domingo, 13 de agosto de 2017

Paterson de Jim Jarmusch.


Ese cine de autor tan necesario para sobrevivir.

 Si de algo se ha encargado esta revista, ademas de alimentarnos del séptimo arte, es de mostrarnos la importancia de los cineclubes en la vida de un cinéfilo, de un cinéfago, al tener a sus dos fundadores dentro del circuito interno de lo que es un cineclub, tanto como fundadores, ponentes, y espectadores, y hablar de la importancia de estos espacios es un poco redundante en esta ocasión, pero de lo que si les quiero hablar es de una película que vi en uno de estos espacios y que recae muy bien en la finalidad que tienen los cineclubes según su servidor.

Para empezar les comento que he estado en muchos cineclubes y salas de cine alternativas, he visto películas en estos lugares que de otro modo no hubiera podido ver en pantalla grande, y digo, siempre existe la opción de verla en Internet o un sitio de streaming, pero no te da la misma sensación que si la ves a lo grande, lugares donde puedes beber café, una cerveza, una copa de vino y charlar y escuchar a personas desconocidas por minutos que al igual que tu aman el cine como arte, pero esta ocasión el cineclub en el que vi esta película era de ensueño, un lugar al aire libre con un enorme árbol en el patio, cayéndonos el atardecer y mirando altas palmeras a lo lejos y con una pantalla que parecía estar viva, no hacían mas que hipnotizar mas al espectador, algo que los grandes cines de las distribuidoras nacionales no pueden brindarte.

La película en cuestión de la que les quiero hablar es el mas reciente trabajo del cineasta Jim Jarmusch, además de un documental que hizo de Iggy and The Stooges, Paterson. Y la sinopsis breve que les podría dar de la película es que trata de una semana dentro de la vida de Paterson, un joven conductor de transporte público en la pequeña ciudad de Paterson, New Jersey, el cual es un admirador de William Carlos Williams y le gusta escribir poesía sobre su vida cotidiana de este lugar, lo que pasa cada día, lo que ve cada día, lo que escucha cada día, mientras escribe a la par un poema de amor para el amor de su vida, y ya; de eso va la película, pero solo en la forma, porque en el fondo esta película es mucho mas, y aunque no quería en un inicio profundizar tanto en ella, al final de cuentas que seria del cine y del arte en general si no profundizáramos tanto en él.

Antes que todo quizá pertinente sería el comentarles que esta película se exhibió el año pasado dentro de la selección oficial del Festival de Cannes, y yo creo que esto no es casualidad, de hecho, para profundizar aun mas y solo como comentario general, creo que no es casualidad el hecho de que el Festival de Cannes exhiba este tipo de películas y las de a conocer al mundo en el mes de mayo, un mes antes de que empiece la tan tormentosa temporada de verano del cine hollywoodense que, aunque sin generalizar, nos quita mas de lo que nos deja.

Y como ya lo dije antes, sin comentar tan profundamente la trama de la película mas que la pequeña reseña ya realizada, ni indagar tanto en el cine de Jarmusch, del cual tampoco conozco todo a profundidad, y del cual ya les comentaré algo en próximos números, hablemos en cuestión solo del trabajo dentro de esta película.

La película esta plagada de referencias y pestañeos a lo que ha sido el cine de Jarmusch desde siempre, y aunque uno podría pensar que qué caso tiene ver una película plagada de cosas que ya hemos visto en películas pasadas del mismo director, la forma como las plantea, es lo que hace valioso este trabajo. Un trabajo contemplativo, lleno de detalles, y la fotografía juega un rol mas que importante. Como en todas las películas de Jarmusch, el elenco es minimalista, también podemos ver su amor por la música, su amor por las charlas sin sentido con todo el sentido del mundo, su amor por los silencios, su amor por el blanco y negro (hay mas de un guiño sobre este tema y mas en concreto hacia su cinta Coffee and Cigarettes) y por sobre todas las cosas, su amor por la poesía.

Y es que la poesía acá esta en todos lados, literalmente "se respira poesía", pero no es una poesía de otro mundo, no nos lleva a volar ni es fantasiosa ni mucho menos pretenciosa, es poesía que uno ve todos los días, y no ve, al despertar, al ir a trabajar, al ver gemelos,  al platicar de lo que soñamos, de como asociamos una caja de fósforos con la dualidad, vemos como en una semana en la vida de Paterson aunque pareciera todos los días pasa lo mismo, nada pasa igual, también algo que me encantó de esta película es ver a este personaje que fácilmente se podría identificar con el mismo Jarmusch, y es este personaje centrado al cual no le llama la atención ni la fama, ni el reconocimiento, vemos como ve el muro de las grandes celebridades que han nacido o pisado Paterson (hay un par de guiños mas a adorados de Jarmusch como Dylan y Pop) Y aunque Paterson sabe que él podría estar ahí, no le quita el sueño el estar, él sólo gusta de disfrutar la música en ese lugar justo después de dar un paseo con Marvin (como pequeño spoiler solo les comentaré que la película esta dedicada al perro que interpreta a Marvin, quizá otro pequeño spoiler seria la referencia a otro cineasta independiente y del cual si conozco un poco mas como lo es Wes Anderson al mostrarnos a la pareja de niños de Moonrise Kingdom ya grandes teniendo una charla en el autobús preguntándose si serán los únicos anarquistas que quedan en Paterson) y las charlas que se suscitan y nacen ahí mientras bebe y ve su tarro de cerveza y es feliz. Vemos a este hombre que podría publicar sus poemas, pero que eso no le interesa, a él sólo le interesa escribir para la mujer que los inspira, una mujer un tanto complicada pero que a él no le importa porque la ama, un hombre sin teléfono celular pues el mundo ya funcionaba antes de estos, un hombre que es capaz de reconocerse a si mismo e una niña de 10 años. Y así podría seguir hablando de este personaje que es Paterson, porque toda la película gira al rededor de él, de su percepción en todas las cosas, en el tiempo, en su mirada, en su pluma, su cuaderno secreto y sus letras, hay montones de situaciones que se podrían ir al lado cómodo para darle mas ritmo a la película, caer en clichés propios del cine, pero Jarmusch tiene muy claro desde un inicio lo que nos quiere decir, y a eso me refiero cuando digo el fondo, el final no se siente vacío como en otras películas muy profundas que al final nos entregan algo tan incoherente para comentar, esta película termina y termina, como diría Shakespeare, ni ahí es pretencioso Jarmusch ni cae en el cliché. (Para mi gusto solo en una ocasión cae en un cliché, pero no afecta para nada en el fondo)

Paterson es una de esas películas que te hacen sentir feliz y pleno cuando acabas de verlas, porque te hacen apreciar mas las cosas que pasan frente de ti y antes veías tan comunes, ahora vez la poesía en todos lados. Una película contemplativa, un cine que probablemente no sea para todos los gustos, por eso solo la veras en lugares como un cineclub, lugares tan necesarios para que el arte y su esencia puedan sobrevivir.

Texto publicado en la edición número 28 de la Revista Cinéfagos.

2 comentarios:

  1. Me encantó la reseña, la crítica...

    Conozco poco el cine de Jarmusch pero intuyo que me va a encantar por su forma parca de contar con imágenes...

    Me la anoto sin dudas 👍

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    1. Es una belleza master, si te ha gustado todo lo que has visto de Jarmusch, esta sin duda te gustarà aun mas.

      Saludos!

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