas y el cine como años atrás se hacía, el hecho de que ahora el cine sea más un negocio que un arte, el hecho de que se busque sólo el hacer que las personas pierdan su tiempo, ahora pienso en un video que hace unos meses hizo Beto de En 10 Puntos con  Memo y su canal de Memento del cine donde hablaban de si se llegaría el día en que Netflix acabaría con el cine, yo la verdad al igual que ellos, no creo que vaya a llegar ese día, no creo que la gente prefiera ver una película en su celular o en su laptop en lugar de salir con familia, amigos o sólos a ver ese espejo gigantesco iluminar sus mentes, no creo y me niego a creer que un día eso pasara, pero de llegar a pasar, se los digo con certeza, ese día o me quito la vida o me hago cineasta para volver a ver las películas como a mi me gusta verlas.

Aunque viendo las cosas con más calma, quizá no sea para tanto todo esto, quizá no sea del todo malo todo esto, quizá sólo sea nostalgia por tiempos mejores, quizá siempre ha sido así, uno tiene que adaptarse o morir. O quizá también sea más que nada nostalgia por las cosas que yo viví al lado de mis amigos cuando era niño, gracias a las películas que llegábamos y solíamos ver juntos, esa libertad que se sentía a pesar de todo, de la tierra, de las carencias, libertad que nuestro niños hoy no tienen, con tantos celulares, aplicaciones y wifi´s, aunque como siempre lo he dicho, no puedo generalizar, aun hay esperanza; espero.

Acá una entrevista donde Tarantino deja en claro su negativa ante este tipo de productos como lo son netflix y muchos más como claro video o blim o klick.
Y acá también una nota de El Universal del tema.


(El día que haya wifi´s en los árboles el mundo estará a salvo, lástima que sólo no den oxigeno para vivir, ¿verdad?)











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