miércoles, 30 de marzo de 2016

La Chica del Muelle 7ma parte


Querida Sofía:


Te dejo las cartas donde sólo tú y yo podemos saber que algo hay para los dos. Te las dejo porque a mi ya me han hecho demasiado daño, y quizá a ti te pueda servir todo lo que algún día me dijiste y te hice sentir, quizá en ellas puedas encontrar algo de paz, quizá en ellas encuentres a ese hombre que alguna vez fui y que hoy ya no puedo ser. Quizá la razón más importante por la que te las dejo no es por rencor, u odio, o todo lo antes mencionado; quizá simplemente te las dejo porque la verdad es que en esas cartas estás tú, ni el amor que sentías por mi, ni yo, ni lo que vivimos está ahí; está de alguna manera porque tú llevas esas memorias que estoy seguro nunca querrás olvidar, pero esas cartas eres tú. El destino es raro Sofía, y quizá no quiso que al final después de todo lo vivido permanecieramos unidos en esta vida, aunque siempre me ha gustado creer que cualquier día te volveré a encontrar, ya sea en el pueblo, en la ciudad, o en el más allá. Quizá te vuelva a encontrar en este hotel una vez más del brazo de otro hombre y en esa ocasión quizá sólo nos miremos y sonriamos. Ahora estoy enfermo y tengo que hacer un largo viaje. Sólo quería dejarte esto y decirte que te amo y que siempre te amaré, aunque al final esto no haya podido ser. Te envío mi amor y te pido una disculpa si alguna vez te pedí inconscientemente algo que atentara tu esencia como persona, algo que necesitara en aquellos años.

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