domingo, 31 de enero de 2016

El Lado Oscuro del Corazón y la poesía latinoamericana.


Cuando el cine se convierte en poesía - Parte II

Por Juan José Antuna Ortiz.

"El Lado Oscuro del Corazón" sea quizá la mejor película del cine latinoamericano. Y si no lo es, compite muy fuertemente por ese honor (quien diga lo contrario no entiende ni la vida ni la poesía -que para el caso es lo mismo-) con una calidad en su fotografía diría yo obsoleta (las mejores películas o por lo menos muchos de los mejores guiones en película vienen acompañados de cámaras de filmación precarias) pero con una magia, una fantasía, una nostalgia y un mundo que te envuelve como sólo las mejores películas de todos los tiempos te pueden envolver, este filme es una obra de arte vestida por obras de arte. Filmada en 1992 por Eliseo Subiela, con una producción argentino-canadiense nos narra la historia del solitario poeta que en esta ocasión lo hacen llamar Oliverio (Llamado así en honor claramente al gran poeta Girondo, aunque siempre creeré más como un deseo mio que como una realidad que al escoger el nombre lo hicieron un poco rindiéndole tributo a Julio Cortázar y uno de sus más icónicos personajes, Oliveira. Aunque este dato no me consta) nos lleva de la mano por su mundo, su deseo efímero y hasta cierta parte inalcanzable de encontrar aquella mujer que lo haga volar y que vuele con él. Como se gana la vida tratando de que el destino del poeta que es encontrarse con la muerte más temprano que tarde, llegué sólo hasta que le permita encontrar su razón de vida. Como se gana unos pesos y unas cuantas comidas recitando a Gelman, desafía a la muerte con poemas de Girondo y conquista mujeres con palabras de Benedetti. (quien hace una aparición por demás engalanadora siendo un compañero más de la muerte y hablando alemán, creo que mucha de la belleza de este filme además del guión y de la imagen rústica y el mar es la presencia de este hombre vestido de piloto aviador -y vaya que si este hombre sabía volar y hacer volar a todos los que lo leían) Entonces un buen día, en un bar, en un pueblo a la orilla del mar ("las verdaderas historias de amor saben a sal" Johnny AntuHap) encuentra a esa mujer, vestida de "puta" con el bellisimo nombre de Ana. (alguna vez le comenté a Eric Eduarte, coordinador editorial de la revista Cinefagos (y amante de la música de Joaquin Sabina) que también mucha de la belleza de los filmes de Eliseo, más precisamente El Lado Oscuro del Corazón I y II" radicaba precisamente en los nombres de sus personajes, causa que raya más en la vivencia personal de su servidor que en una cuestión de arte) Entonces aunque al principio muy difícil y con mucho sufrir, al final los dos se dan cuenta que son el uno para el otro, pero Ana ya no es una joven como lo son los poetas, "el tiempo trata muy mal a las putas" diría el escrito de un joven escritor que -yo- conozco muy bien y sabe que con Oliverio no encontrará bienestar para ella ni para su hija, así que lo deja en el abismo como Oliverio dejó a todas aquellas que no supieron volar, Ana voló y cruzó el mar. Y es entonces cuando Oliverio sabe al fin lo que es la poesía, lo que es la vida y lo que es el dolor, y más importante, descubre algo que no tiene precio y que muy pocos experimentan en este mundo, hay que amar para sufrir, y hay que sufrir para amar de verdad (citando un poco a Woody Allen con aquella maravillosa frase que saca en "La Última Noche de Boris Grushenko) y sólo encontrando a ese amor de verdad que como no lo enseña la segunda parte de este filme no se encuentra en un sólo ser, se puede llegar a ese inhóspito y poco conocido lado oscuro del corazón.

No les puedo negar el gran amor que tengo por esta película desde la primera vez que la vi (que no es hace más de un año). Y más que presentarles una pequeña reseña de esta película que habla más que nada por el amor que tenemos, a lo que está ausente a lo que no tenemos, pero sabemos que haya afuera está. Con lo que estamos conectados aún sin saber quién es, pero sabemos con una certeza casi enferma que ahí está. Vemos a un Oliverio buscando no sólo a la mujer que vuela, o con la cual tener sexo, o hacer el amor; buscaba a la mujer con la que sintiera eso que promete la poesía, "lo que ellas presumen que pueden hacernos sentir" diría Hemingway en mejores años y en su novela "Por quién doblan las campanas". Poniendo tanto ropa como poemas al sol a secar. Quería compartirles la poesía que esta película nos vuelve a compartir y nosotros volvemos a descubrir ahora desde la vida misma de ese solitario poeta y su cama que a todos los que nos gusta esta película solemos ser de vez en cuando. Con citas de Girondo, Benedetti, y Gelman la belleza de este filme es invaluable.






La pelota que arrojé - cuando jugaba en el parque - aún no ha tocado el suelo.
Dylan Thomas

Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias, o como pasas de higo; un cutis de durazno, o de papel de lija; le doy una importancia igual a cero al hecho a que amanezcan con un aliento afrodisíaco, o con un aliento insecticida; soy perfectamente capaz de soportar una nariz que podrías sacar el primer lugar en una exposición de zanahorias. Pero eso sí, y en esto soy irreductible. No les perdono bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar pierden el tiempo conmigo.


Yo no sabía que no tenerte, podía ser dulce como nombrarte para que vengas, aunque no vengas. Y no haya sino tu ausencia, tan dura como el golpe que me di en la cara por pensar en vos.


-Mi táctica es mirarte, aprender como sos, quererte como sos; mi táctica es mirarte y escucharte, construir con palabras un puente indestructible; mi táctica es quedarme en tu recuerdo, no sé como ni sé con qué pretexto, pero quedarme con vos; mi táctica es ser franco, y saber que sos franca, y que no nos vendamos simulacros, para que entre los dos no haya telón, ni abismos.
-Mi estrategia en cambio es más profunda y más simple. Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites. Tactica y estrategia, Mario Benedetti. ¿Me vas a llevar a alguna parte?
-¿Y seguro que también leíste a Onetti?
-No vengo acá para hablar de literatura muñeco. Este es un cabaret,no un club literario.
-Si, perdonáme, ¿a tu casa?
-Te va a salir un poco más.


Porque te tengo y no - Porque te pienso - Porque la noche está de ojos abiertos - Porque la noche pasa y digo amor.


Usted quiere ir al paraíso, no se preocupe las putas van a llegar primero.


-¿Qué hacés?
-Tengo frío.
-No, en la vida.
-Soy profesor de lenguas.


-Desde cuando no escribís nada.
-Estuve de viaje.
-Quizás ya no tengas nada que decir, o quizá comenzaste a darte cuenta que soy la mujer más importante de tu vida, o quizá decidiste quedarte en silencio para que yo te dicte mis palabras.


-Los nervios se me adhieren al barro, a las paredes, abrazan los ramajes, penetran en la tierra, se esparcen por el aire hasta alcanzar el cielo. El mármol, los caballos tienen mis propias venas...
-Oliverio no delires.
-...Cualquier dolor lastima mi carne, mi esqueleto, las veces que me he muerto al haber matado un toro...
-Estas completamente loco. Un demente. Un chico enfermo. Un idiota irresponsable al que debería obligar a suicidarse.
-...Si diviso una nube de emprender el vuelo, si una mujer se acuesta yo me acuesto con ella...
-Me das miedo Oliverio, ya debes crecer.
-...Cuantas veces me he dicho: "seré yo esa piedra", nunca sigo un cadaver sin quedarme a su lado, cuando ponen huevos yo también cacareo. Basta que alguien me piense para ser un recuerdo.





-Con Gustavo aprendí que un artista debe vivir donde el arte sea movido por la esperanza de ser subversivo, porque sino, es sólo; ¿cómo se dice? ¿Labor-terapía?...
-Laborterapia.
-Permitida dentro de un manicomio. Pero tú sabes de esto.

Oli, tengo hambre. ¿Escribiste algo?

Ya que navegas por mi sangre y conoces mis limites y me despiertas en la mitad del día para acostarme en tu recuerdo. Y eres furia de mi paciencia para mi, dime que diablos hago, porque te necesito, ¿quién eres? Muda, sola, recorriéndome razón de mi pasión, porque quiero llenarme solamente de mi y abarcarte, acabarte, ¡ah! Mezclarme a tus huesitos y eres única patria contra las bestias del olvido. Con esto se muere, si no me dice si con esto, la mato.





Nada ansío de nada mientras dura el instante de eternidad que es todo cuando no quiero nada. Gracias.

Demasiado corporio, limitado, compacto. Tendré que abrir los poros y desgregarme un poco, no digo demasiado. Gracias.

Musicalmente el clarinete es un instrumento muchísimo más rico que el diccionario. Gracias.
La esperanza dispone de tantos terrenos baldíos.


Que sea loco, no quiere decir que no te quiera.


Siempre con gente joven, ¿te gustan los pendejos? Muerte puta, muerte cruel, muerte al pedo, muerte implacable, muerte inexorable, misteriosa muerte, muerte subita, muerte accidental, muerte en cumplimiento del deber.
Que sería de vos sin mi.


-Yo no existo por mí misma Oliverio. Cuando vas a entenderlo, soy un instrumento.
-Cumplís órdenes. ¿Por qué no podrás llevarme a mí? ¿Estás enamorada de mi? A veces me parecé que te morís de ganas. Te encantaría que te metiera una mano entre las piernas. Que te manoseara las tetas, ¡eh! Muerte puta.
-Un poeta hablando como un camionero, o será que estás creciendo. Si no te llevo es porque todavía decís algunas palabras que impiden que te lleve. Y mientras las sigas diciendo, tengo prohibido tocarte.
-¿Qué palabras?
-Con el correr del tiempo, las vas ir olvidando, y ahí; vas a quedar en mi poder. ¿Ya la encontraste?
-¿A quién?
-A la que vuela.


No te quedes inmóvil al borde del camino, no congeles el júbilo, no quieras con desganas, no te salves, ahora ni nunca, no te salves, no te llenes de calma, no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo, no dejes caer los parpados, pesados como juicios, no te quedes sin labios, no te duermas sin sueño, no te pienses sin sangre, no te juzgues sin tiempo. Pero si pese a todo no puedes evitarlo, y congelas el júbilo, y quieres con desganas, y te salvas ahora, y te llenas de cal, y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo, y dejas caer los parpados pesados como juicios, y te secas sin labios, y te duermes sin sueño, y te piensas sin sangre, y te juzgas sin tiempo, y te quedas inmóvil al borde del camino, y te salvas, entonces no te quedes conmigo.




-¿Cómo te va?
-Me va cien dolares.
-Te va bien.
-¿Y a vos?
-¿Cuándo llegaste?
-Hoy.
-¿Te veníste directo al cabaret? Sos un vicioso. En Buenos Aires haces lo mismo.
-No, en Buenos Aires voy a misa.
-¿A qué me dijiste que te dedicabas? Era algo absurdo.
-En ese entonces era un juez de paz, Hoy soy astronauta. Escribo, y cuando necesito plata me alquilo, y hago publicidad.
-Ah, sos una puta como yo.
-En todo este tiempo alguna vez te acordaste de mi.
-No, tengo mala memoria. No mentira, una vez me encontré un libro de Bnedetti en el botiquin del baño y me acordé de vos.
-En el botiquin, ¿qué tomás?
-No, no gastés acá, espérame un minuto y nos vamos.

Porque has venido a recoger tu imagen - Y eres mejor que todas tus imágenes - Porque eres linda desde el pie hasta el alma - Porque eres buena desde el alma a mi - Porque te escondes dulce en el orgullo - Pequeña y dulce - Corazón coraza - Porque no eres mia - Tengo que amarte, amor - Tengo que amarte - Aunque esta herida duela como dos - Aunque te busque y no te encuentre - Y aunque la noche pase y yo te tenga - Y no.


Basta, por esta noche cierro la puerta, me pongo el saco, guardo los papelitos donde no hago si no hablar de ti, mentir sobre tu paradero, cuerpo que me ha de temblar.


Estas un poquito más gorda no, ese aunque no parezca ha sido un chiste político.


Siempre llega mi mano mas tarde que otra mano que se mezcla a la mía y forman una mano. Cuando voy a sentarme, advierto que mi cuerpo se sienta en otro cuerpo que se acaba de sentarse a donde yo me siento. Y en el preciso instante de entrar a una casa descubro que ya estaba, antes de haber llegado. Por eso es muy posible que no asista a mi entierro. Y que mientras me rieguen de lugares comunes ya me encuentre en la tumba, vestido de esqueleto, bostezando los tópicos y los llantos fingidos. Que pase usted un buen día.


Una obra de arte en una exposición es como un pájaro en una jaula. No, hay que salir, ir a la gente, a la calle; arte en libertad.


No es para quedarnos en casa que hacemos una casa, no es para quedarnos en el amor que amamos, y no morimos para morir, tenemos sed y paciencia de animal.


Métetela en el culo.


Hace falta que te diga, que me muero por tener algo contigo.






-¿Y qué eras antes?
-Una puta. Nunca intentes conocer el pasado de una mujer, te puede decepcionar.


Pero da lo mismo, que es verdad, que es mentira. Siempre te va a pasar esto con una puta.


Nunca veas a una puta con luz de día, es como mirar una película con la luz encendida, como el cabaret a la diez de la mañana, con los rayos del sol atravesando el polvo que se levanta cuando barren, como descubrir que ese poema que te hizo llorar en la noche, al dia siguiente apenas te interesa. Es como sería este puto mundo, si hubiera que soportar las cosas tal como son; como descubrir al actor que viste haciendo Hamlet en la cola del pan. Como el vacío cuando te pagan y no sentís ni siquiera un poquito. Como la tristeza cuando te pagan y sentiste por lo menos un poquito. Como abrir un cajón y descubrir una foto de cuando la puta tenía nueve años, como dejarte venir conmigo, sabiendo que cuando se acabe la magia vas a estar con una mujer como yo en Montevideo.


Llorar a lágrima viva, llorar a chorros, llorar la digestión, llorar el sueño, llorar ante las puertas y los puertos, llorar de amabilidad y de amarillo, abrir las canillas, las compuertas del llanto, empaparnos el alma, la camiseta, inundar las veredas y los paseos, y salvar lo sanado de nuestro llanto, asistir a los cursos de antropología llorando, festejar los cumpleaños familiares llorando, atravesar el África llorando, llorar como un cacuyo, como un cocodrilo, si es verdad que los cacuyos y cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. llorarlo con la nariz, con las rodillas; llorarlo por el ombligo, por la boca. Llorar de amor, de astio, de alegría; llorar de "frack" de flato, de flacura; llorar improvisando, de memoria; llorar todo el insomnio, y todo el día.


-La última vez vine por un mes y me quedé por un año. Me gusta, me gusta. En aquel viaje conocí una mujer, no sabes lo que era eso Oli, hacía una -"aclavaccio, que me abracia"-
-No, esclavizaba.
-Bueno, si quieres. Por eso me quedé un año, y después no anduvo, bueno; uno no puede pasar toda su vida en eso, no. Pero me gusta. Me gusta mucho este manicomio, la primera vez antes de venir yo sabía que iba a gustarme, yo soñaba con conocer al pais de Cortazár, de Borges, de Bioy Casarez; era una obsesión. Porque con otras literaturas es mas fácil imaginarse esos países, pero imaginarse esto, no es fácil. Es un caos que tú no sabes donde te va a llevar, es todo el tiempo la promesa del cielo y del infierno, al mismo tiempo, no. Fascinante, además sabés una cosa Oli, allá está todo previsto; tabulado. Allá está prevista mi muerte, acá todavía puedo soñarme varias vidas posibles. Lindo país este. Y tiene mucho futuro. Bueno, sólo le falta saber como sobrevivir al presente.

-¿Y quién se atreve a sostener que mi corazón es una locura? ¿Y quién se atreve a sostener que mi corazón no es una locura?
-Mírala, ahí está, la gran hembra latinoamericana, la que es capaz de tragarse a un hombre por la boca, y parirlo de nuevo cuantas veces quiera. La reina de las tierras no contaminadas, la que es capaz de alejar las pestes urbanas, con la leche de sus ubres sagradas, la que no huele a esencia de "full shop", sino a los liquidos de la vida, segregados por vacijas y curvas rosadas, como frutas tropicales.

-¿Cómo estás? ¿Cuándo vas a dejar que te vaya un poquitito bien? ¿Estás enamorado? Si contáme, ¿estás enamorado?
-Sólo voy a declarar mi nombre y mi número de cédula.
-No seas tonto, soy tu mujer. Tu exmujer.
-Y vos, ¿estás enamorada de ese hippie que te mantiene?
-Oli no empecemos.
-¿Te hacé dèshabillè de saliva como te hacía yo? ¿Eh?
-No has cambiado nada. Cuándo vas a dejar de ser un chico.
-¿Para qué?
-Bueno. Pero en serio, contáme. ¿Estás con alguna mujer? O seguís buscando a la que vuela.
-Es muy difícil.
-¿Qué?
-El amor. ¿Cómo amar sin poseer? ¿Cómo dejar que te quieran sin que te falte el aire? Amar es un pretexto para adueñarte del otro. Para volverlo tu esclavo. Para transformar su vida, en tu vida; como amar sin pedir nada a cambio, sin necesitar nada a cambio.
-Si no hubiera pasado el tiempo, sentiría que me estás haciendo un reproche, pero en realidad creo que estás asustado. Y si estás asustado es porque algo fuerte te está pasando. Casi siempre el error que cometemos es pensar sólo en lo que nos pasa a nosotros, nos parece tan importante eso que sentimos, que nada de lo del otro puede ser tan importante como eso que sentimos. y esa contradicción suele ser trágica.
-Si no hubiera pasado el tiempo sentiría que estás haciendo autocrítica.
-Es el error más común que cometemos todos, querer que el otro seas como queremos que sea, y no como es. Y cuando nos damos cuenta del error, a veces es demasiado tarde. Pero no tengas miedo Oli, no es bueno estar solo. Uno envejece antes. ¿Quién es ella?
-Es una historia complicada.
-Pelea. No pienses sólo recibir cosas, pensá que está necesitando ella de vos. ¿Qué espera que le des?
-Dólares.


No te quedés acá. Llévate el dinero, después me lo das.
¿Para qué quiero el dinero, si me estoy muriendo?


Tengo una soledad tan concurrida, tan llena de nostalgias y de rostros de vos, de adioses hace tiempo, y de besos bienvenidos, de primeras de cambio y de último vagón. Tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión. Por colores, tamaños y promesas. Por época, por tacto, y por sabor. Sin un temblor de más me abrazo a tus ausencias, que asisten y que me asisten con mi rostro de vos. Estoy lleno de sombras, de noches, y deseos; de risas y alguna maldición. Mis huéspedes concurren, concurren como sueños; con sus rencores nuevos, su falta de canto, yo les pongo una escoba tras la puerta, porque quiero estar solo con mi rostro de vos, pero el rostro de vos mira a otra parte, con sus ojos de amor que ya no aman. como víveres que buscan a su hambre, miran y miran, y apagan mi jornada. Las paredes se van, queda la noche; las nostalgias se van, no queda nada; ya mi rostro de vos cierra los ojos. Y es una soledad. Tan desolada.

-No me acuerdo de vos, tengo muy mala memoria. ¿Quién eras? Un marinero del Toronto Star. El de La Habana Maro. El astronauta enamorado de Benedetti. No me acuerdo.
-Es importante hacerlo, quiero que me relates tu último optimismo, yo te ofrezco mi última confianza.
-La esperanza tan dulce, tan pulida, tan triste. La promesa tan leve no me sirve.
-Aunque sea un trueque mínimo, debemos cotejarnos.
-No me sirve tan mansa la esperanza. La rabia tan sumisa, tan debil, tan humilde. El furor tan prudente no me sirve. No me sirve tan sabia tanta rabia.
-Estás sola, estoy solo; por algo somos prójimos. La soledad también puede ser una llama.
-No me quieras. Por favor, no me quieras, no me quieras, no me quieras.


El triunfo de la vida sobre la muerte a través del amor.


Perdón pero el caballero que acaba de encontrar al amor de su vida no puede perder tanto tiempo hablando con la muerte.


Después de conocer una mujer etérea, puede brindarnos una clase de atractivos una mujer terrestre. Que diferencia hay entre vivir con una vaca, o con una mujer que tenga las nalgas a 78 cm. del suelo. Ya no me es posible concebir, ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando. Te quiero.
Yo también. Pero puedo quererte sin tenerte. Hemos volado juntos, que más hace falta.


¿Qué pasó? te llevó a volar y te dejo caer desde lo alto. Te adverti que ibas a salir herido.
Es mejor herido que dormido como hasta ahora.
¿Te gusta sufrir?
A veces una herida te recuerda que estás vivo. Es esto el amor, mi estúpida muerte, es esto. Como explicártelo, pobrecita, si entendieras esto estarías viva.

Ana me partió el corazón, pero al herirlo lo creó. Nunca lo entenderías. Mi pobre Ana, mi querida Ana, nunca hubiera podido pagarte esto que hiciste en mi. Iluminaste el lado oscuro de mi corazón, ¿por qué decidiste permanecer pobre? dejándome a mi tan rico.


Te propongo construir un nuevo canal, sin exclusas, ni excusas. Que comunique tu mirada atlántica con mi natural pacífico.






Imagen:  http://www.esquisses.net/wp-content/uploads/2014/04/El-lado-oscuro-del-corazon.jpg

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