Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

domingo, 20 de septiembre de 2015


Ahora que la adolescencia es un septiembre lejano,
humo de cerveza en un portal, un verano inacabado.
Algunos años en la facultad de ciencias,
papeles escritos, ron de Cuba, hojas de hierba,
un tren dormido en una vía muerta,
la luz de la ventana azul que siempre estaba abierta.





Ahora que quedan tan lejos las playas de Corfú,
las estaciones de trenes de Praga, Hamburgo o Estambul,
los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos,
la luz de una cafetería, los amores con versos.




Ahora que te cansas y las piscinas cierran,
y apura el último baño la luz de las estrellas.
Ahora que regreso a los lugares a donde quise huir
y nadie me espera allí.
 Ahora que casi llego a fin de mes,
que amo a una mujer.
Que amo a una mujer.





Ahora que pago las facturas, que me besé en La Habana,
que sueño con Lacandona, que ya no escribo cartas,
que cumplimos más años que promesas,
que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia,
que llego tarde a los cines y al fin del planeta,
que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena.


Ahora que duelen las resacas y cortan como una navaja.
Ahora que nadie nos saluda por los bares de Malasaña,
que pido auxilio, besos y comida por teléfono,
que fumo flores y lloro a veces mientras duermo.
Ahora que tiemblo como un niño abandonado.
Ahora que viejos amigos nos han traicionado.



Ahora es el momento de volver a empezar, que empiece el carnaval,
la orgía en el Palacio de Invierno, de banderas y besos.
 Se cayeron mis alas y yo no me rendí,
así que ven aquí,
brindemos que hoy es siempre todavía,

que nunca me gustaron las despedidas....











Canción: Ahora
Letra: Ismael Serrano

viernes, 11 de septiembre de 2015

Bitácora de viaje - Introducción


Hace algún tiempo escuché decir que alguien muy cercano a mí y que conozco decía que para viajar, o mejor dicho, que sólo las personas que tienen mucho dinero tienen derecho de viajar, lo cual me parece una reverenda estupidez, y no es que me gusta ser contradictorio o crear polémica, solo me gusta contradecir a la gente y hacerlas entender lo equivocadas que están (como suelo hacerlo todo el tiempo, es mi deporte favorito, dar buenos consejos a las personas, ayudarlas un poco con sus ideas y hacerlas ver que estaban equivocadas)
Y aunque es verdad que para algunos destinos (no para algunos viajes) de los cuales nos separan miles de millas y mares e incluso fronteras (la peor estupidez que ha creado el ser humano junto con las armas son las fronteras) si se necesita mucho dinero para conocerlos, hay otros viajes que quizá haciéndolos en tu misma ciudad, donde vives, o muy cerca de donde vives, cosas y lugares que puedes ver en tu mismo país y de los cuales tienes la idea errónea que sólo puedes ver si viajas a otro lugar, Lugares que ni siquiera tenías idea de que existían pueden de igual manera volverte a abrir los ojos y volverte a hacer sentir algo especial, ese vértigo, esas mariposas en el estómago de la emoción. Lugares y viajes que pueden llegar a ser igual de significativos que si viajaras por meses (tiempo) o kilómetros (distancia) o barco o avión o carretera (transporte). lo que trato de compartirles al hablar de los viajes, de mis viajes; es para poder transmitirles un poco de lo que he descubierto con cada viaje que he hecho, como una revelación fotografía a fotografía sobre mar, tierra y agua; “Para abrir los ojos, se puede hacer donde uno quiera”. Y para esos lugares a los que no podemos viajar por las grandes distancias tanto naturales, económicas y humanas, gracias a la vida el Internet nos regala maravillosos escritores de blogs y siempre se puede conocer este tipo de lugares por medio de videos o imágenes o fotografías.
(Un viaje nunca será lo mismo que un destino o conocer un lugar, un viaje involucra todos y cada uno de tus sentidos)









viernes, 4 de septiembre de 2015

Magia - Gustavo Cerati


Separarse de la especie por algo superior. No es soberbia, es amor....
11 de agosto de 1959 - 4 de septiembre de 2014



Siempre me ha gustado imaginarme que de haber tenido tiempo el maestro Adrian Gustavo Cerati Clark, hubiera hecho el video de esta canción montado en una moto surcando esa gran carretera de La Patagonia de la que tantos han hablado como A.G. Roemmers o incluso el mismo Julio Cortázar en alguno de sus escritos en los que me han hecho creer que incluso yo ya he atravesado esa larga carretera. Con filtros espectaculares y saltando de galaxia en galaxia. Ahora desde mi muy limitado equipo tanto de producción como de edición y con el inmenso amor que tengo por este gran hombre, fue lo mejor que pude hacer. Ahora, quiero pedirles disculpas por un par de cosas; la primera es por la publicidad involuntaria tanto de marcas, bancos y publicidad política que tanto contamina a las paredes de la ciudad, esas paredes que deberían estar destinadas para artistas y su gama de colores.






martes, 1 de septiembre de 2015

(Aviones) Nunca dejan de salir esas mariposas


Estoy a punto de subir a un avión para por fin tomarme unas vacaciones que este año ya me hacian falta, y aunque vuelvo a un lugar que es tan mio como yo de él, y del cual ya les he hablado montones de veces y siento hasta tonto el hecho de volver a nombrarlo, y aunque estoy seguro que volveré de él con algo más que montones de fotos, montones de nuevos y viejos recuerdos, con viejos y nuevos amigos y vieja y nueva familia; eso no es lo que más me sorprende al principio de este viaje, de hecho por unos momentos he olvidado incluso el viaje mismo. Y es que al momento de llegar al aeropuerto (desde donde les estoy escribiendo esto y espero que sea la última nota que les escribo en tres semanas) empecé a sentir algo que hace mucho tiempo no sentía, y eso que hace mucho tiempo que no sentía son esas peculiares mariposas en el estómago.

Esas mariposas que sentí la vez que volví a ver a Nanci, la primera vez que me dio un beso Jhovana, la primera vez que vi a Ale, la primera vez que metí un gol de tiro libre bajo la lluvia, cada vez que expuse en la preparatoria, cada vez que salíamos a concursar en el coro de la primaria, en las dos obras de teatro que participé en la secundaria, la primera vez que participé en una carrera y nos chocaron, la primera vez que hice el amor, la primera vez que tuve sexo, aquella escena que viví de la película "500 días con ella", el primer atardecer que vi en el mar, el primer (y único) amanecer que me tocó despertar en Loreto, la primera vez que me dijeron "te quiero", la primera vez que me atreví a decir "te quiero". Esas mismas mariposas que seguramente sentí el día que nací, la primera vez que vi a mi mamá, a mi abuelita, a mis tías, la vez que fui a Disneyland, la vez que entré al estadio de Los Dodgers, la primera vez que me subí a un avión, que me subí a la rueda de la fortuna, que hice un largo viaje de carretera, y seguramente las mismas mariposas que sentiré al ver la Torre Eiffel o minutos antes de morir al recordar todo esto.

Y es que a lo largo de la vida cada vez que aparecen esas mariposas tan "molestas" por lo general es cuando estamos viviendo algo que nos saca de nuestra zona de confort, de la cotidianidad, ya sea algo bueno o que esperemos o que disfrutemos, o porque no también algo que no conozcamos, algo que nos de miedo, algo inesperado. Esas mariposas nos hacen recordar de alguna manera que seguimos vivos y que aun seguimos siendo aquellos niños que se sorprendían viendo una guerra de golondrinas contra abejas. Y aunque la verdad en los últimos años se habían ausentado por mucho tiempo, o si llegaban a aparecer la verdad no las sentía como en mi juventud, hoy me han hecho recordar que cada vez que aparecen esas mariposas es para precisamente recordar que, el día que dejemos de sorprendernos de la vida y dejemos de sentir esas mariposas, ese día estaremos muertos. Hoy estoy vivo, y espero que durante las siguientes dos semanas sea el hombre más vivo y feliz del mundo, ya después la vida misma me dirá si seguimos con esta relación o no.